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17/01/2023

Industria armera de Eibar


La Noble y Leal villa guipuzcoana de Eibar es un municipio de una gran tradición industrial, encauzada principalmente hacia la fabricación de armas de fuego, que compiten con las más perfeccionadas en todos los mercados del mundo.

Eibar se constituyó como villa en 5 de febrero del año 1346, mediante carta puebla concedida desde Jaén por el rey castellano Alfonso XI, para que se levantara un pueblo cercado y torreado que había de ostentar el nombre de Villanueva de San Andrés, que se usó bien poco. Otorgó los privilegios, exenciones y franquicias del Fuero de Logroño. Y tras levantarse torres y muros, se construyeron las casas.

Se conoce la existencia de fábricas artesanales de armas desde la Baja Edad Media. La primera noticia registrada sobre la fabricación de armas en Eibar data de 1482, cuyo documento cita una partida de dos lombardas por encargo del duque de Medina Sidonia. El traslado de estos cañones desde Eibar hasta la desembocadura del río Deva, se hizo mediante ochenta parejas de bueyes, lo que demuestra que la producción armera es anterior a esta fecha.

Esta fabricación exigía, además de artesanos del hierro, otros muchos obreros que se ocuparan en plantar árboles, otros en preparar leña, otros en hacer carbón y transportarlo a las herrerías y fraguas, otros en conseguir fresnos para picas, y nogales para cureñas o culatas.

TALLER DE CERRAJERÍA EN LA EDAD MODERNA

A partir del siglo XVI, Eibar experimentó un estado de prosperidad creciente y, en unión de los vecinos de Placencia, trabajaban armas de fuego solicitadas por el corregidor de la Provincia de Guipúzcoa y por el veedor real de la Corte de Madrid.

Una Real Orden de 1538 encargaba 15.000 arcabuces a Juan Orbea y a Juan Ermua de Eibar, lo que prueba que ya antes de esta fecha se hallaba implantada esta industria en la localidad. En 1573, se fundó la Real Fábrica de Armas de Soraluce-Placencia de las Armas, sede administrativa y almacén de buena parte de la producción de los talleres eibarreses con destino a los ejército del Imperio español.

Existen también varias disposiciones por las cuales se manda que en estas montañas se planten fresnos para la fabricación de picas, y nogales para culatas de mosquetes y arcabuces, demostrando que en estos pueblos se dedicaban de muy antiguo a la fabricación de armas blancas y de fuego.

En 1596, la Provincia de Guipúzcoa pidió 900 mosquetes para armar a los guipuzcoanos, también arcabuces. En 1601, el ayuntamiento de Eibar dispuso que ningún vecino llevase en el alarde arcabuz de chispa ni de pedernal, sino arcabuz de munición con cuerda y forma propia para la guerra, lo cual parece indicar que los arcabuces de chispa y de pedernal resultaban anticuados en esta fecha.

ARCABUCES Y MOSQUETES DEL SIGLO XVI

En 1658, varios particulares de Guipúzcoa acudieron a la Corte para hacer gestiones a fin de que se les permitiera tomar a su cargo la tarea de proveer de armas a quien lo solicitara, y hacer ajustes y asientos referentes a la industria de las armas. Aunque por facilitar el logro de sus deseos ofrecieron rebajar los precios corrientes, su pretensión fue denegada en junio de 1658, en virtud de la cual se estableció que no introdujeran reformas de ningún género en la fábrica de Placencia, sino que "continuase con la labor de las armas en la forma y con las calidades y circunstancias que habían corrido hasta entonces. En 1696 se confirmó por otra real orden la citada disposición.

El ilustrado Melchor Gaspar de Jovellanos escribió en su Diario las características de la industria armera, cuando el año 1791 se detuvo en Eibar:
"Lo que llaman fabricación de armas, no significa lo que se cree de ordinario. Varios artistas establecidos en Ermua, Eibar, Placencia, Elgóibar y Mondragón, trabajan las varias piezas de que se compone el fusil. Esta arte se ha subdividido en tres principales, que se ejercen separadamente: cañoneros, llaveros, cajeros, y aún hay otra de arreeros, que son los que fabrican guardamontes, baquetas, abrazaderas. Varios hay que saben hacer y hacen todo esto, aunque prohibido por la antigua ordenanza, mas por lo común cada artista trabaja en su ramo. Los cañoneros saben incrustar perfectamente las miras y puntos de plata y las piezas de adorno de oro en el hierro y empavonarle con la mayor perfección; los llaveros labran y esculpen el hierro en las formas que quieren, y le pulen con gran limpieza y lo mismo los arreeros; otro tanto hacen los cajeros en la labor de las cajas. El más célebre de estos artistas es el dueño de esta casa (don Juan Esteban de Burtindui), hijo de otro muy nombrado: su fama estriba en la excelencia de sus cañones, aunque hace todas las piezas. Trabaja para varios grandes y señores de la corte, para América, para Inglaterra, Francia, Rusia y otras partes, de donde le vienen encargos frecuentemente. En cada pueblo están reunidos en gremio los artistas de cada ramo, y eligen anualmente sus prohombres, á que llaman diputados (312), para el gobierno de los negocios comunes y contratas: por lo demás, cada uno trabaja para sí con sus oficiales: ninguno y nada de cuenta del Rey."

CAJA DE PISTOLAS DE DUELO DEL SIGLO XIX

En 1747, Eibar tenía 340 vecinos, 113 eran maestros y oficiales que se empleaban en el real servicio de armas de Placencia.

En el acta de la sesión que el 25 de abril de 1762 celebró el ayuntamiento de Eibar, hay una lista en la que figuran los maestros y oficiales casados trabajando en las reales fábricas de Placencia: forjadores 9, cajeros 35, chisperos 13, aparejeros 35, limadores 19, barrenadores 7, martilladores 11, rementeros 3. Total, 132. Además había 38 solteros correspondientes a todos los gremios, que, unidos a los casados, sumaban 170.

El armamento ordinario y corriente que se fabricaba en estos pueblos tenía gran aceptación por su solidez y elegancia, pero cuando se recibían encargos especiales para regalar a personajes de España o del extranjero, salían de estos talleres verdaderas obras de arte, que aún se admiran en los museos. Podríamos citar un juego de escopetas y dos pistolas de primorosa labor, que por encargo de la Diputación se hicieron para el príncipe Fernando VII en 1808; dos pistolas para el rey Carlos VI y dos sables para los infantes en 1814, con vaina de hierro sin soldadura. El mismo año se fabricaron con gran esmero las armas necesarias para los guardias de Corps, y después se han confeccionado verdaderas joyas de arte para muchos personajes, entre los cuales podemos incluir al rey Alfonso XIII, que posee varías escopetas fabricadas en talleres de Eibar.

FÁBRICA DE ARMAS DE FUEGO EN EIBAR

Paulatinamente, la labor manual se ha ido sustituyendo por la implantación de moderna maquinaria.

En el siglo XIX, las tres principales compañía fabricantes de armas eran la de Orbea y Cª, fundada en 1859 y que empleaba más de 500 obreros; la de Gárate, Anitua y Cª, especialidad en revólveres y pistolas, y la de Víctor Sarasqueta, Cortaberria y Cª, que fabricaba excelentes escopetas.

Más de medio centenar de grandes fábricas o talleres artesanales se extendían por el interior de la villa hasta las faldas de las montañas, donde trabajan cientos de obreros o familias autónomas, y que daban a Eibar un aspecto de población exclusivamente dedicada a confeccionar escopetas, pistolas y revólveres.

En 1914, se abrió una escuela de armería financiada con fondos de la villa, de la Diputación y del Estado. En su inauguración, hubo una exposición de artes e industrias vascongadas, con asistencia del ministro de Fomento y otras autoridades.

En las luchas militares en que en el transcurso de los tiempos ha intervenido la Provincia, al igual que los demás pueblos, Eibar contribuía con su compañía armada, acudiendo a los lugares que Guipúzcoa le señalara. Casi siempre el punto de destino solía ser la frontera de Francia.

El escudo de armas de la villa tiene, en campo de oro, la imagen de San Andrés con aspa roja, y sobre el yelmo un volante azul con letras de oro, que dicen: villa de Eibar. Desde el año 1908, dos ramas adornan el escudo: una de roble, representativa de la fuerza y el vigor, y otra de laurel, que simboliza la inteligencia.

FUSIL DEL SIGLO XIX DEL MUSEO ARMERO DE EIBAR

06/05/2021

Museo de la Industria armera de Eibar


El Museo de la Industria Armera de Eibar está dedicado a la conservación y difusión de la memoria histórica y el patrimonio industrial de un pueblo de gran tradición armera.

El museo alberga, entre sus piezas, una extensa colección de armas procedente de diversos fondos, como el antiguo Museo de la Escuela Armería, y una gran variedad de productos fabricados en Eibar (bicicletas, motos, máquinas de coser...).

El visitante podrá disfrutar de un recorrido por el devenir de la historia industrial eibarresa, desde el siglo XIV hasta nuestros días.

MUSEO DE LA INDUSTRIA DE EIBAR

Desde la fundación de la villa de Elgóibar, allí por el año 1346, el carácter industrial de la misma fue muy relevante. El rey se reservó la explotación de los minerales de oro y plata y la producción de las ferrerías. Esta es la descripción que en 1800 realizó Tomás López:
"Es esta villa una en las que se fabrican las armas para Placencia y en ella se trabajan al año quando menos cinco mil Cañones de fusil y Pistola, siendo los Maestros que los trabajan los mas sobresalientes de toda la fabrica; en su manifactura no usan otras Maquinas q[u]e las regulares de Fraguas, barrenos de Agua, Limas, etc. Así también en esta villa ai seis ferrerias que labran al año sobre 5 mil quintales de fierro para diferentes usos, y así estas como las fraguas de los cañonistas en la maior parte se surten del carbon (...ilegible...) Juridicción así de Conzejales como de particulares."

02/11/2018

Linaje Isasi de Eibar y su Torre de Isasi - Palacio de Markeskua


El linaje nobiliario de los Isasi tiene su origen en Éibar donde levantaron su casa-torre
Tiene su casa solar en el Palacio de Markeskua, también llamado Casa Torre de Isasi. Se encuentra en la guipuzcoana villa de Éibar. El emplazamiento de este se desarrolló en el Camino Real Antiguo.

Se trata de un edifico señorial del siglo XVI en estilo renacentista, en forma cuadrada y cuatro alturas, que posee una cubierta a cuatro aguas. Su extraordinaria fachada está realizada en sillería de arenisca, y decorada con el escudo de armas sobre el arco dovela de la puerta de entrada. Ante el deterioro, ha sufrido varias remodelaciones para mantenerse en buen estado de conservación.

Esta torre fuerte reconvertida en palacio, ha servido de residencia ocasional para algunos miembros de la realeza. Algunos de ellos fueron: Felipe IV, Isabel II, María Cristina, Alfonso XIII, Victoria Eugenia y Francisco Fernando.

En la actualidad, es sede de la Universidad de Verano del País Vasco.

CASA-TORRE DE ISASI - PALACIO DE MARKESKUA

Este linaje ha aportado varios hijos ilustres, honra de nuestra nación:

Diego Antonio lsasi fue maestre de campo en 1634 y coronel de los Tercios de Guipúzcoa que fueron a la frontera y penetraron después en Urruña y San Juan de Luz. Siguió también al frente de las fuerzas guipuzcoanas, durante la invasión francesa de 1638. Fue caballero de la orden de Calatrava, comendador de las casas de Placencia, gentil-hombre de la cámara del rey y del infante, y del consejo de guerra.

Domingo Tomás lsasi fue capitán de los Reales Tercios de Infantería en Flandes en 1667, más tarde ejerció el cargo de maestre de campo de la Real Caballería en Flandes. Fue nombrado coronel de los Tercios guipuzcoanos en 1681, cuando Francia amenazaba con invadir España por los Pirineos. Murió en 1703.

Francisco lsasi fue miembro de la Compañía de Jesús. Su patriotismo y sus grandes conocimientos en las artes matemáticas, hicieron que el año 1638, cuando el francés cercó la plaza de Fuenterrabía, penetrara este patriota en la ciudad, dispuesto a arrostrar todos los peligros que son consiguientes a un sitio de guerra, y a poner al servicio de España las aptitudes extraordinarias que poseía para el arte de edificar y construir. De acuerdo con el gobernador de la plaza dirigió varias obras de defensa, y permaneció firme en su puesto sin que las balas enemigas le arredraran. Los de Fuenterrabía, para conmemorar la victoria obtenida entonces contra el francés, acordaron celebrar anualmente el día 8 de Septiembre una función religiosa en honor y alabanza de la Virgen de Guadalupe, y el padre Isasi fue el primer predicador que tomó parte en esta función. Dirigió también otras obras militares y en 1646 trazó los planos de las capillas y torre de la parroquia de su pueblo.

Pedro lsasi y Barrena fue marino que sirvió con su galeón durante muchos años en la Carrera de las Indias y cayó dos veces prisionero en manos de Franck Drake.

ESCUDO DE ARMAS DE ISASI EN EL PALACIO DE MARKESKUA

El linaje de los Isasi fue emparentado con otras casas nobiliarias como los poderosos Idiáquez o los Iñarra, proporcionando más hijos ilustres de Éibar.

Antonio Isasi Idiáquez comenzó su carrera militar en 1603 en las galeras de Nápoles y llegó a capitán en 1616. En1 1621, en la escuadra que Guipúzcoa construyó para el servicio real. Isasi hizo las veces de general, y en la armada que el mismo año salió para el Brasil a las órdenes de Toledo, figuró la Escuadra de Guipúzcoa, compuesta de cinco navíos, con su almirante Isasi. El año 1625 envió Guipúzcoa ocho galeones a Lisboa con Isasi y en 1639 se le nombra gobernador general de las galeras, y en 1647 figura como general de la flota del Nueva España. Era de la Orden de Alcántara y de los Consejos Supremos de Guerra y Marina. Debió morir en 1662.

Juan lsasi ldiáquez nació el 29 de junio de 1581. A pesar de su alta jerarquía, no se desdeñó en desempeñar el cargo de teniente alcalde en 1603 y el de alcalde en 1604 y 1614. En Junio de 1630, se le hizo entrega del infante Francisco Fernando, hijo de Felipe IV, que falleció en 1634. El mismo año se le encomendó la educación y cuidado del príncipe Baltasar Carlos.

Siguiendo la costumbre que todos los hijos preclaros de Guipúzcoa guardaban con ella cuando ocupaban altos puestos, Juan Isasi solía enviar noticias a la representación provincial del estado y adelantos del príncipe. Abrazó, después de viudo, la carreta eclesiástica y fue arcediano de Guadalajara, dignidad y canónigo de Toledo en 1636, y se dice que murió electo cardenal de Roma, aunque no consta.

José Idiáquez lsasi fue gobernador de la provincia de Conchucos en el Perú y gobernador de las Indias, gentil-hombre real y caballero de la Orden de Calatrava.

Alonso Idiáquez fue superintendente general de fábricas y galeones en la primera mitad del siglo XVII.

PALACIO DE MARKESKUA

Francisco Fernando de lñarra Atodo e Isasi, nacido en 1633, siendo padrino el infante Francisco Fernando, llegó a ser gentil-hombre de Felipe IV, coronel de la provincia de Guipúzcoa, diputado de la misma en 1660, de la Orden de Santiago.

Martín Iñarra Isasi fue secretario de Felipe IV y de la cámara del infante cardenal, de la orden de Santiago.

Pedro López de lñarra Isasi fue arcediano de Guadalajara, canónigo en 1551, tesorero, chantre y abad de Santa Leocadia en la iglesia de Toledo. Regalo suyo es la magnífica colección de doce libros de canto con hojas de pergamino, reproducción de otra de la iglesia de Toledo, que aún se conserva en la parroquia de Éibar.

17/06/2018

Lázaro de Eguiguren


Almirante de mar durante la Guerra de los Treinta Años que destacó en el combate de Pernambuco de 1631

LÁZARO DE EGUIGUREN

Lázaro de Eguiguren nació en Eibar a finales del siglo XVI. Empezó su carrera militar sirviendo como soldado de Infantería en Flandes durante la Guerra de los Treinta Años, terminando sus servicios con la graduación de alférez.

En la junta general de su provincia celebrada en abril de 1619 en Ordizia, fue nombrado almirante en la escuadra que Guipúzcoa. También mandó una compañía en la campaña de Italia.

En 1624, bajo el mando del general Federico de Toledo Osorio, participó como capitán ordinario de mar, en la campaña para libertar la ciudad de Briviel de la ocupación que sufría por el ejército holandés.

En 1631, tomó parte en la expedición a Pernambuco al mando del general guipuzcoano Antonio de Oquendo, con el cargo de sargento mayor. Fue el llamado Combate de Pernambuco o Combate de los Abrojos, ocurrida con el general holandés Hanspaters. Por su heroico comportamiento, Oquendo le ascendió a almirante, a la muerte de Vallecilla.

Desde entonces desempeñó este cargo hasta que pereció en el mar, víctima de una tormenta.

combate pernambuco abrojos oquendo juan corte eguiguren
COMBATE DE PERNAMBUCO

La casa solariega de los Eguiguren de Eibar ha tenido a otros dos ilustres:

Asensio de Eguiguren fue alcalde de su villa natal en 1615 y 1633, y contador de la Real Fábrica y del Ejército de Flandes.

Juan de Eguiguren fue comisario de muestras en los Estados de Flandes y caballero de la orden de Santiago.

La casa-torre de Egiguren de Eibar, más conocida por casa Eguren, se sitúa en la vertiente nordeste del monte Illorda, sobre Málzaga y próxima al limite territorial con Placencia. Pertenecía a la antigua cofradía de Arexita. Lope de Isasti escribió en su Compendio Historial de Guipúzcoa (1625), que a primeros del siglo XVII tenía 2.000 ducados de renta. Hoy es casa de labranza con dos viviendas. La construcción actual tiene varias partes de distintas épocas, y en su parte central conserva la parte más primitiva de la torre renacentista.

13/03/2018

Casa-torre de Unzueta y su linaje Unzueta de Éibar


La Casa-torre de Unzueta es un monumento situado en el barrio de Azitain de la localidad guipuzcoana de Éibar. Unzueta es un apellido muy arraigado en esta localidad. Las primeras noticias datan de 1193.

En la Baja Edad Media, los Unzueta participaron en la Guerras de Bandos, aliados del bando oñacino, por lo que su casa-torre sufrió numerosos ataques.

En el siglo XVII, Angela María de Unzueta, ordenó construir el edificio de la actualidad.

Dos de sus fachadas, las que miran al barrio Azitain, son de piedra sillar en tonos grises. Tiene cuatro ventanas en cada una de sus cuatro plantas. Todas tienen barrotes o balcones de hierro forjado. En el centro de la fachada principal se encuentra el escudo de los Unzueta.

El 30 de noviembre de 1957, los Hermanos de La Salle abrieron el colegio en este lugar, pasando a llamarse Nuestra Señora de Azitain La Salle en honor a la Ermita de Azitain.

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CASA TORRE DE UNZUETA

Estos fueron algunos de los hijos más ilustres del linaje de los Unzueta de Éibar, dedicados a la carrera de las armas en los Reales Tercios y Armadas y en las administraciones de poder del Imperio español:

Francisco Unzueta fue veedor general del Ejército de Extremadura, de la Orden de Santiago.

Martín Unzueta fue contador de las galeras de España en 1603 y pagador general de Flandes, después.

Ochoa López Unzueta fue auditor general de los Tercios de Milán.

Andrés Unzueta comenzó su servicios en los ejércitos de la Monarquía hispánica en 1609. Más tarde, abordo de las galeras de Sicilia y Nápoles, se distinguió en las expediciones de Levante, en la toma de Onella y en apresar bajeles enemigos. En Susamanco, Berbería, al ir a quemar unos bajeles de corsarios por orden de su jefe, fue herido de dos mosquetazos que le causaron la muerte.

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ESCUDO DE ARMAS DE UNZUETA EN SU CASA-TORRE

Cristóbal Unzueta se distinguió como capitán en la batalla que la Armada española, mandada por García de Toledo, sostuvo contra la inglesa en Cádiz, el 3 de noviembre de 1625.

Gregorio López Unzueta fue tesorero de la Real Hacienda en la ciudad del Cuzco.

Juan Unzueta comenzó su vida militar sirviendo en los galeones que, a cargo del general Tomás Larraspuru Churruca, salieron a navegar en julio de 1622. Estuvo en la jornada que Fadrique de Toledo hizo a las Indias en 1629, y fue nombrado capitán en 1632. El mismo año, al mando del patache San Antonio, combatió en el centro de la boca del canal de la Habana contra una urca inglesa, que la dejó desarbolada y desjarciada.

José de Unzueta fue coronel de caballería que se distinguió en la campaña de Cataluña y especialmente en la batalla de Villalonga el 7 de Diciembre de 1793. Allí siguió combatiendo sin rendirse a pesar de la herida que recibió al comenzar la contienda. Murió durante el transcurso del combate de Llers el 7 de junio de 1794. Como recompensa a sus servicios, una hermana suya gratificada con una pensión de once reales diarios.

ESCUDO DE ARMAS LOS DE UNZUETA DE EIBAR

14/06/2016

Linaje Orbea de Éibar


La casa solar de Orbea en Éibar es una de las más importantes de la villa por su mucha antigüedad, la jerarquía de sus poseedores y el número de hijos ilustres que de ella han descendido.

LINAJE ORBEA DE ÉIBAR

Juan de Orbea fue tesorero general del Reino de Aragón.

Carlos de Orbea fue general en la Real Armada de la Carrera de las Indias.

Domingo de Orbea, nacido en 1507, fue proveedor general de las galeras en España y caballero de la Orden de Santiago en 1557.

Domingo Martínez de Orbea fue tesorero general de España y del emperador Carlos V en Flandes.

Juan Bautista de Orbea fue secretario real del Consejo de Guerra y gentil-hombre de la Casa Real del reinado de Felipe III, en el primer cuarto del siglo XVII.

Manuel María de Orbea fue padre de Juan Manuel, Casimiro y Mateo, fundadores fundadores de la fábrica de armas bajo la razón social de Orbea hermanos en el año 1859, y que subsistió en el siglo XX, con sucursales en el extranjero, y dando ocupación a varios cientos de obreros.

Martín de Orbea, nacido en 1591, fue teniente general y, en 1627, caballero de la Orden de Santiago. Su primera acción naval fue en la toma de la Goleta, en 1612, donde se distinguió extraordinariamente. Fue propuesto para capitán de marina e infantería por la Junta de Ordizia de 1619, y para general de la Flota de Guipúzcoa por la Junta de Guetaria de 1626.

En 1631, era comandante de cinco galeones de la Real Armada de Tierra Firme y de la Real Flota de la Nueva España. En mayo de 1635, embarcó en la Flota de Indias rumbo al Virreinato de la Nueva España con el marqués de Cardereita y el general Juan de Vega Bazán.

En septiembre de 1638, se reunió con la escuadra del guipuzcoano Carlos de Ibarra, y juntas las dos escuadras invernaron en Veracruz, regresando a Cádiz en julio de 1639, conduciendo las mercancías del Virreinato novohispano. Regaló a la iglesia donde fue bautizado un magnífico estandarte, que estuvo muchos años ondeando en el techo de la parroquia. Murió en Vélez-Málaga.

LINAJE ORBEA DE ÉIBAR

09/04/2015

Linaje Ibarra de Éibar


Hubo tantos solares en el Señorío de Vizcaya, la Provincia de Guipúzcoa y el Duranguesado con referencia al linaje de Ibarra, que no se puede señalar a alguno como origen del apellido. De todos ellos, los Ibarra de la villa guipuzcoana de Éibar han aportado una importante saga de militares del Ejército español, de colonizadores del Nuevo Mundo y de administradores imperiales de la Monarquía hispánica tanto en Europa como en América. Fundada por Alfonso XI en 1346, en la orilla del río Ego, afluente del Deva, esta villa se distinguió como un pueblo fabricante de armas, principalmente arcabuces y lombardas, con destino en gran parte a los Reales Tercios de Infantería españoles.

Los Ibarra de Éibar, como su significado indica, procedían de la parte de la ribera en el arrabal (Errebala). Existen datos documentales del siglo XV según cuales hubo alcaldes de apellido Ibarra o que los vecinos se reunían en el arrabal cerca de la Casa Ibarra de Suso (Ibarra-goikoa) para resolver sus asuntos.

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CALLE EGO-GAIN DE EIBAR Y ESCUDO DE IBARRA

La noticia más antigua de la familia Ibarra de Éibar está datada en 1452. Relata que Martín López de Ibarra y su hermana María López de Ibarra dividieron a medias el patrimonio familiar con todos sus montes, heredades, casas, molinos, huertas y demás pertenencias, formando desde entonces las dos casas solariegas Ibarra de Suso e Ibarra de Yuso (lbarra-golkua e lbarbea) próximo a lbarrekruz. Estaban asentadas en el antiguo arrabal de la villa, muy cercanas entre sí, pero desaparecidas en la actualidad.

La más notable era la Casa Ibarra de Suso, con torre central de planta cuadrangular, que fue ampliada con la casa palaciega contigua durante el siglo XVI, y que ostentaba el blasón de armas sobre el balcón abierto en el ángulo de la fachada. Su promotor fue Pedro de Ibarra y Eguiguren, contador del emperador Carlos V, y por eso se popularizó con el nombre de Kontadorekua, la Casa del Contador. Pedro se casó con Ana de Unzueta, heredera del solar Unzueta de parientes mayores del bando oñacino, sito en el mismo Éibar, y se proclamó señor de la casa de Unzueta, como se puede leer en su lauda sepulcral existente en la vizcaína Colegiata de Cenarruza, que antiguamente fue la parroquia del bando de Oñaz. Los descendientes de estos Ibarra fueron miembros principales en las distintas órdenes militares, para lo cual litigaron no pocas veces en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada.

Tras la pérdida troncal del linaje, la casa fue pasando a otros propietarios hasta que fue adquirida por un militar arcabucero del Ejército español y hábil orfebre Eusebio de Zuloaga, en 1861, donde nació su nieto, el célebre pintor Ignacio de Zuloaga.

ESCUDO DE ARMAS IBARRA

El escritor Gregorio de Múgica y Múgica ha estudiado a los más destacados eibarreses con este apellido en su obra Monografía histórica de Éibar. Si por algo han destacado los Ibarra de Éibar en la historia ha sido por formar parte de las primeras oleadas descubridoras y colonizadoras del Virreinato de la Nueva España durante todo el siglo XVI.

Entre los primeros eibarreses que emigraron al Nuevo Mundo figuran Martín de Ibarra y Laurenbide en setiembre de 1526 y Ortuño de Ibarra y Mendilibar en 1538.

La familia de eibarreses asociada a la conquista y colonización en el Virreinato de la Nueva España es la que lideraron Diego de Ibarra y Francisco de Ibarra. Procedían del arrabal de Yuso, adelante del camino real, y la rivera del Ego.

Miguel de Ibarra y Marquiegui fue el primero de la familia que pasó al Virreinato de la Nueva España. Desempeñó un papel activo y notable en las batallas del peñón de Nochistlán y del Mixtón, que consiguió la definitiva pacificación de Reino de Nueva Galicia. Fue cofundador de la ciudad de Guadalajara junto a Cristóbal de Oñate, defensor frente a los ataques indios y su primer alcalde en 1539.

Diego de Ibarra y Marquiegui fue expedicionario y colonizador en el Virreinato de la Nueva España. En 1546, descubrió las minas argentíferas de Zacatecas, fundó dicha ciudad y fue su alcalde, además de gobernador de Nueva Vizcaya.

Francisco Ibarra y Arandia, sobrino de Diego, fue el principal promotor de la conquista y colonización del Reino de la Nueva Vizcaya del Virreinato de la Nueva España en 1554, fue su primer adelantado, gobernador y capitán general, descubriendo ricas minas argentíferas y fundando importantes ciudades como Durango, El Fuerte, Concordia o Nombre de Dios.

Bartolomé de Ibarra fue contador del Virreinato de la Nueva España en la ciudad de México.

Miguel de Ibarra fue juez de testamento, capellanías y obras pías en el Arzobispado de México. Fue catedrático en propiedad de la cátedra de Derecho en la Real Universidad mexicana.

ESCULTURA MIGUEL DE IBARRA Y MARQUIEGUI EN GUADALAJARA

Cuando la mayor parte del territorio del Virreinato del Perú estuvo colonizado y las estructuras administrativas establecidas, varios fueron los eibarreses con este apellido que sirvieron en cargos de poder.

Miguel de Ibarra y Amaya fue el séptimo presidente de la Real Audiencia de Quito en 1600, uno de los más valorados del periodo virreinal español. Fundó la ciudad de San Miguel de Ibarra en el norte de Ecuador, fomentó la industrial del textil buscando el desarrollo de los obrajes de las encomiendas, y desarrolló la industria minera de Zaruma.

Antonio de Ibarra no nació en Éibar, pero era sobrino del eibarrés Francisco de Ibarra, el fundador de Nueva Vizcaya. Estudió Cánones en la Universidad de México, doctorándose en 1591. Enviado al Perú, sirvió como corregidor de Parinacocha y Cajamarca, y fue abogado general de los indios, asesor del virrey Luis de Velasco y fiscal interino de la Real Audiencia de Lima. En 1607, fue nombrado fiscal de la Real Audiencia de Charcas, y oidor del mismo en 1613.

Diego López Ibarra fue capitán y sargento mayor en la Capitanía General de Chile en 1657, llegando a ser general de flota de galeones en 1672.

Antonio de Ibarra fue oidor de la Real Audiencia de Charcas, en el Perú. Auditor general de la gente que luchó con ocasión de la guerra que España sostuvo en Sajonia. Más tarde ocupó los cargos de camarero del papa Paulo III, abad de Santa Vitoria de Milán y canónigo.

ESCULTURA MIGUEL DE IBARRA Y AMAYA EN QUITO

Una de las ramas de este linaje Ibarra de Éibar fue la que encabezó Francisco de Ibarra e Ibarra, con gran tradición en las armadas y ejércitos de la Monarquía española de los siglos XVI y XVII.

Francisco de Ibarra e Ibarra nació a comienzos del siglo XVI. Combatió con el duque de Alba en la Guerra de Lombardía. Fue comisario general del Tercio de Infantería, proveedor general de los Ejércitos, y miembro del Real Consejo de Guerra. Fue veedor general de la Real Armada de la Liga cristiana que tomó parte en el combate de Lepanto, luchando a las órdenes de Juan de Austria. Falleció en Madrid, en 1580. Sus hijos fueron Cristóbal de Ibarra y Aizpiri Vargas; y Diego de Ibarra y Aizpiri Vargas.

Diego de Ibarra y Aizpiri Vargas fue veedor general del Reino de Sicilia y, después, de los Estados de Flandes. Luchó en el combate de Lepanto junto a su padre. Por tan gran victoria consiguió ser caballero de la Orden de Santiago, gentil-hombre de la Cámara y mayordomo del archiduque Alberto, superintendente de la Real Hacienda, embajador extraordinario en Francia desde 1593 y veedor general en los estados de Flandes. Alcanzó su cumbre en la administración de Felipe III cuando fue nombrado miembro del Consejo de Estado y Guerra. Falleció en Madrid, en 1626. Hijos suyos fueron Francisco de Ibarra y Baresi y Carlos de Ibarra y Baresi.

Francisco de Ibarra y Baresi nació en Palermo mientras su padre servía como veedor general de Sicilia. Fue caballero de la Orden de Santiago en 1604, y gentilhombre de Cámara del archiduque Alberto de Austria. Se casó con María Enríquez Boonen, natural de Bruselas.

Carlos de Ibarra y Baresi fue almirante de la escuadra de Cantabria, pasando a Berlingas en 1616. Tomó parte en la victoria alcanzada contra los holandeses en el estrecho de Gibraltar en 1627 y el año siguiente recibió el encargo honroso de organizar una flota. En 1633, fue general de la Real Armada de la guarda de la Carrera de Indias encargada de escoltar a la flota de galeones mercantes. En 1638, obtuvo sonada victoria contra la escuadra de Pie de Palo en aguas de Cartagena de Indias. Tenía los títulos de vizconde de Centenera, que se le concedió en 1637; primer marqués de Taracena en 1639; comendador de Villahermosa en la orden de Santiago; gentil-hombre de boca del rey; miembro del Real Consejo de Guerra; y caballero de la Orden de Alcántara. Murió en Barcelona en 1639 y fue enterrado en el convento de San Francisco de esta ciudad.

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PLAZA DE UNTZAGA DE EIBAR Y ESCUDO DE IBARRA

Otros varios eibarreses sirvieron en los Tercios de Infantería y Flotas armadas del Ejército español durante las largas contiendas que los monarcas de la dinastía de los Habsburgo mantuvieron con las potencias enemigas.

Pedro Ortuño de Ibarra y Mendilibar era hijo de Ortún Sánchez de Ibarra y de María de Mendilibar, vecinos de Éibar. Comenzó a servir en el Ejército de la Monarquía de Carlos V, llegando a ser capitán de infantería. Durante una batalla, Ortuño mató al veneciano César Fragoso y al español Pedro Rincón en el río Po, embajadores de Francisco I de Francia, que iban a pedir ayuda a los otomanos, en lugar de rendirse. El rey francés reclamó la entrega de Ortuño a su primo y rival político Carlos V, y por consejo del emperador español cambió el apellido Ibarra en Inarra, para librarse del castigo. Este lance ocurrió durante las Guerras franco-española de Italia, durante toda la mitad del siglo XVI. Fue veedor general en Milán y caballero de la Orden de Calatrava.

En 1538, partió con destino al Virreinato de la Nueva España, participó en alguna expedición de colonización y llegó a ocupar el cargo de tesorero general y factor real.

Esteban de Ibarra fue secretario del emperador Carlos V y miembro del Consejo de Guerra en 1547. Sirvió en las galeras de Alemania y se señaló en la prisión del duque de Sajonia, por lo cual el emperador Carlos V le otorgó el título de castellano de la fortaleza de Manfredonia.

Francisco de Ibarra fue comendador de la Orden de Santa Cruz de la Zarza en Castilla, proveedor y comisario general en las armadas y ejércitos de España desplegados en Flandes en 1570, y miembro del Consejo de Guerra de Felipe II.

Juan de Ibarra fue general de marina en la Carrera de las Indias. Tomó parte de la Grande y Feliz Armada que en 1588 se dirigió a la conquista de Inglaterra, a las órdenes de Oquendo en la Armada de Guipúzcoa, mandaba la urca Santa María del Juncal.

Cristóbal de Ibarra fue capitán de caballería ligera en los Tercios de Milán y caballero de la Orden de Santiago, que murió luchando en el cerco de Ginebra, yendo al frente de dos mil caballeros.

Francisco de Ibarra fue maestre de campo y de la cámara del archiduque Alberto en Flandes, miembro de la Orden de Santiago, que falleció en alguna batalla de la Guerra de los Treinta Años en 1622.

Lucas de Ibarra fue pagador general de ejércitos y revisor de las cuentas del patrimonio real en Sicilia.

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PLACA CONMEMORATIVA A FRANCISCO DE IBARRA

Otros tantos se quedaron en la España peninsular sirviendo en las administraciones política de la Monarquía de los Austrias:


Esteban López Ibarra fue secretario de los Reales Consejos de Guerra y de Hacienda, caballero de la Orden de Santiago, y fundador de la basílica de San Esteban en su Éibar natal.

Pedro de Ibáñez Ibarra fue oidor en la Real Audiencia de Sevilla, proveído por gobernador de la isla española de Santo Domingo.

Juan de Ibarra fue secretario y consejero del Real Consejo de Indias y caballero de la Orden de Calatrava.