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02/09/2023

Santuario de Javier


PLANO DEL SANTUARIO DE JAVIER

El Santuario de Javier es el conjunto de edificios de carácter religioso, civil y militar construidos en la villa de Javier en torno al linaje nobiliario de los Jaso y Azpilcueta y en especial al patrón navarro San Francisco Javier. Los edificios son: el Castillo de Javier y su Museo, la Basílica y la Cripta de Javier, la explanada, la Comunidad de jesuitas y Centro de Espiritualidad, el Aula Francisco de Jaso y la Exposición-Auditorio, y la Iglesia parroquial de Javier con su Comunidad de misioneras de Cristo Jesús.

El topónimo Javier es una evolución del original Esabierre, término del eusquera navarro que significaba "casa nueva", y que se transformó en Xabier.

En el siglo XI, era una torre defensiva aislada, situada en el límite entre los reinos de Navarra y de Aragón. El infante Fernando de Aragón entregó la villa y la fortaleza al rey navarro Sancho VII el Fuerte en 1223 como garantía de un préstamo que devolvió, por lo que Javier se incorporó definitivamente al Reino de Navarra. Su sucesor, Teobaldo I, encomendó la fortaleza a Adán de Sade en 1236, de cuyo linaje pasó posteriormente a los Azpilcueta y los Jasso.

Juan de Jaso y María de Azpilcueta, señores de Javier, construyeron el Palacio Nuevo. Su trazado puede ver al entrar en la basílica, en la franja de piedras sobrepuesta en el suelo de mármol. El primero en nacer en el mismo fue el menor de sus tres hijo: Francisco de Jaso y Azpilcueta lo hizo el 7 de abril de 1506.

Tras la conquista de Navarra por las tropas castellanas, fueron derruidas las partes defensivas y quedó convertido en un simple caserón.

En 1619, San Francisco de Javier fue beatificado, y en 1622 fue canonizado.

En 1620, Juan de Garro, primer conde de Javier, acomodó la planta baja del Palacio como Capilla del Santo.

En 1684, Juan Antonio de Garro, tercer conde de Javier, realizó la ampliación de la capilla e hizo levantar una cúpula de media naranja, que más tarde se hundió.

CASTILLO DE JAVIER

Tras dos siglos de semi-abandono, el sitio de Javier fue adquirido por la duquesa de Villahermosa, en 1890. Dio comienzo la rehabilitación de todo el conjunto histórico religioso. Hizo colocar al arquitecto Goicoechea una espadaña con campana, para dotar de carácter religioso al santuario.

En 1893, se construyó una nueva fachada con un dejo medieval acorde con el castillo. Y una espadaña más elegante. Se abrió también una arcada gótica como entrada directa desde la plaza.

El 25 de mayo de 1896, se iniciaron las obras de construcción de la cripta, que se convertiría en mausoleo de la familia Villahermosa. El Cristo de Javier que preside la cripta está esculpido en estilo gótico del siglo XVI, de expresión sonriente y tallada en madera de nogal. Esta escultura sigue la tradición por la cual San Francisco Javier sudó sangre en el justo momento de morir. En las paredes se encuentran dibujadas murales de estilo medieval que representan la Danza de la Muerte, con esqueletos amarillos sobre un tétrico fondo negro, donde también se halla la pila octogonal en la que fue bautizado.

CRISTO DE JAVIER Y TORRE DE SAN MIGUEL

El 30 de abril de 1897, comenzó la reforma de la basílica de forma más integral, y terminando el 1 de diciembre de 1900. El 19 de junio de 1901, se celebró la inauguración y consagración de la basílica.

Otra fase de restauración tuvo lugar en 1952, quedando como resultado la forma actual. Y una última más, fue ejecutado en vísperas del Quinto Centenario, permitió volver a las partes esenciales del edificio medieval.

Integrada dentro del castillo, el Museo de Javier muestra la historia del edificio y el legado religioso y cultural de San Francisco de Javier y de las misiones católicas, a través de obras pictóricas y esculturales.

La actual Basílica de Javier se erigió a finales del siglo XIX, tras terminar la restauración del castillo, gracias a la aportación de la duquesa de Villahermosa. Fue construido en el espacio donde antes estaba el Palacio Nuevo.

FRONTAL DE LA BASÍLICA DE JAVIER

CAPILLA DE LA BASÍLICA DE JAVIER

El el pórtico de la basílica escupido en mármol blanco aparece la estatua de Francisco Javier predicando, queda enmarcada por una especie de arco iris que contiene una frase latina que dice: "¿Qué aprovecharía ganar todo el mundo si se pierde lo más valioso de sí mismo?"

A ambos lados los nombres de los archipiélagos y ciudades por los que pasó a lo largo de su vida: Javier, París, Roma, Venecia, Lisboa, Mozambique, Goa, Molucas, Ceilán, Sancian, etc.

Los capiteles de las columnas narran en piedra distintos episodios y leyendas de su vida:
1. muerte de su hermana Magdalena (abadesa de Clarisas en Gandía)
2. bendición de San Ignacio antes de partir a las Indias
3. tormenta le arrebata el crucifijo
4. devuelve en la playa un cangrejo
5. convierte el agua salobre del mar en agua dulce
6. predica a sus cristianos
7. cuando quieren apedrearlo, atraviesa el río en un madero
8. muere en la isla de Sancián (China)

BASÍLICA DE JAVIER

En la explanada frente a la basílica y el castillo y llegados de todos los rincones de Navarra, se congregan miles de cristianos en las peregrinaciones al santo conocidas como las "Javieradas". Estas marchas se celebran desde 1885, los dos primeros fines de semana santa entre el cuatro y el doce de marzo, coincidiendo con la Novena de la Gracia. Todo comenzó por la promesa realizada por la Diputación tras una terrible epidemia de cólera. Con la celebración del viacrucis y la misa, se recuerda a San Francisco Javier y con las ampollas en los pies se comprende mejor sus muchos esfuerzos de este santo caminante.

BASÍLICA DE JAVIER

Al otro lado de ese patio empedrado se encuentra la Parroquia de la Anunciación, una iglesia construida en estilo barroco en 1702. En ella se guarda la pila del siglo XV en la que San Francisco Javier recibió el bautismo y una imagen de la Virgen en madre policromada de la segunda mitad del siglo XIII.

PARROQUIA DE LA ANUNCIACIÓN DE JAVIER

A pocos pasos, detrás del castillo, se halla el Centro de Espiritualidad de la comunidad de jesuitas pertenecientes a la Compañía de Jesús. Al otro lado del merendero está el Centro diocesano Javier, que hace las funciones de hospedería para peregrinos del Camino de Santiago. Y completamente al otro lado del pueblo hay un Centro de misioneras de Cristo Rey que alberga el Museo Misionero.

CENTRO DE ESPIRITUALIDAD DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

El Aula Francisco de Jasso, que alberga una interesante exposición Las Reducciones jesuitas del Paraguay, sobre las misiones jesuitas en el Paraguay durante los siglos de la colonización española, y su intento por evangelizar y civilizar a los indios guaraníes. Voltaire calificó a estas misiones humanitarias como una de las obras más admirables de la humanidad a través de toda la historia. La película La Misión y también esta exposición reflejan el origen y desarrollo de esta obra, con trágico final debido a la expulsión de los jesuitas de tierras españolas en 1765 y el Tratado de Límites entre España y Portugal.

AULA FRANCISCO DE JASSO

EXPOSICIÓN LAS REDUCCIONES JESUITAS EN EL PARAGUAY

El pueblo de Javier tuvo su origen junto al castillo, en la misma explanada. Comenzó siendo un pequeño feudo, en el que los habitantes trabajaban las tierras de los señores de Javier, y paulatinamente pasó de feudo a vecindad. En los años 60 del siglo XX, se trasladó a su situación actual, más alejada del castillo, a unos 500 metros, pero también más tranquila, donde vieven unas 120 personas.

La ubicación de la torre del castillo tenía su estratégico sentido sobre una alta peña, fácil de defender y que dominaba todo el entorno del valle del río Aragón. Está rodeado de la sierra de Leyre, la sierra de Ujué, el pantano de Yesa, ruinas tan emblemáticas como las de El Castellar, la peña del Adiós o el Molinaz.

Desde la explanada Javier parte una serie de recorridos para la práctica de senderismo y para disfrutas de los paisajes de la zona. Además, es paso del Camino de Santiago en una de sus variables, el Camino Aragonés, que parte desde Somport y que confluyen en Puente la Reina con el itinerario principal, el Camino Francés.

CASTILLO DE JAVIER

02/03/2021

Museo del Castillo de Javier


Emplazado en el interior del Castillo de Javier, esta exposición ilustra la historia del edificio y el legado religioso y cultural de San Francisco Javier, patrón de Navarra y de las misiones católicas.

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

San Francisco Javier nació como Francés de Jaso el 7 de abril de 1506 en el castillo. Cuando en 1512 se produjo la conquista del reino de Navarra por Castilla y Aragón, tuvo que asistir a los diez años de edad al derribo y destrucción del palacio y la fortaleza, como represalia por la participación de su familia en el bando agramontés junto a la monarquía legítima navarra. Fruto de su ruina, en 1520, los vecinos de Sangüesa ocuparon las tierras para roturarlas mientras afirmaba que "el palacio no es sino casa ordinaria".

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

El padre de Francisco, Juan de Jaso Atondo, natural de la Baja Navarra (Francia), era doctor en leyes por Bolonia y fue presidente del Real Consejo de Navarra, leal a los reyes Juan de Albret ocupó Navarra desde Francia intentando recuperar el reino y se produjo el asedio a las murallas de Pamplona. En aquella defensa por el bando castellano, se encontraba Ignacio de Loyola, quien fue herido en una pierna. Atacándola en el bando navarro-francés estaban Juan y Miguel de Jaso, los hermanos de San Francisco, que resistieron después de Amaiur-Maya. Aunque fueron condenados a muerte, obtuvieron el perdón de Carlos V en 1524. A Juan, el mayor, se le permitió volver al Castillo de Javier, como heredero y señor tras la muerte de su padre.

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

Estaba claro que Francisco de Jaso e Íñigo de Loyola eran enemigos, pertenecientes a bandos irreconciliables. Pero la pertenencia de uno a las tropas invasoras, la destrucción del Castillo de Javier y la coincidencia en el ataque a Pamplona enfrentando a los hermanos de San Francisco de Javier, no desgastó la relación entre ambos. Se conocieron en 1529, en París, donde Xavier estudiaba filosofía en la Universidad de la Sorbona y frecuentaron el trato amistoso. Aunque las cartas de Xavier denotan su visión de entonces:

"Gustaba mucho de su conversación, pero no se atrevía a cambiar de vida, por ser inclinado por naturaleza al fasto y honor del mundo."

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

Finalmente sí lo hizo en 1539, cuando fundó en Roma la Compañía de Jesús, siendo Francisco de Javier uno de los siete primeros seguidores de Ignacio de Loyola. Se cierra el círculo de la reconciliación y las vidas paralelas en 1535 cuando Ignacio de Loyola visitó en Obanos a Miguel y Juan, los hermanos de Francisco, a quienes llevó una carta de este y de quienes recibió dinero. No se sabe si hablaron de la batalla de Pamplona y de la independencia del reino, tal vez el tiempo y el amor compartido hacia Javier propiciaron una velada cordial.

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

Tras la fundación de la Compañía de Jesús, Francisco de Jaso marchó a la India en una misión evangelizadora sin precedentes. Navegó once meses desde Lisboa hasta Goa, y durante diez años realizó tres grandes misiones. Primero por el sur de la India, desde Goa a Mangalore, Cochín, Tuticorín y Santo Tomé de Meliapur. Después, por Indonesia llegando a las islas Molucas. Por último, por Japón, llamada Cipango, arribando a China, en 1552, donde murió a causa de unas fiebres cuando tenía 46 años.

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

Fue canonizado en 1662 por Gregorio XV junto a San Ignacio de Loyola. Las Cortes declararon a San Francisco Javier como único patrón de Navarra, decisión duramente criticada por el Ayuntamiento de Pamplona, que postulaba a San Fermín y que contó con el apoyo del obispo. Sería el papa Alejandro VII quien dispuso en 1656 que ambos santos fueran venerados con igual rango como copatronos de Navarra.

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

MUSEO DEL CASTILLO DE JAVIER

15/10/2018

Pintura y escultura religiosa de Francisco Javier


El Museo del Castillo de Javier presenta varias colecciones de obras de arte dedicadas al santo Francisco Javier, principalmente de pintura y escultura. Destaca la colección de óleos sobre lienzo que Godofredo Maes realizó en la ciudad de Amberes en 1622. También es meritoria la serie de óleos del siglo XVIII, restauradas por la Fundación Fuentes-Dutor en 2005.

Existen varias obras pictóricas del siglo XIX realizadas en seda en Japón, así como estatuillas dedicadas a las predicaciones del santo navarro en el país niponés. También se conservan diversas estatuillas policromadas.

CONFESIÓN Y PENITENCIA POR UN PORTUGUÉS

VIAJE A KIOTO EN EL SÉQUITO DEL NOBLE RYOKEI

MILAGRO DEL CRUCIFIJO DEL CANGREJO

PREDICACIÓN DE SAN FRANCISCO

MARTIRES DE MANAR

HUIDA DEL EJÉRCITO BAGADA

MUERTE DE SAN FRANCISCO JAVIER

MUERTE DE SAN FRANCISCO JAVIER

FRANCISCO JAVIER

FRANCISCO JAVIER

FRANCISCO JAVIER

APOTEOSIS DE SAN IGNACIO

FRANCISCO JAVIER

GLORIA DE SAN LUIS GONZAGA Y ESTANISLAO DE KOSTKA

SAN FRANCISCO JAVIER EVANGELIZANDO A LOS PESCADORES

SAN FRANCISCO JAVIER EVANGELIZANDO AL PUEBLO

SAN FRANCISCO JAVIER NAVEGANDO EN JAPÓN

ESTANDARTE DE SAN FRANCISCO JAVIER

ESTATUAS DE FRANCISCO JAVIER

ESTATUILLAS JAPONESAS

CASTILLO DE JAVIER

CASTILLO DE JAVIER

01/04/2018

Castillo de Javier


El Castillo de Javier está situado en una loma de la localidad de Javier, a 52 km al este de Pamplona capital y 7 km al este de Sangüesa. Su nombre original fue el de Esabierre, que en eusquera navarro significaba "casa nueva". Tras una evolución fonética, el topónimo se transformó en Xavier y Javier.

En el siglo X, surgió como una aislada alta torre de vigilancia en tierras fronterizas entre navarros e islámicos hacia el sur, aragoneses al este y francos hacia el norte. La torre del homenaje, llamada de torre de San Miguel, se considera la más antigua de estas características en tierras navarras. Sus sillares sobre la rocosa peña son rasgos de su irregularidad arquitectónica.

Primero vigilaban los islámicos de la dinastía de los Banu Qasi de los reinos de Tudela o de Zaragoza quienes vigilaban a los cristianos, y después fueron los cristianos del Reino de Pamplona quienes vigilaron a los islámicos.

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PARTE FRONTAL DEL CASTILLO DE JAVIER

A comienzos del siglo XI, se construyó el primer recinto envolvente en forma semicircular, que encerraba la torre y formaba las primeras habitaciones. Se había convertido en un pequeño castillo, con espacio suficiente para el refugio de la tropa y capaz de soportar un prolongado asedio.

Entre los siglos XIII y XIV, se añadieron por los cuatro lados, dos baluartes poligonales y dos torres flanqueantes. También se agregó el Palacio Nuevo que sería derribado para la construcción de la basílica adosada al castillo, en 1901.

En aquel siglo XIII, el castillo pasó de propietario regio. Pertenecía al infante Fernando de Aragón, el cual lo había ofrecido como garantía por un préstamo de 9.000 sueldos al rey navarro Sancho VII el Fuerte. Al acabar el plazo de devolución de la deuda, el aragonés no pudo hacer frente a sus obligaciones, pasando a titularidad del navarro, en 1223. Sancho VII fue uno de los grandes prestamistas de la Corona de Aragón, y gracias a los préstamos impagados, se apropió de una serie de villas y castillos entregados como aval que le ayudaron a reforzar sus fronteras: Escó, Peña, Petilla, Gallur, Trasmoz, Sádaba, etc.

Su sucesor, Teobaldo I, encomendó la fortaleza a Adán de Sada, en 1236, de cuyo linaje pasó posteriormente a los Azpilcueta y los Jasso.

En el siglo XVI, el castillo pertenecía a María de Azpilcueta, natural del valle de Baztán, que estaba casada con Juan de Jasso, señor de Javier. Hijo de ambos fue Francisco de Jaso y Azpilcueta, que nació en 1506 en este castillo y vivió en él en su juventud, y que se convertiría en San Francisco Javier

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BASÍLICA Y CASTILLO DE JAVIER

Durante la invasión de Navarra por las tropas del duque de Alba, este linaje fue enemigo de Fernando el Católico, razón por la cual el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros ordenase la demolición del castillo, en 1516. Esta sentencia se ejecutó de forma parcial: se derribaron los baluartes con sus almenas y aspilleras; se derribaron dos torres circulares, el puente levadizo y el jardín; la torre del homenaje fue rebajada a la mitad; se destruyeron dos grandes portaladas y se rellenó el foso al mismo nivel del terreno.

Tras sucesivas herencias, la propiedad del castillo, junto con el resto del pueblo de Javier, recayó en la Casa de Villahermosa.

A finales del siglo XIX, el castillo estaba prácticamente en ruinas, y por iniciativa de sus propietarios, María del Carmen de Aragón-Azlor, duquesa de Villahermosa, y su marido José Manuel de Goyeneche, conde de Guaqui, se comenzaron las obras de restauración.

Tras la repentina muerte del conde de Guaqui en 1893, la financiación de las obras quedaron a cargo de las personas más próximas a Manuel de Goyeneche, que fueron su viuda María del Carmen de Aragón-Azlor (duquesa de Villahermosa), y sus tres hermanos María Josefa (duquesa de Goyeneche), Carmen (duquesa de Gamio) y José Sebastián de Goyeneche y Gamio (fundador de la Fundación Goyeneche). No solo se encargaron de los gastos de la restauración del castillo, sino que además hicieron construir una basílica adosada a él y algunos edificios para viviendas para sacerdotes y casas de ejercicios espirituales.

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PARTE TRASERA DEL CASTILLO DE JAVIER

Ya a principios del siglo XX, la duquesa de Villahermosa donó el castillo y la basílica a la Compañía de Jesús con la condición de que lo mantuviera tal y como se le entregó. En la cripta de la basílica descansan los restos de quienes contribuyeron a la reconstrucción del castillo y erección de la basílica.

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FASES DEL CASTILLO DE JAVIER

En la actualidad, el castillo se puede visitar. Dispone de un amplio sistema defensivo dotado de saeteras, matacanes, almenas, torres, camino de ronda, murallas exteriores, fosos y dos puentes levadizos sucesivos, que lo convertían en un inexpugnable bastión en tierras fronterizas.

La entrada posee doble puente levadizo de forma sucesiva frente a sus puertas, en la primera de estas aparece el escudo de armas del linaje de Jaso y Azpilcueta y una moderna rampa de acceso.

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PUERTA DE ENTRADA

Dentro del foso aparecen los baluartes y las escarpas escalonadas de bolos de río, que servían para fortalecer los muros contra la artillería del siglo XV.

El matacán o buharda es una obra voladiza del muro sobre la puerta de entrada, con suelo abierto, desde donde se atacaba al enemigo, por ejemplo dejando caer bolas incendiarias a lo sitiadores que trataban de tumbar la puerta.

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FOSO CON SAETERA, ESCARPA Y MATACÁN

Atravesando la puerta de piedra se accede a la sala principal: la sala grande. En tiempos de emergencia podía servir de cocina y de dormitorio. Normalmente, era la sala de audiencias y recepciones, además de ser el espacio donde la familia pasaba gran parte de su vida doméstica.

SALA GRANDE

El castillo está dotado de tres torres: la de San Miguel, la de San Cristo y la de Undués.

La Torre de San Miguel, o torre del Homenaje, es la más importante, sobre la que gira el castillo, sobresaliendo del patio de armas y de la sala grande a ambos lados. Está asentada en una roca originaria que se puede ver en su interior y construida con grandes bloques de arenisca. Era el núcleo originario de la atalaya defensiva del siglo X, que evolucionó hacia el castillo actual.

TORRE DE SAN CRISTO - TORRE DEL HOMENAJE - TORRE DE UNDUÉS

Desde la terraza almenada se contempla la sierra de Leyre (norte), la vega del río Aragón (oeste), la torre de Undués (este), y la plaza donde estuvo el antiguo poblado de Javier (sur), junto con la abadía y la parroquia.

TERRAZA ALMENADA DE LA TORRE DE SAN MIGUEL

La Torre del Santo Cristo es bastión lateral junto a la basílica. En interior se encuentra un vestíbulo y la capilla del Santo Cristo. Entre sus elementos arquitectónicos se encuentra una saetera, una verja y el altar, también hay un interesante crucifijo tardogótico (siglos XV) tallado en madera de nogal, es el Cristo sonriente de Javier. Toda esta pequeña capilla está decorada de una serie de pinturas murales de esqueletos representando la Danza de la Muerte, única en España.

TORRE DEL SAN CRISTO Y TERRAZA

La plaza de armas es un espacio abierto entre los muros de la fortificación original y las caballerías. Es la parte central del castillo en torno al cual se distribuían las estancias para el acuartelamiento de la tropa. Había granero, bodega, cuadras y un pozo de agua para resistir un prolongado asedio. A la derecha se encuentra la basílica, estructura que comenzó a edificarse a finales del siglo XIX en el lugar que se hallaba el Palacio Nuevo, donde nació Francisco de Javier.

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PLAZA DE ARMAS

El camino de ronda es un corredor pensado para defender mejor la fortaleza. Desde él se aprecian varios elementos defensivos, entre otros el matacán principal del castillo.

CAMINO DE RONDA

La Torre de Undués sobresalía por encima de dos plantas con saeteras, que antiguamente por encima de las bodegas y las caballerizas del castillo. En la actualidad alberga el Museo de San Francisco Javier, que contiene interesantes pinturas y esculturas relacionadas con la vida y misiones del santo, algunas de ellas de procedencia oriental.

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TORRE DE UNDUÉS Y CABALLERIZAS

Los sillares sobre la roca en la que se asienta la torre del homenaje o de San Miguel 
son rasgos de su irregularidad arquitectónica. En sus basamentos hay huellas y zócalos musulmanes que podrían ser del siglo de su construcción. Bajo esta peña existe una fría celda con su cuerpo medieval.

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SILLARES DE LA TORRE

Las estancias donde originalmente se alojaban los señores del castillo rodean la base de la torre de San Miguel. Una de sus dos estancias es conocida como el Cuarto del Santo, ya que según la tradición fue la habitación de Francisco de Javier hasta 1525, cuando partió a estudiar a París. La otra estancia es la capilla originaria del castillo, consagrada a San Miguel, que conserva el enlosado original.

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DEPENDENCIAS DE LA TORRE

ESCUDO DE ARMAS DE FRANCISCO DE JAVIER

La llamada Sala de los Escudos es una estancia que en la actualidad está adornada con los escudos de armas de los padres de Francisco de Javier (María de Azpilicueta y Juan de Jaso) y el árbol genealógico de su linaje.

María de Azpilcueta y Aznárez de Sada fue señora de Javier. Sus padres fueron Martín de Azpilcueta, señor de Javier, y Juana Alfonso Aznárez de Sada, señora de Javier.

Juan de Jaso y Atondo fue señor de Javier al matrimoniar con María de Azpilcueta. Provenía de los linajes de Jaso y Atondo.

Ambos dejaron como descendientes a Magdalena de Jaso, Ana de Jaso, Miguel de Javier, Juan de Azpilcueta y Francisco de Jaso y Azpilcueta.

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ESCUDOS DE ARMAS DE LA FAMILIA DE FRANCISCO DE JAVIER

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ESCUDOS DE ARMAS DE FRANCISCO JAVIER

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MAQUETA DE LA TORRE DE SAN MIGUEL

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MAQUETA DEL CASTILLO DE JAVIER

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MAQUETA DEL CASTILLO DE JAVIER