01/11/2026

Vascos y navarros en la pintura militar y naval de Augusto Ferrer-Dalmau


Augusto Ferrer-Dalmau Nieto es posiblemente el mejor pintor español en especializado en pintura histórica y militar que existe en la actualidad. Con un estilo realista y academicista, ha retratado en muchos casos diversos aspectos y épocas de las Fuerzas Armadas españolas con gran naturalismo y atención al detalle.

Miembros de varias academias de bellas artes de países europeos, el pintor barcelonés ha conseguido numerosas distinciones y reconocimientos al mérito militar.

Entre sus pinturas no podían faltar personajes históricos de origen vasco y navarro y acontecimientos bélicos que hayan implicado a los territorios del País Vasco y de Navarra. Pone especial dedicación al Carlismo a través de varios dibujos sobre el general Tomás de Zumalacárregui, el cuerpo de Lanceros de Navarra o la caballería carlista, o la Guerra de la Independencia mediante las batallas de Vitoria y de San Marcial y el general Longa.

AUGUSTO FERRER DALMAU


Cinco siglos de la hazaña, la primera vuelta al mundo, culminada por el guipuzcoano Juan Sebastián Elcano en 1522, sigue siendo objeto de investigación y de creación artística, como es el caso de este óleo sobre lienzo: Fuimos los primeros.

Es un momento culminante en la expedición española: la separación definitiva de las dos últimas naves que componían la originaria armada de cinco. Tras la muerte de Fernando de Magallanes, Elcano dirigió la expedición. Desde la isla de Tidore (Indonesia), decidió zarpar en la nao Victoria, buscando una ruta de vuelta a España en dirección oeste y atravesando el océano Índico. Mientras, la nao Trinidad buscaría una ruta de vuelta en dirección este, atravesando el Pacífico. Este hecho fue el 21 de diciembre de 1521.

Ferrer Dalmau recrea un momento dramático mediante una contraposición a la vez real y simbólica de curvas y rectas. La figura erguida de Elcano, contemplando por última vez a la Trinidad desde el alcázar de la Victoria se sitúa junto al palo mayor, dispuestos ambos elementos, el marino y el palo, en la elipse que describe el papahígo de la vela mayor. Mientras, los marinos que desde la cubierta despiden a sus compañeros de la Trinidad, lo hacen precisamente desde otro curvo de la composición: el peralto de amura.

La personalidad de Elcano, de la que sus coetáneos destacaron su rectitud, y la solidez de la Victoria, que durante la travesía de vuelta sufrió varias averías graves, lograrían circunvalar "la redondeza del mundo", como el pintor sintetiza mediante este juego de rectas y curvas.

ELCANO, FUIMOS LOS PRIMEROS, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Blas de Lezo a caballo refleja la marcha de la flota británica del almirante Edward Vernon en primavera de 1741 desde la bahía de Cartagena de Indias, en el Virreinato del Perú, tras un intento de invasión fallido. Mientras, el teniente general de la Armada, el guipuzcoano Blas de Lezo y Olavarrieta, observa la huida montado a caballo en la playa al rededor de barcas destrozadas y algún soldado inglés muerto.

BLAS DE LEZO, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


La Batalla de Vitoria captura un momento de una batalla decisiva de la Guerra de Independencia española en 1813. En el cuadro aparece en primer plano el general Miguel Ricardo de Álava y Esquivel y a sus pies, vencida la bandera francesa, que queda como último vestigio de la cruenta batalla. La expresión en los rostros de los soldados refleja la mezcla de cansancio y determinación.

LA BATALLA DE VITORIA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Francisco de Longa y los húsares de Iberia en la batalla de Vitoria refleja al teniente general vizcaíno Francisco Tomás de Anchía y Urquiza montado a caballo junto a otros oficiales y soldados de infantería. Aparece al mando del Cuerpo de Húsares de Ibera en las inmediaciones de la ciudad de Vitoria, tomada por el Ejército francés de Napoleón Bonaparte.

Al llegar el momento decisivo de la batalla de Vitoria, Longa se puso a las órdenes del general Graham, en los ejércitos coaligados hispano-luso-inglés. Al frente de la División Iberia, tomó Gamarra Menos, y persiguió a los franceses, una acción decisiva para cortar su ruta de retirada.

FRANCISCO LONGA EN LA BATALLA DE VITORIA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


La Batalla de San Marcial retrata un momento decisivo de la Guerra de Independencia Española en 1813. La escena muestra la intensidad del combate entre tropas españolas y francesas, con soldados enfrentándose cuerpo a cuerpo. El humo y el caos del campo de batalla destacan el fervor y la valentía de los combatientes. Oficiales a caballo lideran la carga, mientras los soldados luchan ferozmente, simbolizando la resistencia y el heroísmo español.

En esta decisiva batalla tuvieron un especial protagonismo los generales Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, alavés, y Francisco Tomás de Anchía y Urquiza.

LA BATALLA DE SAN MARCIAL, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Primera División de Navarra representa a dos oficiales montados a caballo, cruzando un río poco profundo en 1814. Ambos visten uniformes militares oscuros con detalles dorados y rojos, símbolo distintivo de su rango. Los caballos, uno blanco y otro marrón, avanzan a través del agua, reflejándose en la superficie. El paisaje de fondo es verde y frondoso, sugiriendo un entorno natural y tranquilo en medio del conflicto.

PRIMERA DIVISIÓN DE NAVARRA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Carga de Zumalacárregui muestra una impactante escena de una carga de caballería liderada por el general guipuzcoano Tomás de Zumalacárregui durante la Primera Guerra Carlista. En el centro, se destaca Zumalacárregui con su sable levantado, seguido de una fila de jinetes con uniformes tradicionales, armados con lanzas y espadas. El terreno fangoso y la atmósfera de batalla, con humo y cielo nublado, añaden dramatismo y realismo a la escena, destacando la valentía y determinación de los soldados.

LA CARGA DE ZUMALACÁRREGUI, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Tomás de Zumalacárregui representa al destacado general carlista natural de Ormaiztegui, montado en un majestuoso caballo, símbolo de su liderazgo durante la Primera Guerra Carlista. Viste un uniforme militar oscuro con detalles dorados y empuña un sable, evidenciando su determinación y firmeza. Su mirada seria y su postura erguida reflejan su autoridad y carácter. El fondo, en tonos neutros, realza la figura central, destacando a Zumalacárregui como un ícono heroico del movimiento carlista.

TOMÁS DE ZUMALACÁRREGUI, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


General Carlista Zumalacárregui retrata a un oficial carlista a caballo, luciendo un uniforme oscuro con detalles rojos y dorados, y una boina roja característica. El general mantiene una postura erguida y digna mientras monta un caballo marrón, avanzando con calma. Al fondo, se vislumbra una formación de tropas carlistas, creando una atmósfera de liderazgo y preparación militar en un escenario abierto, bajo un cielo despejado al amanecer o atardecer.

TOMÁS DE ZUMALACÁRREGUI, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


¡¡Choque!! captura un momento dramático de la Primera Guerra Carlista en 1833. Se muestra el enfrentamiento entre un soldado de la caballería de línea y un lancero de Guipúzcoa, ambos montados en caballos que se alzan en plena batalla. La intensidad del combate se refleja en las expresiones y posturas de los combatientes.

CHOQUE, POR AUGUSTO FERRER DALMAU

ARTILLERÍA CARLISTA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU

CALDEROTE, POR AUGUSTO FERRER DALMAU

CARGA DE CABALLERÍA CARLISTA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Morella en la lejanía muestra a un soldado carlista de pie junto a su caballo al amanecer, con el pueblo de Morella visible en el horizonte. El soldado, equipado con una lanza y uniforme rojo, parece contemplar el paisaje. A su lado, un perro espera pacientemente. La luz suave del amanecer y el entorno tranquilo crean una atmósfera de calma y reflexión, destacando la conexión del soldado con la tierra y el momento histórico.

MORELLA EN LA LEJANÍA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Encrucijada en el Camino muestra a dos lanceros carlistas a caballo, detenidos junto a una cruz de piedra en un cruce de caminos. Vestidos con uniformes tradicionales, portan lanzas largas mientras observan el horizonte. El cielo nublado y la luz tenue del atardecer añaden un ambiente melancólico y contemplativo. La escena captura un momento de reflexión y decisión, simbolizando las dificultades y elecciones enfrentadas durante las guerras carlistas en España.

ENCRUCIJADA DE CAMINOS, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Lancero a la carga retrata una escena dinámica y vibrante de varios jinetes del cuerpo de Lancero de Navarra avanzando con determinación en medio de una batalla. El jinete aparece montando en un caballo blanco con un uniforme verde y rojo, sostiene una lanza mientras su caballo galopa a toda velocidad. Al fondo, otros lanceros participan en la carga, creando una nube de polvo y movimiento. La obra captura la intensidad y el coraje de la caballería en acción, destacando su valentía y determinación.

LANCERO A LA CARGA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


Asalto representa una escena dramática de combate, donde los Lanceros de Navarra, en 1834, cargan ferozmente contra una posición enemiga. Un lancero, montado en un caballo en plena carrera, arremete con su lanza mientras otro soldado sigue de cerca. La intensidad del momento se refleja en la acción capturada y el polvo levantado por la carga. La expresión de los soldados y la dinámica del caballo transmiten una sensación de velocidad y valentía en el fragor de la batalla.

ASALTO, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


El saludo muestra una escena al amanecer en el año 1900, con dos jinetes, vestidos de uniformes de la Guardia Civil, deteniéndose para saludar a un hombre mayor y a un niño que observa a los guardias con emoción y orgullo desde el borde del camino. Al fondo, la ciudad de Pamplona se alza con sus edificios históricos y catedrales, envuelta en la suave luz del crepúsculo. La interacción cordial entre los personajes y el paisaje rural evoca una atmósfera de paz y respeto.

EL SALUDO, POR AUGUSTO FERRER DALMAU