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14/05/2025

Captura del navío Stanhope por Blas de Lezo en 1710


Durante los años de 1708 y 1709, el marino guipuzcoano Blas de Lezo estuvo destinado en el puerto de Rochefort, en la Bretaña francesa, como teniente de barco guardacostas. Continuaba en la Real Armada borbónica, sirviendo al rey Felipe V en su lucha contra las pretensiones del archiduque Carlos de Austria en el conflicto sucesorio español de primeros del siglo XVIII.

Practicaba el corso especialmente por el mar Mediterráneo y aceptaba cualquier combate en cuanto se le presentase la ocasión. A bordo de la fragata Valeur consiguió rendir hasta una decena de barcos de la Armada anglo-holandesa, el menor de 20 cañones. De esta fragata existe constancia de la captura de dos navíos ingleses, uno el 4 de enero de 1708 y el otro el 21 de septiembre de 1710, al mando del capitán de navío de Grenonville. En 1710, con veintiún años de edad y seis de servicio, Blas de Lezo ascendió a capitán de fragata.

ESTATUILLA DE BLAS DE LEZO

Una de las mayores hazañas de las que hay constancia en los archivos de la Marina española tuvo lugar en 1710. En sus actividades como corsario, al mando de una pequeña fragata con 250 hombres Blas de Lezo se enfrentó a un buque ingles de dos puentes y 70 cañones de artillería y 600 tripulantes, el Stanhope. Pertenecía a la Compañía inglesa de las Indias Orientales, y estaba al mando del capitán Jhon Combs. Consciente de su inferioridad en bocas de fuego, el guipuzcoano evitó ponerse en paralelo con él y de esta manera pudo esquivar la fuerza de su superior artillería, que le doblaba en número. Supo aprovechar la mejor maniobrabilidad de su fragata y la habilidad de su tripulación. Lo batió por la popa en enfilada varias veces, disparando a la cubierta. Las bajas del navío inglés en su marinería fueron considerables, perdiendo el palo trasero y quedando el mayor inutilizado.

Una vez desarbolado y sin posibilidades de efectuar maniobras de evasión, la tripulación lanzó los garfios para apresar el barco y abordarlo según la táctica de los corsarios.

El abordaje de los españoles era una temible maniobra ofensiva que los ingleses temían particularmente: los navíos españoles cañoneaban de cerca, tras lo cual lanzaban garfios y abordaban el navío contrario, buscando el cuerpo a cuerpo, hasta la rendición del enemigo. Pero el salto sobre la cubierta del enemigo se hacía por parejas, y mientras un marinero combatía directamente, el otro le protegía. De este modo, con tripulaciones muy inferiores en número, los navíos españoles lograban apresar otros con mucha mayor dotación y porte.

CAPTURA DEL NAVÍO INGLÉS STANHOPE POR BLAS DE LEZO

En los comienzo del abordaje al Stanhope, Lezo se aseguró de lanzar la primera ráfaga de artillería cuando ambos barcos estuviesen en paralelo y a una distancia suficiente de tiro.

Los dieciocho cañones de estribor lanzaron una demoledora descarga y la mitad de la cubierta del Stanhope voló por los aires. El capitán ordenó un cambio de rumbo, apoyados por el viento, hacia la popa del navío inglés que en esos instantes sufría una situación caótica. El segundo golpe de artillería limpió la cubierta haciendo trizas a media docena de artilleros británicos que quedaron descuartizados por la explosión. Entonces Lezo, avisaba a sus marineros para abordar el barco mediante ganchos. Los navíos estaban a distancia, las cuerdas llegaron al Stanhope y los ingleses trataron de cortarlas bajo una lluvia de plomo.

Una vez dentro, el combate era cuerpo a cuerpo, utilizando dagas y sables, avanzando sobre la cubierta contraria hacia el palo mayor, desollándose los unos a los otros, mientras que los tiradores de la fragata disparaban intentando diezmar al mayor número de ingleses posible para darles paso. En enfrentamientos de ese tipo, los puñales se clavaban en la sien, las dagas en los ojos y en el hígado, el acero entra por la mejilla rasgando la cara y cortando la lengua, la sangre corre como en un matadero de reses hasta que los británicos aceptaron lo inevitable. John Combs, el capitán al frente del Stanhope, ordenaba la rendición.

En este desigual combate con el navío inglés, la fragata de Blas de Lezo sólo sufrió ligeros daños en la arboladura y él recibió algunas heridas de carácter leve que pronto curó. El marino guipuzcoano se cubrió de gloria en tan fenomenal enfrentamiento, siendo ascendido a capitán de fragata.

REMOLQUE DEL NAVÍO INGLÉS STANHOPE POR BLAS DE LEZO

19/04/2024

Blas de Lezo en el segundo Sitio de Barcelona de 1714


En julio de 1713, la Monarquía borbónica firmaba con Gran Bretaña el Tratado de Utrecht, poniendo final a la Guerra de Sucesión española y aceptando a Felipe V como legítimo rey de España. Pero en Cataluña, los fieles al al archiduque Carlos de la Casa de Austria no aceptaron el tratado y continuaron en armas.

Felipe V nombró virrey de Cataluña al duque de Popoli, al mando de un gran ejército. El almirante Manuel López Pintado era el capitán general de una poderosa armada con el objetivo de bloquear a la rebelde Barcelona por tierra y por mar. En este contexto Felipe V promulgo una Real Orden con fecha 21 de febrero de 1714 por la que se solicitaba a su homólogo francés que le proporcionara oficiales para la recientemente creada Real Armada española. El marino guipuzcoano Blas de Lezo se incorporó a esta armada a los 25 años como capitán del navío Nuestra Señora de Begoña, anteriormente llamado Campanella, integrado en una escuadra al mando del almirante Andrés de Pez y Malzárraga.

RETRATO DE BLAS DE LEZO

El marino vascongado participó en varios combates y bombardeos a la plaza de Barcelona, bastión de los legitimistas de la Casa de Austria. El más decisivo de estos enfrentamientos entre sitiadores borbónicos y defensores austracistas tuvo lugar el 11 de septiembre de 1714, conocido como Segundo Sitio de Barcelona. Durante la contienda, Blas de Lezo se acercó demasiado a las defensas enemigas y recibió un balazo de mosquete (que tenían un alcance máximo de 100 metros) en el antebrazo derecho que le rompió varios tendones, perdiendo la funcionalidad para toda su vida.

Se barajan dos situaciones en las que Blas de Lezo sufrió el alcance de la bala de mosquete: uno pudo haber sido durante la captura de dos buques de 22 y 18 cañones procedentes de Génova; y el otro en el ataque a un convoy de 22 embarcaciones protegido por una fragata de 30 cañones y 2 tartanas armadas. Posteriormente, sería llevado a los hospitales de campo que se habían instalado en tierra y donde, por primera vez, sería tratado por cirujanos españoles. En las otras dos anteriores operaciones quirúrgicas, que sufrió en el transcurso de la Guerra de Sucesión, fue tratado por médicos franceses. El 11 de septiembre de 1714, Barcelona se rendía.

SITIO DE BARCELONA DE 1714

Así, a los 25 años, Blas de Lezo se había quedado cojo de una pierna, tuerto de un ojo, y sufría la inmovilidad del brazo derecho, por lo que en el futuro sería apodado con los seudónimos de "almirante Patapalo" y "Mediohombre". Pero lejos de rendirse por su minusvalía física, se reincorporó al mando de su primer navío de la armada española el Nuestra Señora de Begoña. Fue una noticia que transcendió al ámbito de la armada española, ya que no existía ni había habido en armada alguna de Europa almirante de navío con semejante minusvalía. Esta circunstancia le generó la admiración de sus contemporáneos, incluso siendo enemigos.

La flota del Almirante Andrés de Pez y Malzárraga, con Blas de Lezo incluido, fue enviada a Italia con el objetivo de embarcar a la futura reina de España Isabel de Farnesio, quien se casaría con Felipe V.

El 15 de junio de 1715, Blas de Lezo al mando del Nuestra Señora de Begoña Campanella participó en la rendición pacífica de Mallorca, último reducto de los partidarios del archiduque Carlos, poniéndose fin a la Guerra de Sucesión española.

Esta extensa flota estaba compuesta de 27 navíos, entre 7 buques de línea, 10 fragatas, 6 galeras y otros 4 barcos de diferentes clases, además de los transportes, cargados con 10.000 hombres. Toda esta expedición estuvo dirigida por Pedro Gutiérrez de los Ríos, logrando rendir la isla sin apenas resistencia.

PLANO DE MALLORCA DEL SIGLO XVII

14/05/2023

Blas de Lezo en la defensa de la fortaleza de Tolón en 1707


Durante la Guerra de Sucesión española, la fortaleza de Santa Catalina de Tolón se había convertido en la principal base naval francesa situada en el Mediterráneo, por tanto, un puerto de suma importancia para las aspiraciones de los Ejércitos borbónicos en contra de las aspiraciones del archiduque Carlos de Austria. Este último había ganado un aliado: el príncipe Eugenio de Saboya se había posicionado a favor, tomando partido en las operaciones militares.

Había reunió un ejército de 35.000 infantes para atacar por tierra el centro neurálgico de la armada gala, además estaba apoyado por mar por una flota inglesa al mando del almirante Showell.

El 29 de julio de 1707, las tropas saboyanas iniciaron el asedio de la fortaleza de Tolón, principal bastión del puerto por su posición elevada. Ante esta situación de peligro, se ordenó a todas las tripulaciones que desembarcaran y pasasen a reforzar la defensa del puerto. Entre ellos se encontraba el marino guipuzcoano Blas de Lezo, quien por primera vez tomaba contacto con la estrategia defensiva desde tierra firme. Ya había perdido una pierna dirigiendo su posición de ataque de su navío durante el combate de Vélez-Málaga y ganado mucha experiencia en otras tantas acciones navales en mar abierto.

FOTALEZA DE TOLÓN Y BLAS DE LEZO

En los primeros días de agosto, las tropas de Saboya habían conseguido tomar mediante asalto la fortaleza, que volvió a ser conquistada por los franceses una semana después. Las bajas de Saboya comenzaban a ser considerables y cuando llegaron a un número próximo a 10.000, el príncipe decidió retirarse. El almirante Showell hacía lo mismo con su intacta armada. Los franceses consideraron respetable el resultado, pues defendieron su posición y dieron un duro golpe al Ejército saboyano. Por otra parte, los ingleses se apuntaron una victoria en su haber ya que propiciaron que los franceses hundiesen parte de su Flota del Mediterráneo para evitar que sus barcos cayesen en manos enemigas. Tras haber tomado en fechas anteriores plazas tan importantes como Gibraltar, Menorca y Sicilia, ahora los ingleses controlaban el Mediterráneo occidental.

Blas de Lezo defendía la fortaleza, dando órdenes en su posición, dirigiendo tropas por el agreste e inclinado terreno. Una bala de cañón chocó contra el muro de piedra más próximo, una esquirla en forma de aguja saltó de la pared para alojarse en el ojo izquierdo del guipuzcoano. A pesar del dolor que debió sufrir, regresó a su posición dando muestras de un comportamiento ejemplar, que llegó a impresionar a sus subordinados y a sus mandos. Por méritos propios fue ascendido a teniente de navío.

Quedaba cojo y tuerto con 18 años, pero decidió continuar su carrera militar, demostrando un espíritu de superación y una fortaleza mental fuera de lo normal. La convalecencia la pasó en Rochefort, puerto francés del Atlántico, su nuevo destino.

Era la primera vez que Blas de Lezo tomaba contacto con las tácticas defensivas de una plaza frente al ataque de un gran ejército y una flota muy superiores en número. En esta acción adquiriría una experiencia vital que le serviría en el futuro, como por ejemplo en la defensa de Cartagena de Indias en 1741. Una vez más, Vernon y Lezo volvieron a coincidir en un enfrentamiento entre sus respectivos ejércitos. En esta ocasión de 1707, el capitán inglés se encontraba dirigiendo una fragata de 32 cañones llamada Rye, perteneciente a la Royal Navy del almirante Shovell.

FORTALEZA DE TOLÓN Y BLAS DE LEZO

16/01/2022

Blas de Lezo en aguas de Peñíscola, Palermo y Génova, en 1705


En el contexto bélico de la Guerra de Sucesión española, el almirante Blas de Lezo tomó parte en las operaciones que tuvieron lugar para el socorro de la plaza de Peñíscola, en 1705, en el Reino de Valencia. Probablemente era jefe de una unidad integrada en la escuadra francesa del conde de Tolosa. La plaza mantuvo la fidelidad a Felipe V y se vio sitiada por el ejército del aspirante al trono Carlos, el archiduque de Austria. Allí, Sancho de Echeverría y Orcolaga y una pequeña guarnición de soldados resistían junto a la población sin alimentos ni munición.

Los tripulantes de flota en la que marchaba Lezo entraron en el campamento enemigo y se adueñaron de alimentos, munición y dos cañones que posteriormente se fundieron y con los que se hicieron dos campanas para la torre de la Ermitana en Peñíscola.

BLAS DE LEZO Y MAQUETA DE NAVÍO ESPAÑOL DEL SIGLO XVI

También llevó pertrechos a la lejana plaza de Palermo, en Sicilia, que aguantó y finalmente cayó en poder de los aliados anglo-holandeses.

Ante la superioridad de la flota anglo-holandesa se le encargó la práctica del corso por el Mediterráneo occidental y las costas atlánticas. Su primer objetivo fue castigar el comercio de Génova. Cerca de esta ciudad, a la altura de Ventimiglia, el 21 de marzo de 1705, tuvo lugar el combate contra el navío inglés Resolution de 70 cañones, superiormente armado en comparación con su pequeño navío. Había sido botado ese mismo año de 1705 y estaba comandado por el hijo de Peterborough, general en jefe de las fuerzas inglesas en España que había desembarcado en Barcelona con el archiduque Carlos.

Lezo era alférez de uno de los dos navíos Rubis, 56 cañones, y el Toulouse, de 64, pertenecientes a la escuadra francesa, ambos con menor porte que el Resolution. El navío inglés fue acosado hasta ser embarrancado y finalmente quemado por su propia tripulación antes de huir.

Continuó su trabajo de corso, patrullando por el mar Mediterráneo, probablemente con sede en Tolón y bajo mando del conde de Tolosa. Posteriormente, cruzo el estrecho de Gibraltar y sorprendió en el Atlántico a otros buques ingleses, realizando valientes maniobras con un arrojo impropio. Por méritos propios, se le permitió llevar a sus presas al puerto de su villa natal, Pasajes, y al de su vecina francesa Bayona.

Su nombre comenzaba a destacar entre los altos mandos oficiales de la Marina, y sus hazañas a ser conocidas en la Corte y en los pueblos de las costas.

FRAGATA AL MANDO DE BLAS DE LEZO

11/12/2019

Blas de Lezo en el combate de Vélez-Málaga de 1704


En 1704, durante la Guerra de Sucesión española, las operaciones navales de la escuadra anglo-holandesa lograron un gran éxito para los intereses del archiduque Carlos el 4 de agosto con la rendición de la estratégica plaza de Gibraltar, que estaba escasamente guarnecida por 57 soldados regulares y 150 de milicias

Felipe V de España y Luis XIV de Francia reaccionaron rápido para eliminar la presencia del almirante inglés Rooke, que controlaba el estrecho de Gibraltar y amenazaba Ceuta. Desde la base francesa de Tolón, partió un gran flota al mando de Alejandro de Borbón, conde de Tolosa e hijo de Luis XIV. 

Mientras, en Málaga se habían unido algunas galeras españolas mandadas por el conde de Fuencalada y por el duque de Tursis, pobre residuo naval del desastroso reinado de Carlos II. La escuadra franco-española, reunida en la ciudad andaluza, estaba compuesta de 51 navíos de línea, 6 fragatas, 8 brulotes y 12 galeras, sumando un total de 3.577 cañones y 24.277 hombres. En la nave almiranta Foudroyant, navío de 104 cañones, estaba como guardiamarina el guipuzcoano Blas de Lezo, con solo 15 años de edad, que recibiría su bautismo de fuego defendiendo los intereses del rey Felipe V.

La escuadra anglo-holandesa al mando del almirante George Rooke era bastante similar a la franco-española: 53 navíos de línea, 6 fragatas, pataches y brulotes con 3.614 cañones y 22.543 hombres. El jefe de escuadra era el experimentado almirante Rooke, que enarbolaba insignia en el Royal Catherine. En el navío Barfleur del almirante Shovell, se encontraba Edward Vernon a quien con tan solo 19 años la historia hacía coincidir por primera vez con Blas de Lezo en combate.

Esta flota combinada zarpó desde su base de Málaga, y a unas 30 millas se encontró en el enemigo frente a la costa de Vélez Málaga. El combate de Vélez-Málaga sucedió el 24 de agosto de 1704, llegando a ser el más importante enfrentamiento naval de la contienda.


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BLAS DE LEZO EN EL COMBATE DE VÉLEZ-MÁLAGA

La lucha se entabló con gran dureza, desde la diez de la mañana hasta la ocho de la tarde. Fue tan empeñada la lucha que los de uno y otro bando quedaron muy maltratados, atribuyéndose ambos la victoria. La escasez de municiones impidió la continuación de la batalla, y al hacerse de noche, ambos contendientes se retiraron en tablas. No hubo navíos rendidos ni echados a pique, pero sí muchos daños en cascos y aparejos. La escuadra borbónica tuvo unos 1.650 muertos con 2.000 heridos, entre ellos dos almirantes muertos y tres heridos, uno de éstos fue el general en jefe conde de Tolosa. Este último cayó herido cuando un proyectil de la armada enemiga interceptó en el puente del Foudroyant, haciendo pedazos la estructura de madera del mismo y matando a cinco de sus pages.

Las bajas de los anglo-holandeses fueron de 2.719, de ellos dos altos jefes muertos y cinco heridos. La escasez de municiones impidió la continuación del combate al día siguiente, y la flota anglo-holandesa se retiró. El Parlamento inglés no aceptó aquella excusa y, siendo muy crítico con el almirante Rooke, lo relevó del mando.

Los franceses se apuntaron la victoria al decir que habían provocado más bajas y más daños en los navíos ingleses, pero pese a ser esto cierto, inexplicablemente no contraatacaron al día siguiente cuando tenían más opciones. En lugar de esto se retiraron a Tolón sin conseguir su objetivo: la recuperación de la plaza de Gibraltar.


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RETRATO DE BLAS DE LEZO

Blas de Lezo se distinguió en el combate. Perdió la pierna izquierda por el impacto de una bala de cañón. Hubo de amputar aquella pierna, sin anestesia, por debajo de la rodilla. El mismo Lezo escribió que:
"...de un tiro de cañón perdió del todo una pierna que se la hubieron de cortar, recuperándose de herida tan considerable a costa de crecidos gastos."

Tras sufrir la grave herida en la pierna, continuó con serenidad en su puesto de combate, asegurando el continuo cañoneo de sus subordinados. Esta acción llenó de admiración a sus comandantes. El mismo conde de Tolosa dio cuenta de su comportamiento excepcional en una carta al rey Felipe V, quien le nombró alférez de bajel de alto bordo, alférez de navío, con el título de caballero, un título de nobleza superior al de hidalguía. 

Según el experto en historia militar Vidondo:
"Fue una dura batalla en la que una bala de cañón se llevó la pierna izquierda de Blas de Lezo, pero él continuó en su puesto de combate. Después se le tuvo que amputar, sin anestesia, el miembro por debajo de la rodilla. Cuentan las crónicas que el muchacho no profirió un lamento durante la operación."
"Blas de Lezo fue elogiado por el gran almirante francés por su intrepidez y serenidad y por su comportamiento se le ascendió a alférez de navío."

Durante los siguientes años y tras una larga recuperación, Blas de Lezo continuó su servicio a bordo de diferentes buques, tomando parte en las operaciones que tuvieron lugar para socorrer las plazas de Peñiscola y Palermo, en el ataque al navío inglés Resolution de 70 cañones, que terminó con la quema de éste, así como en el apresamiento de dos navíos enemigos, que fueron conducidos a Pasajes y Bayona.

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BLAS DE LEZO EN EL COMBATE DE VÉLEZ-MÁLAGA

09/06/2019

Sancho de Echeverría y Orcolaga


Mariscal de Campo y gobernador de Peñíscola que destacó en la defensa de esta villa frente al ataque de una flota anglo-holandesa en 1705 en la Guerra de Sucesión española

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MILITALES BORBÓNICOS Y
ESCUDO DE ARMAS DE ECHEVERRÍA

Sancho de Echeverría y Orcolaga era natural de Rentería, Guipúzcoa, donde nació en 1674.

Siendo joven se enroló en el cuerpo de Infantería del Real Ejército español. Actuó en las campañas del Mediterráneo, Italia y Cabo de Santa María. También paso a América, tomando parte en la expedición del Darién (Panamá), en el Virreinato de la Nueva Granada. De regreso, participó en la campaña de Cataluña de 1694.

En 1705, tomó posesión de su cargo de gobernador militar y corregidor de la plaza fuerte de Peñíscola. Esta villa se había posicionado del bando del rey Felipe V de Borbón durante la Guerra de Sucesión española. Por eso, nada más ocupar su cargo, tuvo que organizar la defensa de un fuerte ataque y asedio por parte de tropas anglo-holandesas del aspirante al trono Carlos, el archiduque de Austria, entre 1705 y 1707.

En la batalla de Peñíscola tomó parte junto a Echevarría, el que sería almirante Blas de Lezo y Olavarrieta, probablemente era jefe de una unidad integrada en la escuadra francesa del conde de Tolosa. Los tripulantes de flota en la que marchaba Lezo entraron en el campamento enemigo y se adueñaron de alimentos, munición y dos cañones que posteriormente se fundieron y con los que se hicieron dos campanas para la torre de la Ermitana de Peñíscola.

Finalmente, Echevarría y una pequeña guarnición de soldados resistían junto a la población sin alimentos ni munición hasta la partida de la flota austracista.

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IGLESIA DE LA VIRGEN DE LA ERMITANA
Y LOS ESCUDOS DE ECHEVERRÍA Y DE PEÑÍSCOLA

Sancho de Echeverría fue un enamorado de la villa de Peñíscola y uno de los más fervientes devotos de su patrona, Nuestra Señora de la Ermitana. En su homenaje decidió deshacer la pequeña iglesia situada junto al castillo que había sido destruida tras el ataque anglo-holandés, y edificar sobre el lugar que ocupaba el antiguo cementerio un templo de grandes dimensiones, entre 1708 y 1714.

La iglesia de la Virgen de la Ermitana es una construcción de sillería en estilo barroco valenciano, con características defensivas. La portada es adintelada y dispone de ornamentación con insignias militares en piedra. En la fachada aparece el escudo real de Felipe V en su parte superior, y sobre este y a la izquierda se encuentra el escudo heráldico de Echevarría y una inscripción en latín cuya traducción es:
"Sancho de Echeverría, varón invicto, noble y piadoso, defendió la ciudad como general valiente y consagro esta obra o Iglesia en obsequio y honor de la Virgen Santísima que fue la que le protegió en todas sus empresas."
La torre del campanario, construida en cantería cuadrada, mide 20 metros de altura, siendo el punto más elevado de toda la fortaleza de Peñíscola.

Sancho de Echeverria construyó a sus expensas también el edificio de la Casa del Gobernador, para residencia de los gobernadores que le sucedieran, situada en la calle Caballeros, actualmente Juan José de Fulladosa. Actualmente se ha reedificado y se ha destinado a Casa de la Cultura.

Fue nombrado caballero de la Orden de Santago. Falleció a la temprana edad de 36 años.

21/07/2016

Blas de Lezo en el primer Sitio de Barcelona en 1706


Durante el desarrollo de la Guerra de Sucesión española, los ejércitos borbónicos de Felipe V asediaron Barcelona por tierra, mientras que por el mar los partidarios del pretendiente como Carlos III eran apoyados por una escuadra anglo-holandesa. Fue el primer sitio de Barcelona, en 1706.

LIBERACIÓN DE BARCELONA EN 1706, POR H. VALE

Por sus dotes de mando y arrojo demostrados ya en diversos combates de este conflicto, Blas de Lezo recibió la difícil misión de dar escolta y protección a los barcos de transportes de pertrechos y municiones que por vía marítima se enviaban desde Francia a España con destino al ejército hispano-francés.

Sirviéndose de sus dotes de inteligente estratega y a pesar de la inferioridad de recursos con los que contaba, su pequeña flotilla pudo romper el cerco pro-austracista y llevar la flota de transporte a refugio del puerto de Barcelona.

Llegó el momento en el que Lezo se vio rodeado por varios buques de guerra enemigos al mando del almirante Cloudesly Showell, que izaba su insignia en el Britannia. Precisamente en este navío estaba embarcado el oficial Edward Vernon, que supo de nuevo de Lezo, por lo que era la segunda ocasión en que se encontraban, tras el combate de Vélez-Málaga.

Para romper el cerco, Lezo se atrevió a incendiar alguno de sus propios barcos lanzado hacia el centro de la línea defensiva que formaba la Armada inglesa, con el objetivo de abrir brecha. También apiló paja húmeda en parrillas de hierro que puso flotando y que al quemarse generó una densa nube de humo que ocultaba los navíos españoles cuando se abrieron paso entre las naves enemigas. Pero además cargó sus cañones con unos casquetes de armazón delgada con material incendiario dentro, que, al ser disparados, prendían fuego a los buques británicos. Estos se mostraron confusos ante tal despliegue de ingenio.

ESTATUA DE BLAS DE LEZO EN MADRID