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03/05/2026

Paso de Felipe III en San Sebastián, por Pablo van Meulen


Paso de Felipe III en San Sebastián es un óleo sobre lienzo de 177 x 243 centímetros realizada por el pintor flamenco Pablo van Meulen en 1615, en estilo barroco flamenco y temática paisajística. En la actualidad, se encuentra en la Galería de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional en Madrid.

Aunque fue un encargo del rey Felipe III a Frans van Meulen, se le atribuye a su hermano Pablo por la similitud estilística con la pintura Intercambio de princesa en el Bidasoa, y por pertenecer a su cuerpo de arqueros. Además, el monarca encargó otra pintura al italiano Angelo Nardi.

PASO DE FELIPE III EN SAN SEBASTIÁN, POR PABLO VAN MEULEN

La escena representa la llegada del rey de España y su cortejo a la ciudad de San Sebastián. Con variedad de detalles refleja el caluroso recibimiento de los guipuzcoanos a rededor de la playa de La Concha, mientras unos navíos atracados en la había o unos cañones en las fortificaciones del monte Urgull lanzan salvas de honor. En la parte central inferior, Felipe III y su hija Ana Mauricia de Austria aparecen en un carroza negra, acompañados de una comitiva, mientras son observados por damas vascas con sus tocados cuneiformes, signo distintivo de las mujeres casadas en aquella época.

Van Meule realizó la escena en el Alto de San Bartolomé, desde donde se divisa la playa de La Concha, la villa con sus torres, el monte Urgull, la desembocadura del río Urumea y, al fondo, el puerto de Pasajes. En el ángulo inferior izquierdo, aparece la leyenda con los protagonistas y lugares representados, que cuelga de la rama de un árbol, aunque solo quedan los números rojos que los identifican.

PASO DE FELIPE III EN SAN SEBASTIÁN, POR PABLO VAN MEULEN

El contexto histórico de este acontecimiento tiene origen en el acuerdo de paz que las Cortes de España y Francia formalizaron en 1612. Con el objetivo de asegurar una alianza y evitar la guerra, aceptaron un doble matrimonio real basado en un intercambio de princesas. Así, el príncipe Felipe IV de Austria obtendría nupcias con la princesa francesa Isabel de Borbón, y la infanta española Ana Mauricia de Austria se casaría con el rey francés Luis XIII de Borbón. En noviembre de 1615, se estableció realizar el intercambio de princesas en río Bidasoa, frontera natural entre ambos reinos, a la altura de la isla de los Faisanes.

Este acuerdo diplomático y matrimonial propicio el traslado en barco de Felipe III y su hija hasta San Sebastián, y desde allí hasta Fuenterrabía. Tras el truque real, el rey se trasladaría junto a su joven nuera hasta Burgos, donde les esperaba el príncipe Felipe IV. A su vez, Ana de Austria sería acompañada por el rey Luis XIII desde Hendaya hasta Burdeos, donde se casaron. Este último acto fue plasmado por Pablo van Meulen en la pintura Intercambio de princesas en el Bidasoa, siendo la continuación del Paso de Felipe III en San Sebastián.

MUJERES EN SAN SEBASTIÁN, POR PABLO VAN MEULEN

02/08/2023

Incorporación de la Capitanía general de Guipúzcoa a la defensa fronteriza de España


Fue durante el reinado de los Reyes Católicos cuando realmente comenzó a existir una autoridad militar en Guipúzcoa. En el siglo XVI ya existía una Capitanía General, con sede en Fuenterrabía y normalmente adscrita al virreinato de Navarra, pues su virrey solía tener también el título de capitán general de Guipúzcoa.

Una vinculación que se consolidó a partir de 1517, cuando el virrey navarro Vespasiano Gonzaga Colonna consiguió el título de capitán general de Guipúzcoa y, aunque posteriormente, hubo capitanes generales independientes (como García de Arce, en 1579, y Hernando Hurtado de Mendoza, en 1598) la Capitanía General guipuzcoana dependía del virreinato navarro. Desde la época de Juan de Cardona (1598), en Fuenterrabía quedó un teniente del capitán general, con el disgusto de las Juntas Generales de Guipúzcoa, que deseaban deshacer la vinculación de ambos cargos. Esto último se consiguió en 1638, cuando el duque de Ciudad Real fue nombrado capitán general independiente del virrey. Si bien en 1644 el conde de Oropesa los reunió durante dos años y en 1646, con la elección de Juan de Garay como capitán general, ambos cargos se volvieron a separar.

PLAZA FUERTE DE FUENTERRABÍA

En el plano militar, los hombres que Guipúzcoa podía levantar para su defensa, unos 10.000. Estos efectivos no estaban asignados ni repartidos, pues salvo los de Fuenterrabía y los de los puertos de mar que debían guardarse, acudían a la llamada desde los demás lugares y lo hacían sin recibir remuneraciones de Castilla. Como la tierra era pobre, la llamada militar resultaba onerosa para las haciendas de los afectados, por lo que sólo se recurría a Guipúzcoa en casos extremos.

Según el historiador Gallastegui:
"Casi todos (en Guipúzcoa) pueden salir con arcabuces y picas. Ningún lugar está con distancia señalada para socorro de otro. Todos tienen igual obligación a la asistencia del que tuviera más peligro. Sólo los que están más cerca del paso de Behovia, que son Irún (con 450 hombres), Oyarzun (con 600), Hernani (con 200) y Rentería y Astigarraga (con 200 cada una) acuden primero a él, ya que como están siempre sobre sus armas, llegan al repique de una campana…
Los alcaldes de cada villa guipuzcoana son capitanes a guerra en cada ocasión, y se gobiernan por un coronel elegido, ordinariamente, entre un gran soldado o un gran señor."

CASTILLO DE CARLOS V Y MURALLA DE FUENTERRABÍA

La sede de la máxima autoridad militar en Guipúzcoa era Fuenterrabía, situada en la misma frontera. Esta villa amurallada fue siempre un punto caliente en las relaciones bélicas hispano-francesas, tanto en el siglo XVI como en el XVII. En principio, su posición geográfica le proporcionaba ciertas garantías defensivas, ya que por una parte la rodea el mar y no se puede batir desde allí; por el lado oriental, el más próximo a la frontera, la abraza el río Bidasoa, que convierte aquella zona en un lodazal, que la pone a salvo de cualquier ataque por ahí, y por el sur, la existencia de pantanos y juncales que en bajamar quedan en seco, hace pensar en la conveniencia de alguna obra como refuerzo defensivo.

Por el otro lado, tres baluartes, más bien pequeños, constituyen el nervio de la defensa. El denominado baluarte de la Magdalena> se puede batir con facilidad desde una colina próxima. No ocurre lo mismo con el baluarte de Santa Engracia, de sólidas murallas. Y, el levantado baluarte del cabo de Higuer, a dos tercios de la lengua de la villa, con capacidad para 20 soldados, era considerado como el freno de cualquier peligro que pudiera llegar por mar.

PLAZA FUERTE DE FUENTERRABÍA

Constituían la guarnición de la plaza varios centenares de hombres, que sufrían los flujos de las circunstancias y de las disponibilidades de la hacienda regia. A principios del siglo XVII, los efectivos de las 4 compañías allí destinadas no superaban los 400 individuos, pero había sobrada disponibilidad de armas, como sucedía también en San Sebastián.

Esta fue una situación que se mantuvo en términos parecidos hasta que en 1620, como consecuencia del estallidos de la Guerra de los Treinta Años, se la reforzó con 3 compañías que en total suponían 166 hombres, y cuando estalló la Guerra con Francia en 1635, la preocupación de Madrid no decayó, elevando algo las cifras de los hombres (sobre los 600) y procurando que estuviera bien avituallada en víveres y municiones.

BALUARTES DEL CASTILLO DE LA MOTA

Por lo que a San Sebastián se refiere, desde tiempos de Sancho III el Mayor, tenía una muralla defensiva y desde el siglo XIII ya consolidó para que pudiera resistir las nuevas posibilidades de la artillería. El ingeniero Villaturiel proyectó cerrar el monte de manera que el puerto quedase protegido y los franceses no pudiesen llegar por mar en caso de guerra. En el siglo XVII, empezó la fortificación del monte Urgull con vistas a fundamentar la defensa en una ciudadela que protegiera el puerto y la ciudad y ella a su vez lo fuera desde el castillo.

La guarnición de San Sebastián a principios del siglo XVII estaba constituida por unos 350 hombres a las órdenes de 4 capitanes, a los que hay que sumar los 40 que constituían la guarnición del castillo de La Mota y los artilleros que compartían con Fuenterrabía, que eran un total de 79. Las armas existentes no eran escasas y, particularmente, La Mota tenía armamento suficiente y en buen estado, tanto las piezas de artillería como las armas de fuego portátiles e individuales.

PLAZA FUERTE DE SAN SEBASTIÁN, SIGLO XIX

Por otra parte, los virreyes navarros siempre tuvieron muy presente en sus planes militares a San Sebastián para la ejecución de las diferentes obras de fortificación proyectadas. Pensaban que si el enemigo conquistaba esta ciudad, podría saquearla impunemente o conservarla, y perdida ella, se perdería también el puerto de Pasajes, sus instalaciones artilleras y las de Rentería. La misma Fuenterrabía acusaría el hecho, pues su abastecimiento se veía afectado por la presencia del enemigo en esos lugares.

Pero hasta el estallido de la guerra no se advertiría ningún cambio significativo. En el inicio del siglo XVII, la guarnición de San Sebastián se mantuvo en torno a los 350 hombres más o menos. Cuando la Guerra de los Treinta Años se iniciaba, los planes de Madrid proyectaban elevar a 1.000 hombres la guarnición de San Sebastián y Fuenterrabía, de la que aquella se llevaba la peor parte: 887 plazas para las compañías allí destinadas y 51 para La Mota.

PLANO DEL CASTILLO DE LA MOTA

02/01/2022

Muralla de los Reyes Católicos en San Sebastián


MURALLA DE LOS REYES CATÓLICOS EN EL FRENTE DEL MAR

La antigua muralla que está ubicada en la zona portuaria de la Parte Vieja de San Sebastián es parte del sistema defensivo que se hizo construir durante el reinado de los Reyes Católicos. Su objetivo era la defensa e, incluso, el ataque mediante artillería del Frente del Mar de la ciudad fortificada.

Esta moderna muralla sustituía a la anterior medieval que hicieron levantar a lo largo de la calle del Campanario, en 1194. Aquella formaba parte del cerco que rodeaba la ciudad, construida por orden del rey Sancho VII el Fuerte, cuando San Sebastián pertenecía al Reino de Navarra.

En 1200, tan solo veinte años después de la concesión del Fuero, San Sebastián pasó a formar parte de la Corona de Castilla. Este cambio de monarquía consiguió un mayor fortalecimiento del sistema defensivo de la villa ya que Alfonso VIII comenzó las obras de circunvalación del castillo.

Los sucesores continuaron asegurando las fortificaciones y conservando sus murallas. Formaban un cuadrado, apoyado en el monte Urgull, de sencilla construcción de mampostería y se abrían por siete puertas para comunicarse con el exterior. En lo alto del Urgull se alzaba el castillo de la Mota, nombre con el que se conocía a muchos de los castillos de los reinos cristianos, y una torre semicircular protegida por la muralla de El Macho.

MURALLA DE LOS REYES CATÓLICOS EN EL FRENTE DEL MAR

Pero fue durante el gobierno de los Reyes Católicos cuando el sistema defensivo de la plaza fuerte de San Sebastián fue tomado en muy consideración.

Durante la Guerra de Sucesión de Castilla que aconteció entre Isabel I la Católica y Juana de Trastamara durante los años 1474 y 1479, las provincias vascas tomaron parte del bando de los Reyes Católicos, es decir, de las Coronas de Castilla y de Aragón. De la otro parte, Juana fue apoyada por su marido, Alfonso V de Portugal, y además Francia, enemiga de Aragón por las posesiones en Italia.

Esto supuso que, en 1476, un ejército de tropas francesas formado por 40.000 hombres, al mando del señor de Labrit, asediasen la ciudad durante varios días. Su intención era apoderarse de la provincia de Guipúzcoa. Una dura resistencia de los donostiarras unida a la escasa artillería invasora consiguió que no rendir la plaza.

A pesar de que las lombardas francesas no fuesen una artillería muy efectiva para la rotura de muros, se hizo evidente la necesidad de reforzar las viejas murallas medievales.

Esta amenaza continua y su estratégica posición fronteriza hicieron que los Reyes Católicos ordenasen, en 1496, el refuerzo de los muros de la fortaleza, añadiendo casas torre fortificadas a este cerco.

MURALLA DE LOS REYES CATÓLICOS EN EL FRENTE DEL MAR

San Sebastián sufrió otro ataque del Ejército francés en 1512, efectuada por el duque de Borbón, futuro rey de Francia, que encabezada a 15.400 hombres. El nuevo sistema defensivo consiguió que la ciudad resistiese y las tropas francesas se retiraran.

Esta constante amenaza en un territorio fronterizo hizo que se pusieran en práctica todas las reformas proyectadas por los ingenieros de los Reyes Católicos de manera urgente. Las obras comenzaron por el lienzo meridional en 1515, bajo la dirección del capitán Pedro Navarro que trazó la "Nueva Ciudad de San Sebastián" y al que se deben, posiblemente, los cubos de Hornos y de Amezqueta.

Esta moderna muralla era más amplia en cuanto a su extensión, envolvía a la anterior por dos de sus lados, y permitió un posterior ensanchamiento de la ciudad. También se restauró el Castillo de la Mota, en el monte Urgull.

En la actualidad, la Muralla de los Reyes Católicos en el Frente del Mar conserva algunas de sus estructuras. El muro frente al puerto conserva sus troneras y otros elementos defensivos. Una balconada recorre su parte superior, sirviendo como atalaya para contemplar la bahía y el puerto.

La Muralla de los Reyes Católicos fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1925. Una placa instalada en el muro explica su importancia histórica.

PLACA CONMEMORATIVA A LA MURALLA DE LOS REYES CATÓLICOS

14/11/2021

Sepulcro de Alonso de Idiáquez en el Monasterio de San Telmo


Sepulcro Idiáquez Museo San Telmo Donostia
SEPULCRO DE LOS IDIÁQUEZ

Alonso de Idiáquez y Yurramendia fue consejero real de Estado y secretario íntimo del emperador Carlos V de Alemania y I de España desde 1520 hasta su muerte en 1547. Había nacido en Tolosa en 1497, siendo el III señor de la Casa de Idiáquez, pero había beneficiado mucho los intereses de la ciudad de San Sebastián dejando un legado arquitectónico. Uno de aquellos edificios fue el Convento de San Telmo, en la actualidad Museo Etnográfico de San Telmo.

El hijo de los fundadores, Juan de Idiáquez y Olazabal, siendo embajador en Génova, encargó en 1577 al artista Taddeo Carlone, un conjunto funerario de mármol blanco de Carrara formado por una cama sepulcral exenta sobre la que reposaban los bultos yacentes de sus padres.

En la iglesia de aquel convento fueron enterrados los fundadores Alonso de Idiáquez y Gracia de Olazabal, junto a otros miembros de su familia. Era privilegio de los fundadores ser representados en una cama sepulcral exenta, sobre la que reposarían sus esculturas yacentes. El resto, como descendientes, patronos, etc., sólo podían representarse en arcosolio, laudas o bulbos orantes.

Sepulcro Idiáquez Museo San Telmo Donostia
SEPULCRO DE LOS IDIÁQUEZ

Alonso, aparece representado con paca y la Cruz de la Orden de Santiago, de la que era caballero, una cruz flordelisada en forma de espada. Su rostro es su propio retrato, calvo, con bigote y barba como era la moda de la época de Felipe II. Gracia de Olazabal aparece más idealizada, joven e hierática, está representada como viuda, vistiendo hábito de dominica y un rosario entre las manos.

En la escritura de fundación y patronato de la capilla mayor de 1541 se disponía la realización de un conjunto funerario para los fundadores en medio de una capilla mayor sobre el pavimento y delante del altar mayor. Del conjunto, la cama sepulcral resultó muy afectada por el saqueo francés durante la Guerra de la Independencia, conservándose únicamente los bultos yacentes y los escudos de los Idiáquez y los Olazabal. Los restos de este sepulcro fueron trasladados en los siglos XIX y XX, hallándose en la actualidad en la capilla del cementerio de Polloe.

Escudo armas sepulcro Idiáquez Museo San Telmo Sebastián Donostia
ESCUDO DE ARMAS DE IDIÁQUEZ EN SEPULCRO

El Monumento Funerario de Taddeo Carlone está recuperado y restaurado en su concepción original. Sin embargo, no se ha colocado en su posición primitiva, en la zona central del crucero, y formando parte de la llamada Capilla Mayor. Las necesidades de la proyección audiovisual han impedido colocarlo en dicho lugar histórico, como solución un curioso bastidor de ruedas, oculto bajo la cama sepulcral permite que recupere su posición original cuando sea posible.

Desaparecida la cama sepulcral y separados los yacentes por una intervención anterior, se ha procedido a devolver su privilegio y su lectura histórico-artística realizándose una reconstrucción fidedigna, en nuevos materiales, de cómo era la primitiva cama sepulcral, incluido su epitafio y sobre la misma se han asentado las esculturas y escudos realizados en mármol de Carrara por el artista genovés Taddeo Carlone, en 1577.

tumba Idiáquez convento San Telmo Sebastián Donostia
SEPULCRO DE LOS IDIÁQUEZ

16/10/2020

Guardia Civil de Intxaurrondo en el día de la Hispanidad



Actos conmemorativos por el día de la Hispanidad, 12 de octubre, y por el día de la virgen del Pilar, Patrona de la Guardia Civil, en el cuartel de Intxaurrondo de la ciudad de San Sebastián - Donostia, Comandancia de la Guardia Civil de la Provincia de Guipúzcoa, el 12 de octubre de 2020.


31/08/2019

Fundación de los fueros de Vitoria y de San Sebastián por Sancho VI el Sabio


Durante la década de 1180, el rey de Navarra Sancho VI el Sabio dedicó sus esfuerzos a la reordenación de la política interior. Destacó por la elaboración de un censo para mejorar la recaudación de impuestos. También concedió fueros a varias ciudades, siendo las más destacadas San Sebastián y Vitoria.

Sancho VI era consciente de la dificultades para el ejercicio de su soberanía en la red nobiliaria de los territorios vascos. En aquel espacio tan señorial quiso intervenir y trató de poner las bases de algunos núcleos francos de población. El enclave escogido para el establecimiento de pobladores francos, en el espacio guipuzcoano, fue San Sebastián. Con el fin de repoblar este puerto, Sancho VI erigió un burgo aforado al derecho de los francos en la versión estellesa del Fuero de Jaca.

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SANCHO VI EL SABIO

El Fuero de Estella tuvo desde el comienzo un carácter identitario, de modo que los recursos y apelaciones surgidos en la aplicación del mismo nunca se dirigían a Jaca, sino que se integraban con el propio derecho estellés. No obstante, el Fuero de San Sebastián, aun derivado del Fuero de Estella, contiene aportaciones originales referentes al derecho marítimo.

La fecha de su aprobación data de 1180, justo un año antes de tratado de paz firmado el 15 de abril de 1179 entre los reyes de Castilla y de Navarra. En dicho acuerdo habían redefinido las fronteras, quedándose el navarro con Álava, Guipúzcoa y Durango. Era lógico actuar sobre estos enclaves estratégicos con la intención de consolidar esas fronteras.

Una de las mejores intervenciones se conseguía atrayendo pobladores. La localidad debía de tener, con anterioridad al fuero, una cierta actividad comercial con las tierras de Gascuña. Como es natural, algunos de los comerciantes gascones pasarían largas temporadas en San Sebastián, y otros estaban dispuestos a establecerse allí de modo permanente. El incremento de pobladores venidos desde Labourd, atraídos por el fuero del rey Sabio, puedo ser la causa de un exhorto del obispo de Pamplona al de Bayona referido a la atención pastoral de los inmigrantes.

Las disposiciones iniciales del fuero regulan la adaptación de la exención de la lezda (un tributo pagado por mercancías) a la navegación marítima. La exención de la lezda, vigente ya en Jaca, regía para la importación de mercancías y tan sólo la podían disfrutar los que eran vecinos, con casa habitada en la población. Ahora se planteaba por primera vez el caso de mercancías importadas por mar. Al parecer, Sancho el Sabio quería incrementar la población de San Sebastián para hacer de aquel puerto el puerto de Navarra. En este sentido, como muchas de las mercancías tenían a Pamplona por destino, dispuso que las que se dirigieran hacia Pamplona se les rebajara la lezda en un tercio.

La parte central del fuero es idéntica y, transcrita del Fuero de Estella, con las mismas prohibiciones para poblar en la villa a clérigos o navarros. En la parte final se desarrolla con originalidad la institución de la fianza, así como la prueba del hierro candente y el hostalage (hospedaje). Hay una mención curiosa acerca del almirante, título que ostentó en la ciudad de Pamplona el representante del obispo en el burgo de San Cernin. El Fuero de San Sebastián se extendería por unos y otros reyes a numerosas ciudades de la costa cantábrica: Fuenterrabía, Guetaria, San Vicente de la Barquera, Zarauz, etc.

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SELLO 800 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE VITORIA

El Fuero de Vitoria también se debe al rey Sancho VI de Navarra. Lo otorgó asimismo desde Estella en septiembre de 1181. Estaba dirigido a los pobladores del burgo erigido sobre la antigua aldea de Gasteiz, llamado por el rey Nova Victoria

El estatuto jurídico era el que disfrutaban los burgueses de Logroño. El Fuero de Logroño, cabeza de otros muchos, fue otorgado por el rey castellano Alfonso VI a la ciudad de Logroño como una extensión del Fuero de Jaca en el año 1095. La innovación principal del Fuero de Vitoria consiste en la admisión de eclesiásticos y de infanzones entre los nuevos pobladores, siempre que se sometan a las mismas obligaciones que los demás burgueses. Estos clérigos de iglesia en territorio aforado no quedaban obligados a ceder la cuarta parte de los diezmos que correspondían al obispo, y podían recibir por manutención hasta un tercio de la renta eclesiástica. En suma, entre otras disposiciones del Fuero de Vitoria, destaca la facultad de los francos para elegir a su propio alcalde y para deponerlo por incumplimiento de las obligaciones de su cargo. Y entre las garantías que se exigen en la adquisición de tierras, está la obligación de redactar un documento por escrito con intervención de testigos.

Desde entonces, Vitoria conserva los nombres castellanos de sus calles de origen medieval, nombres dedicados a los gremios Zapateria, Tintorería, Herrería, a sus iglesias, Santa Maria, San Pedro, San Miguel, San Vicente, a su patrona, la Virgen Blanca, a sus palacios renacentistas, Escoriaza, Esquivel, Bendaña, Montehermoso o Villa Suso, El Portalon, la Casa del Cordón, estos últimos del siglo XV, todo ello profundamente castellano y sin vestigios de cultura vasca.

Sancho VI otorgó otros muchos fueros, destacando en 1164 la renovación del Fuero de Estella, y el Fuero de Laguardia también sobre la base del Fuero de Logroño. El Fuero de Laguardia fue concedido por Sancho VI a San Vicente de la Sonsierra (La Rioja) en 1172. Y desde Tudela, en 1182, extendió el Fuero de Laguardia a Antoñana y Bernedo (Álava). Otra de las fundaciones del rey Sabio fue la del Condado de Treviño (entre Burgos y Álava).

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MAPA POLÍTICO DEL REINO DE NAVARRA CON SANCHO VI

24/05/2016

Casa natal de Oquendo en San Sebastián


La Casa natal de Oquendo está situada en la ladera de Ulía de la ciudad de San Sebastián-Donostia. En ella se ubica el Museo de Oquendo, más conocido como Casa de la Cultura. La casa solar de la saga de marinos Oquendo es un edificio remodelado en 1950 por el arquitecto Joaquín Yrizar y Barnoya. Fue una iniciativa del alcalde Javier Saldaña, dentro de los actos del VIII Centenario de la Ciudad que tuvo lugar ese año. Gonzalo Manso de Zuñiga, director del Museo de San Telmo, fue el responsable del contenido interno de la casa, manteniendo sus características originales así como numerosos objetos del almirante.

En el siglo XVI, el almirante Miguel de Oquendo, padre de Antonio, compró la casa y la convirtió en una residencia de verano, en una época en la que Ulía estaba a las afueras de la Parte Vieja de San Sebastián. Los Oquendo, además, poseían otras dos viviendas: la casa de la calle Narrica y una casa-torre junto a Santa María, edificio que actualmente alberga a la Sociedad Gaztelubide, además de huertas, molinos y tierras en las cercanías de San Bartolomé.

Miguel, hijo de Antonio y nieto del que adquirió la finca, fue el encargado de dar el aspecto típico de un caserío guipuzcoano al edificio heredado de sus mayores al tiempo que conservó las tierras próximas como lugares de labranza. Abandonada la casa por los Oquendo, las huertas y viñedos que la rodeaban se convirtieron en tierra yerma y arenosa. Algunos años más tarde los herederos arrendaron el edificio como caserío, permaneciendo como tal durante dos siglos en los que sufrió distintas modificaciones en su estructura: los bajos se adaptaron como cuadra y los altos como lugar para guardar el heno.

CASA DE OQUENDO

En 1939, el edificio conocido como Manteo Tolare fue donado al Ayuntamiento por la marquesa de San Millán, debiéndose recordar que el título de "Marqués de San Millán" fue concedido al nieto de Miguel de Oquendo por el rey Felipe IV. Por esta donación en la escalera central se colocó una placa con la siguiente leyenda:
"En memoria de la Ilustrísima Sra. Doña Blanca Porcel y Guirrior, marquesa de San Millán, que donó a la ciudad de San Sebastián esta casa solar de sus antepasados los señores de Oquendo"

La actual casa-museo consta de planta baja, con un gran zaguanete con dos puertas que dan paso al despacho del almirante, a la que está contigua una antigua capilla en la que se puede admirar una imagen de San Sebastián. Se conserva la primitiva gran escalera que sirve de acceso a la gran sala en la que Oquendo, en su testamento, dispuso que se conservaran todas las banderas y trofeos de guerra recogidos a los enemigos. En el primer piso existen cuatro dormitorios que han sido habilitados como salas dedicadas a los marinos guipuzcoanos: Lezo, Elcano y Churruca. El del ángulo sureste es del almirante Oquendo, y está amueblado con toda propiedad con muebles de la época. Junto al vestíbulo está la cocina con una campana de chimenea.

CASA DE OQUENDO

17/09/2015

Castillo de Santa Cruz de la Mota


Sobre el monte Urgull fue levantada una fortificación constituida por una plataforma principal con forma de polígono irregular de 9 lados cuyos accesos se resuelven por medio de dos puertas (norte y este) y de un portillo con sus respectivas escaleras de acceso.

La plataforma está rodeada en todo su perímetro por un parapeto en el que se apoya una banqueta (o grada a la que se subían los defensores para disparar por encima de él). Tanto uno como otra son interrumpidos por una veintena de cañoneras, conservándose actualmente dos de las tres garitas que tuvo. También se encuentra pegada al parapeto norte la pequeña capilla del Santo Cristo de la Mota.


Castillo de Santa Cruz de la Mota. Vista aérea. En primer termino el revellín y el acceso norte. Al fondo, a la izquierda, el acceso oriental. En el centro, el 'Macho' sobre el que se levanta la estatua del Sagrado Corazón de Jesús



Monte Urgull. Fotografía aérea actual.



Castillo de Santa Cruz de la Mota. Acceso oriental visto desde la plataforma superior del Macho. Puede apreciarse una garita de vigilancia y un campanil.


Puente y base de garita del acceso Este al castillo de la Mota


En el centro de esta plataforma se yergue el "Macho", fortificación de origen medieval enmascarada por diversas reformas realizadas en los siglos XVI y XVII. En su interior alberga dos estancias abovedadas utilizadas en el siglo XIX como calabozos. Sobre ellas se encontraban las dependencias del gobernador del castillo y de sus oficiales, así como una plataforma semicircular para artillería y un aljibe (depósito que recoge el agua de lluvia). Este último nivel aparece actualmente modificado por la habilitación de capillas y por la instalación de una monumental imagen del Sagrado Corazón de Jesús (1950).

En la plataforma principal, adherido al Macho, se levanta un cuartel de dos plantas (s. XVIII) formado por dos naves perpendiculares de distinta longitud que en su confluencia forman una pequeña plaza de armas donde se abre el brocal del aljibe inferior.


Plantas del Castillo de Santa Cruz de la Mota en 1850.
O) Plataforma principal.
A) Planta primera.
B) Planta Segunda

1-Capilla del Santo Cristo de la Mota;
2-Escalera norte de acceso al castillo;
3-Cantina;
4-Garita arruinada;
5-Roca natural;
6-Alojamiento subterráneo;
7-Garita;
8-Escalera principal;
9-Cocina;
10-Cuerpo de guardia;
11-Cuartel de Artillería (primera planta);
12-Cuartel de Infantería (primera planta);
13-Aljibe inferior;
14-Escusados;
15-Banqueta;
16-Garita;
17-Parapeto;
18-Cañonera;
19-Cuarto de sargentos;
20-Oficial de guardia;
21-Pabellón del Gobernador;
22-Ordenanzas;
23-Vigía;
24-Pabellón de oficiales;
25-Aljibe superior;
26-Asta de la bandera;
27-Plataforma artillera del Macho;
28-Dependencias de los ayudantes del Gobernador;
29-Cocina;
30-Calabozo;
31-Escalera plataforma artillera-calabozo;
32-Roca Natural;
33-Cuartel de Artillería (2ª planta):
34-Cuartel de Infantería (2ª planta).





Principales obras de fortificación en el monte Urgull.1-Batería de Bardocas;
2-Almacén de Bardocas;
3-Cementerio de los Ingleses;
4-Galería de tiro;
5-Batería del Mirador;
6-Plataforma del Sarmiento;
7-Cuerpo de Guardia;
8-Batería Baja del Príncipe (o del Gobernador);
9-Batería Alta del Príncipe (o del Gobernador);
10-Batería de San Gabriel;
11-Castillo de la Mota;
12-Revellín;
13-Plataforma del Suroeste;
14-Batería de Napoleón;
15-Almacén de Pólvora de Santiago;
16-Cuartel a prueba de Santiago;
17-Batería de la Reina (o de Santiago);
18-Batería Alta de Santa Clara;
19-Almacén de pólvora arruinado;
20-Batería de las Damas;
21-Batería Baja de Santa Clara;
22-Fuente de Bardocas;
23-Muralla de Spanocchi.

El resto de las fortificaciones existentes en el monte Urgull consisten en diversos edificios, murallas (de Villaturiel y de Spanocchi) y baterías diseminadas por sus laderas, que fueron construidas en diferentes épocas y artilladas, desartilladas, abandonadas o rehabilitadas según las necesidades militares de cada momento.



Bóveda del Castillo de la Mota. En el s. XIX sirvió de calabozo.


Maqueta de la fortificación alta (Monte Urgull) y baja de Donostia-San Sebastián, representando también la brecha abierta por las tropas anglo-portuguesas en 1813.

En la base del castillo de la Mota propiamente dicho fueron levantadas las baterías del Príncipe (o del Gobernador), de la Reina (o de Santiago), de Napoleón y la plataforma del Suroeste; el polvorín y el cuartel de Santiago (este último actualmente en ruinas). Otras están emplazadas en cotas inferiores: baterías del Mirador, Alta y Baja de Santa Clara, de las Damas, de Santa Teresa, de Bardocas, la plataforma del Sarmiento; la Galería de tiro, el Almacén y el Polvorín de Bardocas (derruido), etc.



Batería Alta de Santa Clara, frente a la isla de la que toma su denominación.


Acceso a las fortificaciones del monte Urgull bajo la batería del Mirador (s. XVIII)


Garita de vigilancia en las proximidades del almacén de pólvora de Santiago (1864) en Urgull.

Las dos últimas "pulsaciones" de fortificación del monte coinciden en su cronología con el abandono de las murallas inferiores en 1864 y el refuerzo de las baterías de costa fruto de la guerra Hispano-americana de 1898, perteneciendo a las mismas gran parte de los cuarteles, cuerpos de guardia, almacenes de pólvora, etc. que en pie o en ruinas perduran en nuestros días.

El monte y sus fortificaciones fueron comprados por el Ayuntamiento de Donostia en 1921, realizándose inmediatamente el derribo de una parte de las mismas. En 1963 se llevaron a cabo importantes obras de rehabilitación, que se continuaron a partir de la década de 1990 mediante actuaciones puntuales.


Batería de las Damas con sus 4 cañones de acero Saint-Chamond de 7,5 cm modelo 1897 que como batería de salvas configuraron su último artillado. Los cuatro están actualmente faltos de sus dos grandes ruedas.


Batería de las Damas (Urgull) hacia 1898, armada con cañones de bronce de 12 cm cargados por la boca.


Cañón de bronce (año 1576) en una cañonera del Castillo de la Mota. A ambos lados las correspondientes banquetas


Batería Baja del Gobernador. Cuerpo de guardia (1866) y rampa hacia la Batería alta.