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15/02/2025

Viaje al rededor del mundo de Martín Ignacio de Loyola



Viaje al rededor del mundo
José Ignacio Tellechea Idígoras, Editorial Dastin, Madrid (2002), 235 páginas

El itinerario de fray Martín Ignacio de Loyola, sobrino del fundador de la Compañía de Jesús san Ignacio de Loyola, fue editado en Roma en 1585 como apéndice a la obra Historia del Reino de China del agustino Juan González de Mendoza. Este libro fue un auténtico "best-séller" europeo durante cincuenta años, sobre todo por las noticias acerca del hermético Imperio chino. Fue reeditada en la primera mitad del siglo XVII y alcanzó medio centenar de ediciones.

El itinerario es un relato maravilloso de la primera vuelta íntegra al mundo que efectuó el franciscano, con extraordinaria riqueza de datos sobre Canarias, Antillas, México, Islas de los Ladrones, Filipinas, Japón, Camboya, reinos de la India y sobre todo China, visitada por el autor bajo la amenaza de una condena a muerte.

24/11/2024

Matrimonio de Martín García de Loyola y de Lorenza Ñusta de Loyola


MATRIMONIOS DE MARTÍN DE LOYOLA CON BEATRIZ ÑUSTA
Y DE JUAN DE BORJA CON LORENZA ÑUSTA DE LOYOLA

Matrimonios de Martín de Loyola con Beatriz Ñusta y de Juan de Borja con Lorenza Ñusta de Loyola es un impresionante lienzo que representa las bodas que enlazaron la descendencia real incaica con la de dos patriarcas de la Compañía de Jesús.

La primera tuvo lugar en Cuzco, en el Virreinato del Perú, en 1572, entre el capitán Martín García de Loyola con la princesa imperial Beatriz Clara Coya, hija de Sayri Túpac, hermano del monarca Túpac. García de Loyola era un capitán de origen vasco, sobrino nieto de san Ignacio de Loyola y vencedor de Túpac Amaru I, el último inca rebelde.

La segunda boda, celebrada en Madrid en 1611, corresponde a la de la hija mestiza de Martín y Beatriz, Ana María Lorenza de Loyola Coya, con Juan Enríquez de Boja, nieto de san Francisco de Borja, perteneciente a la casa de Gandía.

Entre ambas uniones mediaron casi cuarenta años, además de una enorme distancia geográfica, pero aquí se representan juntas con evidente intención propagandística.

MARTÍN DE LOYOLA, BEATRIZ ÑUSTA E IGNACIO DE LOYOLA

Además, el lienzo muestra a san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y patrón de Guipúzcoa, y san Francisco de Borja, en la parte centran del lienzo. Aparecen presidiendo la doble ceremonia, iluminados por un radiante sol que encierra el monograma de Jesús, emblema de la orden (IHS: Iesus Hominum Salvator). 

Por tanto, aparecen tres generaciones del guipuzcoano linaje de Loyola: san Ignacio de Loyola, su sobrino Martín de Loyola y la hija de este último Lorenza de Loyola.

El fondo de la escena sitúa en pie de igualdad a Cuzco y a Madrid, lo que indica una idea de paridad jurídica entre el espacio virreinal andino y los reinos peninsulares. Perú aparece como un territorio plenamente incorporado a la estructura imperial, en el que indios y españoles habrían firmado un pacto político de convivencia armónica, bajo la influyente tutela espiritual de la Compañía.

Datada en 1718, esta pintura es un extraordinario ejemplo de la pintura virreinal. Muestra una visión del clima ideológico bajo el Renacimiento inca, fenómeno cultural impulsado por los nobles indígenas con el apoyo de ciertos sectores del clero y la aristocracia criolla.

En la actualidad se expone en el Museo Pedro de Osma en Lima, capital de Perú.

MATRIMONIOS DE MARTÍN DE LOYOLA CON BEATRIZ ÑUSTA
Y DE JUAN DE BORJA CON LORENZA ÑUSTA DE LOYOLA

24/09/2017

Juan Pérez de Loyola


Capitán de marina encargado de trasladar al sultán Boabdil desde Granada a África en 1493

JUAN PÉREZ DE LOYOLA

Juan Pérez de Loyola era natural de Azpeitia, Guipúzcoa, donde nació en 1469. Pertenecía a una antigua y notable casa nobiliaria de Guipúzcoa, los Loyola. Fue el tercer señor de la Casa de Loyola y señor de Oñaz. Su hermano Ignacio de Loyola llegó a ser el fundador de la Compañía de Jesús. Contrajo matrimonio con María Pérez de Loyola y tuvo por hijos a Beltrán Yáñez, sucesor de esta línea y a Juan Martínez de Loyola.

Al servicio de los Reyes Católicos, formaba parte de la Real Armada de Vizcaya que participó en la Guerra del Reino nazarí de Granada entre 1482 y 1492. Cuando ya estaba preparado para formar parte de la segunda expedición de Cristóbal Colón a las tierras del Nuevo Mundo, fue requerido por el rey Fernando el Católico para trasladar al sultán Boabdil el Chico, último rey de Granada, y a su séquito a tierras del norte de África. Con esta operación se puso fin a casi ocho siglos de invasión musulmana en la España peninsular.

Entre los meses de julio de 1493 y febrero de 1994, realizó el traslado de las autoridades musulmanas granadinas a tierras de Berbería al mando de una embarcación de la Armada de Vizcaya. Se trataba de una nao de 250 toneladas, propiedad de Pedro de Deva, con una tripulación mayoritariamente de la villa de Deva, que había organizado Íñigo de Artieta, el armador y comandante de la Real Armada de Vizcaya. El traslado al Reino de Tlemecén fue liderado por el capitán guipuzcoano Juan de Lazcano.

TRASLADO DE BOABDIL A TLEMECÉN

Meses después, en primavera de 1994, participó en la Primera Batalla de Acentejo, que formaba parte de la conquista del archipiélago de Canarias para la Corona de Castilla.

En 1496, participó en la Primera Guerra de Nápoles, englobada en las Guerras de Italia entre España y la Francia de Carlos VIII por el control de la península Itálica. Estaba a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y tenía su propia nave, la del fallecido Pedro de Deva. Se conserva un documento del litigio sobre la devolución de aquella nao a María Juan de Deva y de Linda, viuda de Pedro.

Juan Pérez de Loyola murió luchando a bordo de su nave como resultado de las heridas recibidas en un combate sostenido con el duque de Montpensier, en 1498.

ESCUDO DE ARMAS DE LOYOLA

27/05/2017

Gil López de Oñaz Loyola


Noble guerrero, capitán de milicias tolosarras y otros guipuzcoanos en la batalla de Beotibar, el 19 de septiembre de 1321

GIL LÓPEZ DE OÑAZ LOYOLA

El lazo jurídico que unía al linaje nobiliario de los Loyola con la corona de Castilla era el vasallaje. En su caso, era un vasallaje real, lo cual suponía realizar de forma más cumplida los deberes de súbdito, comparecer en la defensa de los intereses reales con mayor dedicación poniendo, incluso, la vida en peligro.

Una de las cualidades más altas del buen vasallo era sobresalir en grandes hazañas militares a favor del Reino de Castilla, como lo hizo Gil López de Oñaz Loyola en la batalla de Beotibar.

Gil López de Oñaz Loyola fue pariente mayor guipuzcoano del siglo XIV, banderizo de los Oñaz, natural de Azpeitia. Era hijo de Lope García de Oñaz, primer señor de la casa de Loyola por el matrimonio con Inés de Loyola.

Fue caudillo y capitán del batallón de infantería y caballería formado por vecinos tolosarras y otros guipuzcoanos en la batalla de Beotibar, el 19 de septiembre de 1321, contra navarros y gascones, al servicio de la Corona de Castilla. Puesto al frente de los oñacinos, atacó a los navarros en el valle de Beotibar, cercano a Tolosa, infligiéndoles una grave derrota. Además, participó en las negociaciones de treguas con Navarra en 1329.

oñaz loyola casa torre medieval banderiza
CASA-TORRE DE LOS OÑAZ LOYOLA

18/06/2015

Beltrán Ibáñez de Loyola


Noble militar, señor de la Casa de Loyola que participó en la Guerra Civil de Castilla en 1474, en el sitio de Fuenterrabía en 1475, y en la Guerra de Granada en 1484

BELTRÁN IBÁÑEZ DE LOYOLA

Beltrán Ibáñez de Loyola, también escrito como Beltrán Yáñez de Loyola, era natural de Loyola, Guipúzcoa, donde nació en 1439. Fue el octavo señor de la Casa de Loyola, uno de los más antiguos y poderosos linajes nobiliarios de Guipúzcoa, cuyo origen se encuentra en la Baja Edad Media. Durante las Guerra de los Banderizos vascos estuvo integrada en el bando de los Oñaz. Sus padres fueron Juan Pérez de Loyola y Sancha Pérez de Iraeta.

Siendo aristócrata y guerrero, Beltrán de Loyola se involucró activamente en la política de Castilla. A partir del año 1474, tomó parte en la Guerra Civil castellana, para sostener la causa de Isabel la Católica en contra de los intereses de Juana la Beltraneja. Combatió en la batalla de Arévalo, en 1475, y en los asedios a Toro y al castillo de Burgos en 1476.

Además, estuvo en la defensa del sitio de Fuenterrabía de 1475, donde las tropas invasoras del rey Luis XI de Francia, al mando del general Alano de Albret, asediaron la villa guipuzcoana, y desde allí entrar en Castilla.

Allí estuvo a las órdenes del Juan de Gamboa, líder de las tropas de 10.000 infantes que reforzaban la plaza fuerte y que soportaron una defensa de tres meses hasta que los sitiadores levantaron el cerco. Esta acción fue clave que el Ejército de Francia concluyera su participación en la Guerra Civil castellana, lo que favoreció la victoria final de los futuros Reyes Católicos.

Diez años más tarde, recibió el señorío de la Casa de Loyola con los mismo privilegios que antecesor padre, entre otros el patronazgo de la Iglesia de San Sebastián de Soreasu, en Azpeitia.

A partir de 1484, Loyola luchó en la Guerra de Granada, que en 1492 puso fin a la Reconquista. Allí estuvo acompañado por algunos de sus hijos.

A diferencia de lo que hicieron sus ancestros banderizos más directos que desafiaron a la Corona de Castilla durante las Guerra de Bandos, Beltrán de Loyola ya no desafiaba de Isabel I la Católica. Su tradicional feudalismo medieval se había integrado en las modernas estructuras de poder de la Monarquía española.

En 1507, falleció a los pocos días después de hacer realizado testamento

BELTRÁN IBÁÑEZ DE LOYOLA Y MARÍA SÁNCHEZ DE LICONA

En 1467, había casado con María Sánchez de Licona, hija del jurista y consejero real Martín García de Licona, y de María Sáez de Lastur, señora de la Casa de Balda de Azcoitia. De este nobilísimo y reputado matrimonio nacieron doce hijos, de los cuales Juan Pérez de Loyola y Beltrán Pérez de Loyola murieron luchando en la Guerra de Nápoles, enrolados en los Reales Tercios de Infantería del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba durante las llamadas Guerras de Italia contra Francia.

Otro de ellos fue Martín García Óñez de Loyola, sucesor al frente de la Casa de Loyola y padre de Martín García Óñez de Loyola, gobernador de la Capitanía General de Chile y adelantado del Río de la Plata a finales del siglo XVI. Junto a este, también Hernando Óñez de Loyola pasaría a la conquista de América.

Pedro López de Loyola llegó a ser clérigo y rector de la Iglesia parroquial de San Sebastián de Soreasu en Azpeitia, cuyo patronato estaba en titularidad de esta familia.

Pero, el más renombrado de sus hijos fue San Ignacio de Loyola, participante en la defensa de Pamplona de 1521 y fundador de la Orden Religiosa de Jesús.

ESCUDO DE ARMAS DE LA CADA DE LOYOLA

05/02/2015

Martín García Óñez de Loyola


Adelantando y gobernador del Virreinato del Río de la Plata, capitán general de Chile y fundador de Santa Cruz y gobernador de Potosí, a finales del siglo XVI

MARTÍN GARCÍA ÓÑEZ DE LOYOLA

Martín García Óñez de Loyola era natural de Azpeitia, Guipúzcoa, donde nació en 1548. Era sobrino de San Ignacio de Loyola. Con apenas 19 años siendo capitán y caballero de la Orden de Calatrava, Martín García Óñez de Loyola emprendió un viaje al Virreinato del Perú.

En 1572, recibió el encargo de formar parte de la tropa que debía capturar al último inca, Túpac Amaru, que se encontraba refugiado junto a sus hombres en la remota Vilcabamba. Otros virreyes y capitanes habían fracasado en esa empresa. Los expedicionarios españoles, por fin, consiguieron doblegar a los naturales, pero el cabecilla de aquel ejército escapó a las montañas, aunque posteriormente fue localizado por un destacamento al frente del cual iba García Óñez de Loyola, quien lo apresó y llevó a Cruzco, donde finalmente fue ajusticiado.

Como recompensa, el virrey nombró a Óñez de Loyola corregidor en varios pueblos del Perú y le permitió casarse con una sobrina de Túpac Amaru, descendiente de Atahualpa y bautizado con el nombre de Beatriz Clara Colla. El matrimonio sólo tuvo una hija, Ana María Óñez de Loyola, quien residió con su madre en Concepción, desde 1593. Con esa boda los Óñez de Loyola emparentaron con la antigua nobleza de aquella tierra. Entre el señorío de Urubamba heredado por su nueva esposa y las tierras y los bienes que le fueron concedidos por sus servicios, el matrimonio acumuló una gran fortuna, sustentada y ampliada además porque Óñez de Loyola fue nombrado gobernador de Potosí, en 1578.

GOBERNACIÓN DE CHILE POR MARTÍN GARCÍA ÓÑEZ DE LOYOLA

En 1581, se le otorgó el cargo de gobernador y adelantando del Virreinato del Río de la Plata, pero postergó el inicio de esa actividad por retrasos en la aprobación eclesiástica de su matrimonio. Poco después, el rey Felipe II le confirió el mando de la difícil Capitanía General de Chile. Después de partir del puerto de El Callao y seguir la ruta marítima marcada con anterioridad por el piloto Juan Fernández, recaló en Santiago, en 1592. Nombró secretario a Domingo de Eraso, sargento mayor a Miguel de Olaverría, y obispo electo de Santiago a fray Pedro de Arzuaga, todos ellos de origen vascongado.

Lo que se encontró al llegar allí fue una guerra abierta y cruenta con los araucanos. Óñez de Loyola se distinguió por su buen trato a los indios a los cuales consiguió reducir a cambio del abandono de las armas. Sentó así un importante precedente de política de negociación entre los españoles y los naturales, aplicado de manera masiva en el siglo XVII.

En 1594, fundó la ciudad de Santa Cruz en la confluencia de los ríos Bío-Bío y Laja. Sin embargo, el cese de las hostilidades no duró mucho tiempo, ya que el cacique Pelantaro se rebeló contra los españoles e inició una ofensiva a la que se unieron otros grupos de nativos de la zona.

La ayuda que había solicitado Martín García llegó por fin desde Perú y el gobernador lanzó un ataque desde Angol, en 1598, con clara intención de acabar con la rebelión, dirigiéndose con una hueste de más de 300 hombres a las peligrosas ciénagas del Mumaco, lugar en el que los araucanos se habían hecho fuertes. Confiado en su potencial militar cometió el fatal error de descuidar la vigilancia intensiva y en el amanecer del 24 de diciembre los indios se abalanzaron sobre los españoles que pernoctaban en Curalaba, cuyo significado en lengua mapuche es el de "Piedra Partida". Mataron a casi todos, incluido el propio Óñez de Loyola, cuya cabeza, separada del cuerpo, fue paseada en una pica. Posteriormente su cráneo fue utilizado como recipiente ceremonial.

MATRIMONIO ENTRE MARTÍN GARCÍA ÓÑEZ DE LOYOLA Y BEATRIZ CLARA COYA