Hasta el siglo XX, el País Vasco apenas contaba con testimonios artísticos sobre su lejano pasado. Estos fueron apareciendo por la curiosidad de los espeleólogos o por pura casualidad, como es el caso de la mayoría de las cuevas rupestres localizadas a lo largo del corredor costero. Si sorprendente y tardía ha sido su localización, más lo es su belleza y la calidad de su conservación.
El primer hallazgo de
Arte Rupestre en el País Vasco se realizó a comienzos del siglo XX en la cueva de Venta Laperra, en Carranza. Junto a una serie de líneas indescifrables, aparecen varias representaciones de cuadrúpedos. Su situación en la cueva las distingue de las demás del territorio vasco por encontrase a la entrada y ser visibles a la luz del día. Los
grabados de Venta Laperra, en Carranza, pertenecen al Paleolítico Superior, al igual que las manifestaciones rupestres de Santimamiñe y Arenaza.
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| GRABADO DE VENTA LAPERRA |
Del conjunto de
pinturas y grabados de Santimamiñe, en Cortezubi, el grupo principal de figuras se halla en una pequeña cámara circular de difícil acceso en el momento del descubrimiento. Sobresale por su espectacularidad un panel donde se aprecian nítidamente seis bisontes, un caballo, una cabeza de ciervo, una cabra y un conjunto de trazos de difícil interpretación. Precediendo a este espacio hay una antecámara donde pueden verse varios bisontes y caballos incompletos, además de una serie de rayas. Fuera de estos dos conjuntos, muy adentro de la cueva, a unos 150 metros de la entrada, se han descubierto nuevas representaciones. El conjunto de figuras de Santimamiñe llega casi al medio centenar, siendo el bisonte la especie más recurrente.
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| PINTURAS DE SANTIMAMIÑE |
La
cueva de Arenaza, en Galdames, presenta un conjunto de pinturas de difícil acceso situadas en el interior de una cámara semiesférica. Aquí aparecen representadas un grupo de ciervas, pintadas en rojo, mediante una técnica de punteado, en muy mal estado de conservación. Aparte de esta cámara hay algunas figuras más en la galería principal de la cueva. Arenaza muestra una relación mayor con el área de Santander que con la norpirenaica.
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| PINTURAS DE ARENAZA |
En la
cueva de Goikolau, en Berriatúa, se descubrieron una serie de grabados distribuidos en cinco grupos. Son figuras esquemáticas e incompletas de difícil determinación. Según José Miguel de Barandiarán, algunas de ellas son de época postpaleolítica.
De la Edad del Hierro parece ser el denominado
Ídolo de Mikelendi. Se trata posiblemente de la representación de un jabalí que lleva bajo el vientre un gran disco.
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| ÍDOLO DE MIKELENDI |
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