Cuando Urdiñola llego a la región oriental de la nueva Vizcaya, las tierras para la fundación de las villas de Parras y Saltillo se habían repartido ya, y al ver aquellos bellos pastizales vírgenes donde pacía el ganado, y como defensor que era de la región, no tardó en solicitar "mercedes" de tierras.
El 16 de agosto de 1583, el teniente de gobernador
Francisco de Ibarra le cedió a Urdiñola un sitio de ganado mayor, seis caballerías de tierra para siembra, dos solares para casas con sus suertes de huertas y un ejido de molino sobre el río de los palmitos-nogales ubicado entre la villa del Saltillo y la de Parras. Ese mismo año adquirió por compra a Juan Alonso otra estancia de ganado mayor, dos ejidos de molino y dos caballerías de tierra en la Ciénega de los Patos. Estas dos estancias fueron el núcleo alrededor del cual se formaría la hacienda principal del latifundio que se denominaría San Francisco de los Patos.
En 1587, ya Urdiñola era dueño de dos estancias más, una en Castañuela y otra en la Ciénega de San Juan. Y fue en ese mismo año que el tesorero de la Nueva Vizcaya,
Juan de Ibarra, le acrecentó sus propiedades al cederle por donación, una merced que el mismo Ibarra había recibido días antes y que incluía las demasías de tierra que existieran desde Castañuela hasta San Juan, y las que hubieran también hasta la Ciénega de los Patos.
Pero Urdiñola deseaba tener terrenos en la región de Parras, y fue así que, entre 1589 y 1590, le fueron mercedados tres sitios más de ganado mayor y dieciséis caballerías de tierra entre castañuela y parras otorgadas por el general Alonso Díaz, entonces teniente del gobernador Rodrigo de Río de la Loza. En 1598, fecha de la segunda fundación de Parras, Urdiñola había extendido sus tierras en Parras hasta el manantial principal , que tuvo que compartir con el pueblo de indios de Parras, adjunto a su hacienda, y también con los jesuitas.
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| FRANCISCO DE URDIÑOLA EN NUEVA VIZCAYA |
En 1591, recibió la comisión del virrey Luis de Velasco para trasladar 400 familias tlaxcaltecas hacia las poblaciones del norte de la Nueva España. Al Saltillo llegó con 71 familias y 16 indios solteros tlaxcaltecas el 2 de septiembre de ese año, y adjunto a dicha villa, fundó el 13 de Septiembre de 1591, el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, situado al poniente del Saltillo y separado de ésta por lo que hoy es la calle de Allende.
En 1594, fue acusado de haber asesinado a su esposa Leonor López de Lois y a un supuesto amante de nombre Domingo de Landaverde. Después de un proceso que duro cuatro años en que la inquisición y la audiencia de Guadalajara se disputaban la jurisdicción. Urdiñola fue absuelto de la muerte de su esposa, pero no de la de Landaverde, Ante lo cual, regreso a sus terrenos del norte con la idea de acrecentarlos aun mas, y para ello siguió adquiriendo tierras en las cercanías de saltillo, que habían sido anteriormente mercedadas a sus primeros pobladores.
Al año de conseguir la libertad, el que había sido su enemigo, Santiago de Vera, nuevo presidente de la Audiencia de Guadalajara, encomendaba a Urdiñola como gobernador por su rectitud, diligencia y por ser amado y seguido por numerosos amigos y soldados en escrito del 12 de abril de 1600 y en otro del 15 de diciembre.
El 28 de mayo de 1603, el virrey conde de Monterrey le nombró
gobernador y capitán general de Nueva Vizcaya por sus buenas virtudes y por dejación de Rodrigo de Vivero, tomando posesión del puesto en la villa de Durango el 23 de junio de 1603 y continuando en el cargo hasta 1614.
El anterior gobernador Rodrigo de Vivero y el teniente gobernador Alonso Maldonado no consiguieron aplacar en 1601 una gran rebelión de indios de la provincia. Pero Urdiñola trasladándose a Topia apresó a los cabecillas en poco tiempo, y sin derramar sangre pacificó la provincia, les regaló tierras y levantaron poblados.
Después atravesó Sierra Madre y se dirigió a la provincia de Sinaloa. Y, el 31 de marzo de 1604, envió un
informe general de Nueva Vizcaya a las Cortes. Elaboró un informe sobre las riquezas y malos empleos, denunciando a latifundistas que compraban minas, pero no las explotaban por no pagar los quintos reales. Hizo una relación de minas y aconsejó medidas y legislación para corregir estos fraudes. Informó sobre la pacificación que como consecuencia trajo el descubrimiento de las minas de San Luís Potosí y otras, y pidió más soldados para Sinaloa. En los documentos relacionados con Urdiñola que formarían varios volúmenes, encontramos actos de gobierno, creación de obispados, fundación de pueblos, nombramiento de jueces, censos…
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| VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA |
En 1607, emprendió una expedición por haber sido muerto a flechazos fray Martín de Altamira, persiguiendo a los indios Quamoquanes hasta el río Sabinas. Ejecutando a los cabecillas consiguió la paz y trasladó los restos del padre a Saltillo. Como pago, el 8 de enero de 1610, el rey le hizo merced de 1500 pesos por decreto firmado en Madrid. A 30 leguas de Durango, provincia de Xocotilma, había una serranía abrupta donde vivían los xiximes, indios que asaltaban los caminos, mataban y se llevaban los muertos para comerlos. Entró en la serranía en 1610, construyendo caminos en sitios que parecía imposible abrirlos. Fue una campaña muy dura con muchas muertes y castigos de horcas, pero consiguió pacificarlos dándoles la libertad y congregándolos en cinco pueblos en partes muy cómodas. No se sabe cuando dejó el mandato, pero en 1615 ya era gobernador Gaspar de Albear.
Urdiñola otorgo testamento en su estancia de Santa Elena el 16 de julio de 1617. Al año siguiente el 4 de marzo de 1618, dicto un codicilio que por su extrema gravedad no llegó a firmar. Urdiñola debió haber fallecido poco tiempo después dejando como herederas universales a sus dos hijas María e Isabel Urdiñola de Lois.
El 27 de abril de 1619, el convento de Santo Domingo de la ciudad de México dono a los descendientes de Urdiñola, mediante una limosna de 4000 pesos, una capilla lateral de su iglesia de San Raymundo de Peñafort para depositar en ella los restos del capitán francisco de Urdiñola conquistador, gobernador, y capitán general de la Nueva Vizcaya.