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08/04/2026

Regimiento de Granaderos de Navarra


El Regimiento de Infantería de Navarra es el Regimiento de Infantería nº25 del Ejército español.

Tuvo su origen en las Cortes navarras reunidas en Sangüesa, aprobado por real despacho del 21 de julio de 1705, y organizado por el mariscal de campo Francisco Ignacio de Mencos, con el nombre de Regimiento de Mencos. Incluso tuvo como predecesor en el Regimiento del Condestable de Navarra desde el año 1632, posiblemente uno de los cuerpos militares más antiguos de la Infantería española.

Esta unidad había sido instaurada en España por Felipe V en 1704 al ordenar que, por cada regimiento de doce compañías, debería haber una compañía de granaderos.

La prenda del uniforme de granadero más distintiva era la casaca de color blanca, con el color rojo en bocamangas, forros y chupas. Llevan correas de bandolera, la de la izquierda mantiene el sable y la de la derecha sujeta la cartuchera. Otro elemento muy característico era la birretina de granadero, tratándose de un gorro con cierta altura, recubierto de piel de oso con un trozo de tela roja en su parte trasera generalmente decorado con el escudo de armas del regimiento. Este birrete de granadero sustituía al habitual gorro con amplias alas de la época.

Tenía por escudo de armas un campo de azur, con la cadena del escudo foral de oro puesta en orla, en cruz y en aspa, con un punto de sinople en el abismo, y una corona real sobre el blasón.

GRANADEROS DEL REGIMIENTO DE NAVARRA

El Regimiento de granaderos de Infantería tuvo su primera intervención en la Provincia de Huesca, para frenar el avance del Ejército austracista sobre el río Cinca, así como sofocar una rebelión de catalanes que apoyaron al archiduque de Austria. Drante la Guerra de Sucesión española entre 1701 y 1714, Navarra tomó parte del Ejército borbónico y del pretendiente Felipe V.

A partir del año 1707, fue llamado Regimiento de Navarra, y al año siguiente Regimiento de Infantería de Navarra. Desde entonces, esta unidad de combate ha participado en todas las contiendas españolas, tanto en la defensa del Imperio como en las internas civiles.

En las Guerras de Italia de 1718-1720, 1734-1736, y 1742-1747, cuyo motivo era la defensa del Reino de Sicilia y Nápoles en posesión de Felipe V.

En la defensa de las plazas norteafricanas, como la defensa de Ceuta en 1753, la defensa de Argel en 1775, las defensas de Orán en 1790 y 1791, las Guerras de África de 1846, de 1856, y de 1859-1860, y las Guerras de África de 1921-1922 y 1924-1926.

En las dos Guerras hispano-lusas, la Guerra Fantástica en 1762-1763, entre la coalición hispano-gala contra la alianza británico-portuguesa, dentro de la Guerra de los Siete Años; y de la Guerra de las Naranjas, en 1801, entre ambos países ibéricos.

En los procesos de emancipación de las provincias virreinales españolas en América, entre 1813 y 1823, a favor del bando realista y la lealtad a Fernando VII.

En la Primera y Tercera Guerras Carlistas entre 1833 y 1840, y entre 1872 y 1875, además de la Guerra Civil entre 1936 y 1939.

En los sucesos políticos de Teruel y Torrejón en 1843, de Madrid en 1845, de Barcelona en 1854 y 1869, de Palau Sarroca en 1855, y de La Bisbal y San Celoní en 1869.

GRANADEROS DEL REGIMIENTO DE NAVARRA

Tras varios años de tranquilidad, el Regimiento se embarcó desde el Departamento Naval de Ferrol hacia el puerto de La Habana por real decreto de 22 de agosto del año 1778. España se preparaba para apoyar al bando insurgente en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América en 1780-1783, en colaboración con los aliados franceses, y en contra el Imperio británico. El regimiento estaba a las órdenes del general Bernardo de Gálvez.

Tras permanecer en la isla durante cerca de dos años, el 1º Batallón fue enviado a proteger la Bahía de Mobila, mientras que las Compañías 5ª, 7ª y 8ª lo hicieron en la plaza de Pensacola.

Se destacaron en la toma del Fort George y en la reconquista de Pensacola, el 8 de mayo de 1781, último bastión de la resistencia británica en la provincia de La Florida. Entre los 7.500 hombres desplegados para esta batalla 672 pertenecían al Regimiento Navarra, denominado el Triunfante.

Con motivo de la sublevación de la orilla izquierda del río Mississippi contra el fuerte de Natchez, el general Gálvez dispuso que la Compañía 1º de Granaderos con otras cinco de fusileros pasasen a la región de Luisiana.

En agosto de 1782, la 1ª Compañía regresó a La Habana y con el resto de tropas de aquella plaza, se embarcaron con destino a Güarico, en la Provincia de Venezuela, en el Virreinato de la Nueva Granada. Allí permaneció acantonada hasta participar en la expedición que se preparaba para tomar Jamaica, isla en poder británico. Tras la firma del Tratado de París en 1783, el Regimiento de granaderos navarros regresó a Cádiz.

En 1789, el Regimiento se embarcó en Cádiz para reforzar la plaza de Orán, e hizo su regreso en 1792 en el puerto de Barcelona. Su nuevo cometido era cubrir los destacamentos de la frontera española con Francia y luego tomar parte en la Guerra de la Convención entre 1783 y 1785.

En 1796, los 1º y 2º Batallones pasaron a Extremadura, para formar un cuerpo de observación, y el 3º a Mallorca. En 1801, los tres batallones formaron parte de la Tercera División del general marqués de Castelar, que se preparaban en Extremadura para atacar Portugal. La Guerra de las Naranjas fue un pequeño conflicto entre España y Portugal, impulsada por la Francia de Napoleón Bonaparte por su apoyo a Gran Bretaña. El 20 de mayo de 1801, participó en la toma de Olivenza, y tras sucesivas victorias, se forma el Tratado de Badajoz. El 15 de septiembre, el Regimiento regresó a Madrid.

En abril del año 1804, los Batallones 1º y 3º fueron destinados a Santander y el 2º a Gijón y Oviedo, para reforzar los puertos del Cantábrico con motivo de la Guerra anglo-española de 1804-1805. En septiembre de aquel año, el 1º Batallón se trasladó a Bilbao para sofocar la rebelión conocida como Zamacolada, la última de las machinadas vizcaínas.

GRANADEROS DEL REGIMIENTO DE NAVARRA

En 1806, recibió la orden de pasar al distrito militar de Galicia. En abril del año siguiente, todo el Regimiento reunido en La Coruña protegía la plaza frente a algún ataque británico. En abril de 1808, se trasladó al Departamento Naval de Ferrol, contando con sólo 892 plazas. Ante la sublevación contra la invasión del Ejército napoleónico en la Comandancia de La Coruña, el Regimiento se une a finales de mayo, donde se mantuvo hasta finales de junio. A la órdenes del general Joaquín Blake, formando parte de la 4ª División del mariscal de campo Francisco Javier de Barahona y Dávila, tomó parte en varias acciones armadas y defensivas de la Guerra de la Independencia española contra el Ejército francés.

Tras la huida de los napoleónicos por la frontera, el Regimiento se concentró en Navarra hasta la rendición francesa y la firma del Tratado de París de 1814.

Por real decreto del 12 de mayo de 1814, se ordenaba que los regimientos destinados a los virreinatos de América y Filipinas se llamaran segundos para quedar en la España peninsular otros de igual nombre, cuya medida iba a afectar al cuerpo navarro.

Por real decreto del 5 de diciembre de 1815, el Regimiento de Navarra fue enviado a las provincias españolas en América, a la vez que desde La Coruña se organizaba otro nuevo Regimiento de Navarra con destino peninsular. El 26 de marzo de 1817, el viejo Regimiento de Navarra, formado por dos batallones, zarpó desde el puerto de Cádiz integrado en la división del brigadier César José de Canterac Orlic, un general de origen francés que había participado en la Guerra de la Independencia. El nuevo destino fue el puerto de Cumaná, para defender la lealtad al rey Fernando VII en el Ejército Realista, durante la Guerra de Emancipación de los Virreinatos del Perú y de Nueva Granada.

Mientras tanto, en la España peninsular se organizó el nuevo Regimiento, cuyo resultado fue que el Batallón 1º lo formó el Regimiento de Monterrey, acantonado en Orense; el Batallón 2º lo constituyó el Regimiento Vizcaya, instalado en Bilbao; y el Batallón 3º lo formó el Regimiento de Voluntarios de Navarra, que se hallaba acantonado en el valle del Baztán. En abril del año siguiente, los Batallones 2º y 3º del Regimiento peninsular de Navarra pasaron a acantonarse en las ciudades de Mondoñedo y Orense, con el objeto perseguir a los bandidos y custodiar las cárceles.

El 30 de abril de 1817, fue destinado al Distrito de Castilla la Vieja, en las plazas de Ciudad Rodrigo, Salamanca, Ávila y Arévalo. En mayo de 1819, fue deslocalizado al Distrito de Extremadura para hacer de guarnición en la plaza de Badajoz.

En 1820, el general Rafael del Riego, al mando de las Fuerzas expedicionarias de Andalucía con destino a sofocar las rebeliones independentistas de América, se sublevó en Las Cabezas de San Juan y proclamó la Constitución de 812, dando comienzo el Trienio Liberal hasta 1823. Por real orden del 18 de enero de 1820, el Regimiento de Navarra partió hasta Sevilla y, después, al Campo de Gibraltar. Tras jurar la Constitución el rey Fernando VII, en los siguientes años el Regimiento fue enviado a diversos destinos: Badajoz, Ciudad Real, Valencia, Alicante, San Fernando de Figueras, etc. Los Cien Mil Hijos de San Luis luchaban contra las tropas liberales de Riego con el objetivo de restablecer el Antiguo Régimen. Entonces, los granaderos de Navarra ya no formaban un regimiento compacto, sino batallones independientes integrados en otras divisiones.

Al final de la contienda, l Batallón 1º estaba integrado en al Ejército de Cataluña, custodiando San Fernando de Figueras. Este enclave que fue atacado y rendido por el Ejército del mariscal Mancey, y el batallón fue hecho prisionero a Francia. El Batallón 2º también fue cercado y rendido por el mismo ejército francés. Por real decreto de 20 de marzo de 1823, firmado por la Regencia Provisional de Fernando VII, fueron disueltos los batallones del viejo Regimiento de Infantería de Navarra.

Mientras, en América, el viejo Regimiento de Navarra capitulaba ante las fuerzas independentistas de José de San Martín y de Simón Bolívar, el 4 de agosto de 1823. Tras hacer escala en La Habana, llegó a Cádiz, el 2 de abril de 1824.

Por real decreto del 3 de marzo de 1825, el nuevo Regimiento de Infantería de Navarra fue reorganizado como ligero, pasando de guarnición a la plaza de Pamplona, cinco años después en Madrid, y luego a Zamora.

GRANADEROS DEL REGIMIENTO DE NAVARRA

Declarada la Primera Guerra Carlista, en 1833, pasó a formar parte del Regimiento al Ejército del Norte, al mando del general Tomás de Zumalacárregui. En 1837, el Batallón 1º pasó destinado al Ejército del Centro, integrado de la División del mariscal de campo José de Buerens. Al año siguiente, el Regimiento continuaba dividido, el Batallón 1º en el Ejército de Aragón, el 2º en Navarra, y el 3º que estaba de reserva en Badajoz partió hacia para Castilla la Mancha, y fue disuelto en Villaverde tras la Paz de Vergara.

En 1841, los Batallones 1º y 2º pasaron al Distrito de Andalucía, para hacer de guarnición en Sevilla, donde volvió a reorganizarse el Batallón 3º. Poco después fueron enviados al Regimiento en Valencia.

El 10 de junio del año 1843, el Regimiento de Navarra secundó al general Narváez en su alzamiento nacional contra la Regencia de Baldomero Espartero, acompañando a sus tropas hasta Madrid.

En 1848, el Gobierno de Isabel II determinó la ocupación de las islas Chafarinas. El batallón 2º participó en la expedición, sirvió de guarnición y se acantonó en fortificación levantada por una compañía de ingenieros.

Por real decreto del 29 de marzo de 1848, se fundaron los terceros Batallones de varios Regimientos de Infantería, el del Navarra se organizó en Granada, correspondiéndole el cuadro de oficiales y sargentos de los extinguidos Regimientos Provisionales, y la fuerza de quintos del depósito de Sevilla.

En 1850, se ordenó que los terceros Batallones pasasen a formar la reserva, Al Batallón 3º de Navarra le correspondió fijar su residencia en Lugo, mientras los Batallones 1º y 2º se trasladaron a Málaga, y al año siguiente, al Distrito de Valencia.

Durante la Revolución de 1854 y el pronunciamiento militar de Leopoldo O'Donnell en Vicálvaro, el Regimiento estaba situado en el Distrito de Cataluña. El Batallón 2º participó en los sucesos del 14 de julio, sofocando la rebelión en la plaza de San Jaime de Barcelona. Durante el Bienio Progresista, el Regimiento estuvo reunido en el Castillo de San Fernando de Figueras.

02/03/2026

Álbum de las Tropas Carlistas del Norte, por Fernando de Miranda


El Álbum de las Tropas Carlistas del Norte fue publicado en Madrid, en 1844, por la editorial Litografía Nueva.

Es un conjunto de 30 estampas sobre los cuerpos militares del Ejército tradicionalista de Carlos María de Isidro de Borbón, Carlos VII, durante la Primera Guerra Carlista, además de una portada.

Todos los grabados son de Fernando Miranda excepto la portada de Francisco Sainz, las láminas 3 y 4 de Vicente Urrabieta, y la lámina 6 de Leopoldo López de Gonzalo. Cada grabado contiene un título y una descripción en la parte inferior de la imagen. Las litografías tienen un área de 175 x 266 milímetros.

Existe una variante con las mismas láminas incrementado en 4 más de Vicente Urrabieta, las números 31, 32, 33 y 34.

ÁLBUM DE LAS TROPAS CARLISTAS DEL NORTE


Lámina 1: Don Carlos y su acompañamiento

Don Carlos usaba generalmente levita de paisano abrochado como un surtu con carteras a los lados, sombrero de copa alta, pantalón oscuro y borceguí con escalopines. El peti militar de que se servía con una frecuencia lo formaba una levita de solapa con vivos correspondientes y pantalón adecuado. Llevaba, además la plaza de Carlos III, faja del general, espada con puño dorado y sombrero de tres picos. El uniforme de gala que vestía los días más señalados era el grande de coronel de Guardias de Corpos, con la banda de Carlos III sobrepuesta, y sombrero de capitán general. Su montura favorita era un caballo andaluz de cuatro dedos sobre la marca. Fuerte y vigoroso al par que dócil y de bella estampa, enjaezado ordinariamente con una silla a la Royal y borrel pequeño en la grupa, tafundas de charol negro y mantilla cuadrada de paño carmesí con ancho de oro. En los días de gala llevaba la silla desenfundada y las tafundas y mantillas con bordado de capitán general. Le acompañaban el marqués de Villafranca, grande de España y gentil-hombre; José de Villavicencio, gentil-hombre de lo interior; Wenceslao Sierra, encargado de la Secretaría de Estado; Juan Echevarria, miembro de la Juan de Navarra; el general Uranga, el conde de Orgaz, grande de España y gentil-hombre; Juan Guillén ayuda de Cámara; y José Tamariz encargado de la Secretaría de Estado.

DON CARLOS Y SU ACOMPAÑAMIENTO


Lámina 2: Guardia de honor de Infantería

Se componía de una compañía de cien hombres de la clase noble de las cuatro provincias, en la forma siguiente: 40 navarros, 20 guipuzcoano, 20 alaveses y 20 vizcaínos, sus jefes eran un capitán y un alférez navarro, un teniente guipuzcoano y otro vizcaíno, un subteniente alavés. La salida de los individuos que componía este cuerpo era para teniente en las respectivas armas. El uniforme es levita azul, botón blanco, cananas, pantalón gris y botín, mochilas negras, boina azul con borla blanca. Para las lluvias era capote gris con cuello negro. El armamento es fusil-carabina, bayoneta larga. Su instituto era la custodia de la persona de don Carlos.

GUARDIAS DE HONOR DE INFANTERÍA


Lámina 3: Guardia de honor de Caballería

Compuesta por 25 jóvenes voluntarios de las familias nobles del país mandados por un teniente. Tenían el carácter de Guardias de Corps, y cuando salían para el ejército era con dicho empleo de teniente. Su uniforme consistía en peti o casaquilla azul con vivo, vuelta y cuello encarnado; pantalón del mismo color con tira también encarnada; boina iden con borla de plata, cinturón blanco, sable cartuchera con funda imitada color carmesí; botas y espuelas, maletón redondo con vivo encarnado y chabrac azul con vivo y franja también encarnado.

GUARDIAS DE HONOR DE CABALLERÍA


Lámina 4: Escolta del Estandarte

Fuerte de 40 jinetes mandados por un Exento de Guardias de Coprs, era compuesta por individuos que procedentes de dicho cuerpo se habían presentado en provincias y se hallaban excedentes por no tener colocaciones en los batallones correspondientes a su clase. Dedicados exclusivamente a la custodia de un estandarte en que estaba representada la imagen de Nuestra Señora de los Dolores y que había sido bordado por la augusta esposa de don Carlos vestían el uniforme siguiente: Casaquilla azul con cuello y vueltas encarnados, pantalón de igual color que el peti y boina encarnada con borla de plata.

ESCOLTA DEL ESTANDARTE


Lámina 5. Zumalacárregui y su Estado Mayor

El traje que ordinariamente vestía este general consistía: boina y zamarra: debajo de esta un chaleco abrochado, pantalón con trabilla y espuelas. El grande uniforme de teniente general con cruz de San Fernando y boina lo usaba en los días de gala. El Estado Mayor vestía levita azul a la inglesa y boina.

ZUMALACÁRREGUI Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 6: Guías de Navarra

Constaban de 800 hombres sacados voluntarios de los demás cuerpos hasta 1836. Uniforme: casquilla gris con ojaladura amarilla en el pecho, pantalón grano, boina encarnada, morral y alpargata. Desde el año 1836, usó el mismo uniforma que el resto del ejército. Armamento: fusil, bayoneta y canana. El cañón representado en esta lámina era uno muy viejo, desbocado y desfogonado; por esta razón era conocido por el abuelo. A pesar de su estado contribuyó a las glorias de Zumalacárregui pues era el único que poseía el ejército a la toma de las Casernas de los Arcos, Echarri, Aranaz, Villafranca de Guipúzcoa y Ochandiano.

ZUMALACÁRREGUI Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 7: Lanceros de Navarra

Este cuerpo constaba de cuatro escuadrones. Uniforme: pantalón grano con trabillas y espuelas; chaqueta verde con cuello y vivos carmesí; boina encarnada con borla blanca, capote de esclavina larga y cuello encarnado. Armamento: lanza con banderola amarilla y encarnada, sable con puño dorado, montura con caparazón de piel.

LANCEROS DE NAVARRA


Lámina 8: Infantería de Guipúzcoa

Constaba de 8 batallones de a 1.000 plazas cada uno. Su uniforme, como el del ejército en general: capote gris con golpe encarnado en el cuello, pantalón grano, boina azul, morral y zapato. El 5º batallón usaba boina blanca. Armamento: fusil, bayoneta y canana.

INFANTERÍA DE GUIPÚZCOA


Lámina 9: Aduaneros

Los individuos que formaban este cuerpo estaban encargados del cobro de derechos impuestos sobre varios artículos de consumo. Dependían inmediatamente de las Juntas y posteriormente de los jefes de Hacienda Civil. Durante los primeros años de la guerra en que existían caseros y pueblos fortificados en el interior del país, bloqueaban estas pequeñas partidas al mando de oficiales subalternos y desde entonces tomaron celebridades los aduaneros, denominación que les daban los bloqueados. Uniforme: pantalón de pana, chaqueta y chaleco de lo mismo, faja encarnada, vino azul con borla blanca y alpargatas. El capote gris en el hombre izquierdo. Armamento: Canana y carabina.

ADUANEROS


Lámina 10: Estado Mayor General, jefe el teniente general Vicente González Moreno

A la muerte del general Zumalacárregui, don Carlos tomó personalmente el mando del Ejército Vasco Navarro; creó el Estado Mayor General y nombró jefe al general Moreno. Uniforme: levita a la inglesa, faja encarnada y amarilla, pantalón azul, boina idéntica con borla de oro.

ESTADO MAYOR GENERAL, TENIENTE GENERAL GONZÁLEZ MORENO


Lámina 11: Infantería de Navarra

Constaba de 13 batallones de 800 hombres cada uno. Entra en este número el de Guías. Uniforme: como el del Ejército General, boina blanca y el quinto azul.

INFANTERÍA DE NAVARRA


Lámina 12: Escuadrón de jefes y oficiales

Siendo excesivo el número de jefes, oficiales e individuos del Cuerpo de Guardias de la Real Persona que se presentaban al Ejército Vasco, y no teniendo colocación en los escuadrones, el general Zumalacárregui dispuso que se formase uno de todos los excedentes al mando de un brigadier. No se uniformaron hasta 1836, pues cada cual usaba el del cuerpo que anteriormente había pertenecido.

ESCUADRÓN DE JEFES Y OFICIALES


Lámina 13: Batallón de guías de Álava

Constaba de 800 plazas. Uniforme como el del Ejército en general, boina encarnada.

BATALLÓN DE GUÍAS DE ÁLAVA


Lámina 14: Escuadrón de Vizcaya

Constaba de 90 caballos mandados por un comandante. Uniforme: el de la caballería del Ejército

ESCUADRÓN DE VIZCAYA


Lámina 15: Eguía y su Estado Mayor

A fines de 1835, fue nombrado el conde Casa Eguía por general en jefe dando nueva organización al ejército.

EGUÍA Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 16: Batallón de Granaderos del Ejército

Constaba de 800 plazas y los componían en su mayor parte soldados procedentes de la Guardia Real. Se creo en 1836. Uniforme: capote azul con golpe blanco en el cuello, pantalón grano, boina azul con borla blanca.

BATALLÓN DE GRANADEROS DEL EJÉRCITO


Lámina 17: Caballería de Castilla

Se componía de tres Regimientos de Lanceros.Uniforme: chaqueta verde, pantalón grano, boina encarnada con borla blanca, capote gris con cuello encarnado.

CABALLERÍA DE CASTILLA


Lámina 18: Artilleros de batir

Al principio se componían de una compañía. Desde de 1836, se organizó un batallón y de él se seguían la instrucción o alternativamente se sacaban dotaciones para batir o de campaña. Uniforme: casaca larga azul con solapa y cuello, vivos y cartera en las mangas encarnadas, botones de artillería española, boina encarnada con borla negra. Batallón: capote gris con cuello negro, bombas de latón en él y botones como la artillería española. La 1ª Compañía estuvo de expedición y en el cuartel general, recibió en Cantavieja casaquilla corta con golpes y barras encarnados, bombas de latón y botones como la artillería en general, boina azul con borla negra todo el batallón. Los oficiales del batallón tenían casquillas exactamente iguales a las que hoy usan los de artillería rodada.

ARTILLEROS DE BATIR


Lámina 19: Zapadores

Se componía este cuerpo de cuatro compañías cada una de las cuales existía en una de las cuatro provincias, a las inmediatas órdenes del comandante de ingenieros de la misma. Uniforme: capote celeste con cuello encarnado y castillo blanco bordado, boina encarnada sin borla. Armamento: fusil con bayoneta y canana negra.

ZAPADORES


Lámina 20: Villarreal y su Estado Mayor

Villarreal usaba generalmente levita azul a la inglesa con dos carreras de botones, su faja de general y boina encarnada con borla de oro. Su Estado Mayor iba uniformado exactamente como el de Eguía.

VILLARREAL Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 21: Infantería de Álava

El uniforme de este cuerpo era también igual al adoptado por la Infantería Castellana. Constaba de siete batallones y uno de guías, y la fuerza de cada uno era de 800 plazas.

INFANTERÍA DE ÁLAVA


Lámina 22: Escuadrón de Álava

Constaba de 120 caballones y jinetes, uniformados con casaquilla azul celeste y vivos encarnados, pantalón grano, boina encarnada y capote gris, su armamento se componía de lanza, sable y pistola, y una mitad usaban carabinas.

ESCUADRÓN DE ÁLAVA


Lámina 23: Infantería de Vizcaya

Se componía de 9 batallones de 900 plazas cada uno. Uniforme y armamento como la Infantería de Guipúzcoa.

INFANTERÍA DE VIZCAYA


Lámina 24: Infantería de Cantabria

Consistía en 3 batallones de 900 plazas cada uno. Uniforme el mismo que la Infantería de Castilla.

INFANTERÍA DE CANTABRIA


Lámina 25: Batallón de voluntarios distinguidos de Madrid

En 1836, eran tantas las personas que se presentaban en el campo carlista que era imposible darles colocación en el Ejército. Por esta causa y con el objeto de ocuparlos y satisfacer su patriotismo, se formó este cuerpo destinado a guarnecer la costa. Uniforme: levita azul a la inglesa, pantalón gris y boina encarnada. Armamento: fusil y canana.

BATALLÓN DE VOLUNTARIOS DISTINGUIDOS DE MADRID


Lámina 26: Infante de Sebastián y su Estado Mayor

Uniforme: generalmente levita inglesa, cruz de San Juan, faja de capitán general, boina encarnada de oro. Su acompañamiento se componía de un gran séquito de generales, todos con boina y a una distancia proporcional una escolta de lanceros.

INFANTERÍA DE SAN SEBASTIÁN Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 27: Artillería de batalla y montaña, y tren de la misma

Consistía en un solo batallón. Uniforme: exactamente igual que la Artillería de Batir, expresados en la lámina 18.

ARTILLERÍA DE BATALLA Y MONTAÑA


Lámina 28: Usares de Arlaban

Consistía en 100 jinetes y caballos. Uniforme: Dorman blanco con trenzas azules y carmesíes mezclada con pantalón grano, cuello y vueltas de la casaca azul claro, maleta y demás correspondiente.

USARES DE ARLABAN


Lámina 29: Infantería de Castilla

Compuesta de 4 batallones de 800 plazas cada uno. Uniforme: exactamente igual al adoptado por la Infantería Alavesa expresado en la lámina 21.

INFANTERÍA DE CASTILLA


Lámina 30: Escuadrón de Guipúzcoa

Consistía en 100 jinetes y caballos. Uniforme: chaqueta encarnada con cuello y bocamangas de piel negra y pantalón gris con tira encarnada.

ESCUADRÓN DE GUIPÚZCOA


Lámina 31. Guardia Real de Infantería

1. Guardia Real de Infantería (conocidos también por Guardias Española, había cuatro regimientos de a 2 batallones
2. Regimiento de Granaderos Provinciales de la Guardia Real
3. Regimiento de Cazadores de la Guardia Real Provincial
4. Regimiento de Ingenieros de la Guardia Real

GUARDIA REAL DE INFANTERÍA


Lámina 32. Guardia Real de Caballería

1. Regimiento de Granaderos a caballo
2. Regimiento de Lanceros
3. Regimiento de Cazadores
4. Regimiento de Coraceros

GUARDIA REAL DE CABALLERÍA


Lámina 33. Tropas de la Reina

1. Regimiento de Infantería de línea
2. Regimiento de Infantería de ligera
3. Regimiento de Milicias Provinciales

TROPAS DE LA REINA


Lámina 34. Tropas de la Reina

1. Regimiento de Usares de la Princesa
2. Regimiento de Dragones
3. Escuadrones ligeros
4. Artillería montada de la Guardia Real
5. Artillería de línea de la Guardia Real

TROPAS DE LA REINA

11/12/2025

Cuerpo de Lanceros de Navarra en la Primera Guerra Carlista


El Cuerpo de Lanceros de Navarra fue una unidad de élite de caballería del Ejército tradicionalista organizado durante la Primera Guerra Carlista, promovido por el general Tomás de Zumalacárregui.

En el momento de su fundación, estaba formada por 200 jinetes divididos en cuatro escuadrones, al mando del comandante Vicente Amuzquívar, integrado en el Regimiento de Navarra del general Dancausa.

CUERPO DE LANCEROS DE NAVARRA

Este cuerpo llegó a ser una de las unidades más efectivas del Ejército carlista, y de las más temidas por el Ejército liberal. Un testimonio de su dureza lo ofreció su capitán Charles Frederick Henningsen, de origen inglés y escolta de Zumalacárregui, cuando atacaron la villa de Viana el 4 de septiembre de 1834:
"… tenían la apariencia de perfectos cosacos, algunos estaban sin abrigos, otros iban con pañuelos en sus cabezas, y muchos con sólo una bota o alpargata, y otros con las espuelas atadas a un talón desnudo. El enorme tamaño y peso de sus lanzas, lo que las hacía menos manejables, contribuía a hacer descollar aún más su rara y salvaje apariencia."

Afirmaba que hasta su llegada los Lanceros de Navarra eran "casi tan indisciplinados e ignorantes de todas las evoluciones militares como una horda de beduinos".

Esta era la apariencia a inicios de la guerra, cuando los Lanceros de Navarra apoyaron a la infantería carlista en su asedio a Viana. Los 200 jinetes del Cuerpo de Lanceros se enfrentaron a los 300 jinetes de la Guardia Real de la caballería de Carondelet, siendo esta su primera batalla en campo abierto. Tras dos violentas cargas pusieron en fuga a un grupo de élite de la caballería liberal, que tuvo que refugiarse en la vecina ciudad de Logroño.

CUERPO DE LANCEROS DE NAVARRA

A mediados del año 1835, sus soldados contaban con un uniforme y armamento más regular y profesional, cuando el gobierno carlista se había asentado en el País Vasco y disponía de importantes medios económicos. Además de estar bien equipado, estaba perfectamente disciplinado y entrenado, y tan capaz de maniobrar como el mejor del ejército de Isabel II.

Su uniforme costaba de pantalón azul o granate con trabillas y espuelas, chaqueta verde con cuello encarnado, boina encarnada con borla blanca, capote gris de esclavina larga y cuello encarnado. El armamento consistía en una lanza con banderola amarilla y encarnada, sable con puño dorado, montura con caparazón de piel, también podían llevar dos pistolas de arzón.

En un enfrentamiento, la elitista Guardia Real tuvo que ponerse en retirada después de un par de ataques dirigidos por Tomás de Zumalacárregui al frete de 240 lanceros. Esta Guardia del Ejército liberal perdió a más de 200 jinetes en el campo de batalla.

CUERPO DE LANCEROS DE NAVARRA

La fase de las expediciones por el territorio peninsular de España fue la que correspondió al mayor protagonismo de la caballería carlista. Este cuerpo era imprescindible para maniobrar con eficacia en las llanuras de la meseta. En mayo de 1837, alrededor de 1.200 jinetes partieron con el pretendiente en la llamada Expedición Real. Junto al Cuerpo de Lanceros de Navarra, también estaban el Cuerpo de Húsares de Arlabán, el Escuadrón Guipuzcoano, el Escuadrón Príncipe, que escoltaba al general Maroto, el Escuadrón Princesa, antiguo escuadrón cántabro, y Cuerpo de Húsares de Ontoria, creados por Balmaseda.

El episodio más destacado tuvo lugar en la Batalla de Villar de los Navarros, provincia de Zaragoza, el 24 de agosto de 1837, que enfrentó a ambos ejércitos, carlistas contra isabelinos. El triunfo de los legitimistas permitió avanzar en su Expedición Real hacia Madrid y en la posibilidad de ganar la guerra. En esta batalla, los Lanceros de Navarra estaban liderados por su capitán Henningsen, quien obtuvo el ascenso a coronel.

Al llegar a las afueras de Madrid, los lanceros fueron atacados por las fuerzas liberales. Resistieron el asalto y capturaron las fortificaciones exteriores de la capital. Los retuvo durante varias horas, hasta que el pretendiente Carlos de Borbón no podía enviarle refuerzos.

El fracaso de la expedición, a pesar de no sufrir ninguna derrota relevante, supuso el final de este tipo de proyectos y, por consiguiente, el del protagonismo de este cuerpo militar.

LANCERO CARLISTA VS LANCERO LIBERAL

Al final de la contienda, los Lanceros de Navarra estaban integrados en el Ejército del Norte, al mando del general Maroto, contaba con 424 jinetes, 249 infantes y 67 oficiales, repartidos en sus 4 escuadrones. Junto estos, la caballería compuesta por los Lanceros de Álava y los Lanceros de Guipúzcoa, con menor número de efectivos en su único escuadrón, y la Guardia de Honor y el Cuerpo de los Desmontados.

Henningsen fue hecho prisionero y puesto en libertad condicional. No volvió a servir en esta guerra. Más tarde, describió sus experiencias al mando del Cuerpo de Lanceros en dos volúmenes del libro The Most Striking Events of a Twelvemonth's Campaign with Zumalacarregui. La obra generó controversia en Gran Bretaña porque glorificaba a Zumalacárregui y apoyaba la posición carlista. Fue traducido por Román Oyarzun al español en 1939 bajo el título Campaña de doces meses en Navarra y las Provincias Vascongadas con el General Zumalacárregui.

Durante la Tercera Guerra Carlista, este Cuerpo de Lanceros Navarros no se reeditó. En Navarra se organizó el Regimiento del Rey de caballería, con 3 escuadrones a 200 hombres cada uno, mandado por el coronel José Férula.

El pintor Augusto Ferrer-Dalmau ha recreado la bravura y osadía de esta unidad de caballería en varias de sus pinturas, una de estas es la denominada Calderote, dedicada a la batalla de Villar de los Navarros. En el lienzo, los Lanceros Navarros aparecen cargando conjuntamente con los jinetes del Regimiento de Álava.

CALDEROTE, POR AUGUSTO FERRER-DALMAU

10/07/2024

Tercios Vascongados de África


Los Tercios Vascongados de África fueron un cuerpo de militares reclutado en las tres provincias vascas, en 1859, para apoyar al Ejército regular en la Guerra de África. Como los Fueros aún estaban en vigor, los vascos no participaban en el Ejército regular nacional, por lo que tan pronto como estalló la guerra las tres Diputaciones provinciales consideraron necesario ofrecer una aportación de efectivos armados. Navarra no colaboró de la misma manera porque perdió este privilegio a partir de la ley de 1841.

El 4 de noviembre de 1859, las Diputaciones provinciales se reunieron en Bergara y decidieron formar cuatro Tercios compuestos por unos 3.000 voluntarios.

TERCIOS VASCONGADOS EN LA BATALLA DE WAD-RAS

Hubo varias localidades que tuvieron dificultades para completar el cupo de soldados correspondientes, a pesar de que las pagas asignadas a los miembros de los tercios eran generosas. Entre las iniciativas para incentivar a los voluntarios estuvo la del Casino de Vitoria, que ofrecía 2.330 reales al primer alavés que se alistara.

Reclutaron una División de Voluntarios Vascongados pertenecientes a las tres provincias, creados en la Capitanía General de Vascongadas para esta campaña. Estaba compuesta de 4 tercios. El primer tercio lo formaron alaveses, el segundo guipuzcoanos, el tercero vizcaínos y el cuarto jóvenes del entorno que va desde Bergara hasta Markina.

Al mando de esta División de Voluntarios estaba el general Carlos María de Latorre y fue llamada por el nombre de Tercios Vascongados de África.

VOLUNTARIOS DE LOS TERCIOS VASCONGADOS DE ÁFRICA

En esta división se alistaron algunos veteranos vascos, tanto liberales como carlistas, que habían sido enemigos veinte años atrás en la primera Guerra Carlista. A su vez, muchos que en esta guerra se conocieron y trabaron amistad luego fueron por desgracia enemigos en la Carlistada de 1872.

El 29 de enero de 1860, los Tercios Vascongados partieron desde el puerto de Pasajes y, tras una dura singladura, desembarcaron en el puerto gaditano de San Fernando, donde recibieron instrucción militar. El 27 de febrero llegaron a África.

Para entonces, el Ejército regular ya habían conquistado Tetuán y los Tercios Vascongados llegaron al final del conflicto. El 23 de marzo, tuvieron una destacada intervención en la batalla de Wad Ras. Solo tuvieron cinco muertos en acción de guerra, ya que por haberse incorporado en fecha tardía únicamente tomaron parte en esta batalla final de la campaña. Pero, en cambio, tuvieron más de cincuenta muertos por enfermedad.

Al día siguiente, el 24 de marzo, los marroquíes se rindieron firmándose el 26 de abril en Tetuán el Tratado de Paz de Wad-Ras.

Los Tercios Vascongados regresaron a principios de mayo, siendo recibidos entre arcos del triunfo, música y flores en las principales ciudades.

VOLUNTARIOS DE LOS TERCIOS VASCONGADOS DE ÁFRICA

26/12/2022

Tercio de Vizcaínos - Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad


El Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad o Tercio de Vizcaínos fue una unidad miliciana de infantería creada el 18 de septiembre de 1806 para la defensa de la primera de las invasiones inglesas al Virreinato del Río de la Plata.

Estaba formado por residentes en Buenos Aires mayoritariamente oriundos de Vizcaya y Navarra (5 compañías), Asturias (2 compañías) y Castilla la Vieja (1 compañía). Tenía agregada una compañía de Cazadores Correntinos. Contaba con 446 hombres, además de los 84 correntinos.

TERCIO DE VIZCAÍNOS

Tras la capitulación de William Carr Beresford en la primera invasión, y ante la posibilidad de una nueva invasión, el comandante de armas de Buenos Aires, Santiago de Liniers, emitió el 6 de septiembre de 1806 un documento instando al pueblo a organizarse en cuerpos militares separados según su origen:
"... Vengan, pues, los invencibles cántabros, los intrépidos catalanes, los valientes asturianos y gallegos, los temibles castellanos, andaluces y aragoneses; en una palabra, todos los que llamándose españoles se han hecho dignos de tan glorioso nombre."

El 9 de septiembre, Liniers emitió otra proclama convocando a reunirse en el Fuerte de Buenos Aires a los vizcaínos o cántabros, comprendiendo en el llamado a los oriundos de las tres provincias vascas, los navarros, y los montañeses, fijando como punto de reunión al Convento de Santo Domingo el 11 de septiembre.

El 18 de septiembre de 1806, Liniers emitió el decreto de creación del Tercio de Cántabros de la Amistad, los montañeses formaron un cuerpo aparte denominado Tercio de Cántabros Montañeses. Los oficiales de todos los batallones voluntarios fueron elegidos por los propios soldados, siendo 1° comandante del tercio Prudencio Murguiondo y su segundo Ignacio de Rezabal.

TERCIO DE VIZCAÍNOS COMBATIENDO AL EJÉRCITO INGLÉS

La primera compañía de Castellanos Viejos quedó al mando del capitán Pedro Martínez Fernández. Lo seguían en el mando el teniente Pedro Andrés de Osúa y el subteniente y abanderado Ruperto Albarellos. Contaba con un total de 62 hombres.

La segunda compañía de Vizcaínos y Navarros quedó al mando del capitán José Agustín de Lizaur. Lo seguían en el mando el teniente Juan Pedro de Garvalena y el subteniente José de Muguerza. Contaba con un total de 71 hombres.

La tercera compañía de Vizcaínos y Navarros quedó al mando del capitán Norberto de Quirno. Lo seguían en el mando el teniente José Santos de Yrigoyen y el subteniente Pedro de Berro. Contaba con un total de 60 hombres.

La cuarta compañía de Vizcaínos y Navarros quedó al mando del capitán Juan Antonio de Santa Coloma y como segundo el teniente Pedro Real de Asúa. Contaba con sólo 42 hombres.

La quinta compañía de Vizcaínos y Navarros quedó al mando del capitán Pedro Ansoátegui. Lo seguían en el mando el capitán de milicias urbanas Manuel de Ortíz Basualdo y el teniente Juan Antonio de Zelaya. Contaba con un total de 49 hombres.

La sexta compañía de Vizcaínos y Navarros quedó al mando del capitán Juan de la Elguera y como segundo el teniente José Antonio de Irigoyen. Contaba con un total de 50 hombres.

La séptima compañía de Asturianos quedó al mando del capitán Bernardo de Guanes. Lo seguían en el mando el teniente Juan Fernández de Molina y el teniente agregado Pedro Fernández Pividal. Contaba con sólo 44 hombres.

La octava compañía de Asturianos quedó al mando del capitán Miguel Cuyar. Lo seguían en el mando el teniente José Matías Gutiérrez y el teniente agregado Lorenzo Ignacio Díaz. Contaba con 48 hombres.

El 14 de agosto de 1806, 84 residentes de Corrientes en Buenos Aires se reunieron en asamblea y constituyeron la Compañía de Cazadores Correntinos, que fue agregada al Tercio de Vizcaínos como novena compañía. Al mando inicial del capitán Juan José Fernández Blanco, luego lo suplantó Nicolás Murguiondo. El segundo jefe de esta compañía era Elías Galván y el tercero al mando el subteniente Juan Tomás Fernández.

La Reconquista de Buenos Aires Santiago Liniers
LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

El 3 de febrero de 1807, las fuerzas británicas asaltaron y tomaron la ciudad de Montevideo. Fue la segunda invasión inglesa. Soldados del Tercio de Vizcaínos se hallaban entre sus defensores. 
Estaba formado por 9 compañías y una plana mayor, de los cuales 5 eran Compañías de Vizcaínos y Navarros, que reunían a unos 523 hombres, 278 de ellos en las compañías vasco-navarras. Entre los oficiales vascos y navarros se encontraban los comandantes Prudencio Murguiondo, Ignacio de Rezabal u Martín José de Monasterio, los capitanes y tenientes Juan Ángel de Goicolea, José Agustín Lizazur, José Santos de Irigoyen, Pedro Ansoategui, Manuel Ortiz Basualdo, Juan Antonio de Zelaya, Juan de la Elguera o José Antonio de Irigoyen.

Durante el ataque británico a Buenos Aires del 4 de julio de 1807, el Tercio de Vizcaínos integró la División de Reserva, teniendo una actuación muy destacada durante el combate de los Corrales de Miserere, el 2 de julio, y en su defensa los días siguientes.

El 13 de enero de 1809, la Junta Suprema de Sevilla dispuso en nombre del rey premiar a los oficiales de los distintos cuerpos milicianos de Buenos Aires reconociendo los grados militares que se les había otorgado.

Durante la asonada del 1 de enero de 1809 comandada por Martín de Álzaga (asonada de Álzaga), el tercio estuvo entre las unidades que se opusieron al virrey Liniers, por lo que al ser dominada la rebelión el Tercio de Vizcaínos fue disuelto.

Fuerte Buenos Aires
FUERTE DE BUENOS AIRES, AÑO 1816