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17/09/2022

Miguel de Múzquiz y Goyeneche


Secretario real de Hacienda y Finanzas durante el reinado de Carlos III

Miguel Múzquiz Goyeneche secretario real
MIGUEL DE MÚZQUIZ Y GOYENECHE 

Miguel de Múzquiz y Goyeneche nació en Eluete, Navarra, en 1719. Su tío materno había sido consejero real y secretario del Consejo de la Cruzada en 1743.

Estuvo al frente de este ministerio durante diecinueve años, entre 1767 y 1785, consiguiendo una importancia singular en el gobierno de Carlos III. El rey ilustrado se dio cuenta de su valía y preparación, nombrándolo secretario real de Hacienda y Finanzas, en el momento de la crisis que sufrió tras el motín de Esquilache, en 1766.

En el ministerio de mayor responsabilidad se realizó una extraordinaria labor de reformas económicas, cuyo éxito se llevaron otros como Olavide, Campomanes o Floridablanca. En su ministerio se reorientó la política de reforma industrial en 3 aspectos:
1. la ampliación de exenciones fiscales a la producción
2. el fortalecimiento de las fábricas estatales estratégicas y la privatización de las que no lo eran
3. la modificación de las ordenanzas gremiales

Introdujo la visión liberal en la economía a través de las medidas de libertad de comercio de los productos agrarios, de la limitación de los privilegios de la Mesta y del decreto de libre comercio con América en 1778. Supuso la superación de multitud de barreras fiscales y administrativas y el recorte de privilegios y monopolios. Gracias a esta medida, permitió la fundación de la Compañía de Filipinas, de la cual capitalistas vascos tomaron gran parte de su explotación.

En materia fiscal, continuó la política del marqués de la Ensenada, rebajando los impuestos para estimular el comercio, y fomentando la agricultura. Intentó, sin conseguirlo, implantar la única contribución en 1769, y unificó los aranceles aduaneros en 1782.

También realizó reformas en la agricultura, medidas sobre arrendamientos entre colonos y arrendatarios, etc. Desempeñó un papel importante en el desarrollo de los canales, como el de Castilla, y dio un impulsó a los proyectos de colonización de Sierra Morena mediante la construcción de las nuevas poblaciones.

Múzquiz fue, junto a su colaborador Francisco Cabarrús, el creador de la Banca de San Carlos, origen del futuro Banco de España.

banco España San Carlos
BANCO DE ESPAÑA

A él se debe también la introducción de las Rentas Vitalicias, una combinación de depósito y póliza de seguros sobre la vida, y la organización de los Reales Empréstitos, para subsanar los déficits en los momentos de apuro. El mismo Múzquiz impuso la cantidad de 120.000 reales sobre la vida de su primogénito, Ignacio, en la época de la guerra con Inglaterra en 1782.

Su contribución al gobierno del estado quedaba expuesta en el Calendario Manual y Guía de Forasteros de 1785:
- gobernador del Consejo de Hacienda
- presidente en la Real Junta General de Comercio, Moneda, Minas y Dependencias Extranjeras
- regidor de la Real Junta de Tabaco y tres de las Juntas de Montepío
- decano interino del Consejo Supremo de Guerra

Consiguió las insignias de las órdenes de Santiago, en 1743, y de Carlos III, en 1783.

Empleaba su saber, por otra parte, para acrecentar la prosperidad del país y el bienestar de todas las clases sociales. Postergaba sus propios intereses a estos fines, y dejó tan poco dinero, al morir en 1785, que el rey, conmovido, intervino para ayudar a su viuda y sus hijos. Distinguido por los miembros de la Corte, todos le guardaban respeto.

Retrato Miguel Múzquiz Goyeneche Francisco Goya
MIGUEL DE MUZQUIZ Y GOYENECHE

09/04/2022

Miguel José de Azanza


Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra en 1793, Virrey de Nueva España desde 1798 hasta 1800 y Ministro de Hacienda, luchó contra los franceses en 1795 y a su lado en la Guerra de la Independencia en 1808.

 
MIGUEL JOSÉ DE AZANZA

Natural de Aoiz, Navarra, donde nació en 1745. Cuando Miguel José de Azanza contaba con 17 años de edad, viajó al Virreinato de la Nueva España, en compañía de su tío José Martín de Alegría. Allí se colocó como secretario del visitador general José García de Gálvez, con el que recorrió la colonia conociendo muchos de sus problemas.

En 1771, regresó a la metrópoli y se alistó en el Regimiento de Infantería, pero abandonó la milicia para iniciar una carrera administrativa ingresando en el cuerpo diplomático. Ostentó la representación de encargado de negocios de la embajada de España en Prusia y de secretario de la embajada de España en Rusia.

En diciembre de 1795, fue nombrado secretario de Estado y más tarde secretario del Despacho de Guerra cargo que mantuvo hasta octubre del año siguiente.

Con la caída en desgracia de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos III que firmó la paz de Basilea con Francia, Azanza fue nombrado virrey de Nueva España, sustituyendo a Miguel Grúa Talamanca y Branciforte, que era un protegido de Manuel Godoy.

En 1798, llegó de nuevo a México, tomando posesión del cargo de virrey de Nueva España el 30 de mayo. Encontró un ambiente de bienvenida y esperanza basado en el deseo de los habitantes de Nueva España de que cambiara la situación que el anterior virrey había ido provocando durante su mandato.

Azanza fue desmovilizando las concentraciones de tropa que su antecesor había hecho y fortificando algunos puntos del virreinato, como el puerto de San Blas.

En 1799, hizo frente al alzamiento independentista conocido como la rebelión de los machetes que lideraba Pedro Portilla que pretendía la expulsión de los españoles peninsulares de la colonia, los llamados gachupines. Los rebeldes reunieron un grupo de unas 20 personas armados de sables con intención de apoderarse del virrey ocupar su lugar, puesto que ocuparía Portilla. La conspiración quedó frustrada cuando uno de los participantes, Francisco de Aguirre puso los planes en conocimiento de las autoridades.

Una de las acciones menos conocidas del Miguel José de Azanza como virrey fue la de la limpieza de la ciudad, que se tuvo como referente el exterminio de los perros callejeros por motivos sanitarios. Se estima que se ejecutaron más de 14.000 perros entre los años 1798 y 1801, ya que eran considerados como una plaga que atraía pestes y enfermedades.

El objetivo final era el de convertir la ciudad de México en una urbe a imagen y semejanza de las grandes ciudades europeas de aquella época. La construcción de espacios públicos conformados por parques y plazas muy limpias, debía ser completada por una cierta apariencia social.

En 1800, Azanza volvió a España accediendo a puestos en el gobierno de la nación. En marzo de 1808, tras el motín de Aranjuez, que supuso la caída definitiva de Godoy, el rey Fernando VII le nombró secretario de Hacienda. Azanza simpatizaba con las ideas nacidas de la Revolución francesa y formaba parte del grupo conocido como de los afrancesados. Fue uno de los redactores del Estatuto de Bayona, en el que participó a instancia de Napoleón.

Tras el nombramiento del hermano de Napoleón como rey de España, José I Bonaparte, fue secretario de Asuntos Exteriores, y, desde 1811, embajador en París. José I le nombro duque de Santa Fe.

Al finalizar la Guerra de la Independencia, Azanza se exilió en Francia, donde permaneció hasta su muerte el 20 de junio de 1826, en Burdeos. Su participación al lado de los franceses le llevó a ser juzgado, sentenciado a muerte y confiscado su patrimonio.

06/01/2022

Miguel Antonio de Zuaznabar y Larramendi


Consejero del Real Consejo de Hacienda en el reinado de Felipe V

Miguel Antonio de Zuaznabar y Larramendi nació el 4 de abril de 1685 en Hernani, Guipúzcoa, y murió en 1753. Fue hijo de Esteban Zuaznabar y Ana Maria Larramendi.

Sirvió en la Corte borbónica de Madrid para los reyes Felipe V de Borbón e Isabel de Farnesio. En 1724, fue elegido alcalde de su villa natal, pero sus ocupaciones cortesanas no le permitieron desempeñar este cargo. Más tarde, fue nombrado consejero real de Hacienda.

En compensación a los servicios prestados en la Corte, Felipe V le concedió el patronato de la iglesia parroquial de Hernani.

Practicó activas gestiones para el establecimiento de la fábrica de anclas en Fagollaga.

Un descendiente suyo fue José Agustín Zuaznabar, que fue consejero real, director de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas en 1754, cónsul de San Sebastián en 1774 y administrador local de Hernani.

Sede Real Compañía Guipuzcoana Caracas Guaira Venezuela
CASA DE LA COMPAÑÍA GUIPUZCOANA DE CARACAS

20/05/2021

Luis María de Salazar y Salazar


Militar y político que ocupó altos cargos en la administración de la Corte de Carlos IV, Fernando VII y el Trienio Liberal, llegando a ser secretario del despacho de Hacienda y del despacho de Marina

LUIS MARÍA SALAZAR Y SALAZAR

Luis María de Salazar y Salazar nació en Vitoria en 1758. Pertenecía un linaje nobiliario muy apegada a la carrera militar, sirviendo a la Real Armada española durante tres siglos.

Siendo joven, recibió una excelente educación, primero en casa de su cuñado el marqués de Narros y después en el Seminario Patriótico de Vergara. Por tanto, fue socio de la Real Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País.

Una vez completados los estudios en la villa guipuzcoana, en 1775, ingresó en la Real Armada española para formarse como guardia marina en la academia de Cádiz.

En 1783, realizó su bautismo de fuego vez en la campaña de Argel de 1783. Aquella acción le valió el ascenso a alférez de fragata en 1786, y después a teniente de navío.

En 1792, estaba en Madrid, tomando parte de la redacción de las nuevas Ordenanzas Generales de la Real Armada española, junto al secretario real de Marina, el bilbaíno José de Mazarredo. Desde ahí fue escalando puesto en la carrera burocrática como oficial sexto del despacho de Marina, hasta llegar a ser oficial de esa secretaria real en 1801.

ORDENANZAS DE LA ARMADA ESPAÑOLA

En 1802, fue ascendido a capitán de navío y, en 1803, fue intendente general de Marina del Departamento Naval de Ferrol, e intendente general del Consejo del Almirantazgo.

En 1805, fue obsequiado como caballero pensionista de la Orden de Carlos III, y, en 1807, ascendido a consejero real del Consejo del Almirantazgo.

Cuando comenzó la Guerra de la Independencia española, en 1808, fue retenido en la Corte de José I Bonaparte contra su voluntad, pero consiguió escaparse para unirse al bando insurrecto patriótico en Sevilla.

En 1812, fue elegido secretario del Despacho de Hacienda y jefe político de Sevilla.

Tras la finalización de la contienda y la llegada al trono de Fernando VI, en 1814, fue nombrado secretario del Despacho de Hacienda y de Marina.

En 1816, fue desterrado junto con toda su familia a su ciudad natal, Vitoria, aunque en la práctica residió en Bilbao. A pesar de todo, pronto fue reintegrado como consejero del Consejo de Estado.

Durante el Trienio Liberal de 1820-1823, se le confió de nuevo el ministerio de Marina en 1820 y, posteriormente, en 1823. Con carácter interino ocupó la Secretaría de Despacho de la Guerra durante 14 días de junio de 1825.

En 1830, Fernando VII le concedió el título de conde de Salazar.

Durante la I Guerra Carlista, desde 1833, se retiró de la actividad pública residiendo en Madrid, donde organizó numerosas tertulias, acogiendo entre otros, a muchos alaveses amigos y parientes que residían en la Corte. Murió en Madrid en 1838.

ESCUDO DE ARMAS DE SALAZAR

Su hijo fue José Joaquín de Salazar, nacido en Laguardia, en 1775, al igual que Luis María, permaneció en la provincia para distinguirse tanto en la vida municipal como provincial.

Hermano de Luis María fue José María de Salazar y Salazar, también alavés que nació en Manzanos, en 1752. Al igual que su hermano, perteneció a la Real Sociedad Económica Vascongada como socio numerario. Fue en varias ocasiones miembro de la comisión alavesa de la agricultura y economía rústica, así como de la industria y el comercio. En 1782, fue diputado general de Álava. Falleció en 1787.

Hermana de ambos fue María Josefa de Salazar y Salazar, que estuvo casado con el marqués de Narros, fundador de la Sociedad Vascongada.

Los padres de Luis María fueron Ana Teresa de Salazar Albiz y Francisco Antonio de Salazar Bodin, que también fue miembro de la Real Sociedad Económica Vascongada. Fue marino que comandó como teniente el Regimiento de Infantería de Lisboa. Pero su vida transcurrió en Vitoria, donde destacó como alcalde y diputado general de la provincia en 1767 y 1776.

El padre de Francisco Antonio, por tanto abuelo paterno de Luis María fue Eusebio de Salazar Eguiluz, también natural de Vitoria donde nació en 1679. Fue capitán de una compañía de granaderos en el Regimiento de la Guardia de Infantería española, y en 1718 fue brigadier de infantería.

27/01/2020

José de Grimaldo y Gutiérrez Solorzano


Consejero real del Despacho de Guerra y Hacienda entre 1705 y 1714, y secretario del Despacho de Estado entre 1714 y 1726 durante el reinado de Felipe V

JOSÉ DE GRIMALDO Y GUTIÉRREZ SOLORZANO

José de Grimaldo y Gutiérrez Solorzano tuvo un origen vizcaíno, había nacido en Madrid, en 1660. Tanto su padre como su abuelo eran vizcaínos, habían sido oficiales en la Secretaría del Consejo de Indias. Este órgano administrativo de la Corte de Carlos II de Habsburgo, empezó a trabajar también el mismo José de Grimaldo, con apenas catorce años, con el cargo de entretenido.

En 1683, Grimaldo ya era oficial en propiedad y fue admitido como caballero en la Orden de Santiago, ascendiendo paralelamente en grados administrativos y en honores.

A inicios del siglo XVIII, durante la nueva dinastía Borbónica, fue nombrado para desempeñar la Secretaría del Despacho de Guerra y Hacienda, que desempeñó entre los años 1705 y en 1714. Un año antes, había sido nombrado miembro del Consejo de Indias.

A partir de este año 1714, ejerció al frente de la Secretaría del Despacho de Estado, tras la reforma de las administraciones centrales emprendidas por el ministro Juan Orry. En realidad se trataba de una estructuración de la anterior Secretaría del Despacho de Guerra y Hacienda, tras el final de la Guerra de Sucesión y definitiva victoria borbónica. Entres sus colaboradores estuvo Juan Bautista de Azpuru.

Durante su mandato, tuvo que lidiar con el primer ministro Julio Alberoni, quien en la práctica tomaba decisiones competentes a su secretaría, hasta que fue depuesto a finales de 1709. Grimaldo recuperaba su influencia y poder no solo en su Secretaría del Despacho, sino en todo el gabinete de Felipe V, que compartía con el de Guerra y Marina de Miguel Fernández Durán y de Justicia y Hacienda de José Rodrigo.

Desde 1720, fue ascendido al cargo de secretario del Despacho Universal en las jornadas reales, accediendo a todas las decisiones y negocios del rey. Su influencia de poder fue aumentando cada vez mas, pues actuaba ya como un primer ministro o valido en la Corte.

Se mantuvo al frente de la gobernación hasta que en 1722, tuvo seguir al rey Felipe V en su retiro en el Real Sitio La Granja de San Ildefonso. Actuaba como un consejero particular de Felipe V que como un secretario de estado, ejecutando las decisiones del rey o la reina Isabel de Farnesio, más imponiendo su propio criterio.

A inicios del 1704, Felipe V abdicaba en favor de su hijo Luis I, y con ello Grimaldo fue apartado de todos sus cargos, para retirarse en el Palacio de San Ildefonso. De todas formas, mantuvo su influencia la Secretaría del Despacho pasó al frente del guipuzcoano Juan Bautista de Orendáin y Azpilcueta, antiguo paje suyo junto al que había desarrollado su carrera administrativa desde la Secretaría del Consejo de Indias.

A los pocos meses, tras el fallecimiento del rey Luis I, por viruela, Grimaldo volvió a ocupar el mismo cargo de secretario de Despacho de Estado. Orendain fue cesado, pero conservó cierta preeminencia en la administración porque, a cambio, recibió la Secretaría del Despacho de Hacienda y la futura Secretaría de Estado, sustituyendo mientras tanto a Grimaldo durante sus ausencias o enfermedades. En esta nueva etapa, tuvo que enfrentarse a enemigos internos, como el mariscal Tassé, embajador francés; Orendáin, su amigo y benefactor; o Johann Wilhelm, barón de Riperdá, un diplomático que naturalizado español fue ascendiendo en la jerarquía administrativa hasta firmar el Tratado de Viena, en abril de 1725.

Esta acción supuso la caía de Grimald al frente del Despacho de Estado, en diciembre de 1725, sustituido por el secretario Juan Guillermo Ripperdá, durante unos meses. Mientras que Orendain obtuvo el título de marqués de la Paz.

No obstante, las cláusulas de aquel tratado suponían un desembolso gravoso para la hacienda española, que generó la destitución de Ripperdá, en mayo de 1726, y la vuelta al cargo de Grimaldo. Mientras se encargaba de anunciar las malas noticias referentes a las negociaciones de Viena, Orendain conspiraba para arrebatarle el poder, acusándolo de ponerse a favor de Inglaterra.

Gracias a la intervención de la reina Isabel, Grimaldo fue destituido de cualquier cargo en la administración central, en septiembre de 1726. La Secretaría del Despacho de Estado pasó a Juan Bautista de Orendáin.

Durante su retiro, pudo conservar el sueldo y título de Excelencia, hasta que José de Grimaldo falleció en Madrid, en 1733, por problemas de salud.

Durante su carrera de burócrata de la Corte de los Borbones, había conseguido el título de marqués de Grimaldo, caballero de la Orden del Toisón de Oro, caballero y comendador de la Orden de Santiago. Se había casado con Francia Hermosa y Espejo, con quien tuvo dos hijos: Bernardo María, II marqués de Grimaldo, y Pedro de Alcántara, caballero de Malta.

Según el testimonio de sus compañeros, Grimaldo era un hombre inteligente y trabajador y fue capaz de dar un aire nuevo a la administración de los asuntos que le eran confiados. Poseía un carácter flexible, gran capacidad de trabajo y mucha sinceridad, que llamó la atención de Felipe V, a quien "halagaba mucho cierta aparente deferencia con que el marqués escuchaba su opinión y la adhesión sin límites que profesaba éste á la persona augusta del rey".

Tenía fama de rectitud y de profesar un singular amor al rey, que demostró en más de una ocasión. Bien fuera por su personalidad o por la importancia de los asuntos que pasaban por sus manos, su trato con Felipe V fue directo y frecuente, gozando durante toda su vida de su estima, lo que explica que permaneciera en su puesto en la etapa de Alberoni y ejerciera una especie de gobierno en la sombra durante el reinado de Luis I. También gozó del reconocimiento de sus contemporáneos que, le apreciaran o no, reconocían su influencia, destacándose como uno de sus principales rasgos el que, "por sus méritos ha subido desde empleado hasta secretario de Estado en asuntos exteriores, como único y verdadero ministro".

30/12/2019

Mateo de Laya y Cabex


Almirante general de la Real Armada del mar Océano en 1683 y secretario del Consejo de Guerra, que tomó parte del asedio a La Rochelle de 1652, del sitio de Orán de 1675 y de 1688, y del combate de Estrómboli de 1676

MATEO DE LAYA Y CABEX

Mateo de Laya y Cabex era natural de Güeñes, Vizcaya, donde nació en 1630. Su padre fue Bartolomé de Laya, también vizcaíno de Güeñes nacido en 1580, que perteneció a la armada del general Antonio de Oquendo, y murió en 1639 en la batalla que dicha armada sostuvo en el combate de Las Dunas contra la escuadra holandesa.

En 1642, siendo joven, Mateo de Laya ingresó en la Real Armada española como paje del galeón Santísima Trinidad. Su bautismo de fuego lo hizo como grumete de la capitana real Nuestra Señora de la Asunción y Santiago, en el combate del cabo de Gata de 1643. Intervino así en las acciones de las postrimerías de la Guerra de los Treinta Años, especialmente contra las flotas francesa y holandesa.

Durante algún tiempo estuvo a las órdenes de Miguel de Oquendo y Molina en el golfo de Vizcaya. Durante la Guerra franco-española de 1635-1659, mantuvo varios enfrentamientos navales que la Armada española sostuvo contra la francesa. En una ocasión llegó a ser prisionero de estos cuando combatía a las tropas de Turena y de Condé, situadas sobre Burdeos.

Liberado poco después, tomó parte del asedio a La Rochelle, en 1652. Su comportamiento le valió el ascenso a teniente y, al mismo tiempo, se le entregó el mando de una fragata con la que hizo frente a varios barcos enemigos.

En 1655, obtuvo patente de corso concedida por el Consejo de Guerra del rey entrante Felipe IV, a fin de hostigar a la Escuadra francesa y sus cargamentos comerciales, al menos hasta la Paz de los Pirineos de 1659. Su actividad como corsario a lo largo de aquel período le llevaría al mando de varias naves integradas en la Escuadra del Cantábrico, apresando dos fragatas de guerra, una francesa, con 20 piezas de artillería y 150 hombres, y la otra turca, con 22 piezas de artillería y 380 hombres. La fragata francesa era igualmente corsaria y su capitán pertenecía a la Orden de San Juan. En el caso de la nave turca requisada en 1662, Mateo de Laya la entregó en Cádiz al gobernador de Galeras, Melchor de la Cueva, duque de Alburquerque.

mateo laya cabex nao nuestra señora rosario asedio orán
NAO NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO Y MATEO DE LAYA Y CABEX

Nuevamente fue requerido para ponerse al mando de uno de los pataches de la Real Armada de la Guarda que vigilaba los galeones mercantes de la Carrera de Indias.

En el 1669, se construyó su propia fragata con la que emprendió negocios particulares al mismo tiempo que conducía los despachos reales a los virreinatos españoles de América. Al encontrarse la Armada española escasa de barcos, el gobierno se la embargó y, a cambio, le nombró capitán de marina y guerra.

Durante la década de 1670, fue designado a la lucha contra argelinos y turcos, estando al frente de la nao Nuestra Señora del Rosario con la que intervino en el socorro de la plaza de Orán de 1675. Ante el grave hostigamiento de varias fragatas enemigas, prendió fuego a su nave para evitar que fuese capturada, lanzándose al mar en una tabla con el estandarte del buque y cinco marineros más.

De allí pasó a Barcelona, a las acciones del Mediterráneo central, uniéndose a la escuadra del almirante holandés Ruyter. Se destacó en el combate de Estrómboli de 1676, luchando contra la escuadra francesa sin que sufriera duros percances.

En el 1677, el general marqués de Peñafiel le concedió el mando del galeón San Bernardo, prestando sus servicios en el golfo de Mesina.

Por méritos propios en aquellas campañas, en 1683, fue designado caballero del hábito de Santiago y nombrado almirante general de la Real Armada del mar Océano.

COMBATE DE ORÁN DE 1675

Con esta nueva responsabilidad de asume tal elevado cargo, intervino en gran número de operaciones de mar como la de proteger de la piratería los barcos mercantes de la Carrera de las Indias Occidentales.

Volvió a demostrar sus dotes de guerrero en el asedio de Orán de 1688, desembarcando gran cantidad de artillería y pólvora, con cuyos refuerzos los caudillos moros y turcos tuvieron que levantar el asedio.

En 1692, era encumbrado como miembro del Real Consejo Supremo de Guerra y Junta de Armadas de la Corte de Carlos II. Desde esta institución intentó hasta el final de su vida renovar el poder de las escuadras hispanas, dirigiendo varias expediciones con gran acierto. Una de ellas fue de auxilio al sitio de Orán de 1693, muriendo ese mismo año en Cádiz.

Había conseguido la cruz y el hábito militar como caballero de la Orden de Santiago. Fue padre del almirante guipuzcoano Mateo de Laya y Aramburu, que falleció en 1703, también caballero de Santiago, habiendo por tanto sido contemporáneos, lo que hace difícil clasificar varios servicios entre padre e hijo.

MATEO DE LAYA Y CABEX

16/10/2019

Fernando Daoiz Guendica y de Aldunate


Teniente general de la Real Armada española a finales del siglo XVIII y miembro del Consejo de Guerra a inicios del siguiente

FERNANDO DAOIZ GÜENDICA

Fernando Daoiz Guendica y de Aldunate nació en Pamplona en 1738. De familia nobiliaria, su padre fue Fernando Daoiz Castañiza, diputado del reino de Navarra, y su tío Luis de Guendica y Mendieta, un ilustre militar bilbaíno caballero de la Orden de Santiago.

En 1754, comenzó su carrera militar integrado en la Compañía de Guardiamarina de Cádiz. Tras adquirir grandes conocimientos en álgebra, mecánica y navegación, en 1756, embarcó con destino a Veracruz para realizar prácticas navales en la Flota de Nueva España.

Justo antes de regresar a la España peninsular en 1758, fue ascendido a alférez de fragata. Y al hacerlo, estuvo practicando en corso en diversos barcos, mientras ampliaba sus estudios sobre navegación y dedicado a la protección del comercio embarcado en la Flota de la Carrera de Indias.

En 1760, fue ascendido a alférez de navío, y dos años más tarde pasó como ayudante de jefe de escuadra a las órdenes de Miguel José Gastón.

En 1767, fue ascendido a teniente de fragata. Su primera misión fue transportar tropas con destino a la Habana y Veracruz, en el Virreinato de Nueva España, quedando destinado en la isla de Cuba.

En 1769, tomó parte de la expedición de Melchor Acosta con destino a Luisiana siendo teniente de fragata Soledad. De nuevo, regresó a Cádiz con el objetivo de trasportar el Regimiento de Lisboa embarcado en tres fragatas con destino a la Habana. Así cumplió, y regresó a Cádiz con caudales.

A comienzos de 1771, se puso a navegar en corso por el mar mediterráneo contra los barcos berberiscos norteafricanos, actividad que combinó con el transporte de tropas desde Cádiz a Barcelona.

En 1773, estando al mando del jabeque Gamo, continuó los enfrentamientos contra berberiscos y la guarda de los buques que transportaban tropas y pertrechos de guerra en las plazas españolas norteafricanas.

En 1776, fue ascendido a capitán de fragata, pero embarcó como segundo comandante del navío Francisco de Paula, perteneciente a la flota del general Miguel Gastón. Después, como capitán del navío Poderoso y formando parte de la escuadra del marqués de Casa Tilly, tomó parte de las misiones de conquista de la isla Catalina y la colonia Sacramento, participando en todos los combates.

Por sus años de servicio y heroicos actos navales, en 1778 fue ascendido a capitán de navío al mando del Santísima Trinidad, buque insignia de la flota española de aquella época que lideraba el general Luis de Córdova. Durante varios años siguió dedicándose al corso contra piratas berberiscos en el Mediterráneo, y al final del curso, en 1788, fue ascendido a brigadier al mando del navío San Idelfonso.

fernando daoiz guendica navío santisima trinidad almirante
NAVÍO SANTÍSIMA TRINIDAD Y FERNANDO DAOIZ GÜENDICA

En 1790, tomó parte de la Guerra contra la República francesa con el rango de teniente general, subordinado en la escuadra del capitán general Francisco de Borja, al mando del navío Conde de Regla, de tres puentes. La expedición a la isla Cerdeña le llevó a conquistar las islas San Pedro y San Antíoco, y a capturar la fragata francesa Elene, de 34 piezas de artillería. Combatió con el buque Richmond en aguas de la isla San Pedro, hasta que tuvo que retirarse a proteger los Ejércitos de Piamonte y de Nápoles, que avanzaban por las riberas del río Var.

Tras años de servicio en la Armada del Mediterráneo, en septiembre de 1795, consiguió llegar a la cima de su carrera militar al ser nombrado miembro supremo del Consejo de Guerra. Este cargo no fue suficiente a sus méritos navales, y obtuvo el hábito de la Orden de Calatrava y la encomienda de Auñón y Berlinches.

De forma interina, durante algunos meses de 1801, sustituyó a Francisco de Borja en el cargo de capitán general del Departamento Naval de Cartagena.

Continuó en el desempeño de sus obligaciones administrativas como secretario del Consejo de Guerra en la Corte madrileña. Se dedicó a esta función hasta que falleció en 1808, a los 70 años de edad, de los cuales 54 los dedicó a servir a la Real Armada española.

04/07/2019

José de la Quintana Chavarría


Secretario de Estado y del Despacho de Marina e Indias y consejero de la Cámara de Indias

JOSÉ DE LA QUINTANA CHAVARRÍA

José de la Quintana Chavarría
nació en 1680, en Bilbao. Pertenecía a un linaje nobiliario de Begoña, con solar reconocido en el palacio de Marquina, siendo sus Simón de la Quintana y María de Chavarría.

Siendo joven, tomó parte en las actividades mercantiles de las Indias junto a algunos miembros de su familia, concretamente en la carrera comercial entre Buenos Aires y Potosí. Cuando contaba con veinte años de edad, ya había viajado varias veces en los navíos de registro al Río de la Plata para internar mercancías hasta el Alto Perú. Delegó sus negocios a su hermano Nicolás, establecido en Buenos Aires y relacionado con importantes familias de la elite local, como los Riglós y los Larrazábal.

Fue el momento para regresar a la España peninsular, se estaba iniciando el Siglo XVIII y una nueva dinastía, los Borbones, ocupaba el trono real. Uno de sus ministros, José Patiño, quiso contar con los servicios de Quintana para desempeñar cargos en la recién Administración borbónica. Tenía a su favor su experiencia en actividades comerciales en América y la lealtad y apoyo que los vascos estaban demostrando a Felipe V durante la Guerra de Sucesión española.

Su primer cargo fue el de miembro de las Juntas del Tribunal de la Casa de Contratación, siendo Patiño su presidente. Más tarde, fue nombrado miembro de la Secretaría del Estado y del Despacho de Hacienda, estando al mando de dicha secretaría el mismo José Patiño.

Con este inmejorable posicionamiento en temas de hacienda real, en 1727, las Juntas del Señorío nombraron a Quintana Chavarría como diputado del territorio en la Cortes madrileña. Su finalidad era defensa en asuntos relacionados con la hacienda vizcaína.

A petición de Patiño, en septiembre de 1728, el diputado en Corte del Consulado y Comercio de Cargadores a Indias Marcos Antonio de Verástegui solicitó a Quintana la representación de los intereses de España en la Compañía del Asiento en Londres. Solicitud que fue rechazada ante su desconocimiento del idioma inglés.

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REAL CONSEJO DE HACIENDA

Nunca perdió la confianza de Patiño, y, en 1730, volvió a reunirle en la Administración de la Corte.

En julio de 1731, era comisario en los encuentros diplomáticos entre España e Inglaterra que formalizaron el Tratado de Sevilla. Al mes siguiente, fue nombrado miembro honorífico de la Contaduría Mayor de Cuentas.

Desde entonces, sus dictámenes cobraron gran reconocimiento e influencia entre los expertos. Así, por ejemplo, en septiembre de 1733, Quintana fue el autor de la Instrucción dada a Salcedo para la expedición a Buenos Aires, para el trato de asuntos sobre Colonia de Sacramento.

Aunque ocupaba altos cargos en la Administración de Felipe V, mantuvo estables relaciones comerciales con el puerto de Buenos Aires, incluso defendiendo los intereses de esa ciudad para el tráfico directo de mercancías sin la dependencia del Consulado de Lima.

En marzo de 1730, Quintaba Chavarría fue nombrado miembro de capa y espada de la Junta de Comercio y Moneda y, en enero de año siguiente, miembro del Consejo de Indias.

COMBATE NAVAL DE PORTOBELLO EN LA GUERRA DEL ASIENTO

Estaba en la cima de su carrera burocrática. En marzo de 1739, fue designado secretario real de Estado y de Marina e Indias, sucediendo en este alto cargo al marqués de Torrenueva. Su política estuvo englobada en la Guerra del Asiento (Guerra de Jenkins), entre España e Inglaterra, y el complicado estado en el que se encontraba la Real Hacienda.

Fue apartado del cargo en octubre de 1741, como consecuencia de unificar en su mismo ministerio las secretarías de Despacho y Hacienda con la de Marina e Indias, cargo que desempeñó José Campillo.

A pesar de haber casado con María Josefa de Lezama y Larragoiti, murió en 1570 sin dejar descendencia.

18/01/2019

Juan Bautista de Orendain Azpilcueta


Ministro de Hacienda y Despacho Universal de Estado durante los reinados de Luís I y Felipe V

Escudos armas Orendain Azpilcueta
ESCUDO DE ARMAS DE ORENDAIN Y AZPILCUETA

Juan Bautista de Orendain Azpilcueta era natural de Segura, Guipúzcoa, donde nació en 1683. Era hijo de León de Orendain, regidor de Oñate y diputado general por Guipúzcoa, y Ana María Azpilcueta Muniain.

Orendain es el prototipo del hidalgo rural vascongado procedente de familia de la élite local que, partiendo de pequeñas aldeas o villas y valiéndose de sus aptitudes de secretario, llegaron a ocupar importantes cargos dentro de la administración de la Monarquía borbónica, conformando así una nueva nobleza de servicio. 

En 1707, era alcalde en su villa natal. Para entonces, ya era diputado general de su provincia. Pero pronto marchó a la villa toledana de Yepes, en la que fue alcalde, debido a su matrimonio con Hipólita Teresa Casado.

Decidió establecerse en Madrid para relacionarse con el grupo de asentistas y negociantes vascos que desempeñaban una importante carrera empresarial. Comenzó su carrera burocrática en la Corte del rey Felipe V poniéndose al servicio de José Grimaldo, su protector, gracias al cual fue ocupando diferentes cargos en las secretarías reales. Como su fiel servidor y secretario personal, se dedicaba a preparar toda la documentación que el ministro debía llevar para su despacho con el rey.

El primer puesto relevante fue como oficial la Junta de Hacienda del Consejo de Indias, en 1714. Al año siguiente, pasó a la Tesorería Mayor de Guerra, y desde ahí a la Secretaría del Despacho de Estado. Ese mismo año de 1715, ingresó en la Congregación de San Ignacio de Loyola de Madrid por Guipúzcoa. En el ejercicio de este cargo se le encomendaron algunos asuntos relacionados con la venta de empleos que estaba teniendo lugar por entonces bajo la dirección de Grimaldo, así como la contabilidad de todo el dinero que se ingresaba procedente de esta función.

En 1719, era oficial de la Secretaría del Perú del Consejo de Indias. Cuando Grimaldo fue nombrado secretario del Despacho de Estado, Orendain recibió el cargo de oficial primero de dicha secretaría real.

familia Felipe V pintura Jean Rac
LA FAMILIA DE FELIPE V, Y LOS ESCUDOS DE ORENDAIN Y AZPILCUETA

Tras la abdicación de Felipe V y el cese de todo su gobierno encabezado por Grimaldo, subió al trono Luis I. Orendain fue nombrado secretario del Despacho de Estado y del de Hacienda del nuevo gabinete que se formó durante su breve reinado, hasta la muerte de este monarca, el 31 de agosto de 1725.

Cuando Felipe V regresó al trono y junto a él, su hombre de confianza José Grimaldo, Orendain continuó como secretario real del mismo despacho, y fue ascendido a secretario del Despacho de Hacienda y superintendente general de la Real Hacienda. Se había ganado la confianza de Isabel de Farnesio, participando en los grandes asuntos de estado.

Ayudó en un principio a Ripperdá de cuyas locuras se asustó más tarde, siendo el encargado de prenderlo.

En atención a sus méritos como secretario del Despacho de Hacienda y a los servicios que prestó en la negociación de la Paz de Viena y el Tratado de Hannover, en 1725 se le recompensó con el título nobiliario de "Marqués de la Paz".

Su preferencia por los intereses del Imperio austríaco en la Paz de Viena y su actuación concreta frente a Inglaterra en los años 1728-1729 fueron tal vez la razón por la que el historiador inglés Coxe haya observado en Orendain como el típico burócrata funcionario de secretaría real sin habilidades para la diplomacia y la política.

Su extensa trayectoria de servicio a la Corona fue recompensada además, en 1727, con el nombramiento como miembro del Consejo de Estado, con el título de notario del reino en 1728. Además, recibió otras mercedes, como el título de caballero de la Orden del Espíritu Santo y su Chanciller. En 1729, recibió una pensión anual de 12.000 reales. Tuvo el honor de acompañar a Felipe V durante la estancia de la Corte en Sevilla. En 1730, obtuvo las encomiendas de la Orden de Santiago y de la Orden de Segura de la Sierra.

Orendain fue uno de los agasajados por las hirientes pullas del Duende de Palacio, junto con otras precisiones en La hora navarra de Julio Caro Baroja. Está comprobado, que a pesar que Orendain se mantuviera en la administración de la Corte, Grimaldo tuvo celos de su antiguo protegido y conspiró contra él.

Como no dejó descendencia con su mujer Hipólita Casado Busto, recibió herencia su sobrino Francisco de Aguirre Zabala Orendain. Murió en Madrid, el 21 de octubre de 1734.

hora navarra orendain caro baroja
LA HORA NAVARRA,
POR JULIO CARO BAROJA

07/12/2018

Tomás Ortiz de Landázuri y Arriaga


Administrador en el Virreinato del Perú y oficial contador del Consejo Supremo de Indias en el siglo XVIII

TOMÁS ORTIZ DE LANDÁZURI Y ARRIAGA

Tomás Ortiz de Landázuri y Arriaga nació en Nuvilla, de la Ribera Alta y Partido judicial de Vitoria, en 1722. Fue hijo de Domingo Ortiz de Landázuri y Montoya y Antonia Arriaga de Basave.

En 1741, ya era secretario real en el Virreinato de Nueva España, cargo que ocupó hasta 1743. Desde este año fue destinado a Nueva Galicia como secretario del gobernador y capitán general de Guadalajara Fermín de Echevers, y posteriormente presidente de la Audiencia de Guadalajara.

En 1746-47, en las costas de Matanchel, tuvo una importante participación en el rechazo de ataques holandeses. Por esta actuación defensiva fue nombrado corregidor, juez de Minas y teniente de la Capitanía General de Zacatecas en esas fechas y, posteriormente, titular de la Escribanía de Cámara de la Audiencia. Plantificó por comisión del virrey el derecho de alcabalas en la provincia de Nueva Vizcaya.

En 1756, fue electo alcalde ordinario; más tarde, regidor perpetuo y procurador de Guadalajara y, en 1757, escribano del Cabildo. En 1761, fue nombrado caballero de la Orden de Santiago.

En 1764, escribió la obra inédita Papel... haciendo presentes los medios para exterminar el contrabando, una Representación sobre el Virreinato del Perú...

CATEDRAL Y PLAZA MAYOR DE DE ZACATECAS, SIGLO XVIII

De regreso a la España peninsular, desde 1765 hasta 1767, desempeñó el cargo de contador general del Consejo Supremo de Indias, siendo ascendido a oficial de Contaduría General. Le correspondió llevar a cabo la aplicación de la Reforma de la Contaduría, iniciada en 1760, que consiguió un importante incremento de los rendimientos fiscales.

Fue miembro de "capa y espada" del Consejo desde 1767. Entre 1767 y 1771, figura como miembro de la Real Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País y, desde este último año hasta su muerte en Madrid, en 1777, como miembro honorario.

En 1776, escribió una Consulta hecha a S. M. en Junta... sobre el comercio interior y exterior de España; también inédita.

ESCUDO DE ORTIZ DE LANDÁZURI