En 1580, Felipe II accedía al trono luso por derechos sucesorios, siendo hijo de Isabel de Portugal. Pero la exposición de tales derechos fue acompañada de algunas actuaciones bélicas ante los enemigos de la unión monárquica de toda la península Ibérica.
El general Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, organizó una potente flota para la conquista de Portugal formada por 87 galeras reales a las que se sumaron otras 30 naos privadas. Una de estas últimas era el buque mayor del capitán vizcaíno Pedro de Zubiaur, un galeón de 860 toneles en los que iban embarcados 59 tripulantes de marina y varias decenas de soldados.
Poco después, esta embarcación volvió a ser movilizada para el proyecto del gobernador Pedro Sarmiento de Gamboa que tenía el objetivo de poblar y fortificar el estrecho de Magallanes e impedir la repetición de ataques como el del pirata Francis Drake en su vuelta al mundo con la Golden Hind.
El galeón Pedro de Çubiaurre estaba al mando del maestre Ortuño de Bilbao. Es muy significativo que su nombre hiciese referencia a su propietario, no como el resto de los buques, tradicionalmente dedicados a santos y vírgenes. Era la segunda con más porte, con 47 marineros, 2 pajes, 7 carpinteros y 3 obreros.
La flota, al mando del general Diego Flores de Valdés, partió de Cádiz en septiembre de 1581. Pero un fuerte temporal surgido en aguas atlánticas hizo que la flota regresase a puerto. Una de las naves dañadas fue el galeón Zubiaur, que falto de las oportunas reparaciones y la consideración de vieja hicieron que fuese desechada, con grave pérdida para el naviero vizcaíno.
Zubiaur resumió así su aportación en ambas misiones:
"Serví a Vuestra Majestad con un galeón de ochocientos y sesenta toneles en la guerra cuando se ganó Portugal, y luego en la Jornada del Estrecho de Magallanes."
Algún día llegaría a quejarse que el hundimiento de este galeón fue fruto de la dejadez a la que sometieron sus portadores. No fue la única pérdida, pues en aquellos años, una nave de su propiedad que hacía la Carrera de las Indias tuvo que hacer escala en la isla Tercera, del archipiélago de las Azores, por culpa de una avería. Por lo visto, la familia de marinos mercaderes Zubiaur habían invertido bastante capital en esta empresa. Su nave regresaba de Santo Domingo con rico cargamento de mercancías, pero, una vez en puerto, fue confiscada por el gobernador de la isla.
Zubiaur describió aquel desafortunado suceso de esta manera:
"Tomáronme en la isla de la Tercera un navío, viniendo de Santo Domingo, estando en paz. De mi parte tenía el navío artillería y mercancías, demás de veinte y cinco mil ducados. Vuestra Majestad les perdonó y a mí se me debe mi hacienda."
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| GALEÓN ZUBIAUR |


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