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14/03/2023

Reinado de Sancho VII: la batalla de las Navas de Tolosa


El reinado de Sancho VII el Fuerte comenzó el 27 de junio de 1194, momento del fallecimiento de su padre Sancho VI el Sabio, de la dinastía Jimeno. Sancho VII se coronaba en Pamplona recibiendo un reino que proteger frente a las aspiraciones de los dos grandes reinos cristianos hispánicos que la rodeaban, Castilla y Aragón. Mediante el uso de la fuerza militar y de las relaciones diplomáticas pudo ganarse el respeto en las Cortes españolas así como en las europeas.

Sus familiares estaba bien relacionados con estas Cortes. Su madre Sancha era castellana, hija de Alfonso VII el Emperador y hermana de Alfonso VIII. A este último había mostrado vasallaje su padre, Sancho VI. También era hermano de Berenguela de Navarra, mujer de Ricardo Corazón de León, señor de los condados fronterizos gascones. Se le apodó el Fuerte debido a su enorme estatura y fortaleza.

ESCULTURA DE SANCHO VII EL FUERTE

Tras la derrota de los castellanos en Alarcos, en 1195, por un Ejército de almohades, Sancho VII aprovechó su debilidad para saquear desde Soria hasta Medinaceli. Una mediación de Alfonso II de Aragón logró una reunión entre los reyes de Navarra, Castilla y Aragón, en febrero de 1196, por el que Sancho VII dejaba de lanzar ataques a Castilla.

En marzo de 1196, el papa Celestino III le concedía el nomenclátor de Regibus Hispaniarum a cambio de que rompiese su neutralidad con los almohades. Pero tanto, el papa como los reyes de Castilla y de Aragón sospecharon que el navarro continuaba cobrando parias.

En mayo de 1198, Pedro II y Alfonso VII acordaban en el Tratado de Calatayud un reparto del espacio navarro, tomando como línea divisoria principal el valle del Arga. Algunos varones alaveses participaron en estas tercerías de tenencias, pues no mostraban lealtad a Sancho VII. Ya se firmaron repartos de este tipo entre Castilla y Aragón años antes: Carrión de los Condes, en 1140; Tudején, en 1151; Lérida, en 1157; Cazorla, en 1179.

Mientras Pedro II tomaba Burgui y Aibar, Alfonso VII conquistaba Miranda e Inzuri. Sancho intentó forzar una alianza con Pedro II tratando de casarle con su hermana Teresa en febrero de 1199, pero el papa declaró ilícito aquel enlace. Aun así, los aragoneses se retiraron de tierras navarras.

TERRITORIOS CONTROLADOS POR SANCHO VII

En abril de 1199, moría Ricardo I de Inglaterra, cuñado y aliado de Sancho VII. Su hermana Berenguela no dejó descendencia con el inglés. Esto hizo que Alfonso VII reclamase el legado de Gasconia por parte su esposa Leonor.

Sancho VII presentó su posibilidad de sucesión dinástica por mediación de su otra hermana Blanca, duquesa consorte de Champaña. Además, llegó a presentarse ante el sultán almohade para establecer una alianza contra Castilla. Razón por la cual, Alfonso VII recibió un fuerte apoyo de los súbditos vascos del Reino de Aquitania.

Mientras que Alfonso VIII sitiaba la ciudad de Vitoria a finales de año, Sancho VII se hallaba en Sevilla esperando el regreso de sus embajadores del sultán Boyac Miramamolín, que se hallaba en su Reino de Tremecén. Pero al estar en guerra contra el Reino de Túnez, no pudo aliarse con el rey navarro. Cuando regresó había perdido el control político de la tenencia de Álava, la provincia de Guipúzcoa y la merindad de Durango, con sus ciudades Vitoria y San Sebastián. Esta última ciudad aún no pertenecía a la provincia, estaban unidas a la misma Pasajes y Fuenterrabía, lo que hizo que Navarra perdiera territorio al mar para siempre.

En octubre de 1202, Pedro II, Alfonso VIII, Sancho VII y Alfonso IX, mediante el Tratado de Alfaro, los cuatro reyes cristianos hispánicos se comprometían a establecer una tregua.

El Tratado de Guadalajara, en octubre de 1207, renovó la tregua otros cinco años más. Se intercambiaron castillos en rehén de buena fe y se autorizaron mutuamente el tránsito de cien caballeros por el territorio del otro.

Esta mejor relación de Navarra con los reinos cristianos peninsulares se incrementó en el Tratado de Monteagudo con Aragón, en 1209, en el Sancho VII y Pedro II prometieron ayudarse. El aragonés empeñó los castillos de Peña, Escó, Petilla y Gallur por veinte mil maravedíes, y poco después el castillo y villa de Trasmoz.

TAPIZ DE SANCHO VII EN LAS NAVAS DE TOLOSA

En 1211, el sultán Miramamolín de los almohades había entrado en la península y tomado el castillo de Salvatierra (Ciudad Real) por medio de su emir Anasir. Esta ofensiva provocó la alarma en Alfonso VIII. El papa Inocencio III, convocó una cruzada de reinos cristianos hispánicos, con la colaboración de refuerzos traídos desde Francia. Se fueron adhiriendo a la unión militar el aragonés Pedro II, el leonés Alfons IX que finalmente no acudió, el vizcaíno Diego II López de Haro, y por supuesto el castellano Alfonso VIII.

Sancho VII tomó parte en la contienda con doscientos caballeros, así como en las deliberaciones de la estrategia a seguir para derrotar al Ejército almohade. El 7 de julio de 1212, con consejo de guerra, Alfonso VIII quería sitiar Salvatierra, pero Sancho VII prefirió generar un encuentro en campo abierto. En la batalla de las Navas de Tolosa, acontecida el 16 de julio de 1212, Sancho VII el Fuerte entró en la gloria militar.

En recompensa por el apoyo, Alfonso VIII restituyó para Navarra los castillos de Burandón (Álava), Alcázar, Toro y Marañón (Navarra). Y se lo reconocería con estas palabras:
"Non quiso apartar del servicio de Dios el prez de la su valentía nin de su corazón."
VIDRIERA EN LA SALA CAPITULAR DE RONCESVALLES

Desde entonces. Sancho VII ya no consideraba a los dominios musulmanes hispánicos como posible aliados, sino como tierras a conquistar. A través de Aragón, dirigió una expedición militar a la vez que diplomática hacia el Levante peninsular. Se trató de una política de pactos de vasallaje desarrollado por señores de los territorios en la ruta de Tudela a Valencia. A cambio, Sancho VII ofrecía préstamos y subvenciones que el rey de Aragón no podía. De hecho, hasta Fernando, hermano de Pedro II, les debía dinero.

A las plazas aragonesas conseguidas en 1209, por deudas contraídas con Aragón, habría que sumar la villa y castillo de Los Fayos (Zaragoza).

En 1213, tomó en préstamo la villa y castillo de Chodas y la peña de Zalatamor, entregados por el señor de Albarracín, Pedro Fernández, aliado de los señores locales, los Azaragra, de origen navarro, para que "podáis desde allí hacer la guerra o la paz a quien quisieres mientras fuera fianza vuestra". Otros once castillos más fueron adquiridos entre 1219 y 1225.

La avanzadilla sobre los reinos islámicos fue establecida en Olocau (noroeste de Castellón), apoyado por las plazas vecinas de Linares y Jorcas, también compradas por Sancho VII.

La bula de Honorio III dirigida a Sancho VII, titulada Acerca de la confirmación apostólica sobre castillos de la frontera de los sarracenos, aparecían estos otros lugares fronterizos con moros: Castronuevo, Alehedo, Allocaf, Mallo, Peña de Aranón, Arzediello y Avengalbón. Años más tarde, Jaime I de Aragón empeñó a Sancho VII sus castillos de Castelfabib y Ademuz, en la parte sur del sistema Ibérico.

Mientras desarrollaba esta estrategia de frontera, pudo unirse a la cruzada del papa Honorio III para la reconquista de Alcácer do Sal, en 1217, en apoyo del Reino de Portugal.

ESCUDOS DE SANCHO VII Y LAS NAVAS DE TOLOSA

Dos años después, en 1219, dos bulas del mismo papa permitían una cruzada a las tierras de Levante. Mientras Sancho VII dirigía sus tropas atravesando territorios de Aragón, otro navarro, el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, lo hacía con las de Castilla. Los navarros, aunque consiguieron importante botín de guerra, no pudieron apoderarse de Requena, su principal objetivo. Este ejército de cruzados perdió unos 2.000 hombres, y tuvo que ser el Reino de Aragón el que reconquistara Valencia para la Cristiandad años más tarde.

Durante toda esta década, Sancho VII se había mostrado como el rey "senior" de la península, ya que Alfonso VIII y Pedro II había muerto poco después de la batalla de las Navas de Tolosa. Sus sucesores en el trono fueron efímeros y menores de edad: Enrique I, siendo un niño, reinó Castilla desde 1214 hasta 1217; en Aragón, Jaime I, se coronó siendo un niño bajo la tutela de los templarios y de su tío Fernando, hermano de Pedro II.

Mantuvo buenas relaciones comerciales con Aragón, y en 1214 acordó el libre tránsito de mercaderes de uno y otro lado.

Sancho guardó una especial vinculación con el Monasterio de Roncesvalles, llegando a patrocinar la construcción de la iglesia de la colegiata. Fue la primera en introducir el arte gótico, con sus bóvedas sexpartitas, el triforio (galería con ventanales que rodea la nave central), pilares cilíndricos y arbotantes.

Durante su reinado y los reinados de la dinastía de Champaña, Navarra experimentó un auge demográfico, favorecidos por cambios en el régimen de explotación de la tierra. Los señores cedían tierras al pastoreo y la explotación forestal, los monasterios arrendaban sus prados para generar ingresos, y el rey cobraba el derecho de patronato a los monasterios a cambio de heredades reales. El excedente demográfico buscó su salida en la colonización de las tierras reconquistadas por Castilla. Y se establecieron las primeras relaciones comerciales con el Condado de Champaña y con la ciudad de Brujas.

CLAUSTRO DE LA COLEGIATA DE RONCESVALLES

Los últimos años de su reinado fueron difíciles a nivel personal. Encerrado en su castillo de Tudela, sufría gordura y un cáncer de pierda, también la melancolía por la muerte de su hijo Ramiro. También falleció su hermana la condesa Blanca de Champaña, en 1229. Su hermana Berenguela, reina viuda de Inglaterra, falleció en 1230, en Le Mans. También moría su aliado Alfonso IX de Castilla, sucediéndole Fernando III el Santo, que heredaba León por consentimiento de sus dos sucesivas esposas, Teresa de Portugal y Berenguela de Castilla.

Sancho VII se casó en 1195 con Constanza de Tolosa, hija de Ramón VI, conde de Tolosa. También casó con Clemencia, hija del emperador Federico I de Alemania. No dejó descendencia legítima con ninguna de las dos, pero tuvo varios hijos ilegítimos a la sucesión del trono fruto de sus relaciones extramatrimoniales. Según la Crónica del Príncipe de Viana, tuvo un hijo que murió a los quince años de edad por culpa de un accidente de caballo. Además, su hermano Fernando tampoco dejó un descendiente que asegurase la continuidad del linaje de los Jimeno. Esta situación le causó todo un dilema en el momento de asignar un príncipe legítimo y leal a su trono.

SEPULTURA DE SANCHO VII EN RONCESVALLES

En 1225, el conde Teobaldo IV de Campaña, sobrino de Sancho VII, se presentó en la Corte navarra de Tudela ante el rey para reclamar sus derechos a la sucesión del trono. Según la Crónica de Jaime I, Sancho le habría confesado al aragonés, la desconfianza que sentía hacia su sobrino Teobaldo, "aunque no tenemos otro pariente más cercano".

Ante esta situación, Sancho VII propuso al joven Jaime I el Conquistador un tratado de prohijamiento mutuo, de forma que el que muriera primero dejaría su reino al otro. Fue una reunión que tuvo lugar en Tudela, en enero de 1231, por la que Teobaldo quedaba excluido de la sucesión al trono navarro.

Según la Crónica de Jaime I, Sancho le había dicho que:
"... a pesar de todos los beneficios que le hemos hecho, dicho sobrino nos ha devuelto siempre mal por bien y se porta tan mal con nos que ha llegado a conspirar con nuestros hombres de Navarra para destrozarnos y alzarse rey."
"Quiero prohijaros y que a su vez vos me prohijéis, a sabiendas de que es normal que yo muera antes que vos, puesto que tengo setenta y ocho años y vos no habéis llegado a veinticinco."

Y, aunque la carta fue firmada por ambas partes en febrero de ese año, no llegaría a materializarse. Sancho VII pedía a Jaime I que se involucrara en una contienda contra el Reino de León, y este carecía de fondos para su financiación, ya que desplazaba todos sus recursos en su nuevo Reino de Mallorca y los preparativos de la reconquista de Valencia. Finalmente, Jaime I realizó testamento a favor de su hijo Alfonso.

Sancho VII falleció el 7 de abril de 1234, en Tudela, dejando al Reino de Navarra entre la presión militar de Castilla y las ambiciones legitimistas de Jaime I. Los poderes señoriales y urbanos se juramentaron a favor del conde Teobaldo IV de Champaña, apelando a una cierta autonomía respecto de los dos grandes reinos de España. Una comisión de noves se desplazó a Provins, en el norte de Francia, para ofrecer la corona a Teobaldo I de Navarra.

Recibió sepultura en la parroquia de San Nicolás. Años después sus restos fueron trasladados a la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles.

EXTENSIÓN TERRITORIAL DEL REINO DE NAVARRA CON SANCHO VII (1194-1234)

1. NAVARRA (TERRITORIO NUCLEAR)
2. VASCONGADAS (PROVINCIAS ANEXIONADAS AL REINO DE CASTILLA EN 1200)
3. ZUBEROA (IRRADIACIÓN FEUDAL DE ULTRAPUERTOS)
4. SEÑORÍO DE ALBARRACÍN (BAJO LA ESTRIPE NAVARRA DE LOS AZAGRA ENTRE 1166 Y 1168)
5. CASTILLOS Y CIUDADES (ADQUIRIDOS EN LA CORONA DE ARAGÓN Y EN LA FRONTERA MUSULMANA ENTRE 1209 Y 1231)
6. LÍNEAS DE PENETRACIÓN NAVARRA (FRENTE CONTRA EL ISLAM)

28/10/2020

Diego II López de Haro


Señor de Vizcaya, alférez Real de Castilla que pasó a la historia por encabezar el ataque cristiano del Reino de Castilla, junto a Alfonso VIII, en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212

Diego López Haro
DIEGO II LÓPEZ DE HARO

Diego II López de Haro fue el quinto señor de Vizcaya, entre los años 1170 y 1214, conocido como "el Bueno". N¡acido en 1150, tenía su origen en la Casa de Haro, antiguo linaje en Castilla al que pertenecieron los señores de Vizcaya por muchas generaciones. Fue hijo y sucesor de Lope I Díaz de Haro.

Además de Vizcaya, tuvo los señoríos y gobiernos de Bureba, Rioja, Castilla la Vieja, Valpuesta, Belorado, Grañón, Aguilar de Campóo, Monteagudo, Logroño, Soria, Calahorra, la prestamería de Nájera, la merindad mayor de Castilla y la alferecía real.

Desde joven participó en numerosas batallas al servicio de su señor y rey de Castilla, Alfonso VIII, a cuyas órdenes intervino en la guerra en la que en 1199-1200 trajo de vuelta Álava y Guipúzcoa al Reino de Castilla tras una breve pertenencia al rey Sancho VII el Fuerte de Navarra.

En julio de 1195, participó en la batalla de Alarcos en la que el ejército del Reino de Castilla fue duramente derrotado por el musulmán entre otros motivos por la precipitación de Alfonso VIII, que se lazó a la lucha sin esperar la llegada de las huestes aliadas de Alfonso IX de León.

Existen versiones contradictorias sobre el comportamiento de Diego II López en dicha batalla, de la que algunas fuentes afirman que huyó para salvar la vida, motivo por el que comenzó a ser conocido por el sobrenombre de "el Malo". Sin embargo, conservó el cargo de alférez mayor de Castilla, lo que parece desmentir un comportamiento deshonroso.

Dos años después, en 1197, dirigió la defensa de Madrid durante el breve sitio sufrido a manos de los almohades, quienes finalmente se retirarían hacia sus posiciones seguras en Andalucía.

Fue protagonista principal de la definitiva incorporación de Álava y Guipúzcoa al Reino de Castilla tras una breve pertenencia a Navarra en los años finales del siglo XII. En 1179, se habían adjudicado las tierras riojanas a Castilla y las guipuzcoanas y alavesas a Navarra por el tratado suscrito entre Alfonso VII y Sancho VI. Pero en 1200, con motivo de la guerra que enfrentó a dicho rey con el navarro Sancho VII, el ejército castellano, encabezado por Diego II López de Haro y con la colaboración del rey aragonés, conquistó ambas provincias para su reino, del que ya nunca volverían a separase.

Un testigo presencial de los hechos, el navarro Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo, escribió al respecto en su Historia de los hechos de España, fuente fundamental para el conocimiento de aquella época:
"Por su parte el noble rey Alfonso a atacar el condado de Treviño y Álava y, después de largo asedio, inició el asalto de Vitoria (…). Y de esta forma conquistó el rey Alfonso Vitoria, el condado de Treviño, Álava y Guipúzcoa con las fortalezas y castillos de estas tierras, salvo la ciudad de Treviño, que la obtuvo más tarde a cambio de Inzura (…). Conquistó San Sebastián, Aizcorroz, Arlucea, Arzorocia, Victoriano, Marañón, Auza, Ataun, Irurita y San Vicente."
Los guipuzcoanos, descontentos de su pertenencia al Reino de Navarra y ansioso de regresar a Castilla, colaboraron entusiastas en la incorporación. El cronista mondragonés Esteban de Garibay explicó que los guipuzcoanos deseaban volver a ser súbditos castellanos "por los desafueros que según tradición antigua que se conserva entre las gentes hasta hoy, habían recibido los años pasados desde los reyes de Navarra".

Diego López Haro batalla navas tolosa
SEÑOR DE VIZCAYA EN LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA

Pero la historia recuerda a Diego especialmente por su participación como vanguardia de ataque del ejército castellano en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, que abría a los reinos hispánicos cristianos la entrada en Andalucía y marcaba el declive islámico en España.

Junto a Diego II López de Haro marchaban su yerno el conde Alvar Núñez de Lara, sus hijos Lope y Pedro Díaz, y sus sobrinos y clientes Sancho Fernández y Martín Muñoz, Iñigo de Mendoza, Pedro Vélez de Guevara, Lope Martínez de Avellaneda, Juan García de Bidaurre, Iñigo de Oteiza, Rodrigo de Arazuri, Fermín de Aguiñiga y hasta 2.500 vizcaínos más, de los cuales 500 eran caballeros, según Ibargüen.

El 16 de julio de 1212, en Sierra Morena, junto a la actual localidad jienense de Miranda del Rey, Diego II López de Haro comandó la vanguardia del ejército castellano. Junto al contingente vizcaíno, se agrupaban los de los concejos de Cantabria y de Castilla la Vieja, y con las milicias de los concejos de Madrid, Atienza, Almazán, San Esteban de Gormaz, Ayllón, Cueva Huete y Alarcón. Junto al ejército Alfonso VIII de Castilla, estaba el de Sancho VII de Navarra y el de Pedro I de Aragón.

Al parecer, su primera mujer, María Manríquez de Lara, fue infiel y desleal con su marido, al que abandonó. Este hecho, junto al dudoso comportamiento de Diego diecisiete años antes en Alarcos, provocó una anécdota muy reproducida por varios autores a lo largo de los siglos pero probablemente poco fiable. Al comenzar la batalla, su hijo Lope II Díaz de Haro le advirtió:
"Señor, haced hoy de forma que no me llamen hijo de traidor."
A lo que Diego respondió:
"Os han de llamar hijo de puta, mas no de traidor."
Y, efectivamente, su comportamiento en la batalla resultó decisivo. Fue uno de los que, en carga de caballería, quebró el palenque guarnecido por esclavos encadenados que protegía el puesto de mando del califa almohade Muhammad al-Nasir (conocido en las fuentes cristianas como el Miramamolín), con lo que se decidió el resultado de la batalla.

BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, POR VAN HALEN

En recompensa a su actuación en combate, el rey le encargó la distribución del rico botín entre los reyes y caballeros que tomaron parte en esta batalla, sin que el rey de Castilla participase del botín porque, según dijo Diego, le bastaba el laurel de la victoria, de la cual se obtuvieron resultados muy favorables, tomándose a los moros varios castillos.

Además, Alfonso VIII supo agradecer la confianza y lealtad ofrecida durante toda aquella campaña hasta el puto de entregarle el Condado de Durango en 29 de diciembre de 1212, antes en poder de Navarra. Con esta villa el quinto señor de Vizcaya reunió la totalidad de los territorios del Señorío de Vizcaya en su poder.

Los sucesores de Diego II López fueron agregando tierras al Señorío de Vizcaya: Las Encartaciones, Santurce y Gordejuela en el siglo XII, y Balmaseda y Orduña en el XIV. Siendo por tanto los López de Haro los creadores de la actual Provincia de Vizcaya. Desde que en 1200 los López de Haro recibieron el Señorío de Vizcaya este territorio quedo integrada por completo a la historia de España.

Las armas de la Casa de los Haro eran dos lobos negros en campo de plata, a los cuales acrecentó Diego II López dos corderos sangrientos atravesados en las bocas de los lobos simbolizando presas de guerra capturadas en la batalla de las Navas de Tolosa.

Tras la batalla de las Navas, participó en la toma de Alcántara, en 1213, y en el frustrado sitio de Baeza, que finalmente sería tomada unos años después.

Casó en primeras nupcias con María Manríquez de Lara, hija del conde Nuño de Lara, con quien tuvo a su heredero Lope II Díaz de Haro y a Pedro Díaz. La segunda vez fue con Toda Pérez de Azagra, hija de Pedro Rodríguez de Azagra, señor de Albarracín, con quien tuvo dos hijas: la condesa Urraca Díaz de Cañas y la condesa María Díaz.

Murió el 16 de septiembre de 1214, tres semanas antes que Alfonso VIII, y fue enterrado en el monasterio Santa María la Real de Nájera, donde más tarde lo hicieron sus hijos, nietos y viznietos.

Sepultura Diego López Haro Monasterio Real Nájera
SEPULTURA EN EL MONASTERIO SANTA MARÍA LA REAL DE NÁJERA

El sepulcro de Diego II López de Haro recuerda su gloria:
"Fue de Vizcaya en su tiempo la gloria,
defendiendo a Castilla en su libertad,
sufriendo el destierro y la cautividad,
lo cual sobrepuja en bravura y gloria."


06/11/2019

Panteón de Sancho VII el Fuerte en Roncesvalles


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SALA CAPITULAR SANCHO VII MAUSOLEO RONCESVALLES

La Iglesia colegial de Santa María de Roncesvalles estuvo desde sus inicios muy ligada a la Monarquía navarra. Su fundación fue favorecida por el rey García Ramírez de Aragón. La misma línea siguieron sus sucesores, Sancho VI el Sabio y Sancho VII el Fuerte. Este último fue uno de los vencedores de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y quien incorporó al escudo de Navarra las cadenas conseguidas al jerarca sarraceno Muhammad al-Nasir en la contienda.

En Roncesvalles promocionó la construcción de la iglesia de Santa María, denominada Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles, construida a finales del siglo XII y principios del XIII.

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PÓRTICO DEL MAUSOLEO DE SANCHO VII

En un lateral del claustro se abre la capilla de San Agustín, antigua Sala Capitular, también llamada Capilla Real, de estilo gótico. Presenta una planta cuadrada con bóveda de terceletes, apoyada en cuatro ménsulas de gran tamaño que simbolizan a unos ángeles. El exterior tiene aspecto de fortaleza debido a que se presenta como un bloque cúbico de sillería, apoyado en las esquinas con unos contrafuertes que llegan hasta la cubierta piramidal, por lo que llegó a recibir el nombre de Torre de San Agustín.

El el centro de la capilla se encuentra el sepulcro del rey navarro Sancho VII el Fuerte. Fue instalado allí en 1912, tras la reforma sufrida con motivo del VII Centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa.

La losa que lo cubre, de mediados del siglo XIII, es una estatua del rey, siendo el único elemento original del primitivo conjunto funerario. Refleja la importante altura física del monarca: 2,25 metros.

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TUMBA DE SANCHO VII EN EL MAUSOLEO DE RONCESVALLES

Sancho VII murió el 7 de abril de 1234, tras años de enclaustramiento en el castillo de Tudela, enfermo, gotoso, obeso y deprimido. Se disputaron la sepultura el monasterio de La Oliva y la catedral de Tudela, hasta que fue enterrado en la iglesia de San Nicolás de Tudela. El obispo de Pamplona amenazó con la excomunión a quien intentara trasladar sus restos. Pero, pasados cuatro años, continuaba el litigio y, con la intervención del papa Gregorio IX y el rey Teobaldo I, se ordenó su traslado a Roncesvalles.

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TUMBA DE SANCHO VII EN EL MAUSOLEO DE RONCESVALLES

A la cabeza de la capilla se exhiben tras una reja las cadenas que rodeaban la tienda de Muhammad al-Nasir, líder del Ejército almohade, durante la batalla de las Navas de Tolosa.

cadena navarra estandarte real bandera roncesvalles
EL ESTANDARTE REAL NAVARRO: CADENA SOBRE FONDO ROJO

Se encuentran una serie de esculturas relacionadas con las obras del claustro de la catedral de Pamplona. Son dos capiteles que representan el Pecado Original y la Expulsión del Paraiso.

ESCULTURAS PECADO ORIGINAL Y EXPULSIÓN DEL PARAISO

Las vidrieras de la capilla, fruto de la restauración de 1912, ofrecen una visión de esa misma batalla.

sancho fuerte vidriera roncesvalles panteón batalla navas tolosa
VIDRIERA DEL MAUSOLEO DE RONCESVALLES

lema vidriera sancho fuerte miramamolin roncesvalles navas tolosa batalla
LEMA DE LA VIDRIERA DEL MAUSOLEO DE RONCESVALLES

"De nuestro Sancho el Fuerte rey de Navarra y otros reinos que ganaron una batalla de moros donde estaba Mamolin el Verde"
arrano beltza navarra cadena doce apóstoles roncesvalles sancho fuerte
VIDRIERA DEL MAUSOLEO DE RONCESVALLES

02/09/2017

Sancho VII en la Batalla de las Navas de Tolosa


La Batalla de Las Navas de Tolosa, datada el 16 de julio de 1212, fue una de las más decisivas de la Reconquista. Permitió extender los reinos cristianos, principalmente el de Castilla, hacia el sur de la península Ibérica, entonces dominado por musulmanes, y frenar la invasión del Ejército almohade. La contienda tuvo lugar cerca de la población jienense de Las Navas de Tolosa.

Fue el resultado de la Cruzada organizada por el rey Alfonso VIII de Castilla, el cronista navarro y arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y el papa Inocencio III contra los musulmanes que dominaban Al-Ándalus desde mediados del siglo XII.

Las tropas castellanas estaban lideradas por Alfonso VIII, encabezadas por el señor de Vizcaya Diego II López de Haro, y formadas por 20 milicias municipales, a las que hay que sumar las tropas de los reyes Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso II de Portugal, y varias órdenes militares.

Varias obras reflejaron el momento decisivo de la batalla, cuando Sancho VII el Fuerte se enfrentaba a la temida Guardia Negra de los almohades que luchaban atados con grilletes al suelo. En la imagen aparece a caballo, superando las cadenas de la guardia formada por esclavos negros africanos que protegían el palenque del sultán Miramamolín (Muhammad An-Nasir). Esta embestida supuso la puesta en huida del Ejército almohade y la consecuente victoria de la hueste hispánica cristiana.

En el Palacio de Navarra, sede del Gobierno Foral de Navarra en Paplona, expone en su interior dos representaciones de la contienda. Uno de ellos se encuentra en el Salón del Trono. Batalla de las Navas de Tolosa es un óleo sobre lienzo pintado en 1864 por Francisco Aznar, formando parte de una serie de doce pinturas sobre la historia del Reino de Navarra en la Edad Media.


BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, POR FRANCISCO AZNAR

La otra representación ubicada en el Palacio de Navarra es un impresionante tapiz realizado en 1950 por Vicente Pascual que fue llamado Sancho el Fuerte o Cadenas. Está basado en el diseño preliminar realizado por Ramón Stolz en óleo sobre lienzo.


SANCHO EL FUERTE, POR VICENTE PASCUAL

Este óleo de Marceliano Santa María, llamado El triunfo de la Santa Cruz en la batalla de las Navas de Tolosa, fue pintado en 1892. En la actualidad se encuentra en el Museo Marceliano Santa María de Burgos.


EL TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ EN LAS NAVAS DE TOLOSA, POR MARCELINO SANTA MARÍA

La Batalla de Las Navas de Tolosa es un óleo sobre lienzo realizado por Francisco de Paula Van Halen en 1864.

Posiblemente, de todas las obras que hacen referencia a la batalla, la más importante sea esta. Aunque perteneciente al Museo del Prado, se haya depositada desde 1879 en el Palacio del Senado en Madrid. Tomó parte de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864.

En la zona centro-derecha del cuadro aparece a caballo el rey Alfonso VIII y, junto a él, también a caballo, al arzobispo de Toledo, el navarro Rodrigo Jiménez de Rada, con su mano derecha levantada. En cambio no se distingue a Sancho VIII.

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, POR FRANCISCO DE PAULA VAN HALEN

En la Colegiata de Santa María de Roncesvalles, una preciosa vidriera representa el momento en el que Sancho VII asalta las cadenas que protegen al califa Miramamolín. En esta Sala Capitular, también llamada Panteón de Sancho VII, se encuentra la tumba del rey pamplonés y una trozo de la cadena que desde entonces simboliza la bandera de Navarra.


VIDRIERA DE LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA EN EL PANTEÓN DE SANCHO VII

Englobado en el Ejército del Reino de Castilla y a las órdenes de Alfonso VIII estaba el señor de Vizcaya, Diego II López de Haro, y sus huestes del Señorío, los cuales lideraron la vanguardia del ataque castellano.

DIEGO II LÓPEZ DE HARO

Otros pintores de que expresaron esta contienda bélica durante la segunda mitad del siglo XIX fueron Antonio Casanova y EstorachVíctor Morelli y Horace Vernet.


BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA EN LA HISTORIA GENERAL DE ESPAÑA

CARTEL DE FIESTAS DE SAN FERMÍN EN CONMEMORACIÓN DEL VII ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE LAS  NAVAS DE TOLOSA (1212-1912)

06/06/2016

Monumento a la Batalla de las Navas de Tolosa, por Antonio González Orea


El complejo escultórico a la batalla de las Navas de Tolosa está realizado el escultor Antonio González Oreapor el arquitecto Manuel Millán López. Está situado en La Carolina, en la entrada norte de la localidad de Navas de Tolosa de la provincia de Jaén, y fue inaugurado 1881. La obra conmemora la victoria de los reinos cristianos hispánicos sobre el ejército invasor de los almohades de Al-Nasir el 16 de julio de 1212.

En el conjunto aparece la figura en bronce de Martín Halaja, pastor que mostró el camino a las tropas cristianas para llegar a la zona del enfrentamiento sin ser descubiertos.


En segundo lugar y esculpidos en piedra aparecen los protagonistas cristianos, dispuestos sobre unos grandes muros, símbolos de los duros y angostos caminos que representa Sierra Morena: Diego II López, Rodrigo Jiménez de Rada, Pedro II, Alfonso VIII y Sancho VII.

Diego II López de Haro el Bueno, señor de Vizcaya, encabezó la vanguardia de ataque del Ejército de Castilla. Lleva en su cintura un pequeño escudo de armas de su linaje.

Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo, fue el promotor intelectual de la cruzada, consiguiendo refuerzos de la Europa cristiana y las órdenes militares, y el apoyo del papa Inocencio III, además de ser el cronista oficial de la contienda.

Pedro II el Católico, rey de Aragón, aportó más de 3.000 hombres al contingente cristiano. Aparece junto a su escudo real aragonés, el de las cuatro barras.

Alfonso VIII el Batallador, rey de Castilla, fue el que más efectivos aportó y el principal estratega militar gracias a su experiencia adquirida en la batalla de Alarcos de 1.195 contra los almohades. Por eso aparece en el centro sosteniendo el escudo de su reino, el castillo.

Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra, a sus pies aparece el escudo real navarro. Se trata de una cadena, la que protegía el bastión del miramamolín, que fue confiscado por caballeros de su ejército como trofeo de guerra e incorporado más tarde al escudo de Navarra.


28/03/2015

Rodrigo Ximénez de Rada


Arzobispo de Toledo y primado de España que pasó a la historia por ser el cronistas de la batalla de las Navas de Tolosa y escribir Cronicón de las cosas sucedidas en España

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RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA

Rodrigo Ximénez de Rada es natural de Puente la Reina, donde nació en 1170. Se educó en Bolonia y París, donde adquirió una amplia cultura. De vuelta a España, fue obispo de Osma, en 1208, y arzobispo de Toledo, en 1209. Defensor de la primacía de la sede toledana, puso la primera piedra de la nueva catedral de estilo gótico.

Desde Toledo influyó notablemente tanto sobre Alfonso VIII como sobre Fernando III. Tomó parte en la preparación diplomática de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, contra los almohades, en la que participó personalmente como cronista.

En 1214, el rey le donó el castillo del Milagro y su territorio comprendido entre el puerto de los Yébenes al puerto Marchés y de aquí hasta el río Estena, Abenójar y las hoces del Guadiana, el campo de Arroba y Alcoba, Robledo de Miguel Díaz, el Sotillo de Gutier Suárez, y las Navas de Ancho Semeno. A este territorio le agregó el 7 de noviembre el Villar de Pulgar.

En 1217, recibió de manos del papa Honorio III el encargo de organizar la cruzada de todos los reinos cristianos contra los musulmanes en calidad de legado pontificio. Fracasó en sus expediciones contra Cáceres, en 1217, y Requena, en 1218.

En 1231, siendo vasallo de Fernando III de Castilla, conquistó con sus huestes Quesada y Cazorla (en la actual Jaén). Tras la conquista de Valencia por Jaime I de Aragón, en 1238, reclamó la jurisdicción de Toledo sobre esta ciudad. Falleció en Lyon, de regreso de un viaje que había hecho para visitar al papa Inocencio IV.

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CALLE RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA EN PUENTE LA REINA

Además de eclesiástico y hombre de armas fue historiador. Su obra más conocida es De rebus Hispaniae, también conocida como Cronicón de las cosas sucedidas en España, Historia gótica o Crónica del toledano, en la que se describe la historia de la península Ibérica hasta 1243. Realizó la primera crónica de la legendaria batalla de Clavijo. Asimismo escribió una interesantísima Historia arabum, excepcional en la época por su atención a la cultura arabo-islámica.

Fundamentalmente, su mérito reside en que utilizaba un método crítico como historiador, cuestionando inteligentemente sus fuentes, haciendo uso de la documentación y recurre a fuentes árabes para contrastar sus datos (aspecto sumamente valioso, pues entonces sólo la historiografía árabe prestaba aprecio al ámbito económico y social).

Su De rebus Hispaniae, que sigue el modelo de la Crónica najerense, se convirtió en fuente de primer orden para la Estoria de España de Alfonso X el Sabio. La obra fue traducida pronto al romance y, por estas dos vías, influyó enormemente en la concepción de una historia de España unitaria dominante hasta el siglo XV.

OBRAS LITERARIAS DE XIMÉNEZ DE RADA