12/02/2026

Casa-palacio de Otazu en Zurbano


La Casa solariega de Otazu, también conocido por Palacio de Otazu, está en la villa alavesa de Zurbano, perteneciente al municipio de Arrazua-Ubarrundia. Está considerado como monumento del Patrimonio Cultural de Álava.

Es un magnífico ejemplo de arquitectura palaciega rural vasca del siglo XVII en estilo barroco, tanto por sus características como por sus dimensiones.

CASA-PALACIO DE OTAZU

En el solar que ocupa la casa solariega de Otazu debió existir una torre-fuente denominada Torre de Basterra, propiedad de Juan Ruiz de Trocóniz y su mujer Francisca Vélez de Guevara, en 1649. Fue su única hija, María Ruiz de Trocóniz y Vélez de Guevara, quien la heredó tras la muerte de su madre, en 1665, y quien junto a su marido, Juan Ruiz de Otazu e Ibáñez de Matauco, sustituyó la incómoda torre por la elegante casa actual, de ahí que el gran escudo que muestra en el centro de su fachada principal lleve los atributos nobiliarios de los Otazu y Guevara.

El gran salón fue testigo de varias reuniones de Tierras Esparsas de las Juntas Generales de Álava, como las acontecidas a fines del siglo XVIII, en 1773 y 1799, siendo anfitrión Carlos Antonio de Otazu y Moyúa y Vélez de Guevara, entonces diputado general de Álava; o ya a inicios del XIX, en 1817, siendo dueño su nieto Fausto María de Otazu Valenzegui, alcalde constitucional de Vitoria durante el Trienio Liberal, en 1821, y diputado general pocos años después, entre 1829 y 1830.

La estructura palacial consta de dos cuerpos diferenciados: el palacio de la fachada principal, y el elegante pabellón con galería que se adosa al principal por la parte posterior. En su origen, la planta baja servía de zaguán que distribuía estancias para uso agropecuario y doméstico; la planta primera se hacía un uso residencial con su gran salón, sala de estar, dependencias y terraza de la galería; y el piso superior era un desván.

Esta construido principalmente en mampostería en el nivel bajo, con sillares en vanos y esquineras, y con ladrillo en los dos niveles superiores. También contiene elementos de madera, especialmente utilizado para el alero barroco del tejado, y de hierro forjado para las rejas, barandillas y clavazón.

CASA-PALACIO DE OTAZU

El palacio tiene planta rectangular, con tres niveles: planta baja, primera planta y planta cubierta.

La fachada principal está dividida verticalmente de forma simétrica mediante el eje que forman el pórtico de acceso y el escudo de armas. Esta portada está adintelada con encuadre resaltado por líneas molduradas. Conserva su portón original "de postigo" (puerta menor que se abre en otra mayor), realizada en madera de roble, con clavazón embutido en el centro de bases en estrella, como una perduración tardía del arte plateresco, y decorado con molduras y orejas en los cuatro ángulos.

En cada lado de la portada hay aparece un banco de piedra y una ventanita rectangular con cerco de sillería y orejetas, que iluminan el zaguán. Más cerca de cada extremo aparece otra ventada rectangular de mayor área, también de cerco de sillería y reja de tipo jaula.

Una cornisa separa la planta baja de la primera en las tres fachadas. En esta planta noble se expone un gran escudo de armas de los Otazu y Guevara en estilo barroco. El blasón se divide en dos sectores en forma vertical. La parte izquierda expone las armas de los Otazu; tres panelas (hojas de álamo). La parte derecha expone las armas de los Guevara, dividida a su vez por cuatro cuadrantes: 1º y 4º son tres bandas inclinadas con armiños; 2º y 3º contiene cinco panelas. A ambos lados del blasón aparece un león rampante en el centro, un niño desnudo en el superior y lambrequines en la inferior, y todo el conjunto está coronado con un yelmo con penacho de cimera en la parte superior.

ESCUDO DE ARMAS DE OTAZU-GUEVARA

A cada lado del escudo aparecen dos balcones de barrotes anillados de hierro forjado en forma de sección circular con faldón de chapa calada.

En la parte superior de la fachada se han habilitado seis ventanitas de arco de medio punto y los arcos se han realizado mediante estructura de ladrillo en sardinel. Corona la fachada un magnífico alero de madera con cabezas de vigas talladas con ménsulas, roleos y cordoncillo central.

Son destacables las pilastras esquineras colocadas en las plantas baja y noble que flanquean la fachada y aportan mayor fortaleza estructural. Están labradas en estilo toscano al igual que las columnas de la solana.

CASA-PALACIO DE OTAZU

El pabellón está adosado al palacio en la mitad izquierda de la fachada posterior, es decir, de lado oeste, con planta casi rectangular y algo inclinada hacia el sur, formando un pequeño ángulo con dicha fachada posterior.

Tiene dos niveles, siendo el superior el más elegante por su solana. Esta consiste en una galería abierta al suroeste, con una arquería de cuatro arcos carpaneles asentados sobre cinco columnas toscanas y una balconada con parte central más saliente. La rosca de cada uno de los arcos aparece decorada con una fina moldura, y en las enjutas hay resaltes triangulares con clípeos en el centro.

Al pie de la galería se localiza una interesante fuente, construcción en piedra que cubre un manantial de agua. Presenta una pequeña entrada en arco de medio punto y una cubierta a tres vertientes rematada con pináculo y bolas.

Todo este conjunto palaciego está rodeado patio cercado con murete de mampostería adornada con bolas frente a la fachada principal, con jardín por el lado sur y con huerto en los lados norte y oeste.

CASA-PALACIO DE OTAZU

07/02/2026

Pedro González de Castejón y Salazar


Teniente general de la Real Armada española que participó en el combate de Tolón de 1744 y en la toma de La Habana de 1762, y secretario del Real Consejo de Marina que reformó la Armada que organizó la toma de Menorca y los territorios de Luisiana y Florida en 1782, además de emprender la Reforma ilustrada de la Marina

PEDRO GONZÁLEZ DE CASTEJÓN Y SALAZAR

Pedro González Castejón y Salazar era natural de Tudela, donde nació en 1719. Fue el segundo hijo de los cuatro que tuvieron sus padres Juan Manuel González de Castejón y Camargo, alcalde mayor de Tudela, y Juana Salazar y Gascón.

En noviembre 1737, a la edad de dieciocho años, se enroló en la Real Armada española para servir como cadete de la Compañía de Guardiamarinas de Cádiz. Y un año después, tras demostrar las pruebas teóricas fue ascendido a oficial de Marina de forma temprana con el primer grado, el de alférez de fragata. A bordo del navío América de la flota del general Miguel de Sada y Antillón, sus primeras comisiones tuvieron lugar en el Mediterráneo, realizando vigilancias en búsqueda de piratas berberiscos. Otra de las misiones fue el transporte de tropas y armas con destino al Reino de Nápoles y Sicilia, territorio bajo dominio del infante Carlos III, hijo de Felipe V de Borbón. Un territorio anexionado a la Monarquía hispánica por el Tratado de Viena de 1738 y su matrimonio con Isabel de Farnesio.

A través de Segundo Pacto de Familia entre Felipe V España y Luis XV Francia se renovó la anterior alianza política y militar. En estos años se desarrollaba la Guerra de Sucesión austriaca, que enfrentaba a ambos países borbónicos y el Reino de Nápoles y Sicilia, además de otros aliados, contra otro grupo de potencias europeas liderados por el Archiducado de Austria y Sajonia, Gran Bretaña y Países Bajos. Felipe V debía defender sus posesiones italianas frente a las aspiraciones de la archiduquesa María Teresa de Austria. Por otra parte, un año antes, en 1739, España se enfrentaba a Inglaterra en la Guerra del Asiento de 1739-1748. Este era el contexto geopolítico y bélico en que vivir González Castejón durante sus primeros años como oficial de la armada.

COMBATE DEL CABO SICIÉ DE 1744

En junio de 1741, transbordó al navío Hércules, de sesenta coñones, integrado en la misma flota de Miguel de Sada.

En febrero de 1744, estaba aún en el Hércules, formando parte de una flota de 12 navíos que portaba un total de 818 cañones, al mando del general Juan José Navarro embarcado en el Real Felipe. Esta flota estaba anclada en el puerto de Tolón, junto a otra francesa formado una armada combinada borbónica, con el objetivo de arrebatar el control del Mediterráneo a los británicos.

El 22 de aquel mes, una potente escuadra británica de 41 buques de guerra al mando de almirante Thomas Mathews bloqueó el puerto de Tolón, dando comienzo el combate del Cabo Sicié. Su intención era impedía que desde España se enviasen refuerzos por mar con destino a Nápoles, donde españoles luchaban contra austríacos y sardos.

Encontrándose separada la escuadra del general Navarro, la británica abrió fuego aprovechando su superioridad numérica. Tras seis horas de combate, la flota Mathews deshizo el bloqueo, se marchó en retirada, incapaz de rendir a la inferior hispánica y viendo la llegada de la francesa. Aunque el resultado fue algo mejor para los españoles en cuanto al número de bajas, la flota combinada consiguió el control del Mediterráneo.

El navío Hércules en el que estaba González de Castejón sufrió desperfectos en un lateral con muchos balazos a flor de agua, además había perdido sus palos, masteleros, vergas y casi todo su velamen, y cortado todo su aparejo y parte de sus jarcias. Según el parte de guerra, González Castejón fue “herido demostró en la lucha valor, actividad y gran presencia de ánimo”. Pero, pocos días después, la escuadra de Navarro volvió al Departamento Naval de Cartagena.

COMBATE DE LA HABANA DE 1762

En reconocimiento a su actuación en este combate de Tolón, fue ascendido a alférez de navío, el 13 de mayo de 1744.

A partir de este año y hasta 1760, González de Castejón estuvo realizando diversos servicios marítimos y comisiones en aguas del mar Mediterráneo, y de los océanos Atlántico y Mediterráneo, transbordado en distintos buques de guerra y ascendiendo en la jerarquía naval.

En noviembre de 1749, ascendió a teniente de navío, que le valió para ser nombrado ayudante de Juan José Navarro, mayor general de la Armada, en enero de 1750. A bordo del navío Sorpresa, marchó al Virreinato de la Nueva España, donde permaneció hasta su regreso a Cádiz, en 1753. Por eso, en marzo de 1754, fue ascendido a capitán de fragata.

En diciembre de 1760, obtuvo el máximo grado de la oficialidad española, capitán de navío, al mando del buque Asia, que formaba parte de la escuadra del teniente general Gutierre de Hevia y Bustamante.

España había vuelto a entrar en conflicto con el Gran Bretaña en la Guerra anglo-española de 1761-1763, englobada en la Guerra de los Siete Años con otras potencias. El motivo fue la firma del Tercer Pacto de Familia entre España y Francia, en agosto de 1761.

En primavera de 1762, estaba al mando del navío Conquistador de la flota 12 navíos de línea y 4 fragatas del mismo general, con la que partió al Caribe. El 6 de junio, cuando la flota española llegaba al puerto de La Habana, se aproximó una armada británica formada por 22 navíos de línea, 11 fragatas y decenas de barcos de transporte, con diez mil hombres de infantería, al mando del comandante George Keppel. Su objetivo era el de bloquear el puerto, colapsar las rutas mercantes, y establecer alguna base comercial.

Para impedir la entrada de los atacantes, el capitán general y gobernador de la isla, Juan Prado Portocarrero, ordenó a l capitán navarro hundir su navío Conquistador, junto a otros dos Neptuno, Europa. Después, se al mando de las fortificaciones en la defensa de la Puerta de la Tierra y sus baluartes.

El 30 de junio, los invasores tomaron el castillo de San Pedro de la Roca, muriendo su comandante el capitán de navío Luis Vicente de Velasco e Isla, su segundo al mando el capitán de navío navarro Vicente González de Bassecourt, y la mayor parte de la guarnición. El 11 de agosto, cayeron los baluartes del Puerta de la Tierra, en el que defendía González Castejón. Fue la toma de la Habana de 1762, que sería devuelta junto a toda Cuba por el Tratado de París de 1763.

Cuando regresó a Cádiz, el Consejo de Guerra le entregó la encomienda de la Orden de Santiago en reconocimiento a su heroica defensa de La Habana. Aquel año de 1762, recibió el navío Velasco para practicar el corso a piratas de Berbería por el Mediterráneo, durante cuatro años.

En veranos de 1767, fue nombrado subinspector de batallones. Después, fue director del Real Astillero de Guarnizo, en Santander. En esta dirección estuvo poco tiempo, pues en junio de 1769, fue ascendido a jefe de escuadra, el primer nivel dentro de la jerarquía de general de la armada antes de que existiese el de brigadier años después.

En julio de 1772, recibió el cargo de inspector general de Marina, lo que implicaba que fuese uno de los consejeros de la Real Juta de Guerra.

Por último, en 1774, fue elevado al rango de teniente general de la Armada, alcanzando su cima en la jerarquía naval.

ARMADA ESPAÑOLA EN LA EXPEDICIÓN A ARGEL DE 1774

En 1775, el Real Consejo de Guerra decidió emprender una Campaña bélica sobre Argel, plaza norteafricana base de piratas de Berbería que tanto daño hacían sobre las costas de Levante y el tráfico mercante. El teniente general Alejandro de O’Reilly sería el general de las tropas de asalto, mientras que el comandante de la flota era González de Castejón, que se encargaría de transportar a 8.000 solados. El 8 de julio de aquel año, comenzó el desembarco de tropas y el posterior despliegue, pero finalmente tuvieron que retroceder, emprender un plan de fuga y reembarque con el menor coste de efectivos posibles. En aquel repliegue comenzaba a destacar un joven bilbaíno José de Mazarredo y Salazar.

En enero de 1776, fue nombrado nuevo secretario del Consejo de Estado y secretario del despacho del Consejo de Marina, en sustitución del fallecido Julián de Arriaga y Ribera, además de recibir el título aristocrático de marqués. González de Castejón había conseguido ser el primer marino que, partiendo desde el nivel más bajo en la jerarquía naval, la de cadete guardiamarinas, accedió al máximo cargo, el de ministro de Marina.

Desde su alta administración, emprendió importantes reformas ilustradas en la Armada, orientadas a mejorar la formación de los oficiales, como fue la fundación de dos nuevas Academias Navales en los Departamentos de Cartagena y de Ferrol, que se sumaron a la que ya funcionaba en Cádiz desde inicios de siglo.

En cuento a la investigación académica, colaboró con la Real Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País, de la que era miembro, patrocinando las cátedras de Mineralogía y Metalúrgica de su Seminario de Vergara. Esta academia fue el semillero de muchos alumnos ilustrados que terminaron sirviendo en los buques de la Real Armada española durante los reinados de Carlos III y Carlos IV.

MAQUETA DEL ARSENAL DE EL FERROL, SIGLO XVIII

Sobre construcción naval, fomentó la industria en los astilleros y las obras civiles de arsenales, aumentando la armada decenas de nuevas naves de guerra. Bajo su mando se terminó de construir el Arsenal de Cartagena, y potenció los de Ferrol y La Habana. Ayudó a las explotaciones madereras y férreas españolas con el objetivo de ofrecer más autonomía y calidad a la Armada y dejar de depender de las empresas extranjeras, dotándose de las mejores materias primas. No faltó la práctica del espionaje industrial, pues envió introdujo un científico en la fábrica de siderurgia de Carron en el Reino Unido, y a otro en las fábricas en Noruega y Suecia, con el objetivo de actualizar las técnicas de elaboración de cañones de artillería.

Su programa de reformas internas en la Armada estuvo dirigida a lograr un incremento del número de efectivos, así como la mejor cualificación de sus oficiales: la publicación de las ordenanzas de arsenales, el establecimiento de un nuevo sistema de ascensos y de informes anuales, un aumento del prestigio de la clase de pilotos, la fundación la clase de artilleros marítimos, una mejora de la recompensa de la clase de tropa, la apertura de la matrícula marítima para los virreinatos americanos, un incremento de las fuerzas de batallones, una reglamentación sobre la revisión de tropas y buques.

En 1776, organizó la Segunda Expedición a Río Grande en el límite entre los imperios español y portugués, en la Banda Oriental de Sudamérica, entre el Virreinato del Río de la Plata y el Reino de Brasil. El objetivo era expulsar a los invasores portugueses de los territorios que estaban hostigando y terminar con el contrabando inglés.

El 13 de noviembre, la escuadra y convoy zarparon desde Cádiz. Una vez en el virreinato, conquistó la Colonia del Sacramento, el Fuerte de San Miguel, la Fortaleza de Santa Teresa, la villa de Río Grande de San Pedro, y algunos puertos francos del contrabando inglés. El 12 de mayo de 1763, el gobernador de Buenos Aires, Pedro de Cevallos, invadió la villa de Río Grande conquistando el Fuerte de Jesús, María, José de Río Grande. Además, la expedición se apoderó de una importante escuadra inglesa en aguas de Sacramento.

Con la formalización del Tratado de San Ildefonso entre ambos países ibéricos, España reintegraba la Colonia del Sacramento en Suramérica y las islas de Fernando Poo y Annobón en el golfo de Guinea. Y el marqués González de Castejón fue condecorado con la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III, 28 de octubre de 1777.

INFANTERÍA ESPAÑOLA EN LA TOMA DE MENORCA

La reconquista de aquellas plazas rioplatenses fuer continuada por la toma de Menorca, en poder británico desde 1708. El 12 de abril de 1779, España y Francia renovaron el Tercer Pacto de Familia, enfrentándose a Gran Bretaña en la guerra de Independencia de los Estados Unidos. Fue la Guerra anglo-española de 1779-1783.

González de Castejón organizó el plan de ataque y la flota anfibia española, en colaboración con la francesa, que arrió en las costas de isla balear en agosto de 1781 y cuya campaña se alargó hasta febrero del siguiente año. La victoria del ejército hispano-francés supuso el retorno de la isla a la corona española, hecho ratificado en el Tratado de París de 1783.

En cambio, fracasó el intento de conquistar el peñón de Gibraltar a través de baterías flotantes.

Mientras esto sucedía en Europa, el enfrentamiento con Gran Bretaña también se desarrollaba en los virreinatos españoles de América, especialmente en el mar Caribe. Así, el consejero de Marina, González de Castejón, organizó una armada de guerra al mando del general José Solano y Bote, que ofrecería protección a una flota de transporte de 62 embarcaciones que llevaban 12.400 soldados de infantería. Esta campaña americana consiguió la conquista de los territorios de La Luisiana y La Florida, reintegradas al Virreinato de la Nueva España, que fueron cedidas en el intercambio por La Habana, también la expulsión de los ingleses de Tierra Firme, parte sur de virreinato, y el control de las islas Bahamas.

El 19 de marzo de 1783, Pedro González de Castejón y Salazar murió sin dejar descendencia, aunque había casado con Felipa Campbell y Wadron.

PEDRO GONZÁLEZ DE CASTEJÓN Y SALAZAR

03/02/2026

Retratos de vascos y navarros por Francisco de Goya


Por diversas razones, Francisco de Goya y Lucientes llegó a retratar hasta veinticinco personajes vascos y navarros, entre finales del siglo XVIII y Principios del XIX. Era el pintor oficial de la Corte de Carlos IV, y tenía la obligación de pintar lo que le ordenasen, pero tenía la libertad de realizar otros retratos a clientes de forma privada.

Se sabe que tenía un tatarabuelo nacido en la guipuzcoana villa de Zerain. Y tuvo una especial conexión con Navarra debido a que su consuegro Martín Miguel de Goikoetxea, natural de Altsasu, era navarro.

Otro motivo sería el hecho de que hubiese tantos secretarios y consejeros reales de origen vasco y navarro sirviendo en la Corte, así como militares, comerciantes y aristócratas.


Juan Bautista de Goicoechea y Urrutia, natural de Elorrio, caballero de la Real Orden de Carlos III. En 1796, obtuvo el cargo de oficial jurado en la Real Secretaría de Comercio y Moneda en Madrid. En 1810, fue miembro de la Real Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra en lo concerniente a Indias, donde estuvo hasta 1822. Además, Goya retrató a su esposa Narcisa Barañana.

JUAN BAUTISTA DE GOICOECHEA Y URRUTIA


Martín Miguel de Goicoechea, natural de Alsasua, estuvo conectado familiarmente con el anterior y fue consuegro de Goya. Fue un ilustrado y poderoso hombre de negocios dentro del sector textil en Madrid natural de Elorrio y uno de los accionistas más importantes de la Compañía de Filipinas. Fue miembro del Banco de San Carlos en 1805. Su esposa Juana de Galarza e hijas Manuela y Gumersinda también fueron retratadas. Este óleo sobre lienzo fue realizado en 1810, en plena Guerra de la Independencia española y pertenece a la Colección Abelló.

MARTÍN MIGUEL DE GOICOECHEA


Juana Galarza de Goicoechea, esposa de Martín Miguel de Goicoechea, fue madre de cuatro hijas, entre ellas Gumersinda Goicoechea, que se casó con Javier Goya, uno de los hijos de Francisco de Goya. Todas fueron también retratadas por el pintor aragonés al igual que su marido y su yerno. Goya ya había retratado anteriormente a Juana Galarza, su consuegra, en dos ocasiones, en un dibujo de perfil y en la miniatura que formaba parte de la serie de medallones que el maestro pintó con motivo del enlace matrimonial entre su hijo Javier con Gumersinda.

JUANA GALARZA DE GOICOECHEA


Miguel de Múzquiz y Goyeneche, natural de Elbete, marqués de Villar de Ladrón y conde de Gausa. Conocía a Goya con anterioridad a 1783, ya que este había firmado las facturas de los cartones entregados entre 1775 y 1779 a la Fábrica de Tapices, lo que debió de propiciar que lo eligiera para hacer su retrato. Por otro lado, la técnica y el estilo indican una datación anterior a 1783. En esos años Goya había recibido pocos encargos de esta naturaleza y en los años posteriores demostró más capacidades. Este óleo sobre lienzo fue realizado en 1783, y se encuentra en el Banco de España.

MIGUEL DE MÚZQUIZ Y GOYENECHE


María Amalia de Aguirre y Acedo, duquesa de Castro Terreño, condesa de Echauz y del Vado, señora de Villafañe y marquesa de Montehermoso, fue retratada a los diez años en 1810. Este óleo sobre lienzo pertenece a una colección particular del Palacio de Atodo, en Tolosa.

MARÍA AMALI DE AGUIRRE Y ACEDO


Gabriel de Mendizábal e Iraeta, natural de Vergara, conde de Cuadro de Alba de Tormes, fue comandante del Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa en la Guerra de la Convención francesa en 1793-1795, y capitán general del Real Ejército español durante la Guerra de la Independencia en 1808-18014.

GABRIEL DE MENDIZÁBAL E IRAETA


José de Urrutia y de las Casas, natural de Zalla, fue militar y cartógrafo, comendador de la Orden de Calatrava, caballero de la Orden de San Jorge de Rusia, y condecorado con la Cruz de la Orden de Carlos III. Capitán general del Real Ejército española durante la Guerra de la Convención francesa en 1793-1795, además de comandante militar de Cataluña y de Extremadura.

JOSÉ DE URRUTIA Y DE LAS CASAS


Pantaleón Pérez de Nenín, natural de Bilbao, fue primer teniente del Regimiento de los Húsares de la reina María Luisa. Pertenecía a una familia de comerciantes acomodados en la villa de Nervión. Llegó a alcanzar el grado de capitán del Ejército española tras pasar por la Guerra de las Naranjas entre España y Portugal. Goya realizó este óleo sobre lienzo en 1808, durante la Guerra de la Independencia española. Estuvo en la colección de Pedro Labat y Arrizabalaga de Madrid, después en la colección del Banco Argentaria y ahora colección del Banco Bilbao Vizcaya desde 1999.

PANTALEÓN PÉREZ DE NENÍN


José Domingo de Mazarredo-Salazar, natural de Bilbao, fue marino y militar que llegó a ser teniente general de la Real Armada española. Está considerado el mejor marino de su época por muchos historiadores, uno de los impulsores de la modernización e ilustración científica de la Real Armada y promotor de las carreras de marinos vascos en esta institución. Este óleo sobre lienzo fue ejecutado por Goya en 1785.

JOSÉ DOMINGO DE MAZARREDO-SALAZAR


Joaquín María de Ferrer y Cafranga, natural de Pasajes, fue un político y militar de ideas liberales, hermano del matemático y astrónomo José Joaquín de Ferrer y Cafranga. Fue diputado en 1822 durante el Trienio Liberal, y ministro de finanzas en 1836, presidente del Consejo de Ministros y ministro de Hacienda en 1841, entre otros varios cargos durante la Regencia de María Cristina. Durante el reinado de Fernando VII, Ferrer tuvo que exiliarse en París con su mujer por sus ideales liberales y revolucionarios. En aquel tiempo, Goya también estuvo en París para tomar de las aguas de Plombiéres y recuperarse se sus dolencias físicas. Tras coincidir, el pintor aragonés se ofreció retratar tanto a Ferrer como a su mujer, en 1824, cuyos cuadros pertenecen a una colección particular. Por desgracias, el Régimen absolutista sospechó de Goya debido a su relación con Ferrer, constatada a través del retrato y de las cartas que le envió.

JOAQUÍN MARÍA DE FERRER Y CAFRANGA


José María Magallón y Armendáriz, natural de Tudela, marqués de San Adrián y de Castelfuerte, era descendiente de una aristocrática familia navarra. Fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Había casado con María de la Soledad Fernández de los Ríos, IV marquesa de Santiago. Magallón fue retratado por Goya en 1804, cuyo óleo sobre lienzo se encuentra en el Museo de Navarra, mientras que Fernández de los Ríos lo fue en 1809, cuyo óleo sobre lienzo se localiza en The Paul J. Getty Museum, de Los Ángeles.

JOSÉ MARÍA DE MAGALLÓN Y ARMENDÁRIZ

MARÍA DE LA SOLEDAD FERNANDÉZ DE LOS RIOS


En 2018, el Museo de Bellas Artes de Bilbao realizó la exposición Goya y la Corte Ilustrada, a partir de 72 obras cedidas por el Museo del Prado de Madrid. La pinacoteca vizcaína reunió un total de 96 piezas con el objetivo de estudiar los años de Goya como pintor de Corte de forma monográfica.

Un año después, el Museo de Bellas Artes de Bilbao adquirió tres retratos ejecutados por Francisco de Goya en 1788 para su estudio y restauración. Esas tres pinturas pertenecen a la familia Adán de Yarza, de Lequeitio, siempre habían estado en los salones del Palacio Zubieta. En 1937, fueron llevados a Francia por su propietaria María Adán de Yarza durante la Guerra Civil en colaboración con el Gobierno Vasco. Sin embargo, no se han permitido la exposición pública. Ellos son Antonio Adán de Yarza y Tavira, su madre Bernarda de Tavira y Cerón Cuevas, y su mujer María Ramona de Barbachano.

ANTONIO ADÁN DE YARZA Y TAVIRA

BERNARDA DE TAVIRA

MARÍA RAMONA DE BARBACHANO

27/01/2026

Fundación de Pamplona de Indias por Pedro de Ursúa


Existe una veintena de ciudades con el nombre de Pamplona por todo el Mundo. Hay ocho localidades en las islas de Filipinas, tres en la República de México, otras tres en Colombia, dos en Perú, una en Cuba, otra en Panamá y otra, llamada Pamplonita, también en Colombia, y por supuesto la originaria y española Pamplona de la Comunidad foral de Navarra. Son ciudades fundadas por expedicionarios, colonizadores o administradores de origen navarro durante la época del Imperio español.

De todas estas, la más poblada e importante es Pamplona de Indias, fundada por el adelantado Pedro de Ursúa y el capitán Ortún Velázquez de Velasco en 1549. Todo comenzó cuando, en 1544, el navarro Miguel Díez de Aux y Armendáriz Saavedra llegaba a Cartagena de Indias con el cargo de juez de residencia y visitador de indios de un territorio que abarcaba las provincias de Cartagena, Santa Marta, Río San Juan y Popayán, conquistadas hacía pocos años y que pronto se integrarían en la gobernación del Nuevo Reino de Granada, a su vez en el Virreinato del Perú. Llegó acompañado de su sobrino Pedro de Ursúa y Díaz de Armendáriz, ambos pertenecientes al linaje aristocrático de los Armendáriz del valle del Baztán, cuando el Reino de Navarra ya formaba parte de la Monarquía del emperador Carlos V.

FUNDACIÓN DE PAMPLONA DE INDIAS POR PEDRO DE URSÚA

Mientras el gobernador Miguel se dedicaba a visitar, ajusticiar, fiscalizar y hacer la residencia de esta gobernación, en plena transición neogranadina entre la conquista y la colonización, envió a Pedro a colonizar y pacificar el territorio inexplorado. Siendo teniente de gobernación de la recién fundada Santa Fe de Bogotá y justicia mayor de Santa Marta, Ursúa se destacó en la pacificación de los indios panches al suroccidente de Santa Fe.

Su siguiente misión fue la expedición a la Sierra Nevada de Santa Marta, que estuvo dividida en dos partes. Una partió de Tunja al mando de Velázquez en agosto de 1549 con el objetivo de explorar y poblar la Sierra Nevada, próxima a este enclave de la que era encomendero. Por orden del gobernador Miguel Díez de Armendáriz, Ursúa comenzó casi inmediatamente otra partida desde Santa Fe. Llegó al territorio Guane, pacificó a los indios panches al suroeste de Santa Fe, y exploró el norte del Nuevo Reino de Granada. Ambos grupos expedicionarios se unieron bajo el liderazgo del comandante Ursúa, después de haber recorrido las tierras de Sogamoso y el territorio ocupado por los indios Laches.

ACTO FUNDACIONAL DE PAMPLONA DE INDIAS POR PEDRO DE URSÚA

El 1 de noviembre de 1549, día de Todos los Santos, Ursúa fundó la ciudad de Nueva Pamplona del Valle del Espíritu Santo, en tierra de indios chitareros. El término de Nueva Pamplona era un homenaje a la capital de Navarra y el Valle del Espíritu Santo hacía referencia a un espacio que fue descubierto en la víspera de Pentecostés. Por este valle discurre el río Pamplonita, está rodeado de altos cerros y tiene un ecuatorial clima frío y húmedo.

La ciudad de Pamplona de Indias, también denominada Ciudad de Ursúa, fue organizada por los 136 expedicionarios supervivientes, quedando dividida en 136 solares originarios. Alrededor de un centenar de indios chitareros fueron repartidos entre 53 encomiendas. Ursúa dejó bien organizada la ciudad, que gobernó durante un año.

A su regreso a Santa Fe, su tío había sido apartado de sus cargos administrativos, pero las buenas actuaciones de Ursúa le valieron para que la recién fundada Real Audiencia renovase su confianza en él. La siguiente misión era la expedición para la pacificación del territorio de los muzos. Derrotados los indígenas, Ursúa fundó la ciudad de Tudela de los Muzos, y también derrotó a los indios tayronas y sofocó una rebelión de cimarrones. Sin embargo, Tudela fue destruida por los muzos poco tiempo después.

PAMPLONA SOBRE EL VALLE DE ESPÍRITU SANTO

Por real cédula del 3 de agosto de 1555, el emperador Carlos V concedió a Pamplona de Indias el título de "Muy noble y muy hidalga ciudad", y se fundó la Provincia de Pamplona, siendo esta ciudad su cabecera administrativa.

Desde Pamplona de Indias partieron las expediciones que más tarde fundaron entre otras las poblaciones de Ocaña, Salazar de las Palmas, Chinácota, San Faustino, Bucaramanga y San José de Cúcuta (en la actual Colombia) y de Mérida, San Cristóbal y La Grita (en la actual Venezuela).

A finales del siglo XVI, las provincias de Santa Marta, Cartagena, Popayán, Santa Fe y Pamplona, entre otras, formaría el Nuevo Reino de Granada en el Virreinato del Perú. A partir de 1717, esta gobernación pasaría a ser el Virreinato de Nueva Granada, por orden del rey Felipe V, administración en la que permaneció Pamplona de Indias hasta el proceso de emancipación colombiana entre 1810 y 1821.

En la actualidad, Pamplona de Colombia está ubicada al norte de la república, en el departamento de Norte de Santander, y habitada por unos 60.000 habitantes. Esta hermanada con la Pamplona española.

En el Parque Principal Águeda Gallardo y frente a la Catedra de Santa Clara se levanta un busto de Pedro de Ursúa, en homenaje al fundador de la ciudad, escoltado por los bustos de la aristócrata revolucionaria Águeda Gallardo de Villamizar y el general y presidente Ramon González Valencia.

ESCULTURA DE PEDRO DE URSÚA EN PAMPLONA

21/01/2026

Gabriel Álvarez de Mendizabal e Iraeta


Teniente general de los Ejércitos nacionales durante la Guerra de la Independencia, diputado del Señorío, jefe político de Vizcaya, y presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina

GABRIEL ÁLVAREZ DE MENDIZABAL E IRAETA

Gabriel María Álvarez de Mendizábal e Iraeta era natural de Vergara, Guipúzcoa, donde nació en 1765. Sus padres fueron Manuel de Mendizábal y Juana Javiera de Iraeta, pertenecientes a linajes de pequeños propietarios rurales de una villa que se había convertido en un centro de difusión cultural y económica gracias al Real Seminario de Vergara.

A los 16 años, comenzó su carrera militar ingresando en la Academia Militar del Puerto de Santa María, que fue seguido en Regimiento España con grado de cadete.

En junio de 1785, fue ascendido a subteniente de una compañía de granaderos para realizar sus primeros hechos de armas. Esta era una unidad de élite, a la vanguardia del ataque, especializada en efectuar brechas en fortificaciones. Su primera acción fue la defensa de la guarnición norteafricana de Orán, integrado en el Regimiento España. Desde aquí fue ascendido a teniente de otra compañía de fusileros, dentro del mismo regimiento que defendía esta plaza norteafricana.

GUERRA DE LA CONVENCIÓN FRANCESA

En 1793, tomó parte en la Guerra de la Convención francesa, siendo coronel del recién fundado Regimiento Voluntarios de Burgos, con el que operó en el norte de Portugal. Este conflicto hispano-galo tuvo su escenario principal en la frontera oriental, denominándose Guerra del Rosellón. Allí se distinguió en varias acciones como el ataque de Benet, en Perpiñán, en las batallas del campamento de Perestortes y Trullas, en el socorro a la plaza de Argelés y en los ataques contra El Bolo y Villalonga.

Después, fue trasladado a Guipúzcoa, como sargento mayor del Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa. En febrero de 1794, tuvo una destacada intervención en la batalla de Biriatu, villa labortana del territorio francés que había sido invadido. Sin embargo, una reacción del Ejército de los republicanos generó el repliegue del Ejército realista, cuya retirada estuvo organizada por Mendizábal, en agosto de 1794.

En Tolosa se reagruparon los batallones del general Martín Álvarez de Sotomayor, virrey de Navarra. Mendizábal se ocupó de defender el ala izquierda del ejército, rechazando el ataque de los republicanos. Mientras apoyaba el ala derecha fue herido de un balazo en el cuerpo, que le mantuvo convaleciente hasta noviembre.

Mendizábal fue reincorporado al frente del río Deba. Al mando de 6.000 combatientes, que habían sido reunidos en leva por las tres diputaciones vascas, logró rechazar en los montes de Elgueta a los 10.000 efectivos del general Moncey en su intento de asaltar Vitoria, retirándose hacia Vergara.

Por esta acción, en junio de 1795, fue ascendido a teniente coronel de Infantería del segundo Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa.

GABRIEL ÁLVAREZ DE MENDIZABAL E IRAETA

Tras la firma de la Paz de Basilea, el rey Carlos IV se aliaba con los convencionales de la República de Francia, y entraba en guerra con Gran Bretaña. Consiguió una serie de ascensos y distinciones: comandante en el regimiento Granada en febrero de 1796; el regimiento Zamora, en octubre; y el hábito de caballero de la Orden de Calatrava, en 1797. Un año después, tomando parte de la guerra contra los británicos, participó en el desembarco de Rochefort.

Al frente de un cuerpo de tiradores pudo repeler un intento de invasión de la flota inglesa en el fondeadero de Deix. Tras esta defensa, zarpó con la armada española desde este puerto, mientras era perseguido por la inglesa, hasta que arribó en El Ferrol.

El 23 de septiembre de 1804, entró en Bilbao al frente de un contingente armado para sofocar la revuelta conocida como la Zamacolada.

Pero sería la Guerra de la Independencia española el conflicto en el que Mendizábal más por el valor y serenidad con que luchó en diversas acciones. Desde el inicio, en mayo de 1808, permaneció junto a las tropas reales en contra de la invasión francesa de José Bonaparte.

Formó parte de la vanguardia del llamado Ejército de la Izquierda, en la batalla de Zornoza, en noviembre de 1808. A pesar de la derrota, resistió en el repliegue de las fuerzas hispano-inglesas hacia Galicia a finales de ese año.

En marzo de 1809, siendo brigadier, consiguió rendir a unos mil napoleónicos acantonados en Villafranca del Bierzo. En noviembre, siendo mariscal de campo de varias unidades de infantería, resistió a las tres cargas de la caballería francesa del general Kellermann en la batalla de Alba de Tormes. Por tales acciones, fue premiado con el ascenso a teniente general y el título de conde de Cuadro de Alba de Tormes.

BATALLA DE ALBA DE TORMES

En 1810, tomó parte del sitio de Badajoz, siendo capitán general interino de Extremadura. Dirigió una "Proclama a la guarnición y vecinos de Badajoz" (publicada en el Diario Mercantil de Cádiz, el 22 de octubre de 1810), en la que, para tranquilizar a la población de esta ciudad, ensalzó a su general en jefe.

En 1811, estuvo en la batalla de La Albuera, repitiendo la tácticamde Alba de Tormes, tratando de impedir una rotura y desbandada de las fuerzas aliadas. En reconocimiento, la Regencia gubernativa hizo entrega de un sable de honor, mientras que las Cortes Constituyentes en Cádiz lo declaraban benemérito de la Patria.

Su nuevo destino y cargo para el año 1812 fue el de teniente general del llamado Séptimo Ejército, con el que operó en el norte de España, en un territorio que comprendía las provincias Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, La Rioja, Burgos y Santander. Bajo su mando se unificaron y regularon todas las partidas de guerrilleros en se había formado en las montañas de todo ese territorio, incluido el Corso Terrestre de Navarra, de Francisco Mina, o los guerrilleros vascos de Ramón Jauregui.

El primer objetivo fue recuperar Bilbao, que fue iniciado por Renovales el 11 de agosto y a los pocos días llegó Mendizábal. En calidad de jefe de ese ejército y en nombre de la Regencia de España, Mendizábal fue proclamando la Constitución de las Cortes de Cádiz en las tres provincias vascas a medida que sus tropas iban expulsando a los imperiales y liberando el territorio. El día 16 de agosto, en la capital vizcaína, lanzó una proclama a los habitantes de las provincias vascas, proponiéndoles a jurar la Constitución.

Tras perderse la ciudad, fue recuperada por Mendizábal y volvió a proclamar la carta magna en el 1 de octubre de 1812. Celebradas las Juntas Generales en la bilbaína iglesia de San Nicolás de Bari, y presididas por Mendizábal, aclamaron los Diputados generales a éste y al general Castaños. También pusieron algunas reservas a la Constitución para evitar lo que podía suponer una merma del régimen foral.

En diciembre de 1812, fue nombrado jefe político del Señorío de Vizcaya.

En la fase final de la guerra fue general en jefe del ala izquierda del cuarto ejército. Tras conocer el triunfo del Ejército aliado en la batalla de Vitoria, el 23 de junio de 1813 publicó un bando en Durango en el que anunciaba la buena noticia. En Bilbao, acusó a algunas autoridades locales de "mirar con ceño los triunfos de la Nación", debido a los grandes gastos y destrozos que generaba la guerra, o tal vez por sus antipatías hacia la Constitución.

BATALLA DE SAN MARCIAL

El 31 de agosto de 1813, peleó de forma voluntaria en la batalla de San Marcial, a pesar de haber recibido el día 27 el nombramiento para el mando militar de Castilla. Esta victoria consiguió rechazar la contraofensiva napoleónica bajo mando del mariscal Soult al norte del Bidasoa, abriendo así el camino a la invasión del territorio francés a los ejércitos aliados. La campaña napoleónica concluirá para él, con nuevas acciones de mérito, en la batalla de Tolouse en 1814.

Por sus heroicas acciones en la Guerra de la Independencia, Mendizábal fue condecorado con la máxima distinción, la Gran Cruz Laureada de San Fernando en 1815, y la de San Hermenegildo en 1819.

Tras el regreso del Régimen absolutista por Fernando VII, en 1814, Mendizábal fue requerido para la comisión para la organización de una expedición de socorro a Buenos Aires.

En 1815 se incorporó al del Consejo supremo de la Guerra, hasta 1619, y contrajo matrimonio con Josefa Gabriela de Zavala y Mendizábal.

Durante el Trienio Liberal de 1820-23, fue capitán general de Guipúzcoa y, después, comandante general de Navarra. Sus protestas ante el regreso de Fernando VII al poder, en 1823, lo convirtieron en un militar con ideales más cercanos al Liberalismo constitucional que al Régimen absolutista.

En 1834, fue nombrado decano Supremo de Guerra y Marina, cargo en el que permaneció hasta su fallecimiento, que se produjo en Madrid, en 1838.

19/01/2026

La Conquista de Albania, por Alfonso Ungría





La Conquista de Albania es una película española de 1983 dirigida por Alfonso Ungría, participada por el actores Xabier Elorriaga, José María Muñoz, Klara Badiola y Patxi Bisquert.

En el siglo XIV, Luis de Beaumont, hermano del rey Carlos II de Navarra, emprende un peligroso viaje a Albania para reclamar el trono que le corresponde por herencia de su esposa. Para ello, el rey envía una compañía de guerreros de la Compañía de Navarra, quienes se enfrentan a una odisea a través del Mediterráneo para luchar en una tierra lejana.

La película se caracteriza por su tono realista, su género histórico y su enfoque en la dura y peligrosa travesía mediterránea de los expedicionarios.


16/01/2026

Batalla de Orbaizeta en 1794


La batalla de Orbaizeta tuvo lugar en el pirineo navarro entre el 15 y el 17 de octubre de 1794 durante la Guerra de la Convención francesa de 1793- 1795, entre la Monarquía española del rey Carlos IV y la República francesa. Esta contienda estuvo englobada a su vez en la Guerra de la Primera Coalición, formada por Gran Bretaña, Austria, Prusia, Nápoles y Cerdeña-Piamonte, en 1792, y España y Portugal, en 1793. Enfrentaba a la Convención francesa de los ideales revolucionarios contra las Monarquías defensoras de los tradicionales sistemas absolutistas.

Desde 1793, la frontera francesa con Navarra y Guipúzcoa se convirtió en escenario de acciones militares entre las tropas convencionales y españolas. Tras un buen inicio para las tropas españolas del general Ventura Caro que habían ocupado gran parte del territorio del País Vasco francés, en 1794 el Ejército de los convencionales reaccionó. En junio de aquel año, en la Batalla del Valle de Baztán, las fuerzas españolas fueron derrotadas por las del general Bon Adrien de Moncey en el norte de Navarra. En agosto, las capturas francesas se fueron sucediendo en Guipúzcoa: San Marcia, Irún, Fuenterrabía, San Sebastián, Tolosa, y casi la totalidad de la provincia fue tomada entrado septiembre.

El siguiente objetivo iba a ser la ciudad de Pamplona. Moncey reorganizó su ejército para que cada regimiento de infantería estuviera formado por dos batallones de operaciones en campaña y un tercero sirviese de guarnición. Las compañías de granaderos de cada batallón se reunieron para formar una reserva, y se fue preparando una columna de asedio en Bayona bajo la dirección de Armand Samuel de Marescot con la finalidad de asaltar la capital navarra.

EL GENERAL MONCEY EN LA BATALLA DE ORBAIZETA

Además, el ya potente Ejército francés de los Pirineos Occidentales fue reforzado por 15.000 efectivos procedentes de la sofocada Rebelión de Vendée, aunque al final fueron 3.000 infantes y 500 jinetes que llegaron a mediados de septiembre. En total, el Ejército de los republicanos estaba formado por 52.000 combatientes repartidos en 64 batallones de infantería, 4 regimientos de caballería, además de 640 dragones y húsares, y estos a su vez en 5 divisiones al mando de los generales: Henri F. Delaborde, Jean Mauco, Thomas-Alexandre Dumas, Charles de Frégeville y Jean Antoine Marbot. Los generales de brigada que comandaron las operaciones de ataque fueron Pierre Bories de Castelpers, Jean Daniel Pinet, Pierre Rouché, Antoine Digonet, Louis Hyacinthe Le Feron.

El Ejército español del frente occidental contaban con 13.000 efectivos al mando del teniente general de Pedro Téllez-Girón, duque de Osuna. Tenía por generales de división a Juan Manuel Cagigal, Antonio Filingieri, Frías y Joaquín José Ibáñez-Cuevas y Valero.

A mediados de octubre, Moncey comenzaba su operación de invasión a Navarra en un amplio frente desde el valle de Baztán y el puerto de Ibañeta en dirección sur hacia Pamplona utilizando a 46.000 solados.

El día 15, por el este, la división de Delaborde atacó las posiciones de Filingieri en Mezquiriz, lugar ubicado a ocho kilómetros al suroeste de Roncesvalles, en dirección al valle del río Urrobi y del río Irati. Por el oeste, la ofensiva partió desde Leiza hacia Lecumberri. Y por el centro de estos ejes, la operación partió desde Doneztebe por el paso de Donamaria y desde Elizondo por el puerto de Velate y Lanz con destino a Sorauren.

Con este movimiento, Moncey pretendía rodear a las tropas españolas acantonadas en Eugui, Burguete y Roncesvalles, desplegando 11 batallones y 2 brigadas, además de 640 dragones y húsares. La línea española de la frontera navarra se trasladó a una nueva entre Aoiz y Pamplona, que, continuando por Irurzun y Lecumberri, cubría aquella plaza. A su vez, otra columna, mandada por el coronel Leferron, salió de Andoaín y, por Leiza y Gorriti, atacó el puesto de Lecumberri, el 16 de octubre. Los resistentes abandonaron la posición después de combatir y ante la llegada de otra columna procedente de Goizueta.

Al día siguiente, el Ejército republicano tomó Villanueva de Araquil, ubicada unos nueve kilómetros más al sur de Lecumberri. Ambas aldeas se encuentran en el extremo occidental del frente de ataque francés.

En el otro extremo, otra nueva columna a las órdenes del general Marbot, la cual se había divido en tres al pasar la frontera, se dirigió por su izquierda sobre Ochagavia y por su derecha sobre Orbaizeta. Capturó la Fábrica de Municiones de Orbaizeta, así como la Fábrica de Armas de Eugui y el almacén de mástiles de la Real Marina española situado junto al río Irati. Estas tres factorías militares resultaron un fuerte golpe para el Ejército español.

A la división de Delaborde se le reunía otra fuerte columna procedente de Santesteban que había cruzado la cordillera por Donamaría.

RESTOS DE LA FÁBRICA DE MUNICIONES DE ORBAIZETA

De los 4.000 combatientes españoles que estuvieron defendiendo aquellas posiciones, unos 200 cayeron muertos y 724 capturados, además de 50 cañones de artillería; mientras que las pérdidas francesas son desconocidas. Pero, la mayor parte de las tropas españolas consiguieron escapar del cerco que estaba ejecutando Delaborde, marchando hacia el sur gracias a una pronta anticipación de Filangieri. De hecho, este general de división francés fue acusado de no haber aislado al grueso del Ejército español allí posicionado.

La ofensiva consiguió ganar terreno hasta los límites de la fortaleza de Pamplona, pero se detuvo debido a que los representantes políticos de la Convención francesa no autorizaron un nuevo avanece.

A partir de noviembre, el virrey de Navarra, Martín Álvarez de Sotomayor, concentró todos sus efectivos en la defensa de Pamplona, donde rechazó continuados ataques por Izagaondo, Villava, Zabaldica y el monte de San Cristóbal. En ese momento, el virrey fue sustituido por Pablo de Sangro.

Hubo enfrentamientos en Iroz y Zabaldica, el 15 de noviembre, y en Ilzos y los Berrios, el 24, y aun otros dirigidos contra Olave y Sorauren en los días sucesivos. Pero, de todas formas, el Ejército de la Convención francesa carecía de medios suficientes para emprender el sitio de Pamplona, más allá de incendiar algunos pueblos limítrofes.

Todo el pueblo navarro se había sublevado ya. Un historiador francés, recordando que el rey Francisco I de Francia vio destruido su ejército en aquellos mismos sitios y por iguales causas en 1512, escribió que:
"Por todos lados se dejaba sentir la necesidad de abandonar tan ásperas posiciones. Los caminos se hacían de día en día más impracticables, hallábanse los transportes destruidos y los soldados, extenuados por la falta frecuente de alimento y por las aguas corrosivas de las montañas, desnudos y miserables, iban en montón a parar a los hospitales."

BATALLA DE MONTAÑA NEGRA EN LA GUERRA DE LA CONVENCIÓN

Aquel mes de noviembre, hubo una reacción española en Vergara por un destacamento de la Milicia Foral Guipuzcoana liderada por Gabriel de Mendizábal e Iraeta consiguió recuperar la villa. También, consiguió detener al avance de Moncey hacia Vitoria al mando de un contingente de 6.000 veteranos que obligaron a batirse en retirada a los 10.000 solados convencionales en los altos de Elgueta. A finales de 1978, la línea Vergara-Legazpia se estabilizó como frente vasco.

Moncey se estancaba en Guipúzcoa y Navarra, entre montañas, temiendo alguna trampa a campo abierto en la Llanada alavesa por parte del Ejército español que se estaba reforzando. Además, los voluntarios vascongados se hacían fuertes sobre el valle del Deva, marcando un frente desde el Cantábrico hasta Mondragón, centro en aquellos días de la sublevación vasca contra los invasores.

A inicios de diciembre, el Ejército de la Convención emprendió un movimiento de retirada. Las tropas del general Frégeville se establecieron en Tolosa, con un gran campo atrincherado junto a San Sebastián; las de Marbot en Lesaca; las de Delaborde en Elizondo y las de Mauco en San Juan de Pie de Puerto y los Alduides. El Ejército español lo hizo en una línea paralela desde las posiciones de Orbaiceta y Eugui, que volvieron a ocupar en su ala derecha, las cumbres del Pirineo en Velate, Gorriti y Lecumberri, a la vista del Bidasoa y el Urumea, donde campaban sus enemigos resguardados con las plazas de Fuenterrabía y San Sebastián, y la serie de montañas que dominan el Oria en la izquierda, cubiertas por las fuerzas vascongadas de las tres provincias.

Durante el invierno de 1794-1795, una epidemia de tercianas y fiebres pútridas que apareció en el frente navarro consiguió acabar con alrededor de 3.000 soldados franceses, además de civiles de pueblos próximo a la capital, lo que ocasionó la paralización de las operaciones de asalto. Los franceses tuvieron que soportar las acciones de las guerrillas que acosaban continuamente sus líneas de suministros, teniendo que aumentar las fuerzas dedicadas a la seguridad.

El 22 de julio de 1795, las autoridades diplomáticas de España y Francia firmaron el Tratado de Paz de Basilea, poniendo fin a esta contienda. Las tropas de Moncey tuvieron que abandonar Guipúzcoa y Navarra en un momento en el que lanzaban un nuevo ataque a Pamplona y Vitoria.