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23/03/2026

Conmemoraciones a Blas de Lezo en Cádiz


El 22 de noviembre de 2009 se dedicó una placa conmemorativa a la memoria de Blas de Lezo en la casa de la calle Larga del El Puerto de Santa María, donde vivió durante algunos años junto a su familia. En dicho acto se estrenó la marcha militar Almirante Blas de Lezo, compuesta para la Real Armada por Joaquín Drake García, e interpretada por la Banda de Música del Tercio Sur (Infantería de Marina). Presidieron el acto el almirante de la flota, el alcalde de la ciudad y la presidente del Club de Mar Puerto Sherry.

En el texto de la lápida está escrito:
En 1736 vivió en este lugar junto a su familia el Teniente General de la Armada D. Blas de Lezo y Olavarrieta, insigne e invencible marino, héroe de la Batalla de Cartagena de Indias en la que la flota inglesa sufrió una humillante derrota en el año 1741. La ciudad del Puerto de Santa María en homenaje a su memoria. 21 de noviembre de 2009."




El 12 de marzo de 2014, la ciudad de Cádiz también inauguró una estatua a Blas de Lezo. La escultura sobre pedestal se colocó en el paseo de Canalejas, siendo el primer monumento dedicado a Blas de Lezo en España. Pronto lo haría la capital Madrid. Al acto acudieron la alcaldesa Teófila Martínez, el almirante de la flota Santiago Bolívar, y el embajador de Colombia en España Fernando Carrillo.

Este acto fue continuado con la apertura de la exposición Blas de Lezo. El valor de mediohombre, en la Casa de Iberoamérica, que llegó a la ciudad gracias a la colaboración del Museo Naval de Madrid, donde fue expuesta meses antes.





Además, existe una placa en su honor en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando, en Cádiz, donde reposan los restos de otros héroes de la Real Armada española, algunos de los cuales también fueron vascongados.


08/09/2025

La última batalla de Blas de Lezo, por Beltrán García-Echániz y Aguado Serrano


LA ÚLTIMA BATALLA DE BLAS DE LEZO, POR GARCÍA-ECHÁNIZ Y AGUADO SERRANO


La última batalla de Blas de Lezo
Mariel Beltrán García-Echániz y Carolina Aguado Serrano, Editorial Edaf, Madrid (2018), 584 páginas

El 7 de septiembre de 1741 Blas de Lezo muere en Cartagena de Indias después de protagonizar una de las grandes gestas de la historia militar española: la defensa de la ciudad frente a la mayor fuerza naval que había alcanzado nunca las costas americanas. La última batalla de Blas de Lezo es una completa revisión histórica sobre el marino, alejada de los tópicos y de las leyendas que rodean su biografía, para explorar con rigor la dimensión humana y militar del vasco en su batalla más importante. La obra profundiza en las claves del combate y ofrece detalles hasta ahora desconocidos de los últimos meses de la vida de Lezo y del lugar de enterramiento del marino, la mayor incógnita de su biografía. Las autoras sacan a la luz por primera vez la testamentaría de Blas de Lezo y muestran documentos inéditos en manos de sus descendientes.

El libro amplía la galería de personajes, describe con detalle a los protagonistas menos conocidos y realiza la aproximación más veraz hecha hasta ahora de la defensa de los castillos de San Luis y de San Felipe, gracias al análisis y comparación de los testimonios y las experiencias de quienes vivieron la batalla desde dentro, en el bando español y en el británico. A partir de las fuentes documentales se reconstruye el juicio al que se hubiera enfrentado Lezo en España, desgranando tanto las acusaciones que se le formularían como sus posibles argumentos de defensa.

14/05/2025

Captura del navío Stanhope por Blas de Lezo en 1710


Durante los años de 1708 y 1709, el marino guipuzcoano Blas de Lezo estuvo destinado en el puerto de Rochefort, en la Bretaña francesa, como teniente de barco guardacostas. Continuaba en la Real Armada borbónica, sirviendo al rey Felipe V en su lucha contra las pretensiones del archiduque Carlos de Austria en el conflicto sucesorio español de primeros del siglo XVIII.

Practicaba el corso especialmente por el mar Mediterráneo y aceptaba cualquier combate en cuanto se le presentase la ocasión. A bordo de la fragata Valeur consiguió rendir hasta una decena de barcos de la Armada anglo-holandesa, el menor de 20 cañones. De esta fragata existe constancia de la captura de dos navíos ingleses, uno el 4 de enero de 1708 y el otro el 21 de septiembre de 1710, al mando del capitán de navío de Grenonville. En 1710, con veintiún años de edad y seis de servicio, Blas de Lezo ascendió a capitán de fragata.

ESTATUILLA DE BLAS DE LEZO

Una de las mayores hazañas de las que hay constancia en los archivos de la Marina española tuvo lugar en 1710. En sus actividades como corsario, al mando de una pequeña fragata con 250 hombres Blas de Lezo se enfrentó a un buque ingles de dos puentes y 70 cañones de artillería y 600 tripulantes, el Stanhope. Pertenecía a la Compañía inglesa de las Indias Orientales, y estaba al mando del capitán Jhon Combs. Consciente de su inferioridad en bocas de fuego, el guipuzcoano evitó ponerse en paralelo con él y de esta manera pudo esquivar la fuerza de su superior artillería, que le doblaba en número. Supo aprovechar la mejor maniobrabilidad de su fragata y la habilidad de su tripulación. Lo batió por la popa en enfilada varias veces, disparando a la cubierta. Las bajas del navío inglés en su marinería fueron considerables, perdiendo el palo trasero y quedando el mayor inutilizado.

Una vez desarbolado y sin posibilidades de efectuar maniobras de evasión, la tripulación lanzó los garfios para apresar el barco y abordarlo según la táctica de los corsarios.

El abordaje de los españoles era una temible maniobra ofensiva que los ingleses temían particularmente: los navíos españoles cañoneaban de cerca, tras lo cual lanzaban garfios y abordaban el navío contrario, buscando el cuerpo a cuerpo, hasta la rendición del enemigo. Pero el salto sobre la cubierta del enemigo se hacía por parejas, y mientras un marinero combatía directamente, el otro le protegía. De este modo, con tripulaciones muy inferiores en número, los navíos españoles lograban apresar otros con mucha mayor dotación y porte.

CAPTURA DEL NAVÍO INGLÉS STANHOPE POR BLAS DE LEZO

En los comienzo del abordaje al Stanhope, Lezo se aseguró de lanzar la primera ráfaga de artillería cuando ambos barcos estuviesen en paralelo y a una distancia suficiente de tiro.

Los dieciocho cañones de estribor lanzaron una demoledora descarga y la mitad de la cubierta del Stanhope voló por los aires. El capitán ordenó un cambio de rumbo, apoyados por el viento, hacia la popa del navío inglés que en esos instantes sufría una situación caótica. El segundo golpe de artillería limpió la cubierta haciendo trizas a media docena de artilleros británicos que quedaron descuartizados por la explosión. Entonces Lezo, avisaba a sus marineros para abordar el barco mediante ganchos. Los navíos estaban a distancia, las cuerdas llegaron al Stanhope y los ingleses trataron de cortarlas bajo una lluvia de plomo.

Una vez dentro, el combate era cuerpo a cuerpo, utilizando dagas y sables, avanzando sobre la cubierta contraria hacia el palo mayor, desollándose los unos a los otros, mientras que los tiradores de la fragata disparaban intentando diezmar al mayor número de ingleses posible para darles paso. En enfrentamientos de ese tipo, los puñales se clavaban en la sien, las dagas en los ojos y en el hígado, el acero entra por la mejilla rasgando la cara y cortando la lengua, la sangre corre como en un matadero de reses hasta que los británicos aceptaron lo inevitable. John Combs, el capitán al frente del Stanhope, ordenaba la rendición.

En este desigual combate con el navío inglés, la fragata de Blas de Lezo sólo sufrió ligeros daños en la arboladura y él recibió algunas heridas de carácter leve que pronto curó. El marino guipuzcoano se cubrió de gloria en tan fenomenal enfrentamiento, siendo ascendido a capitán de fragata.

REMOLQUE DEL NAVÍO INGLÉS STANHOPE POR BLAS DE LEZO

07/12/2024

El almirante Mediohombre, por Fernando de Artacho


EL ALMIRANTE MEDIOHOMBRE, POR FERNANDO DE ARTACHO

El almirante Mediohombre. Blas de Lezo, el militar español que en 1741 derrotó a Inglaterra y sus colonias
Fernando de Artacho, Editorial Algaida, (2015), 416 páginas

Blas de Lezo y Olavarrieta, también llamado "Patapalo" o "Mediohombre" por las mutilaciones sufridas en combate, y marqués de Ovieco a título póstumo, no sólo fue uno de los estrategas más prestigiosos de la historia militar, sino el salvador del Imperio español en el siglo XVI y el artífice del mayor desastre naval de la historia de Inglaterra, hasta el punto de que el gobierno británico de Jorge II prohibió bajo pena de prisión que se divulgara la batalla de Cartagena de Indias.

Fernando de Artacho ha querido conjurar esa maldición de Jorge II que, más de dos siglos y medio después, parece perseguir en su propio país a Blas de Lezo, cuya figura resulta casi desconocida para la mayor parte de los españoles. El almirante Mediohombre es un fragmento de la historia que se disfruta como un relato de aventuras, y también una apasionante aventura que forma parte imprescindible de nuestra propia historia.

20/07/2024

Blas de Lezo, el vasco que humilló a Inglaterra




Debemos preguntarnos, qué lleva a un hombre ante la decisión de pretender resistir, con nulas posibilidades de éxito a la mayor flota jamas creada hasta esa fecha, mayor incluso que la armada invencible de Felipe II, y solamente superada dos siglos mas tarde en el desembarco de Normandía. La respuesta no la podremos encontrar en la búsqueda de ningún interés particular, ya sea en forma material ó en forma de posición, honores y gloria. Se trata de algo mucho mas sencillo, su decisión estuvo basada simplemente en hacer lo que creía que debía hacer.

19/04/2024

Blas de Lezo en el segundo Sitio de Barcelona de 1714


En julio de 1713, la Monarquía borbónica firmaba con Gran Bretaña el Tratado de Utrecht, poniendo final a la Guerra de Sucesión española y aceptando a Felipe V como legítimo rey de España. Pero en Cataluña, los fieles al al archiduque Carlos de la Casa de Austria no aceptaron el tratado y continuaron en armas.

Felipe V nombró virrey de Cataluña al duque de Popoli, al mando de un gran ejército. El almirante Manuel López Pintado era el capitán general de una poderosa armada con el objetivo de bloquear a la rebelde Barcelona por tierra y por mar. En este contexto Felipe V promulgo una Real Orden con fecha 21 de febrero de 1714 por la que se solicitaba a su homólogo francés que le proporcionara oficiales para la recientemente creada Real Armada española. El marino guipuzcoano Blas de Lezo se incorporó a esta armada a los 25 años como capitán del navío Nuestra Señora de Begoña, anteriormente llamado Campanella, integrado en una escuadra al mando del almirante Andrés de Pez y Malzárraga.

RETRATO DE BLAS DE LEZO

El marino vascongado participó en varios combates y bombardeos a la plaza de Barcelona, bastión de los legitimistas de la Casa de Austria. El más decisivo de estos enfrentamientos entre sitiadores borbónicos y defensores austracistas tuvo lugar el 11 de septiembre de 1714, conocido como Segundo Sitio de Barcelona. Durante la contienda, Blas de Lezo se acercó demasiado a las defensas enemigas y recibió un balazo de mosquete (que tenían un alcance máximo de 100 metros) en el antebrazo derecho que le rompió varios tendones, perdiendo la funcionalidad para toda su vida.

Se barajan dos situaciones en las que Blas de Lezo sufrió el alcance de la bala de mosquete: uno pudo haber sido durante la captura de dos buques de 22 y 18 cañones procedentes de Génova; y el otro en el ataque a un convoy de 22 embarcaciones protegido por una fragata de 30 cañones y 2 tartanas armadas. Posteriormente, sería llevado a los hospitales de campo que se habían instalado en tierra y donde, por primera vez, sería tratado por cirujanos españoles. En las otras dos anteriores operaciones quirúrgicas, que sufrió en el transcurso de la Guerra de Sucesión, fue tratado por médicos franceses. El 11 de septiembre de 1714, Barcelona se rendía.

SITIO DE BARCELONA DE 1714

Así, a los 25 años, Blas de Lezo se había quedado cojo de una pierna, tuerto de un ojo, y sufría la inmovilidad del brazo derecho, por lo que en el futuro sería apodado con los seudónimos de "almirante Patapalo" y "Mediohombre". Pero lejos de rendirse por su minusvalía física, se reincorporó al mando de su primer navío de la armada española el Nuestra Señora de Begoña. Fue una noticia que transcendió al ámbito de la armada española, ya que no existía ni había habido en armada alguna de Europa almirante de navío con semejante minusvalía. Esta circunstancia le generó la admiración de sus contemporáneos, incluso siendo enemigos.

La flota del Almirante Andrés de Pez y Malzárraga, con Blas de Lezo incluido, fue enviada a Italia con el objetivo de embarcar a la futura reina de España Isabel de Farnesio, quien se casaría con Felipe V.

El 15 de junio de 1715, Blas de Lezo al mando del Nuestra Señora de Begoña Campanella participó en la rendición pacífica de Mallorca, último reducto de los partidarios del archiduque Carlos, poniéndose fin a la Guerra de Sucesión española.

Esta extensa flota estaba compuesta de 27 navíos, entre 7 buques de línea, 10 fragatas, 6 galeras y otros 4 barcos de diferentes clases, además de los transportes, cargados con 10.000 hombres. Toda esta expedición estuvo dirigida por Pedro Gutiérrez de los Ríos, logrando rendir la isla sin apenas resistencia.

PLANO DE MALLORCA DEL SIGLO XVII

24/08/2023

Entrevista a Jesús María Ruiz Vidondo sobre Blas de Lezo


Jesús María Ruiz Vidondo, doctor en historia militar, colaborador del GEES (Grupo de Estudios Estratégicos) y profesor del instituto de educación secundaria en Elortzibar, responde a 4 preguntas sobre la vida y hazañas de Blas de Lezo realizadas por Manuel P. Villatoro para el diario ABC digital el día 19 de Julio de 2013:

ESTATUA Y RETRATOS DE BLAS DE LEZO

¿Cuáles fueron las últimas palabras de Vernon hacia Lezo tras la batalla?

Vernon optó por una retirada enviando una carta a Blas de Lezo: "Hemos decidido retirarnos para volver pronto a esta plaza después de reforzarnos en Jamaica". Lezo le contestó: "Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra, porque ésta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres, lo cual les hubiera sido mejor que emprender una conquista que no pueden conseguir".


¿Qué fue de Vernon una vez acabada la contienda?

Vernon fue relevado y expulsado de la Marina en 1746, aunque la arrogancia y el orgullo inglés hizo que le enterraran en la Abadía de Westminster, panteón de los héroes, y en su tumba pusieron: "Sometió a Charges, y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria"; lo que era la forma más humillante de ocultar tan vergonzosa derrota.


¿Por qué cree que Blas de Lezo ha caído en el olvido en España?

La historia militar llena las estanterías de las librerías, pero muchas veces se trata de libros que tratan asuntos de fuera de España. Últimamente se han publicado muchos libros sobre Blas de Lezo, pero se lee poco en España y solamente se interesa una limitada cantidad de personas. En los institutos la historia de España se da solamente en 2º de Bachillerato y pensando en la selectividad. Si hoy en día se hiciese una película sobre este personaje pasaría a ser tremendamente conocido. La historia de estos héroes que ha tenido España vende mucho menos que otro tipo de programas o artículos.


¿Por qué cree que, mientras que los ingleses estudian por ejemplo a Nelson, en España no se cursa a Blas de Lezo?

Como he señalado anteriormente se han publicado últimamente algunos libros y artículos sobre este personaje, pero la historia de España no vende ni en los medios de comunicación, ni en la enseñanza en general. Los ingleses están orgullosos de su historia, y a los españoles, que tenemos una historia mucho más rica que la británica, no nos interesa nuestro pasado, solamente lo utilizamos para tergiversarlo o utilizarlo políticamente.

14/05/2023

Blas de Lezo en la defensa de la fortaleza de Tolón en 1707


Durante la Guerra de Sucesión española, la fortaleza de Santa Catalina de Tolón se había convertido en la principal base naval francesa situada en el Mediterráneo, por tanto, un puerto de suma importancia para las aspiraciones de los Ejércitos borbónicos en contra de las aspiraciones del archiduque Carlos de Austria. Este último había ganado un aliado: el príncipe Eugenio de Saboya se había posicionado a favor, tomando partido en las operaciones militares.

Había reunió un ejército de 35.000 infantes para atacar por tierra el centro neurálgico de la armada gala, además estaba apoyado por mar por una flota inglesa al mando del almirante Showell.

El 29 de julio de 1707, las tropas saboyanas iniciaron el asedio de la fortaleza de Tolón, principal bastión del puerto por su posición elevada. Ante esta situación de peligro, se ordenó a todas las tripulaciones que desembarcaran y pasasen a reforzar la defensa del puerto. Entre ellos se encontraba el marino guipuzcoano Blas de Lezo, quien por primera vez tomaba contacto con la estrategia defensiva desde tierra firme. Ya había perdido una pierna dirigiendo su posición de ataque de su navío durante el combate de Vélez-Málaga y ganado mucha experiencia en otras tantas acciones navales en mar abierto.

FOTALEZA DE TOLÓN Y BLAS DE LEZO

En los primeros días de agosto, las tropas de Saboya habían conseguido tomar mediante asalto la fortaleza, que volvió a ser conquistada por los franceses una semana después. Las bajas de Saboya comenzaban a ser considerables y cuando llegaron a un número próximo a 10.000, el príncipe decidió retirarse. El almirante Showell hacía lo mismo con su intacta armada. Los franceses consideraron respetable el resultado, pues defendieron su posición y dieron un duro golpe al Ejército saboyano. Por otra parte, los ingleses se apuntaron una victoria en su haber ya que propiciaron que los franceses hundiesen parte de su Flota del Mediterráneo para evitar que sus barcos cayesen en manos enemigas. Tras haber tomado en fechas anteriores plazas tan importantes como Gibraltar, Menorca y Sicilia, ahora los ingleses controlaban el Mediterráneo occidental.

Blas de Lezo defendía la fortaleza, dando órdenes en su posición, dirigiendo tropas por el agreste e inclinado terreno. Una bala de cañón chocó contra el muro de piedra más próximo, una esquirla en forma de aguja saltó de la pared para alojarse en el ojo izquierdo del guipuzcoano. A pesar del dolor que debió sufrir, regresó a su posición dando muestras de un comportamiento ejemplar, que llegó a impresionar a sus subordinados y a sus mandos. Por méritos propios fue ascendido a teniente de navío.

Quedaba cojo y tuerto con 18 años, pero decidió continuar su carrera militar, demostrando un espíritu de superación y una fortaleza mental fuera de lo normal. La convalecencia la pasó en Rochefort, puerto francés del Atlántico, su nuevo destino.

Era la primera vez que Blas de Lezo tomaba contacto con las tácticas defensivas de una plaza frente al ataque de un gran ejército y una flota muy superiores en número. En esta acción adquiriría una experiencia vital que le serviría en el futuro, como por ejemplo en la defensa de Cartagena de Indias en 1741. Una vez más, Vernon y Lezo volvieron a coincidir en un enfrentamiento entre sus respectivos ejércitos. En esta ocasión de 1707, el capitán inglés se encontraba dirigiendo una fragata de 32 cañones llamada Rye, perteneciente a la Royal Navy del almirante Shovell.

FORTALEZA DE TOLÓN Y BLAS DE LEZO

27/09/2022

Monumento a Blas de Lezo en Madrid


La escultura de Blas de Lezo de Madrid está situada en los Jardines del Descubrimiento, entre la plaza de Colón, la avenida de la Armada Española y la calle Serrano. Frente a la estatua aparecen las moles pétreas que forman el monumento al Descubrimiento de América, y a su derecha el ancla en recuerdo del ingeniero naval Jorge Juan.


La iniciativa de levantar una estatua en reconocimiento a este teniente general de la Armada fue impulsada por la Asociación Pro-Monumento a Blas de Lezo, con su presidente Íñigo Paredes a la cabeza. Además contó con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, la implicación de la Armada y la generosidad de tantos donantes que han contribuido a la suscripción popular.

El escultor Salvador Amaya es el autor de este monumento de 7 metros de altura y 35.000 kilos de peso, esculpido en bronce y anclado sobre un pedestal de granito procedente de Quintana de la Serena. La estatua refleja a un Blas de Lezo reflexivo, contemplando la llegada del enemigo, posiblemente momentos antes del combate de Cartagena de Indias en 1741. Aparece en uniforme de marino ilustrado, característico de la Armada española del siglo XVIII, donde son evidentes las minusvalías físicas que las diferentes acciones de combate le fueron dejando en su maltratado cuerpo: tuerto de un ojo por una esquirla, impedido de un brazo por un balazo de mosquete, y cojo de una pierna por una bala de cañón.


En su pedestal, una inscripción recuerda su nombre, cargo y hechos principales, y también que el monumento fue erigido por suscripción popular, por la generosidad de muchos españoles, civiles, militares y empresas, convencidos de la necesidad de hacer un homenaje en la capital de España y dar a conocer a uno de los marinos que mejor han sabido defender el Imperio español a los largo de más de 40 años de servicio a la Real Armada española.


La inauguración fue realizada en noviembre de 2014, siendo el rey Juan Carlos I, el encargado de descubrir la placa de honor. Fue un acto militar que contó con el desfile de una compañía mixta integrada por dos secciones de Infantería de Marina y una de Marinería y la interpretación del himno de la Armada, cantado y aplaudido por los asistentes. También contó con la asistencia y discurso de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado, y el embajador de Colombia, Fernando Carrillo.


El presidente de la Asociación Pro-Monumento a Blas de Lezo, pronunció ante los asistentes unas palabras en reconocimiento a su "sacrificio, esfuerzo y humildad", que convirtieron al marino en "uno de nuestros mejores hombres". Para Íñigo Paredes: "No hay patria sin compatriotas a los que admirar. La patria no es un territorio ni una fecha, es el ideario donde habitan hombres como Blas de Lezo."




25/05/2022

Memes de Blas de Lezo


Serie de memes y chistes sobre el teniente general de la Real Armada española en el siglo XVIII Blas de Lezo y Olavarrieta.

































































16/01/2022

Blas de Lezo en aguas de Peñíscola, Palermo y Génova, en 1705


En el contexto bélico de la Guerra de Sucesión española, el almirante Blas de Lezo tomó parte en las operaciones que tuvieron lugar para el socorro de la plaza de Peñíscola, en 1705, en el Reino de Valencia. Probablemente era jefe de una unidad integrada en la escuadra francesa del conde de Tolosa. La plaza mantuvo la fidelidad a Felipe V y se vio sitiada por el ejército del aspirante al trono Carlos, el archiduque de Austria. Allí, Sancho de Echeverría y Orcolaga y una pequeña guarnición de soldados resistían junto a la población sin alimentos ni munición.

Los tripulantes de flota en la que marchaba Lezo entraron en el campamento enemigo y se adueñaron de alimentos, munición y dos cañones que posteriormente se fundieron y con los que se hicieron dos campanas para la torre de la Ermitana en Peñíscola.

BLAS DE LEZO Y MAQUETA DE NAVÍO ESPAÑOL DEL SIGLO XVI

También llevó pertrechos a la lejana plaza de Palermo, en Sicilia, que aguantó y finalmente cayó en poder de los aliados anglo-holandeses.

Ante la superioridad de la flota anglo-holandesa se le encargó la práctica del corso por el Mediterráneo occidental y las costas atlánticas. Su primer objetivo fue castigar el comercio de Génova. Cerca de esta ciudad, a la altura de Ventimiglia, el 21 de marzo de 1705, tuvo lugar el combate contra el navío inglés Resolution de 70 cañones, superiormente armado en comparación con su pequeño navío. Había sido botado ese mismo año de 1705 y estaba comandado por el hijo de Peterborough, general en jefe de las fuerzas inglesas en España que había desembarcado en Barcelona con el archiduque Carlos.

Lezo era alférez de uno de los dos navíos Rubis, 56 cañones, y el Toulouse, de 64, pertenecientes a la escuadra francesa, ambos con menor porte que el Resolution. El navío inglés fue acosado hasta ser embarrancado y finalmente quemado por su propia tripulación antes de huir.

Continuó su trabajo de corso, patrullando por el mar Mediterráneo, probablemente con sede en Tolón y bajo mando del conde de Tolosa. Posteriormente, cruzo el estrecho de Gibraltar y sorprendió en el Atlántico a otros buques ingleses, realizando valientes maniobras con un arrojo impropio. Por méritos propios, se le permitió llevar a sus presas al puerto de su villa natal, Pasajes, y al de su vecina francesa Bayona.

Su nombre comenzaba a destacar entre los altos mandos oficiales de la Marina, y sus hazañas a ser conocidas en la Corte y en los pueblos de las costas.

FRAGATA AL MANDO DE BLAS DE LEZO

17/09/2021

El día que España derrotó a Inglaterra, por Pablo Victoria


España derrotó Inglaterra Pablo Victoria Blas Lezo
EL DÍA QUE ESPAÑA DERROTÓ A INGLATERRA

El día que España derrotó a Inglaterra
Pablo Victoria, Editorial Áltera, (2005)

La vida y obra de Blas de Lezo constituye una de las carreras militares más fulgurantes y menos conocidas de España. Herido en combates, perdió una pierna, un brazo lo tenía inutilizado y había quedado tuerto.

Este "medio hombre", como le apodaron sus contemporáneos, fue quien derrotó a Inglaterra y a una nueva "Armada Invencible", inglesa esa vez, de 180 navíos frente a la costas de Cartagena de Indias en 1741.

La derrota fue la mayor humillación que nación alguna hubiese sufrido: las pérdidas humanas y materiales de los ingleses fueron inmensas y por ello Inglaterra escondió su derrota; ocultó monedas y medallas grabadas con anterioridad y enterró en el olvido a su desmantelada Armada.

España olvidó a Lezo y lo destituyó del mando por intrigas del virrey Eslava. Esta historia es un esfuerzo para rescatar su nombre, hacer justicia histórica y mostrar a los españoles cómo este marino manco, tuerto y cojo dio buena cuenta de Inglaterra.

EL DÍA QUE ESPAÑA DERROTÓ A INGLATERRA


03/08/2021

El almirante. La odisea de Blas de Lezo, por Luis Mollá


almirante odisea Blas Lezo Luis Mollá editorial Almuzara
EL ALMIRANTE, POR LUIS MOLLÁ AYUSO

El almirante. La odisea de Blas de Lezo, el marino español jamás derrotado
Luis Mollá Ayuso, Editorial Almuzara, (2018), 320 páginas

Blas de Lezo, el almirante, cojo, manco y tuerto que logró una victoria determinante sobre los ingleses en Cartagena de Indias, alcanzó las cimas del escalafón de la Armada a una edad tan temprana que puede que no hayan existido casos semejantes en la dilatada historia de la institución naval. Lezo se vio obligado a ejercer el mando de buques y agrupaciones navales en los escenarios bélicos más difíciles de imaginar y en circunstancias, casi siempre combates al cañón, que no permitían dudar ni hacer concesiones que pudieran ser aprovechadas por esos zorros de los mares que han sido siempre los marinos ingleses.

Más allá de su larga lista de virtudes como hombre y como marino, y también con sus imperfecciones, que las tuvo como cualquier ser humano, la figura de Blas de Lezo se identifica con la de un líder militar extraordinariamente heroico y con la de un entrañable ser humano que a los españoles no debería movernos a otro sentimiento que el de un enorme y sanísimo orgullo. Las heridas y mutilaciones recibidas por nuestro personaje en la batalla naval de Vélez-Málaga, en la defensa del castillo de Santa Catalina, en Tolón, y durante el asalto a Barcelona en 1714, a consecuencia de las cuales quedó cojo, tuerto y manco, son completamente veraces. Con cada parte de su cuerpo que se fue dejando en los combates en los que participó, ganó un pequeño trozo de gloria para España.

Gracias a la defensa de Blas de Lezo en Cartagena de Indias, quinientos millones de centro y suramericanos hablan hoy la lengua española en lugar de la inglesa.

28/05/2021

Reconocimientos de Felipe V a Blas de Lezo


El teniente general Blas de Lezo murió en 1741 sin honores en Cartagena de Indias, poco después de su victoria frente a la Armada inglesa. Todavía hoy se ignora dónde fue enterrado. Su primogénito Blas Fernando de Lezo y Pacheco insistió sin rendirse para que su padre recuperase todo el mérito a una brillante carrera militar al servicio de la Monarquía española.

Estas aspiraciones fueron consumadas veinte años después, cuando recibió el título nobiliario de marqués de Ovieco, el 27 de agosto de 1760, por real orden de Carlos III. La Carta de concesión del título expresa:
"Para recompensar los distinguidos servicios que hizo à la Corona, por espacio de quarenta años, el Theniente General de Marina Dn. Blas de Lezo, y con especialidad el de aver contribuido su valor y admirable conducta à salvarla la Plaza de Cartagena de Yndias en el famoso sitio, que la pusieron los Yngleses en el año de mil setecientos y quarenta, de que fueron rechazados, si con mucha gloria de las armas de tierra, nada menos de las de mar, que estubieron à su mando; y para asegurar en su ilustre Familia la buena memoria de sus meritos: hè tenido à bien hacer merced de titulo de Castilla à su hijo Dn. Blas de Lezo y Pacheco, que me sirve con aplauso en el empleo de conductor de embajadores, para si, y sus succesores perpetuamente, nacidos de legitimo matrimonio, libre de lanzas y medi-anata en lo que toca à su persona. 
Tendrasse entendido en la Camara, para darle los Despachos correspondientes. 
En Sn. Ildefonso à 27 de Agosto de 1760 
Al Obispo Governador del Consejo"
estatua escultura blas lezo museo naval
ESTATUA DE BLAS DE LEZO

En sus últimos días de vida y arrepentido por despreciar la valiosa contribución a la defensa de Cartagena de Indias en el asedio inglés de 1741, el ya exvirrey Sebastián de Eslava pidió al rey que restituyese el honor del marino vascongado:
"En 1762 Sebastián de Eslava le ruega al rey que anule las reales órdenes condenatorias contra Lezo, que se le reponga en sus derechos y categorías, como felizmente se hizo, y SM. Le concede el título de marqués de Ovieco, antigua aspiración reiteradamente manifestada por Blas de Lezo." 
A Sebastián Eslava se le concedió el marquesado de la Real Defensa.

Blas de Lezo era señor de Ovieco en el momento de su fallecimiento, título que adquirió al casarse con Josefa Pacheco. Fue este el único reconocimiento posmorten: el transformar un señorío en un marquesado. Fue, por tanto, el primer marqués de Ovieco, título que heredó su primogénito y que siguieron varios descendientes hasta la actualidad:

- Blas Fernando de Lezo Pacheco y Solís (desde 1760)
- Blas Alejandro de Lezo y Castro
- Blas de Lezo y Garro
- José María de Lezo y Vasco
- José María Narváez y del Aguila
- José María Narváez y Pérez de Guzmán el Bueno (hasta 1941)
- Antonio Marabini y Bérriz
- Antonio Marabini Martínez de Lejarza (desde 2011)

Otro de los reconocimientos fue una lauda sepulcral tallada de madera de 1774, en la que aparecen talladas las armas del apellido Lezo y, entre otros familiares ilustres, se lee el nombre del propio Blas de Lezo. También se aprecia el escudo de armas de la casa con dos lobos negros en campo de oro y dos estrellas en campo colorado. El lobo representa "la fiereza y valentía y vencimientos con presa y despojo", y las estrellas representan la "verdad, claridad, paz y ayuda a la patria".

Esta lauda se conservó en la parroquia de San Pedro de Pasajes, hasta su posterior traslado al Museo de San Telmo, en San Sebastián.

lauda sepulcral blas lezo
LAUDA SEPULCRAL DEL ESCUDO DE ARMAS DE LEZO

Gracias a este reconocimiento, los descendientes de Lezo empezaron a obtener privilegios y nombramientos y a emparentarse con la aristocracia del país. Su hijo Blas Fernando de Lezo y Pacheco fue investido en diciembre de 1771 por el rey como maestro de la Orden Cruces de Carlos III.

Otro de sus hijos, Tomás de Lezo y Pacheco, murió en 1782, siendo gobernador de Santa Cruz de Bolivia.

Un sobrino de los anteriores, hijo de una hermana, llamado Alvarado Lezo, llegó también a ser almirante de la Real Armada.

Blas Alejandro de Lezo y Castro, hijo de Blas Fernando y segundo marqués de Ovieco, fue nombrado académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1815. 

Otro Lezo, José Lezo y Vasco, que vivió en la segunda mitad del siglo XIX, fue senador vitalicio, además de llevar el título del marquesado.

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TITULARES DEL MARQUESADO DE OVIECO