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08/06/2026

Miguel de Zuzuarregui Yarza


Capitán corsario y armador naval entre 1645 y 1680, y alcalde ordinario de Fuenterrabía en 1664

MIGUEL DE ZUZUARREGUI YARZA

Miguel de Zuzuarregui y Yarza era natural de Fuenterrabía, donde nació en 1618, siendo hijo de los hondarribiarras Francisco de Zuzuarregui y Gabriela de Yarza Olazabal.

Fue uno de los más importantes armadores y corsario de Fuenterrabía en el siglo XVII, que estuvo muy relacionado con otros armadores de Guipúzcoa para hacer negocios conjuntos.

En 1645, comenzó su actividad como capitán marítimo y armador de embarcaciones para la práctica del corso.

En 1648, efectuó una reclamación a la Corte de Felipe V para que se le integrase el valor de unas embarcaciones mercantes procedentes de Países Bajos que le fueron arrebatadas por considerarlo actos de piratería. Y es que, justo aquel año, se ponía fin a la Guerra de los Treinta Años entre España y Flandes, con la firma del Tratado de Westfalia.

En 1650, participó en el ataque a la ría de Burdeos, atravesando el estuario de la Gironda. Aquella ofensiva respondía a la Guerra franco-española de 1635-1659.

Poco más tarde, tuvo que afrontar una misión basada en llevar unos mensajes a Flandes, donde sufrió un temporal, la pérdida de una fragata y su captura final. De hecho, estuvo prisionero en Francia durante unos meses.

Tras pagar su rescate, volvió a navegar en corso en dos fragatas de 40 toneladas, de las que era copropietario Gabriel Ambulodi.

Hacia 1653, dejó de actuar en corso para pasar a formar parte de la Real Armada de Cantabria, con el rango de capitán de marina de la fragata San Joseph.

Posteriormente, solicitó un ascenso para ser nombrado capitán de mar y guerra de un navío en la Rea Armada del mar Océano, que fue subestimado. Se mantuvo sirviendo en la Real Armada española hasta la conclusión de la Guerra franco-española y la firma del Tratado de los Pirineos.

En 1659, se asoció con el armador y capitán corsario Thomás de Arssu, natural de Fuenterrabía, reuniendo entre ambos corsarios guipuzcoanos ocho fragatas. Entonces, solicitó al Real Consejo de Guerra una patente para navegar en corso a los virreinatos americanos del Imperio español. Como condición, Zuzuarregui expuso que cada año se le dejase enviar dos navíos de 400 toneladas con pertrechos para carenar o arreglar los cascos de las fragatas y el resto de la carga con mercaderías. Es decir, de forma sucesiva, cada año volverían desde América a España dos fragatas y partirían otras. Pero, el Real Consejo de Indias rechazó esta propuesta por considerar que se trataba de una intención comercial más que una operación militar.

En 1675, Zuzuarregui tenía navegando en corso dos fragatas de 45 toneladas. En verano de aquel año, el Consejo de Marina le propuso efectuar operaciones en corso en las costas de Cataluña, a lo que rechazó su propuesta. Entre las consideraciones estaban que las fragatas eran embarcaciones mercantes de una sola cubierta en avanzado proceso de deterioro, porque sólo podrían llevar provisiones para un mes, por tener una tripulación deficitaria en número de efectivos, y por carecer de liquidez monetaria para los gastos operativos como consecuencia de las pérdidas generadas en las guerras anteriores y los sueldos adeudados por la Corona, y por mantener litigios en vigor por unas capturas. El Consejo de Guerra reconoció que estas alegaciones estaban justificadas.

En los años siguientes continuó su actividad como armador corsario, de hecho, en 1678, consiguió una patente de corso para navegar en un bergantín.

Otra de sus actividades profesionales fue la administración municipal, pues en 1664 fue nombrado alcalde ordinario en Fuenterrabía.

En 1684, Miguel de Zuzuarregui Yarza fallecía en su villa natal.

08/07/2025

Thomás de Arssu


Capitán de marina, corsario y armador naval a mediados del siglo XVII y alcalde de Fuenterrabía en 1659 y 1661

THOMÁS DE ARSSU

Thomás de Arssu era natural de Fuenterrabía, donde nació a inicios del siglo XVII.

Fue capitán de marina y armador, fiaba a otros marinos y compraba presas en almoneda. Llegó a liderar el corso de su ciudad durante cuatro décadas a mediados del siglo XVII. Ya en su madurez, actuó de representante de los capitanes presos en Bilbao en el contencioso entre corsarios y mercaderes. Le acompañaban otros capitanes corsarios como fueron Miguel de Zuzuarregui, o el donostiarra Antonio de Beroiz. Formaban el trío de marinos más dinámico y poderoso en la organización de las expediciones corsarias, y a su alrededor se movió un amplio grupo de agentes.

En 1639, Arssu salió de expedición al mando de la embarcación Nuestra Señora de Guadalupe, acompañado de Lázaro de Marte en su galizabra Nuestra Señora del Carmen, y de
Luis de Zuzuarregui con el San Pedro. Capturaron una presa de 18 toneladas, un bajel de dos cubiertas cargado de sal, que vendieron en Orio y San Sebastián.

En la década de 1640 continuó la actividad exitosa de Arssu a bordo del San Joseph, con el que consiguió capturar varias presas y hacer de fiador de Cristóbal de Eguíluz. Llegó a apresar una nao de 60 toneladas en Dunquerque, el San Pedro, que vendió al capitán Antonio de Beroiz.

Todavía el año 1654, Arssu lideró una expedición corsaria a bordo de la fragata Nuestra Señora del Rosario, en compañía del capitán Pedro González, y actuando como fiador de Beroiz.

En 1656, intervino como armador del navío San Antonio, y navegó como capitán del San Joseph, con el que consiguió una presa de 100 toneladas.

En 1657, Arssu compartió con Beroiz la armazón del galeón San Antonio el Mayor y participó también en la armazón de otro galeón llamado Nuestra Señora del Rosario.

En 1659, fue nombrado alcalde de Fuenterrabía, puesto que también ocupó en 1661, a la vez que participó en la armazón del San Joseph y del Santa Ana, en colaboración con Beroiz y los capitanes Ambulodi y Zuzuarregui.

Durante la década de 1660, Arssu y Beroiz, socios en cualquier empresa, se interesaron conjuntamente por los negocios comerciales con los virreinatos españoles de las Indias y por las expediciones balleneras a Terranova. Además, la paz con Inglaterra de 1662, concedió un respiro a las actividades corsarias contra naves de este reino.

En 1672, vendió la nao Santa María, de 100 toneladas y fábrica inglesa al capitán Juan Bernardo de Lizardi, quien lo rebautizó como El Ángel.

07/04/2025

Antonio de Beroiz


Capitán de marina, armador naval, mercader y corsario en el siglo XVII

ANTONIO DE BEROIZ

Antonio de Beroiz era natural de San Sebastián, donde nació a principios del siglo XVII.

Fue uno de los armadores navales más importantes del siglo XVII, encargándose de equipar de pertrechos, de dotar de tripulación y de mantener en estado de navegabilidad sus propias embarcaciones o aquellas que tenía en posesión para realizar singladuras náuticas. A lo largo de su actividad como armador corsario, Beroiz tuvo intereses en aproximadamente 60 embarcaciones corsarias, casi siempre como armador principal o de la patente, otras veces como fiador. Para ello, se asoció a otros grandes armadores vascos de su tiempo, como Juan de Beográn, el hijo de éste, Francisco de Zárraga Beográn, Miguel de Zuzuarregui, Tomás de Arssu e incluso a su propio padre, Francisco de Beroiz, aparte de otros de menor importancia.

También armó navíos construidos en astilleros vascos con destino a las pesquerías de ballenas en el Atlántico norte.

Dentro de la amplia industria marinera, otra de sus principales actividades fue la navegación en corso, iniciándose hacia 1624. En 1638, decía haber armado ya 42 buques de guerra, que hicieron múltiples capturas a los enemigos de la Monarquía española. En aquel momento, estos eran Inglaterra y Países Bajos, como consecuencia de la Guerra de los Treinta Años, entre 1618 y 1648. Según un memorial, llegó a requisar más de 150 embarcaciones de todo tipo y tonelaje entre 1635 y 1640.

Por sus servicios en corso y otros méritos realizados, Beroiz solicitó al Real Consejo de Guerra el título de capitán de marina con sueldo de 30.000 maravedíes al año, que le fue entregado más tarde.

En 1637, participó en la llamada Campaña de Francia, en la que los Reales Tercios de Infantería que el general Fernando de Austria tenía en Flandes invadieron Francia en sucesivos combates victoriosos hasta llegar a París. Con sus barcos, Beroiz apoyó a las tropas desplegadas, que fueron abastecidas hasta su posterior repliegue a Flandes.

Un año después, formó parte del operativo naval que llevó refuerzos a la ciudad fortificada de Hondarribia durante el sitio de Fuenterrabía de 1638, villa cercada por el Ejército francés. Junto a él, actuaron otros marinos armadores y corsarios vascos de la Escuadra del Norte como Juan Bernardo de Lizardi o Francisco de Escorza.

Al iniciarse la guerra contra la República inglesa de Cromwell, en 1656, Beroiz continuó armando buques de guerra de la Real Armada española o embarcaciones corsarias. Se conoce el abastecimiento a 8 fragatas de 30 cañones de artillería.

Para sus negocios en armamento y aprovisionamiento de buques en corso casi siempre contó con la colaboración de su principal socio, el capitán de marina y corsario Thomás de Arssu, natural de Fuenterrabía.

En 1657, Arssu y Beroiz compartieron la armazón de los galeones de guerra San Antonio el Mayor y Nuestra Señora del Rosario.

Durante la década de 1660, Beroiz y Arssu eran socios en cualquier empresa, se interesaron conjuntamente por el tráfico comercial con los virreinatos españoles de las Indias y por las expediciones balleneras a Terranova y el Atlántico norte. Además, la paz con Inglaterra de 1662, concedió un respiro a las actividades corsarias contra naves de este reino.

En su actividad como mercader y armador de corso sufrió algunos problemas. En 1640, fue enviado preso a Madrid por una denuncia basada en mantener relaciones comerciales con mercaderes franceses de la región de Lorena, claros enemigos de España.

En 1657, el corregidor de Vizcaya le embargó dos fragatas en la ría del Nervión bajo la acusación de perjudicar el comercio marino de Bilbao.

En 1668, dejó su actividad corsaria, momento en el que actuaba de fiador a otros armadores navales de corso.

Dos años después, en 1670, moría el armador de corso Antonio de Beroiz.

06/10/2024

Pedro Ignacio de Goycoechea


Capitán de corso que apresó dos barcos mercantes británicos Dorotea y Tounshend en 1740

PEDRO IGNACIO DE GOYCOECHEA

Pedro Ignacio de Goycoechea nació en alguna villa portuaria de Guipúzcoa entre finales del siglo XVII e inicios del XVIII.

Sobre su actividad como marino corsario tan sólo se conocen las dos presas británicas que realizó en 1740, año en el que se estaba desarrollando la Guerra del Asiento entre los reinos de España e Inglaterra.

El 2 de junio de 1740, el capitán Goycoechea, al mando de la fragata Nuestra Señora del Rosario, de 24 cañones de artillería, navegaba en corso por cuenta propia tras conseguir patente de corso otorgada por el Real Consejo de Guerra, y tenía rango de teniente de corso. Aquel día, sorprendió y apresó al barco mercante Dorotea, que navegaba desde la isla La Antigua hacia Londres con un cargamento de azúcar y aguardiente. El valor estimado de aquella presa rondaba los 20.000 pesos y había sido despachado hacia Pasajes.

Cuatro días después, avistó otra posible presa que resultó ser el paquebote correo Tounshend de 12 cañones, con carga de oro y plata amonedados y con pliegos oficiales y que navegaba desde Lisboa con destino a Londres. El capitán del paquebote inglés, John Cooper, a la vista del corsario español, ordenó largar su gallardete y, puesto que mandaba uno de los buques más veloces de la flota británica, se entretuvo en disparar una andanada sin bala en tono de burla, ya que estaba seguro de no ser alcanzado.

La fragata española sin contestar a los disparos largó velas, ciñó el viento y se puso a la caza. Observando los ingleses, con la consiguiente sorpresa, que la fragata les alcanzaba, largaron bolina, lo que hizo igualmente la fragata española consiguiendo ponerse a tiro de cañón. Comenzó la función, que duró cerca de dos horas, y en la que el paquebote inglés salió con la popa destrozada.

Pero como ya se acercaba la noche, Pedro Ignacio de Goycoechea decidió acabar y abordó al paquebote, cuya tripulación, a pesar de su defensa, acabó rindiéndose.

En medio de la refriega un oficial inglés se acercó a la borda para arrojar los pliegos oficiales atados a una bala de cañón, lo que hizo a pesar de que los corsarios españoles le amenazaron de muerte si realizaba su intento. Vista la valentía del oficial se le perdonó la vida y se le trató con honores, junto al resto de la valerosa tripulación.

De esta manera, el corsario guipuzcoano pudo dirigirse a Pasajes con el paquebote inglés en conserva, satisfechos de haber servido al rey y de contribuir a su propio beneficio con la recompensa que les habría de tocar de los 90.000 pesos de la nueva presa.

Dos años después, en 1742, tenía rango de capitán de corso de la fragata El Chorro, de 18 cañones de artillería.

FRAGATA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

25/04/2015

Íñigo de Artieta


Marino, militar, armador, mercader y corsario durante el reinado de los Reyes Católicos, capitán general de la Armada de Vizcaya a finales del siglo XV

ÍÑIGO DE ARTIETA

Íñigo Artieta era natural de Lequeitio, Vizcaya, donde nació en 1440, procedía de una familia de mercaderes del siglo XV de la villa de Lequeitio. Su padre, Nicolás Ibáñez de Artieta, fue también marino, armador y comerciante y estuvo presente con sus barcos en las diferentes Armadas que mandaron formar los Reyes Católicos contra sus enemigos.

En 1476, se preparó una flota de 12 embarcaciones (3 naves vizcaínas y 9 carabelas andaluzas) para luchar contra los barcos portugueses que traían oro y esclavos de Guinea. Una de estas carabelas era propiedad de Íñigo. Los enfrentamientos entre Castilla y Portugal se producían por la sucesión al trono de Castilla entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica, y por el monopolio comercial de Guinea que pretendía Portugal.

En 1477, participó con su carabela Santa María Magdalena, en una nueva flota militar con destino a Guinea. La nave fue fletada por el doctor Rodríguez Lilo, del Consejo Real.

Entre los años 1477 y 1498, sus barcos actuaron en el Mediterráneo, uniendo comercialmente la península Ibérica con las islas Baleares y estas con la península Itálica y Sicilia, transportando sardinas, atún, trigo y sal. Durante estos viajes por el Mediterráneo, se dedicó también al corso e hizo varios apresamientos de naves.

En 1482, Artieta cargaba su nao en el puerto de Palermo con paños de comerciantes genoveses, cuando tuvo que enfrentarse a Luis de Pexo que trataba de impedir la transacción por considerar a los genoveses enemigos de la Corona española. Durante el enfrentamiento, Artieta se apoderó del barco de Pexo. Los armadores de barcos lequeitianos pagaban el 1% de sus beneficios a la fábrica de la Iglesia de Santa María de Lequeitio, entonces Artieta declaró 500 ducados de beneficio por el citado apresamiento del barco de Luis Pexo, por lo que ingresó 5 ducados para esta institución de su villa natal.

El 20 de septiembre de 1487, el teniente preboste de Lequeitio se presentó en la torre de Artieta con una carta de los Reyes Católicos donde se le acusaba de haber asaltado y robado, cuatro meses antes, todas las mercancías de un barco propiedad del rey de Nápoles que se encontraba en el puerto de Otranto (Reino de Nápoles), ascendiendo todo lo robado a 60.000 ducados de oro. La defensa del corsario fue su hecho de armas había sucedido el 12 de febrero de 1486, y no en mayo de 1487, que el apresamiento se había producido en la costa de Tarento, y no de Otranto, y que el barco era propiedad de Cide Amed, mercader islámico de Alejandría. Por este apresamiento, Artieta, tuvo que declarar 5.300 ducados de beneficio, por lo que ingresó 53 ducados a la fábrica de Santa María.

MAQUETA DE UNA NAO DE LA ARMADA DE VIZCAYA

En 1491, se concedió a Artieta un permiso para la construcción de una carraca, para lo cual los reyes despacharon una carta por la que se instaba al Corregidor para que no se le cobrase ningún impuesto ni sufriese ningún daño por la construcción en Laida. Los Reyes Católicos daban estas facilidades a los armadores para incentivar la construcción de barcos para formar armadas, otorgando privilegios a los armadores que construyeran naves cada vez más grandes, así en 1486, premiaban los barcos de más de 600 toneles de capacidad. Artieta se benefició de esta promoción por la nave de 900 toneles construyó en Lekeitio.

En 1492, Artieta participó activamente en la organización de la Armada de Vizcaya siendo capitán general, cuyo encargado de reunir las embarcaciones fue el capitán bilbaíno Juan de Arbolancha.

La misión principal de la armada era proteger la navegación castellana de la Ruta de las Indias en el estrecho de Gibraltar y costas atlánticas, y frenar el comercio marítimo portugués. Acciones que se desarrollaron en aguas del estrecho de Gibraltar contra embarcaciones portuguesas hasta el Tratado de Tordesillas.

Los ataques turcos en Sicilia y Nápoles hicieron que Íñigo formara parte de la Armada de Sicilia, en 1494, junto a sus naves de la Real Armada Vizcaína. Estando a las órdenes de Garcerán de Requesens, capitán general de la Armada de Sicilia, participó en el bloqueo de Gaeta y logró que sus enemigos no pudiesen recibir vituallas por mar. En esta ocasión navegaba en compañía de su hermano Francisco de Artieta, preboste de la villa de Tabira de Durango.

Íñigo de Artieta era poseedor de una merced real para cuatro lanzas mareantes. La concesión de una merced tenía por objeto que el que disfrutaba de ella realizase cierto trabajo provechoso para el reino. Por tanto, la concesión de una merced tenía en el Señorío de Vizcaya el exclusivo fin de que el beneficiario de ella sirviese el reino con armamento en proporción a la cuantía de la concesión. El beneficiario de una merced pagaba con ella un número prefijado de lanzas o ballesteros que eran los que se encargaban de combatir por él cuando el rey convocaba a las armas. En Vizcaya casi todas las lanzas y ballesteros que se concedían eran mareantes, y su obligación era servir por mar exclusivamente.

El mismo Íñigo de Artieta, en 1503, contrató con las religiosas Dominicas de Lekeitio, ante el escribano Juan Ortiz de Jáuregui, la cesión de 8.600 maravedis de juro que recibía anualmente de los Reyes Católicos.

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VILLA DE LEQUEITIO