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27/04/2026

Isidro de Atondo y Antillón


Adelantado y capitán de la primera expedición colonizadoras y pobladora a Las Californias en 1678, gobernador de Sinaloa y almirante de Las Californias


ISIDRO DE ATONDO Y ANTILLÓN

Isidoro de Atondo y Antillón era natural de Valtierra, Navarra, donde nació en 1639. Era hijo de Luis de Atondo y Agustina de Aybar.

En agosto de 1658, se dio de alta en el ejército de Galicia. Participó en varias batallas cuando se sublevaron Aragón, Cataluña, Navarra y Portugal. Posteriormente se alistó en el ejército español y en 1663 estuvo en la flota del Duque de Veragua.

En 1676, Atondo fue nombrado por su protector y amigo, el virrey de Nueva España, Pedro Nuño Colón de Portugal y Castro, gobernador de las Provincias de Sinaloa y de Sonora del Virreinato de la Nueva España (actual República de México). Durante tres años realizó exploraciones en el noroeste de la Nueva España y demostró su capacidad en el gobierno de la difícil provincia y manejó con cuidado los asuntos administrativos. Manteniendo contacto con exploradores y marinos que exploraban la península de Baja California, hasta el momento considerada una isla.

Cuando el nuevo virrey de la Nueva España, Enríquez de Rivera, recibió el encargo de explorar la Baja California el capitán Atondo solicitó hacerse cargo de la empresa el 8 de noviembre de 1678. Su solicitud fue aprobada por el virrey de inmediato y por el rey Carlos II el 29 de diciembre de 1679.

El capitán Atondo y Antillón fue elevado al rango de gobernador de Sinaloa y almirante de Las California y de su armada, usando por completo del poder político y militar del noroeste.

El 1680, emprendió la expedición que lo llevaría a la historia, fue almirante o jefe de escuadra de los navíos que llevaron a los padres misioneros fundadores de Las Californias, además de jefe militar de la expedición destinada a colonizar la California.

El objetivo de la expedición era la construcción de fuertes en la península de Baja California, la pacificación y cristianización de los indígenas y la exploración del interior del territorio para establecer asentamientos hispanos. Habiendo fracasado todas las anteriores expediciones a California en el contrato se comprometió a pasar por lo menos un año en la península para someter a los naturales "no por la fuerza de las armas sino por los medios suaves de la persuasión y la predicación evangélica".

ESCUDO DE ARMAS DE ATONDO

La Corona española financió la construcción de las embarcaciones en un astillero levantado en Guasave, en la Provincia de Sinaloa, un pueblo adyacente a la misión jesuita de Nío, para transportar colonos, mercaderías y animales. La expedición constaría de una fragata capitana San José y San Francisco Javier de 60 toneladas, otra fragata almiranta, Concepción, de 70 toneladas, una balandra y una lancha para cada fragata. Al mando de la nave capitana estaba Blas de Guzmán.

El sacerdote jesuita Eusebio Kino fue comisionado para misionar en la California para lo cual se trasladó a Nío donde lo esperaba el padre Matías Goñi en compañía de Atondo y su gente.

El 28 de octubre de 1682, bajo el mando directo del almirante Isidro de Atondo y Antillón, zarparon las tres embarcaciones desde Nío con dirección hacia el puerto de Chacala. A bordo de la almiranta viajaba el padre Kino y en la capitana Goñi. El 3 de noviembre de 1682 llegaron al objetivo. Abastecidos de alimentos, armas, ropa, aperos de labranza, semillas, ganado y regalos las tres naves zarparon hacia la California el 17 de enero de 1683. Avistaron tierra el 25 de abril siguiente y largaron anclas el primero de abril el año siguiente.

Atondo tomó posesión de las tierras a nombre del rey de España y exploró junto con el padre Kino la mayor parte de la Baja California sur, fundando misiones y poblados. Pero fracasó en su intento de obtener alguna plataforma perlífera que no fueron reveladas por los indígenas.

INDIOS DE BAJA CALIFORNIA Y EXPEDICIONARIOS ESPAÑOLES

El virrey tuvo noticias que corsarios intentaban capturar el Galeón de Manila en la bahía de Navidad. Atondo recibió la orden de que su Armada de California tenía el deber de abordarles y escoltar la embarcación de la Carrera de Indias Orientales. El 2 de diciembre de 1685 avistaron la nave y lo escoltaron hasta el puerto de Acapulco. Desde esta ciudad portuaria, Kino y Atondo partieron a la ciudad de México y fueron reasignados.

La expedición del almirante Isidro de Atondo y Antillón costó a la Corona de España más de un cuarto de millón de pesos; una verdadera fortuna que aparentemente fue un fracaso económico pero en cambio enriqueció y precisó la visión de California, inició la fundación de misiones jesuíticas en la península y, ante todo, demostró que no siempre el éxito depende de los beneficios materiales.

En 1688, viajó Isidro de Atondo a Oaxaca al servicio de su tío el obispo Isidro Sariñana. Ese año solicitó ingresar a la Orden de Santiago y fue recibido en ella al año siguiente.

En la historia de las Californias siempre estará presente el almirante Atondo, ya que fue él quien junto con el padre misionero Eusebio Francisco Kino y los también frailes misioneros Matías Goñi y Juan Bautista Copart establecieron la Misión de San Bruno, primera misión establecida en Las Californias. Se ignora el año de su muerte y el lugar en el que fue sepultado.

ITINERARIO DE LA EXPEDICIÓN DE ATONDO A BAJA CALIFORNIA

22/02/2026

Cristóbal de Oñate


Gobernador de Nueva Galicia del Virreinato de Nueva España, fundador de Zacatecas

CRISTÓBAL DE OÑATE

Cristóbal de Oñate nació en Vitoria, Álava, en 1504, aunque algunas fuentes le asignan su procedencia a la villa guipuzcoana de Oñate. Su padre era Juan Pérez de Narriondo, que al cambiar de asentamiento fue llamado Juan de Oñate. Pasó a la historia por llegar a los territorios que poco después constituirían el virreinato de Nueva España, en 1524, con Juan y Vicente de Zaldívar Oñate. En 1529, acompañó con el grado de capitán a Nuño Beltrán de Guzmán en su expedición hacia el noroeste de México, recorriendo Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa, Zacatecas y San Luis de Potosí. Toda esa zona fue llamada Nueva Galicia, siendo Cristóbal el vicegobernador.

Durante la expedición, Oñate conquistó la ciudad de Zapotlanejo a los tecuexes. Así mismo, intervino en la fundación de varias ciudades, tales como Compostela y Tepic, en 1530, en el actual estado de Nayarit, así como las ciudades de Zacatecas y Guadalajara, en 1530, con el nombre de Espíritu Santo.

En 1541, fue designado de nuevo gobernador interino de Nueva Galicia, enfrentándose a una importante sublevación indígena que costó la vida a Pedro de Alvarado. Debido a esta revuelta cambió el emplazamiento de Espíritu Santo a su ubicación actual.

Cristóbal trató de encontrar recursos económicos suficientemente ricos para mantener y estabilizar la población de aquella provincia, por eso, en 1546, encomendó a una expedición compuesta de españoles de su propio grupo y esclavos indios, capitaneados por otro vasco llamado Juan de Tolosa, a quien acompañaba Miguel de Ibarra. Partieron de Guadalajara, en agosto de 1546, para dirigirse al lugar donde hoy se alza Zacatecas.

Después de diversas exploraciones, el resultado de una serie de descubrimientos fue la localización del primer yacimiento que llamaron "la mina pobre de Miguel de Ibarra", para mediados de 1547, por atribuírsele a este el descubrimiento, según informe de Juan de Tolosa.

Estas ricas minas de plata, convirtieron a Cristóbal de Oñate en uno de los hombres más ricos de la Nueva España junto con sus socios Miguel de Ibarra y Juan de Tolosa. Se avecinó en el mineral de Pánuco Zacatecas, lugar donde nacieron cinco de sus seis hijos.

Uno de sus hijos, Juan de Oñate, fue explorador del oeste norteamericano y fundador del primer asentamiento europeo en la ribera norte del río Bravo. Se le considera el conquistador y colonizador del actual estado de Nuevo México en los Estados Unidos.

Como gobernador de Nueva Galicia, por tercera vez, hizo frente a la rebelión chichimeca y caxcán. Enfrentamiento que fue conocido como la Guerra del Miztón y que un año antes había acabado con la vida de Pedro de Alvarado. Afortunadamente, fue socorrido por un grupo al mando de Andrés de Urdaneta en 1541.

Llegó a convertirse en un rico criollo minero, agricultor y ganadero vasco, fundador de las minas de plata de Zacatecas, junto con otros de sus socios pertenecientes a los linajes de Oñate y de Ibarra. Fue un político, explorador y benefactor de las ciudades que fundó. La dinastía de los Oñate controló abundante poder y riqueza.

PLACA A ZACATECAS EN OÑATE

11/09/2025

Martín de Ursúa y Arizmendi


Gobernador y capitán de la Provincia de Yucatán en 1695, adelantado del Petén, y gobernador de las islas Filipinas entre 1709 y 1715, encargado de introducir las primeras reformas administrativas y económicas borbónicas

MARTÍN DE URSÚA Y ARIZMENDI

Martín de Ursúa y Arizmendi era natural de Arizcun, valle del Baztán, donde nació en 1653. Fue hijo de Juan de Urzúa y María de Aguirre, y nieto de Pedro de Urzúa, un almirante de la Real Armada de la Carrera de Indias, y bajo su protección viajó al Virreinato de la Nueva España.

Tuvomuna brillante carrera en la administración virreinal del Imperio español. Durante el reinado de Carlos II de Habsburgo, comenzó su servicio como sargento mayor de la plaza en San Francisco de Campeche en la Mérida americana, en 1694. En la ciudad de México contrajo matrimonio con Juana Bollio, quien era hija de Santiago Bollio, administrador de la Real Hacienda de la Capitanía General de Yucatán.

Martín Urzúa, después de haber servido a la Corona española durante varios años en Yucatán, había recibido la promesa real de alcanzar la gobernación del Yucatán con el ofrecimiento de efectuar una expedición para someter a los pueblos mayas del Petén, mediante criterios de civilización moderna. La petición de Ursúa fue aceptada por el rey, quien otorgó los títulos de capitán general de la Provincia de Yucatán y adelantado del Petén, y puso a su disposición a las autoridades civiles y eclesiásticas tanto de Yucatán y de Guatemala como de la Nueva España para emprender la expedición.

MAPA DE YUCATÁN DEL SIGLO XVII

De manera transitorio, Ursúa fue nombrado de gobernador de la Provincia de Yucatán, entre 1695 y 1696. Este nombramiento fue realizado debido a que el anterior, Roque de Soberanis, fue requerido por la Real Audiencia de México para responder ante las acusaciones del obispo de la misma provincia, Cano y Sandoval. Desde esta administración Ursúa comenzó en el acopio de provisiones, soldados y misioneros para la construcción del camino real que comunicara campeche, en Yucatán, con Petén (Tayasal), en el norte de Guatemala, y que asegurase el comercio. Además, era objetivo vital la pacificación y cristianización de la tribu maya de los itzaes.

En marzo de 1695, comenzó la expedición que durante más de un año fue avanzando hasta al punto de que Canek, caudillo de la tribu de los itzaes, envió embajada para establecer un tratado con los expedicionarios.

En este punto, tras algunas hostilidades, la expedición se había paralizado. Además, en julio de 1696, Martín de Urzúa debió regresar a Campeche, para entregar el gobierno de Yucatán a Roque de Soberanis, habiendo sido absuelto de las imputaciones que le habían hecho sus adversarios. Ursúa y Soberanis tuvieron que esperar a la respuesta de la Corona para decidir sobre la licitud de la empresa de Petén.

EXPEDICIÓN AL PETÉN POR MARTÍN DE URSÚA

Por orden de Martín de Urzúa, se reanudó la expedición mediante una avanzadilla encabezada por el capitán de infantería Pedro de Zubiaur, salió de Campeche con 150 hombres de tropa, peones, carpinteros y religiosos que irían hacia la región lacustre del Petén. Mientras tanto, los carpinteros construían las naves que servirían para cruzar hacia la isla de Tayasal en donde residía se encontraba el núcleo más importante de itzaes. Poco después, en enero de 1697, Ursúa salió de Campeche con un grupo más importante de soldados hacia Tayasal, donde se reencontraría con su avanzadilla.

En marzo de 1697, caía el el último reducto de las tribus mayas. Las hueste del caudillo Canek fueron derrotadas por los expedicionarios de Ursúa.

Martín de Urzúa regresó a San Francisco de Campeche e instaló su residencia en el puerto. Desde la Corte española se hacía una división administrativas de los nuevos territorios incorporados. Por tanto, Martín de Ursúa era el gobernador de la recién fundada Capitanía General del Petén, un territorio diferenciado de la Capitanía General de Yucatán, pero ambos englobados en el Virreinato de Nueva España.

Tras la muerte de Roque de Soberanis, en septiembre de 1699, Ursúa fue nombrado, por segunda vez y de forma adjudicada, capitán general y gobernador de Yucatán, con residencia en Campeche. Alcanzaba así la cima de su influencia y poder en la región española de Mesoamérica.

Sus principales acciones militares pasaron por sofocar las incursiones de los filibusteros ingleses, que no dejaban de asolar las costas de la península, practicando el contrabando de madera y palo de tinte.

INCURSIONES PIRATAS SOBRE BAHÍA DE CAMPECHE

Pero también tuvo enfrentamientos internos, como la disputa con el obispo de México que determinaron su excomunión. Además fue involucrado en el asesinato de un sobrino del obispo por dos alcaldes de Campeche, vinculados a su mando, que le supuso entregar sus cargo de forma interina a Álvaro de Rivaguda para dar cuenta en la Real Audiencia de Corte madrileña, en octubre de 1703.

En la Corte permaneció durante casi tres años, defendiéndose de las acusaciones. El rey Felipe V, primer Borbón de la nueva dinastía entrante, le recompensó con el el título nobiliario de conde de Lizárraga y adelantado del Petén, en recompensa a su gesta conquistadora.

En 1707, Ursúa regresaba al Virreinato de Nueva España con la promesa real de hacerse cargo de la Capitanía General de Filipinas al término de su gestión en Yucatán y el Petén.

MURALLA DE SAN FRANCISCO DE CAMPECHE

Más tarde, fue nombrado gobernador general de las islas Filipinas y presidente de su Real Audiencia, que ejerció su mandato entre 1709 y 1715. Su gobierno se caracterizó por la implantación de las primeras reformas administrativas y económicas borbónicas de carácter ilustrado como consecuencia del cambio dinástico en España de la casa de Habsburgo a la casa francesa de Borbón. Así, islas las Filipinas pasaron a depender administrativamente de la Secretaría de Indias, en lugar del Virreinato de Nueva España.

En temas económicos, Ursúa estableció el primer monopolio estatal sobre el licor o tuba extraída de las palmeras de nipa, aunque restringido sólo a las plantaciones del centro de Luzón, en 1712. También ordenó reducir el número de comerciantes chinos residentes en la capital filipina, Manila.

Intermedió en las disputas internas entre el arzobispo de Manila y las órdenes de regulares, especialmente los recoletos. Y tuvo que hacer frente a algunas incursiones de piratas ingleses y sarracenos, poniendo estos últimos sitio a la fortaleza de Zamboanga durante varias semanas.

Al final de su vida fue conde de Lizárraga y caballero de la Orden de Santiago. Urzúa murió en Filipinas, el 4 de febrero de 1715.

16/12/2024

Pascual de Andagoya


Capitán de exploración colonizadora, cofundador de la ciudad de Panamá en 1519, visitador de indios y capitán general del distrito de Río San Juan en 1539, y gobernador de Popayán en 1540, en el Virreinato del Perú

PASCUAL DE ANDAGOYA

Pascual de Andagoya era natural de Andagoya, en el valle de Cuartago, Álava, donde nació en 1495. Siendo joven se mostró atraído por la conquista española de América. Por eso, antes de cumplir los veinte años marchó al Nuevo Mundo buscando fama y fortuna, en una expedición formada por dos mil hombres y veintidós naves a las órdenes de Pedro Arias de Ávila. Este colonizador estaba encargado de pacificar la zona central americana y sus hechos fueron, más tarde, escritos por Andagoya.

En la América Central, Pascual de Andagoya destacó como explorador y geógrafo, combinó las actividades de marino y conquistador con las de cartógrafo, especialmente en lo referido a las mediciones hidrográficas de las áreas costeras de Centroamérica. También fue el primero en fabricar barcos en estas tierras.

En Centroamérica contactó por primera vez con los súbditos del Imperio inca, lanzándose a la toma del área del Birú. En su andadura se adelantó de este modo a los hermanos Pizarro.

Se dirigió luego hacia el Norte para explorar el istmo de Darién, trazando diversas cartas marítimas de la zona y cofundando la ciudad de Panamá en 1519 con 400 colonos. Fue nombrado alcalde de esta ciudad poco después.


EXPEDICIÓN DE PASCUAL DE ANDAGOYA

Desde este punto se iniciaba la conquista de América del Sur. Consiguiendo la confianza del capitán general Pedro Arias de Ávila, Andagoya continuó su misión exploratoria hacia el sur con el objetivo de informar sobre estas tierras, por ello, pidió licencia "para ir a descubrir al cacique Perú en la costa adelante del golfo de San Miguel".

Unas 50 leguas del litoral colombiano fueron recorridas por Andagoya entre 1521 y 1523, llegando hasta Cachama, territorio de la tribu de los Cueva. Se instaló en San Juan como gobernador y allí conoció al cacique de Chochama que le pidió ayuda para luchar contra sus enemigos, la gente de Birú. Acompañó al cacique de Chochama, y en una semana se presentó a las puertas del Birú. Fue entonces cuando llegó a su conocimiento la existencia del Imperio inca, en un territorio lejano denominado Birú y de un gran imperio llamado Tahuantinsuyo, que pasaría a la historia con el nombre de Imperio incaico. Eran los confines de los Andes peruanos, del cual se comentaba el mito de El Dorado.

En 1522, Andagoya intentó su conquista, remontó un caudaloso río y contactó por primera vez con los súbditos del Imperio inca, lanzándose a la toma del área del Birú. En su andadura se adelantó de este modo a los hermanos Pizarro, pero la expedición terminó en un estrepitoso fracaso al empeorar su salud sin encontrar su particular versión del mito de El Dorado.

Se dirigió luego hacia el Norte para explorar el istmo de Darién, trazando diversas cartas marítimas de la zona y cofundando de nuevo la ciudad de Panamá junto a Pedro Arias Dávila. Allí dio a conocer sus descubrimientos, en particular la existencia de un territorio con enormes riquezas en oro y plata, el Perú. La empresa que había iniciado pasó a manos de Pizarro, Almagro y Luque.

EXPEDICIÓN DE PASCUAL DE ANDAGOYA

Andagoya fue recompensado en 1539 por Carlos V con el cargo de visitador de indios y capitán general del distrito de Río San Juan, cuya jurisdicción abarcaba desde el Darién hasta el Perú. Su cargo de visitador general de indios consistió en la supervisión del cumplimiento de las leyes que regulaban los derechos de los indígenas. Destacó por su administración y buen gobierno. En 1540, se le proclamó gobernador de Popayán.

Al mando de Pedro de la Gasca, participó en la campaña para pacificar las luchas entre pizarritas y almagristas, y que terminó con la muerte de Francisco Pizarro. Luchó en la batalla de Juaquijahuana, en la que fueron derrotados los rebeldes del hermano, Gonzalo Pizarro. Por las heridas recibidas en un combate, murió en Cuzco en 1548.

Andagoya escribió la crónica La relación de los sucesos de pedrarias de Dávila en las provincias de Tierra Firme o Castilla del Oro, y de lo ocurrido en el descubrimiento de la mar del Sur y costas del Perú y Nicaragua. Se trata de las primeras referencias sobre estas zonas recién exploradas, y que apuntaban hacia el corazón del Imperio inca.

07/05/2023

Francisco de Ibarra y Arandia


Adelantado, gobernador y capitán general del Reino de Nueva Vizcaya en 1562, extendió el territorio del Virreinato de la Nueva España hacia el norte, fundó ciudades como Durango, San Sebastián y Nombre de Dios, descubrió yacimientos mineros de plata y pacificó la región de los tepehuanes y chichimecas

FRANCISCO DE IBARRA Y ARANDIA

Francisco de Ibarra y Arandia era natural de Éibar, Guipúzcoa, donde nació en 1539, aunque algunas fuentes lo sitúan en Durango, en el Señorío de Vizcaya. Fue hijo de Pedro Sáenz de Ibarra y Marquiegui y de María de Ibáñez y Arandia. Pero sería tu tío Diego de Ibarra quien determinaría su futuro en el Virreinato de Nueva España. Este era adelantado y gobernador de Zacatecas en el Reino de Nueva Galicia, presidente de su Real Audiencia y alcalde mayor del Ayuntamiento, además tenía explotaciones mineras de plata y ganado, y había casado con la hija del virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón.

Desde esta posición, consiguió que Francisco viajase a Nueva España siendo muy joven, para servir como paje en la gobernación del virrey, mientras seguía estudiando, siempre apoyado por su tío.

En 1554, a los dieciséis años de edad, Francisco fue nombrado capitán de una expedición exploradora y colonizadora de las tierras ubicadas más al norte de Zacatecas. El virrey le confió esta empresa es porque le conocía de haber sido su paje, y porque su tío Diego era el marido de su hija, además de ser este quien pagó los costes con el dinero obtenido de las explotaciones mineras. Posiblemente fue el primer menor de edad en liderar una expedición de conquista en toda la historia de la Humanidad, un hecho insólito.

El objetivo era la búsqueda de nuevos yacimientos argentífero y fue financiada por Diego mediante una aportación personal de 200.000 ducados. Partió desde Zacatecas al mando de una caravana exploradora formada por 30 soldados, el capitán segundo Juan de Tolosa, el eclesiástico Juan García, y más de una centena de indios de servicio, que llevaban caballos, provisiones y ganado.

Exploró amplos territorios en la explanada norte de la actual República de México, sin apenas utilizar la violencias contra las tribus indias autóctonas. Fundó los pueblos de Bautismo y San Miguel, tomó contacto con los indios saín, encontró las minas de San Martín gracias a Juan de Tolosa, descubrió el valle de San Juan y las minas de San Lucas, la laguna de Cuaimapé, Capinamaíz, Ocotón, Cacaria y el valle de Guatimapé. En el pueblo indios Olla fue herido en una pierna durante una pequeña emboscada. Tras descubrir el valle de Guadiana, montó un campamento para recuperar a la tropa de la fatiga y regresó a Zacatecas.

ESCULTURA DE FRANCISCO DE IBARRA Y ARANDIA

A partir de esta expedición, comenzó un proceso de fundación de haciendas agrícolas y ganaderas, y de descubrimientos de minas de plata que fueron explotadas. Francisco se había convertido en un minero importante en el territorio norte de la Nueva España, sobre todo en Avino, lugar que él mismo había contribuido a colonizar.

En 1561, Francisco fundó Nombre de Dios, la primera misión religiosa de la Orden franciscana, pero se instaló en las minas de San Martín, a las que defendió de posibles incursiones de indios levantiscos.

En 1562, fue nombrado gobernador y capitán general de las tierras descubiertas y colonizadas, por orden del virrey, y las dio el nombre Reino de Nueva Vizcaya, en un claro homenaje al Señorío de Vizcaya. Partió hacia San Martín, y al llegar a la misión de Nombre de Dios decidió refundarla en ciudad civil, repartió solares a sus habitantes para trabajarlos, roturó los límites y asignó cargos municipales.

En 1563, partió de San Martín hacia el norte de su gobernación con el objetivo de encontrar una ciudad con amplias riquezas en oro y plata, llamada Topia. Esta aventura en búsqueda del "el Dorado" le llevó a pasar por Culiacán, Chiametla, Sinaloa, y el norte de Chihuahua. Eran los territorios más septentrionales, sobre todo por las actuales regiones de Sonora y Sinaloa.

Tras pasar por Nombre de Dios y Avino, llegó al valle de San Juan, un punto estratégico donde establecer su cuartel general para los siguientes años. Entre los oficiales de su vanguardia militar había algunos vascos: Martín de Rentería, Andrés de Ibarra, Martín de Arana, Martín López de Ibarra.

En el valle de Guardiana, Francisco fundó la ciudad de Durango (Vitoria de Durango), que convirtió en la capital del Reino de Nueva Vizcaya. Se proclamó gobernador, a Martín de Arriola como teniente gobernador, y a Martín López de Ibarra como tesorero. Hizo construir edificios con los beneficios de sus minas de Avino, organizó la actividad económica y el repartimiento de terrenos de cultivo, y llegó a tener unos 500 habitantes.

DURANGO, SIGLO XIX

En la Navidad de 1563, permaneció en el valle de San Juan, organizando la exploración de Topia. En primavera de 1564, tomó contacto con los pacíficos indios acaxee. Cuando no encontró lo que buscaba, dejó una guarnición y prosiguió más adelante hacia lo que es el actual Estado de Sinaloa. A orillas del río del Fuerte, donde fundó la villa de San Juan Bautista de Carapoa (El Fuerte), en 1565, y decidió regresar.

En 1565, recibió una orden del virrey para explorar y colonizar Chiametla, resultando una expedición más fácil que las anteriores.

En 1567, fundó la villa de San Sebastián (Concordia), en un claro homenaje a sus orígenes guipuzcoanos.

Cansado de tanta aventura expedicionaria, se instaló definitivamente en Durango, en la Provincia de Chiametla, para dedicarse a la administración del Reino novovizcaíno, mientras desarrollaba sus actividades ganaderas, agrícolas y ganaderas.

En 1570 hizo una lista de las minas y poblados descubiertos por él, donde incluía a Nombre de Dios, Fresnillo, Nieves, Sombrerete, San Martín, Ranchos y Avino. Estas minas fueron trabajadas por más de 20 años, correspondiendo un millón de pesos oro al quinto real, a pesar de la falta de mano de obra y de mercurio.

Por orden real expedida el 1 de junio de 1574, Felipe II le confirmó sus cargos y le concedió una pensión de 2.000 ducados anuales.

En 1575, falleció en las minas de plata de Pánuco, enfermo de tuberculosis, a la edad de 37 años. Fue enterrado en la iglesia de San Sebastián de Chiametla, en municipio de Concordia, con su vestimenta de noble hidalgo y sus dos espadas.

En su testamento explicó lo muy agradecido que estaba con su tío Diego, por todo el apoyo que le ofreció durante su vida:
"Declaro que mi tío Diego de Ibarra me ha dado mucha cantidad de pesos y en su hacienda he gastado yo muchos dineros y otras cosas; si quisiere ser pagado dellos, se pague conforme a lo que él dijere; le suplico tenga atención a que por su respeto vine de los Reinos de España y me tuvo y me crió en su casa y que conforme a esto haga lo que le pareciere."
En el documento nombró como sucesor en el gobierno a su hermano menor, el licenciado Juan de Ibarra y Arandia, a quien se expidió el título al año siguiente. Encontrándose en Cádiz en preparación para embarcar en la flota del general Antonio Manrique, falleció en el mismo puerto, con lo cual quedó sin efecto el nombramiento. Finalmente, el cargo de gobernador del Reino de la Nueva Vizcaya pasó a poder del tío de ambos, Diego de Ibarra y Marquiegui.

NUEVA Y ANTIGUA IGLESIAS DE SAN SEBASTIÁN DE PÁNUCO (CONCORDIA)

06/03/2020

Francisco de Garay


Colonizador de Virreinato de la Nueva España, adelantado de una parte de los territorios de sur de los Estados Unidos de América y uno de los primeros gobernadores de la isla de Jamaica

FRANCISCO DE GARAY

Francisco de Garay era natural de Sopuerta, Vizcaya. Llegó a La Española con Cristóbal Colón en su segundo viaje, en 1493, participando en la conquista de dicha isla. Fue nombrado, junto con Miguel Díaz, para elegir el lugar de la futura villa de Santo Domingo al sur de la isla. Fundó, junto a Bartolomé Colón, la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana). Tuvo cargos de regidor, alguacil mayor, procurador de la isla, teniente de la fortaleza de Yaquino y repartidor de indios.

En 1515, Diego Colón le hizo gobernador de Jamaica en sustitución de Juan de Esquivel, con el encargo de organizar la explotación económica de la isla, evangelizar a la población indígena y hacer de ella base para futuras expediciones. Por eso, fue el primero en llevar ganado al Nuevo Mundo: vacas, ovejas y caballos. Ayudó a instalar la primera colonia europea en América con 40 familias vascas en Jamaica. Descubrió los primeros yacimientos del metal del oro en América, convirtiéndose en un rico hacendado en Jamaica, Santo Domingo y Puerto Rico.

En 1519, armó tres buques que fueron entregadas a los almirantes Alonso Álvarez de Pineda y Alonso de Zorita con rumbo a la Florida y con el propósito de reconocer los litorales del golfo de México. La expedición resultó un éxito ya que comprobó que la Florida es una península y desde allí recorrió toda la costa del golfo de México. Se preparó el primer mapa que existe de esos litorales, desde la península de Florida hasta la de Yucatán.

EXPEDICIONARIOS EN AMÉRICA

Animado por el buen suceso de esa expedición, Garay envió otra en 1520, confiada a Diego Camargo para que penetrara en la región del Pánuco. Esta expedición terminó en un fracaso ya que Camargo fue atacado por los indios y obligado también a retirarse por algunos hombres de Hernán Cortés.

Un año más tarde, Garay logró que se le concediera el título de adelantado y gobernador en una amplia zona que abarcaba el litoral mexicano desde Pensacola hasta Cabo Rojo.

Con el título de gobernador y adelantado, en junio de 1523, Garay partió de Jamaica, llevando consigo más de 800 expedicionarios españoles y buen número de indios jamaicanos, embarcados en cerca de una decena de barcos.

Garay desembarcó en el que llamó río de las Palmas, que algunos han identificado con el Río Bravo, llegando al río Mississippilo. En la región de Pánuco tuvo numerosos problemas, que se agravaron cuando hombres de Pedro de Alvarado y Diego de Ocampo, por disposición de Hernán Cortés, lo detuvieron por no corresponder con su jurisdicción. A las capitulaciones de Garay, los representantes de Cortés opusieron una real cédula.

Garay fue derrotado, perdió todas sus embarcaciones y su fortuna, y llevado prisionero a la ciudad de México. Aunque Cortés lo recibió con cierta cordialidad, el hecho es que poco después de haber llegado, precisamente en Nochebuena de 1523 enfermó y tres días después murió.

Algunos mapas europeos registraron el desafortunado intento de Garay nombrando a la región que quiso conquistar como Conquista Garayana, o Victoria de Garayana. En la actualidad lleva su antiguo nombre de Pánuco.

07/01/2018

Diego de Ibarra y Marquiegui


Gobernador y adelantado del Reino de Nueva Vizcaya del Virreinato de la Nueva España entre 1576 y 1600, fundador de las minas argentíferas de Zacatecas en 1546 y de la ciudad de Zacatecas en 1548, y presidente de su Real Audiencia

DIEGO DE IBARRA Y MARQUIEGUI

Diego de Ibarra y Marquiegui fue un hidalgo guipuzcoano natural de Éibar, donde nació posiblemente en 1520. Sus padres fueron el licenciado Francisco Pérez de Ibarra, juez del condestable de Castilla, y María Pérez de Marquiegui, y tuvo varios hermanos y hermanas, de los cuales Miguel de Ibarra, estuvo en el Virreinato de la Nueva España.

Miguel de Ibarra había tomado parte de la expedición de Nuño Beltrán de Guzmán para la conquista y colonización de la provincia de Nueva Galicia con el rango de capitán. A partir de 1533, se asentó como regidor de la ciudad de Guadalajara, ascendiendo a alcalde a finales de la década.

Cuando Diego de Ibarra partió desde Sevilla a Nueva España, había conseguido un empleo como maestresala en el séquito del condestable de Castilla, quizás porque su padre trabaja como juez del condestable. A su llegada, en 1540, participó en la Guerra del Mixton, contra los chichimecas ubicados en la recién fundada Nueva Galicia, territorio de la zona central de la costa del Pacífico. Formaba de una expedición liderada por un grupo de exploradores de origen vascongado a las órdenes del virrey, junto a su hermano Miguel, resultando herido en una pierna.

No había terminado la Guerra del Mixton cuando un grupo de expedicionarios encabezados por Diego de Ibarra, Cristóbal de Oñate, Juan de Tolosa y Baltazar Tremiño de Bañuelos exploraron el territorio de Nueva Galicia. Una nueva provincia que incorporar al Virreinato de Nueva España, al norte de Nueva Galicia, en la zona occidental central de la actual República de México, lo que es el estado de Durango. Diego se encargó de introducir el ganado en las villas que se fundaron para organizar una economía estable. Sin embargo, sería la minería por lo que pasó a mayor fortuna.

En 1546, los cuatro socios encontraron uno de los yacimiento argentíferos más importantes del Imperio español, junto con el de Potosí en el Virreinato del Perú. La fundación oficial de las minas de plata de Zacatecas se hizo el 8 de septiembre de 1546, y la fundación de la ciudad de Zacatecas, dos años después, el 20 de enero de 1548, de la que Diego llegaría a ser alcalde mayor. De todas formas, encontraron una fuerte hostilidad de la tribu azteca de los chichimecas, que se resistía al dominio español.

CIUDAD DE ZACATECAS EN EL SIGLO XVIII

Aquel año de 1548, Diego encontró la más importante veta argentífera de San Bernabé, ubicada a unos cuatro kilómetros al nordeste de Zacatecas. Comenzaba la explotación minera que desarrollaría en las décadas de 1550 y 1560, alcanzando una gran prosperidad económica. Otras de las actividades fue el de corregidor de la recién fundada Real Audiencia de Zacatecas.

En cuanto a la cuestión religiosa, Diego fue el promotor del culto a la virgen María en Zacatecas, perteneció a varias cofradías y hermandades, y contribuyó a su desarrollo entregando cuantiosas ofrendas monetarias, entre otras, a la del Hospital de la Concepción y a la Hermandad del Santísimo Sacramento.

Tras varios años en esta ciudad, se instaló en México para realizar otro tipo de actividades económicas. En 1556, obtuvo nupcias con Ana de Velasco, hija del virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón. Una copla popular zacatecana guarda aún su memoria con la siguiente estrofa:
Si la de San Bernabé
no diera tan buena ley, 
no casara Diego de lbarra 
con la hija del virrey.
El hecho de vincularse familiarmente con el virrey y la inmensa riqueza que estaba obteniendo con la minería le posicionó en la alta sociedad virreinal. Pretendía relacionarse con los auténticos círculos del poder, dejando en manos de distintos apoderados el gobierno y los negocios de Zacatecas.

Sus rivales intentaron eliminarle de la actividad administrativa y económica de la ciudad, por estar siempre ausente en los cargos de presidente de la Real Audiencia y del Ayuntamiento, así como en la dirección de la explotación minera, delegando su autoridad a testaferros que abusaban de su itinerante poder. Para evitar su caída e incluso seguir creciendo, amplió su red de clientes y cargos bien posicionada en los negocios y en la burocracia virreinal.

Desde el gobierno del virrey, Diego promovió la organización de una nueva expedición para explorar y colonizar un territorio al norte de Zacatecas, que incrementase el territorio virreinal de la Nueva España. Para eso financió la empresa poniendo 200.000 pesos de su propio caudal y asignó a su sobrino Francisco de Ibarra como comandante de la expedición que fundaría la definitiva gobernación. Natural de Eibar, había llegado a México como paje del virrey Velasco, además de ser el sobrino de su suegro. De todas formas, Francisco de Ibarra pasaría a la historia por ampliar gran parte del noroeste mexicano al Virreinato de Nueva España y fundar la ciudad de Durango.

Otro de los sobrinos que Diego introdujo de forma estratégica en las estructuras del poder virreinal fue el eibarrés Martín de Ibarra. En 1582, legó a pagar la puja de 85.000 pesos para comprar el cargo de tesorero de la Casa de la Moneda de México. Esto le sirvió para que Diego pudiese convertir en doblones de plata todo el mineral extraído de sus minas, y así controlar todo el circuito monetario-argentífero.

VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA EN EL SIGLO XVII

Tras la muerte de Francisco, en 1575, Diego reclamó la titularidad de gobernador y capitán general del Reino de la Nueva Vizcaya, y obtuvo de Felipe II una provisión dada en Madrid a 18 de noviembre de 1576, nombrándolo con carácter vitalicio y con un salario de 2.000 pesos de 450 maravedíes al año. En 1582, se descubren las minas de plata de San Andrés, ordenando desde México la organización de la explotación minera y la evangelización de los indios del territorio por franciscanos.

Durante este tiempo exigía al gobierno virreinal una recompensa monetaria por los enormes caudales que había invertido en la conquista y colonización de la Nueva Vizcaya, pero ya no tenía a su suegro en el cargo de virrey, sustituido en 1564. Lejos de conseguirlo, se fue ganando la animadversión del presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, el doctor Gerónimo de Orozco, y más tarde del fiscal licenciado Miguel de Pinedo. Estos reclamaban la presencia de Diego de Ibarra al frente de la gobernación novovizcaína en Zacatecas, y no desde México, dejando la gestión a sus tenientes y justicias, que desobedecían las sentencias de la Audiencia de Guadalajara.

Otra de las estrategias utilizadas por Diego para mantenerse en el poder y evitar a sus enemigos, fue apoyar las decisiones que el Consejo de Indias quería implementar en el virreinato, y después aprovechar los beneficios por haber sido una fiel ayuda de Felipe II. Un ejemplo, es la indulgencia real por ausentarse del cargo de presidente de audiencia, siendo obligatoria la presencia para el correcto ejercicio de sus funciones.

En 1578, fundó el mayorazgo de Ibarra en el pueblo de Tultitlán del corregimiento de Tenayuca, y concedió a su hija heredera Mariana de Ibarra el anterior mayorazgo fundado en 1568, en Pánuco. Hacía relacionar el nombre de Diego a sus sucesores y el apellido de Ibarra al mayorazgo.

Al final de su vida tenía derechos de explotación y beneficios en las minas de Zacatecas, Pánuco, San Martín, Sombrerete, Tepezala, Indé y Santa Bárbara. Poseía estancias de ganado mayor en varias poblaciones de la Nueva Vizcaya, con miles de cabezas de vacuno, ovino y caballar, y alguna compartida con su socio Juan de Oñate, hijo de su amigo de origen guipuzcoano Cristóbal de Oñate. Quizá la más notable de sus propiedades era la hacienda de Trujillo, a orillas del río Grande de Medina cuyas aguas aprovechaba para el cultivo y cuyos pastizales alimentaban innumerables cabezas de ganado.

A pesar de haber conseguido altos cargos administrativos, generar una inmensa fortuna y tejer una red de influencias, incluso por servir al rey en México, no logró acceder al cargo de Virrey de Nueva España ni tampoco un título nobiliario que le hubiese convertido en aristócrata. Fue algo por lo que luchó, pero la decisiones del Consejo de Indias lo impidieron. Al menos, recibió el título de Adelantando de la Nueva Vizcaya, con derecho a sucesión hereditaria.

El 24 de febrero de 1600, falleció Diego de Ibarra y Marquiegui en la capital México. Su cuerpo fue enterrado en la capilla que había fundado en el Convento de Santo Domingo.

Con Ana de Velasco tuvo dos hijos. Luis de Ibarra y Velasco murió en la recién fundada ciudad de Durango, en 1576. María de Ibarra y Velasco que nació en Panúco, enclave de la jurisdicción de Zacatecas, y murió en Madrid, en 1629.

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EXPLORACIÓN DE NUEVA VIZCAYA

11/11/2016

Ortuño Urtíz de Urcullu


Expedicionario del descubrimiento del océano Pacífico en 1513 a las órdenes del capitán Vasco Núñez de Balboa

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ORTUÑO URTÍZ DE URCULLU

Ortuño Urtíz de Urcullu nació en la villa vizcaína de Baracaldo, por lo que también fue conocido como Ortuño de Baracaldo, costumbre bastante generalizada entre las personas que se trasladaban a América, que cambiaban su apellido paterno por un topónimo del pueblo del que procedía. Sus padres fueron Juan Urtíz de Urcullu y María López de Urcullu, que vivieron en la segunda mitad del siglo XV en el lugar de Urcullu, del que tomaron el apellido, situado en el valle de Baracaldo, y tuvieron cinco hijos: Juan, Sancho, Ortuño, María Sáez, y Juana.

Casado con Marina de Iguliz, tuvo un hijo, también llamado Ortuño, conocido por el apellido materno: Ortuño Iguliz de Urcullu. Este se dedicó al comercio naviero, sobre todo en la ruta que naos de Somorrostro, Portugalete y Sestao hacían en el siglo XVI dos veces al año desde las aguas del Ibaizabal hasta Flandes o Sevilla.

Ortuño Urtíz de Urkullu fue uno de los primeros españoles en navegar a Indias, hacia donde partió en 1508, en los inicios del descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo. Allí pasó a la historia por ser uno de los expedicionarios que acompañaron al capitán Vasco Núñez de Balboa en la expedición a través del istmo de Panamá que supuso el descubrimiento del océano Pacífico (Mar del Sur) en 1513. También fue uno de los primeros vecinos de la ciudad de Panamá, que fundó Pedrarias Dávila el año 1519.

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MAPA DE LA EXPEDICIÓN DE NÚÑEZ DE BALBOA

Urtíz de Urcullu permaneció durante treinta y tres años en América sin volver a su tierra natal. Allí mantuvo relación con una india y tuvo un hijo al que llamó Juanico de Baracaldo. Murió en la ciudad de Panamá, del Virreinato de la Nueva España, en 1529.

El cronista Gonzalo Fernandez de Oviedo y Valdéz en su Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar océano lo incluyó en la relación de hombres que formaban parte de la expedición con el nombre de "Ortuño de Baracaldo; vizcaíno". Siglos más tarde, en 1845, lo citaba Manuel José Quintana en su obra Vida de los españoles célebres, que hacía referencia a la Historia General del cronista Fernandez de Oviedo. Otras Fuentes han citado a Ortuño como Antonio, Urtún, Ortún, Furtún, Hurtún, etc. Por ejemplo, el escribano real Andrés de Valderrábano lo citó como Antonio de Baracaldo.

25/06/2015

Francisco de Urdiñola y Larrumbide


Conquistador, gobernador, comerciante y capitán general de Nueva Vizcaya del virreinato Nueva España a finales del siglo XVI y principios del XVII. Fue uno de los mineros más ricos de Nueva Vizcaya y de Nueva Galicia.

Poseedor y explotador de minas en Bonanza, en Mazapil, en Ramos y en el Río Grande de las Nieves, donde tenía ingenios para fundir y refinar el metal. Agricultor, vinicultor (construyó la primera bodega comercial de vino de América en Parras), propietario de uno de los latifundios más grandes de la tierra (sólo en Coahuila 30.000 km2 con 66 poblados), fue también uno de los ganaderos más importantes de Nueva España (México). Para aprovechar la lana de sus incontables ovejas, tenía en Patos fábricas de paños, bayetas y de sombreros de lana que proporcionaban propios rebaños de ovejas. Y también tuvo industria de transporte, pues en varios documentos se mencionan sus jefes arrieros.

FRANCISCO DE URDIÑOLA

Francisco de Urdiñola y Larrumbide nació en Oyarzun, Guipúzcoa, en 1552, en la casa torre de los Urdiñola frente a la iglesia, hoy llamada Landetxe. Sus padres fueron Juanes de Urdiñola e Isabel de Larrumbide Echenagucia y Ugarte, familia pobre pero hidalga. Su arribo a la Nueva España y, especialmente, a los territorios de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya se efectuó en 1572.

Llegó a México hacia 1572, probablemente a Zacatecas, donde había muchos vascos, puesto que Francisco de Ibarra se rodeaba de ellos. Coincidió su llegada más o menos con la muerte de Ibarra y tuvo incluso más mérito que él, puesto que fue el definitivo conquistador del Nuevo Reino de Vizcaya, o mejor dicho el pacificador, puesto que este último prefería una mala paz a una buena guerra.

En 1579, fue herido por los indios en Nueva Vizcaya en un asalto a las minas de Indé. En 1580, luchó y pacificó la comarca del Saltillo con el capitán Diego de Aguirre. En 1581, socorrió con el capitán Alonso López de Loys a los mineros de Mazapil y por su ánimo y diligencia fue nombrado caudillo: soldado más valeroso y distinguido. Ese mismo año, prendió a los jefes indios Martín y Francisco el tuerto a su costa y misión, y el general Rodrigo del Río Losa le nombró capitán de Mazapil.

En 1582, atrapó al jefe chanala Machoquía, al jefe guachichili y a otros tres jefes que asaltaban a los mineros. Vigiló los caminos asegurando el comercio en beneficio de las minas. El mismo año, luchando contra los guachichiles prendió entre otros a la madre, mujer e hijos del capitán Melchor, indio muy ladino criado entre cristianos. Para conseguir la paz, trató bien a los presos y dio libertad a muchos, entre ellos a la madre de Melchor. Este le citó en la sierra y le dijo que fuera solamente con dos soldados. Allí el jefe rodeado de muchos indios le hizo subir sin arcabuz y al ver que lo hacía lo abrazó y Urdiñola consiguió su asentamiento en las minas de Mazapil.

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URDIÑOLA EN EL VIRREINATO DE LA MUEVA ESPAÑA

En 1584, se volvió a alzar Melchor con el indio Pedro Rayado y los redujo volviendo a traer la paz; les proporcionó a su costa alimentos y vestuario y los asentó.

En 1586, segundo alzamiento de los indios en Saltillo dando muerte a Sagastiberri y robando muchos caballos. Venció a sus jefes Cilavan y Zapalinamé, los trajo a la paz y los asentó.

En marzo de 1587, firmó una paz ajustada con los indios de Mazapil, dándole libertad al indio esclavo Maztel o Cristóbal y buen trato en general.

En 1588, tercer alzamiento en Saltillo. Con maña los trajo a la paz y los asentó en pueblos y rancherías.

En 1589, cuarto levantamiento en Saltillo. Viendo que la paz no era duradera y que al no haber minas que defender en Saltillo resultaba muy caro enviar una gran partida de soldados, el virrey Velasco decidió poblarlo de tlaxcalas. Los tlaxcalas eran indios que ayudaron a los españoles en la conquista de Tenochtitlan, Ciudad de México. Por lo visto en las negociaciones con el jefe tlaxcala influyó mucho el padre navarro Gerónimo Mendieta.

PACIFICACIÓN DE INDIOS POR URDIÑOLA

El 14 de marzo de 1591, el virrey Luis Velasco refrendado por su secretario Martín López de Gauna ordenó al general Rodrigo del Río de Loza el asentamiento de los indios tlaxcalas en cinco poblados, teniendo que estar uno de ellos contiguo a Saltillo, dándoles mercedes y privilegios de conquistadores a los indios. Pero, el 11 de agosto, Rodrigo legó el asentamiento en Urdiñola por su rectitud, diligencia y habilidad demostradas, con el que partieron los 400 tlaxcalas con sus familias. Hay un listado de los indios comandados por Buenaventura de Paz, nieto de Xicotencatl del 6 de julio de 1591.

Urdiñola fue nombrado teniente gobernador y capitán general de toda Nueva Vizcaya y se ordenaba a todas las villas que se le obedeciese. La marcha debió de ser lenta pues llegaron el 2 de septiembre. Los indios de Saltillo los recibieron bien, cedieron parte de los manantiales y comenzó el reparto de las tierras más fértiles, quedando el pueblo fundado y así consolidada la precaria villa de Saltillo.

El 13 de septiembre, amojonó tierras para la iglesia y el convento y al sur de Saltillo asentó a los guachichiles y otras naciones que habían estado en guerra. El propio Urdiñola tomando de la mano a varios jefes indios les dio posesión de las tierras. Y a petición de los tlaxcaltecas que eran todos de San Esteban de Tizatlan lo bautizaron con el nombre de San Esteban de Tlaxcala, quedando dividido de Saltillo por una acequia y hoy en día por la calle Allende, convirtiéndose en ciudad al unirse a Saltillo el 5 de noviembre de 1827 y más tarde en capital.

Mientras cumplía sus deberes de gobernador no desaprovecho la oportunidad para aumentar sus extensas propiedades otorgándose mercedes que extendieron sus propiedades hacia el norte y hacia el sur de lo que ya poseía.

La fortuna principal de Urdiñola, la que pasaría a sus herederos, se formó de haciendas ganaderas y vinícolas que empezó a adquirir desde que fuera nombrado capitán de la tropa de Mazapil y que seguiría extendiendo hasta los últimos días de su vida. Desde el principio de la colonización de la Nueva Vizcaya se repartieron no solamente solares y caballerías a los fundadores de los pueblos, sino también extensiones mucho más amplias llamadas "estancias", en los valles cercanos donde había agua, lo que permitía dedicarlas a la agricultura y a la cría de ganado.

La estancia fue adquiriendo sus características y dimensiones, hasta convertirse en la unidad de explotación típica de la Nueva España Mientras tanto, en la ciudad de México, los virreyes hacían esfuerzo por reglamentar la distribución de la tierra.

Las leyes de 1567 y 1574 definieron la extensión de una "estancia" de ganado mayor en 1.755 hectáreas, la de ganado menor en 780 hectáreas, y la de una caballería en 430 hectáreas. Las estancias se otorgaron con derechos definitivos de propiedad privada y se vendieron, donaron o legaron sin otro requisito que el registro del cambio de propietario ante un escribano público.

FUNDACIÓN DE SALTILLO

Cuando Urdiñola llego a la región oriental de la nueva Vizcaya, las tierras para la fundación de las villas de Parras y Saltillo se habían repartido ya, y al ver aquellos bellos pastizales vírgenes donde pacía el ganado, y como defensor que era de la región, no tardó en solicitar "mercedes" de tierras.

El 16 de agosto de 1583, el teniente de gobernador Francisco de Ibarra le cedió a Urdiñola un sitio de ganado mayor, seis caballerías de tierra para siembra, dos solares para casas con sus suertes de huertas y un ejido de molino sobre el río de los palmitos-nogales ubicado entre la villa del Saltillo y la de Parras. Ese mismo año adquirió por compra a Juan Alonso otra estancia de ganado mayor, dos ejidos de molino y dos caballerías de tierra en la Ciénega de los Patos. Estas dos estancias fueron el núcleo alrededor del cual se formaría la hacienda principal del latifundio que se denominaría San Francisco de los Patos.

En 1587, ya Urdiñola era dueño de dos estancias más, una en Castañuela y otra en la Ciénega de San Juan. Y fue en ese mismo año que el tesorero de la Nueva Vizcaya, Juan de Ibarra, le acrecentó sus propiedades al cederle por donación, una merced que el mismo Ibarra había recibido días antes y que incluía las demasías de tierra que existieran desde Castañuela hasta San Juan, y las que hubieran también hasta la Ciénega de los Patos.

Pero Urdiñola deseaba tener terrenos en la región de Parras, y fue así que, entre 1589 y 1590, le fueron mercedados tres sitios más de ganado mayor y dieciséis caballerías de tierra entre castañuela y parras otorgadas por el general Alonso Díaz, entonces teniente del gobernador Rodrigo de Río de la Loza. En 1598, fecha de la segunda fundación de Parras, Urdiñola había extendido sus tierras en Parras hasta el manantial principal , que tuvo que compartir con el pueblo de indios de Parras, adjunto a su hacienda, y también con los jesuitas.

FRANCISCO DE URDIÑOLA EN NUEVA VIZCAYA

En 1591, recibió la comisión del virrey Luis de Velasco para trasladar 400 familias tlaxcaltecas hacia las poblaciones del norte de la Nueva España. Al Saltillo llegó con 71 familias y 16 indios solteros tlaxcaltecas el 2 de septiembre de ese año, y adjunto a dicha villa, fundó el 13 de Septiembre de 1591, el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, situado al poniente del Saltillo y separado de ésta por lo que hoy es la calle de Allende.

En 1594, fue acusado de haber asesinado a su esposa Leonor López de Lois y a un supuesto amante de nombre Domingo de Landaverde. Después de un proceso que duro cuatro años en que la inquisición y la audiencia de Guadalajara se disputaban la jurisdicción. Urdiñola fue absuelto de la muerte de su esposa, pero no de la de Landaverde, Ante lo cual, regreso a sus terrenos del norte con la idea de acrecentarlos aun mas, y para ello siguió adquiriendo tierras en las cercanías de saltillo, que habían sido anteriormente mercedadas a sus primeros pobladores.

Al año de conseguir la libertad, el que había sido su enemigo, Santiago de Vera, nuevo presidente de la Audiencia de Guadalajara, encomendaba a Urdiñola como gobernador por su rectitud, diligencia y por ser amado y seguido por numerosos amigos y soldados en escrito del 12 de abril de 1600 y en otro del 15 de diciembre.

El 28 de mayo de 1603, el virrey conde de Monterrey le nombró gobernador y capitán general de Nueva Vizcaya por sus buenas virtudes y por dejación de Rodrigo de Vivero, tomando posesión del puesto en la villa de Durango el 23 de junio de 1603 y continuando en el cargo hasta 1614.

El anterior gobernador Rodrigo de Vivero y el teniente gobernador Alonso Maldonado no consiguieron aplacar en 1601 una gran rebelión de indios de la provincia. Pero Urdiñola trasladándose a Topia apresó a los cabecillas en poco tiempo, y sin derramar sangre pacificó la provincia, les regaló tierras y levantaron poblados.

Después atravesó Sierra Madre y se dirigió a la provincia de Sinaloa. Y, el 31 de marzo de 1604, envió un informe general de Nueva Vizcaya a las Cortes. Elaboró un informe sobre las riquezas y malos empleos, denunciando a latifundistas que compraban minas, pero no las explotaban por no pagar los quintos reales. Hizo una relación de minas y aconsejó medidas y legislación para corregir estos fraudes. Informó sobre la pacificación que como consecuencia trajo el descubrimiento de las minas de San Luís Potosí y otras, y pidió más soldados para Sinaloa. En los documentos relacionados con Urdiñola que formarían varios volúmenes, encontramos actos de gobierno, creación de obispados, fundación de pueblos, nombramiento de jueces, censos…

VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA

En 1607, emprendió una expedición por haber sido muerto a flechazos fray Martín de Altamira, persiguiendo a los indios Quamoquanes hasta el río Sabinas. Ejecutando a los cabecillas consiguió la paz y trasladó los restos del padre a Saltillo. Como pago, el 8 de enero de 1610, el rey le hizo merced de 1500 pesos por decreto firmado en Madrid. A 30 leguas de Durango, provincia de Xocotilma, había una serranía abrupta donde vivían los xiximes, indios que asaltaban los caminos, mataban y se llevaban los muertos para comerlos. Entró en la serranía en 1610, construyendo caminos en sitios que parecía imposible abrirlos. Fue una campaña muy dura con muchas muertes y castigos de horcas, pero consiguió pacificarlos dándoles la libertad y congregándolos en cinco pueblos en partes muy cómodas. No se sabe cuando dejó el mandato, pero en 1615 ya era gobernador Gaspar de Albear.

Urdiñola otorgo testamento en su estancia de Santa Elena el 16 de julio de 1617. Al año siguiente el 4 de marzo de 1618, dicto un codicilio que por su extrema gravedad no llegó a firmar. Urdiñola debió haber fallecido poco tiempo después dejando como herederas universales a sus dos hijas María e Isabel Urdiñola de Lois.

El 27 de abril de 1619, el convento de Santo Domingo de la ciudad de México dono a los descendientes de Urdiñola, mediante una limosna de 4000 pesos, una capilla lateral de su iglesia de San Raymundo de Peñafort para depositar en ella los restos del capitán francisco de Urdiñola conquistador, gobernador, y capitán general de la Nueva Vizcaya.