15/06/2017

Compendio Guipuzcoano de 1687


El denominado Compendio Guipuzcoano, fechado en 1687, y escrito de forma anónima, fue continuista de la doctrina tradicional de los fueristas y apologistas de los siglos XVI y XVII. Fue utilizado décadas más tarde por el jesuita Manuel de Larramendi para desarrollar toda su obra ideología sobre la provincia de Guipúzcoa.

Se conserva un manuscrito en el tomo 41 de la colección Vargas Ponce, depositado en la Real Academia de la Historia.

El Compendio aborda los siguientes aspectos:
1. Fundación de la provincia a cargo de Túbal
2. Identificación de la Vardulia cántabra con la actual provincia de Guipúzcoa
3. Monoteismo del Dios verdadero antes de la llegada del Cristianismo
4. Conservación del vascuence desde Túbal como signo de su continuidad política
5. Defensa de sus libertades e independencia respecto a romanos, godos y moros
6. Unión voluntaria con Castilla a semejanza de una Confederación

MAPA HISTÓRICO DE GUIPÚZCOA

Pero el Compendio se centraba especialmente en dos temas: los Fueros y la Nobleza universal.

Los Fueros aparecen caracterizados de la siguiente manera: Son derivación inmediata y escrita del primer derecho natural instaurado por Túbal. Por tanto, son leyes anteriores a los reyes, que éstos confirmaban pero no dictaban, y por tanto, no procedían de voluntad extraña.

Este sistema foral y legal, anterior a la Corona de Castilla, es la raíz de la libertad de Guipúzcoa y por él se rige políticamente. La superioridad de los fueros, procedentes del derecho natural, sobre otro cualquier derecho positivo da lugar a un un sistema de gobierno perfecto.

La Hidalguía Universal fue conseguida por los guipuzcoanos al amparo de las leyes forales tan perfectas. Este Compendio distinguía cinco clases de nobleza:
1. Originaria: propia de todos los humanos como descendientes de Adán.
2. Nacimiento: que es la primacía en la precedencia y culmina en los mayorazgos.
3. Teologal: por practicar las virtudes.
4. Natural: que es la perfección del cuerpo o del alma por disposición del primero a las bellezas y de la segunda a las bondades.
5. Política: que se adquiere por concesión de algún príncipe.

Los guipuzcoanos poseen la nobleza de nacimiento por ser sucesores de Túbal, primer colonizador, fundador y poblador de Cantabria. Por eso, al ser de nacimiento, no se pierde por ejercer oficios mecánicos.

En suma, los Fueros y la nobleza de nacimiento estaban basadas en el derecho natural y éste está más allá de las voluntades de los hombres.

AIZKOLARIS

09/06/2017

Vascos en la Marina del Reino de Castilla


La fundación de la Marina del Reino de Castilla fue realizada en tierras gallegas por Diego Gelmírez, obispo de Santiago, en 1100. Se trataba de una fuerza naval cuya misión era la protección de las costas del Reino castellano-leonés, atacadas por moros y normandos. La intensidad de la Reconquista por tierra había descuidado la lucha por mar, por eso se decidió contar con la experta colaboración de un reputado maestre genovés, Ogerio, para iniciar la construcción de las primeras naves de guerra.

Los primeros reyes de la Baja Edad Media concedieron fueros y privilegios a las villas portuarias para organizar flotas: los navarros García III a Santoña y Sancho VI a San Sebastián; y los castellanos Alfonso VIII a Castro Urdiales, Santander, Guetaria, Laredo, Motrico, Deva y Fuenterrabía y Fernando III a Zarauz, Tuy, Cartagena, Sevilla, etc.

El comercio exterior del reino de Castilla, realizado sobre todo con los puertos de la Europa atlántica, se canalizó a través de sus puertos cantábricos, fundamentalmente los de su mitad oriental, de San Vicente de la Barquera a Irún. Estos puertos de Guipúzcoa, Vizcaya y La Montaña desempeñaron un papel esencial en la construcción de barcos para la Marina castellana y luego española, desde el siglo XIII al XVIII. Entre los astilleros montañeses se destacaron Santander, Guarnizo y Castro, y entre los vascos Orio, Portugalete, Pasajes y Zarauz.

CARRACAS VASCA DE 1475

La primera acción importante de la Marina Real de Castilla fue la toma de Sevilla, trascendental hito de la Reconquista, en la que, además de castellanos, también participaron marinos y naves de gallegos, asturianos, montañeses, vizcaínos y guipuzcoanos.

En 1247, el rey Fernando III el Santo encargó al almirante Ramón Bonifaz la organización de una flota en los puertos del golfo de Vizcaya:
"Mandó luego a tornar a priesa a que fuese a guisar naves e galeras a Vizcaya e la mayor flota que pudiese e mejor guisada, e que viniese con ella para Sevilla."
El almirante general reunió 13 naos y 5 galeras en Santander; a esta flota se sumaron otras embarcaciones procedentes de otros puertos del mar Cantábrico, entre ellas, varias naves guipuzcoanas.

La flota que remontó el río Guadalquivir en mayo de 1248, asedió y rindió la ciudad de Sevilla, ocupada por los moros. Pelegrín de Uranzu, natural de Irún, fue capitán de una de las naves de la flota de Bonifaz, primer marino vasco en pasar a la historia naval y premiado con mercedes reales.

Esta acción tuvo un cronista excepcional, el futuro Alfonso X cuando aún era infante. También fue inmortalizada en varios escudos de las villas cantábricas que participaron en ella, como Laredo, Avilés, y Santander.

Tras la recuperación de Sevilla en 1248, el rey Alfonso X dividió el almirantazgo en dos: uno para las aguas andaluzas y otro para las aguas cantábricas con sede en Burgos y atarazanas en Castro Urdiales y Santander. Durante este reinado, Alfonso X concedió exenciones y privilegios para las villas de Pasajes, Zarauz, Guetaria, San Vicente de la Barquera y Laredo, por el apoyo prestado por sus marinos en la Reconquista por mar.

MAQUETA DE NAVE DE BAYONA EN LA BAJA EDAD MEDIA

En general, el éxito de la flota que reconquistó Sevilla y el comportamiento de los vascos en ella, les abrieron nuevo camino. A finales del siglo XIII, barcos y marinos de los puertos cantábricos repitieron su participación en la Marina Real de Castilla en acciones navales contra los marroquíes, en 1284, y en la conquista de Tarifa y Gibraltar, en 1292. También diversas galeras vizcaínas, en unión con la Escuadra castellana, concurrieron al cerco de Algeciras, siendo almirante Micer Gil Bocanegra.

Además, en los años de paz fueron estableciendo relaciones comerciales con la ciudad conquistada, al tiempo que genoveses, catalanes y florentinos. Un horizonte nuevo se abría a sus empresas comerciales, favorecidas por la protección regia. El impulso dado a la Marina por Alfonso X, Sancho IV o Alfonso XI fue notable y fomentó la construcción de barcos y los servicios de estos.

Los navíos guipuzcoanos y vizcaínos asistieron en las expediciones marítimas que los monarcas castellanos dirigieron, en 1350 contra la Inglaterra, en 1372 contra la Rochela, en 1385 al cerco de Lisboa, y en 1339 en el primer bloqueo del Estrecho para evitar un nuevo desembarco musulmán desde Marruecos.

En 1351, la ciudad de San Sebastián recibió varias mercedes por la distinguida participación de sus marinos en el socorro de Algeciras.

GRAN CARRACA DEL SIGLO XVI

Según data Labayru, en 1403, se fundó un gremio de marinos y comerciantes vascos en Cádiz que regulaba la navegación por el Poniente.

En 1407, las naves vascas y montañesas vencieron a la Armada marroquí en la batalla del Estrecho. La gran flota norteña fue comandada por Rubín de Bracamonte, quien contó con la presencia de la marina vasca, entre los que se encontraba Diego Díaz de Aguirre, de linaje de Busturia. Así lo comentó el comandante:
"E vinieronle de Vizcaya seis naos con asaz buena gente."
En 1412, las naos guipuzcoanas, vizcaínas, gallegas y de las Cuatro Villas se sumaron a la expedición del rey de Portugal contra Ceuta y Canarias.

Mercantes castellanos, y entre ellos los vascos, aparecen en el mar Mediterráneo como rivales de los intereses comerciales de los aragoneses. Así, cuando Marsella fue saqueada por Alfonso V de Aragón, en 1423, los marselleses contaron con los servicios de marinos vascos en gran número. Los marinos del Cantábrico lucharon también contra navarros y aragoneses en 1430. Desde Sevilla se reunió una flota de 20 galeras y 30 naos precedentes de la costa de Vizcaya, de Santander y de la propia ciudad de Sevilla. Los enfrentamientos tuvieron lugar en Ibiza, Mallorca y Menorca.

Aunque limitada, la presencia de naos vascas en el comercio mediterráneo está atestiguada, sea en puertos de Levante (Valencia, Barcelona), sea en puertos italianos.

A partir de 1483, durante la Guerra de Granada, la flota cantábrica pasó al Mediterráneo para cortar la comunicación del Reino de Granada con sus aliados africanos.

En 1487, se sitió Málaga por tierra y mar. Las escuadras castellana y aragonesa estuvieron dirigidas por los almirantes Fadrique Enríquez y Galcerán de Requesens, secundados por los capitanes Antonio Bernal, Melchor Maldonado, Álvaro de Mendoza, Martín Ruiz de Mena y Garci López de Arriarán.

NAO VICTORIA DE INICIOS DEL SIGLO XVI

05/06/2017

Lope I Díaz de Haro


Cuarto señor de Vizcaya, también de Nájera y gobernador de La Rioja con Alfonso VII de Castilla, a quien mantuvo lealtad frente a Sancho VI de Navarra, recibiendo el cargo de alférez real de Castilla

Lope Díaz Haro
LOPE I DÍAZ DE HARO

Lope I Díaz de Haro fue el cuarto señor de Vizcaya, que gobernó entre 1124 y 1170. Fue hijo de Diego I López de Haro y de Munia Sánchez de Navarra.

En el momento de intitularse señor de Vizcaya, estaba vinculado a la reina Urraca de León y de Castilla.

En 1127, recuperó la tenencia de Nájera con título de conde por mantener su fidelidad al rey de León y de Castilla Alfonso VII, hijo de Urraca, en la toma de control y posesión de La Rioja como legítimo heredero tras la muerte del rey de Aragón y Pamplona Alfonso I el Batallador. El título de conde Nájera suponía ser capitán de la milicia así como ser el principal administrador de justicia y gobierno político. Además, según un documento del monasterio de San Millán de 1134, Alfonso VII le concedió el Señorío de Haro.

En 1130, Lope I Díaz estableció en Nájera su residencia y sede principal, que mantuvieron todos sus sucesores hasta el último de los señores de Vizcaya del linaje de Haro, Diego V López. En el Monasterio de Santa María la Real de Nájera fueron enterrados todos los señores de Vizcaya de su linaje. Continuó con la reforma del Hospital de la Abadía, que había iniciado Alfonso VII. Fue llamado por sus contemporáneos como Lope "el de Nájera" por haber establecido su lugar de residencia y gobernación en esta ciudad.

Consiguió acaparar anto poder en la zona que ya en 1141 aparecía como gobernador de La Rioja, según un documento de privilegio de población concedido a Santo Domingo de la Calzada.

monasterio santa maría real nájera
MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE NÁJERA

Cuando murió Alfonso VII, Lope I Díaz siguió vinculándose al rey Sancho el Deseado, obteniendo el título de alférez real, como aparece desde 1158. Tras morir este, al año siguiente, sirvió vasallaje al rey Alfonso VIII de Castilla.

Aprovechando la minoría de edad del rey castellano, en 1163, Sancho VI el Sabio, rey de Navarra, ocupó varias villas riojanas cercanas a su territorio, entre ellas Logroño. Lope I Díaz tuvo que reaccionar enfrentándose a las tropas navarras en los años 1163 y 1167.

En 1169, Lope I Díaz acudió al asedio de Zorita junto a sus hombres para apoyar al rey Alfonso VIII sin que este lo requiriera. En agradecimiento le entregó le mantuvo la tenencia de Nájera.

Ese año edificó la iglesia y Monasterio de Santa María de San Salvador de Cañas, en La Rioja, para convento de religiosas benedictinas de Santo Domingo de la Calzada, a condición de convertirse a la Orden del Cister. A ellas donó, en unión con Aldonza, la villa de Fayuelas, con todos sus solares.

Hizo acuñar moneda llamada Lobis, por ir esculpidos en ella los dos lobos que representan sus armas nobiliarias.

Casó en segundas nupcias con Aldonza, relacionada con los condes gallegos de la casa de Traba. De la primera unión fueron hijos Lope y Sancho, y del segundo Diego, Rodrigo García, Urraca, que será reina de León como tercera esposa de Fernando II, Mencía, Estefanía, Aldonza, Elvira y Toda. Murió en 1170, sucediendo en el cargo de señor de Vizcaya y de Nájera su primogénito Diego II López de Haro.

30/05/2017

El espíritu emprendedor de los vascos, por Alfonso de Otazu




El espíritu emprendedor de los vascos
Alfonso de Otazu y José Ramón Díaz de Durana, Silex Ediciones, Madrid (2008), 715 páginas

Este libro pretende documentar las causas, el desarrollo y las consecuencias del largo viaje que realizaron algunos vascos desde el pequeño país donde habían nacido, hasta asentarse, con gran éxito, en las ciudades mediterráneas, atlánticas o americanas que polarizaron el tráfico comercial durante esos siglos.

¿Tuvo algo que ver en todo ello la forma en que, en el País Vasco, concluyeron los conflictos sociales que lo asolaron al final de la Edad Media? De acuerdo con el régimen foral muchos vasos debieron abandonar su propio país en busca de fortuna.

¿Cómo se ordenó esa emigración masiva que se dirigió hacia Castilla a partir del último tercio del siglo XV?; ¿por qué se allegaron con total falta de prejuicios a servir a los conversos que, a su vez, iban sustituyendo a los judíos castellanos en el aparato económico-administrativo del reino?

Imaginar, a comienzos del siglo XVI, una sociedad sin estamentos afrontados (hidalgos frente a pecheros) y, a la vez, construir la ficción de la hidalguía universal para favorecer la inserción de los vascos que emigraban en el estamento que estaba exento de cargas fiscales en la sociedad de acogida ¿no requiere de un firme y estudiado propósito?

¿Qué influencia tuvieron en todo ello las prácticas religiosas de estos emigrantes constituidos en comunidad propia en las sociedades de acogida? Los vascos se asociaron primero a los franciscanos (Flandes, Sevilla, Méjico y el Perú) para más tarde hacer lo propio con los agustinos (Cádiz y Potosí) y los jesuitas (Cádiz de nuevo y América).

¿Contribuyó esta circunstancia a favorecer su éxito en los negocios? Y por último ¿Constituyó la lengua vasca un elemento de seguridad y confianza en este proceso?

27/05/2017

Gil López de Oñaz Loyola


Noble guerrero, capitán de milicias tolosarras y otros guipuzcoanos en la batalla de Beotibar, el 19 de septiembre de 1321

GIL LÓPEZ DE OÑAZ LOYOLA

El lazo jurídico que unía al linaje nobiliario de los Loyola con la corona de Castilla era el vasallaje. En su caso, era un vasallaje real, lo cual suponía realizar de forma más cumplida los deberes de súbdito, comparecer en la defensa de los intereses reales con mayor dedicación poniendo, incluso, la vida en peligro.

Una de las cualidades más altas del buen vasallo era sobresalir en grandes hazañas militares a favor del Reino de Castilla, como lo hizo Gil López de Oñaz Loyola en la batalla de Beotibar.

Gil López de Oñaz Loyola fue pariente mayor guipuzcoano del siglo XIV, banderizo de los Oñaz, natural de Azpeitia. Era hijo de Lope García de Oñaz, primer señor de la casa de Loyola por el matrimonio con Inés de Loyola.

Fue caudillo y capitán del batallón de infantería y caballería formado por vecinos tolosarras y otros guipuzcoanos en la batalla de Beotibar, el 19 de septiembre de 1321, contra navarros y gascones, al servicio de la Corona de Castilla. Puesto al frente de los oñacinos, atacó a los navarros en el valle de Beotibar, cercano a Tolosa, infligiéndoles una grave derrota. Además, participó en las negociaciones de treguas con Navarra en 1329.

oñaz loyola casa torre medieval banderiza
CASA-TORRE DE LOS OÑAZ LOYOLA

18/05/2017

Levas guipuzcoanas para el Reino de Castilla


Esta es una disposición cronológica de los servicios militares que los tercios de la provincia de Guipúzcoa han realizado en favor del Reino de Castilla para la Reconquista de las tierras peninsulares ocupadas por entidades islámicas.

Esta basado en el estudio del historiador y político tolosarra Pablo Gorosabel Domínguez con el título Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa o descripción de la provincia y de sus habitantes, finalizada en 1868, y que es una descripción de la historia de la provincia de Guipúzcoa. Dicha aportación militar se encuentra en el apartado De los armamentos que ha hecho Guipúzcoa para la defensa de su territorio por años:

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BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA

1321. Concurrieron a la batalla de Beotibar, acaudillados por Gil López de Oñaz, contra los navarros y franceses gascones reunidos, que invadieron el territorio guipuzcoano, entrando por Berástegui.

1330. Sirvieron a Alfonso XI contra los moros en la conquista de Teba, tierras de las Cuevas y Ortexica, y en la recuperación de las villas de Priego y Cañete.

1334. Efectuaron una incursión militar en Navarra en guerra con Castilla; saquearon la comarca de Pamplona, y tomaron a fuerza de armas el castillo de Unza, siendo su mayoral Lope García de Lazcano.

1340. Participaron en la batalla del Salado al mando de Amador de Lazcano, su coronel.

1343. Concurrieron en gran número al cerco de Algeciras con su caudillo Beltrán Vélez de Guevara.

1374. Asistieron a la expedición de Francia y sitio de Bayona con el rey Enrique II, que vino en persona, siendo su caudillo al parecer Beltrán de Guevara.

1378. Efectuaron un despliegue militar en Navarra con gran número de efectivos al mando del infante Juan, obteniendo varios sucesos victoriosos al mando de Ruiz Díaz de Rojas, merino mayor de la provincia.

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GUERRA DE GRANADA

1410. Concurrieron a la conquista de Antequera, ocupada por los moros, y acaudillados por Fernán Pérez de Ayala.

1429. Realizaron otra entrada en Navarra, donde a fuerza de armas conquistaron las villas de Leiza y Areso, cuya posesión encomendó al Consejo de Tolosa.

1445. Participaron en considerable número de efectivos en la batalla de Olmedo a favor del rey de Castilla y contra del de Navarra.

1450. Se organizaron para la defensa del territorio con motivo de la llegada de un ejército francés sobre Bayona, ocupada por los ingleses, y ante la precaución de una posible invasión.

1451. Se armaron a consecuencia de la entrada del Conde de Fox en la provincia de Labort.

1461. Acudieron al socorro del castillo de Aitzorroz, sito en el valle de Léniz, padeciendo grandes trabajos.

1466. Organizaron una expedición militar con el fin de apoderarse del castillo de Veloaga, en Oyarzun, ocupada por el mariscal García López de Ayala, a petición del rey Enrique IV.

1475. Sirvieron con más de 2.000 naturales de esta provincia a los Reyes Católicos en los cercos de Toro, Zamora, Burgos, etc. Fue en el contexto de la Guerra de Sucesión castellana entre los partidarios de Isabel I y los de Juana la Beltraneja, entre los que estaban Portugal y Francia.

1476. Reunieron un considerable número de efectivos para la defensa de la provincia, y en especial para la de las plazas de San Sebastián y Fuenterrabía, con motivo de la invasión del Ejército francés de 40.000 hombres al mando de Aman, Señor de Labrit.

1485. Acudieron a la Guerra de Granada contra los moros del Reino de Granada, diferentes refuerzos de ballesteros y escopeteros de esta provincia.

CABALLERO CASTELLANO E INFANTE VASCÓN

12/05/2017

Lorenzo Ugalde de Orella


Capitán de mar y tierra en el combate naval de Cavite de 1646 y gobernador de la isla filipina de Joló

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LORENZO UGALDE DE ORELLA

Lorenzo Ugalde de Orella nació en San Sebastián a finales del siglo XVI, y fue también llamado Lorenzo de Ugalde y Orella. Se enroló en los Tercios de Infantería de la Monarquía hispánica siendo joven y consiguió el grado de capitán en las contiendas de la Guerra de los Treinta Años.

En los años del primer tercio del siglo XVII, fue enviado a las islas Filipinas, para proteger el comercio del Galeón de Manila, amenazado por la piratería.

En 1637, el gobernador y capitán general de Filipinas, Sebastián Hurtado de Corcuera, organizaba una Expedición de conquista al Sultanato de Joló. El objetivo de esta expedición era transportar tropas hasta las islas Mindanao y Joló, reducir al sultán local y a su ejército de piratas, y establecer un asentamiento militar permanente. De esta manera, se evitarían levantamientos de filipinos contra las autoridades españolas y se protegería el comercio marítimo de los asaltos de piratas islámicos procedentes del Sultanato de Joló. El capitán Ugalde fue uno de los principales líderes de la expedición.

En septiembre de 1641, una flota holandesa atacó el puerto de Manila y huyó en retirada al ser contraatacada por barcos españoles. En el mes de agosto del año siguiente, regresaron con una flota de 5 navíos de guerra y 4 de transporte, que tomaron posiciones en la costa, pero un inesperado ataque del pirata chino Kogsen hizo ponerles en retirada.

Esta flota holandesa se recuperó en Maluco, donde establecieron un pacto con el sultán de Joló para efectuar un ataque conjunto contra el puerto de Manila en 1644. Para entonces, se habían reforzado los baluartes y sus defensores se habían armado y preparado para este asalto, con el apoyo de los filipinos nativos. De nuevo y en dos ocasiones, en pocos meses la flota holandesa compuesta de 7 navíos fracasó en su intento de tomar la plaza.

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COMBATE DE CAVITE DE 1646

El 1 de febrero de 1646, una escuadra holandesa de 18 buques era avistada en Ilocos y Panagisan. Esta potente armada se dividiría en tres escuadrones para asalta el archipiélago en diversos frentes a los que Ugalde tuvo que combatir. El gobernador de Manila, Diego Fajardo, asignó el mando de los dos galeones Nuestra Señora de la Encarnación y Nuestra Señora del Rosario al capitán donostiarra Lorenzo Ugalde junto al almirante andaluz Sebastián López. En el galeón de Ugalde, embarcaron dos compañías de infantería. Daba comienzo el largo combate de Cavite de 1646.

El 3 de febrero, Lorenzo Ugalde zarpó del puerto de Cavite. Después de dos semanas, combatió e hizo huir a 5 navíos holandeses frente a la isla de Mariveles (Corregidor), a la entrada de la bahía de Manila. Fue la batalla del cabo Bolinao.

En abril, se avistó la segunda escuadra holandesa, que pretendía hacerse con el galeón de Acapulco. Ugalde se encargó de escoltarlo hasta su destino, pese a los siete buques holandeses que le hostigan.

El 29 de julio, Ugalde destruía otro barco en un enfrentamiento entre las islas de Banton y Marinduque, en la batalla de Marinduque, y a otro más al día siguiente en la costa de Mindoro, donde logró dañar seriamente a su capitana.

Ya en agosto, la flota holandesa se retiraba y los galeones regresaban. Pero ante una nueva amenaza, partieron acompañados del recién construido San Diego, derrotándolos en dos nuevas batallas el 16 septiembre y el 4 octubre.

Por esta heroica defensa, Lorenzo Ugalde fue ascendido a sargento mayor de Infantería, y recibió el título de gobernador de la isla de Joló, a la cual se desplazó con un grupo de infantes de armas.

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COMBATE ENTRE BARCOS ESPAÑOLES Y HOLANDESES

El 10 de junio de 1647, doce barcos holandeses sitiaron el puesto de Cavite, en la bahía de Manila. Los españoles hundieron el buque insignia holandés. Estos se retiraron, dejando el puerto bajo control español, pero no sin antes haber destruido Porta Vaga, una fortificación española para la defensa del puerto.

En este nuevo conflicto, Ugalde tuvo que enfrentarse a un ejército de 2.000 joloanos, liderados por el príncipe Salicala, y apoyados por dos buques holandeses de aquella flota. Entonces, se situó a la vanguardia de la defensa del fuerte de Joló con medio centenar de hombres armados. Tras tres días de resistencia, cayó muerto el almirante holandés, que propició la retirada de sus fuerzas navales, y más tarde de los joloanos al no disponer de armas de pólvora ni artillería.

Los holandeses siguieron merodeando por la bahía de Manila hasta el final de la Guerra de los Treinta Años, en 1648.

Lorenzo Ugalde de Orella murió ahogado en aguas de la isla de Samal de Boronjan, en 1650, a consecuencia de un temporal que hizo naufragar el galeón San Francisco Javier que comandaba.

ÚLTIMOS MOMENTO DE LORENZO DE UGALDE Y ORELLA, POR HOMBRADOS OÑATIBIA

10/05/2017

Heroísmo de los guipuzcoanos por Miguel de Abendaño y Eztenaga


Jesuita nacido en Idiazabal, en 1617, Miguel de Abendaño y Eztenaga enseñó filosofía en Valladolid y Soria y teología en Pamplona y Santiago de Compostela.

Escribió tres obras: un tratado de moral La perfección del estado religioso; un tratado de filosofía del derecho en la línea de Francisco Suárez El tratado segundo de pecados, con que se viola la ley; y De divina scientia et praedestinatione, escrito en latín.

DE DIVINA SCIENTIA ET PRAEDESTINATIONE, POR MIGUEL DE AVENDAÑO

En el prólogo de De divina scientia et praedestinatione realizó un verdadero canto épico a Guipúzcoa, resumiendo de forma altamente elogiosa la doctrina fuerista guipuzcoana, con sus consabidos temas: el orgullo del solar patrio (nacer en Gipuzkoa: "Ingenti beneficio Coeli", porque "testatur eximia fides, quam prorsus incorruptam, prorsus invictam erga Dominos suos, ac Reges perpetuo servavit, quaeque optimo jure obtinuit, ut nobilisima, ac fidelissima Guipuzcoana Provincia specioso vocabulo pronuncietur"), la nobleza indiscutible de los guipuzcoanos, su heroísmo frente a los invasores ("maritima peritia" "Militari vigore"), la independencia originaria, la antigüedad del euskera remontada hasta Túbal ("primo Hispaniae fundatore"), la unión voluntaria con Castilla ("ab ipsorum spontanea electione"), la pureza continuada de la fe, la esencia incontaminada por naciones extrañas y la lealtad inquebrantable a la Corona hispánica.

Además de ser buen jesuita y mejor guipuzcoano, añadió un timbre de gloria a la Provincia: el hecho de haber nacido en ella San Ignacio de Loyola, vencedor del malvado Lutero.

SAN IGNACIO DE LOYOLA