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07/07/2026

Sebastián Fernández de Leceta


Líder guerrillero al mando del Primer Batallón de Álava durante la Guerra de la Independencia española desde 1809 a 1814

SEBASTIÁN FERNÁNDEZ DE LECETA

Sebastián Fernández de Leceta nació en Ullíbarri-Arana, en el concejo alavés de Arana, en 1770. Fue denominado con el pseudónimo "Dos Pelos".

Tras el estallido de la Guerra de la Independencia española, en 1808, se convirtió en un voluntario guerrillero a las órdenes de Francisco Espoz y Mina, del cual se convirtió en su segundo en jefe. Este era el líder del Corso Terrestre de Navarra, un amplio cuerpo de voluntarios civiles armados contra los franceses del Ejército de Napoleón Bonaparte.

En julio de 1809, fue requerido por Espoz y Mina para formar una partida de guerrilla en la provincia de Álava, recibiendo el cargo de subteniente, en septiembre de ese año. Fue el Primer Batallón de la muy noble y muy Leal Provincia de Álava, cuya bandera se conserva en el Museo de Armería de Álava.

Con el tiempo fue engrosando su cuerpo de guerrilleros hasta tener bajo su control a cuatro batallones, con el nombre de 5º Regimiento de Voluntarios de Navarra y 1º de Alaveses.

Bandera Batallón Alavés Sebastián Fernández Leceta Museo Armería
BANDERA DEL PRIMER BATALLÓN DE ÁLAVA

Actuó principalmente en Álava, pero también realizó acciones militares contra el Ejército francés en Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Aragón. En la montaña alavesa, tuvo enfrentamientos en Maeztu, en Santa Cruz de Campezo y en San Vicente de Arana entre otros lugares.

Por su alto conocimiento de la orografía, fue el principal organizador de la emboscada de Arlabán, el 25 de mayo de 1811. Fue una emboscada en el puerto entre las provincias de Álava y Guipúzcoa en la que capturó un convoy francés con prisioneros de guerra españoles y británicos, así como el equipaje personal del mariscal francés Massena. Tras este combate, la fama de la guerrilla de "Dos Pelos" fue inmensa en toda la zona, por lo que recibió el ascenso a capitán.

Desde entonces, tomó parte de sucesivos enfrentamientos contra los franceses: en la batalla de Puente la Reina, el 25 de diciembre de 1811; en la batalla de Rocafuerte, el 11 de enero de 1812; en la segunda sorpresa de Arlabán, el 9 de abril; y en el ataque a Vitoria, el 4 de julio.

Por méritos propios, fue ascendido a teniente coronel del 5º Batallón de Voluntarios de Navarra, el 14 de octubre de 1812. La guerrilla navarra ya funcionaba como un ejército regular, pasando a llamarse División Ibera.

Sus combates contra los franceses continuaron al año siguiente, 1813: en la batalla de Mendivil, el 28 de enero; en el sitio y rendición de Tafalla, el 11 de febrero; y en la batalla de Sos del Rey Católico, el 2 de marzo.

También fue notable su participación en la batalla de Vitoria, el 21 de junio, situado en el flanco derecho, entre los Montes de Vitoria, al mando de un millar de hombres que formaban su 5º Regimiento de Navarra y 1º de Álava. Continuó en la acción de Tolosa, siete días después.

El 12 de enero de 1814, Fernández de Leceta fue ascendido a coronel. Se distinguió en el sitio de la ciudadela de Jaca, el 18 de febrero; y en la toma del castillo de Benasque, el 4 de abril, ambos en Huesca.

MONUMENTO A FERNÁNDEZ DE LECETA EN ULLÍBARRI

Tras la finalización de la Guerra de la Independencia, se negó a apoyar a su líder navarro Francisco Espoz y Mina ante la sublevación de Pamplona, el 26 de septiembre de 1814, a pesar de que ambos tenían ideas liberales.

El Primer Batallón de Alaveses fue disuelto, y Fernández de Leceta quedó integrado en el Regimiento de Murcia, al ser disueltos los batallones de voluntarios. Y, en 1815, se casó con Ramona de Miguel y Gómez Urra.

Estuvo destinado en Daroca, hasta que durante el Trienio Liberal de 1820-1823, solicitó destino en el cuartel en Zúñiga, hasta enero de 1822, que pasó a Vitoria. Defendía el Constitucionalismo, luchando contra el Régimen Absolutista de Fernando VII.

En junio de 1822, ante el incremento de las partidas realistas en Navarra, fue nombrado comandante de Estella, desde donde marchó al frente de un batallón de doscientos hombres.

El 15 de octubre, fue derrotado en Dicastillo, por las fuerzas realistas del cura Gorostidi, de Guergué y de Zabala. Refugiado en la iglesia tuvo que rendirse, siendo conducido a Echarri-Aranaz. El 17 de octubre de 1822, fue fusilado junto a sus hombres por orden del vizcaíno Fernando Zabala, en represalia de la ejecución de 17 realistas a manos de "Dos Pelos", meses atrás.

En su localidad natal de Ullíbarri-Arana se conserva un monumento en su honor, así como una calle en Vitoria, en homenaje a su participación en la batalla de 1813.

21/01/2026

Gabriel Álvarez de Mendizabal e Iraeta


Teniente general de los Ejércitos nacionales durante la Guerra de la Independencia, diputado del Señorío, jefe político de Vizcaya, y presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina

GABRIEL ÁLVAREZ DE MENDIZABAL E IRAETA

Gabriel María Álvarez de Mendizábal e Iraeta era natural de Vergara, Guipúzcoa, donde nació en 1765. Sus padres fueron Manuel de Mendizábal y Juana Javiera de Iraeta, pertenecientes a linajes de pequeños propietarios rurales de una villa que se había convertido en un centro de difusión cultural y económica gracias al Real Seminario de Vergara.

A los 16 años, comenzó su carrera militar ingresando en la Academia Militar del Puerto de Santa María, que fue seguido en Regimiento España con grado de cadete.

En junio de 1785, fue ascendido a subteniente de una compañía de granaderos para realizar sus primeros hechos de armas. Esta era una unidad de élite, a la vanguardia del ataque, especializada en efectuar brechas en fortificaciones. Su primera acción fue la defensa de la guarnición norteafricana de Orán, integrado en el Regimiento España. Desde aquí fue ascendido a teniente de otra compañía de fusileros, dentro del mismo regimiento que defendía esta plaza norteafricana.

GUERRA DE LA CONVENCIÓN FRANCESA

En 1793, tomó parte en la Guerra de la Convención francesa, siendo coronel del recién fundado Regimiento Voluntarios de Burgos, con el que operó en el norte de Portugal. Este conflicto hispano-galo tuvo su escenario principal en la frontera oriental, denominándose Guerra del Rosellón. Allí se distinguió en varias acciones como el ataque de Benet, en Perpiñán, en las batallas del campamento de Perestortes y Trullas, en el socorro a la plaza de Argelés y en los ataques contra El Bolo y Villalonga.

Después, fue trasladado a Guipúzcoa, como sargento mayor del Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa. En febrero de 1794, tuvo una destacada intervención en la batalla de Biriatu, villa labortana del territorio francés que había sido invadido. Sin embargo, una reacción del Ejército de los republicanos generó el repliegue del Ejército realista, cuya retirada estuvo organizada por Mendizábal, en agosto de 1794.

En Tolosa se reagruparon los batallones del general Martín Álvarez de Sotomayor, virrey de Navarra. Mendizábal se ocupó de defender el ala izquierda del ejército, rechazando el ataque de los republicanos. Mientras apoyaba el ala derecha fue herido de un balazo en el cuerpo, que le mantuvo convaleciente hasta noviembre.

Mendizábal fue reincorporado al frente del río Deba. Al mando de 6.000 combatientes, que habían sido reunidos en leva por las tres diputaciones vascas, logró rechazar en los montes de Elgueta a los 10.000 efectivos del general Moncey en su intento de asaltar Vitoria, retirándose hacia Vergara.

Por esta acción, en junio de 1795, fue ascendido a teniente coronel de Infantería del segundo Batallón de Voluntarios de Guipúzcoa.

GABRIEL ÁLVAREZ DE MENDIZABAL E IRAETA

Tras la firma de la Paz de Basilea, el rey Carlos IV se aliaba con los convencionales de la República de Francia, y entraba en guerra con Gran Bretaña. Consiguió una serie de ascensos y distinciones: comandante en el regimiento Granada en febrero de 1796; el regimiento Zamora, en octubre; y el hábito de caballero de la Orden de Calatrava, en 1797. Un año después, tomando parte de la guerra contra los británicos, participó en el desembarco de Rochefort.

Al frente de un cuerpo de tiradores pudo repeler un intento de invasión de la flota inglesa en el fondeadero de Deix. Tras esta defensa, zarpó con la armada española desde este puerto, mientras era perseguido por la inglesa, hasta que arribó en El Ferrol.

El 23 de septiembre de 1804, entró en Bilbao al frente de un contingente armado para sofocar la revuelta conocida como la Zamacolada.

Pero sería la Guerra de la Independencia española el conflicto en el que Mendizábal más por el valor y serenidad con que luchó en diversas acciones. Desde el inicio, en mayo de 1808, permaneció junto a las tropas reales en contra de la invasión francesa de José Bonaparte.

Formó parte de la vanguardia del llamado Ejército de la Izquierda, en la batalla de Zornoza, en noviembre de 1808. A pesar de la derrota, resistió en el repliegue de las fuerzas hispano-inglesas hacia Galicia a finales de ese año.

En marzo de 1809, siendo brigadier, consiguió rendir a unos mil napoleónicos acantonados en Villafranca del Bierzo. En noviembre, siendo mariscal de campo de varias unidades de infantería, resistió a las tres cargas de la caballería francesa del general Kellermann en la batalla de Alba de Tormes. Por tales acciones, fue premiado con el ascenso a teniente general y el título de conde de Cuadro de Alba de Tormes.

BATALLA DE ALBA DE TORMES

En 1810, tomó parte del sitio de Badajoz, siendo capitán general interino de Extremadura. Dirigió una "Proclama a la guarnición y vecinos de Badajoz" (publicada en el Diario Mercantil de Cádiz, el 22 de octubre de 1810), en la que, para tranquilizar a la población de esta ciudad, ensalzó a su general en jefe.

En 1811, estuvo en la batalla de La Albuera, repitiendo la tácticamde Alba de Tormes, tratando de impedir una rotura y desbandada de las fuerzas aliadas. En reconocimiento, la Regencia gubernativa hizo entrega de un sable de honor, mientras que las Cortes Constituyentes en Cádiz lo declaraban benemérito de la Patria.

Su nuevo destino y cargo para el año 1812 fue el de teniente general del llamado Séptimo Ejército, con el que operó en el norte de España, en un territorio que comprendía las provincias Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, La Rioja, Burgos y Santander. Bajo su mando se unificaron y regularon todas las partidas de guerrilleros en se había formado en las montañas de todo ese territorio, incluido el Corso Terrestre de Navarra, de Francisco Mina, o los guerrilleros vascos de Ramón Jauregui.

El primer objetivo fue recuperar Bilbao, que fue iniciado por Renovales el 11 de agosto y a los pocos días llegó Mendizábal. En calidad de jefe de ese ejército y en nombre de la Regencia de España, Mendizábal fue proclamando la Constitución de las Cortes de Cádiz en las tres provincias vascas a medida que sus tropas iban expulsando a los imperiales y liberando el territorio. El día 16 de agosto, en la capital vizcaína, lanzó una proclama a los habitantes de las provincias vascas, proponiéndoles a jurar la Constitución.

Tras perderse la ciudad, fue recuperada por Mendizábal y volvió a proclamar la carta magna en el 1 de octubre de 1812. Celebradas las Juntas Generales en la bilbaína iglesia de San Nicolás de Bari, y presididas por Mendizábal, aclamaron los Diputados generales a éste y al general Castaños. También pusieron algunas reservas a la Constitución para evitar lo que podía suponer una merma del régimen foral.

En diciembre de 1812, fue nombrado jefe político del Señorío de Vizcaya.

En la fase final de la guerra fue general en jefe del ala izquierda del cuarto ejército. Tras conocer el triunfo del Ejército aliado en la batalla de Vitoria, el 23 de junio de 1813 publicó un bando en Durango en el que anunciaba la buena noticia. En Bilbao, acusó a algunas autoridades locales de "mirar con ceño los triunfos de la Nación", debido a los grandes gastos y destrozos que generaba la guerra, o tal vez por sus antipatías hacia la Constitución.

BATALLA DE SAN MARCIAL

El 31 de agosto de 1813, peleó de forma voluntaria en la batalla de San Marcial, a pesar de haber recibido el día 27 el nombramiento para el mando militar de Castilla. Esta victoria consiguió rechazar la contraofensiva napoleónica bajo mando del mariscal Soult al norte del Bidasoa, abriendo así el camino a la invasión del territorio francés a los ejércitos aliados. La campaña napoleónica concluirá para él, con nuevas acciones de mérito, en la batalla de Tolouse en 1814.

Por sus heroicas acciones en la Guerra de la Independencia, Mendizábal fue condecorado con la máxima distinción, la Gran Cruz Laureada de San Fernando en 1815, y la de San Hermenegildo en 1819.

Tras el regreso del Régimen absolutista por Fernando VII, en 1814, Mendizábal fue requerido para la comisión para la organización de una expedición de socorro a Buenos Aires.

En 1815 se incorporó al del Consejo supremo de la Guerra, hasta 1619, y contrajo matrimonio con Josefa Gabriela de Zavala y Mendizábal.

Durante el Trienio Liberal de 1820-23, fue capitán general de Guipúzcoa y, después, comandante general de Navarra. Sus protestas ante el regreso de Fernando VII al poder, en 1823, lo convirtieron en un militar con ideales más cercanos al Liberalismo constitucional que al Régimen absolutista.

En 1834, fue nombrado decano Supremo de Guerra y Marina, cargo en el que permaneció hasta su fallecimiento, que se produjo en Madrid, en 1838.

11/11/2024

Nazario de Eguía y Sáenz de Buruaga


Mariscal de campo la Guerra de la Independencia española de 1808-1814, general en jefe del Ejército del Norte durante la Primera Guerra Carlista de 1833-1839, conde de la Casa Eguía

NAZARIO DE EGUÍA

Nazario de Eguía y Sáez de Buruaga nació en Durango, en 1777. Estudió Filosofía en el monasterio de la Orden dominicana de Vitoria, y después Teología en el Seminario conciliar de Pamplona durante dos años. De ahí pasó a la Universidad de Valladolid, también otros dos años, licenciándose en Logroño.

A los 18 años, abandonó de forma momentánea sus estudios eclesiásticos para incorporarse a una de las compañías levantadas por el Señorío de Vizcaya. Había estallado la Guerra de la Convención francesa en 1893, España se preparaba para la defensa y Eguía formó parte de las tropas que mandaba su tío, el general Francisco Ramon Eguía.

Al término del conflicto decidió permanecer en el Ejército. En 1796, era cadete del Regimiento de Extremadura, y un año después de la Real Academia Militar de Zamora, Escuela Superior de Ingenieros Militares de Madrid. En 1799, era subteniente del Real Cuerpo de Ingenieros.

En 1801, tomó parte en la Guerra de las Naranjas, contra Portugal, formando parte de la División de Vanguardia, interviniendo en el sitio de Campo Mayor, en las misiones sobre las plazas de Elvas y Marvão y en la acción de Arronches.

En 1802, fue ascendido a teniente, obteniendo en 1804 los empleos de segundo capitán y primer capitán. Finalizadas las operaciones, recibió los ascensos de teniente, en 1802, y capitán, en 1804, del Real Cuerpo de Ingenieros. En 1805, contrajo matrimonio con Isabel de Vargas y de la Fuente.

En septiembre de 1807, tomó parte de las operaciones de invasión a Portugal por el Ejército combinado hispano-galo, al mando del general Junot, integrado en las fuerzas españolas que mandaba Juan Carrafa.

GUERRA DE LAS NARANJAS

Al estallar la Guerra de la Independencia en mayo de 1808, Eguía fue hecho prisionero del Ejército francés, cuando estaba en Lisboa. Dos meses después, consiguió escapar, presentándose a la Junta de Sevilla para unirse a la resistencia. Entonces, recibió el grado de teniente coronel del Ejército español de la II División de Andalucía que dirigía Pedro Grimarest, tomando parte de la retirada de Lerín, en las sucesivas batallas de Tudela, Calahorra y Cascante, y en las acción de Santa Cruz de la Zarza.

Después combatió en Tarancón y Uclés en la División de Vanguardia. Tras la derrota de esta última ciudad, le fue encomendada la misión de integrar la II División en la de La Mancha, tomando acciones bélicas en Mora y Consuegra, a las órdenes del duque de Alburquerque.

En 1809, fue ascendido a coronel de Ejército de Extremadura, al mando de Gregorio de la Cuesta. Participó en las batallas de Medellín y Talavera de la Reina, siendo recompensada su destacada actuación con el grado de brigadier de ingenieros. Pasaba a estar a las órdenes del duque de Wellington a mediados de aquel año, pero tras la retirada de las tropas inglesas a territorio portugués, Eguía regresó al Ejército de Extremadura. Estuvo integrado en las tropas destacadas en La Mancha por general en jefe, Francisco Eguía, y acompañó a éste cuando fue nombrado inspector general de Infantería.

BATALLA DE OCAÑA

A finales 1809, sufrió la derrota de Ocaña, siendo entonces nombrado cuartel-maestre del Ejército de Extremadura, un grado parecido al de mariscal de campo. Desde allí, organizó la retirada hasta Cádiz, en cuya defensa colaboró durante todo el sitio. También organizó la defensa de la isla de León y la inspección de diversas armadas con destino a los virreinatos americanos.

En junio de 1810, fue nombrado fue nombrado ayudante general y 2º jefe del Estado Mayor del 4º Ejército, ubicado en la isla de León, y un mes después, jefe de Estado Mayor. Una vez levantado el sitio de Cádiz, en diciembre de 1812, fue comandante militar del cantón de la isla de León.

En junio de 1813, eliminando la invasión francesa sobre el sur peninsular, a Eguía se le encomendó la Subinspección de Tropas de Ultramar.

Al finalizar la Guerra de la Independencia fue ascendido a mariscal de campo, abandonando el Cuerpo de Ingenieros, a mediados de 18014. Permaneció en Madrid como miembro del Consejo de Guerra de oficiales generales. La fuga de Napoleón Bonaparte desde la isla de Elba puso en alerta a las Cortes europeas ante una posible amenaza. Por eso, entre mayo de 1815 y diciembre de 1816, Eguía estuvo reforzando los cantones de Roncesvalles e Irún, al mando de la 1ª División de Infantería del Ejército de Observación de los Pirineos Occidentales.

PROMULGACIÓN DE LAS CORTES DE CÁDIZ EN 1812

Al finalizar la alarma en febrero de 1816, Eguía fue destinado a sucesivos altos cargos en diferentes destinos: jefe de la Plana Mayor del Ejército de Castilla la Vieja, jefe de la Plana Mayor del Ejército de Castilla la Nueva, fiscal de la Asamblea de la Real y Militar Orden de San Fernando, y comandante general del Cordón Sanitario de la Sierra Morena y el Tajo. Este último destino fue encomendado en septiembre de 2019, y ya había recibido un año antes la Cruz de San Fernando de 3ª Clase por los servicios ofrecidos en el Ejército español.

En marzo de 1820, se produjo el levantamiento militar del general Rafael Riego en Las Cabezas de San Juan contra el Régimen absolutista. Eguía se destacó como un ferviente absolutista y defensor a ultranza de la figura de Fernando VII. Tras llegar a Madrid desde su destino en Santa Cruz de Mudela, se le encomendó la Jefatura de la Plana Mayor del Ejército de Galicia. El triunfo del alzamiento y la jura de la Constitución liberal por Fernando VII cambió los planes y fue relegado a la fiscalía de San Fernando durante todo el Trienio Liberal de 1820-1823.

Tras la vuelta del Régimen absolutista por los Cien Mil Hijos de San Luis, la Regencia de Fernando VII le asignó mantener las relaciones diplomáticas con el duque de Angulema, intendente de aquel Ejército francés.

Entonces, el rey le nombró comandante general político y militar de Tuy. Fue el inicio de otra oleada de sucesivos cargos y destinos desde finales del 1823: subdelegado de rentas y subdelegado especial de Policía de Vigo, la jefatura de la Capitanía General de Galicia, la capitanía general de las Provincias Vascongadas, y de nuevo de Galicia unida la Presidencia de la Real Audiencia. Allí organizó dos expediciones hacia Cuba.

LEVANATAMIENTO MILITAR DE RAFAEL DE RIEGO

Durante su mandato, Eguía dirigió las tropas desplegadas en la Frontera de Portugal, como consecuencia de los levantamientos políticos que se estaban produciendo en verano de 1827. Se dedicó a perseguir a los bandoleros del territorio de Lugo, especialmente a detener a los liberales, junto con los Voluntarios Realistas. También, concentró en Santiago todas las instituciones de la Capitanía general de La Coruña, por orden del rey.

Estas medidas hicieron ganarse la confianza de Fernando VII, pero también le ocasionó el enfrentamiento con liberales. Durante aquellos años Galicia, pudo conocer a otros defensores absolutistas:
Tomás de Zumalacárregui era gobernador de la plaza de El Ferrol y futuro caudillo del Ejército carlista.
Rafael de Vélez era arzobispo de Santiago y autor de numerosas obras políticas contra el liberalismo, como Apología del Altar y el Trono, o Preservativo contra la irreligión.
Francisco López Borricón era obispo de Mondoñedo y futuro vicario general castrense del Ejército carlista.

PALACIO DE SANTA CRUZ

El 29 de octubre de 1829, Eguía sufrió el primer atentado político mediante paquete bomba que estaba abriendo en su despacho del palacio de Santa Cruz, en Santiago de Compostela. La explosión le produjo la amputación la mano derecha y de dos dedos de la izquierda, y daños en la visión y diversas heridas en el cuerpo.

A pesar de un realizar una intensa actividad de investigación por parte de las autoridades, no se encontró a los responsables. Pero siempre se supo que eran revolucionarios liberales, en sus intentos de asesinar a los más leales y fervientes defensores del Régimen tradicionalista. Este atentado consiguió que Eguía se enfatizara aún más en sus ideales absolutistas.

En noviembre de 1829, Fernando VII recompensó al militar vizcaíno con el ascenso a teniente general.

En mayo de 1830, regresaba al mando de la Capitanía General y concedía el título de conde de Casa-Eguía. Tras enfermar el rey, en septiembre de 1832, la reina María Cristina se hizo cargo del gobierno. Eguía fue destinado al cuartel de Valladolid, a medio camino entre la Corte y su ciudad natal, y en agosto de 1833 le fue permitido asentarse en Vitoria, más cerca de sus familiares.

Muerto Fernando VII, Eguía se alineó en favor del pretendiente al trono Carlos María de Isidro, al que sirvió en su Cuartel General, en contra de las aspiraciones de los liberales que respaldaban a su sobrina Isabel II. Estallaba la primera Guerra Carlista.

Desde su exilio en Francia, concretamente en Bagnéres, Eguía esperaba la llamada del líder carlista Zumalacárregui y trasladarse a las filas que defendía el Trono y el Altar. Tras la muerte de Zumalacárregui, Eguía se presentaba en Estella ante Carlos V, en julio de 1835. Este le nombró virrey de Navarra y general en jefe del Ejército Vasco-navarro en noviembre, en sustitución del fracasado Vicente González Moreno, sucesor de Zumalacárregui. Se dedicó a reorganizar las tropas mediante la formación de divisiones operativas y brigadas reservistas, y a fortalecer las líneas defensivas estables. Durante su mandato tuvo importantes roces con la Junta Gubernativa de Navarra y el general Maroto le acusó de crueldad.

TOMÁS DE ZUMALACÁRREGUI Y VICENTE GONZÁLEZ MORENO

En octubre de ese año, Eguía se enfrentó al general Fernández de Córdoba en territorio alavés, cerca del castillo de Guevara, y al siguiente a los liberales en la acción de Montejurra. En noviembre lideró la recuperación de Estella, y al mes siguiente se batió en Guetaria.

En los primeros meses de 1836, Eguía tuvo enfrentamientos militares en las provincias vascas: en enero, cerca de la alavesa villa de Arlaban; en febrero se apoderó de las vizcaínas Valmaseda, Plencia y Lequeitio; en marzo en Orduña; en abril en Orrantia y en la burgalesa El Berrón. Tras este último encuentro, fue nombrado vocal de la Junta Consultiva del Ministerio de la Guerra. Pero después de tomar parte en la acción de Arlaban, en junio, abandonó su cargo en la Jefatura del Ejército Vasco Navarro.

El motivo de su cese fue la incapacidad de desarrollar su plan estratégico. Este consistía en extender el teatro de operaciones a ciudades del centro-norte de España, como Santander, San Sebastián o Pamplona, las cuales deberían resistir a los sitios que el Ejército liberal realizase sobre ellas. De esta manera, el general Espartero obligaría a movilizar sus guarniciones, impidiendo la concentración de efectivos en el entorno rural del País Vasco y Navarra, generándole más gasto de recursos y efectivos militares.

Aun así, fue requerido para el Consejo de generales que preparaban el sitio de Bilbao por Bruno Villarreal, en octubre de 1836. El pretendiente Carlos le transfirió el mando, encontrándose en todas las acciones que tuvieron lugar hasta su levantamiento el 24 de diciembre. Como consecuencia de un nuevo fracaso, fue apartado del cargo y relegado al cuartel de Durango.

En abril de 1837, Carlos le solicitó para encabezar una comisión diplomática a la Corte de Turín. Su cansancio y deterioro físico, además de la falta de recursos, le impidieron obedecer la misión. Por este hecho, Eguía fue arrestado y encarcelado en el castillo de San Gregorio, en Navarra, durante dos años.

Los fusilamientos de Estalle mermaron el número de altos cargos militares con experiencia en combate del Ejército carlista. Esta situación ocasionó la perdonanza del pretendiente Carlos y su restauración al Ejército, nombrándole decano del Consejo Supremo de la Guerra, en marzo de 1839. Además del restablecimiento de este órgano de jefatura, tomó el mando de las tropas vasco-navarras, con las que se internó en Francia, en septiembre. La guerra estaba perdida, y se instauraba un Régimen constitucional de la reina Isabel II de forma definitiva en España y las provincias de ultramar.

Desde entonces y hasta julio de 1849, Eguía permaneció en Francia, lejos de Carlos, con residencia primero en Clermont-Ferrand, y después en Libourne y Burdeos.

Acogiéndose a la amnistía del junio de 1849, pudo regresar a España en libertad de cargos, con la colaboración del cónsul español en Burdeos. Aceptó el Convenio de Vergara, por lo que se le permitió recuperar su cargo de teniente general, así como todos sus honores y condecoraciones.
De la Guerra de la Independencia recibió las cruces de Talavera, de Chiclana, la del Tercer Ejército, la de retirada de la Isla de León, en 1815, la del Ejército que estaba en Portugal, en 1815, las de Mora del Rey y Consuegra, y la declaración de benemérito de la patria.

Además, por méritos a toda su extensa carrera fue recibiendo la cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, en 1816; y la de tercera y cuarta clase de la cruz de la Orden de San Fernando, en 1818 y 1834; la gran cruz de la Real Orden Americana de Isabella Católica, en 1831; la gran cruz de la Real Orden Española de Carlos III y la cruz de la Real Orden de San Hermenegildo, que fueron concedidas por Carlos María de Isidro, en 1836, y revalidadas por Isabel II en 1850.

Por último, se le permitió afincarse en el cuartel en Vitoria, posteriormente en San Sebastián, en 1851. Dos años después, fue nombrado senador vitalicio del reino. En 1860, se trasladó a Tolosa, donde murió en 1865.

08/09/2024

Martín García-Loygorri e Ichaso


Militar héroe de la batalla de Alcañiz durante la Guerra de la Independencia española e impulsor de importantes reformas en el Cuerpo de Artillería

MARTÍN GARCÍA-LOYGORRI E ICHASO

Martín García-Loygorri e Ichaso nació en Corella, Navarra, en 1759, perteneciente a una noble familia, que presuponía descendencia de los reyes de Navarra.

En 1772, cuando tenía trece años, ingresó en el Colegio de Artillería establecido en el Alcázar de Segovia, del que saldría como número uno de su promoción.

A lo largo de su vida intervendría activamente en veintisiete acciones de guerra, cinco sitios y una defensa de plaza.

Su primera intervención militar en la defensa de Melilla de 1777, contra el ejército del sultán de Marruecos. De 1801 a 1807 participó en las campañas de Portugal.

El 23 de mayo de 1809, tomó parte en la batalla de Alcañíz de la Guerra de la Independencia contra los franceses. Con su heroico comportamiento, logró salvar la vida de muchos alcañizanos, evitando la destrucción de la ciudad cuando todo parecía perdido. Dispuso con enorme acierto la ubicación de las diecinueve piezas de artillería con que contaban las fuerzas españolas. Con gran serenidad y sangre fría, esperó a que las tropas enemigas estuvieran casi encima para ordenar lanzar un ataque más duro, desbaratándolas y poniendo en huida a 10.000 soldados franceses cerca de Teruel.

martín garcía loygorri busto artillería museo
BUSTO Y CARTAS DE MARTÍN GARCÍA-LOYGORRI

Su decisiva intervención fue premiada con la Cruz Laureada de San Fernando, siendo el primer artillero en conseguir la más prestigiosa recompensa militar española. Además, fue ascendido a mariscal de campo.

Durante el resto de su carrera fue adquiriendo sucesivos cargos y condecoraciones: teniente general, vocal de las Asambleas de las Reales Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo y de la Junta Militar de Indias, y caballero profeso de la Orden Militar de Santiago.

Desde 1810 y hasta 1822, ocupó el cargo de director general del Cuerpo de Artillería, así como del Real Colegio de Artillería.

Este artillero navarro se encontraba ya en Madrid desde 1814, donde los franceses ya habían sido expulsados y se vivía una reconstrucción generalizada. Entonces, centró su gestión en la recuperación y mantenimiento de la artillería española tras la Guerra de la Independencia. Especialmente relevantes fueron sus servicios a la reorganización del Cuerpo, maltrecho después de tan larga y traumática campaña, destacando entre otros la institucionalización de la Junta Superior Facultativa como máximo órgano jerárquico artillero; la creación de los escuadrones a caballo y los batallones de tren; y la redacción y puesta en vigor de la Ordenanza para la artillería en las posesiones de Ultramar.

ARTILLEROS ESPAÑOLES EN LA BATALLA DE SOMOSIERRA

García Loygorri luchó además por la vuelta del Colegio de Artillería desde Baleares a su sede original, el Alcázar de Segovia, efectuando las gestiones de la reparación del edificio y recuperando su carácter científico-militar con un elevado nivel docente. Para ello editó un nuevo reglamento, amplió y mejoró sus equipos e instalaciones, e inauguró un gran laboratorio de química y otro de ciencias naturales. También procedió a la compra del Gabinete de Mineralogía del gran naturalista Casimiro Gómez Ortega, uno de los más importantes de Europa en su tiempo, que ha llegado hasta nuestros días.

Según palabras del comandante general del Cuerpo de Artillería, Martín García Loygorri:
"Cuando una educación noble e ilustrada despeja el entendimiento y fortalece el corazón, aunque no alcance a transformar en héroes a todos los jóvenes que la recibe tiene una gran probabilidad de predisponer a muchos y de conseguir algunos."

En 1816, impulsó la segunda edición del importante Tratado de Artillería, de Morla, que tendría notable influencia en varias generaciones de artilleros. Puso en vigor la Ordenanza para Ultramar, reorganizó este cuerpo y fundó la Junta Superior Facultativa, máximo órgano artillero.

Murió en Madrid, en 1824.

MARTÍN GARCÍA-LOYGORRI

25/04/2024

Luis Power Echavarri


Comandante de Artillería durante el sitio de Bilbao del 16 de agosto de 1808, donde organizó la defensa y murió frente al Ejército napoleónico

LUIS POWER ECHAVARRI

Luis Power Echavarri nació en Bilbao el 9 agosto de 1769. Fue y bautizado con el nombre de Lorenzo Ramón Luis Power Echavarri el día siguiente en su parroquia de San Nicolás, apadrinado por Juan Orue y María Isabela Power.

El apellido Power provenía de Irlanda. Los Power formaban parte de la élite comercial y social de Waterford, en el siglo XVII. La persecución contra los católicos liderada por Oliverio Cromwell desde Inglaterra hizo que huyeran de Irlanda y se establecieran en ciudades como Burdeos y Cádiz, y a inicios del XVIII, algunos descendientes se instalaron en Vizcaya o las Indias españolas. Así, Juan Bautista de Power Dubernet, nacido en Burdeos, pasó a vivir en Bilbao y casó con María Asencia de Larrea Lasarte en 1676, probando expediente de hidalguía que se conserva en la Casa de Juntas de Guernica, y teniendo como hijo a Felipe Power Larrea.

Este vizcaíno natural de Abando fue regidor del Señorío en 1760, regidor capitular de Bilbao en 1766 y 1774; alcalde 2º de Bilbao en 1778 y prior del Consulado en 1779. En 1758, obtuvo nupcias con María Ignacia Luisa de Echavarri y Arechavala, nacida en Guernica. Con ella tuvo nueve hijos y uno de ellos fue Lorenzo Ramón Luis Power Echavarri. La mayoría de los hermanos siguió el empleo de armas al servicio de la Monarquía española:

Mariano Ramón Francisco Paula de Power Echavarri fue caballero en el Colegio Real de Caballería de Ocaña en 1786, pasando luego al Regimiento de Algarbe como teniente.

Luis Gonzaga Rafael de Power Echavarri fue caballero cadete en el Colegio Real de Artillería de Segovia en 1786 y teniente en 1794.

Juan Bautista Antonio de Power Echavarri fue caballero cadete en el Colegio Real de Artillería de Segovia en 1786.

Julián de Power Echavarri fue alférez de Fragata en 1794.

Matías José Luis de Power Echavarri fue cadete de las Reales Guardias Walonas.

BILBAO, FINALES DE SIGLO XVIII

A la edad de 13 años, Luis Power Echavarri ingresó como cadete en el Colegio Real de Artillería de Segovia, con sede en el Real Alcázar. A los 16, conoció la noticia del fallecimiento de su padre, mientras alcanzaba el grado de subteniente.

En 1790 y 1791, fue destinado a Ceuta, hallándose en bombardeos que sufrió la plaza, y fue nombrado teniente.

En 1793, tomaba parte del Ejército español que realizaba la campaña del Rosellón francés, en la Guerra de la Convención. Allí fue derribado de su caballo por el fuego enemigo en un par de ocasiones. Después, tomó parte en la batalla de Mas d’Eu con su batería volante, y alcanzó el grado de capitán. El 9 de octubre fue herido en la batalla de Le Boulou, donde una bala de cañón le astilla la pierna izquierda, dejándole cojo por vida.

Tras la finalización de Guerra de la Convención francesa en 1795, fue destinado a Málaga y Ciudad Rodrigo.

También luchó en la Guerra de las Naranjas, un pequeño enfrentamiento que hubo entre España y Portugal en mayo y junio de 1801. Al término del mismo, en agosto de ese año, le fue concedida licencia para tomar baños termales en Cestona durante dos meses debido a los dolores que arrastraba como consecuencia de la herida en la pierna.

Los dolores no remitían y pidió permiso para retirarse a su Bilbao natal. En enero de 1803, consiguió licencia militar, con un sueldo de capitán de 300 reales. Sin embargo, erró en el cálculo de la cantidad que debía corresponderle y al mes siguiente solicitó volver al servicio activo.

En 1805, a los 35 años de edad, decidió casarse con su sobrina carnal María Luisa de Echazarreta Power, de 20 años, siendo hija de su hermana María Felipa de Power Echavarri y el alcalde de Zumaya. Pero encontró la oposición frontal de sus futuros suegros y presentes hermana y cuñado. María Luisa escribió al primer ministro del rey Carlos IV, Manuel Godoy, para que les otorgara la necesaria dispendia. Ambos pretendientes tuvieron que esperar dos años para conseguir formalizar su matrimonio en la parroquia Santiago de Bilbao, en junio de 1807. Tuvieron sólo un hijo, José Luis Vicente Julián de Power Echezarreta.

ARTILLEROS ESPAÑOLES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Poco tiempo después este matrimonio iba a sufrir la consecuencia de la invasión francesa sobre España y el inicio de la Guerra de la Independencia en 1808. Tras la victoria de Bailén, el Ejército imperial de Napoleón Bonaparte retrocedía hacia la frontera hispano-gala y el golfo de Vizcaya.

La noche del 5 de agosto de 1808, Bilbao se levantó en armas contra los invasores. Se constituyó una Comisión de Guerra presidida por el mariscal de campo José Benito Zarauz. Power Echevarri fue nombrado comandante de artillería y se encargó de organizar la defensa, levantando barricadas y trincheras. Sus dotes estratégicas eran buenas, pero su oratoria lo era aún más. Fue claro al dirigirse a sus paisanos.

El 16 de agosto, sucedió el Sitio de Bilbao por el ejército de Merlín. Durante la batalla, Luis Power Echavarri murió al frente de un grupo de artilleros en Atxuri, a la altura del puente de San Antón. Trataba de contener la vanguardia de ataque mientras organizaba la huida de los voluntarios armados.

ARTILLEROS EN EN SITIO DE BILBAO DE 1808

El periódico El Bascongado, en su edición de 22 de febrero de 1814, hizo referencia sobre su valentía de esta manera:
"… fue una de las víctimas en esta sangrienta jornada don Luis Power, oficial de Artillería, de buena reputación militar, a quien se llamó el Daoiz de Vizcaya, muerto alevosamente al pie del cañón con tanto acierto manejado, después de haberle concedido el cuartel a que era acreedor por su valentía y después de haber salvado con su generosidad la vida de muchos conciudadanos, a quienes avisó se retirasen prudentes …"

Algunos le han denominado el "Daoiz de Vizcaya" en clara referencia a sus compañeros de armas Luis Daoiz y Pedro Velarde, ambos también capitanes de artillería, que murieron durante el levantamiento madrileño del dos de mayo.

En la actualidad, Bilbao dedica una calle al comandante en el barrio de Deusto, que comienza en Botica Vieja y termina en Lehendakari Aguirre, es la Luis Power Kalea.



07/02/2023

María Ángela de Tellería


María Ángela de Tellería fue guerrillera que rescató a varios oficiales españoles en la prisión de Durango durante la Guerra de la Independencia española, en 1809

María Ángela Tellería guerrillera vasca Guerra Independencia española
MARÍA ÁNGELA DE TELLERÍA

María Ángela de Tellería
nació en Elgueta, Guipúzcoa, en 1785. A la edad de 24 años estaba soltera, vivía en Durango y trabajaba como criada del presbítero Pedro de Orsoqueta. El Señorío de Vizcaya estaba ocupado por las fuerzas imperiales francesas del emperador Napoleón Bonaparte y de su hermano el rey de España José I. Pasó a la historia del Señorío por realizar uno de los episodios más valientes de la Guerra de la Independencia española: el rescate de varios oficiales del Ejército español.

El 19 de julio de 1809, un grupo de infantería francesa llegaba a Durango conduciendo a veintiséis oficiales y algunos soldados españoles que habían sido capturados en Santander, y eran llevados como prisioneros a Francia.

Según el relato histórico, tan mitológico como académico, María Ángela ayudó a escapar a tres oficiales entregándoles ropas de mujer desde la prisión, los cuales pudieron evadirse usándolos como disfraz.

Tras el éxito de este primer ensayo, regresó y ofreció una soga a los prisioneros, proponiéndoles que la usasen para subir hacia una ventada que daba a una huerta por la que podían fugarse. Una vez allí, fueron escondiendo en caseríos cercanos.

Más tarde, fue apresada en Durango por orden del gobernador de Bilbao, el general Avril, y condenada a muerte. En el acta de su enjuiciamiento, confesó que cuando los últimos oficiales capturados en Santander cruzaban Durango, uno de ellos se dirigió a ella y le dijo que "le habló a la declarante diciéndole que le diese un socorro", dándole dos pesetas. Él lo confesó que deseaba fugarse y le pidió que reuniese de forma discreta algún dinero entre "los bien hechores del pueblo", y se lo entregara en el caserío Arandina, ubicado a las afueras de la villa. Intentaba quitarse responsabilidad de su acción.

Durante los días siguientes fue reuniendo dieciocho duros y medio, que equivalen a 360 reales. Afirmaba no recordar a quienes les pidió dinero, en cambio los vecinos creían que era para ayudar a los oficiales aún apresados y no para algún fugado.

Pintura puerta Santa Ana Durango Hombrados Oñativia
DURANGO Y GUERRILLERA VASCA

Finalmente, el Tribunal la condenó a muerte, siendo conmutada su pena por un arresto de diez años en una casa de corrección, por el hecho de ser mujer. En atención a "la prisión que ha sufrido, a su menor edad… y a la fragilidad e ignorancia propios de su sexo", redujo la condena a dos años como escarmiento, más las costas. El 5 de septiembre de 1809, fue encerrada en la cárcel de Durango. La sentencia no expresa nada de liberar a otros tantos oficiales españoles, luego parece que la leyenda ha exagerado mucho su realidad.

Pero su fama ya habría llegado a oídos de los oficiales y guerrilleros que actuaban por el Señorío de Vizcaya y alrededores. Así, el líder guerrillero Ignacio Alonso Cuevillas asaltó la prisión de Durango, rescató a María Ángela y se la llevó a Logroño.

Cuando el Ejército napoleónico invadió Logroño, fue arrestada y conducida a Durango, Bilbao y Vitoria, haciéndola sufrir grandes penalidades. Fue interrogada por el gobernador Thouvenot, respondiendo "en su lengua vascongada". Esta le replicó:
"... que así como él era buen patriota francés, ella era buena patriota española; que ninguna cosa mala había hecho, Señor, y que pudiendo, volvería a ejecutar lo mismo, Señor."
Se supone que sería condenada a muerte, pero no existe documentación que confirme su fusilamiento. Días más tarde, Francisco Tomás de Anchía, líder de la guerrilla de los Voluntarios de Vizcaya, conocido como el general Longa, amenazó con ejecutar a quince oficiales franceses que tenía en su poder, si María Ángela era ajusticiada. La misiva fue entregada mediante un subalterno suyo al gobernador francés de Vitoria. Thouvenot la puso en libertad gracias a pago que entregaron tres ilustres vecinos de la ciudad. De allí la llevaron a Asturias, donde el general Bonet la entregó al comandante de las tropas españolas, Polier.

FRANCISCO TOMÁS DE ANCHÍA E IGNACIO ALONSO CUEVILLAS

En 1811, llegó a Cádiz, donde se acogió a la hospitalidad de Francisco Sánchez Barbero, redactor del periódico El Conciso. En su número del 18 de marzo, publicó una versión exagerada de sus actos realizados en Durango. El 30 del mismo mes, la comisión de premios de las Cortes de Cádiz le otorgó una pensión vitalicia de 4.000 reales.

Parece ser que se quedó a vivir el resto de su vida en Cádiz, porque murió en el pueblo gaditano de Rosal de la Frontera, en 1864, cuando tenía 64 años de edad.

23/01/2023

José María de Orbe y Elío


Militar durante la Guerra de la Independencia y político absolutista durante la I Guerra Carlista

JOSÉ MARÍA DE ORBE Y ELÍO

José María de Orbe y Elío nació en Irún en 1776, en el Palacio de Arbelaiz. Fue el tercer marqués de Valdespina, titulo nobiliario heredado de su procedencia familiar vizcaína y guipuzcoana. Le pusieron el pseudónimo de el "Manchuelo de Ermua".

Sus primeros estudios fueron efectuados en el Colegio de Escuelas Pías de Zaragoza y luego en el Seminario de Vergara. Cuando tenía veintiséis años, renunció a una carrera de letras y prefirió la militar al declararse la Guerra de la Convención francesa en 1794. En esta contienda sirvió de capitán en el primer batallón de los Tercios de Guipúzcoa. Perdió un brazo en la batalla de San Marcial luchando contra los franceses.

En los inicios de la Guerra de la Independencia española fue un entusiasta defensor de la rebelión de Bilbao del 5 de agosto de 1808 contra los napoleónicos. Entonces ya era un cuarentón, alcalde de Ermua, pero seguía siendo un hombre de acción. La Junta de Vizcaya le encargó el traslado de un convoy de armas desde Plasencia de las Armas para organizar la defensa del Sitio de Bilbao, el 16 de agosto de 1808. Después, fue comandante de uno de los batallones de Tercios de Vizcaya y representante del Señorío de Vizcaya en las Cortes en varias ocasiones.

JOSÉ MARÍA DE ORBE Y ELÍO

A la muerte de Fernando VII, en 1833, siguió la causa del pretendiente al trono español, Carlos V, a quien proclamó en la diputación, liderando la sublevación carlista de Vizcaya en calidad de corregidor.

Cuando Carlos V llegó a España tras su huida a Portugal y posterior viaje a Inglaterra, le elevó a la dignidad de Grande de España, y le nombró segundo comandante general del Señorío de Vizcaya con el grado de brigadier y miembro de la Junta Consultiva.

Por su fidelidad al rey pretendiente, fue nombrado ministro del Consejo general de negocios del reino, mariscal de campo y en 1838 ministro de la guerra y I duque de la Confianza. Contrario a la firma del Convenio de Vergara, en 1838, participó en intrigas en favor de la continuación de la guerra y se vio obligado a exiliarse en Francia. Falleció en Burdeos en 1850.

17/11/2022

Juan Félix Sarasa Istúriz


Guerrillero de la División Navarra a las órdenes de Espoz y Mina y de su tío Félix Sarasa en la Guerra de la Independencia

JUAN FÉLIX SARASA ISTÚRIZ

Juan Félix Sarasa Istúriz
era natural de Berriosuso, Navarra, donde nació en 1792. Era sobrino de Félix Sarasa "Cholín", uno de los lugartenientes del líder guerrillero Francisco Espoz y Mina, que combatió en la Guerra de la Independencia.

En 1810, ingresó en la guerrilla de Observación de los Pirineos, a las órdenes de su hermano mayor. Desde este cuerpo militar participó en numerosas acciones libradas en contra de las guarniciones francesas desde Urdax a Bera, y en las de Lekunberri, Irurtzun y Roncesvalles.

En 1812, fue herido en una pierna durante un encuentro con los franceses y, al no poder continuar en la columna, fue destinado al tercer Regimiento de Navarra. A partir de entonces intervino en numerosas acciones de guerra. Entre ellas, en 1813, en las de Mendívil, Tafalla, Tudela, y en los sitios y rendición de Zaragoza y Jaca.

A lo largo de la contienda fue ascendiendo a sargento, subteniente, teniente, capitán y, en 1814, tras la conclusión de la Guerra napoleónica, se le nombró gobernador del cuartel general de la División Navarra.

Pasó después al Regimiento de Voluntarios de Madrid y, más tarde, al de Infantería de la Reina, hasta 1823. Entonces fue purificado de la conducta que había tenido en el periodo constitucional y en 1826, se le encargó la Habilitación de la clase de Indefinidos de la provincia de Málaga. En 1828 cesó en esa comisión y se le dio la licencia, situación en la que permaneció hasta 1833.

25/04/2022

Tomás Renovales y Goicolea


Capitán de la División Navarra durante la Guerra de la Independencia española y oficial del Ejército realista durante la Guerra de Independencia de Venezuela, que intentó el asesinato de Simón Bolívar en 1818

TOMÁS RENOVALES Y GOICOLEA

Tomás Renovales y Goicolea nació en Arcentales, comarca vizcaína de las Encartaciones, en 1787. Era hijo de Joaquín de Renovales y Juana de Goicolea; y sobrino de Mariano Renovales y Rebollar, líder guerrillero y posteriormente brigadier del Ejército español durante la Guerra de la Independencia española.

En torno a este conflicto iba a girar la vida de Renovales durante buena parte de su juventud. En diciembre de 1808, tomó parte del Primer Sitio de Zaragoza junto a su tío Mariano y muchos otros vascos, y poco después, en enero de 1809, en el Segundo Sitio de Zaragoza, combatiendo al Ejército francés del emperador Napoleón Bonaparte y el rey José I de España.

Lo hizo como profesional del Ejército español, con rango de cadete en el Batallón de Húsares de Aragón. Este cuerpo militar fue creado por el general José Rebolledo de Palafox, y dirigido por su tío, el brigadier Mariano de Renovales, durante el segundo sitio.

Tras la rendición de Zaragoza en febrero de 1809, tío y sobrino fueron hechos prisioneros y conducidos hacía Francia. De camino a Pamplona, la altura de Caparroso, ambos fueron liberados por la guerrilla navarra de los hermanos Gambra, naturales del valle de Roncal. Fermín, Pedro, Francisco y Sebastián habían estado a las órdenes de Mariano de Renovales en Zaragoza, por lo que fueron en su búsqueda.

Durante seis meses, Tomás estuvo en la guerrilla de su tío, junto a otros líderes guerrilleros como Fermín Gambra o Gregorio Cruchaga, organizando la resistencia de civiles armados en los valles del Roncal y combatiendo al Ejército napoleónico acuartelado en Pamplona y en otras guarniciones navarras.

Al final de la Guerra de la Independencia, en 1814, había ascendido a capitán de la División Iberia, también llamada División Navarra, cuerpo regular español del anterior Corso Terrestre de Navarra que dirigía Francisco Espoz y Mina.

PRIMER SITIO DE ZARAGOZA

Aprovechando la contienda hispano-gala, surgieron movimientos de sublevación en los virreinatos española de América. Desde Cádiz, partió una expedición al mando del general Pablo Morillo con el objetivo de sofocar la rebelión producida en la Capitanía General de Venezuela, en 1815. En esta expedición tomó parte Tomás de Renovales, y hecho por el cual pasaría a la historia de la Guerra de Caracas. Este vizcaíno siempre se mantuvo fiel a su rey Fernando VII y a la defensa de los virreinatos del Imperio español frente a insurgentes, y leal a su general Pablo Morillo "el Pacificador".

La expedición de Morillo llegó a la isla Margarita, y desde ahí a tierra firme. Tomó parte de las acciones armadas de Santa Rosa, en 1815, y de Santa María de Ipire, El Pilar y Píriru, en 1816.

En 1817, Salvador Moxo, comandante general de las tropas de operaciones de las provincias de Venezuela, asignó Tomás de Renovales el mando del frente de combate de la provincia de Barcelona.

General Venezuela Virreinato Nueva Granada
CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA, AÑO 1810

En 1818, tomó parte de la batalla de Calabozo y en otras acciones militares en el interior del territorio venezolano. Pero por lo que ha pasado a la historia de Venezuela ha sido por el intento de asesinato al prócer independentista Simón Bolívar. Así, el 16 de abril de 1818, fue comisionado por orden del coronel Rafael López de realizar un plan de ataque el Cuartel General del Ejército Republicano, ubicado en Rincón de los Toros, un lugar situado en la actual villa de Ortiz, a pocos kilómetros al sur de San José de Tiznados, en el estado de Guárico.

La madrugada del 17 de abril, Tomás Renovales estaba al mando de 8 soldados con el que efectuaría la operación. Primero, consiguieron el santo y seña que les permitiría el acceso al interior del campamento, mediante la captura de un sirviente del capellán venezolano Esteban Prado, que además les proporción una información muy útil para conocer el lugar donde estaba la comandancia. Luego, engañando a los centinelas, haciéndose pasar por una patrulla que regresaba.

Una vez dentro, pidió al coronel Francisco de Paula Santander, que le condujeran hasta la tienda de campaña de Simón Bolívar para informar sobre supuestos movimientos de los realistas. Una vez dispuesto frente al objetivo, Tomás Renovales dio la orden de lanzar una ráfaga de disparos con sus fusiles. Bolívar consiguió escapar ileso del ataque por encontrarse fuera de su catre o que descansaba en otra tienda de campaña. En cambio, resultaron muertos su capellán, el coronel Galindo y algunos oficiales republicanos junto con otros que resultaron heridos.

Aquel incidente fue aprovechando por el Ejército realista para lanzar otro ataque directo al cuartel, en el que murieron unos 700 soldados republicanos. Ante la confusión, Renovales tuvo que escapar del lugar; y Bolívar logró escapar ayudado por el sargento Leonardo Infante.

El 21 de abril de 1819, el rey Fernando VII recompensó aquel intento fallido de eliminar a Simón Bolívar con el ascenso a teniente coronel.

SIMÓN BOLÍVAR Y TOMÁS RENOVALES

Posteriormente, participó en participó en varias acciones de guerra a las órdenes del Miguel de la Torre, gobernador y capitán general de Venezuela. Una de ellas fue la batalla de Carabobo, en junio de 1821.

Aquel año, contrajo matrimonio con Nicolasa de la Concepción Fernández y García, criolla natural de Calabozo, en el estado Guárico.

Tras la pérdida de aquella provincia ultramarina, Tomás Renovales fue trasladado a la isla de Puerto Rico, donde permanecería desde 812 hasta 1832. En abril de 1823, el gobernador y capitán general Miguel de la Torre le nombró comandante supremo de su Departamento Militar. Aún terminaría cambiando de cuerpo militar los últimos años de su vida, ya que fue coronel del Batallón de Caballería Húsares de Aragón hasta 1835, año de su defunción.