Mostrando entradas con la etiqueta Castillos y fortalezas navarras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Castillos y fortalezas navarras. Mostrar todas las entradas

02/09/2025

Fortaleza de Artajona


IGLESIA DE SAN SATURNINO EN EL INTERIOR DEL CERCO DE ARTAJONA

La fortaleza de Artajona es un conjunto arquitectónico medieval de carácter defensivo, situado en la parte alta de la villa homónima. De hecho, es la fortaleza medieval de esta región mejor conservada en la actualidad, considerada como Monumento Artístico Histórico.

Está situado en lo alto de una colina, rodeada de campos y protegiendo su pueblo medieval, consiguiendo una situación estratégica en la Zona Media de Navarra, entre ciudades como Pamplona, Estella, y Olite.

El origen de la construcción data de 1085, cuando el obispo de Pamplona, Pedro de Roda, hizo una donación a los clérigos de San Saturnino de Toulouse. Estos canónigos terminaron la primigenia fortaleza en 1109. De este año está fechada la primera referencia expresa a las murallas y torres.

LITOGRAFÍA DEL CERCO ORIGINAL MEDIEVAL

El recinto fortificado de Artajona tiene un trazado irregular de forma arriñonada, impuesto por la orografía del terreno. Su perímetro mide 700 metros, con unos ejes máximos de 250 metros en dirección este-oeste y 100 metros en dirección norte-sur.

En su origen del siglo XI, el llamado "cerco" poseía catorce bestorres almenadas, dispuestas de forma intercaladas, de las que en la actualidad se conservan nueve de forma cúbica y abiertas al interior del recinto. Están unidas por lienzos de muralla del siglo XII, que siguen un trazado irregular, y por un paseo de ronda.

Sigue modelos de fortificación francesa cuya influencia es indudable, dada su dependencia de la ciudad de Toulouse. Los referentes más próximos son los recintos defensivos de poblaciones como Los Arcos o Viana, y en el desolado de Rada. Presidiendo el complejo defensivo, en el punto más elevado, se encontraba el castillo, contiguo a la muralla, con su torre del homenaje y otras dos torres circulares, elementos que no existen en la actualidad.

RESTOS DEL CASTILLO ORIGINARIO MEDIEVAL

La planta y disposición actual del cerco corresponde a un esfuerzo constructivo posterior, fechado hacia el siglo XIII.

Debido a su valor estratégico este enclave sufrió varias contiendas entre reyes, nobles y obispos para acceder a su control. En otras tantas ocasiones fue reconstruido, la más notable fue la efectuada por el rey Calos II en el siglo XIV.

El acceso se realiza a través de tres puertas principales, el portal de Remagua y el de Aizaldea, situados en el flanco sur, que acceden al pueblo, y el portal de San Miguel en el flanco norte, que permiten la salida hacia los campos.

PORTAL DE SAN MIGUEL

El núcleo central del conjunto es la iglesia-fortaleza de San Saturnino, de estilo gótico francés, considerada Bien de Interés Cultural. Fue construida en el siglo XIII sobre los restos de una iglesia románica. Formaba parte del conjunto defensivo al estar levantada por robustos muros y contrafuertes, por utilizar el paso de ronda sobre la bóveda de la nave como calabozo y la sacristía como cárcel. En el siglo XIV, se construyó una torre prismática como puesto de guardia y campanario, que contenía unas mazmorras en su base.

Además de poseer una utilidad militar y religiosa, tuvo otra muy característica: la de utilizar su tejado invertido como depósito de agua de lluvia. El agua recogida desciende hasta un aljibe medieval subterráneo ubicado en el lado norte. Tiene una superficie de siete por cuatro metros, así como tres metros de profundidad.

LATERAL DE LA IGLESIA-FORTALEZA DE SAN SATURNINO

Destaca su monumental portada gótica del siglo XIII, formada por arquivoltas ricamente decoradas enmarcan el tímpano en el que están talladas las imágenes del martirio de San Saturnino y de la reina Juana de Navarra y su esposo Felipe el Hermoso.

Su interior, formado por una única nave, se encuentra el retablo tardogótico de estilo hispano-flamenco, ejecutado entre los años 1505 y 1515, con una talla sedente de San Saturnino, una talla gótica de la Virgen con el Niño y un calvario, con pinturas y abundantes piezas de oro. Es considerado Bien de Interés Cultural. Su ábside también dispone de interesantes pinturas murales góticas.

PORTADA GÓTICA DE LA IGLESIA-FORTALEZA DE SAN SATUIRNINO

Ante el riesgo de quedar en estado ruinoso, se dieron una serie de fases de remodelación que comenzaron en la década de los 70 del siglo XX y terminaron en 2009.

A cuatro kilómetros del Cerco de Artajona se encuentran los Dólmenes de Artajona, de interés turístico y cultural.

TORRE ALMENADA Y ABIERTA AL INTERIOR

TORRE VIGÍA-CAMPANARIO, ÁBSIDE CON PASEO DE RONDA Y CONTRAFUERTES
DE LA IGLESIA-FORTALEZA DE SAN SATURNINO
  
PANORÁMICA DE ARTAJONA DESDE SU FORTALEZA

TORRES ALMENADAS DESDE EL INTERIOR DEL CERCO

TORRES ALMENADAS DESDE EL INTERIOR DEL CERCO

VISTA DEL CERCO DE ARTAJONA DESDE EL FLANCO SUR

11/01/2024

Fortificaciones defensivas navarras en la Modernidad


Pamplona se convirtió en un elemento clave en la cadena defensiva del territorio español que la Monarquía quiso establecer en los Pirineos desde Fuenterrabía hasta Figueras durante el siglo XVI. De hecho, Pamplona, Puente la Reina, Estella y Lumbier fueron las fortalezas que se mantuvieron en pie tras las derribadas en la conquista de 1512.

Tras los sucesos militares de 1512 y 1521, quedó de manifiesto la importancia estratégica de la capital navarra, por lo que no se tardó en cerrar las murallas y en construir el Castillo Nuevo al sur de la ciudad. Pero aquel castillo pronto se quedó anticuado, no muy apropiado para resistir con éxito las innovaciones bélicas que se estaban produciendo. En 1571, Felipe II decidió la edificación de una moderna ciudadela de Pamplona en sustitución del castillo, encargando la planificación al ingeniero Jacobo Palear Fratín.

Esta nueva fortaleza se convirtió en el principal bastión defensivo de Navarra. Tenía cinco baluartes con todos sus bastiones revestidos de piedra y amplios fosos, algunos llenos de agua; asentada sobre roca, era el único obstáculo que podía impedir a los franceses llegar a Madrid si invadían la península.

CIUDADELA DE PAMPLONA

El virrey Vespasiano Gonzaga fue el encargado de comprar las tierras donde debía edificarse la fortaleza, la que consideraba iba a ser "la más insigne fábrica fortificada del mundo". De los cinco baluartes previstos, se construyeron en primer lugar los dos que iban a ceñir los muros de la ciudad y en 1584 se empezaron los que estarían fuera; ya en el siglo XVII, el progreso de la construcción se vería afectado también por los pagos, que interrumpían las obras en ocasiones.

Desde inicios del siglo XVII, estaba clara la convicción de que Pamplona y su ciudadela habían de ser la salvaguardia de Castilla frente a la invasión de un ejército francés. Por eso, en 1611, el Consejo de Guerra decidió la colocación de 400 hombres de guarnición permanente en la fortaleza, convencido de que los franceses desistirían de cualquier tentativa contra ella. Además, había recursos para armar hasta 15.000 hombres, de modo que los paisanos navarros y los de las vecindades de La Rioja y Guipúzcoa podrían ser útilmente empleados en caso de movilización.

PLANO DE PAMPLONA Y SU CIUDADELA DE 1845

Mientras, durante estos años, las obras continuaban con retrasos y reformas hasta que en 1646 llegó a su conclusión. Durante la visita que hizo Felipe IV aquel año quedó tan impresionado por el aspecto de la ciudadela que decidió impulsar su financiación.

En cuanto al armamento depositado en la ciudadela, su volumen es un indicador indirecto de la importancia que la Corona le atribuyó como bastión defensivo. Debía proporcionar armas a los efectivos que llegaran de Vizcaya, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla, hasta el punto de poder dotar a 15.000 hombres si fuese necesario.

Pero, la ciudadela de Pamplona no protegía totalmente el reino. Se necesitaban otros apoyos, dada la tendencia francesa a recurrir a la zona del Bidasoa, a los pasos de Irún y Behovia, para sus ataques e invasiones sobre la península. De manera que los ingenieros Fratín, Gandolfo, Tejeira y Alberti consideraron que era necesario reforzar adecuadamente la frontera, dando prioridad a dos lugares, Maya del Baztán y Burguete, mientras Lumbier quedó en un plano bastante más secundario y, pese a la guerra con Francia de 1635, su guarnición de unos 300 hombres permaneció inalterable.

FORTALEZA DE ARTAJONA

En Maya existía un castillo sobre un peñasco; sus dimensiones eran tan reducida que la guarnición entraba con suficiencia, por lo que "se le ha ayudado de fuera con otra fortificación pequeña de tierra y fagina en la forma que el sitio lo ha requerido… que es por donde se puede arrimar el enemigo a él con las zarpas."

Pero todavía en 1638, la fortificación estaba sin rematar y, como ocurría con la ciudadela pamplonica, los recursos y víveres andaban siempre escasos. Cuando se produjo el enfrentamiento con Francia en 1635, esta adquirió una posición de vanguardia. En 1640, se destinó un contingente permanente que estaba compuesto por cuatro compañías con 279 hombres en total.

Según el escrito del historiador Gallástegui:
"era, este de Maya, uno de los muchos casos de respuesta del reino a los estímulos de la Corona: en Pamplona se habían librado las patentes de capitanes a favor de los hombres del Valle de Baztán (ahí estaban sus apellidos para atestiguarlo) que habían podido realizar sin dificultades sus reclutas en su vecindad, a favor de suministros regulares librados por Hacienda a lo largo del verano de 1640."
En cuanto a Burguete, su nueva fortificación era de forma irregular para adaptarse al sitio elegido donde debía construirse, y tampoco podía darse por concluida en 1638, año en que la amenaza francesa constituía más que una temible posibilidad. Su situación era comparable en las carencias a las de Maya y Pamplona y también, a causa de la guerra, se cuidó su construcción y se reforzó su guarnición elevándola a cinco compañías que, en conjunto, en 1640 no superaron los 301 hombres, pues dos de ellas tenían muy escasos efectivos.

CASTILLO DE JAVIER

17/06/2022

Castillo de Olite - Palacio de los Reyes de Navarra


PALACIO REAL DE OLITE

Olite fue una ciudad romana construida en el siglo I d.C., cuya principal función fue proteger la calzada que comunicaba Caesaraugusta (Zaragoza) con Pompaelo (Pamplona). El fuerte carácter militar de la ciudad queda reflejado en sus murallas, que constituyen el recinto fortificado romano mejor conservado de Navarra.

Este recinto amurallado tenía un perímetro de 600 metros, ocupando una superficie de 2 hectáreas. Estaba defendido por una veintena de torres, de las cuales únicamente se conservan restos de doce. La muralla tenía un espesor de 2,5 metros y sobre ella de realizaba el paseo de ronda para asegurar que no había enemigos por los alrededores.

En la Edad Media, la población creció y hubo que ampliar las murallas. Se distinguen fácilmente, ya que la romana la forman grandes bloques de piedra con sus característicos sillares de labra almohadillada y en las medievales la piedra es más pequeña.

El casco medieval de Olite está formado por estrechas calles con casonas señoriales y palacetes renacentistas y barrocos, con sus escudos de piedra y amplios aleros decorados.

La Torre del Chapitel formaba parte del recinto romano y constituía uno de los dos portales de acceso. En el siglo XIII, se le superpuso una obra medieval gótica, abriéndose un pasadizo con arcos apuntados, que hoy une las dos plazas de Teobaldo y de Carlos III.

TORRE DE CHAPITEL

De la Iglesia de San Pedro destaca la lata torre gótica del siglo XIV de 54 metros de altura, acabada en una flecha de disposición octogonal y perfil curvo. La portada es románica del siglo XII, siendo el cuerpo inferior de la torre y el claustro del siglo XIII.

IGLESIA DE SAN PEDRO DE OLITE

Pero sin duda, el centro neuralgico sobre el que gira la villa es el complejo arquitectónico Palacio de los Reyes de Navarra.

El Palacio Real de Olite, también llamado Castillo de Olite, es uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de Navarra. Actualmente, está dividido en tres partes: el Palacio Viejo, que es el actual Parador, las ruinas de la Capilla de San Jorge, y el Palacio Nuevo, que es la parte más amplia y esplendorosa.

El Palacio Nuevo fue construido entre los años 1402 y 1424, en estilo gótico francés, pero el castillo originario data del siglo XIV. Comprende un complejo conjunto de estancias, jardines y fosos rodeados de altas murallas y rematados por numerosas torres que le dan una utilidad defensiva. Por tanto, tuvo una funcionalidad tanto cortesana como militar.

Este conjunto arquitectónico nunca se planificó de forma conjunta, sino mediante sucesivas ampliaciones y reformas, siendo las más notorias bajo el reinado de Carlos III. Y estas circunstancias han determinado su estructura desordenada, formada por elementos adosados unos a otros.

CASTILLO DE OLITE

El promotor de esta obra fue Carlos III el Noble, rey de Navarra entre 1387 y 1425. Perteneciente a una dinastía regia de origen francés, los Evreux, había nacido en Francia en 1361 y se había educado con el lujo de una Corte tan prestigiosa como la de aquel reino. Por esa influencia quiso poner a Olite al nivel de las Cortes europeas del momento. Ha pasado a la historia más por su dedicación a la cultura y la vida lujosa de palacio, que a las campañas militares. Prueba de ello es este impresionante legado en forma de palacio, que en su época fue uno de los más lujosos de Europa. Tenía varias galerías de paredes doradas, exóticos jardines, torres singulares, pajarera y leonera, y contaba con un sofisticado sistema de riego.

La decoración ya ha desaparecido, pero según el testimonio de un viajero alemán del siglo XV:
"… seguro estoy que no hay Rey que tenga palacio ni castillo más hermosos, de tantas habitaciones doradas… Vilo yo entonces bien; no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuoso es dicho palacio."

Carlos III el Noble se casó con Leonor de Trastámara en 1375, y juntos tuvieron ocho hijos, entre ellos doña Blanca. Esta reina de Navarra entre 1425 y 1441 fue madre Carlos el Príncipe de Viana. Este linaje real disfrutó de la época de esplendor de la Corte olitense hasta entrado el siglo XVI.

En 1512, con la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla, comenzó el deterioro del palacio, ya que sólo se utilizó como residencia esporádica de virreyes, gobernadores e hidalgos.

En 1813, durante la Guerra de la Independencia, el palacio fue incendiado por el general navarro Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en él. Toda la decoración interior y parte de la estructura ardieron, quedando el palacio semi-derruido y vacío.

En 1923, la Diputación Foral de Navarra convocó un concurso para elaborar un proyecto de restauración. Las obras comenzaron en 1937, al mando de los arquitectos José y Javier Yárnos, y duraron aproximadamente 30 años.

IGLESIA DE SANTA MARÍA LA REAL DE OLITE Y PALACIO DE LOS TEOBALDOS

La entrada principal al Palacio Real en tiempos del rey Carlos III el Noble estaba situada en el Palacio Viejo, que en la actualidad alberga el Parador nacional de Turismo.

Al Patio de Armas se conocía como el Jardín Viejo y tenía gran cantidad de árboles y plantas que lo poblaban. Sólo es un ejemplo de los jardines que tenía el palacio tanto en su interior como en sus alrededores. Jardines repletos de naranjos o toronjales, limoneros, cidras, granados o jazmines de Alejandría, plantas exóticas en aquellos años.

Desde el patio se aprecia el importante ábside de la Iglesia de Santa María y el arranque de la torre del campanario de dicha iglesia.

IGLESIA DE SANTA MARÍA, JARDÍN VIEJO, CÁMARA DE LOS YESOS Y GALERÍA DEL REY

El Patio de la Pajarera estaba tapado con una red para que, a modo de gran jaula, los pájaros que había dentro no pudieran escapar. En los nidos de yeso, el rey guardaba algunos pájaros exóticos. Pero también guardaban perros, muy necesarios para cazar, halcones, búfalos, jirafas, leones, camellos y lobos, que formaban un pequeño zoológico en los jardines colindantes con el palacio. Este tipo de animales salvajes y exóticos eran habituales en las Cortes de la época porque eran un símbolo de prestigio y poder.

En el Patio de la Morera se encuentra plantada una imponente morera, considerada Monumento Natural de Navarra. Al igual que los demás jardines, este patio estaba cubierto por unos toldos para evitar que los árboles se helaran en invierno, consiguiendo un efecto invernadero. Las hendiduras que aparecen en la pared son los huecos reservados a las tuberías de plomo que traían el agua desde la Torre del Aljibe.

PATIO DE LA MORERA Y PATIO DE ARMAS

La Iglesia de Santa María la Real, del siglo XIII, está adosada al palacio, aunque no se considera parte del mismo. En ella se celebraron bautizos, bodas y exequias reales. Destaca la fachada, obra cumbre de la escultura gótica navarra, de gran riqueza decorativa y elegantes proporciones.

TORRE DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA CON ÁBSIDE OCTOGONAL

La sala de Excavaciones fue abierta al público en 1996, para utilizarla como sala de exposiciones. Se levantó el suelo moderno que existía y bajo éste apareció el actual suelo de losetas de barro.

La sala de los Arcos es una de las salas más espectaculares del palacio. Su función fue únicamente arquitectónica, ya que se construyó para sofocar el peso del pequeño jardín de la reina. Los grandes arcos sujetan la plataforma donde está ubicado el jardín, en un primer piso, lo que lo convierte en un jardín colgante. Cuando llovía, el agua se filtraba desde el jardín de la reina, por lo que la sala, muy húmeda durante el invierno, no pudo utilizarse para nada. Las obras de impermeabilización se llevaron a cabo en el siglo XX. Actualmente, se utiliza como escenario en el marco del Festival de Teatro clásico de Olite.

PUERTA DE ACCESO AL PALACIO Y CAPILLA DE SAN JORGE JUNTO A LA IGLESIA

La escalera de caracol se accede a la planta noble del palacio, en la que están las dependencias de los reyes. Forma parte de la Gran Torre y es el núcleo principal del Palacio Nuevo. La escalera  tiene 34 escalones, que están marcados, tratándose de firmas de los canteros que tallaban dicha piedra para después cobrar.

La Cámara de la Reina estaba decorada con zócalos de madera, cerámicas de colores, tapices, pinturas, yeserías, una espectacular chimenea y vistas al jardín.  En las puertas de madera del Pirineo navarro había gruesas cortinas de tapicería. Los suelos estaban pavimentados con ladrillos esmaltados que cubrían con esteras hechas con juncos y tapices funcionando como alfombras durante el invierno (fabricados algunos en Navarra, y otros traídos de Chipre o Turquía). En los ventanales lucían amplias vidrieras de colores y los techos aparecían cubiertos de artesonados de madera, algunos de ellos pintados en dorado. También fue llamada Cámara de los Ángeles porque durante algún tiempo parte de la decoración que cubría las paredes fueron esculturas de ángeles.

Se conserva un inventario de los bienes personales del príncipe de Viana, del siglo XV, que incluye una silla dorada con cuatro cabezas de león y tapizada de terciopelo verde, tres bancos de madera de ébano y roble, una mesa ligera y una cama dosel de satén rojo bordado en oro, entre otros objetos.

La decoración se perdió durante el incendio de 1813, en el transcurso de la Guerra de la Independencia.

PASEO DE RONDA Y ALMENAS

La Cámara del Rey, también llamada Cámara de los Lazos, es un gran salón con amplios ventanales góticos y gran chimenea, que fue utilizado por el rey como lugar de recepción de invitados. Es uno de los mejores ejemplos del esplendor cortesano que alcanzó Olite durante el reinado de Carlos III el Noble. Los reyes y sus hijos necesitaban numerosos servidores (ayudantes de cámara, escuderos, jardineros, plateros o cocineros), repartidos entre los hostales particulares de cada miembro de la familia. Su nieto Carlos, príncipe de Viana, llegó a tener cuarenta personas a su servicio.

La Cámara de los Yesos, también llamada Sala Mudéjar, tiene una decoración basada en yesos que cubren parte de sus muros. Es la única sala que conserva decoración original. En este caso se trata de diez paneles de yeso hechos por maestros mudéjares que forman dibujos geométricos, lazos, emblemas heráldicos u hojas de castaño.

TRACERÍA DE ARCOS GÓTICOS EN LA GALERÍA DEL REY

La Galería del Rey, también llamada Galería sobre los Naranjos, es uno de los ejemplos más interesantes del gótico civil europeo. La tracería de los arcos se presenta de forma diferenciada entre la restaurada y la original. En los últimos años del reinado de Carlos III, esta galería se cubrió de vidrieras de colores para evitar las corrientes de aire. Está orientada al sur, hacia los patios de la Morena y de la Pajarera. Además, como en otras habitaciones, el techo era madera tallada y dorada.

GALERÍA DEL REY

Sobre la Sala de los Arcos, se encuentra el claustro, también llamado Galería de la Reina, que es un antiguo jardín colgante. En la actualidad está restaurado y únicamente conserva algún elemento originario, como un ángel con filacteria, o las huellas de asiento de los pilares que fueron copiados de los de la galería del rey.

El Portal de Fenero es el único conservado de la época medieval. Recibe este nombre porque por él entraba el heno que se distribuía al interior de la villa. Sobre el portal hay un escudo con las armas de Navarra y Evreux, y se alza la Torre homónima.

La muralla rodeaba totalmente la villa medieval. Existe documentación que demuestra que Carlos II el Malo como su hijo Carlos III el Noble ordenaron hacer reparaciones en el conjunto fortificado.

La Torre de la Atalaya, también llamada Torre del Vigía o de la Joyosa Guarda, controlaba la llegada de cualquier noticia exterior a la villa. La ventana representa el lazo eterno, uno de los símbolos de Carlos III.

Desde la atalaya se divisa la villa de Ujué, el cual sirvió durante siglos como avanzadilla militar del Reino de Navarra, haciendo de frontera con el Reino de Aragón. Desde él, se efectuaban señales a los diferentes puntos de vigilancia navarros ubicados a su alrededor.

TORRE DE LA ATALAYA

La Torre de los Cuatro Vientos fue también llamada Torre de las Tres Grandes "finestras" por sus tres grandes ventanales góticos. Desde su mirador, los reyes y nobles contemplaban las corridas de toros, justas y torneos que se celebraban en la explanada exterior del palacio.

En la clave de la bóveda está el escudo de Navarra-Evreux, blasón que aparece repetido en otros lugares del palacio y en otros monumentos de la ciudad.

En un principio estuvo comunicada a la Torre de la Atalaya mediante un estrecho pasillo, siendo en el siglo XVI cuando se añadieron unos potentes arcos para reforzarla.

TORRE  DE LOS CUATRO VIENTOS

La Torre del Aljibe se utilizaba como cisterna y sus piedras estaban unidas con plomo para evitar la fuga del agua. Ésta se traía del río Cidacos, por medio de cañerías de cerámica a la parte baja de la torre. A su pie, un torno de madera ascendía el agua hasta el interior del aljibe.

Todo el palacio estaba dotado de un sistema de tuberías de plomo para canalizar el agua. Estas tuberías estaban embutidas en las hendiduras visibles en muchas pareces del palacio, sobre todo en el Patio de Morera y en el Jardín Viejo.

Para llegar a ella había que ascender primero por la Torre de Fenero y desde ahí mediante un antiguo paseo de ronda que comunicaba con esta otra torre.

TORRE DEL ALJIBE Y TORRE DEL HOMENAJE

La Torre de las Tres Coronas es de forma octogonal y presenta tres cuerpos que van disminuyendo de forma graduada, como si fueran tres coronas. Los diferentes pisos rodeados con de pasillos de ronda y matacanes fueron coronados con dos artísticas chimeneas.

TORRE DE LAS TRES CORONAS

La Torre del Homenaje es el puno más alto del palacio, situado en la cuarta planta, tiene 40 metros de altura. Con las obras de reconstrucción del palacio se hizo más alta, siendo su altura original la de las amplias terrazas que quedaron debajo.

Desde ella se observa Tallafa al norte; Beire Pitillas y los primeros cabezos de las Bardenas Reales al sur; San Martín de Unx y Ujué al este; y Monte Plano al oeste.

TORRE DEL HOMENAJE

En el exterior hay tres elementos pertenecientes al complejo palatino:

Bajo esa enorme "cáscara de huevo" hay un pozo de ocho metros de profundidad que guarda el hielo y la nieve del invierno, y los mantenía halados el verano. Lo conseguían mediante la paja que funcionaba como aislante formando varias capas y a que es uno de los puntos más fríos y sombríos de Olite. El hielo era utilizado para conseguir bebidas frías o helados, conservar alimentos o usos médicos. La documentación existente prueba de su utilización desde el siglo XVII hasta principios del XX.

TORRE  DE LOS CUATRO VIENTOS Y TORRE DE LA ATALAYA

La Capilla de San Jorge, en actual estado de ruinas, fue una capilla privada de los monarcas. Construida a finales del siglo XIV, a esta zona también se la conoce como Palacio de la Reina, ya que fue su promotora Leonor de Trastámara. En la construcción participaron canteros musulmanes de Valencia, teniendo como artesano mayor a Martín Périz de Estella en la técnica de formar muros, cornisas moriscas de ladrillo, yeserías, artesonados y zócalos de azulejos. Debajo de la misma se conserva una de las bodegas del palacio.

RUINAS DE LA CAPILLA DE SAN JORGE

El Palacio Viejo es el actual Parador Nacional de Turismo. Es el núcleo originario del palacio, con origen romano, probablemente en el siglo I d.C. Fue ocupado por visigodos en el siglo VII, visitado por el rey navarro Sancho VII el Fuerte y reformado finalmente por la dinastía de los Teobaldos en el siglo XIII.

Lo único originario que dejaron los años de expolio tras el incendio del siglo XIX fueron las paredes exteriores y las torres. El interior es completamente nuevo.

Se articulaba en torno a un patio central desde donde se accedía a caballerizas, graneros o despensas. Con torres en sus esquinas, discurría paralelo a la antigua murallas.

PALACIO VIEJO ACTUAL PARADOR NACIONAL DE TURISMO

En la segunda planta del palacio se hallan dos habitaciones, conocidas como Salas de Guardarropa y de las Damas de la Reina. En la actualidad alberga la Exposición Olite. Trono de un Reino.

En ella están exhibidas las propuestas presentadas al concurso que convocó la Diputación Foral de Navarra en 1924 para la reconstrucción del palacio. Los ganadores fueron los hermanos Yárnoz Larrosa.

Además de los proyectos de reconstrucción, también se pueden ver fotografías, maquetas y dibujos antiguos.

FOTOS DE LA EXPOSICIÓN OLITE. TRONO DE UN REINO

FOTOS DE LA EXPOSICIÓN OLITE. TRONO DE UN REINO

PLANOS DE LA RESTAURACIÓN DEL CASTILLO DE OLITE

MAQUETA DEL CASTILLO DE OLITE ANTES DE LA RESTAURACIÓN

MAQUETA DEL CASTILLO DE OLITE DESPUÉS DE LA RESTAURACIÓN

09/06/2021

Castillo de Marcilla


castillo marcilla peralta navarra
CASTILLO DE MARCILLA

Marcilla
es una villa de la Comunidad foral de Navarra, en la Merindad de Olite, a 60 kilómetros de Pamplona. Participa de las características de la Ribera. F
orma juntamente con Peralta, Funes y Falces la Mancomunidad de la Ribera Alta.

Las primeras noticias históricas de sus orígenes, dignas de crédito, datan de la Edad Media. En 1160, la reina Sancha fundó el monasterio de monjas cistercenses.

El XV fue el siglo de la identidad del pueblo y centro de la vida cultural, social y política. En 1424, Mosén Pierre de Peralta el Viejo construyó en el centro de la villa el Castillo de Marcilla, de estilo gótico militar tardío con influencias de estilo italiano. Eran los últimos años del reinado de Carlos III el Noble. Fue cabeza del Señorío de Marcilla y más tarde del Marquesado de Falces.

Forma un bloque monumental de planta cuadrada con basamento de sillería en talud de piedras. Sus muros están formados por ladrillo árabe. En sus cuatro ángulos se elevan torreones prismáticos, que se completan con otros intermedios. En el centro del lienzo occidental o fachada principal destaca la torre del homenaje. El foso que lo rodea realza su carácter de fortaleza defensiva. En el interior se encuentra el antiguo patio de armas. Culmina el castillo el adarve o paso de ronda.

En su interior destaca la capilla que mantiene sus pinturas del siglo XV y el patio de armas, en torno al cual se distribuyen las distintas dependencias.

marcilla castillo tizona navarra
CASTILLO DE MARCILLA

También conserva la espada Tizona del Cid, regalo del rey Fernando de Trastámara a Mosén Pierres el Joven. Desde que en 1513, el rey católico instituyera el marquesado de Falces, el castillo se convirtió en núcleo y cabeza de dicho marquesado, perdiendo parte de su carácter guerrero y transformándose en un castillo-palacio de tipo residencial.

Su historia ha sido objeto de interesantes leyendas, como el sucedido en 1516, cuando la marquesa Ana de Velasco se enfrentó al coronel Villalba en la defensa del castillo, impidiendo su demolición ordenada por el cardenal Jiménez de Cisneros.

Desde los años 60 ha sido objeto de varias intervenciones de restauración. El mal estado del edificio obligó a una renovación definitiva entre los años 2008 y 2012. Es Bien de Interés Cultural.

En la actualidad alberga dependencias municipales: el ayuntamiento, la biblioteca municipal, la escuela de música y el archivo municipal. Ha sido el eje de la vida social, política y cultural de Marcilla.

castillo marcilla ayuntamiento escuela biblioteca
CASTILLO DE MARCILLA