03/02/2026

Retratos de vascos y navarros por Francisco de Goya


Por diversas razones, Francisco de Goya y Lucientes llegó a retratar hasta veinticinco personajes vascos y navarros, entre finales del siglo XVIII y Principios del XIX. Era el pintor oficial de la Corte de Carlos IV, y tenía la obligación de pintar lo que le ordenasen, pero tenía la libertad de realizar otros retratos a clientes de forma privada.

Se sabe que tenía un tatarabuelo nacido en la guipuzcoana villa de Zerain. Y tuvo una especial conexión con Navarra debido a que su consuegro Martín Miguel de Goikoetxea, natural de Altsasu, era navarro.

Otro motivo sería el hecho de que hubiese tantos secretarios y consejeros reales de origen vasco y navarro sirviendo en la Corte, así como militares, comerciantes y aristócratas.


Juan Bautista de Goicoechea y Urrutia, natural de Elorrio, caballero de la Real Orden de Carlos III. En 1796, obtuvo el cargo de oficial jurado en la Real Secretaría de Comercio y Moneda en Madrid. En 1810, fue miembro de la Real Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra en lo concerniente a Indias, donde estuvo hasta 1822. Además, Goya retrató a su esposa Narcisa Barañana.

JUAN BAUTISTA DE GOICOECHEA Y URRUTIA


Martín Miguel de Goicoechea, natural de Alsasua, estuvo conectado familiarmente con el anterior y fue consuegro de Goya. Fue un ilustrado y poderoso hombre de negocios dentro del sector textil en Madrid natural de Elorrio y uno de los accionistas más importantes de la Compañía de Filipinas. Fue miembro del Banco de San Carlos en 1805. Su esposa Juana de Galarza e hijas Manuela y Gumersinda también fueron retratadas. Este óleo sobre lienzo fue realizado en 1810, en plena Guerra de la Independencia española y pertenece a la Colección Abelló.

MARTÍN MIGUEL DE GOICOECHEA


Juana Galarza de Goicoechea, esposa de Martín Miguel de Goicoechea, fue madre de cuatro hijas, entre ellas Gumersinda Goicoechea, que se casó con Javier Goya, uno de los hijos de Francisco de Goya. Todas fueron también retratadas por el pintor aragonés al igual que su marido y su yerno. Goya ya había retratado anteriormente a Juana Galarza, su consuegra, en dos ocasiones, en un dibujo de perfil y en la miniatura que formaba parte de la serie de medallones que el maestro pintó con motivo del enlace matrimonial entre su hijo Javier con Gumersinda.

JUANA GALARZA DE GOICOECHEA


Miguel de Múzquiz y Goyeneche, natural de Elbete, marqués de Villar de Ladrón y conde de Gausa. Conocía a Goya con anterioridad a 1783, ya que este había firmado las facturas de los cartones entregados entre 1775 y 1779 a la Fábrica de Tapices, lo que debió de propiciar que lo eligiera para hacer su retrato. Por otro lado, la técnica y el estilo indican una datación anterior a 1783. En esos años Goya había recibido pocos encargos de esta naturaleza y en los años posteriores demostró más capacidades. Este óleo sobre lienzo fue realizado en 1783, y se encuentra en el Banco de España.

MIGUEL DE MÚZQUIZ Y GOYENECHE


María Amalia de Aguirre y Acedo, duquesa de Castro Terreño, condesa de Echauz y del Vado, señora de Villafañe y marquesa de Montehermoso, fue retratada a los diez años en 1810. Este óleo sobre lienzo pertenece a una colección particular del Palacio de Atodo, en Tolosa.

MARÍA AMALI DE AGUIRRE Y ACEDO


Gabriel de Mendizábal e Iraeta, natural de Vergara, conde de Cuadro de Alba de Tormes, fue comandante del Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa en la Guerra de la Convención francesa en 1793-1795, y capitán general del Real Ejército español durante la Guerra de la Independencia en 1808-18014.

GABRIEL DE MENDIZÁBAL E IRAETA


José de Urrutia y de las Casas, natural de Zalla, fue militar y cartógrafo, comendador de la Orden de Calatrava, caballero de la Orden de San Jorge de Rusia, y condecorado con la Cruz de la Orden de Carlos III. Capitán general del Real Ejército española durante la Guerra de la Convención francesa en 1793-1795, además de comandante militar de Cataluña y de Extremadura.

JOSÉ DE URRUTIA Y DE LAS CASAS


Pantaleón Pérez de Nenín, natural de Bilbao, fue primer teniente del Regimiento de los Húsares de la reina María Luisa. Pertenecía a una familia de comerciantes acomodados en la villa de Nervión. Llegó a alcanzar el grado de capitán del Ejército española tras pasar por la Guerra de las Naranjas entre España y Portugal. Goya realizó este óleo sobre lienzo en 1808, durante la Guerra de la Independencia española. Estuvo en la colección de Pedro Labat y Arrizabalaga de Madrid, después en la colección del Banco Argentaria y ahora colección del Banco Bilbao Vizcaya desde 1999.

PANTALEÓN PÉREZ DE NENÍN


José Domingo de Mazarredo-Salazar, natural de Bilbao, fue marino y militar que llegó a ser teniente general de la Real Armada española. Está considerado el mejor marino de su época por muchos historiadores, uno de los impulsores de la modernización e ilustración científica de la Real Armada y promotor de las carreras de marinos vascos en esta institución. Este óleo sobre lienzo fue ejecutado por Goya en 1785.

JOSÉ DOMINGO DE MAZARREDO-SALAZAR


Joaquín María de Ferrer y Cafranga, natural de Pasajes, fue un político y militar de ideas liberales, hermano del matemático y astrónomo José Joaquín de Ferrer y Cafranga. Fue diputado en 1822 durante el Trienio Liberal, y ministro de finanzas en 1836, presidente del Consejo de Ministros y ministro de Hacienda en 1841, entre otros varios cargos durante la Regencia de María Cristina. Durante el reinado de Fernando VII, Ferrer tuvo que exiliarse en París con su mujer por sus ideales liberales y revolucionarios. En aquel tiempo, Goya también estuvo en París para tomar de las aguas de Plombiéres y recuperarse se sus dolencias físicas. Tras coincidir, el pintor aragonés se ofreció retratar tanto a Ferrer como a su mujer, en 1824, cuyos cuadros pertenecen a una colección particular. Por desgracias, el Régimen absolutista sospechó de Goya debido a su relación con Ferrer, constatada a través del retrato y de las cartas que le envió.

JOAQUÍN MARÍA DE FERRER Y CAFRANGA


José María Magallón y Armendáriz, natural de Tudela, marqués de San Adrián y de Castelfuerte, era descendiente de una aristocrática familia navarra. Fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Había casado con María de la Soledad Fernández de los Ríos, IV marquesa de Santiago. Magallón fue retratado por Goya en 1804, cuyo óleo sobre lienzo se encuentra en el Museo de Navarra, mientras que Fernández de los Ríos lo fue en 1809, cuyo óleo sobre lienzo se localiza en The Paul J. Getty Museum, de Los Ángeles.

JOSÉ MARÍA DE MAGALLÓN Y ARMENDÁRIZ

MARÍA DE LA SOLEDAD FERNANDÉZ DE LOS RIOS


En 2018, el Museo de Bellas Artes de Bilbao realizó la exposición Goya y la Corte Ilustrada, a partir de 72 obras cedidas por el Museo del Prado de Madrid. La pinacoteca vizcaína reunió un total de 96 piezas con el objetivo de estudiar los años de Goya como pintor de Corte de forma monográfica.

Un año después, el Museo de Bellas Artes de Bilbao adquirió tres retratos ejecutados por Francisco de Goya en 1788 para su estudio y restauración. Esas tres pinturas pertenecen a la familia Adán de Yarza, de Lequeitio, siempre habían estado en los salones del Palacio Zubieta. En 1937, fueron llevados a Francia por su propietaria María Adán de Yarza durante la Guerra Civil en colaboración con el Gobierno Vasco. Sin embargo, no se han permitido la exposición pública. Ellos son Antonio Adán de Yarza y Tavira, su madre Bernarda de Tavira y Cerón Cuevas, y su mujer María Ramona de Barbachano.

ANTONIO ADÁN DE YARZA Y TAVIRA

BERNARDA DE TAVIRA

MARÍA RAMONA DE BARBACHANO

27/01/2026

Fundación de Pamplona de Indias por Pedro de Ursúa


Existe una veintena de ciudades con el nombre de Pamplona por todo el Mundo. Hay ocho localidades en las islas de Filipinas, tres en la República de México, otras tres en Colombia, dos en Perú, una en Cuba, otra en Panamá y otra, llamada Pamplonita, también en Colombia, y por supuesto la originaria y española Pamplona de la Comunidad foral de Navarra. Son ciudades fundadas por expedicionarios, colonizadores o administradores de origen navarro durante la época del Imperio español.

De todas estas, la más poblada e importante es Pamplona de Indias, fundada por el adelantado Pedro de Ursúa y el capitán Ortún Velázquez de Velasco en 1549. Todo comenzó cuando, en 1544, el navarro Miguel Díez de Aux y Armendáriz Saavedra llegaba a Cartagena de Indias con el cargo de juez de residencia y visitador de indios de un territorio que abarcaba las provincias de Cartagena, Santa Marta, Río San Juan y Popayán, conquistadas hacía pocos años y que pronto se integrarían en la gobernación del Nuevo Reino de Granada, a su vez en el Virreinato del Perú. Llegó acompañado de su sobrino Pedro de Ursúa y Díaz de Armendáriz, ambos pertenecientes al linaje aristocrático de los Armendáriz del valle del Baztán, cuando el Reino de Navarra ya formaba parte de la Monarquía del emperador Carlos V.

FUNDACIÓN DE PAMPLONA DE INDIAS POR PEDRO DE URSÚA

Mientras el gobernador Miguel se dedicaba a visitar, ajusticiar, fiscalizar y hacer la residencia de esta gobernación, en plena transición neogranadina entre la conquista y la colonización, envió a Pedro a colonizar y pacificar el territorio inexplorado. Siendo teniente de gobernación de la recién fundada Santa Fe de Bogotá y justicia mayor de Santa Marta, Ursúa se destacó en la pacificación de los indios panches al suroccidente de Santa Fe.

Su siguiente misión fue la expedición a la Sierra Nevada de Santa Marta, que estuvo dividida en dos partes. Una partió de Tunja al mando de Velázquez en agosto de 1549 con el objetivo de explorar y poblar la Sierra Nevada, próxima a este enclave de la que era encomendero. Por orden del gobernador Miguel Díez de Armendáriz, Ursúa comenzó casi inmediatamente otra partida desde Santa Fe. Llegó al territorio Guane, pacificó a los indios panches al suroeste de Santa Fe, y exploró el norte del Nuevo Reino de Granada. Ambos grupos expedicionarios se unieron bajo el liderazgo del comandante Ursúa, después de haber recorrido las tierras de Sogamoso y el territorio ocupado por los indios Laches.

ACTO FUNDACIONAL DE PAMPLONA DE INDIAS POR PEDRO DE URSÚA

El 1 de noviembre de 1549, día de Todos los Santos, Ursúa fundó la ciudad de Nueva Pamplona del Valle del Espíritu Santo, en tierra de indios chitareros. El término de Nueva Pamplona era un homenaje a la capital de Navarra y el Valle del Espíritu Santo hacía referencia a un espacio que fue descubierto en la víspera de Pentecostés. Por este valle discurre el río Pamplonita, está rodeado de altos cerros y tiene un ecuatorial clima frío y húmedo.

La ciudad de Pamplona de Indias, también denominada Ciudad de Ursúa, fue organizada por los 136 expedicionarios supervivientes, quedando dividida en 136 solares originarios. Alrededor de un centenar de indios chitareros fueron repartidos entre 53 encomiendas. Ursúa dejó bien organizada la ciudad, que gobernó durante un año.

A su regreso a Santa Fe, su tío había sido apartado de sus cargos administrativos, pero las buenas actuaciones de Ursúa le valieron para que la recién fundada Real Audiencia renovase su confianza en él. La siguiente misión era la expedición para la pacificación del territorio de los muzos. Derrotados los indígenas, Ursúa fundó la ciudad de Tudela de los Muzos, y también derrotó a los indios tayronas y sofocó una rebelión de cimarrones. Sin embargo, Tudela fue destruida por los muzos poco tiempo después.

PAMPLONA SOBRE EL VALLE DE ESPÍRITU SANTO

Por real cédula del 3 de agosto de 1555, el emperador Carlos V concedió a Pamplona de Indias el título de "Muy noble y muy hidalga ciudad", y se fundó la Provincia de Pamplona, siendo esta ciudad su cabecera administrativa.

Desde Pamplona de Indias partieron las expediciones que más tarde fundaron entre otras las poblaciones de Ocaña, Salazar de las Palmas, Chinácota, San Faustino, Bucaramanga y San José de Cúcuta (en la actual Colombia) y de Mérida, San Cristóbal y La Grita (en la actual Venezuela).

A finales del siglo XVI, las provincias de Santa Marta, Cartagena, Popayán, Santa Fe y Pamplona, entre otras, formaría el Nuevo Reino de Granada en el Virreinato del Perú. A partir de 1717, esta gobernación pasaría a ser el Virreinato de Nueva Granada, por orden del rey Felipe V, administración en la que permaneció Pamplona de Indias hasta el proceso de emancipación colombiana entre 1810 y 1821.

En la actualidad, Pamplona de Colombia está ubicada al norte de la república, en el departamento de Norte de Santander, y habitada por unos 60.000 habitantes. Esta hermanada con la Pamplona española.

En el Parque Principal Águeda Gallardo y frente a la Catedra de Santa Clara se levanta un busto de Pedro de Ursúa, en homenaje al fundador de la ciudad, escoltado por los bustos de la aristócrata revolucionaria Águeda Gallardo de Villamizar y el general y presidente Ramon González Valencia.

ESCULTURA DE PEDRO DE URSÚA EN PAMPLONA

21/01/2026

Gabriel Álvarez de Mendizabal e Iraeta


Teniente general de los Ejércitos nacionales durante la Guerra de la Independencia, diputado del Señorío, jefe político de Vizcaya, y presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina

GABRIEL ÁLVAREZ DE MENDIZABAL E IRAETA

Gabriel María Álvarez de Mendizábal e Iraeta era natural de Vergara, Guipúzcoa, donde nació en 1765. Sus padres fueron Manuel de Mendizábal y Juana Javiera de Iraeta, pertenecientes a linajes de pequeños propietarios rurales de una villa que se había convertido en un centro de difusión cultural y económica gracias al Real Seminario de Vergara.

A los 16 años, comenzó su carrera militar ingresando en la Academia Militar del Puerto de Santa María, que fue seguido en Regimiento España con grado de cadete.

En junio de 1785, fue ascendido a subteniente de una compañía de granaderos para realizar sus primeros hechos de armas. Esta era una unidad de élite, a la vanguardia del ataque, especializada en efectuar brechas en fortificaciones. Su primera acción fue la defensa de la guarnición norteafricana de Orán, integrado en el Regimiento España. Desde aquí fue ascendido a teniente de otra compañía de fusileros, dentro del mismo regimiento que defendía esta plaza norteafricana.

GUERRA DE LA CONVENCIÓN FRANCESA

En 1793, tomó parte en la Guerra de la Convención francesa, siendo coronel del recién fundado Regimiento Voluntarios de Burgos, con el que operó en el norte de Portugal. Este conflicto hispano-galo tuvo su escenario principal en la frontera oriental, denominándose Guerra del Rosellón. Allí se distinguió en varias acciones como el ataque de Benet, en Perpiñán, en las batallas del campamento de Perestortes y Trullas, en el socorro a la plaza de Argelés y en los ataques contra El Bolo y Villalonga.

Después, fue trasladado a Guipúzcoa, como sargento mayor del Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa. En febrero de 1794, tuvo una destacada intervención en la batalla de Biriatu, villa labortana del territorio francés que había sido invadido. Sin embargo, una reacción del Ejército de los republicanos generó el repliegue del Ejército realista, cuya retirada estuvo organizada por Mendizábal, en agosto de 1794.

En Tolosa se reagruparon los batallones del general Martín Álvarez de Sotomayor, virrey de Navarra. Mendizábal se ocupó de defender el ala izquierda del ejército, rechazando el ataque de los republicanos. Mientras apoyaba el ala derecha fue herido de un balazo en el cuerpo, que le mantuvo convaleciente hasta noviembre.

Mendizábal fue reincorporado al frente del río Deba. Al mando de 6.000 combatientes, que habían sido reunidos en leva por las tres diputaciones vascas, logró rechazar en los montes de Elgueta a los 10.000 efectivos del general Moncey en su intento de asaltar Vitoria, retirándose hacia Vergara.

Por esta acción, en junio de 1795, fue ascendido a teniente coronel de Infantería del segundo Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa.

GABRIEL ÁLVAREZ DE MENDIZABAL E IRAETA

Tras la firma de la Paz de Basilea, el rey Carlos IV se aliaba con los convencionales de la República de Francia, y entraba en guerra con Gran Bretaña. Consiguió una serie de ascensos y distinciones: comandante en el regimiento Granada en febrero de 1796; el regimiento Zamora, en octubre; y el hábito de caballero de la Orden de Calatrava, en 1797. Un año después, tomando parte de la guerra contra los británicos, participó en el desembarco de Rochefort.

Al frente de un cuerpo de tiradores pudo repeler un intento de invasión de la flota inglesa en el fondeadero de Deix. Tras esta defensa, zarpó con la armada española desde este puerto, mientras era perseguido por la inglesa, hasta que arribó en El Ferrol.

El 23 de septiembre de 1804, entró en Bilbao al frente de un contingente armado para sofocar la revuelta conocida como la Zamacolada.

Pero sería la Guerra de la Independencia española el conflicto en el que Mendizábal más por el valor y serenidad con que luchó en diversas acciones. Desde el inicio, en mayo de 1808, permaneció junto a las tropas reales en contra de la invasión francesa de José Bonaparte.

Formó parte de la vanguardia del llamado Ejército de la Izquierda, en la batalla de Zornoza, en noviembre de 1808. A pesar de la derrota, resistió en el repliegue de las fuerzas hispano-inglesas hacia Galicia a finales de ese año.

En marzo de 1809, siendo brigadier, consiguió rendir a unos mil napoleónicos acantonados en Villafranca del Bierzo. En noviembre, siendo mariscal de campo de varias unidades de infantería, resistió a las tres cargas de la caballería francesa del general Kellermann en la batalla de Alba de Tormes. Por tales acciones, fue premiado con el ascenso a teniente general y el título de conde de Cuadro de Alba de Tormes.

BATALLA DE ALBA DE TORMES

En 1810, tomó parte del sitio de Badajoz, siendo capitán general interino de Extremadura. Dirigió una "Proclama a la guarnición y vecinos de Badajoz" (publicada en el Diario Mercantil de Cádiz, el 22 de octubre de 1810), en la que, para tranquilizar a la población de esta ciudad, ensalzó a su general en jefe.

En 1811, estuvo en la batalla de La Albuera, repitiendo la tácticamde Alba de Tormes, tratando de impedir una rotura y desbandada de las fuerzas aliadas. En reconocimiento, la Regencia gubernativa hizo entrega de un sable de honor, mientras que las Cortes Constituyentes en Cádiz lo declaraban benemérito de la Patria.

Su nuevo destino y cargo para el año 1812 fue el de teniente general del llamado Séptimo Ejército, con el que operó en el norte de España, en un territorio que comprendía las provincias Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, La Rioja, Burgos y Santander. Bajo su mando se unificaron y regularon todas las partidas de guerrilleros en se había formado en las montañas de todo ese territorio, incluido el Corso Terrestre de Navarra, de Francisco Mina, o los guerrilleros vascos de Ramón Jauregui.

El primer objetivo fue recuperar Bilbao, que fue iniciado por Renovales el 11 de agosto y a los pocos días llegó Mendizábal. En calidad de jefe de ese ejército y en nombre de la Regencia de España, Mendizábal fue proclamando la Constitución de las Cortes de Cádiz en las tres provincias vascas a medida que sus tropas iban expulsando a los imperiales y liberando el territorio. El día 16 de agosto, en la capital vizcaína, lanzó una proclama a los habitantes de las provincias vascas, proponiéndoles a jurar la Constitución.

Tras perderse la ciudad, fue recuperada por Mendizábal y volvió a proclamar la carta magna en el 1 de octubre de 1812. Celebradas las Juntas Generales en la bilbaína iglesia de San Nicolás de Bari, y presididas por Mendizábal, aclamaron los Diputados generales a éste y al general Castaños. También pusieron algunas reservas a la Constitución para evitar lo que podía suponer una merma del régimen foral.

En diciembre de 1812, fue nombrado jefe político del Señorío de Vizcaya.

En la fase final de la guerra fue general en jefe del ala izquierda del cuarto ejército. Tras conocer el triunfo del Ejército aliado en la batalla de Vitoria, el 23 de junio de 1813 publicó un bando en Durango en el que anunciaba la buena noticia. En Bilbao, acusó a algunas autoridades locales de "mirar con ceño los triunfos de la Nación", debido a los grandes gastos y destrozos que generaba la guerra, o tal vez por sus antipatías hacia la Constitución.

BATALLA DE SAN MARCIAL

El 31 de agosto de 1813, peleó de forma voluntaria en la batalla de San Marcial, a pesar de haber recibido el día 27 el nombramiento para el mando militar de Castilla. Esta victoria consiguió rechazar la contraofensiva napoleónica bajo mando del mariscal Soult al norte del Bidasoa, abriendo así el camino a la invasión del territorio francés a los ejércitos aliados. La campaña napoleónica concluirá para él, con nuevas acciones de mérito, en la batalla de Tolouse en 1814.

Por sus heroicas acciones en la Guerra de la Independencia, Mendizábal fue condecorado con la máxima distinción, la Gran Cruz Laureada de San Fernando en 1815, y la de San Hermenegildo en 1819.

Tras el regreso del Régimen absolutista por Fernando VII, en 1814, Mendizábal fue requerido para la comisión para la organización de una expedición de socorro a Buenos Aires.

En 1815 se incorporó al del Consejo supremo de la Guerra, hasta 1619, y contrajo matrimonio con Josefa Gabriela de Zavala y Mendizábal.

Durante el Trienio Liberal de 1820-23, fue capitán general de Guipúzcoa y, después, comandante general de Navarra. Sus protestas ante el regreso de Fernando VII al poder, en 1823, lo convirtieron en un militar con ideales más cercanos al Liberalismo constitucional que al Régimen absolutista.

En 1834, fue nombrado decano Supremo de Guerra y Marina, cargo en el que permaneció hasta su fallecimiento, que se produjo en Madrid, en 1838.

19/01/2026

La Conquista de Albania, por Alfonso Ungría





La Conquista de Albania es una película española de 1983 dirigida por Alfonso Ungría, participada por el actores Xabier Elorriaga, José María Muñoz, Klara Badiola y Patxi Bisquert.

En el siglo XIV, Luis de Beaumont, hermano del rey Carlos II de Navarra, emprende un peligroso viaje a Albania para reclamar el trono que le corresponde por herencia de su esposa. Para ello, el rey envía una compañía de guerreros de la Compañía de Navarra, quienes se enfrentan a una odisea a través del Mediterráneo para luchar en una tierra lejana.

La película se caracteriza por su tono realista, su género histórico y su enfoque en la dura y peligrosa travesía mediterránea de los expedicionarios.


16/01/2026

Batalla de Orbaizeta en 1794


La batalla de Orbaizeta tuvo lugar en el pirineo navarro entre el 15 y el 17 de octubre de 1794 durante la Guerra de la Convención francesa de 1793- 1795, entre la Monarquía española del rey Carlos IV y la República francesa. Esta contienda estuvo englobada a su vez en la Guerra de la Primera Coalición, formada por Gran Bretaña, Austria, Prusia, Nápoles y Cerdeña-Piamonte, en 1792, y España y Portugal, en 1793. Enfrentaba a la Convención francesa de los ideales revolucionarios contra las Monarquías defensoras de los tradicionales sistemas absolutistas.

Desde 1793, la frontera francesa con Navarra y Guipúzcoa se convirtió en escenario de acciones militares entre las tropas convencionales y españolas. Tras un buen inicio para las tropas españolas del general Ventura Caro que habían ocupado gran parte del territorio del País Vasco francés, en 1794 el Ejército de los convencionales reaccionó. En junio de aquel año, en la Batalla del Valle de Baztán, las fuerzas españolas fueron derrotadas por las del general Bon Adrien de Moncey en el norte de Navarra. En agosto, las capturas francesas se fueron sucediendo en Guipúzcoa: San Marcia, Irún, Fuenterrabía, San Sebastián, Tolosa, y casi la totalidad de la provincia fue tomada entrado septiembre.

El siguiente objetivo iba a ser la ciudad de Pamplona. Moncey reorganizó su ejército para que cada regimiento de infantería estuviera formado por dos batallones de operaciones en campaña y un tercero sirviese de guarnición. Las compañías de granaderos de cada batallón se reunieron para formar una reserva, y se fue preparando una columna de asedio en Bayona bajo la dirección de Armand Samuel de Marescot con la finalidad de asaltar la capital navarra.

EL GENERAL MONCEY EN LA BATALLA DE ORBAIZETA

Además, el ya potente Ejército francés de los Pirineos Occidentales fue reforzado por 15.000 efectivos procedentes de la sofocada Rebelión de Vendée, aunque al final fueron 3.000 infantes y 500 jinetes que llegaron a mediados de septiembre. En total, el Ejército de los republicanos estaba formado por 52.000 combatientes repartidos en 64 batallones de infantería, 4 regimientos de caballería, además de 640 dragones y húsares, y estos a su vez en 5 divisiones al mando de los generales: Henri F. Delaborde, Jean Mauco, Thomas-Alexandre Dumas, Charles de Frégeville y Jean Antoine Marbot. Los generales de brigada que comandaron las operaciones de ataque fueron Pierre Bories de Castelpers, Jean Daniel Pinet, Pierre Rouché, Antoine Digonet, Louis Hyacinthe Le Feron.

El Ejército español del frente occidental contaban con 13.000 efectivos al mando del teniente general de Pedro Téllez-Girón, duque de Osuna. Tenía por generales de división a Juan Manuel Cagigal, Antonio Filingieri, Frías y Joaquín José Ibáñez-Cuevas y Valero.

A mediados de octubre, Moncey comenzaba su operación de invasión a Navarra en un amplio frente desde el valle de Baztán y el puerto de Ibañeta en dirección sur hacia Pamplona utilizando a 46.000 solados.

El día 15, por el este, la división de Delaborde atacó las posiciones de Filingieri en Mezquiriz, lugar ubicado a ocho kilómetros al suroeste de Roncesvalles, en dirección al valle del río Urrobi y del río Irati. Por el oeste, la ofensiva partió desde Leiza hacia Lecumberri. Y por el centro de estos ejes, la operación partió desde Doneztebe por el paso de Donamaria y desde Elizondo por el puerto de Velate y Lanz con destino a Sorauren.

Con este movimiento, Moncey pretendía rodear a las tropas españolas acantonadas en Eugui, Burguete y Roncesvalles, desplegando 11 batallones y 2 brigadas, además de 640 dragones y húsares. La línea española de la frontera navarra se trasladó a una nueva entre Aoiz y Pamplona, que, continuando por Irurzun y Lecumberri, cubría aquella plaza. A su vez, otra columna, mandada por el coronel Leferron, salió de Andoaín y, por Leiza y Gorriti, atacó el puesto de Lecumberri, el 16 de octubre. Los resistentes abandonaron la posición después de combatir y ante la llegada de otra columna procedente de Goizueta.

Al día siguiente, el Ejército republicano tomó Villanueva de Araquil, ubicada unos nueve kilómetros más al sur de Lecumberri. Ambas aldeas se encuentran en el extremo occidental del frente de ataque francés.

En el otro extremo, otra nueva columna a las órdenes del general Marbot, la cual se había divido en tres al pasar la frontera, se dirigió por su izquierda sobre Ochagavia y por su derecha sobre Orbaizeta. Capturó la Fábrica de Municiones de Orbaizeta, así como la Fábrica de Armas de Eugui y el almacén de mástiles de la Real Marina española situado junto al río Irati. Estas tres factorías militares resultaron un fuerte golpe para el Ejército español.

A la división de Delaborde se le reunía otra fuerte columna procedente de Santesteban que había cruzado la cordillera por Donamaría.

RESTOS DE LA FÁBRICA DE MUNICIONES DE ORBAIZETA

De los 4.000 combatientes españoles que estuvieron defendiendo aquellas posiciones, unos 200 cayeron muertos y 724 capturados, además de 50 cañones de artillería; mientras que las pérdidas francesas son desconocidas. Pero, la mayor parte de las tropas españolas consiguieron escapar del cerco que estaba ejecutando Delaborde, marchando hacia el sur gracias a una pronta anticipación de Filangieri. De hecho, este general de división francés fue acusado de no haber aislado al grueso del Ejército español allí posicionado.

La ofensiva consiguió ganar terreno hasta los límites de la fortaleza de Pamplona, pero se detuvo debido a que los representantes políticos de la Convención francesa no autorizaron un nuevo avanece.

A partir de noviembre, el virrey de Navarra, Martín Álvarez de Sotomayor, concentró todos sus efectivos en la defensa de Pamplona, donde rechazó continuados ataques por Izagaondo, Villava, Zabaldica y el monte de San Cristóbal. En ese momento, el virrey fue sustituido por Pablo de Sangro.

Hubo enfrentamientos en Iroz y Zabaldica, el 15 de noviembre, y en Ilzos y los Berrios, el 24, y aun otros dirigidos contra Olave y Sorauren en los días sucesivos. Pero, de todas formas, el Ejército de la Convención francesa carecía de medios suficientes para emprender el sitio de Pamplona, más allá de incendiar algunos pueblos limítrofes.

Todo el pueblo navarro se había sublevado ya. Un historiador francés, recordando que el rey Francisco I de Francia vio destruido su ejército en aquellos mismos sitios y por iguales causas en 1512, escribió que:
"Por todos lados se dejaba sentir la necesidad de abandonar tan ásperas posiciones. Los caminos se hacían de día en día más impracticables, hallábanse los transportes destruidos y los soldados, extenuados por la falta frecuente de alimento y por las aguas corrosivas de las montañas, desnudos y miserables, iban en montón a parar a los hospitales."

BATALLA DE MONTAÑA NEGRA EN LA GUERRA DE LA CONVENCIÓN

Aquel mes de noviembre, hubo una reacción española en Vergara por un destacamento de la Milicia Foral Guipuzcoana liderada por Gabriel de Mendizábal e Iraeta consiguió recuperar la villa. También, consiguió detener al avance de Moncey hacia Vitoria al mando de un contingente de 6.000 veteranos que obligaron a batirse en retirada a los 10.000 solados convencionales en los altos de Elgueta. A finales de 1978, la línea Vergara-Legazpia se estabilizó como frente vasco.

Moncey se estancaba en Guipúzcoa y Navarra, entre montañas, temiendo alguna trampa a campo abierto en la Llanada alavesa por parte del Ejército español que se estaba reforzando. Además, los voluntarios vascongados se hacían fuertes sobre el valle del Deva, marcando un frente desde el Cantábrico hasta Mondragón, centro en aquellos días de la sublevación vasca contra los invasores.

A inicios de diciembre, el Ejército de la Convención emprendió un movimiento de retirada. Las tropas del general Frégeville se establecieron en Tolosa, con un gran campo atrincherado junto a San Sebastián; las de Marbot en Lesaca; las de Delaborde en Elizondo y las de Mauco en San Juan de Pie de Puerto y los Alduides. El Ejército español lo hizo en una línea paralela desde las posiciones de Orbaiceta y Eugui, que volvieron a ocupar en su ala derecha, las cumbres del Pirineo en Velate, Gorriti y Lecumberri, a la vista del Bidasoa y el Urumea, donde campaban sus enemigos resguardados con las plazas de Fuenterrabía y San Sebastián, y la serie de montañas que dominan el Oria en la izquierda, cubiertas por las fuerzas vascongadas de las tres provincias.

Durante el invierno de 1794-1795, una epidemia de tercianas y fiebres pútridas que apareció en el frente navarro consiguió acabar con alrededor de 3.000 soldados franceses, además de civiles de pueblos próximo a la capital, lo que ocasionó la paralización de las operaciones de asalto. Los franceses tuvieron que soportar las acciones de las guerrillas que acosaban continuamente sus líneas de suministros, teniendo que aumentar las fuerzas dedicadas a la seguridad.

El 22 de julio de 1795, las autoridades diplomáticas de España y Francia firmaron el Tratado de Paz de Basilea, poniendo fin a esta contienda. Las tropas de Moncey tuvieron que abandonar Guipúzcoa y Navarra en un momento en el que lanzaban un nuevo ataque a Pamplona y Vitoria.

11/01/2026

Machinada de 1718


La fuerte depresión producida por las malas cosechas y las demandas fiscales de 1713, precipitaron la asonada. El Real Decreto de 31 agosto 1717, trataba de trasladar las aduanas interiores o fronteras económicas a los Pirineos y a los puertos de mar en el norte peninsular de España. Esto implicaba un gravamen sobre los productos importados, que en el caso de las zonas costeras suponía el incremento de precios de los artículos básicos de consumo.

Aunque los sucesos más sangrientos ocurrieron en Bilbao, el radio de localización de la revuelta fue amplio: Mundaca, Vergara, Mondragón, Motrico, Deva, Elgoibar, Eibar, Placencia, Elgueta, Arechavaleta, Escoriaza, Salinas de Leniz y Oñate.

Los acontecimientos se desarrollaron entre el 31 de agosto de 1717 y el 1 de enero de 1723, aunque lo más grave sucedió entre marzo 1717 y enero 1718.

Se quemaron casas de notables, ultrajaron a clérigos, y eliminaron a oligarcas, entre ellos al diputado general Enrique Arana.

PORTUGALETE, POR ECHARTE

Los vecinos de Bilbao se armaron para defenderse de los campesinos, ya que la asonada llegaba a Somorrostro, Portugalete, Bermeo. Y se difundió por Guipúzcoa, concretamente al valle de Deva. Felipe V envió al mariscal Blas de Loyola al frente de 3.000 hombres, y al fiscal general del reino.

Los protagonistas del motín fueron los campesinos de Begoña, Erandio, Abando, Deusto, Sondica, y la animosidad se centraba contra los notables rurales, las autoridades forales y la oligarquía económica, que englobaba a patronos y comerciantes.

La represión se saldó con 32 penas de muerte, penas de prisión, multas y confiscaciones de bienes. Sin embargo los amotinados consiguieron la modificación del Real Decreto de 1717, al obtener la exención de gravámenes a los productos que se importasen para el propio consumo, excepto para el cacao, azúcar, tabaco y demás productos virreinales.

FÁBRICA DE SALAZÓN, POR IGNACIO DÍAZ OLANO

06/01/2026

Juan Ignacio de Salaverría


Capitán de marina de la Real Armada española en navíos como Soberbio y Glorioso a mediados del siglo XVIII

JUAN IGNACIO DE SALAVERRÍA

Juan Ignacio de Salaverría era natural de Pasajes, donde nació a inicios del siglo XVIII.

En 1738, mandó los balandros San Pedro y Santa Rosa, los cuales tuvieron un disputado enfrentamiento bélico contra algunos buques de los Países Bajos. Formaba parte de una flota naval al mando del teniente general Blas de Lezo y Olavarrieta, en cuyo combate recibió una grave herida. También tuvo algún tipo de combate en aguas del cabo San Vicente, sirviendo como segundo capitán del navío Dragón.

En 1759, siendo capitán de navío, estuvo al mando del navío Soberbio, de 70 cañones y 2 cubiertas, construido en el Real Astillero de Guarnizo en 1750. Esta integrado en la escuadra corsaria de Andrés Regio. De este transbordó al navío Glorioso, de 74 cañones y 2 cubiertas, construido en el Real Astillero de Esteiro, en el Departamento Naval de Ferrol. Con él, partió desde Cádiz, en marzo de 1760, formando parte en la escuadra al mando del capitán general Juan José Navarro, marqués de la Victoria, que recogió al rey Carlos III en el puerto de Nápoles con destino a Barcelona para ser proclamado rey de España.

Al final de su carrera naval fue condecorado con la cruz y hábito de la Orden de San Carlos.

En 1772, murió en el Departamento Naval de Cádiz.

02/01/2026

Monasterio de Santa María la Real de la Oliva


MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE LA OLIVA

Entre los fértiles campos de la ribera del río Aragón y el desierto de las Bardenas Reales, y en el término municipal de la villa navarra de Carcastillo, se encuentra el Real Monasterio de Santa María la Real de la Oliva, con más de ocho siglos de historia.

Buscando la soledad de los campos y el agua en abundancia, los monjes cistercienses escogieron unos terrenos del valle de Aragón para fundar su monasterio, en 1149. García Ramírez era rey de Pamplona y Aragón, quien hizo grandes donaciones de terrenos para favorecer el nuevo asentamiento.

Está considerada la primera fundación de la Orden del Cister en España, siendo aprobada su incorporación a la orden en 1151, y al año siguiente pasó a depender, junto a Fitero y Veruela, del monasterio francés de l’Escale-Dieu.

HOSPEDERÍA DEL MONASTERIO DE LA REAL DE LA OLIVA

ALBERGUE Y HOSPEDERÍA DEL MONASTERIO DE LA REAL DE LA OLIVA

El templo se construyó durante los siglos XII y XIII, en la época de mayor prosperidad del monasterio, en estilo Románico cisterciense de gran pureza. Buscando la belleza a través de la sencillez, la ausencia de ornamento hace recaer el protagonismo en la piedra tallada. Durante estos dos siglos se construyeron la mayoría de los elementos arquitectónicos que se conservan en la actualidad: la Iglesia abacial, la Sala Capitular, la Capilla de San Jesucristo, los Sepulcros, la antigua cocina, los canales hidráulicos, y los restos de las dependencias monacales.

La Iglesia abacial cisterciense tiene forma de T, ya que parte del modelo más generalizado en la orden. El interior tiene 74 metros de largo, 37 metros de crucero, es decir la mitad del largo, y a su vez, 18,5 metros de altura, que es la mitad del crucero. Son las proporciones de una sobria nave en equilibrio y armonía.

En la fachada occidental, a los pies del templo, se conserva la portada principal con un rico programa escultórico, formado por un arco de entrada, un curioso alero que cuenta la historia de la música, y los rosetones laterales. Su torre fue construida con posterioridad en estilo renacentista.

FACHADA DE LA IGLESIA DE LA REAL DE LA OLIVA

PÓRTICO DEL MONASTERIO DE LA REAL DE LA OLIVA

La Sala Capitular es contemporánea de la cabecera, pues eran los elementos indispensables para la vida de la comunidad, y por lo tanto su construcción se hacía prioritaria. Es una preciosa estancia, probablemente más antigua de su género de España, donde los monjes reciben las enseñanzas y organizaban la vida monacal. De planta cuadrada, se distribuye en nueve tramos sustentados por esbeltas columnas.

La cocina es una sala rectangular formada por dos poderosos tramos apuntados. Inicialmente, tenía la chimenea central, pero en el siglo XVI se trasladó a la pared del claustro como se nota el deterioro de las piedras.

La Capilla de San Jesucristo es la primera iglesia que levantó la comunidad monástica cuando se instaló. Es una copia en miniatura del gran templo monástico, conservando toda la pureza cisterciense. En sus piedras se aprecian marcas de canteros similares a las de la iglesia mayor, lo que asegura que ambos templos fueron levantados por los mismos artesanos.


INTERIOR DE LA IGLESIA ABACIAL

SACRISTÍA NUEVA

El monasterio creció y prosperó al amparo de la protección de la monarquía y la nobleza navarras y a través de nuevas y generosas donaciones se convirtió en uno de los monasterios más poderosos de la época. Tierras viñedos y una amplia biblioteca fueron sus más apreciadas riquezas. Tuvieron cierta influencia en el ámbito político ya que contaba con privilegio de asiento y voto en las Cortes de Navarra, es decir, derecho a participar en las asambleas deliberativas que convocaban los reyes.

El claustro se fue construyendo entre los siglos XIV y XV, siendo el lado oriental y sur en gótico del XIV, y el lado norte más tardío, en gótico flamígero de finales del XV, más recargado en decoración y alejado del sobrio arte cisterciense. Está formado por cuatro crujías con seis tramos cada una. Sus capiteles están ricamente ornamentados en su mayor parte con motivos referentes a la vid, poniendo de manifiesto la importancia del vino en estas tierras ribereñas. De hecho, de esa misma época, siglo XIV, data la construcción de la antigua bodega.

CAPITELES CON RACIMOS DE UVAS

Y ya en la Modernidad, se construyeron la Sacristía, en el siglo XVI, y el Palacio abacial, en el XVIII.

Frente a la fachada de la iglesia se encuentra una amplia plaza conformada por la antigua residencia abacial y la hospedería de 1780, cuya fachada tiene una clara influencia mozárabe aragonesa. En la actualidad conserva su función de hospedaje.

A lo largo del siglo XIX, los monjes sufrieron hasta tres expulsiones del monasterio:

1ª expulsión: Iniciada la invasión francesa de 1808, las tropas napoleónicas tomaron y saquearon el monasterio en 1809, durando el expolio y abandono hasta 1814, cuando tras el asedio a Vitoria los franceses abandonaron definitivamente España.

2ª expulsión: Durante el Trienio Liberal, los monjes fueron expulsados de nuevo del monasterio entre los años 1821 y 1823.

3ª expulsión: La desamortización de Mendizábal de 1835 supuso el abandono del monasterio y su ruina durante 91 años. La biblioteca y el archivo fueron confiscados y la iglesia se convirtió en almacén y cuadra.

En 1926, llegaron los primeros monjes de una comunidad cisterciense para acondicionar el lugar después de un acuerdo con la Diputación Foral.


CLAUSTRO GÓTICO

CLAUSTRO GÓTICO

De severa y equilibrada arquitectura, mantiene su ritmo de vida particular ajustado al horario de la Edad Media, cuando los monjes se levantaban a las dos de la madrugada para entonar maitines y a partir de ahí seguir una ordenada vida de trabajo y rezo. En la actualidad, tan solo se han retrasado el horario un par de horas. Así, a las 4:00 los monjes entonan maitines, a las 12:30 se cierra el horario de visitas para que coman y descanses, y a las 15:30 se reabre el monasterio.

En la Edad Media, los monjes se levantaban a las cuatro de la madrugada para ir a celebrar maitines. A partir de ahí se establecía una serie de rezos, siempre a la misma hora, que dieron lugar a las horas canónicas, que regían las vidas de monjes y seglares. Maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas, y a dormir. Para medir el tiempo tan regulado se empleaban rudimentarios relojes de arena, clepsidras, relojes de luna, se observaba el movimiento de los astros y se atendía a la intuición de los sentidos, lo que ocasionaba algún madrugón inoportuno.

PATIO DE ENTRADA, IGLESIA Y ALBERGUE

El reloj de lunar es una especie de reloj de sol en el que la sombra que proyecta el gnomon es la de la luna. Cuando mejor funciona es, evidentemente, con luna llena, que en la fase de luna nueva no hay ni luz ni reloj posible.

El reloj de arena tiene un funcionamiento muy similar a la clepsidra, donde el agua es sustituida por granos de arena.

El reloj de vela también tiene función de medición cronológica si todas las velas son del mismo grosor y tipo de cera, si todas tardan el mismo tiempo en consumirse, y si todas tienen las mismas marcas que señalen los intervalos temporales.

La clepsidra, que en griego significa "robar agua", mide el tiempo que transcurre caer toda el agua de un recipiente en alto a otro en el suelo mediante un flujo regulado.

Diariamente los monjes realizan liturgias cantadas en lengua vernácula: Rezos a las 4:30; Eucaristía a las 8:15; Sexta a las 12:45; Nona a las 15:10; Vísperas a las 18:30; y Completas y Salve a las 20:45.

CLAUSTRO GÓTICO, FRONTAL Y TORRE RENACENTISTA

El Monasterio de la Oliva forma parte de la Ruta de la Ribera del Románico, un conjunto de villas al sur de Navarra con rico patrimonio histórico y artístico basado en este estilo arquitectónico, el Románico, y en torno a un río, el Ebro: Tudela, Fustiñana, Cabanillas, Tulebras y Fitero.

Junto al Monasterio de la Oliva y puerta de entrada al Parque Natural de las Bardenas Reales, se encuentra la villa de Carcastillo, punto de descanso de los pastores trashumantes que viajaban desde los montes del Pirineo navarro hasta las Bardenas.

También está cercano la despoblada villa medieval de Rada, del siglo XII, en proceso de recuperación arqueológica. Conserva parte de la muralla, su iglesia y partes de la estructura urbana. Es también un excelente mirador desde el que poder ver la llanura del somontano de Olite y la serranía de Ujué con su iglesia-fortaleza al norte; la vega del río Aragón y sus menados a sus lados; y el desierto de las Bardenas Reales al sur.

La Bodega Abadía de la Oliva recupera la tradición de la elaboración de vinos y aceites de la Borgoña francesa, origen de la abadía del Cister.

MAQUETAS DEL MONASTERIO

MAQUETAS DEL MONASTERIO

MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE LA OLIVA MONUMENTO NACIONAL