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23/03/2025

Cruzada de Teobaldo II de Navarra a Túnez


Teobaldo II el Joven pasó a la historia de Navarra por convertirse en un auténtico rey cruzado. El conde Champaña y rey de Navarra había sido alzado en el trono gracias al apoyo del rey Luis IX de Francia, su principal mentor.

En marzo de 1267, reunido en París en una asamblea ante sus nobles, juró el voto de cruzada y tomar parte en la campaña militar tal como le habían pedido los papas Urbano IV y Clemente IV. Fue decretada la octava cruzada. Se había adelantado unos días al juramento de su suegro y protegido Luis de Francia. Una segunda ceremonia tuvo lugar el 5 de junio de 1267 ante un legado papal en Notre-Dame de París, donde el rey Teobaldo II de Navarra, que también había tomado la cruz, estuvo presente.

Lo siguiente que hizo Teobaldo fue la recogida de fondos para la campaña, ejerciendo peticiones a sus súbditos del Reino de Navarra y del Condado de Champaña. El llamamiento no causó mucho entusiasmo ya que no se presentaron ni una docena de caballeros. Consta con seguridad la participación de cuatro navarros, dos de ellos clérigos, Simón de Val y Pedro López de Sarria, y dos caballeros, García Martínez de Uriz y Alfonso Díaz de Falces, testigos del testamento otorgado por Teobaldo en Túnez, en noviembre de 1270.

TEOBALDO II DE NAVARRA

El objetivo estratégico de la cruzada era la defensa del reino cristianos asentado en tierras sirias, que estaba siendo hostigado por el Sultanato de Egipto. Poco antes de embarcase, la campaña empezó a perder visión de su cometido real. La primera acción fue un ataque sobre Túnez, algo incomprensible ya que este reino moro mantenía relaciones pacíficas con los cristianos de Castilla y Aragón.

Fue Luis quien decidió que el nuevo objetivo fuese el Emirato hafsida de Túnez, en lugar de Siria, porque habían recibido informaciones de que el rey Al-Montasir pretendía convertirse al Cristianismo. Pero seguramente que también por presiones de Carlos de Anjou, quien ambicionaba fundar el Reino de África, una prolongación cristiana de sus dominios sobre el norte de este continente y cortar las rutas comerciales de la Corona de Aragón en la zona tunecina del Mediterráneo. Una vez conseguido Túnez, la cruzada retomaría el objetivo primario a la conquista de Egipto.

En julio de 1270, Teobaldo y Luis se reunieron en Cerdeña, junto al francés estaba su hijo y heredero el delfín Felipe. Una potente flota y bien organizada zarpó una semana después de Aigues-Mortes, desembarcando cerca de Cartago, y tomaron una pequeña fortaleza costera. Al día siguiente, una segunda flota al ando de Teobaldo II zarpó de Marsella. Y ambas flotas se unieron en Cagliari, en la costa sur de Cerdeña. Los Ejército de Luis y Teobaldo comenzaron la expedición antes de que llegara el refuerzo de Carlos de Anjou, rey de Sicilia y hermano de Luis.

TEOBALDO DE NAVARRA DE CRUZADA

Pero el plan no salió como estaba previsto y los moros empezaron a asediarles, y con el pretexto de querer convertirse al Cristianismo, primero se acercaba y luego atacaban. Después, recibieron refuerzos y comenzaron a atacar de forma directa. En el Ejército franco-navarro escaseaban los víveres y había estallado una epidemia de peste, que llegó a afectar a algunos magnates galos e incluso al propio rey Luis IX, falleciendo en agosto.

Aun así, resistieron hasta la llegada a Cartago de Carlos de Anjou, que rindió homenaje al nuevo rey de Francia, Felipe, y a uno de los grandes señores de aquel reino, Teobaldo IV de Champaña y II de Navarra.

A comienzo de septiembre, los cruzados continuaron la ofensiva, y dieron un importante golpe cerca de la laguna y el castillo en el que se protegían. Por lo que ambos ejércitos mantuvieron una posición de equilibrio militar hasta firmar una tregua. De esta forma, los cristianos aganaban tiempo a la espera de la llegada de los refuerzos del príncipe Eduardo III de Inglaterra.

El 1 de noviembre, Teobaldo II formalizó un contrato comercial con el sultán de Emirato hafsida de Túnez, Abu Abd Allah Muhammad al-Mustansir. En el acuerdo, el arzobispo de Narbona condenó la capitulación al considerar que habían vendido la Cruz por un tributo al rey moro. Por otra parte, el rey de Sicilia consiguió recibir una indemnización por el de Túnez.

CRUZADOS EN TIERRA SANTA

Cuando llegó la expedición de Eduardo era demasiado tarde. Teobaldo II había tomado la decisión de regresar a tierras cristianas para rearmase todas las partes cristianas involucradas en la cruzada, que había resultado un fracaso.

El 4 de diciembre, ya estaban en el puerto de Palermo, juraron reemprender la misión. Pero Teobaldo había enfermado de disentería, muriendo el 4 de diciembre en el convento de Trápani. Su cuerpo su llevado por el rey de Francia hasta Provins, y enterrado en el convento de Les Cordeliéres.

07/03/2024

Blanca de Champaña


Teobaldo I el Trovador fue el primer rey de Navarra de la dinastía de Champaña, entre los años 1234 y 1253, y conde de Champaña y Brie entre 1201-1253.

En 1222, se casó en segundas nupcias con Inés de Beaujeu, hija de Guicardo IV, señor de Beaujeu, con quien tuvo una hija: Blanca de Champaña. Esta casó con Juan I, duque de Bretaña, conocido como Jean le Roux (Juan el Rojo), cuyo matrimonio tuvo a Juan II, nacido en Provins, en 1239.

Durante su reinado navarro, Teobaldo I había casado por tercera vez con Margarita de Borbón, con la que tuvo seis hijos, siendo el primogénito Teobaldo II de Navarra. El segundo de los Teobaldos navarros reinó durante los años 1253 y 1270, además de mantener el título condal como Teobaldo IV de Champaña. Había casado con Isabel de Francia en 1255.

BLANCA DE NAVARRA Y ESCUDO DE NAVARRA-CHAMPAÑA

Tras la muerte de Teobaldo I, ocurrió un enfrentamiento entre ambos hermanastros. Teobaldo II y Blanca lucharon por los derechos sucesorios al trono navarro. Teobaldo había prometido a Blanca la sucesión al reino a condición de que tuviera un hijo varón, que a su vez pudiera heredarla a ella. Como Blanca tuvo un hijo varón, Juan, según la voluntad real, debía ser la heredera. Y en efecto, reclamó la corona, pero no tenía partidarios dentro de Navarra. Además, en el reino se mantenía Margarita de Borbón, la tercera esposa de Teobaldo I.

Margarita vindicaba la sucesión al trono de su hijo Teobaldo, que tenía catorce años a la muerte de su padre. Se había convertido de forma automática en el duque Teobaldo IV de Champaña, ya que Blanca, en Francia, no tenía derecho a suceder a su padre en el título a pesar de ser hija mayor.

Cuando Blanca de Navarra y Juan de Bretaña fueron a pedir el apoyo del rey Luis IX de Francia para sus aspiraciones sobre el reino, casi tenían perdida la partida. La jugada decisiva fue la de los ricos hombres navarros, que en poco más de cuatro meses se confabularon por Teobaldo, consultaron con Margarita, analizaron el ambiente diplomático francés, trajeron al joven Teobaldo, le hicieron jurar los fueros y le alzaron sobre el escudo en noviembre de 1254.

Pocos días después Margarita marchó a sus estados de Champaña y a París a negociar la solución de las pretensiones de Blanca. El patrocinio de Luis fue decisivo a este último efecto, y Blanca se contentó con una sustanciosa indemnización. De momento, Luis IX entró como jugador en el equilibrio de poder en el Reino de Navarra.

BLANCA DE NAVARRA Y REYES DE NAVARRA-CHAMPAÑA

13/07/2023

Juntas de Infanzones de Navarra


Las Juntas de Infanzones eran instituciones que agruparon a la baja nobleza, los hidalgos, las buenas villas desde 1274 y los hombres libres (clérigos, labradores y la naciente burguesía de artesanos y comerciantes) del Reino de Navarra durante la Baja Edad Media. Defendían las leyes y sus derechos estamentales frente a la Corona, la alta nobleza y los delincuentes.

Las Juntas se reunían en cinco sedes principales:
1. Arteaga: valles de Erro, Urraúl y Salazar
2. Miluce: cuenca de Pamplona
3. Irache: merindad de Estella
4. Tudela: ribera del Ebro, Arga, Cidacos y Aragón
5. Obanos: Valdizarre, Valdorba y Val de Aibar

IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE OBANOS

Fue la ubicación de Obanos, en el centro geográfico de Navarra, lo que determinó que fuera la sede de infanzones más habitual de reunión y se terminó identificando a la villa con la infanzonía.

Su organización interna era democrática, así como la elección de sus miembros, los cuales nunca pidieron confirmación del rey para ejercer el cargo, pero tenían que demostrar su origen.
Su lema fue "Pro libertate patria gens libera state" (¡En pie los hombres libres, por la libertad de la patria!), que llevaron inscrito en su propio sello y que se conserva en la fachada del Palacio de la Diputación.

Sancho VII el Fuerte reconoció las competencias de las Jutas de los Infanzones en la persecución de delincuentes y su ajustamiento. Aquella potestad otorgada por ellos mismos fue consentida por el último monarca de la dinastía Jimeno, pues también le generaba un ahorro en la administración de la justicia real. Según el Fuero General, el infanzón se equiparaba con los caballeros de menor rango que "debían servir al rey con caballo y armas hasta tres días a su costa y otros nueve por cuenta del rey", aunque en una posición inferior estaban los "infanzones de abarca".

CASA INFANZONA EN OBANOS

Teobaldo I el Trovador trató de acabar con la Junta en 1238. Tras su toma de posesión real, esta hermandad se reunió en Obanos para reafirmar sus derechos, y para que su corte "no hiciesen tuerto a los infanzones en su infanzonía". Aquella toma de posiciones en la defensa de sus privilegios paso a la historia como una especie de declaración de libertad, tomada casi al mismo modo que la Carta Magna inglesa de 1215, supuesto documento fundador de libertades inglesas, que tan solo fue una declaración de privilegios nobiliarios.

El primer rey de la dinastía Champaña consideró a los infanzones como un grupo de revoltosos, y a los ricos hombres como agitadores sociales. Sus derechos y libertades atribuidos por su propia potestad chocaban de frente con la mentalidad de un rey que se había educado en Francia, reino donde se defendía el origen divino de la potestad del rey.

Teobado I exigió al papa Gregorio IX la disolución de las juntas infanzonas a cambio de tomar parte en una cruzada a Tierra Santa. Obtuvo un laudo por el que nombraba monitores diputados al abad de Iranzu y los priores de Roncesvalles y Tudela para disolver la junta y amonestar a sus miembros "obligándolos si fuera necesario con censura eclesiástica, sin admitir apelación". Los conjurados habían presentados sus razones ante el apostólico en Corte real de Tudela. Tras llegar el documento pontificio, los líderes infanzones no acudieron a la convocatoria, y la resolución fue guardada por Teobaldo I, pero aquel movimiento de soberanía bajo-nobiliaria se había disipado.

El rey quiso presionarles un poco más. En una convocatoria de 1237, les exigía las pruebas que demostraran la hidalguía de cada miembro, que llevaba consigo la dispensa de pagar las pechas. La nueva norma establecía que la probanza debía hacerse con el testimonio de tres infanzones y tres caballeros que fuesen señores de al menos un collazo.

PLAZA DE LOS FUEROS DE OBANOS

Su sucesor, Teobaldo II de Champaña, continuó hostigando a las Juntas e intentó dividir a sus líderes con sobornos. El origen estuvo en el enfrentamiento que tuvo con el rey de Inglaterra Enrique III en 1265, por el derecho al señorío del Condado de Bigorra en ultrapuertos. Los mercaderes navarros asentados en los puertos ingleses vieron sus propiedades y mercancías confiscadas como represalia.

La Junta de Obanos se mostró muy activa, imponiendo en unos casos la ley y en otros "su" ley. El rey consiguió que el papa Urbano IV ordenara al arzobispo de Burdeos la disolución de las Juntas y Ligas de Navarra de forma oficial, mediante una bula de 1264. Aun así, siguieron funcionando en situación casi de clandestinidad.

En 1281, Juana I y Felipe el Hermoso, de la dinastía de los Capetos, ordenaron una investigación en la que declararon 104 testigos y tras la que hubo varios ajusticiamientos.

Entre 1313 y 1314, se persiguió, multó y ejecutó a junteros. Y, finalmente, en 1329, Juana II y Felipe III, de la dinastía de Evreux, las disolvieron a cambio de respetar el Fuero, destituir a funcionarios corruptos y reorganizar la administración.

CASA INFANZONA EN OBANOS

06/11/2021

Reinado de Teobaldo II: alianza navarro-francesa


Teobaldo II se convirtió en el segundo rey de Navarra de la dinastía Champaña, tras la muerte de su padre Teobaldo I. Surgió una lucha por la herencia al trono con su hermanastra Blanca de Navarra. Bajo la regencia de su madre Margarita de Borbón, la tutela de Jaime I de Aragón, el apoyo de los ricos hombres y el arbitrio de Luis IX de Francia, fue coronado a los catorce años de edad con el nombre de Teobaldo II el Joven, en 1254, siendo además conde de Champaña.

Para asentarse en el trono y evitar un ataque del Reino de Castilla, Margarita había firmado el Tratado de Tudela, consistente en una alianza militar con Jaime I de Aragón y el futuro enlace matrimonial entre sus hijos Teobaldo y Constanza, que permitiría una posterior unión de reinos. Esta alianza fue motiva por un acuerdo formalizado en abril de 1254 entre Alfonso X de Castilla y Enrique III de Inglaterra, por el cual este último recuperaría los dominios de Ultrapuertos que habían pasado a Teobaldo, entre ellos Bayona, y mediante el matrimonio entre Leonor de Castilla y el príncipe Eduardo.

Pero Navarra no era realmente el objetivo de Alfonso X el Sabio, sino Aragón, para neutralizarla en su expansión por la España islámica. Luis IX de Francia también comenzó a tomar parte en el tablero de relaciones e intereses entre reinos, ya que tenía pretensiones sobre los señoríos aragoneses del sur de Francia y era un importante competidor comercial en el Mediterráneo occidental.

TEOBALDO II Y ESCUDO REAL DE NAVARRA

En diciembre de 1254, la Corte francesa reunió a Luis IX, a Enrique III y a Teobaldo II. Enrique III era vasallo del Luis IX por sus posesiones en Francia. El acuerdo terminó con el matrimonio hispano-francés entre Teobaldo e Isabel, hija de Luis IX, celebrado en París, en abril de 1255. Por si fuera poco, el papa Alejandro IV apoyaba la candidatura de Alfonso X por el título imperial sacro romano germánico. El rey castellano también formalizó un matrimonio entre vástagos, su hija y princesa heredera Berenguela casaría con el delfín francés Luis, en enero de 1256.

Así, Teobaldo II consiguió la protección de Francia, Inglaterra y Castilla, en detrimento de Aragón, que estaba en apuros. En septiembre de 1255, tuvo que informar de sus nuevos proyectos a Jaime I en un encuentro en Estella.

En enero de 1256, Alfonso X celebró en Vitoria las Cortes de Castilla en las que ofrecía las villas de San Sebastián y Fuenterrabía a Teobaldo II para que Navarra pudiera tener una salida comercial directa al mar Cantábrico. A cambio, el navarro prestaría homenaje al rey Sabio. Quizás vio peligrar su alianza con Francia, ya que dos meses antes había nacido su heredero al trono, Fernando, lo que frustraba la unión personal de las coronas de Castilla y Francia por el matrimonio de Berenguela, su primera hija, y el delfín Luis, hijo de Luis XI.

La primera acción que hizo Teobaldo II dentro de las estructuras de su reino fue la de tomar juramentos a una serie de magnates navarros y franceses. Homenajes de hombres principales que simbolizaban su legitimidad como rey natural. El francés Geofroi de Bourlemont fue nombrado senescal.

A pesar de recibir el vasallaje de sus aristócratas, Teobaldo II tenía que someterse a un tutor-institución que impusieron los ricos hombres, caballeros y villas buenas, debido a que solo contaba con quince años y desconocía todo sobre el reino. Hasta que no cumpliese la mayoría de edad de veintiuno, no podía juzgar sin el consejo del tutor, que esta a su vez debía consultar a los doce ricos hombres del reino que harían de jurado.

Por otra parte, Teobaldo II consiguió que el papa estableciese, en 1257, el ritual de coronación y unción para justificar el origen divino de los reyes, muy contraria a la tradición navarra de origen electivo. Algo típico de un monarca de influencia francesa, como ya demostró su antecesor Teobaldo I.

TEOBALDO II Y MAPA DE NAVARRA

Con respecto a la Iglesia navarra, el rey consiguió de la diócesis la devolución de los castillos de Oro y Monjardín, también el palacio construido por Sancho VII, y las rentas de Pamplona serían repartidas a medias entre rey y obispo Gazólaz. Permitió la entrada de la Orden de los Dominicos, con conventos en Pamplona, Estella, Sangüesa y Tudela, a las Ordenes de los Franciscanos y de las Clarisas, y la vuelta de los Benedictinos al monasterio de Leyre. El monasterio de Roncesvalles, como ya era costumbre, fue favorecido por su aportación al Camino de Santiago.

Pero Teobaldo debía atender sus compromisos con Champaña, realizando sucesivos viajes al condado y periodos de ausencia en el reino entre 1257 y 1269. No tuvo más remedio que gobernar por medio de funcionarios.

Ante un rey ausente, la Junta de Infanzones de Obanos se mostraba muy activa, imponiendo en unos casos la ley y en otros "su" ley. El rey logró poner al papa Urbano IV contra la Junta mediante una bula de 1264, dirigida al obispo de Burdeos, por la cual le ordenaba la disolución de esta institución.

En 1265, Teobaldo II recibió el pequeño ultrapirenaico de Condado de Bigorra, tras la muerte de Simón de Montfort durante un enfrentamiento con Enrique III y la donación efectuada por su viuda e hijo. Aprovechando la ocasión, otros señores de Gascuña enemigos del inglés prestaron vasallaje al navarro. Se estaba preparando una guerra, pues la Monarquía inglesa reclamaba sus derechos al señorío del condado. Existen gastos de los preparativos en el Registro de Compto, una especie de Tribunal de Cuentas del reino.

El Ejército navarro cruzó los Pirineos en dos direcciones: hacia el oeste a Bayona y hacia el este hasta Lourdes y Bigorra. Además de la fuerza militar, Teobaldo consiguió el apoyo diplomático de Luis IX quien hizo de árbitro del enfrentamiento.

TEOBALDO II DE NAVARRA

Durante su reinado, la burguesía y las fuerzas vivas de las villas vieron mejorar sus condiciones. Juró los fueros de San Cernín, Estella, Sangüesa, Olite, Los Arcos y Puente la Reina. Extendió el fuero de Pamplona a Lanz y el de Estella a Tiebas y Torralba, en 1264. Fundó Espinal y concedió mercado a Aguilar de Codés, en 1269, y feria anual a Olite, en 1267. También fue ampliado el número de mercados y ferias permitidas a esas villas.

La mayoría de las villas navarras habían alcanzado su máximo crecimiento demográfico de la Edad Media a mediados de aquel siglo XIII, y algunas otras en el siguiente, antes de la anexión a Castilla. Tudela, la villa más poblada, podía tener 7.000 habitantes, seguida de Pamplona con 6.500, y Estella con casi 6.000, seguidas de Olite, Sangüesa, Puente la Reina, Los Arcos, Tafalla, Viana o Lumbier.

En 1266, había en el reino 67 castillos, 3 torres, 4 cuevas fortificadas y algunas casas e iglesias fortificadas. Los gastos derivados de la construcción y mantenimiento de estas estructuras urbanas defensivas eran cargados por los vecinos.

Continuó con la mejora de la administración de ingresos y gastos del reino ya iniciados por su antecesor, realizando el primer recuento de la población del reino, cuya cifra aproximada se situó en unos 150.000 habitantes, en 1266. Las cuentas de ese año permiten concluir que el 6,75% de los ingresos se dedicaban a burocracia civil, el 33,84% a la administración militar y el 59,6% al rey y su gestión.

MONEDAS NAVARRAS EN EL REINADO DE TEOBALDO II

El orden social del Reino de Navarra estaba basado en una estructura estamental. El rey se asentaba en la cima de la pirámide, y mantener el equilibrio entre el resto de estamentos.

En el registro de cuentas de 1266, figuraban las casas nobles de Almoravid, Rada, Lodosa, Barillas, Leet, Baztán, Vidaurre, Arróniz y Monteagudo. Los ricos hombres solo podían ser juzgados por jurados de la Corte, según el fuero. A este estrato de la alta nobleza se unían caballeros aragoneses, castellanos y gascones al servicio del rey y con propiedades en el reino.

Los infanzones eran la base de la baja nobleza, más numerosos, pero mucho menos ricos que los magnates. La mayoría vivían en las villas o eran alcaides de castillo, aunque unos pocos eran labradores. También eran juzgados por un tribunal de la Corte, privilegio que alcanzaron por apoyar a Teobaldo II al trono navarro en perjuicio de Blanca.

El poder jurisdiccional de los tenentes de castillos sobre sus comarcas fue suprimido y traspasado a merinos y alcaldes. Así, se fundaron cuatro merindades: Pamplona, Estella, Sangüesa y Tudela. Los tenentes quedaron reducidos a alcaides de castillo, y mantenidos por el rey.

Los burgueses acomodados fueron ganando prestigio e influencia a cosa de los infanzones, llegando algunos a altos funcionarios de la administración real.

El último estamento social lo formaban los labradores, pastores y collazos, poseyeran un trozo de tierra o no. Carecían de fuero de francos, y se agrupaban en villas dependientes de un señor, de un convento o un castillo. Posteriormente, fueron gobernados por un alcalde o jurado. Estaban sujetos a los impuestos fiscales del merino y a la justicia del alcalde, pero con derecho de apelación ante el alcalde de mercado.

MAPA DE NAVARRA Y SELLO DE TEOBALDO II

En marzo de 1267, reunido en París en una asamblea ante sus nobles, Teobaldo II juró el voto de cruzada y su participación en la campaña militar tal como le habían pedido los papas Urbano IV y Clemente IV. Fue decretada la octava cruzada. Se había adelantado unos días al juramento de su suegro y protegido Luis de Francia. Una segunda ceremonia tuvo lugar el 5 de junio de 1267 ante un legado papal en Notre-Dame de París, donde el rey Teobaldo II de Navarra, que también había tomado la cruz, estuvo presente. La expedición involucró también al Carlos de Anjou, rey de Sicilia y hermano de Luis, y al príncipe Eduardo III de Inglaterra.

El objetivo era el Emirato hafsida de Túnez. Pero una vez, desembarcados en la proximidades de Cartago el plan no salió como lo previsto y los refuerzos de Sicilia e Inglaterra llegaban tarde. Luis de Francia moría por una epidemia de peste, por lo que Teobaldo II decidió formar un tratado con Muhammad al-Mustansir, que incluía un acuerdo comercial.

De regreso en el puerto de Palermo, Teobaldo II fallecía el 4 de diciembre en el convento de Trápani, debido a la enfermedad de disentería. Su cuerpo fue llevado por el nuevo rey Felipe de Francia hasta Provins, y enterrado en el convento de Les Cordeliéres.

Teobaldo había muerto sin heredero sucesor al trono navarro, pero es que además en ninguno de los tres testamentos redactados durante su vida había previsión de sucesor al trono. Ha abría un difícil periodo de inestabilidad política para el Reino de Navarra.

01/02/2021

Reinado de Teobaldo I: redacción del Fuero Antiguo de Navarra


Teobaldo I fue el primer rey navarro perteneciente a una de las dinastías francesas que reinarían en los últimos siglos de la Edad Media. Su experiencia política comprendía cinco años como titular del Condado de Champaña al que accedió contra un cúmulo de adversidades. Había participado en coaliciones contra el rey francés, luego cambió de postura a favor de la reina gobernadora de Francia, Blanca de Castilla, cuando esta se hizo cargo del reino en la minoría de edad de su hijo Luis. Por el contrario, su prima, Alix de Chipre, le consideró un usurpador del trono, reclamándole la Campaña. Finalmente, la intervención de su madre, Blanca de Navarra, consigue que el papa de Roma declarase a Alix como hija bastarda y la nulidad de cualquier pretensión al condado. Toda esta fue su experiencia política antes de ser rey navarro.

Estaba dotado de gran talento político y ambición, aunque en Navarra se decidió más por la estrategia de la conciliación que por la implacable resolución que también poseía. Además, tenía dotes de trovador, ya que escribió unas quinientas cuarenta canciones y compuso cuatrocientas diez melodías. Por eso, fue llamado Teobaldo I el Trovador.

Fue requerido para el cargo de rey de Navarra con el designio de recuperar Álava y Guipúzcoa, al igual que hubiese querido hacer su tío y predecesor Sancho VII. Pero la recuperación de las tierras perdidas para Navarra también incluía las de Tierra Santa para la Cristiandad, a petición del papa Gregorio IX.

teobaldo navarra champaña
TEOBALDO I DE NAVARRA

El 8 de mayo de 1234, un mes después de la muerte de Sancho VII el Fuerte, el conde de Champaña Teobaldo IV juró los fueros del reino y accedió al trono alzado sobre el pavés o escudo por los ricos hombres navarros como Teobaldo I de Navarra. A su vez, esos magnates y miembros de la alta nobleza juraron fidelidad a su proclamado rey.

La primera acción que tomó Teobaldo fue la de establecer una alianza con el rey Fernando III de Castilla, negociada por sus delegados en Almazán y Logroño. El primer objetivo era protegerse de cualquier reclamación del Reino de Aragón ante el pacto de prohijamiento entre Sancho VII y Jaime I. Además, se acordó que la hija de Teobaldo, Blanca, se uniese en matrimonio con el infante castellano, el futuro Alfonso X el Sabio. El primogénito de ese enlace real heredaría ambos reinos. Y, en el caso de que Teobaldo tuviese un hijo varón, este recibiría tan solo el Condado de Champaña. Además, Teobaldo recibiría la Provincia de Guipúzcoa.

Pero Teobaldo tenía un mayor interés en vincularse con Francia que con Castilla. A inicios de 1235, regresó de Pamplona a Provins y casaba a Blanca con Juan el Rojo, conde de Bretaña. Renunciaba así a cualquier opción a recuperar Álava y Guipúzcoa para el Reino de Navarra, generando un conflicto con el Reino de Castilla. Esta relación de enfrentamiento pudo solucionarse en 1237, cuando el papa Gregorio IX exigió a Fernando III mediante bulas que mantuviese la paz con Teobaldo, al que necesitaba para una nueva cruzada.

Respecto al obispado de Pamplona, tuvo que esperar a la muerte del obispo Pedro Remírez de Piédrola para trasladar la sepultura de su tío Sancho VII a la Iglesia colegial de Roncesvalles. La máxima autoridad eclesiástica del reino se negaba a ser trasladado de la Catedral de Pamplona, lanzando un interdicto de excomunión contra los que se atrevieran a hacer el traslado.

TEOBALDO I DE NAVARRA

Sancho Fernández de Monteagudo, uno de los ricos hombres, introdujo a Teobaldo en las relaciones políticas con los diversos estamentos nobiliarios.

Entre 1236 y 1237, realiza concesiones patrimoniales a diversos señores de Olite y Sangüesa. En Tudela, en cambio, tuvo problemas a causa de algunas revueltas de cristianos contra judíos, dos años antes.

En Obanos tuvo lugar la Junta de los Infanzones de Obanos para afirmar sus derechos. Se trataba de una defensa del estatus social y privilegios de los infanzones, quienes adoptaron como lema inscrito en el sello de su junta: "Pro libertate patria gens libera state"; (Estad preparados, la gente libre a favor de la libertad de la patria). Se trataba de una especie de declaración de libertad, tomada con la misma consideración que la Carta Magna inglesa de 1215, supuesto documento fundador de libertades inglesas, que tan solo era una declaración de privilegios nobiliarios. La Junta se había autorizado la potestad de juzgar crímenes, pero Teobaldo había tomado a los rico hombres como rebeldes y agitadores sociales.

Pero Teobaldo I quería llegar más allá con la cuestión de los privilegios estamentales. Había jurado los fueros, pero deseaba conocer cuáles eran las obligaciones y derechos que cumplían los ricos hombres e infanzones del reino. En enero de 1238, organizó una comisión formada por diez ricos hombres, veinte caballeros, diez religiosos, más el obispo y el rey. Su objetivo era la redacción de una precisa recopilación y sistematización de fueros cuyo resultado fue el Fuero Antiguo de Navarra.

Los artículos del Fuero Antiguo se ocupan de la sucesión real, el gobierno, los derechos de los ricos hombres, la justicia de éstos y de los infanzones, y la regulación de los derechos hereditarios de unos y otros. En caso de que el rey no tuviera hijos ni hermanos o hermanas legítimas, los ricos hombres y los infanzones caballeros y el pueblo de la tierra tenían la potestad de elegir rey. Reafirmaba el principio electivo del rey.

FUERO DE NAVARRA

Para aumentar su poder real en detrimento de los ricos hombres, fue reduciendo las atribuciones gubernamentales de las tenencias, y traspasándolos a sus funcionarios, concretamente a sus merinos, quienes asumían la justicia en nombre del rey. En otras ocasiones fue el mismo Teobaldo quien impartía justicia directa, como en el conflicto entre los vecinos de los valles de Aezcoa y de Salazar, que se diputaban un lugar llamado Zozaoz. En este caso, primero les prohibió tomarse la justicia por su cuenta, después impuso el pago de multas colectivas que debían pagar infanzones y labradores culpables.

Incrementó su jurisdicción real incorporando a su realengo Etayo, Artajo, Oco, Gallipienzo y el valle de Lónguida, entre los años 1234 y 1237. La concesión de fueros a Mirafuentes y Ubago, en 1236, o los que confirmó reducían las condiciones de servidumbre de los nobles sobre los habitantes y sus propiedades. Benefició a las villas mediante la simplificación y unificación de los tributos y abolió normas consuetudinarias fuera de cualquier lógica.

Introdujo mejoras en las estructuras económicas del reino. Atrajo a buen número de agricultores franceses. Se le atribuye el llamado Cartulario de don Teobaldo, que reúne los documentos de corte, que supone un notable avance administrativo de la época.

Fue continuista de la política de Sancho VII de buscar nuevos vasallos en la frontera pirenaica. En 1237, Arnal Guillén de Agramunt le hizo homenaje y le prestó vasallaje a cambio de prestarle su castillo al rey en caso de necesidad ante una guerra. Otro lugar y castillo, el de San Esteban de Monjardín, fue puesto a disposición del obispo de Pamplona.

SELLO REAL DE TEOBALDO I CON LAS ARMAS DE NAVARRA Y SU ESCUDO PERSONAL COMO CONDE DE CHAMPAÑA

Trataba de encontrar aliados que defendieran el reino ante una posible ausencia, ya que como alto señor feudal de Francia se hacía necesaria la visita al Condado de Champaña en varias ocasiones. En total fueron seis los viajes que realizó al reino, con un estancia neta de seis años y medio.

En 1238, viajó a Champaña para revolver asuntos de su condado y recoger las huestes francas, que le habían de acompañar en su cruzada a Tierra Santa promovida por el papa. Teobaldo I sabía comprometer a sus hombres mediante la lectura de unas estrofas de la canción LIV de su cancionero.

Según las crónicas, a estas tropas de Champaña les siguieron unos cuatrocientos navarros, que desembarcaron en algún lugar de Asia Menor, todavía en poder de Bizancio. Se puso en marcha hacia Antioquia, en Siria, cruzando los montes Tauro, donde tuvieron un primer enfrentamiento con musulmanes que bloqueaban el paso. Tras aprovisionarse en Antioquía, la expedición de Teobaldo llegó a San Juan de Acre. Una vez allí comprobó que la cruzada se estaba echando a perder, ya que una hueste cristiana decidió proceder contra Egipto, atacaron Gaza y fueron derrotados en las dunas y pantanos por un Ejército de Egipto. Jerusalén se perdió en julio de 1244, pero Teobaldo ya estaba en Navarra.

A su vuelta, continuó su política de influencia sobre ciertas comarcas de Utrapuertos, que se oponían al rey de Inglaterra. En 1243, la villa de Urt se entregó tomándole por rey. Un años después, Teobaldo recibió el homenaje de Raimundo de Guillén, vizconde de Soule. Durante su ofensiva de los años 1243 y 1244, tomó el castillo de Montferrant y atacó Bayona. Cuatro años más tarde, recibió el homenaje de vizcone de Tartas, Ramón Arnalt, por el castillo de Vieillenave junto con la tierra de Mixa y Ostebaret. Todos estos homenajes eran hostiles al rey de Inglaterra, pero Teobaldo I y Enrique III llegaron a firmar treguas en los años 1248 y 1249.

Teobaldo I murió en 1253, en el palacio del obispo de Pamplona, Pedro Jiménez de Gazólaz. Dejaba a su hijo Teobaldo II como sucesor al trono navarro, el cuarto de los seis hijos que tuvo con Margarita de Borbón, su tercera esposa.