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10/10/2025

Entrevista de Luis XIV y Felipe IV en la isla de los Faisanes, por Jacques Laumosnier


La entrevista de Luis XIV y Felipe IV en la Isla de los Faisanes es una pintura al óleo sobre lienzo de 89,1 x 130 centímetros realizada por Jacques Laumosnier en 1660, que se encuentra en el Museo de Tessé de la ciudad de Le Mans.

La pintura expresa el encuentro entre el rey Luis XIV de Francia y el rey Felipe IV de España, que tuvo lugar el 7 de junio de 1660 en la isla de los Faisanes, en la desembocadura del río Bidasoa que separa ambos países, frente a Irún. Se trata de una isla de soberanía compartida y rotativa cada seis meses entre ambos estados.

El 7 de noviembre de 1659 se firmó el Tratado de Paz de los Pirineos, que puso fin a una cruenta y larga Guerra hispa-gala de 1635-1659. Para afianzar las condiciones futuras de paz entre ambas potencias vecinas, se formalizó la entrega de la infanta María Teresa de Austria y Borbón, hija del rey Felipe IV, para su casamiento con rey Luis XIV de Francia.

ENTREVISTA DE LUIS XIV Y FELIPE IV EN LA ISLA DE LOS FAISANES, JACQUES LAUMOSNIER

La escena está representada sobre una acondicionada cámara sobre el suelo de la isla, que contiene alfombras, puertas abiertas y telas que hacen de cubiertas. A ambos lados, se abren dos grandes espacios al aire libre donde aparecen poblaciones, tal vez Hondarribia o Hendaya.

El séquito francés aparece a la izquierda de la pintura, donde destacan personalidades como Ana de Austria, hermana del rey español y madre del francés, el duque Felipe I de Orleans y el cardenal Julio Mazarino. La corte española se ubica a la derecha, donde aparece el infante Carlos II, el valido real Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde duque de Olivares, y el pintor de cámara Diego de Velázquez. En el centro, ambos reyes se saludan, mientras la infanta espera detrás de su padre. Se aprecia la diferencia de ambos tipos de vestimenta, si la francesa es colorida, la española es más oscura, algo típico del Barroco. Destaca la claridad del vestido blanco de la infanta.

Existe un tapiz con el mismo tema, copia con variantes de la pintura, que se conserva en la Embajada de Francia en Madrid. Fue tejido en la factoría de los Gobelinos de París bajo supervisión de Charles Le Brun.

ISLA DE LOS FAISANES, CHARLES LE BRUN

27/03/2025

Tratado fronterizo de los Pirineos de 1659


El Tratado de los Pirineos, también llamado Paz de los Pirineos, fue pactado por las coronas de las Monarquías española y francesa el 7 de noviembre de 1659 para poner fin a un conflicto iniciado en 1635, durante la Guerra franco-española de 1635-1659. La firma tuvo lugar en la isla de los Faisanes, sobre el río Bidasoa, lugar que hace frontera entre ambos reinos.

Francia inició este enfrentamiento contra España como consecuencia de las victorias obtenidas por los Reales Tercios de Infantería durante el transcurso de la Guerra de los Treinta Años contra los rebeldes holandeses, en 1620, y contra los suecos en Nördlingen, en 1634.

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ENCUENTRO ENTRE FELIPE IV DE ESPAÑA Y LUIS XIV DE FRANCIA

En 1640, Francia comenzó a interferir en la política española, apoyando a los catalanes durante la sublevación de Cataluña, al tiempo que España apoyaba la Revuelta de la Fronda, en 1648. En las negociaciones de la Paz de Westfalia, en 1648, que pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años, Francia se anexionó los territorios de Alsacia y Lorena, cerrando el llamado Camino Español que unía las posesiones españolas en Italia y en Flandes a través de Suiza y el Franco Condado. Todo esto llevó a una guerra abierta entre Francia y España.

Después de diez años de guerra, Francia venció a la Armada española en la batalla de las Dunas, en 1658. La paz se firmó un año después en la isla de los Faisanes, siendo los signatarios Luis de Haro, representante de Felipe IV de España, y el cardenal Mazarino, representante de Luis XIV de Francia.

En la frontera del norte, Francia recibió el condado de Artois y una serie de plazas fuertes en Flandes, Henao y Luxemburgo, entre las que se encontraban Metz, Toul y Verdún. Los franceses devolvieron a España el Charolais, situada en el Franco Condado, y las conquistas de Italia. En la frontera catalana del sur, se concertó la cesión a Francia del Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña, situados en la vertiente septentrional de los Pirineos y que las tropas francesas habían ocupado en apoyo de los sublevados catalanes. La frontera con España se fijó desde entonces siguiendo los montes Pirineos, salvo en lo que se refiere al diminuto enclave de Llivia.

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ISLA DE LOS FAISANES EN EL RÍO BIDASOA

El tratado también preveía la boda entre Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España, cuya dote se fijó en medio millón de escudos de oro, a cambio de renunciar a sus derechos sucesorios al trono de España. Esta compensación no se pagó nunca, sirviendo de excusa a Luis XIV para anular el tratado e iniciar nuevas hostilidades, siendo uno de los factores que llevó a la Guerra de Sucesión Española en 1702.

La Paz de los Pirineos se completó un año después por el Tratado de Llivia de 1660, que acordó el paso a soberanía francesa de treinta y tres pueblos y lugares del valle de Carol y el Capcir, quedando el enclave de Llivia bajo dominio español. De esta forma se fijó de un modo más preciso la división de la Cerdaña entre España y Francia.

02/01/2024

Etapa 2A Roncesvalles - Zubiri


Burguete-Auritz, llamado el Burgo de Roncesvalles durante el Medievo, existió antes que la construcción del hospital de Roncesvalles, pues ya antes de 1274 disfrutaba del fuero de Pamplona. La villa se reconstruyó tras su destrucción en la Guerra de la Convención, en 1794, reaprovechándose dinteles y blasones, y manteniendo su disposición de pueblo calle como punto de paso del Camino de Santiago.

Se encuentra en un suave y ancho fondo de valle de paisajes ondulados que contrasta con las alturas circundantes. La parte más antigua de la población se extiende a ambos lados de la calle principal, calle de San Nicolás, que es a su vez el paso del Camino, tomando el nombres de la parroquia del mismo nombre.

PARROQUIA DE SAN NICOLÁS DE BURGUETE

La Parroquia de San Nicolás es una mole pétrea un tanto desgarbada que presenta, como único elemento de interés exterior, una portada barroca de factura muy popular, fechada en 1699.

En Burguete se alojó Ernest Hemingway en los veranos de 1924 y 1925. El escritor fue un gran aficionado a la pesca de la trucha, especialmente abundante por entonces en el río Irati. Burguete aparece como uno de los escenarios de su novela Fiesta. Según el escritor era "el territorio más malditamente salvaje de los Pirineos".

También veraneaba en Burguete el gran fotógrafo José Ortiz-Echagüe, que acostumbraba a realizar desde aquí excursiones fotográficas por toda Navarra. Una de sus obras más impresionantes es Cruceros de Roncesvalles.

BURGUETE

El trayecto atraviesa la selva de Irati y el valle de Erro. La frondosidad de este bosque de hayas llega a ser sobrecogedora en algún punto. En él se encuentra la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta, creada en 1784 durante el reinado de Carlos III. Es un importante enclave para la arqueología industrial. Su lamentable estado de ruina contrasta con la belleza del paraje por el que discurre el arroyo Legarza. Durante el turbulento siglo en el que estuvo activo fabricó cañones y munición. Llegaron a vivir en ella ciento cincuenta trabajadores con sus respectivas familias.

ESPINAL

Espinal-Aurizberri, situada en el valle de Erro, es una población fundada en 1269 por el rey Teobaldo II de Navarra para ofrecer seguridad a los peregrinos en el trayecto entre Burguete y Biscarret, al parecer muy expuestos a asaltos. Como Burguete, es otros de los pueblos pasados a fuego por los franceses en la Guerra de la Convención. La reconstrucción se hizo manteniendo su estructura de pueblo-camino, con sus pintorescas casas distribuidas a los lados del paso de las vías de comunicación.

A la entrada del pueblo por la carretera, junto al cementerio, se ha montado una interesante exposición de estelas funerarias al aire libre. Estas piezas, discoidales en su mayoría, sirvieron durante siglos para indicar la presencia de una sepultura. Muchas de ellas están bellamente labradas con los más diversos motivos. Proceden del cementerio viejo que había junto a la iglesia.

ESPINAL

Pasando Espinal y, antes de subir el alto de Mezquiritz, aparece el pueblo que le da nombre. En torno a la plaza de la Fuente, de 1889, hay un estupendo conjunto de casonas con bellas portadas del siglo XVIII. En la iglesia se guardan las cruces de madera que cargan los devotos cada tercer domingo de mayo en la romería de Nuestra Señora de Roncesvalles. Hasta aquí suben todos los pueblos del valle de Erro, menos Espinal que lo hace al siguiente domingo.

Superando el alto de Mezquiritz, antes de llegar a Biscarret y en el mismo punto donde cruza el Camino de Santiago, parte el estrecho valle de la regata de Sorogain hasta llegar a la Estación megalítica de Sorogain, que recorre los seis dólmenes. Estas construcciones funerarias prehistóricas se fechan entre el Neolítico y la Edad del Bronce. También hay un crómlech (círculo de piedras) de la Edad del Hierro.

VISCARRET

Viscarret-Gueredián, en esta villa situaba Aymeric Picaud el final de la primera etapa del Camino de Santiago por tierras hispanas, habiendo comenzado la misma en Saint Michael, cerca de Saint Jean Pied de Port. Para cubrir esta distancia es indudable que debía ir a caballo. Hubo un hospital de peregrinos de cierta importancia, eclipsado después por el de Roncesvalles. El 16 de octubre de 1794 tuvo lugar la batalla de Bizcarret, un episodio de la Guerra de la Convención que se saldó con más de doscientos muertos.

La Iglesia de San Pedro conserva una sencilla portada románica muy tardía y una estela discoidal empotrada en uno de sus muros. También hay varias casonas típicas navarras con sus portadas fechadas y decoradas.

IGLESIA DE SAN PEDRO Y CASERÍO DE VISCARRET

La senda circular del robledal de Muskilda, señalizada como sendero local NA-40, muestra su exuberante naturaleza.

El Camino de Santiago entra en Lintzoain junto a una casona que tiene una de las más bellas portadas de estos valles, con un arcos de medio punto de inmensas dovelas y un blasón en la clave. Toda la fachada es de sillería. La Iglesia de San Saturnino es del siglo XVI, aunque conserva una portada románica de cuatro arquivoltas. La exterior se decora con unas medias bolas.

LINTZOAIN

Zubiri es la primera población del valle de Esteribar. Su nombre en euskera significa "pueblo del puente" y es el Puente de la Rabia, en estilo románico del siglo XII, el vestigio más representativo de su pasado. Recibe este nombre por la tradición de hacer rodear tres veces a los animales enfermos su pilar central, donde se alojaron las reliquias de Santa Quiteria, y así librarles de la temida enfermedad. Este puente era paso obligado de los peregrinos en la Edad Media, y junto a él hubo una leprosería. Actualmente, Zubiri es un pueblo dinámico y moderno, capital administrativa del valle.

PUENTE DE ZUBIRI

02/11/2023

Etapa San Juan Pie de Puerto - Roncesvalles


San Juan Pie de Puerto (Saint Jean Pied de Port en francés) es el tradicional lugar de inicio del Camino Francés de la Ruta Jacobea en su tramo navarro. Es la capital de la Baja Navarra, en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos. La Navarra de Ultrapuertos quedó al margen de la anexión de Navarra a la Monarquía española, en 1512, y perteneció independiente hasta finales de ese siglo, cuando Enrique III de Navarra fue coronado como Enrique IV de Francia. Mantuvo sus antiguos privilegios hasta la Revolución Francesa, en 1789.

En esta ciudad acampó Carlomagno tras recuperar los cadáveres de los doce Pares que fueron velados con cirios clavados sobre lanzas en la batalla de Roncesvalles.

Encrucijada de caminos, esta ciudad amurallada fue centro de intercambios de productos de la zona, especialmente de las manufacturas de lana y queso. Mercancías y personas debían pagar el portazgo para acceder a su mercado interior. Los peregrinos entraban por la Puerta de Saint Jacques, monumento Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1998, dentro de los Caminos de Santiago en Francia.

SAN JUAN PIE DE PUERTO

La Ciudadela, edificada en el antiguo palacio de los reyes de Navarra, se asienta sobre una explanada a la que se accede por la Puerta del Rey, junto a la Casa de los Gobernadores. El bastión es un magnífico mirador sobre la ciudad y los valles pirenaicos.

Por la calle de la Ciudadela, aparecen las casonas decoradas con conchas peregrinas y con inscripciones y detalles labrados en sus dinteles, como por ejemplo, la Casa Arcanzola, en el siglo XVI, casa natal del pintor y jesuita Juan de Mayorga, o la Cárcel de los Obispos, y termina junto a la Iglesia de Notre Dame du Bout du Pont. Esta última es un templo gótico del siglo XIV construido sobre la iglesia primitiva, que mandó construir Sancho VII el Fuerte para conmemorar la victoria de las Navas de Tolosa (Jaén) en 1212 frente a los musulmanes. Consta de tres naves y presbiterio poligonal, cubiertos con bóvedas de crucería.

El camino pasa por la Puerta de Navarra, o del Mercado, el puente de la iglesia y la Puerta de España, construida sobre la antigua calzada romana que unía Astorga y Burdeos.

SAN JUAN PIE DE PUERTO

Desde Saint Jean, los peregrinos ascendían por los puertos de Cisa hasta el siglo XII. Pero desde el XIII empezó a ser frecuente la subida al Puerto de Ibañeta por Valcarlos, hoy convertida en carretera, a través del Puente internacional de Arnegui, última población francesa, para entrar en Pekotxeta, el barrio fronterizo del lado español. Hoy en día, el trayecto se realiza a través de los puertos de Cisa.

Por el puente antiguo salió Carlos VII en 1876, cuando el pretendiente al trono de España puso final a las Guerras Carlistas.

El valle del río Luzaide se estrecha al ascender a Valcarlos, ciudad que recoge los hechos legendarios narrados en el cantar de gesta Chason de Roland y en el Codex Calixtinus.

Valcarlos se compone de cinco barrios. En el principal, Eleizalde, se encuentra la Iglesia de Santiago, destruida durante la Guerra de la Convención en 1793 y reconstruida en 1799. Junto a ella existió un hospital de peregrinos, otro más, ascendiendo el puerto, en la Venta de Goroscaray, y el último en la cima del puerto. Los tres hospitales eran dependientes de la Colegiata de Roncesvalles.

IGLESIA DE SAN SALVADOR DE IBAÑETA

Sobre la cima del puerto de Ibañeta confluían los dos itinerarios. Allí se alzaba la Cruz de Carlomagno, desaparecida a finales del siglo XVIII. En la actualidad se encuentra el monolítico Monumento a Roldán, uno delos generales de Carlomagno.

La Iglesia de San Salvador de Ibañeta ha dependido de la Abadía de Leyre desde 1071, y de Roncesvalles desde el siglo XIII. Ha sufrido el desgaste del tiempo, un incendio en 1794 y varias reconstrucciones hasta reducirse a la ermita actual desde 1965.

En Roncesvalles-Orreaga se une la tradición jacobea con la épica, pues además de ser hospital de peregrinos resulta ser el campo de batalla donde fue derrotado Roldán.

El Hospital de Peregrinos fue fundado en 1132 por iniciativa del obispo de Pamplona, financiado con generosas donaciones y mantenido por un cabildo de canónigos regulares que vivían según la regla de San Agustín, más tarde bajo la autoridad del Papa. Fue reformado en el siglo XVIII. Cada peregrino hospedado tenía derecho a pasar tres noches, correspondiéndole comidas y cenas, descanso, aseo personal y cura de enfermedades si padeciese.

REAL COLEGIATA DE NUESTRA SEÑORA DE RONCESVALLES

La Colegiata de Nuestra Señora de Roncesvalles fue mandada edificar por Sancho VII el Fuerte, uno de los vencedores de la batalla de las Navas de Tolosa. Siguiendo el modelo de los templos góticos franceses, tiene tres naves separadas por gruesas columnas, de las que arrancan los nervios de las bóvedas que cubren los laterales y los arcos apuntados de la nave central. La cabecera es poligonal y tiene cinco esbeltos ventanales con vidrieras modernas. La imagen de la titular es gótica, del siglo XIV. En otra capilla lateral hay un retablo con la imagen de Santiago Peregrino.

El actual claustro de la colegiata, reedificado en el siglo XVII, es el antiguo claustro gótico, donde hubo un gran número de sepulcros. En un lateral, la Capilla de San Agustín o Sala Capitular constituye el Mausoleo Real de Sancho VII, que expone el sarcófago del gran rey navarro y la cadena arrebatada al Miramamolín sarraceno durante aquella batalla.

SEPULCRO DE SANCHO VII EN LA SALA CAPITULAR DE RONCESVALLES

El conjunto formado por el museo, el archivo y la biblioteca atesoran un conjunto de esculturas y pinturas de la colegiata, un grupo de libros entre los que destaca el Códice de La Pretiosa, del siglo XIV, a la vez libro de coro y cartulario histórico, objetos de orfebrería destacando el evangelio de Roncesvalles, el ajedrez de Carlomagno, y la esmeralda de Miramamolín, arrancada por Sancho VII del turbante del enemigo musulmán.

Junto al recinto de Santa María de Roncesvalles se encuentra la Iglesia de Santiago, templo gótico del siglo XIV. La Capilla del Espíritu Santo o Silo de Carlomagno es un edificio románico del siglo XII, de planta central, que albergaba pinturas dedicadas a la batalla de Roncesvalles, destinado al uso funerario de los peregrinos que morían en la villa.

IGLESIA DE SANTIAGO DE RONCESVALLES

26/04/2023

Ruta y leyenda de la Mesa de los Tres Reyes


MONTAÑA DE LA MESA DE LOS TRES REYES

La Mesa de los Tres Reyes consiste en una elevación montañosa situada en el Valle del Roncal, siendo la montaña más alta de Navarra. Su silueta recuerda a una mesa de piedra. Se puede considerar el vértice en el que confluyen los territorios históricos de Aragón, Navarra y el Bearn francés, un enorme hito fronterizo de 2.442 metros de altitud.

En la cumbre de esta emblemática montaña navarra, algunos miembros del Club Deportivo de Navarra colocaron la estatua de San Francisco Javier allá por el año 1952, una escultura de piedra que medía inicialmente 2,10 metros. Apenas duró un año, pues el viento y la nieve acabaron con ella. Posteriormente, se hizo una réplica en bronce de la estatua, de unos 70 cm.

ESTATUA DE SAN FRANCISCO DE JAVIER EN LA MESA DE LOS TRES REYES

Cuenta la leyenda que los magnates de los tres estados medievales (el Reino de Aragón, el Reino de Navarra y el Condado de Bearn francés) se daban cita en la cumbre de la montaña, en torno a una mesa de piedra, para discutir sus asuntos cara a cara, sentados cada uno en su propio territorio.

Antiguamente, estos montes, azotados por el viento y las tormentas, eran frecuentados solo por algunos pastores, o por los guardas y los carabineros que recorrían el entorno vigilando las fincas y la frontera. Pero, a mediados del siglo XX, la Mesa de los Tres Reyes se convirtió también en destino de montañeros pirenaicos, que encuentran en la historia de esta cumbre un motivo más para su ascensión.

MAPA DEL CAMINO DE LA MESA DE LOS TRES REYES

11/08/2022

Tratados fronterizos de Bayona


La consideración de la cordillera pirenaica como frontera es relativamente contemporánea. Desde un punto de vista político, comenzó a aplicarse a partir del siglo XVIII, con la aparición de los estados liberales y las primeras definiciones teóricas y legislativas de nación. Pero en cuanto a la determinación geográfica de los límites actuales se terminó de concretar en el siglo XIX.
En diciembre de 1856, se firmó el Tratado entre Guipúzcoa y Navarra con el territorio francés. El 14 de abril de 1862, quedó formalizado el acuerdo para delimitar las lindes desde Navarra a Andorra. En junio de 1868, la frontera pirenaica llegó al mar Mediterráneo.
Con todo, el Pirineo se erigió como auténtica frontera y muro de aislamiento hacia el final de la guerra civil de 1936-39 y durante la dictadura franquista, que pretendió blindar los casi quinientos kilómetros de extensión entre el golfo de Vizcaya y Cap de Creus. No obstante, la comunicación y las relaciones entre las dos vertientes de esta frontera natural han sido una constante en la historia.

MOJÓN FRONTERIZO ENTRE VERA DE BIDASOA Y BIRIATOU

La delimitación de la frontera hispano-gala definitiva, que en su mayor parte todavía sigue vigente, se llevó a cabo con la firma de los Tratados de Bayona entre 1856 y 1868. Durante los mandatos de la reina de España Isabel II y del emperador francés Napoleón III se firmaron entre ambos países varios acuerdos por los que se estableció la frontera:

El tratado de 1856, por el que se demarcaban los límites entre las provincias de Guipúzcoa y Navarra

El tratado de 1862, que señalaba los límites en las provincias de Huesca y Lérida.

El tratado de 1866, que hacía lo propio desde el valle de Andorra hasta el Mediterráneo.

El acta final del arreglo de límites, firmada en 1868.

Posteriormente ambos países concertarían acuerdos menores sobre el mismo punto. En 1980, se firmó un convenio para definir la frontera en el interior del túnel Bielsa-Aragnouet, y en 1984, con motivo de la construcción de la carretera que uniría el valle del Roncal con Arette, se acordó la cesión mutua de terrenos de 2710 m² de superficie.

En 1995, con la entrada en vigor del acuerdo de Schengen, se suprimieron los controles fronterizos de personas y mercancías, garantizando así la libertad de circulación a través de la frontera.

A raíz de lo establecido en los tratados de Bayona, la frontera se encuentra físicamente señalizada mediante 602 mojones que jalonan sobre el terreno la división entre ambos países. Estos mojones están numerados de oeste a este: el primero situado a orillas del Bidasoa y el último en Cap Cérbere, marcados con números y letras consecutivos. Otros 45 mojones señalan la frontera alrededor de Llivia; éstos están numerados en sentido antihorario a partir del número 1, situado a la entrada de la carretera francesa RD-68 en el enclave. El mantenimiento de esta señalización corre indistintamente por cuenta de ambos estados.

07/07/2020

Condados de la Marca hispánica


La Marca Hispánica tiene su origen en el año 778, con la campaña de Carlomagno por el valle del Ebro combatiendo a los islámicos en las tierras invadidas de la península Ibérica. Aquella terminó en la emboscada de Roncesvalles, pero pudo consolidar el territorio en la vertiente sur de la cordillera Pirenaica.

Tras la derrota de Roncesvalles, el Imperio carolingio intentó establecer relaciones feudales con la nobleza cristiana del sur. En 785, Gerona, Urgel y Cerdaña prestaron vasallaje a Carlomagno, quedando perfectamente definidos los límites de la marca. En 798, Luis de Aquitania conquistó Pallars y Ribagorza.

El Reino de Asturias ya se había consolidado y había pasado los años bélicos del Emirato. En 801, conquistaron Barcelona. El Imperio trataba de extender su dominio hacia el sur, pero se vio frenado en el valle del Ebro. La nobleza carolingia se asentó en esta zona.

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CONDADOS DE LA MARCA HISPÁNICA

La Marca Hispánica es un territorio que prestaba vasallaje al Imperio Carolingio y, por lo tanto, formaba parte de él. Pero estaba compuesto por condados independientes, que podían unirse circunstancialmente, e incluso aliarse con los musulmanes para luchar contra los carolingios. Ejemplo de esto fue la alianza de Barcelona con los musulmanes, en 824. La máxima autoridad la ostentaba el emperador, sin embargo, con el debilitamiento del poder franco, todos los condes en rebeldía trataron de hacer su cargo hereditario. Tan solo Aragón y Pamplona lograron convertirse en reinos tras la desintegración del Imperio.

Una marca en aquella época se trataba de una serie de territorios administrados de forma autónoma, pero sujetos a la autoridad de un emperador, que servían de muro de contención frente a un poder exterior. En este caso, la Marca hispánica era una franja territorial formada por varios condados situados en los montes Pirineos y la costa Brava. Poseían cierta autonomía, pero sujetos al poder del emperador Carlomagno, que servían de franja protectora frente a una posible invasión del poderoso Emirato de Córdoba desde el sur.

Comprendía los territorios de Pamplona, Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgel, Cerdaña, Berga, Osona, Barcelona, Gerona, Besalú, Ampurias, Perelada, Rosellón, Vallespir y Conflent.

La población local de las marcas era diversa, incluyendo grupos montañeses autóctonos, iberos, hispanorromanos, vascones, celtas, bereberes, judíos, árabes y godos que fueron conquistados o aliados de los dominadores islámicos o francos. Eventualmente, los jefes y las poblaciones se hicieron autónomos y reclamaron su independencia. El área y su composición étnica cambiaban según la fortuna de los imperios y las ambiciones feudales de los condes y valíes elegidos para administrar las comarcas. El cambio de manos de un pago era frecuentemente solventado fuera del campo de batalla, mediante una compensación económica.

MARCAS FRONTERIZAS DEL IMPERIO CAROLINGIO

En el siglo X, no había una delimitación precisa entre un lado y otro de lo que en la actualidad se conoce como "frontera" que separaba los condados de la Marca Hispánica de los territorios de Al-Ándalus. Por una parte, la separación entre los distintos territorios era imprecisa y no se trataba de un área despoblada, sino que en ella había algunos pobladores de obediencia incierta. Por otra parte, a cada lado había habitantes que estaban sometidos a autoridades civiles y religiosas, cuya sede se encontraba en el bando opuesto.

La franja de separación entre los dominios cristianos y musulmanes tampoco tenía una extensión uniforme. En las proximidades de Lérida y Balaguer, esta franja era más estrecha, en parte por la potencia de estos dos enclaves musulmanes y en parte por la supervivencia de comunidades cristianas que debían de mantener una importante relación con sus correligionarios del otro lado de la frontera.

En cambio, era mucho más amplia al sudoeste de Barcelona, donde a lo largo del siglo fueron apareciendo castillos que, a su vez, atraían a nuevos pobladores. Estos castillos, que solían situarse en lo alto de cimas u otros puntos con gran visibilidad, iban configurando una red que respondía a un proyecto tanto de defensa como de dominación del territorio circundante.

Por otra parte, en los valles y llanuras se multiplicaban los edificios de carácter religioso, los cuales constituían una segunda red territorial, promovida por abades, obispos y magnates, desde los cuales se fundaban los nuevos núcleos de población

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CARLOMAGNO

25/12/2019

Primeras delimitaciones fronterizas de la Cordillera de los Pirineos


La frontera pirenaica, que divide Francia de España hasta la desembocadura del Bidasoa, ha permanecido inalterada en la mayor parte de tiempo desde la Romanización de la península Ibérica, hace más de dos mil años. Es un caso verdaderamente excepcional en Europa.

Tras la conquista , las tierras más o menos eusquéricas al noroeste de los Pirineos, quedaron englobadas en la provincia de Aquitania, en la Galia romana, mientras que las del suroeste quedaron enmarcadas en la Tarraconense de Hispania. Las tierras de la actual Navarra, sólo parcialmente vascona, quedaron incluidas en el convento de Zaragoza, por otra parte, las tierras del actual País Vasco fueron adscritas al convento jurídico de Clunia, al sur de la actual provincia de Burgos.

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MAPA TARRACONENSE DE HISPANIA

Los habitantes de ambos lados de este escenario Pirenaico no llegaron a formar una comunidad concreta y definida. Más bien al contrario, pues Lapurdum (Bayona) fue una ciudad romana fortificada para contener las incursiones de los montañeses del sur.

Según Caro Baroja, la Romanización de Álava y Navarra fue tan intensa como en otras zonas de España, incluso en las propias Vizcaya y Guipúzcoa lo fueron también mucho más de lo que se creía. Cohortes enteras de vascones hispanos combatieron bajo estandarte romano en Italia o Inglaterra.

La pobreza y marginalidad de estas tierras facilitaron que sus gentes no se incorporaran en masa al modo de vida romano y mantuvieran su inestabilidad y su tendencia al bandolerismo y las incursiones violentas en zonas vecinas más ricas; pero su fama de irreductibles y belicosos no estaba para el historiador Lacarra del todo justificada.

El llamado País Vasco francés nunca alcanzó a tener una identidad diferenciada dentro de Francia ni a establecer unos lazos particulares con el País Vasco español, ya que con otras muchas tierras formó parte del ducado de Gascuña (nombre que parece deberse a inmigrantes vascones peninsulares en el siglo VI) inserto a su vez en el reino carolingio de Aquitania. Este ducado estuvo en manos de la Monarquía de Inglaterra entre 1154-1204 y 1259-1453. Alfonso VIII de Castilla, soberano legítimo de las tres provincias vascas, intentó en 1204-05 apoderarse Gascuña porque era la dote de su esposa, Leonor de Inglaterra; no sólo fracasó ante la lejana Burdeos sino que también Bayona se le resistió con éxito.

A comienzos del siglo XIII el rey navarro, Sancho VII el Fuerte, aprovechó hábilmente las circunstancias para obtener la sumisión de algunos señores ultrapirenaicos, con lo que se iniciaba el dominio formal y la integración de la luego llamada Merindad de Ultrapuertos (Baja Navarra) que permaneció en manos de la Monarquía de Pamplona y luego de la Monarquía Hispánica hasta su cesión definitiva a Francia por Carlos I en 1529-30.

hispania romana peninsula ibérica antiguedad
MAPA HISPANIA ROMANA