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26/12/2025

Constructores navales vascos de la Armada de la Carrera de Indias en los siglos XVI y XVII


Los constructores navales vascos de los siglos XVI a XVIII eran maestros carpinteros de embarcaciones de todas las dimensiones y tonelajes con las proporciones adecuadas. Hasta bien entrado el XVIII, el eje fundamental de su formación fue la experiencia transmitida y no la investigación científica. Es decir, los constructores aprendían sobre el terreno, transmitían sus conocimientos técnicos de unos a otros y aplicaban las soluciones que mayor éxito habían tenido en los diferentes prototipos navales.

Estos industriales marítimos no constituyeron un grupo homogéneo pues se distinguían entre los que fabricaban grandes unidades con destino principalmente a las Reales Armadas del mar Océano o las Reales Flotas mercantes de la Carrera de Indias y los que construían pequeñas y medianas embarcaciones para clientes particulares que practicaban el transporte de mercancía a pequeña escala y la pesca de cabotaje.

Los constructores de medianas y pequeñas embarcaciones integraron un grupo bastante homogéneo en cuanto a sus características. Además de ser maestros en la carpintería de ribera, solían tener sólidos conocimientos de calafatería, que en ocasiones les permitía alcanzar el grado de oficiales o incluso de maestros navales. Pero no solían recibir el calificativo de maestros de fábricas navales. Asimismo, solían combinar esta actividad con cualquier otro trabajo de carpintería, incluso, la pesca o el comercio. La mayoría de ellos trabajó en los astilleros de su municipio o de localidades vecinas por el ahorro y ventajas económicas que ello les suponía.

Los fabricantes de grandes embarcaciones formaban una élite dentro del sector industrial. Algunos, mediante asiento o contrato real, construían buques de guerra para las Reales Armadas del mar Océano entre los siglos XVI y XVIII. Otros fabricaron grandes embarcaciones mercantes para las Reales Flotas de la Carrera de Indias en los siglos XVI y XVII, y para la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas y la de Filipinas en el XVIII.

CONSTRUCTORES NAVALES VASCOS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

Entre los siglos XVI y XVIII, un grupo de constructores navales vascos alcanzaron gran fortuna y prestigio, llegando a monopolizar la producción de grandes embarcaciones, en unos casos por el número de pedidos que tuvieron, y en otros, por el volumen de toneladas fabricadas y la complejidad técnica. En su mayoría eran guipuzcoanos, aunque también hubo vizcaínos.

Los más representativos constructores y asentistas vascos que botaron galeones para Real Armada del mar Océano o la Real Flota de la Carrera de Indias en los siglos XVI y XVII fueron:


01. MARTÍN DE VILLAVICIOSA

Martín de Villaviciosa, natural de Pasajes, fue el más destacado constructor naval de una saga de marinos del siglo XVI, cuyas embarcaciones participaron en varias expediciones marítimas, como por ejemplo la de Magallanes y Elcano a las islas de las Especias entre 1519 y 1522; y otras, las de mayores tonelajes, formaron parte de las Reales Armadas del mar Océano.

Siendo general de marina, compaginó sus servicios en las armadas con la manufactura de algunas naos y galeones con arqueos superiores a las 300 toneladas, considerados grandes para la época, y siempre en astilleros de Pasajes, principalmente los de Bordalaborda y Barrio Vizcaya. Una de estas unidades fue el galeón La Trinidad de 653 toneladas, fabricado en 1550.

En la década de 1570, varias naos fueron construidas en los astilleros de Pasajes por uno de los almirantes Villaviciosa, estas fueron: María del Pasages, de 362 toneladas; San Nicolás, de 350; y San Salvador. Volvió a efectuar dos fábricas al año siguiente: la nao Capitana, en el astillero de Bodalaborda; y el galeón San Salvador, de 700 toneladas, en Pasajes. Continuó en Bodalaborda para efectuar una embarcación con el nombre de María, de 346 toneladas, en 1578.


02. MIGUEL DE OQUENDO

Miguel de Oquendo y Domínguez de Segura, natural de San Sebastián, fue constructor naval en la segunda mitad del siglo XVI además de marino de guerra. Pasó a la historia por ser almirante general de la Real Armada de mar Océano y teniente de la Gran Real Armada de la expedición a Inglaterra de 1588 al mando de la Real Armada de Guipúzcoa.

En los astilleros de Pasajes construyó varios galeones con destino a la Reales Armadas de la Monarquía de Felipe II: los galeones Santa Ana, de 1.200 toneladas, y la Capitana Real, de 1.500, en 1570, y el San Salvador, de 800 toneladas. Fue propietario de una embarcación de estas características con la que combatió en la jornada de Oran de 1575.

MIGUEL DE OQUENDO Y DOMÍNGUEZ DE SEGURO


03. ANTONIO DE URQUIOLA

Antonio de Urquiola, natural de Guetaria, fue superintendente de la Real Fábrica de Navíos y Galeones de Santiago en el Urola y las de Lezo y Pasajes, a finales de siglo XVI, y general de la Real Escuadra de Cantabria. Entre sus naos destaca la San Juan Bautista, buque insignia del almirante Aramburu. En el plano bélico, participó en la expedición de las Azores de 1591, entre otros combates.


04. AGUSTÍN DE OJEDA

Agustín de Ojeda, natural de Fuenterrabía, fue capitán de marina y principal constructor y asentista naval vasco de galeones para la Armada en la década de 1590, que fueron ejecutados en las gradas de Pasaia y Bilbao. Su meritoria labor le valió para que en 1617, la Corte de Felipe III le nombrara superintendente de las Reales Fábricas, Plantíos y Montes de Guipúzcoa.


05. DOMINGO DE GOYZUETA

Domingo de Goyzueta, natural de Rentería, fue fabricante naval en los astilleros de su villa natal, entre ellos en el Astillero de la Magdalena, entre los años 1590 y 1614. Para ello, utilizó maderas de los montes concejiles de Rentería, fomentando la industria naval municipal, uno de sus principales sectores económicos.

Entre 1590 y 1606, se dedicó a la labra de embarcaciones de todos los tamaños, para uso privativo o por encargo de particulares. A partir de 1606, posiblemente al amparo de las subvenciones reales, firmó varios asientos con la Corona para labra de galeones de las Reales Armadas del mar Océano. Uno de estos asientos, firmado en 1606, se le obligó a fabricar tres galeones de guerra; y otro en 1608, por el que hizo otros tantos galeones con el mismo destino.


06. JOANES DE SOROA

Joanes de Soroa, natural de Usurbil, fue constructor naval guipuzcoano y maestro mayor de la Reales Fábricas Navales, llegando a dirigir la realización de varios galeones y embarcaciones capitanas para la Real Armada del mar Océano y las Reales Flotas de la Carrera de Indias, entre los años 1602 y 1625. Además de estas unidades, también elaboró varios bajeles y gabarras para clientes particulares. Los centros astilleros que utilizó fueron los de Rentería, Usurbil y Zumaya.

Fabricó una gabarra real en Pasajes para conducir a la infanta María Teresa en 1660 a la isla de los Faisanes con motivo de su boda con el rey de Francia Luis XIV.


07. SAN JUAN DE OLAZÁBAL

San Juan de Olazábal, natural de Rentería, fue capitán de marina, armador naval y constructor de navíos durante cuarenta años, entre 1600 y 1640.

Entre los años 1600 y 1633 construyó, cuando menos, 21 buques en los astilleros de Rentería y de Fuenterrabía. Una parte importante de esta producción estuvo destinada a las Reales Armadas del Mar Océano y de la Carrera de Indias. Por esta circunstancia se especializó en la manufactura de naves de gran tamaño, generalmente galeones, que registraron arqueos superiores a las 500 toneladas en la mayoría de las unidades. De igual manera, fabricó otros buques, así bien de gran tonelaje, por encargo de algunos clientes guipuzcoanos que tuvieron, asimismo, como destinos la Carrera de Indias y el servicio a la Corona.



08. SANTIAGO DE LARRAGUIBEL

Santiago de Larraguibel, natural de Deva, comenzó como maese carpintero de ribera de Deva, generando una expansión de la industria naval de Deva, junto a otros. Entre 1625 y 1639, fabricaba naves de cabotaje de pequeñas y medianas dimensiones, siendo sus clientes comerciantes vascos vinculados al transporte del mineral de hierro vizcaíno.

Entre 1635 y 1637, ejerció como contramaestre en los tres galeones: una Capitana de 600 toneladas y dos galeones de 400, con destino a la Real Armada del mar Océano, que construyó Francisco de Lasarte por orden del Marqués de Valparaíso. Como contramaestre, estivo encargado de proporcionar toda la madera, tabla y pertrechos necesarios para sus fábricas.


09. JUAN DE HOYOS

Juan de Hoyos formó parte de un grupo de asentistas-constructores vascos en el que se apoyó Felipe IV para consolidar el poderío naval hispano durante la Guerra de los Treinta Años hasta el Tratado de Westfalia en 1639. Otra de sus misiones fue la de reconvertir algunos navíos que se estaban construyendo para navegar en corso en barcos mercantes de la Real Flota de la Carrera de Indias, solucionando problemas técnicos bastante complejos.


10. FRANCISCO DE BUSTINZORO

Francisco de Bustinzoro, natural de San Sebastián, fue el capitán de marina y constructor naval que se ofreció a fabricar dos galeones de guerra de guerra de 600 a 700 toneladas cada uno, en 1629. Ambas embarcaciones se integrarían a la Real Armada española que se estaba organizando para recuperar la plaza de Pernambuco, recién sitiada por una flota holandesa, durante la Guerra de los Treinta Años.

Dicho contratista hizo la entrega de los dos buques en Lisboa, donde tripulados de gente y armados de artillería partieron en conserva de la Flota mercantes de los Galeones de la Plata, que llevaba a su cargo el general Antonio de Oquendo.

NAVÍO DEL SIGLO XVI


11. ANTONIO LAJUST

Antonio Lajust fue un importante constructor naval y asentista real de la primera mitad del XVII, especializado en la tipología de galeón cuyo peso era siempre superior a 500 toneladas. Estuvo muy vinculado al comercio transatlántico, e invertía parte de sus beneficios en la construcción naval, en las factorías de San Sebastián, Pasajes y Usurbil.

Estas unidades tenían como destino el comercio en el Atlántico y las flotas de la Carrera de Indias, unas veces por parte de los particulares, y otras de la Corona.

Entre los años 1614 y 1621, realizó los siguientes galeones: Santa Cruz (550 toneladas); Nuestra Señora del Juncal (650); Nuestra Señora de Aránzazu (600); Nuestra Señora de la Asunción (650); La Santísima Trinidad (600); San José (600); Santiago (600); Santa Theresa (600); Nuestra Señora del Rosario (500); Santa Gertrudiz (600); San Antonio de Padua (600); y un último galeón para la Real Armada de Guipúzcoa.


12. DOMINGO DE ECHEVERRI Y ROBER

Domingo Juan de Echeverri y Rober, natural de San Sebastián, almirante de marina y constructor naval que estuvo al servicio de la Armada desde 1639 hasta 1667, llegando a ser también general de la Real Armada de la Carrera de Indias en 1664 y 1666. En 1665, fue nombrado capitán de la Maestranza de Cantabria, y durante diez años estuvo a cargo de la mayor parte de las naves que se componían para las Armadas Reales en Guarnizo, Fuenterrabía, Pasajes, Bilbao y otros astilleros.

Fue comisionado a Países Bajos junto a Ignacio de Soroa para estudiar la construcción naval en sus astilleros y reconocer bajeles en venta. A su regreso, propuso adoptar el sistema de fabricación de embarcaciones de los holandeses, que hacía diferencia entre buques mercantes y buques de guerra, con planteamientos regulados y experimentados en hidrostática, geometría y aritmética.

En 1666, publicó unas excelentes Instrucciones generales para la navegación y combate, de Echeverri, a la armada y flota de Nueva España, en colaboración con sus hermanos también generales de marina y tratadistas náuticos.


13. IGNACIO DE SOROA

Ignacio de Soroa, natural de Usurbil, fue reputado en su tiempo como uno de los mejores fabricantes navales del Cantábrico. Ostentó el cargo de capitán de Maestranza de las Fábricas del Rey en Cantabria. Asimismo, su valía profesional hizo que fuera la persona elegida por la Corona para ir a Holanda al desempeño de una comisión técnica. Su carrera profesional la desarrolló por entero en los astilleros guipuzcoanos, siendo uno de los constructores vascos con una de las nóminas de barcos más extensa del XVII. Entre 1664 y 1686, se especializó en la manufactura de galeones de gran tonelaje, para la Real Armada del mar Océano como a la Real Armada de la Carrera de Indias.

Sus principales galeones en Usurbil fueron: el Buen Jesús de 600 toneladas, en Usurbil, en 1664; el San Vicente de 803 toneladas, en Pasajes, en 1666; el Capitana y el Almiranta en Mápil, en 1667; el Nuestra Señora de la Almudena de 822 toneladas, en Usurbil, en 1668; otra Capitana de 1.293 toneladas, en 1672. En el astillero de Rutarte fabricó el galeón Nuestra Señora de Guadalupe, de 700 toneladas, en 1675; una Capitana de 800 toneladas y una Almiranta de 761, en 1677. Su máximo apogeo lo consiguió en la construcción de toda una flota de galeones cuyo porte conjunto debía sumar las 3.600 toneladas en en los astilleros de Rentería, a partir de 1678. Su último asiento fue el galeón El Santísimo Sacramento, en 1686.

IGNACIO DE SOROA


14. BLASCO DE ECHEVESTE

Blasco de Echeveste, natural de Usurbil, fue maestro constructor de algunos galeones en las instalaciones navales del río Oria, para capitanes de mar y guerra, a mediados del siglo XVII.

La primera unidad se sirvió para el capitán Cristóbal de Echeverría en las gradas de Urdayaga, en 1646. El navío San Nicolás se entregó al capitán Francisco de Iturriza, en 1657. Y el tercer y último galeón lo fabricó el capitán Miguel de Learizteguieta y Luis de Córdova, que elaboró en los astilleros de Orio, en 1665.


15.
JUAN DE OLAETA

Juan de Olaeta, natural de Bilbao, fue constructor naval y asentista real que entregó algunos galeones para la Corona entre los años 1679 y 1683. El primer contrato estuvo basado en la fabricación de dos galeones de 800 toneladas para la Real Flota de la Carrera de Indias, en el Astillero de Mundaca, a un precio de 36 ducados la tonelada y una fecha de entrega en agosto de 1680. Debido a retrasos en el adelanto de dinero por parte de la Corona y la amenaza de invasión francesa, se entregaron en octubre de 1681.

Un año después, se ofreció a fabricar otro galeón de similares características para la Carrera de Indias. Su fábrica se realizó en los Astilleros de Lida y de la ría de Mundaca, pero fue entregado en el puerto de Pasajes, en 1683, utilizando maderas del monte de Achera, propio de las anteiglesias de Ibarranguelua y Gautéguiz de Arteaga.


16. PEDRO DE ARÓSTEGUI

Pedro de Aróstegui, natural de San Sebastián, fue constructor naval de galeones para la Real Armada española en los astilleros de Basanoaga y de Mápil entre 1680 y 1700.

Sus principales asientos fueron dos galeones de más de 880 toneladas, la capitana Nuestra Señora del Rosario y la almiranta Jesús María y Joseph, más un patache Nuestra Señora de las Estrellas, en el Astillero de Basanoaga, en 1680; otros dos galeones de 1.200 toneladas cada uno en Basanoaga, en 1683; y la almiranta San Joaquín de 1.077 toneladas y la capitana San Joseph de 1.066, en el Astillero de Mápil, en 1696. Estas unidades se integraron en alguna las Reales Armadas de Carlos IV.


28/06/2024

La nao Victoria de Juan Sebastián Elcano


La caída de Constantinopla en poder del Imperio otomano en 1459 había generado el bloqueo de las rutas marítimas comerciales entre Europa occidental y las Indias orientales. Buscando rutas alternativas, a finales del siglo XV se desarrolló una carrera por las especias y otras valiosas mercancías que llevaría a España y Portugal a lanzarse a la aventura oceánica.

Durante las últimas décadas del siglo XV, Portugal había establecido una ruta marítima rodeando la costa atlántica africana, doblando el cabo de Buena Esperanza, y poniendo rubo a las Indias atravesando el océano Índico, gracias a la determinación de su promotor Enrique el Navegante y del marino Vasco de Gama. Castilla reaccionó y patrocinó la expedición de Cristóbal Colón a las Indias, pero atravesando el Atlántico rumbo al oeste que ocasionó el descubrimiento de América en 1592.

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MAQUETAS DE NAOS EN LA EXPOSICIÓN FUIMOS LOS PRIMEROS

Tres décadas después, España ya había descubierto y colonizado buena parte del Nuevo Mundo, sin embargo, no había alcanzado las tierras de las especias asiáticas. El emperador Carlos V quiso retomar este proyecto. Al mando de Fernando de Magallanes, se reunieron cinco naos: Santiago, San Antonio, Trinidad, Concepción y Victoria; todas construidas en astilleros de la costa vasca y tripuladas por 237 hombres, buena parte de ellos eran procedentes de estas tierras.

La nao es un tipo de embarcación con grandes estructuras a proa (castillo) y a popa (alcázar), de propulsión a vela y con gran capacidad de carga. Se extendieron por el Mediterráneo durante los siglos XII y XIII, llegando al punto más alto de su evolución en el siglo XVI, cuando se convirtieron en protagonistas de los grades descubrimientos geográficos y de las primeras flotas de Indias.

La fortaleza estructural, el cuidado diseño de sus cascos, la especialización de su arboladura y su velamen las convirtieron en naves resistentes y veloces, aptas para hacer frente a las mareas gruesas de las navegaciones transoceánicas.

Modelo nao Victoria Iglesia San Salvador Guetaria Juan Sebastián Elcano
MAQUETA DE LA NAO VICTORIA EN LA IGLESIA DE SAN SALVADOR DE GUETARÍA

La nao Victoria fue construida en los astilleros de Zarauz, podía contener 85 toneles de porte (110 toneladas), tenía 3 palos de arboladura y 26 metros de eslora. Su coste de fabricación se especula al rededor de los 300.000 maravedís. Pertenecía a Domingo de Apallua hasta el día de su embargo por la Corona española el 23 de septiembre de 1518, según firmado por Pedro de Arismendi (hijo del propietario), cuyo documento se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla.

Esta armada a la Especiería fue organizada por la Casa de Contratación de Sevilla, organismo controlado en parte por los comerciantes y armadores vascos, junto a los andaluces, y aprovisionada desde la costa vasca por Nicolás Artieta.

Modelo nao Victoria Oceanográfico Aquarium Donostia San Sebastián
MAQUETA DE LA NAO VICTORIA EN EL OCEANOGRÁFICO DE SAN SEBASTIÁN

Para la alimentación a bordo de la Victoria, se embarcó alguna vaca, así como carne y pescado en salmuera bizcocho, legumbres, tocino, harina, queso, almendras, miel, ajos, cebollas, aceite, vinagre, almendras, pasas, vino, agua… Y por si las reservas se agotaban, arpones, anzuelos y redes. A la ruta a seguir se destinaron cartas de marear, cuadrantes, astrolabios y agujas de marear, y al registro de los descubrimientos y de los gastos, pergaminos y cuadernos.

Por si se producían situaciones de guerra, portaban cañones, bombardas y falconetes, con sus correspondientes balas de plomo y piedra, y con 1.000 libras de pólvora, que también se emplearían para los 10 arcabuces a bordo. Asimismo, llevaban armas blancas, como ballestas, flechas, dardos, lanzas y picas, y armas defensivas como petos, cascos y escudos, además de dos armaduras completas.

Para las labores cotidianas se embarcaron cabos, lonas, poleas, clavos, faroles, tablones, candados, cazos para la pez, una fragua con fuelle, herramientas, una piedra de amolar, escudillas, cuencos, medias, pesas, balanzas y libros de cuentas. Para imponer la imprescindible disciplina, grilletes, y para el servicio religioso, hostiarios, cálices, misales, manteles de misa, corporales, baptisterios y vinagreras. Y para realizar el comercio se llevaron productos como tejidos, plomo, alumbre, cobre, peines, cuchillos, vidrio, gorros, pulseras y campanillas.

nao Victoria exposición Museo Naval Vuelta Mundo Magallanes Elcano
MAQUETA DE LA NAO VICTORIA EN LA EXPOSICIÓN FUIMOS LOS PRIMEROS

Carga completa de la nao Victoria:
731 costales de harinas
659 costales de legumbres
20 libras de azúca
4 cajas de carne de membrillo
30 libras de arroz
2 jarras de alcaparras
2 jarras de mostaza
10 quintales de miel
120 barriles de agua
110 barriles de aceite
82 pipas de vinos
1 pipa de harina
30 barriles de anchoa
15 barriles de pasas
11 barriles de pólvora
20 arrobas de ciruelas pasas
20 serones de higos
60 botijas de aceite o aceituna
40 botijas de vinagre
41 botijas de tocino
400 costales de bizcocho
50 ristras de ajo
19 arrobas de queso
3 fanegas de almendras
8 botas de habas
18 botas de garbanzo

Tripulación total de la nao Victoria:
45 tripulantes
9 oficiales
11 marineros
10 grumetes
2 pajes
10 criados
3 lombarderos

MAQUETA DE LA NAO VICTORIA EN EL MUSEO NAVAL DE MADRID

La organización de la expedición contaba con tripulación de origen vasca. De los 245 hombres que comenzaron la expedición, alrededor de 30 eran vizcaínos o guipuzcoanos, también hubo algún navarro.

En la nao Vitoria zarparon Lope Navarro, natural de Tudela, marino; Martin de Gárate, natural de Deva, carpintero; Ochoa de Bilbao, natural de Erandio, grumete; Pedro de Tolosa, natural de Tolosa, grumete; Juanico el Vizcaíno, natural de Somorrostro, grumete; Juan de Arratia, natural de Bilbao, grumete; Juan de Zubileta, natural de Baracaldo, paje.

Elcano Sebastián de Elcano, natural de Guetaria, fue maestre de la Concepción, terminó como almirante de la expedición en la >Victoria, junto a él Juan Acurio y Berriz, natural de Bermeo, fue contramaestre de la Concepción, y también terminó la expedición en la Victoria.

El resto de marinos vascos se repartieron en las otras cuatro naos, pero especialmente en la Concepción.

naos Santiago Victoria Armada Magallanes Molucas Elcano Exposición
MAQUETAS DE NAOS EN LA EXPOSICIÓN FUIMOS LOS PRIMEROS

El 10 de agosto de 1519, partieron del puerto de Sevilla con el objetivo de abrir una ruta navegable por el oeste hasta las siete islas de las especias, las Molucas. Primero debían atravesar el océano Atlántico hasta la costa sur de América, y encontrar un desconocido paso hacia el océano Pacífico, el estrecho de Magallanes. Después de atravesarlo, reconociendo islas, pasaron por las Marianas hasta que alcanzaron las Filipinas. Allí, asaltados por los indígenas, murió el almirante Magallanes. La expedición ya había perdido a tres de sus barcos y la mayoría de los tripulantes.

Tras fallecer varios capitanes, el guipuzcoano Juan Sebastián Elcano fue nombrado capitán de la nao Victoria en las Molucas. Desde allí, inició la travesía de regreso, navegando hacia occidente a través del océano Índico hasta alcanzar el continente africano, y una vez doblado el cabo de Buena Esperanza poner proa a España. No tuvo la misma suerte la otra nao que partió desde las Molucas, la Trinidad, en dirección al este, que terminó perdida y encallada sin hallar una corriente favorable a través del Pacífico.

maqueta nao Victoria exposición Elcano Magallanes vuelta mundo
MAQUETA DE LA NAO VICTORIA EN LA EXPOSICIÓN FUIMOS LOS PRIMEROS

La nao Victoria llegó a Sevilla el 8 de septiembre de 1522, con 18 marinos de los 245 iniciales, tras 32.000 millas navegadas. De esos 18 tripulantes, 4 eran vascongados: Juan Sebastián Elcano, capitán, de Guetaria; Juan de Acurio, contramaestre, de Bermeo; Juan de Arratia, grumete, de Bilbao; y Juan de Zubileta, paje, de Baracaldo.

Al año siguiente, otros 12 miembros de la Victoria fueron rescatados en Cabo Verde, tras ser arrestados por portugueses. Y en 1526, se encontraron a 3 supervivientes de la Trinidad.

El presupuesto de las cinco naos con su equipamiento, víveres, cartas e instrumentos náuticos, mercaderías y sueldos para cuatro meses ascendió a 8.334.335 maravedís, de los cuales la Corona financiaba 6.454.209 y el mercader y armador burgalés Cristóbal de Haro 1.880.126. Tras el regreso de la Victoria, la venta de sus mercancía generó unos ingresos de 8.680.551 maravedís, lo que supuso un beneficio neto de 346.216, es decir, un 4,5% de rentabilidad en tres años.

Réplica nao Victoria Sevilla Guadiana
RÉPLICA DE LA NAO VICTORIA EN SEVILLA

Aunque el alto coste en vidas no quedaba respaldado por la baja rentabilidad económica, aquella la expedición realizó la mayor hazaña marítima de los tiempos: completar la primera circunnavegación del planeta entre 1519 y 1522. Además de comprobar la esfericidad de la Tierra de forma empírica, descubrió que rodeándola siempre rumbo este se le sustraía un día al calendario.

Entonces, la tecnología naval vasca era la más avanzada de la Europa de principios del siglo XVI, y el alto nivel de conocimiento náutico de los marinos de la Monarquía española se combinaron para concluir la primera vuelta al Mundo. Un hecho que cambiaría de manera irreversible la manera de entender el mundo. La enrome travesía de la nao Victoria abrió las puertas de todos los océanos a la navegación europea, constituyendo la base sobre las que se establecerían las rutas comerciales que unirían a todos los continentes de la tierra.

DOCUMENTO DE EXPROPIACIÓN DE LA NAO VICTORIA

28/03/2024

Industria naval vasca por los Reyes Católicos


Mediante la Pragmática del 20 de marzo de 1476, el rey Fernando el Católico concedía ventajas a quienes construyan naos de más de 600 toneladas, medida que activó el desarrollo naval en los puertos y astilleros vascos, incitando a mercaderes, maestres y armadores. El motivo estuvo en el conflicto entre la unión monárquica de Castilla y Aragón y la alianza de Portugal y Francia por el trono castellano, que enfrentó a Isabel I la Católica y Juan la Beltraneja.

Terminada la Guerra de Sucesión castellana, continuaron las consideraciones con los vascos, no solo en el mantenimiento de los fueros, también en lo que se refiere a la Marina.

En 1495, los Reyes Católicos ofrecieron 100 maravedis por tonelada de más de gratificación anual para los armadores que construyeran grandes navíos de más de 600 toneladas.

En 1479, permitieron que el Señorío de Vizcaya llegase a un acuerdo con el Reino de Inglaterra favoreciendo la relación comercial. Poco después, en 1481, Guipúzcoa hizo lo mismo, con autorización de los Reyes:
"Sepan quantos esta carta vieren cómo nos los procuradores e gobernadores de los escuderos fijosdalgo de la noble e leal Provincia de Guipúzcoa que estamos juntos en el lugar de Usarraga, otorgamos e conoscemos..."

cristóbal colón reyes católicos audiencia recpeción corte
AUDIENCIA DE CRISTÓBAL COLÓN POR LOS REYES CATÓLICOS

Los puertos guipuzcoanos expedían licencia real por algunos de los consejeros reales vascos instalados en su Corte: Domejón González de Andía, el bachiller Pedro de Vicuña, Juan Miguélez de Zúñiga y Ochoa de Vergara. Estos habían gestionado este "concierto y asiento de paz" con el rey inglés:
"... para que los tratantes de los dichos nuestros reinos e del dicho Reino de Inglaterra puedan andar y anden seguros, y que los daños que de la una parte a la otra se ficieren sean satisfechos y pagados."
Más tarde, la Junta de Guipúzcoa nombró al bachiller Olazábal, Juan de Azmines, Martín Pérez de Aróstegui y Juan de Iñiguez como procuradores provinciales para gestionar capítulos de paz, corregirlos y ampliarlos, para conseguir una "quieta, pacífica e amigable contratación" con Inglaterra.

Testigos de la carta de otorgamiento fueron el bachiller Sánchez de Elduayen, alcalde real en Guipúzcoa, Pedro Pérez de Vicuña y Juan de Landerrain.

En 1502, la reina Isabel mandó al corregidor de Vizcaya promover la construcción de barcos de guerra de gran tamaño.

nao vasca plentzia escultura
NAVE VASCA DEL SIGLO XVI

La aprobación de la Real Cédula de 1571 por Felipe II de Habsburgo, ordenaba la fabricación de varias unidades navales en los astilleros vizcaínos y guipuzcoanos, beneficiando a la industria autóctona y a sus habitantes.

Dos privilegios aportados por la Corona beneficiaron enormemente a los vascos en su auge económico:

- solo los navíos construidos en el Cantábrico participan en la Carrera de Indias

- todo el hierro exportado a América debe ser vizcaíno

La demanda de buques que el imperio comercial y militar español necesitaba generó prosperidad económica en las tierras vascas y cantábricas durante siglos. Gran empleo surgió en los astilleros constructores de buques, miles de hombres se emplearían en los diferentes oficios como leñadores, carpinteros, calafates, toneleros, etc. Pero también se emplearán como marinos, capitanes, maestres, contramaestres, marineros, y demás oficios relacionados por la mar, tanto para las Rutas Comerciales como para la Real Armada.

La demanda del hierro vizcaíno también aportó muchísimo empleo y prosperidad a los vizcaínos, pues aunque en América existían minas de minerales preciosos se ausentaba del hierro. El hierro extraído se exportaba para construir naves, levantar edificios, herrar las caballerías, fabricar armas y escuderías, etc. El hierro vascongado, sus minas y herrerías transformaron América.

maqueta nao embarcación vasca moderna
MAQUETA DE NAO DEL SIGLO XVI

07/11/2015

Industria naval vasca en la Baja Edad Media


En el año 1068, el rey Sancho II de Castilla concedió a la sede episcopal de Oca permiso para pescar en varios puertos cántabros. Se cree que, entre finales del siglo IX y principios del X, la población, que había abandonado la franja costera vizcaína por temor a los ataques vikingos, volvió a ocuparla y fueron apareciendo las localidades y asentamientos de la actualidad. Pero no hay referencias escritas hasta 1082, en la donación de la ermita de San Miguel en Bermeo: "et illa ecclesia S. Micaelis arcangeli in portu de Vermelio, in ora maris, cum suos morturos ad illa pertinente". Esta repoblación fue lenta, ya que los puertos pesqueros y comerciales se fueron desarrollando a partir de los siglos XII y XIII.

bermeo puerto pintura
PUERTO BERMEO

Bermeo recibió su fuero en 1236, convirtiéndose en cabeza de Vizcaya, y en 1296 pasaba a formar parte de la Hermandad de las Villas de la Marina de Castilla con Vitoria. Refiriéndose a Bermeo, un documento de 1269 menciona "cinco cabañas" a orillas del mar, lo que parece indicar que la actividad pesquera todavía era estacional. Pero también describe instalaciones más importantes, que hay dos puertos, mayor y menor, y que el menor se puede cerrar con una cadena. También menciona otros dos fondeaderos llamados Arcaeta y Portuondo, que probablemente estarían en la ría de Mundaca. Bermeo y otras villas costeras fueron convirtiéndose en importantes centros pesqueros y comerciales hasta el desastre de la peste negra del verano y otoño de 1348.

En esos puertos, la actividad pesquera fue adquiriendo cada vez más importancia, especialmente la caza de la ballena. Y el hecho de ser los puertos naturales para la exportación de hierro vizcaíno y lana castellana hacia Inglaterra, Francia, Flandes y los Países Bálticos los convirtió también en puertos comerciales.

NAVE VASCA DEL SIGLO XV

En el siglo XIII, hay constancia de fábricas en la ría del Nervión y en los puertos mayores. Ya en el siglo XIV, se plantearon pleitos entre Ondárroa y Lequeitio y entre Lequeitio y Marquina por el aprovechamiento de los bosques, cuyos árboles son necesarios para la construcción naval. Aunque no se puedan considerar astilleros, se construyen barcos en Ondárroa, en Icaran, en Lequeitio junto a la orilla del río Lea.

En 1357, el convento de San Francisco de Bermeo se encuentra cerca "del arrabal donde se labran las naves", es decir, en la zona que se denomina Ribera y en Bilbao se construían barcos en las orillas de la ría.

En el siglo XV, se fueron consolidando los astilleros, y su funcionamiento pasó a ser regulado al tiempo que aparecen las industrias auxiliares como ferrerías o cordelerías que se instalan en sus proximidades. En Lequeitio el astillero está en la parte sur de la Plaza del Astillero, en Bermeo en la Ribera, en Plencia en el camposanto, Ondárroa y Berriatua comparten astillero y se carenaban barcos en Amallo, Rentería y Asánsolo. Pero el mayor auge de los astilleros es en Bilbao, donde desde el actual Puente de San Antón hasta Portugalete hay multitud de gradas, fábricas y playas, pasando a ser a partir del siglo XV el centro de la construcción naval de Vizcaya. Al ser punto de paso obligado entre Orduña y Bermeo, Bilbao le fue quitando protagonismo a Bermeo para convertirse en el puerto y la villa más importante de Vizcaya. En el siglo XV, los astilleros de Bilbao y el comercio lanero con Francia y Flandes eran muy importantes. Y en el siglo XVI, Portugalete rivalizaba con el puerto de Bilbao.

Durante los últimos siglos de la Baja Edad media, los reyes de Castilla ya venían otorgando privilegios a los armadores que construyeran naves cada vez más grandes, así en 1436, premiaban los barcos de más de 600 toneles de capacidad.

RÍA DE BILBAO Y COSTA VIZCAÍNA