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03/02/2026

Retratos de vascos y navarros por Francisco de Goya


Por diversas razones, Francisco de Goya y Lucientes llegó a retratar hasta veinticinco personajes vascos y navarros, entre finales del siglo XVIII y Principios del XIX. Era el pintor oficial de la Corte de Carlos IV, y tenía la obligación de pintar lo que le ordenasen, pero tenía la libertad de realizar otros retratos a clientes de forma privada.

Se sabe que tenía un tatarabuelo nacido en la guipuzcoana villa de Zerain. Y tuvo una especial conexión con Navarra debido a que su consuegro Martín Miguel de Goikoetxea, natural de Altsasu, era navarro.

Otro motivo sería el hecho de que hubiese tantos secretarios y consejeros reales de origen vasco y navarro sirviendo en la Corte, así como militares, comerciantes y aristócratas.


Juan Bautista de Goicoechea y Urrutia, natural de Elorrio, caballero de la Real Orden de Carlos III. En 1796, obtuvo el cargo de oficial jurado en la Real Secretaría de Comercio y Moneda en Madrid. En 1810, fue miembro de la Real Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra en lo concerniente a Indias, donde estuvo hasta 1822. Además, Goya retrató a su esposa Narcisa Barañana.

JUAN BAUTISTA DE GOICOECHEA Y URRUTIA


Martín Miguel de Goicoechea, natural de Alsasua, estuvo conectado familiarmente con el anterior y fue consuegro de Goya. Fue un ilustrado y poderoso hombre de negocios dentro del sector textil en Madrid natural de Elorrio y uno de los accionistas más importantes de la Compañía de Filipinas. Fue miembro del Banco de San Carlos en 1805. Su esposa Juana de Galarza e hijas Manuela y Gumersinda también fueron retratadas. Este óleo sobre lienzo fue realizado en 1810, en plena Guerra de la Independencia española y pertenece a la Colección Abelló.

MARTÍN MIGUEL DE GOICOECHEA


Juana Galarza de Goicoechea, esposa de Martín Miguel de Goicoechea, fue madre de cuatro hijas, entre ellas Gumersinda Goicoechea, que se casó con Javier Goya, uno de los hijos de Francisco de Goya. Todas fueron también retratadas por el pintor aragonés al igual que su marido y su yerno. Goya ya había retratado anteriormente a Juana Galarza, su consuegra, en dos ocasiones, en un dibujo de perfil y en la miniatura que formaba parte de la serie de medallones que el maestro pintó con motivo del enlace matrimonial entre su hijo Javier con Gumersinda.

JUANA GALARZA DE GOICOECHEA


Miguel de Múzquiz y Goyeneche, natural de Elbete, marqués de Villar de Ladrón y conde de Gausa. Conocía a Goya con anterioridad a 1783, ya que este había firmado las facturas de los cartones entregados entre 1775 y 1779 a la Fábrica de Tapices, lo que debió de propiciar que lo eligiera para hacer su retrato. Por otro lado, la técnica y el estilo indican una datación anterior a 1783. En esos años Goya había recibido pocos encargos de esta naturaleza y en los años posteriores demostró más capacidades. Este óleo sobre lienzo fue realizado en 1783, y se encuentra en el Banco de España.

MIGUEL DE MÚZQUIZ Y GOYENECHE


María Amalia de Aguirre y Acedo, duquesa de Castro Terreño, condesa de Echauz y del Vado, señora de Villafañe y marquesa de Montehermoso, fue retratada a los diez años en 1810. Este óleo sobre lienzo pertenece a una colección particular del Palacio de Atodo, en Tolosa.

MARÍA AMALI DE AGUIRRE Y ACEDO


Gabriel de Mendizábal e Iraeta, natural de Vergara, conde de Cuadro de Alba de Tormes, fue comandante del Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa en la Guerra de la Convención francesa en 1793-1795, y capitán general del Real Ejército español durante la Guerra de la Independencia en 1808-18014.

GABRIEL DE MENDIZÁBAL E IRAETA


José de Urrutia y de las Casas, natural de Zalla, fue militar y cartógrafo, comendador de la Orden de Calatrava, caballero de la Orden de San Jorge de Rusia, y condecorado con la Cruz de la Orden de Carlos III. Capitán general del Real Ejército española durante la Guerra de la Convención francesa en 1793-1795, además de comandante militar de Cataluña y de Extremadura.

JOSÉ DE URRUTIA Y DE LAS CASAS


Pantaleón Pérez de Nenín, natural de Bilbao, fue primer teniente del Regimiento de los Húsares de la reina María Luisa. Pertenecía a una familia de comerciantes acomodados en la villa de Nervión. Llegó a alcanzar el grado de capitán del Ejército española tras pasar por la Guerra de las Naranjas entre España y Portugal. Goya realizó este óleo sobre lienzo en 1808, durante la Guerra de la Independencia española. Estuvo en la colección de Pedro Labat y Arrizabalaga de Madrid, después en la colección del Banco Argentaria y ahora colección del Banco Bilbao Vizcaya desde 1999.

PANTALEÓN PÉREZ DE NENÍN


José Domingo de Mazarredo-Salazar, natural de Bilbao, fue marino y militar que llegó a ser teniente general de la Real Armada española. Está considerado el mejor marino de su época por muchos historiadores, uno de los impulsores de la modernización e ilustración científica de la Real Armada y promotor de las carreras de marinos vascos en esta institución. Este óleo sobre lienzo fue ejecutado por Goya en 1785.

JOSÉ DOMINGO DE MAZARREDO-SALAZAR


Joaquín María de Ferrer y Cafranga, natural de Pasajes, fue un político y militar de ideas liberales, hermano del matemático y astrónomo José Joaquín de Ferrer y Cafranga. Fue diputado en 1822 durante el Trienio Liberal, y ministro de finanzas en 1836, presidente del Consejo de Ministros y ministro de Hacienda en 1841, entre otros varios cargos durante la Regencia de María Cristina. Durante el reinado de Fernando VII, Ferrer tuvo que exiliarse en París con su mujer por sus ideales liberales y revolucionarios. En aquel tiempo, Goya también estuvo en París para tomar de las aguas de Plombiéres y recuperarse se sus dolencias físicas. Tras coincidir, el pintor aragonés se ofreció retratar tanto a Ferrer como a su mujer, en 1824, cuyos cuadros pertenecen a una colección particular. Por desgracias, el Régimen absolutista sospechó de Goya debido a su relación con Ferrer, constatada a través del retrato y de las cartas que le envió.

JOAQUÍN MARÍA DE FERRER Y CAFRANGA


José María Magallón y Armendáriz, natural de Tudela, marqués de San Adrián y de Castelfuerte, era descendiente de una aristocrática familia navarra. Fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Había casado con María de la Soledad Fernández de los Ríos, IV marquesa de Santiago. Magallón fue retratado por Goya en 1804, cuyo óleo sobre lienzo se encuentra en el Museo de Navarra, mientras que Fernández de los Ríos lo fue en 1809, cuyo óleo sobre lienzo se localiza en The Paul J. Getty Museum, de Los Ángeles.

JOSÉ MARÍA DE MAGALLÓN Y ARMENDÁRIZ

MARÍA DE LA SOLEDAD FERNANDÉZ DE LOS RIOS


En 2018, el Museo de Bellas Artes de Bilbao realizó la exposición Goya y la Corte Ilustrada, a partir de 72 obras cedidas por el Museo del Prado de Madrid. La pinacoteca vizcaína reunió un total de 96 piezas con el objetivo de estudiar los años de Goya como pintor de Corte de forma monográfica.

Un año después, el Museo de Bellas Artes de Bilbao adquirió tres retratos ejecutados por Francisco de Goya en 1788 para su estudio y restauración. Esas tres pinturas pertenecen a la familia Adán de Yarza, de Lequeitio, siempre habían estado en los salones del Palacio Zubieta. En 1937, fueron llevados a Francia por su propietaria María Adán de Yarza durante la Guerra Civil en colaboración con el Gobierno Vasco. Sin embargo, no se han permitido la exposición pública. Ellos son Antonio Adán de Yarza y Tavira, su madre Bernarda de Tavira y Cerón Cuevas, y su mujer María Ramona de Barbachano.

ANTONIO ADÁN DE YARZA Y TAVIRA

BERNARDA DE TAVIRA

MARÍA RAMONA DE BARBACHANO

03/11/2025

Primeros retratos de san Ignacio de Loyola, por Rubens, Valdés Leal y otros artistas


El 31 de Julio de 1556, fallecía el santo Ignacio de Loyola, patrón de Guipúzcoa y fundador de la Compañía de Jesús. Uno de sus compañeros realizó una máscara mortuoria de yeso, que se conserva en la Casa Generalice de Roma, seguida de varias copias en cera de dicha máscara.

En base a este molde, sus compañeros de orden encargaron la ejecución de un retrato al pintor Jacopino del Conte, uno de los máximos exponentes del manierismo romano, discípulo de Miguel Ángel. Al original retrato de Conte de 1556 se le añadió la aureola de santo después de que Loyola hubiese sido canonizado en 1622. Aunque presentaba defectos faciales producidos por la mascarilla, los primeros generales de la Compañía que sucedieron al guipuzcoano aceptaron esta imagen como representación oficial.

SAN IGNACIO, POR JACOPINO DEL CONTE


En 1585, el general Pedro de Ribadeneira encargó al pintor español Alonso Sánchez Coello un retrato que eliminase los defectos del anterior, basándose en el modelo en barro de Domingo Beltrán. Este lienzo se conserva en la Casa Profesa, se hicieron 16 copias, pero el original se quemó durante la oleada anticlerical de la II República española en 1931.

Existe otro tercer molde de yeso que se conserva en la iglesia de Castel Madama, cerca de Tívoli, en el que se basó el primer retrato de perfil que alberga el Museo de Historia de Arte de Sondrio. Posee con una inscripción en el marco ejecutada por Nicola Bobadilla, uno de los primeros compañeros de Ignacio, que explica que fue realizada en 1543, con el santo en vida.

SAN IGNACIO, POR NICOLA BOBADILLA


En este primer retrato de perfil se basó el grabado del pintor belga Johan Sadeler, realizado en 1580, para decorar la obra Vida de Ignacio, promovida por Pedro de Rivadeneira y publicada en Venecia, en 1587.

SAN IGNACIO, POR JOHAN SADELER


En 1598, el viceprovincial flamenco Olivier Mannaerts, que había conocido a Loyola en vida, encargó un nuevo retrato a un artista desconocido porque los anteriores no expresaban la viveza de sus ojos, ni la espiritualidad de su rostro. Se encargaron varios retratos que expresara un rostro menos alargado se la cara a varios artistas, siendo uno de ellos el notable flamenco Otto van Veen. Sin embargo, sería el dibujo sobre bronce del pintor flamenco Pieter Paul Rubens, la que convenció al epistolado de los jesuitas tanto de Flandes como de Roma, que pudo mostrar al general Acuaviva en un viaje que hizo en 1600. Una copia de la original y anónima imagen oval sin bonete se conserva en la Casa Provincial de Bruselas.

SAN IGNACIO, ANÓNIMO


Otros retratos también fueron tomados en consideración, como la imagen pintada por un artista anónimo sobre bronce, que se conserva en la Casa Provincial de la Compañía de Jesús en Bruselas.

SAN IGNACIO, ANÓNIMO


También es meritoria otra obra anónima, del Colegio Internacional de Gesú en Roma, en el que Loyola sujeta con las manos sus Ejercicios espirituales, aparece un aurea solar sobre su cabeza y el emblema de la compañía (IHS) sobre un óvalo de luz en el ángulo derecho superior.

SAN IGNACIO, ANÓNIMO


Pero el retrato ovalado de Rubens fue el que finalmente definió la imagen de san Ignacio de Loyola a través de un libro iconográfico y pionero La Vita Beati P. Ignatii Loiolae Societatis Iesu Fundatoris contiene 81 grabados en cobre, que representan las escenas más significativas de Ignacio. Fue publicado en 1609, año de su beatificación, por el propio Rubens, promovido por el provincial flamenco Mannaerts y grabado por el francés Jean Baptiste Barbé.

SAN IGNACIO, POR PIETER PAUL RUBENS


A partir de estos grabados que Rubens ejecutó en Roma entre 1599 y 1600, se inició una iconografía del santo por artistas tanto de Europa como de América. Por ejemplo, tomando el grabado de Rubens en la Vita Beati, el pintor novohispano Miguel Cabrera compuso el Nacimiento de san Ignacio, que se expone en el Museo Tepozotlán de México.

NACIMIENTO DE SAN IGNACIO, POR RUBENS Y POR CABRERA


Otro ejemplo es la obra anónima Paulo III aprobando la Compañía de Jesús, en el que san Ignacio recibe la aprobación del papa para la fundación de su orden religiosa, que se guarda en el Colegio Internacional de Gesú.

PAULO III APROBANDO LA COMPAÑÍA DE JESÚS, POR RUBENS Y ANÓNIMO


Otro más fue San Ignacio escribiendo los Ejercicios Espirituales en la gruta de Manresa que se encuentra en el claustro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue realizado por el napolitano Sebastiano Conca en 1750, formando parte de una colección de 28 lienzos para este centro educativo.

SAN IGNACIO ESCRIBIENDO LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES, POR RUBENS Y CONCA


Por último, destaca la Muerte de San Ignacio, pintado por artista anónimo en 1600 para la Capilla Garnecio, en Italia.

MUERTE DE SAN IGNACIO, POR RUBENS Y ANÓNIMO


En 1573, el general español Pedro de Ribadeneira ya había escrito la primera biografía de san Ignacio en lengua latina, traducida al español en 1583, con numerosas ediciones posteriores. En 1604, este encargó en Amberes una colección de 15 obras pictóricas que su compatriota Juan de Mesa realizó en telas. Estabas basadas en los grabados ovalados de Rubens y sirvieron para decorar el noviciado de Madrid, actual Casa de Ejercicios de Manresa. También en Amberes, los grabadores flamencos Cornelio y Teodoro Galle se basaron en los lienzos de Juan de Mesa para la publicación de Vita beati patris Ignatii Loyolae en 1610.

VITA BEATI PATRIS IGNATII LOYOLAE, POR CORNELIO Y TEODORO GALLE


Estas series de retratos individuales y colecciones buscaban dar a conocer el santo, pero, tras su canonización en 1609, los pintores se ocuparon más de exaltar su figura. Este fue el caso de Los milagros de san Ignacio, pintado por Pieter Paul Rubens antes de su canonización, que se expone en el Museo Histórico Kunst de Viena. O, por ejemplo, el Triunfo de San Ignacio, del francés Claude Vignon, con clara influencia de Caravaggio, siendo una pintura barroca, con una iconografía muy reproducida.

TRIUNFO DE SAN IGNACIO, POR CLAUDE VIGNON


LOS MILAGROS DE SAN IGNACIO, POR PIETER PAUL RUBENS


Otras colecciones se fueron desarrollando en pleno estilo y época del barroco, tanto en Europa como la América hispana:

La colección de 14 láminas del flamenco Hiperónimos Wierix compuso en 1590 sobre la vida y obra de san Ignacio, que fueron publicadas en 1613, y más tarde grabó los retratos de los generales.

La colección de 39 lienzos de Rubens para la iglesia de los jesuitas en Amberes.

La colección de 36 cuadros del pintor jesuita Ignacio Raeth en 1662.

La colección de 14 lienzos pintado por Juan Valdés Leal de 1665 para la Casa Profesa de Sevilla, en cuyo museo de la ciudad se conservan la mayoría.

La colección de 22 cuadros del artista novohispano Cristóbal de Villalpando para el noviciado de San Francisco Javier de Tepozotlán.

La colección de 8 óleos de la iglesia de San Pedro en Lima, que se atribuyeron en principio a Bernardo Bitti y después al taller de Valdés Leal o al mismo sevillano. Se trata de una iconografía más renovada y detallada en cuanto a sus personajes y escenarios, formada por ángeles, santos, mártires y programas universales.

ÉXTASIS DE SAN IGNACIO, POR CRISTÓBAL DE VILLALPANDO

02/10/2024

Sellos de navarros en la historia de España


Serie de sellos conmemorativos sobre personajes del Reino de Navarra relacionados con la historia de España, emitidos por Correos España y otras empresas de filatelia.


SANCHO VII GARCÉS EL FUERTE


RODRIGO XIMÉNEZ DE RADA


PEDRO DE URSÚA


MARTÍN DE REDÍN


SAN FRANCISCO DE JAVIER


HILARIÓN ESLAVA


PABLO SARASATE

02/07/2024

Pintura regionalista segoviana por los Zuloaga


PINTURA REGIONALISTA SEGOVIANA POR DANIEL E IGNACIO ZULOAGA

Daniel Zuloaga Boneta pertenece a una de las sagas artísticas españolas más importantes del periodo entre los siglos XIX y XX, los Zuloaga. Con orígenes en la localidad guipuzcoana de Eibar, varios de sus miembros destacaron trabajando como armeros, demasquinadores, ceramistas o pintores y su fama trascendió en algunos casos en el extranjero, como el reconocido pintor Ignacio.

Ignacio Zuloaga Zabaleta fue uno de los últimos maestros de la llamada Escuela Española, buscando el carácter de un pueblo. Para Miguel de Unamuno, su pintura fue un fiel reflejo de lo que denominó "la intrahistoria de España". mientras que para José Ortega y Gasset "es tan grande artista porque ha tenido el arte de sensibilizar el trágico tema español".

Mientras Ignacio sobresalió en la pintura al óleo sobre lienzo, Daniel abarcó la cerámica de taller, aunque también realizó obras pictóricas. Ambos guipuzcoanos encontraron un lugar de inspiración artística en la castellana ciudad de Segovia y su temática en el folclore local.

DANIEL ZULOAGA E IGNACIO ZULOAGA

Daniel era hijo de Eusebio Zuloaga, armero y director de la Armería Real, y de Ramona Boneta Zuloaga, su tercera mujer y sobrina. Con sus hermanos Guillermo y Germán, Daniel puso en marcha su proyecto artístico y empresarial en 1877, a la que nombró La Fábrica de La Moncloa. Esta iniciativa ceramista estuvo en funcionamiento casi una década, pero en 1886 tuvo que poner fin debido a motivos económicos.

Junto a su hermano Guillermo, Daniel participó en numerosos proyectos que incorporaron la cerámica aplicada a importantes edificios por toda España. En Madrid, colaboró con el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, autor de edificios emblemáticos, como los Palacios de Velázquez y Cristal en el Parque del Retiro, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas, o el Ministerio de Fomento, actual Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

El País Vasco cuenta con numerosos trabajos de Daniel Zuloaga, como la decoración de la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián, o su Ayuntamiento, antes Casino. En Bilbao, realizó diversas intervenciones en edificios particulares, entre las que destaca el mural para el vestíbulo de la casa del empresario Tomás Allende, originalmente de 54 metros, y donado al Itsasmuseum.

DANIEL ZULOAGA EN LA ESFERA

DANIEL ZULOAGA CON SUS HIJOS

La exigencia técnica que requería su contribución a estos trabajos llevó a Daniel a instalarse en Segovia en 1893. Entonces, decidió abrir su propio taller ceramista, concretamente en la fábrica de loza conocido como La Segoviana. Se fue integrado en la sociedad local y, en 1896, realizó el Altar del cristo de Lozoya para la catedral de la ciudad.

En 1989, Ignacio Zuloaga realizó la primera visita a Segovia y al taller de su sobrino Daniel, una de las muchas a lo largo de su vida. Allí ejecutó las obras que le generaron algo de reconocimiento en el marco artístico europeo, pues el Estado de Bélgica le compró El alcalde de Juarros de Riomoros y su mujer para el Museo de Amberes, y Tipos segovianos para el Museo de Gante.

En 1905, Daniel compró una iglesia románica en ruinas, San Juan de los Caballeros, decidido a residir de forma permanente en esta ciudad castellana. Tras su restauración, el templo se transformaría en taller de cerámica, donde comenzaron a trabajar también sus hijos: Esperanza, Juan y Teodora Zuloaga Estringana.

SAN JUAN DE LOS CABALLEROS, POR PABLO URANGA

IGNACIO Y PABLO PINTANDO, POR DANIEL ZULOAGA

El taller de San Juan de los Caballeros se convirtió en un centro artístico de cierto prestigio dentro de España. Lo visitaban un gran número de artistas e intelectuales de la época, atraídos por el trabajo y la personalidad de Daniel. Con su sobrino Ignacio, mantuvo una relación muy estrecha. Visitaba con frecuencia a Daniel y su familia, solo o acompañado de su íntimo amigo, el pintor alavés Pablo Uranga y Días de Arcaya, aprovechando ambos para pintar obras de temas segovianos.

En 1999, Ignacio y Pablo alquilaron la llamada Casa del Crimen para montar su taller. El cuadro Ignacio y Uranga pintando de Daniel expresa el ambiente del estudio de trabajo, una vieja habitación con sólo un amplio baúl de madera y los caballetes. En ese taller, Ignacio realizaría en años posteriores obras como Enano y dos tipos segovianos, Aldeano segoviano con capa y sombrero, El poeta Don Miguel, Antes del paseo, El sereno, La calle del amor, Coquetería gitana, Dos bebedores, Penitente con una calavera, Viejas casas de Segovia, Rincón segoviano, Preparativos para la corrida, El piropo, El vendedor de miel, El alcalde de Torquemada y, tal vez alguna otra más.

Otros pintores vascos y navarros visitaron La Segoviana y retrataron sus paisajes, monumentos y habitantes:

San Juan de los Caballeros y Hombres de Segovia por Pablo Uranga, en 1912 y 1915

La siesta, por Agustín Díaz Olano, en 1915

Castellano, El castellano y Acueducto de Segovia, por el navarro Jesús Basiano Martínez, en 1920

Segoviano, por Juan Bautista Ibarrondo, en 1933

HOMBRES DE SEGOVIA, POR PABLO URANGA

ACUEDUCTO DE SEGOVIA, POR JESÚS BASIANO

LA SIESTA, POR AGUSTÍN DÍAZ OLANO

Esta tendencia de Daniel por expresar el tipo y paisaje castellano fue seguida por su sobrino Ignacio. Este pudo definir un lenguaje plástico propio durante los primeros años del siglo XX. Basó su temática en las costumbres de la vida española y su entorno, en un intento de plasmar la realidad de un país, como realizaban también los escritores de la Generación del 98. De estos años son destacables Celestina, donde combinó figura y paisaje, y Torerillos de pueblo, una de las grandes composiciones de temática taurina del pintor, ambas de 1906.

Debido a su profundización en la raíz castellana, Ignacio ejecutó lienzos de líneas duras y paleta sombría, como Segoviano, en 1906, símbolo de la España rural, o Vista de Toledo, en 1903. El Cristo de la sangre, de 1911, es una de sus más logradas composiciones, consiguiendo un reconocimiento internacional.

En 1909, Ignacio visitaba la segoviana villa de Sepúlveda, dejándose seducir por sus paisajes para realizar varias obras, algunas desde el mirador que lleva su nombre. En el caso de Mujeres de Sepúlveda, el eibarés otorgó al paisaje un lugar secundario, mientras las mujeres dirigen la mirada a las casas, caminos y barrancos del rústico pueblo.

MUJERES DE SEPÚLVEDA, POR IGNACIO ZULOAGA

SEGOVIA DE NOCHE, POR IGNACIO ZULOAGA

En esta etapa segoviana, Daniel fue adquiriendo mayor presencia en concursos artísticos de España. En 1911, consiguió la primera medalla del Certamen Nacional de Artes Decorativas y numerosos éxitos en los dos años posteriores, alcanzando una gran popularidad. Al caer el afán decorativo en arquitectura, el taller de Daniel se reorientó hacia la creación de obras de pequeño formato, función ornamental y temática variada que tuvieron un gran éxito comercial y le dieron una enrome fama.

La serie Regionalista es una de las más conocidas. Se basa en escenas con paisajes y tipos castellanos que Daniel pintó sobre platos, cajas, jarrones, etc. Las referencias a Segovia, como la catedral, el casco urbano o los habitantes, son constantes. Otras series son la Heráldica, con el escudo real, o la de Retratos, a la que pertenece el busto de la gitana.

CATEDRAL DE SEGOVIA, POR DANIEL ZULOAGA

CATEDRAL DE SEGOVIA, POR DANIEL ZULOAGA

CATÁLOGO COMERCIAL DEL TALLER DE DANIEL ZULUAGA

En 1917, Ignacio regresó a Segovia con la intención de visitar a su tío Daniel y su taller. Desde esta ciudad, retomó su pintura de paisajes y de tipos castellanos, consolidando así su otro estilo, el de la "España negra". Realizó paisajes urbanos como fueron Viejas Casas de Segovia y Casas de Segovia, representando las fachadas de una ciudad que le sirvió de inspiración a lo largo de toda su obra. Dos décadas después, regresó para componer Catedral de Segovia, en 1938.

Daniel supo explotar su imagen a través de numerosos retratos fotográficos y pictóricos. Su cuñado, el pintor Ignacio Suárez Llanos le retrató a los 19 años. Su sobrino Ignacio Zuloaga le pintó en numerosas ocasiones, una de ellas hacia 1917, sentado y sosteniendo una vasija. Solo unos años después le retrató el guipuzcoano Elías Salaverría con igual pose.

Falleció en Segovia en 1921, a los sesenta y nueve años, su viuda e hijos continuaron con la actividad artística en el taller. Mantuvieron una gran producción, repitiendo modelos de pequeñas piezas durante la década de los años 20 y 30. Promocionaron sus trabajos a través de catálogos, postales, ferias y exposiciones para conseguir ventas.

El talle de San Juan de los Caballeros fue adquirido por el Estado en 1947 para poder preservar su legado artístico.

Tres años después, en 1924, Segovia efectuó un homenaje póstumo a su ilustre ceramista, a la que asistió su tío Ignacio. El escultor Emiliano Barral realizó un busto de Daniel, sobre cuyo proyecto en barro, Ignacio puso los dedos para añadir unas notas definidoras de su rostro.

CASAS DE SEGOVIA, POR IGNACIO ZULOAGA

CATECRAL DE SEGOVIA, POR IGNACIO ZULOAGA

En estos años, Ignacio adquirió el castillo de la segoviana villa de Pedraza, un lugar que el pintor guipuzcoano utilizó más para meditación y descanso que para la actividad artística, ya que tan solo compuso tres obras.

En 1926, el gobierno español homenajeó a Ignacio ofreciéndole salas del palacio de Bellas Artes que inauguró el rey Alfonso XIII. Y tras la instauración de la II República, el gobierno le nombró presidente del Patronato del Museo de Arte Moderno de Madrid. Fueron años de condecoraciones, homenajes y premios a su gran obra, alejado ya de Segovia. De hecho, vivía en su estudio madrileño cuando Ignacio Zuloaga falleció en 1945.

En la actualidad, el castillo de Pedraza alberga la exposición del Museo Zuloaga, perteneciente a la Junta de Castilla y León.

LA CATECRAL DE SEGOVIA, POR IGNACIO ZULOAGA

EL ENANO GREGORIO EL BOTERO, POR IGNACIO ZULOAGA

VIEJAS CASAS DE SEGOVIA, POR IGNACIO ZULOAGA

SEGOVIANO, POR IGNACIO ZULOAGA

RINCÓN CASTELLANO, POR IGNACIO ZULOAGA

SEGOVIANO, POR JUAN BAUTISTA IBARRONDO

CASTELLANO Y EL CASTELLANO, POR JESÚS BASIANO