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05/11/2020

Expediciones cartográficas de Juan de la Cosa (1499-1510)


El primer gran expedicionario y cartógrafo español de ultramares del siglo XVI fue Juan de la Cosa. Participó en los dos primeros viajes de Colón, más tarde también realizó otros cinco por cuenta propia. Su aportación a la cartografía y geografía universal quedó de manifiesto en el primer mapamundi en el cual se representa América.

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JUAN DE LA COSA Y SU MAPAMUNDI

Juan de la Cosa nació en Santoña, Cantabria, otras fuentes dicen que era vizcaíno de las Encartaciones. Lo que si se sabe con más certeza es que nació en 1449, que la reina Isabel la Católica le llamaba Juancho el Vizcaíno, y posiblemente hablase el eusquera ya que entre su tripulación solía reclutar a marinos vascos junto a los cántabros.

Participó en el descubrimiento de América como patrón de su navío mercante Santa María. De la Cosa no dudó en acompañar a Cristóbal Colón en su primer viaje. Ya era un navegante de sobra preparado para surcar el desconocido mar Océano, pues había navegado durante su juventud por el mar Cantábrico y por los mares de África occidental.

A pesar de que su nave encallase el día de Navidad de 1492 en la isla La Española, De la Cosa fue un hombre de confianza de Colón y por eso también tomó parte en el segundo viaje del marino genovés. Hacia finales del siglo XV su experiencia a bordo de las naos estaba demostrada y era respetada tanto por sus colegas de profesión como por los cortesanos, también estaba acreditada su habilidad en la construcción de mapas que le valieron su confianza para embarcar en tres grandes singladuras oceánicas.

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COSTAS DEL NUEVO MUNDO DESCUBIERTAS EN LOS VIAJES MENORES

Su tercera expedición fue iniciada el 18 de mayo de 1499 desde el puerto de Cádiz con dos carabelas. Su máximo apoyo era una copia de la carta de marear que Colón trazó en su tercer viaje. Junto al cántabro viajaba el capitán Alonso de Hojeda y Américo Vespucio.

Tras hacer escala en Lanzarote y La Gomera, llegó a la costa de Venezuela con la intención de cartografiar lugares desconocidos, pero también con el propósito de revisar zonas exploradas anteriormente. Los pilotos llegaron a creer que se ubicaban en los confines de Asia, pues desde los comienzos de la singladura la tripulación pensó hallarse frente al litoral del sureste asiático, que para ellos se extendía de forma uniforme de norte a sur.

Nada de eso estaba sucediendo, pues en este viaje De la Cosa fue el primer marino que pasó la línea equinoccial en los mares del Nuevo Mundo. Llegó a las bocas del Amazonas, Guayanas, bocas del Orinoco, navegó frente a las islas Margarita y Trinidad y el golfo de las Perlas en dirección a poniente, siguiendo el litoral de Maracapana, Caquetíos, la isla de los Gigantes, el golfo de Venezuela y efectuó el descubrimiento del lago Maracaibo y lo recorrió totalmente, hasta llegar al cabo de la Vela en Colombia, poniendo nombre a Venezuela. Este país lo reconoce en la actualidad como su descubridor y padrino. Puso proa al golfo de México hasta el río Misissippi, que llevaba pronto hacia Santa María, pudieron encontrar La Española. Todo un itinerario que representaría De la Cosa en su mapa del mundo.

Al regresar a España en 1500, De la Cosa realizó su inmemorial aportación a la cartografía y geografía universal cuando presentó ante los reyes Católicos el primer Mapa del Mundo en el que se representan las costas del continente americano, y que hoy se encuentra expuesto en el Museo Naval de Madrid.

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MAPAMUNDI DE JUAN DE LA COSA

El Mapamundi de Juan de la Cosa marcaba el inicio de la cartografía americana, considerado como una de las joyas de la historia de la cartografía. La gran carta está fechada en junio de 1500, en El Puerto de Santa María de Cádiz.

Se trata de un portulano pintado a color sobre una gran hoja de pergamino junto con dos pieles unidas, formando un rectángulo irregular de 96 cm de ancho y 183 cm., y artísticamente iluminada.

Se muestra el mundo conocido hasta entonces, a finales del siglo XV. Con precisión relativa se dibuja Europa y más defectuosamente Asia, hasta el Ganges. Al oeste de Europa y África aparece el mar Oceanuz y allí una rosa de los vientos con la imagen de la Virgen María y el Niño Jesús, de donde parten líneas o rumbos que parecen una telaraña. Limitando al mar Oceanuz por Occidente, se pintan de verde las tierras continentales recién descubiertas hacia el norte y hacia el sur por Colón, Ojeda, Yáñez Pinzón y Juan y Sebastián Caboto.

Muestra además a Asia y América separadas por una masa de agua independiente, el océano Pacífico, y a América del norte y América del sur como dos continentes autónomos. América del norte aparece representada como un gran seno marinero, que correspondería al golfo de México, y sobre el "círculo cangro" se ven la isla de Cuba y muchas isletas alrededor, las Antillas están representadas con sus nombres, pero faltan las penínsulas de La Florida y Yucatán. El litoral de América del sur está representado desde el cabo de la Vela al de San Agustín y una parte del Brasil actual.

El contorno de África está dibujado de acuerdo con los últimos descubrimientos portugueses, mientras que el de Asia es muy impreciso. Las costas de Europa y particularmente del Mediterráneo están trazadas conforme a los más avanzados portulanos mallorquines e italianos de la época. Toda la carta ha sido ampliamente decorada con rosas de los vientos, banderas, naos, carabelas, ciudades y reyes africanos, personajes bíblicos y figuras míticas. La planimetría comprende cursos de agua, puertos y núcleos de población con representación convencional.

El mapa fue hecho de manera vertical, es decir que el Occidente corresponde a la parte superior del mapa y el Oriente a la parte inferior, el norte se sitúa a la derecha y el sur a la izquierda. En la parte superior aparece una efigie de San Cristóbal, aunque puede ser un retrato del mismo Colón, situado a poniente de las Antillas y aparece una inscripción que dice: "Juan de la Cosa la fizo en el Puerto de S. Mª en año de 1500".

MAPAMUNDI DE JUAN DE LA COSA

Esta carta fue depositada por el Consejo de Indias en la Casa de la Contratación de Sevilla, de cuyas dependencias desapareció en circunstancias nunca aclaradas. En 1832, el barón de Walckenaer, ministro plenipotenciario de Holanda en París, la adquirió en una almoneda de esta capital. Al morir el barón en 1853, el Estado español la adquirió en una subasta por 4.321 francos gracias al interés de Ramón de la Sagra no sin ser objeto de una fuerte disputa entre diferentes interesados extranjeros y particularmente por la Biblioteca imperial española representada por M. Jomard. Finalmente fue depositada en el Museo Naval de Madrid por Real Orden de 14 de septiembre de 1853.

Entre finales de septiembre y mediados de octubre de 1501, el piloto santoñés efectuó desde el puerto de Cádiz su cuarto viaje al mando de dos carabelas. Junto a él viajaba Rodrigo de Bastidas. Pasaron por la Canarias, como marcaba la rutina del cabotaje en la Carrera de Indias, este viaje se coordinó con la cuarta expedición de Cristóbal Colón. Lejos de saltarse el Tratado de Tordesillas acordado entre españoles y portugueses en 1494, De la Cosa buscó un acceso al océano Índico.

Regresó al litoral venezolano, ya conocido en su anterior viaje, concretamente a la isla Verde, entre el sur de Guadalupe y Tierra Firme. Su exploración comenzó desde cabo de la Vela, recorrió la costa venezolana en dirección poniente, reconociendo una serie de accidentes geográficos desde la bahía de Santa Marta hasta la bahía del Retrete, pasando por la desembocadura del río Magdalena y el puerto de Galera de Zamba. Durante su curso pusieron nombre al puerto de Cartagena y las islas contiguas. Siguió por el golfo de Urabá, el puerto de Cispatá y el río Sinú, pero como consecuencia las carabelas sufrieron los efectos corrosivos de una plaga de moluscos anclada en los cascos de madera sumergida. Las naves tocaron fondo a pocas millas de la isla La Española, pero sobrevivieron tanto De la Cosa como su tripulación y consiguieron llegar a la isla. Allí se encontró con Colón en junio de 1502.

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MAPAMUNDI DE JUAN DE LA COSA

Cuando retornó a España en septiembre de 1503, el cosmógrafo cántabro presentó a la reina Isabel la Católica la primera carta marítima de las Indias fechada en 1500 y otros dos mapas hidrográficos más, que eran dos evoluciones con respecto al primero. La reina, por cédula real del 3 de Abril de 1503, le nombró alguacil mayor de Urabá y autorizó a navegar como capitán de tres navíos hacia el golfo de Urabá y provincia de las Perlas.

Esta vez estuvo al frente de las empresas geográficas de la Casa de Contratación de Sevilla, primera institución científica europea fundada por los reyes Católicos en el mismo año. Por lo tanto, se convirtió en el primer cartógrafo o maestro de hacer cartas de navegar de la Casa sevillana, sucedido en este arte por Américo Vespucio.

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MONUMENTO A JUAN DE LA COSA EN SANTOÑA

En el quinto viaje de 1504, fue con cuatro barcos, como capitán general de la expedición. Descubrió nuevas tierras y recorrió las islas de las Perlas, golfo de Uraba, Trinidad, Margarita, golfo de Cumaná, Cartagena y el Darién. Regresó el año 1506.

En el sexto viaje de 1507, con Bastidas, recorrió las costas e interior de Panamá volviendo en 1508. En el transcurso de estos últimos viajes, progresivamente fue abandonando sus funciones de cartógrafo y marinero para buscar oro.

En su séptimo y último viaje de 1509, iniciado el 10 de noviembre de 1509, De la Cosa ocupó el cargo de primer piloto de Ojeda y segundo comandante en una nueva travesía hacia La Española, la gran obsesión del marino santoñés. Embarcados en dos buques y dos bergantines, les acompañaba un joven Francisco Pizarro y 300 hombres.

Esta vez el puerto de salida estaba en Santo Domingo. Llegaron al litoral colombiano y a comienzos de 1510 tomaron tierra en el puerto de Cartagena. Tras el desembarco y a penas adentrarse en la selva, en Turbaco, una tribu de indígenas atacó a los expedicionarios que corrieron en retirada. Mala suerte para Juan de la Cosa, que murió alcanzado por una de las flechas envenenadas que usaron los indios durante su ataque.

Monumento Juan Cosa Santoña
MONUMENTOS A JUAN DE LA COSA EN SANTOÑA

Compañero de aquel fatal desenlace fue el cosmógrafo Martín Fernández de Enciso quien compuso la Suma de geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo: en especial de las Indias; un obra sumamente curiosa e impresa en Sevilla en 1519.

Años más tarde a la publicación del primer mapamundi de Juan de la Cosa, en 1507 aparecía el planisferio Universalis Cosmographia del alemán Martin Waldseemüller. Fue el primer mapa en denominar América con este nombre. El autor lo nombró así por Américo Vespucio, navegante italiano que consideró a las tierras descubiertas como un nuevo continente.

Monumento Juan de la Cosa Santoña placa homenaje
MONUMENTOS A JUAN DE LA COSA EN SANTOÑA

02/09/2020

Vascos en la conquista de las islas del mar Caribe (1492-1521)


Desde el descubrimiento del Nuevo Mundo por la expedición de Cristóbal Colón, los vascos aparecen embarcados en la compleja empresa americana de exploración, conquista y colonización de las islas del mar Caribe y Tierra Firme, entre los años 1492 y 1521.

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DESEMBARCO DE COLÓN EN LA ESPAÑOLA

En la isla La Española, un grupo de mayoritariamente vascos construyó el primer asentamiento cristiano, quedando al mando Diego de Arana. Aprovecharon la madera y pertrechos de la nao Santa María de Juan de Lacosa, que había encallado, para construir el fuerte Navidad. Pero, hubo discordias entre los cristianos y fueron los vascos los causantes de ellas, debido a que se dividieron y separaron del resto por el afán de conquista y encontrar oro. La experiencia fue un desastre, y todos fueron asesinados por los nativos.

En 1497, tras partir la segunda expedición de Cristóbal Colón, en esta isla estalló la rebelión encabezada por el alcalde mayor Francisco Roldán y los vascos Adrián de Múxica, Pedro de Gámiz y Diego de Escobar, contra su hermano, el adelantado Bartolomé Colón.

Hernando de Guevara se convirtió en el primer europeo en casarse con una princesa india, Higuemota, de la tribu de Jaragua. Esta fue la causa de otro enfrentamiento que terminó con la encarcelación de Guevara, la sublevación de Adrián de Múxica y la posterior liberación de Guevara por Bobadilla, enviado real.

Luis de Arriaga llegó a La Española en el viaje de Colón de 1493. Propuso fundar una colonia de 200 familias vascas en 4 villas de 50 familias cada una. La reina Isabel la Católica, que fue señora de Vizcaya antes que reina de Castilla, aprobó el proyecto el 5 de septiembre de 1501. Según el plan de Arriaga, los vizcaínos tendrían que permanecer cinco años en La Española, sin recibir sueldo, cultivando la tierra, pero tendrían el derecho a organizarse internamente. El plan fracasó desde el inicio, pero esta acta sirvió de base para capitulaciones similares y Diego de Arriaga fue nombrado regidor de Azúa en 1504.

En 1510, también llegaron a esta islas el primer cantero, Hortuño de Bretendón, de Bilbao, y los primeros obreros vascos, Fortuño de Arteaga y Pedro Matienzo, con la intención de acabar la iglesia de Santo Domingo; llegaban en la nao Santa María, cuyo patrón era el guipuzcoano Juan Camargo y escribano Domingo de Bidania.

MAR CARIBE ESPAÑOL, SIGLO XVI

Esta isla de La Española se había convertido en base de futuras expediciones marítimas y empresas continentales, desde donde salían conquistadores, evangelizadores y colonos para Puerto Rico, Cuba, Trinidad, Jamaica, otras islas y tierra firme.

La isla de Cuba fue descubierta por Colón en su primer viaje de 1492 y representada en cartografía por primera vez por Juan de Lacosa, en 1500. En los primeros viajes de Colón a Cuba ya existía un contingente de vascos en su tripulación. Sebastián de Ocampo la exploró de nuevo en 1508.

En 1511, el gobernador de Cuba, Diego de Velázquez se encargó de poblar la isla estando entre sus hombres de su confianza Bartolomé de las Casas y los vascos Juan de Aguirre, Francisco de Berrio y Pedro de Rentería. Bartolomé de las Casas y Pedro de Rentería encabezaron la causa protectora de los indios, mientras que Juan de Aguirre fue uno de los primeros aventureros que ocupó un cargo de gobernación cubana.

Para el 1514, la isla de Cuba se había conquistado por completo, doblegando la resistencia indígena y logrando su sumisión, y se establecieron los núcleos de población que necesitaban los colonizadores.

En 1517, tres vecinos de Santiago de Cuba, entre los que se contaba Lope Ochoa de Salcedo, organizaron una expedición al Yucatán con dos navíos y un bergantín que resultó un fracaso. Desde Cuba se organizaban las expediciones hacia Tierra Firme por Hernán Cortés, Pánfilo de Narváez Juan Ponce de León y otros. Entre ellos se encontraba Juan de Aguirre, que participaba en la toma de Tenochtitlán y en la expedición de las Higueras.

En 1521, Alonso de Zuazo, fue designado por Diego Colón como teniente gobernador de Cuba, que trató de ordenar conflictos como, por ejemplo, el reparto de indios.

LLEGADA DE ESPAÑOLES AL CARIBE

En el primer viaje de Colón, la isla de Jamaica quedaba al mando de Juan de Esquivel, el primero en roturar y arar en el Nuevo Mundo. En el segundo viaje de Colón, en 1493, Francisco de Garay fue nombrado gobernador de Jamaica en sustitución de Juan de Esquivel. Garay había sido el primero que construyó una casa de piedra en la isla La Española.

Se encargó de organizar la planificación económica de la isla, mediante explotaciones agrícolas y ganaderas, siendo el primero en llevar ganado a América: vacas, ovejas y caballos. Inició la evangelización de la población indígena. Ayudó a instalar en Jamaica la primera colonia europea con cuarenta familias vascas en esta isla, siguiendo el modelo de Luis de Arriaga, y hacer de ella base para futuras expediciones a la Florida y al Pánuco.

Alonso de Zorita fundó con Bartolomé Colón la ciudad de Santo Domingo en la actual República Dominicana.

16/08/2020

Martín de Urtubiaga, el grumete de la Santa María en el Descubrimiento de América




Este capítulo trata sobre la participación vasca en el descubrimiento de América, donde los mismos que fueron imprescindibles en la hazaña estuvieron a punto de hundirla.

Para empezar, el programa constatará que ya en el siglo XIV balleneros vascos lograron una extraordinaria proeza: viajar con frecuencia al continente americano para pescar bacalao y comerciar con los indígenas. El historiador Alberto Santana visita el astillero Albaola de Pasaia, donde se reconstruye el ballenero vasco identificado como nao San Juan. Es una muestra palpable de su destreza para la construcción naval, símbolo de la importancia mundial de los vascos en la colonización y explotación comercial del continente americano.

A continuación, el programa embarca con Cristobal Colón en la nao Santa María, para comprobar cómo el almirante enroló a un pequeño grupo de vascos del entorno de Lekeitio. Entre ellos estaba el joven grumete de Ea Martín de Urtubiaga, sospechoso de hundir la nave capitana en la costa de la isla La Española (Haití). Allí fueron abandonados el grumete y sus compañeros lekeitiarras, muertos en lucha con los indios caribes, e inaugurando de forma involuntaria el colonialismo del nuevo continente.

28/02/2016

Vascos en el descubrimiento de América y viajes colombinos


El Descubrimiento de América, el 12 de Octubre de 1492, fue un hito histórico trascendental tanto para España como para el resto de la humanidad. No sólo fue un proyecto colonizador, sino una hazaña científica y técnica. En este acontecimiento participaron nada menos que siete tripulantes vizcaínos y otro guipuzcoano, de los 87 que componían la expedición que dirigió el almirante Cristóbal Colon.

En la primera etapa descubridora, la participación vasca con naves y hombres fue intensa y alta en relación a los procedentes de otras regiones de España. Los vascos fueron, junto a los andaluces y otros grupos nacionales, participantes en el descubrimiento de América y posteriores viajes colombinos, por lo tanto, estuvieron presentes en la colonización del Nuevo Mundo desde el primer momento. Posteriormente, y a medida que avanzaban los años y los siglos, la presencia de vascos en esta empresa junto a la de navarros se fue incrementando y su participación convirtiendo en protagonismo y liderazgo.

DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA POR CRISTÓBAL COLON

A finales del siglo XV, España y Portugal eran las dos grandes potencias marítimas de Europa. La Corona de Aragón tenía una intensa experiencia marinera por su dominio del Mediterráneo, y la Corona de Castilla mantenía rutas muy seguras en el Atlántico norte, además los marinos castellanos, andaluces, cántabros y vascos ya habían comenzado la conquista de las islas Canarias.

Por otra parte, Portugal, gracias a la vocación de Enrique el Navegante, llegó a las Azores, abrió rutas por las costas africanas, inventó la carabela, una embarcación capaz de maniobrar con cualquier tipo de viento, fundó la Escuela de Sagres, el primer complejo científico-militar-industrial de la historia, y Vasco de Gama llegó a la India doblando el Cabo de Buena Esperanza.

En ese ambiente de innovación técnica en la navegación surge la figura de Cristóbal Colón, quien llega a la convicción de que navegando la esfera terrestre hacia occidente es posible llegar a las Indias, demostrando la esfericidad de la tierra. Pero en aquellos tiempos, cualquier persona culta sabía que la tierra era redonda, algo evidente desde el siglo IV a. C. con Aristóteles. Un siglo después, Eratóstenes calculó la media esférica, y de ahí la teoría pasó a Tolomeo, que afina aún más la medición. Desde el siglo V, existieron autores cristianos que defendieron la tesis de la esfericidad de la tierra: Isidoro de Sevilla en sus Etimologías hacia el año 600, o Beda el Venerable a principios del siglo VIII, y después Tomás de Aquino, que completa la teoría de Aristóteles con datos de la astronomía árabe. En las universidades españolas y portuguesas del Renacimiento se enseña que la tierra es redonda y, además, se acepta una longitud casi igual a la actual: 40.000 kilómetros por el ecuador.

Cristóbal Colón Corte Reyes Católicos Juan Cordero
CRISTÓBAL COLÓN EN LA CORTE DE LOS REYES CATÓLICOS

Colón poseía cierta información procedente del matemático florentino Toscarelli, al servicio de la corte portuguesa, este era una de las grandes eminencias de la época y afirmaba que el camino occidental hacia Cipango estaba salpicado de islas que facilitaban la navegación. Buscó más información al respecto, hasta dar con el Tractatus de Imago Mundi del cardenal d'Ailly, y con unas medidas escritas en el árabe de Alfragano: el ecuador mediría unas 20.400 millas marinas. Pero Colón se equivocó en el cálculo, pues eran millas árabes, unidad de medida bastante más larga que la milla italiana convencional usada en Europa. Colón le sustrajo unos 10.000 kilómetros a la circunferencia terrestre.

Pues con estos cálculos, Colón intentó llevar a la práctica su teoría. Lo que estuvo en discusión no fue la esfericidad de la tierra, sino la distancia que podía existir entre las costas occidentales de Europa y la isla de Cipango en Japón. Los portugueses pretendían llegar a las Indias bordeando las costas africanas, cuando en aquella época cruzar el canal de Suez y navegar por el mar Rojo era un suicidio ante el cerrojo establecido por los otomanos. La apuesta de Colón fue atravesar el Atlántico. Pero Juan II de Portugal no tenía ningún interés en romper el Tratado de Alcaçoba con Castilla, que le atribuía la exclusividad sobre las costas africanas, una ruta segura hasta Oriente.

Ante la negativa portuguesa, Colón marchó a Palos de la Frontera, relevante puerto de la Corona de Castilla que hierve de iniciativas náuticas, como todo el suroeste peninsular. Se instaló en el monasterio de La Rábida, que además, era centro científico con demostrada innovación náutica y cartográfica. Allí confió el plan al monje Antonio de Marchena, astrónomo de renombre, a quien expuso incluso las razones materiales de su proyecto. Este realizó gestiones para llevarlo ante los Reyes Católicos, consiguiendo que el Real Consejo lo examine, pero se desestima al considerar que Cipango está demasiado lejos y el viaje no ofrece garantías.

CRISTÓBAL COLON JUNTO A MONJES DE LA RÁBIDA

Un año después, en 1486, la reina Isabel recogía de nuevo el proyecto y lo somete a una comisión de expertos. El veredicto es el mismo: con las medidas reales de la circunferencia terrestre, es imposible llegar en carabela.

La Corona de Castilla estaba gastando todos sus recursos en finalizar la Reconquista contra Granada, pero aun así, y a pesar de la opinión de los expertos, Isabel confía en el plan de Colón. Y es que, aunque existían certidumbres científicas bastante asentadas, como la medida real de la tierra y la distancia entre Europa y Asia, por otro lado, existía la certidumbre práctica con un cierto éxito ante la posibilidad de que hubiesen tierras intermedias entre ambas costas, que no mostraban los mapas por no ser descubiertas aún: el Nuevo Mundo. Y esa posibilidad práctica, que no técnica, fue la que motivó a los asesores de los Reyes Católicos a aceptar la aventura, frente a los dictámenes de los sabios. La voluntad política pudo con la sabiduría científica.

Liberada Granada, en abril de 1942 se firma las Capitulaciones del proyecto, mientras que el financiero, Luis de Santángel, y el secretario de la Corona de Aragón, Juan de Coloma, negocian las exigencias económicas.

Colón marchó de nuevo a Palos de la Frontera, y con la ayuda de su amigo el franciscano Marchena, contactó con Pinzón. Los hermanos Pinzón (Martín Alonso, Vicente Yáñez y Francisco Martín) se entusiasmaron por la propuesta y decidieron organizar los preparativos. Estos eran reputados navegantes, que habían conseguido una fortuna con sus empresas mercantes, y estos organizaron la contratación de la tripulación y la construcción de los barcos.

Las naves fueron tres: dos carabelas, Pinta y Niña, alargadas, ágiles y muy veleras, fabricadas en Palos de la Frontera para la ocasión, estaban tripuladas por personal andaluz en su mayoría y capitaneadas por Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez Pinzón respectivamente; y una nao, Santa María, que era la capitana, construida en un puerto del Cantábrico por el marino, cartógrafo y espía de Castilla, Juan de la Cosa. En esta nao viajaba Colón y una tripulación casi toda de origen cántabra y vizcaína.

CRISTÓBAL COLÓN EN EL PUERTO DE PALOS

Juan de la Cosa, también conocido como Juan Vizcaíno, era el maestre y armador de la nao capitana, la Santa María, en la cual viajaron: Juan de la Cosa, maestre; Juan de Lequeitio, contramaestre; Domingo de Lequeitio, contramaestre; Domingo de Achia de Ispáster, tonelero; Martín de Urtubia, grumete; Lope de Erandio, calafate; Diego de Arana, era cordobés y descendiente de vascos, también Pedro Bilbao y Juan de Urtubia.

Las otras dos carabelas eran de origen andaluz. En la Niña, que lleva por capitán a Vicente Yáñez Pinzón, viajaban Pedro de Ledesma, que repitió viaje más tarde, Juan Martín de Azoque, marinero de Deva, y Juan Ruiz de la Peña, marinero vizcaíno. Pedro Arraes y Juan Arraes eran padre e hijo, este último sería luego carpintero en el segundo viaje de Colón. En La Pinta, capitaneada por Martin Alonso Pinzón, viajaban Oier de Varástegui, Domingo de Bermeo, Francisco de Vergara y Juan Pérez Vizcaíno, calafate.

La mayoría de los tripulantes del primer viaje de Colón eran de la Baja Andalucía, siendo los vascos los de la minoría más numerosa. Fueron varias las razones de esta importante presencia vasca en tan arriesgada expedición: la natural inclinación por la aventura, su vocación marinera, y el hecho de que el armador y maestre de la nao capitana sea de origen vizcaíno.

DESEMBARCO DE COLÓN

El 2 de agosto, Colón mandó embarcar, y tres días después, zarpar. La primera etapa del viaje son las islas Canarias. Allí se reaprovisionaron, repararon los barcos, modificaron el velamen para ganar seguridad. El 6 de septiembre parten de nuevo, y dos días más tarde enganchan el viento aliso hacia el oeste.

Adentrados en el Atlántico, comenzó una serie de descubrimientos de toda índole: los pilotos constataron que la brújula no marca exactamente el norte, la estrella polar, sino que se desvía. Calcularon por primera vez la declinación magnética, la diferencia entre el polo norte magnético y el polo geográfico. Un gran hallazgo científico.

En el mar de los Sagazos, descubren una inmensa extensión de algas que cubre esa parte del océano. Llegaron a pensar que eran aguas bajas y que podían embarrancar, por ello, arrojaron una sonda y comprobaron que se trataban de aguas muy profundas. A pesar de aprovechar siempre el aliso hacia el oeste, también descubrieron que existían vientos hacia el este, de ese modo, supieron que el tornaviaje estaba garantizado.

A principios de octubre, Colón se dio cuenta que sus cálculos estaban fallando y que las islas que esperaba encontrar se habían quedado atrás. La tripulación de la Santa María se amotinó el 6 de octubre, nunca había navegado tanto tiempo sin ver tierra y temían por su vida. Finalmente, los Pinzón intervinieron para evitar desastres. Llevaban 1.000 leguas de navegación. El día 10, los propios Pinzón pusieron fecha de regreso si no encontraban tierra. La expedición hizo historia y en la noche del 12 de octubre de 1492, el vigía de la Pinta, Rodrigo de Triana, gritó "¡Tierra!".

PRIMER DESEMBARCO DE CRISTÓBAL COLÓN EN AMÉRICA

La primera isla a la que llegaron fue llamada San Salvador (Las Lucayas). La intención de Cristóbal Colón era la de llegar a la isla de Cipango, el 21 de octubre de 1492. Entre el 27 de octubre y el 5 de diciembre de 1492, las naves se movieron por la costa oriental de Cuba, se vio mucha vegetación y frutos, pero no se vio grano de oro alguno ni noticias de la corte del Gran Khan.

Alcanzaron la isla La Española (Santo Domingo-Haití), el 6 de diciembre. Fue en esta isla donde establecieron la primera colonia cristiana en América, un 24 de diciembre, y a la que llamaron Fuerte Navidad.

La nao Santa María, en la que viajaban el grupo de vizcaínos de la zona de Lequeitio, encallaba en la costa de esta isla, por lo que la mayoría de los tripulantes se ofreció voluntaria para quedarse en el fuerte, y así buscar oro, aclimatarse al lugar y aprender el idioma de los indios. Juan de la Cosa, dueño de la nao encallada, prefirió cobrar el precio de la embarcación a su regreso a España.

La expedición de vuelta partió el 16 de enero de 1493 y llegó a Palos de Moguer el 15 de marzo. En la colonia Navidad permanecieron treinta y nueve hombres al mando de Diego de Arana.

PRIMER VIAJE DE COLÓN

En el 2º viaje de Colón a las Antillas, partió en 25 de septiembre de 1493.

Al llegar al fuerte Navidad en La Española, la decepción fue enorme, pues no quedaba ningún superviviente. Según Bartolomé de las Casas, hubo discordias entre los cristianos y fueron los vascos los causantes de ellas, debido a que se dividieron y separaron del resto por el afán de conquista y búsqueda de oro. Todos fueron asesinados por los nativos, y sus familiares cobraron las recompensas establecidas.

Se exploraron las pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica. En esta expedición, Juan de la Cosa regresó en una de las 17 embarcaciones que participaron en la segunda expedición de Colón en 1493. Fue autor de una las joyas de la historia de la cartografía.

Alonso Sánchez Cotillos, natural de Pasajes, fue armador y piloto de la nao capitana Mari-Galan, junto a él viajaba otro guipuzcoano llamado Martin de Alzate.

Francisco de Garay, fue nombrado por Diego de Colón, gobernador de Jamaica en sustitución de Juan de Esquivel, con el encargo de organizar la explotación económica de la isla, la evangelización de la población indígena y convertirla en base para futuras expediciones. Así, mandó en 1519 a Alonso de Zorita a buscar un estrecho en La Florida que sirviese de paso hacia el Panuco. En esta isla, Esquivel, sería el primero en roturar y arar en el Nuevo Mundo.

Otros vascos implicados en este segundo viaje fueron Lope de Olano y Martín Zamudio, pilotos; Sebastián Olano, receptor de la armada; Fernando Guevara, Luis Arteaga, Bartolomé Salcedo y Miguel Muncharaz. Colón regresó en marzo de 1496.

SEGUNDO VIAJE DE COLÓN

El 3º viaje salió de Sanlúcar de Barrameda el 30 de mayo de 1498, con seis navíos, cuatro de ellos pilotados por vascos. Reconocieron Trinidad y costas de Venezuela. En este viaje no iba De la Cosa, pero estaban presentes otros vascos como Lope de Olano, Pedro de Arana, Pedro Ledesma, Martín de Arriarán y Bernardo de Ibarra, secretario de Colón.

TERCER VIAJE DE COLÓN

La 4ª y última expedición de Colón, formada por cuatro navíos, salió desde Sevilla el 13 de abril de 1502. La participación vizcaína estaba al mando de Juan de Orquiva o Urquina, vecino de Guetaria, en la nao Vizcaína. En este buque, quince de los tripulantes eran vizcaínos, siendo su maestre y capitán el tolosano Juan Pérez de Balda y contramaestre Martín de Fuenterrabía. La nao capitana era el navío La Santiago, pilotada por Pedro Ledesma, que viajó en los 1º y 3º viajes, llegando a ser piloto real en 1513 cuando se afincó en Sevilla.

La participación de los vascos en esta aventura quedó escrita por Navarrete en su Relación de la gente e navíos que llevó en el viaje a descubrir el almirante don Cristóbal Colón.

Entre ellos se conocen los nombres del tonelero Martín de Arrieta, los calafates Domingo Vizcaíno y Domingo de Arana, el carpintero Machín, los marineros Pedro de Maya y Martín de Atín, los grumetes Diego de Portugalete, Juan de Zamudio, Miguel de Lariaga, Bartolomé de Alza, Pascual de Ausuriaga, Antón Chavarrin y Antonio de Arce, el paje Cheneto y el trompeta Gonzalo de Salazar.

La expedición exploró las costas de Centro América y sufrió grandes penalidades; de los 140 que zarparon desde España, murieron 26, seis de ellos eran vascos. La carabela Vizcaína se hundió, y murieron algunos de los marineros antes mencionados. Colón reconoció las dificultades de la navegación, los barcos llenos de gusanos y la tripulación desconcertada. Regresaron a Cádiz, en 1504, pocos días antes de morir la reina Isabel.

CUARTO VIAJE DE COLÓN