26/06/2016

Armada de Vizcaya en la Guarda del Estrecho de 1407


La participación vasca en las armadas que actuaban o tenían su base en Andalucía comenzó en 1407. En este año, el Reino de Castilla organizó una flota para guardar el Estrecho, era la Flota de la guarda del Estrecho de Gibraltar de 1407. El objetivo era impedir las relaciones entre el Reinos de Granada y el Reino Fez, una entidad africana justo al lado sur del estrecho de Gibraltar.

Su composición era de 39 navíos, en los que alternaban las embarcaciones cantábricas y andaluzas. Entre las primeras predominaban los veleros (naos, barcos, balleneres), mientras que las segundas eran embarcaciones mixtas (galeras y leños).

La Armada del mar Cantábrico reunía un total de 24 unidades, siendo mayoritarias las procedentes de puertos de Vizcaya. Las naos de Vizcaya estaban al mando de Robín de Braquemont, antiguo embajador francés, y de Fernán López de Estúñiga consejero del rey; mientras que las galeras de Vizcaya eran capitaneadas por Juan Rodríguez Sarmiento.

El enfrentamiento entre las flotas cristiana y musulmana se planteó, por temor a la ausencia de viento, como un choque de galeras. Esto obligó a los cristianos a repartir parte de las tripulaciones de las naos en sus galeras, que eran pocas. Paradójicamente, en el momento de iniciarse el combate fue el recio viento de Levante el que impidió el concurso de los veleros, empujados hacia Tarifa, aunque finalmente pudieron participar en él.

El resultado final fue favorable a los castellanos: se apoderaron de 8 galeras y obligaron a sus enemigos a incendiar otras 13, además de un número indeterminado de cárabos, leños y zambras. Tras el combate, parte de la flota continuó las labores de vigilancia.

Tres años después, en 1410, se reeditó la Flota del Estrecho, constituida por 15 galeras, 5 leños, 6 naos y 20 balleneras. Según la Crónica de Juan II, la participación vizcaína fue de 3 galeras y un número indeterminado de balleneres, al mando de Ruy Gutiérrez de Escalante. La composición debió de ser similar a la de su antecesora, con predominio de veleros norteños y embarcaciones mixtas del sur.

Su intervención fue realizada tanto en Sevilla como en Cádiz, limitándose a diversos apresamientos, sin existir enfrentamientos de envergadura.

nao vasca urazandi motrico armada vizcaya
NAO VASCA DEL SIGLO XV

En 1430, se organizó en Sevilla una Armada contra la Corona de Aragón y el Reino de Granada. En ella participaron nuevamente los marinos vascongados, aunque resulta difícil establecer su aportación.

En esta armada, dos de los capitanes de las naos y balleneres eran de Bilbao y que otro era de Bermeo, aunque abundaban los apellidos vascos.

En cuanto a las galeras, 15 constan como sevillanas y 5 de Santander, aunque parte de estas últimas estaban tripuladas por marinos vascongados, planteando una dicotomía entre el lugar de custodia de las embarcaciones y la procedencia de sus tripulaciones.

22/06/2016

Expansión territorial de Navarra con Sancho I Garcés


Tras la muerte de Fortún, en el 905, el último de los reyes pamploneses de la dinastía Íñiga, fue proclamado Sancho I Garcés, primer rey de la dinastía Jimena hasta el 925. Este fue artífice de una expansión territorial más allá de las iniciales fronteras anexas a Pamplona, gracias a sus fuertes vínculos con los demás reinos cristianos. Siendo aliado de Ordoño II de Asturias reconquistó Estella, Nájera y Calahorra.

Pampona y León se afirmaban como monarquías hispánicas cristianas en lucha reconquistadora frente al islam y sus uniones matrimoniales se hicieron más necesarias que nunca ante la amenaza islámica. Por eso, Sancho I de Pamplona y García I de León establecieron una política colaboracionista y una alianza militar frente al poder de Córdoba. La alianza pamplonesa-leonesa, aparte de rechazar el peligro que era común a toda la Hispania cristiana, favoreció la expansión reconquistadora de ambas monarquías.

SANCHO I GARCÉS ENTERRADO EN EL CASTILLO DE MONJARDÍN

En el valle del Ebro se produjo un vacío de poder cuando en el año 907, Sancho I tendió una emboscada al líder de la dinastía Banu Qasi de Tudela, muladíes conversos descendientes de los hispano-godos Casio, que ejercían el poder islámico desde varias generaciones.

Sancho I inauguraba su reinado con un importante avance por tierras de Estella, ocupando las fortalezas musulmanas hasta el Ebro e instalándose definitivamente en San Esteban de Deyo (Monjardín). En el 914, tomó Calahorra y cuatro años más tarde Alanje y Nájera. Además mantuvo la influencia sobre el pequeño Condado de Aragón.

Simultáneamente, García I de León, apoyando la acción del rey pamplonés, obtuvo una importante victoria en Arnedo. Su hermano Ordoño II le sucedía en el trono, dando muestras de agresividad frente al islam, mediante las expediciones reconquistadoras de Évora y Mérida.

La debilidad que en esos momentos atravesaba Al-Ándalus permitió fortalecer las tierras navarras por la ribera del Ebro y del Arga así como de la alta Rioja. Los monasterios de San Millán de la Cogolla y Albelda protagonizaron la actividad cultural y repobladora del momento.


BATALLA DE VALDEJUNQUERA

El emir de al-Ándalus, Abderrahman III, proclamaba la guerra santa contra el infiel cristiano. Deseoso de gestar un mortal golpe a los enemigos del norte peninsular, se puso al frente de un impresionante ejército compuesto por levas cuajadas de entusiastas soldados de Alhá y comenzaba un calendario de azote y guerra para las huestes cristianas.

En el verano de 920, los pueblos y ciudades a ambos lados de la frontera se preparan para las aceifas, pero esta vez el ataque musulmán estuvo encabezado por el emir. Los servicios de espionaje de ambos bandos trabajan para establecer estrategias.

Lo que en principio parecía una aceifa sobre Zamora se desveló como un ataque generalizado contra Navarra. El rey Ordoño II, quien esperaba una acometida sobre Simancas, acudió a toda prisa en ayuda del rey pamplonés Sancho I. Todo fue inútil y las tropas de ambos monarcas coaligados fueron abatidas en la batalla de Valdejunquera. De ese llano navarro entre los valles estelleses de Guesalaz y Yerri, llamado por los cronistas árabes Muez, fueron pocos los caballeros y guerreros cristianos que lograron escapar junto a sus reyes por los montes de Andía. De cualquier forma, navarros y leoneses mantuvieron las fronteras establecidas.

EXPEDICIÓN DE ABD AL-RAHMÁN III DEL 920

El inicial auge militar de los reinos cristianos hispánico a comienzos del siglo X fue frenado por esta contundente derrota, a pesar de lo cual las fronteras no experimentaron modificación, ni rompieron la alianza política y militar de colaboración reconquistadora navarro-leonesa. Por eso, tres años después, los ejércitos de Sancho I y Ordoño II emprendieron la reconquista de La Rioja, recuperando Nájera y Viguera para el Reino de Pamplona. La alianza se reforzó mediante el matrimonio entre Ordoño II con Sancha, hija de Sancho I.

En la primavera del 924, Abd Al Rahman III proclamaba el Califato de Córdoba de su dinastía Omeya, con total independencia política y religiosa del Califato de Damasco de los Abbasies. Su primera acción militar como califa fue una expedición de saqueo a Pamplona y control sobre el territorio de los Banu-Qasi. Puso en marcha un contundente ejército de castigo que, tras remontar el valle del Ebro desde Tortosa a Zaragoza, se unieron los tuyibíes. Juntos entraron, en julio, en Navarra, procediendo a la destrucción sistemática de todo cuando encontraron, incluida Pamplona, que fue abandonada por sus habitantes, refugiados en las montañas. Regresaron por el sur, arrebatando Tudela a los Bau Qasi, cuya dinastía fue enviada a Córdoba para su integración en el ejército. Su poder en la zona había terminado.

Además, impuso un régimen de pago de tributos a los reinos cristianos del norte. Esta presión suponía un peligro, tanto para la frontera oriental de Pamplona como para la frontera oriental de León, que se agravaría con la muerte de Ordoño II en el 924 y la de Sancho I dos años después.

EXPEDICIÓN DE ABD AL-RAHMÁN III DEL 924

La muerte de Sancho I Garcés, en el 926, llegó cuando su heredero García I Sánchez era un niño. Su madre, doña Toda, consiguió gobernar el reino con diplomacia y fortalecerlo mediante uniones matrimoniales de sus hijas con los principales mandatarios de los reinos hispanos cristianos.

En el 939, el califa Omeya realizó una dura aceifa contra el Reino leonés, con el propósito de quebrantar por la vía de las armas la alianza navarro-leonesa. La batalla de Simancas dio como resultado la derrota del ejército cordobés y el avance leonés al sur del Duero. La derrota de Abd Al Rahman III fue la primera gran victoria cristiana.

García I Sánchez reinó hasta el 970. A su muerte Navarra ya era la potencia hegemónica entre los reinos cristianos peninsulares. El auge navarro coincidió con el declive de León y el ascenso de Castilla.

Los reyes Sancho II Abarca y García II Sánchez mantuvieron la política displicente de sus ancestros con respecto a los musulmanes de Al-Ándalus.

EXPEDICIÓN DE ABD AL-RAHMÁN III DEL 934

EXPEDICIÓN DE ABD AL-RAHMÁN III DEL 937

20/06/2016

Monumento a Legazpi y Urdaneta en Manila, por Agustín Querol y Subirals



Andrés de Urdaneta y Miguel López de Legazpi, naturales de las villas guipuzcoanas de Ordizia y Zumarraga, han pasado a la historia de las islas Filipinas como sus fundadores. Por tal relevancia histórica compartan un conjunto escultórico en una espléndida plaza de Manila, situada en un distrito de Intramuros. El Monumento a Legazpi-Urdaneta es un conjunto escultórico construido en bronce y granito en estilo neoclásico, fue diseñado y realizado en Barcelona en 1895, por el escultor español Agustín Querol y Subirals. Pero fue finalmente levantado en la capital filipina en 1929.

Acompañan al pedestal emblemas de la Marina, el Valor y la Ciencia y los nombres grabados de Magallanes, Elcano, Loaisa y Villalobos; cuatro marinos que también pasaron por las islas Filipinas en expediciones del siglo XVI.


El monumento conmemora la colonización y evangelización de las islas Filipinas en 1565 por ambos patriotas vascongados en nombre de su rey Felipe II y a mayor gloria del Imperio de la Monarquía hispánica.

La estatua de Urdaneta lleva una cruz y un libro del Evangelio, signos que representan el Catolicismo; mientras que Legazpi sostiene una espada, que simboliza el poder. Ambos aparecen estar dando un paso al frente, como si estuviesen caminando en su expedición. En la parte inferior aparece la figura de una mujer que les señala. En 1966 se le añadió una placa conmemorativa con las firmas del presidente de la República, del cardenal de Manila y del arzobispo de Cebú.


18/06/2016

Aplicación de la Reforma católica en Navarra en los siglos XVI y XVII


Navarra se vio afectada por la proximidad de la Reforma Protestante, implantada por la dinastía Albret en la Baja Navarra, donde fue rechazada por la población, que padeció por ello sangrientos episodios de persecución a partir de 1562.

A este lado del Pirineo se asumió la ortodoxia católica con ahínco, aunque son tolerar nunca la implantación de un tribunal de la Inquisición dentro de Navarra. Actuaba el de Logroño. La adhesión incuestionable del reino navarro al Catolicismo no se tradujo sin embargo en una rápida asimilación de los mandatos reformadores del Concilio de Trento (1545-1563), en parte porque los eclesiásticos se resistían a reformar sus pautas de vida y en parte también porque la aplicación de la legislación tridentina desde el Gobierno central se interpretaba como un proceso de castellanización.

El primer paso, previo incluso a la reunión den Trento, fue la sustitución de los obispos comendatarios italianos por otros castellanos y residentes en la diócesis, que comenzaron a tomar medidas para reformar el clero. La serie se inició en 1539 con Pedro Pacheco. También por entonces el rey empezó a designar a los abades de los más importantes monasterios. El instrumento básico para aplicar la Reforma Católicafue el Sínodo diocesano, que tardó dos décadas en culminarse y cuyas Constituciones se editaron en 1590. Fueron durante siglos las normas internas básicas de la diócesis.

CONCILIO DE TRENTO

Con todo, la reforma de las costumbres del clero y la mejora de su formación fue una cuestión que abarcó todo el siglo XVII. El problema básico era la falta de un seminario conciliar que unificara la formación del clero bajo la dirección del obispo. El clero, que tenía que pagar el seminario con una parte de sus rentas, se negó a secundar los planes episcopales para erigirlo. Su fundación se retrasó hasta 1777. La intervención de la corona fue necesaria, dentro del espíritu del Reformismo borbónico, para incrementar las rentas del bajo clero mediante la reforma de los planes beneficiales, emprendida a partir de 1768.

Un fruto de la Reforma Católica fue el florecimiento de las fundaciones de conventos a finales del siglo XVI y en la primera mitad del XVII. Los jesuitas crearon colegios en Pamplona (1580) y Tudela (1600). Los capuchinos se instalaron por primera vez en Pamplona en 1606 y sesenta años después contaban con 8 conventos, un noviciado y dos centros de estudio. Los carmelitas descalzos fundaron 7 casas, entre femeninas y masculinas.

El siglo XVIII todavía conoció fundaciones de conventos, promovidas en algunos casos por ricos indianos. La década de 1730-40 vio nacer a seis nuevos conventos. A finales de la centuria, Navarra contaba con 9 monasterios (1 femenino), 43 conventos de religiosos y 20 conventos de religiosas.

Se difundieron, sobre todo en el siglo XVII, devociones y prácticas que alcanzaron gran arraigo popular: el Corpus Christi se convirtió en una gran fiesta, la devoción a la Virgen y la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción, la devoción a los santos, la proliferación de cofradías caritativas, asistenciales o devolucionales, etc. La religiosidad barroca se asimiló plenamente en Navarra en el marco de la Reforma Tridentina y constituyó un elemento de identificación con el resto de España, que hizo de ella un elemento esencial de la vida del país, ampliamente reflejado en el arte y la cultura de la época.

FRESCOS DEL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL DE PAMPLONA

15/06/2016

Bartolomé Ferrelo


Capitán de la Expedición a la costa oriental americana de 1542

BARTOLOMÉ FERRELO

Bartolomé Ferrelo era natural de Bilbao, Vizcaya, donde nació en 1499. Pasó a la historia marítima por ser piloto de la expedición de Juan Rodríguez Cabrillo para explorar la parte norte de California. Fue la primera exploración de la costa oriental norteamericana.

En 1542, iba como piloto a las órdenes de Rodríguez Cabrillo, capitán portugués enviado por Mendoza, el virrey de México, para la exploración de la parte norte del actual estado de California. La expedición estaba compuesta de tres naves: el San Salvador, la nave insignia, un galeón de 200 toneladas que Cabrillo mismo había construido; la Victoria de unas 100 toneladas; y la fragata o bergantín San Miguel con 26 remos. La expedición de Cabrillo fue la primera exploración que se adentró en la costa oriental de los actuales Estados Unidos.

La pequeña flota partió el 27 de junio desde Barra de Navidad (Jalisco) y acompañaban a Cabrillo marineros, soldados, indios, esclavos africanos, un sacerdote, alimentos para dos años, animales en pie y mercancías. Navegaron a lo largo de la costa hasta punta del Año Nuevo (37°10'N), al norte del actual Monterrey. Las naves se separaron debido a los fuertes vientos y tormentas. Después de varios días de búsqueda se reunieron el 15 de noviembre para navegan sin rumbo, descubriendo la bahía de los Pinos (Monterey Bay).

CARTOGRAFÍA DE LA EXPEDICIÓN DE CABRILLO Y FERRELO

El 18 de noviembre navegaban hacia el sur, buscando el resguardo de la bahía de la isla de San Miguel, adonde arribaron el día 23. Los siguientes tres meses los pasaron ahí resguardándose de las tormentas invernales y reparando las embarcaciones. Durante la estancia, Cabrillo moría por una herida gangrenada en enero de 1542.

Ferrelo le sucedió en el mando como capitán de la flota y continuaron los descubrimientos hacia el norte, hasta alcanzar la latitud 43°N, donde vio la costa del cabo Blanco, que más tarde George Vancouver bautizará como cabo Orford (Oregón).

El frío excesivo, la falta de provisiones, las enfermedades y la insalubridad de su barco, les obligaron a regresar sin alcanzar el paralelo mencionado en sus instrucciones. A los 41°30'N se dio cuenta de un punto destacado en tierra al que, en honor del virrey, le dio el nombre de cabo Mendocino. Desde este punto se embarcó de regreso a Barra de Navidad, situado a 19°45'N, adonde llegaron el 14 de abril 1543. Gracias a esta exploración Ferrelo estableció que la costa norteamericana del océano Pacífico era una línea continua entre esos dos puntos.

A los pocos años, murió en la ciudad de México, en 1550.

14/06/2016

Linaje Orbea de Éibar


La casa solar de Orbea en Éibar es una de las más importantes de la villa por su mucha antigüedad, la jerarquía de sus poseedores y el número de hijos ilustres que de ella han descendido.

LINAJE ORBEA DE ÉIBAR

Juan de Orbea fue tesorero general del Reino de Aragón.

Carlos de Orbea fue general en la Real Armada de la Carrera de las Indias.

Domingo de Orbea, nacido en 1507, fue proveedor general de las galeras en España y caballero de la Orden de Santiago en 1557.

Domingo Martínez de Orbea fue tesorero general de España y del emperador Carlos V en Flandes.

Juan Bautista de Orbea fue secretario real del Consejo de Guerra y gentil-hombre de la Casa Real del reinado de Felipe III, en el primer cuarto del siglo XVII.

Manuel María de Orbea fue padre de Juan Manuel, Casimiro y Mateo, fundadores fundadores de la fábrica de armas bajo la razón social de Orbea hermanos en el año 1859, y que subsistió en el siglo XX, con sucursales en el extranjero, y dando ocupación a varios cientos de obreros.

Martín de Orbea, nacido en 1591, fue teniente general y, en 1627, caballero de la Orden de Santiago. Su primera acción naval fue en la toma de la Goleta, en 1612, donde se distinguió extraordinariamente. Fue propuesto para capitán de marina e infantería por la Junta de Ordizia de 1619, y para general de la Flota de Guipúzcoa por la Junta de Guetaria de 1626.

En 1631, era comandante de cinco galeones de la Real Armada de Tierra Firme y de la Real Flota de la Nueva España. En mayo de 1635, embarcó en la Flota de Indias rumbo al Virreinato de la Nueva España con el marqués de Cardereita y el general Juan de Vega Bazán.

En septiembre de 1638, se reunió con la escuadra del guipuzcoano Carlos de Ibarra, y juntas las dos escuadras invernaron en Veracruz, regresando a Cádiz en julio de 1639, conduciendo las mercancías del Virreinato novohispano. Regaló a la iglesia donde fue bautizado un magnífico estandarte, que estuvo muchos años ondeando en el techo de la parroquia. Murió en Vélez-Málaga.

LINAJE ORBEA DE ÉIBAR

06/06/2016

Monumento a la Batalla de las Navas de Tolosa, por Antonio González Orea


El complejo escultórico a la batalla de las Navas de Tolosa está realizado el escultor Antonio González Oreapor el arquitecto Manuel Millán López. Está situado en La Carolina, en la entrada norte de la localidad de Navas de Tolosa de la provincia de Jaén, y fue inaugurado 1881. La obra conmemora la victoria de los reinos cristianos hispánicos sobre el ejército invasor de los almohades de Al-Nasir el 16 de julio de 1212.

En el conjunto aparece la figura en bronce de Martín Halaja, pastor que mostró el camino a las tropas cristianas para llegar a la zona del enfrentamiento sin ser descubiertos.


En segundo lugar y esculpidos en piedra aparecen los protagonistas cristianos, dispuestos sobre unos grandes muros, símbolos de los duros y angostos caminos que representa Sierra Morena: Diego II López, Rodrigo Jiménez de Rada, Pedro II, Alfonso VIII y Sancho VII.

Diego II López de Haro el Bueno, señor de Vizcaya, encabezó la vanguardia de ataque del Ejército de Castilla. Lleva en su cintura un pequeño escudo de armas de su linaje.

Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo, fue el promotor intelectual de la cruzada, consiguiendo refuerzos de la Europa cristiana y las órdenes militares, y el apoyo del papa Inocencio III, además de ser el cronista oficial de la contienda.

Pedro II el Católico, rey de Aragón, aportó más de 3.000 hombres al contingente cristiano. Aparece junto a su escudo real aragonés, el de las cuatro barras.

Alfonso VIII el Batallador, rey de Castilla, fue el que más efectivos aportó y el principal estratega militar gracias a su experiencia adquirida en la batalla de Alarcos de 1.195 contra los almohades. Por eso aparece en el centro sosteniendo el escudo de su reino, el castillo.

Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra, a sus pies aparece el escudo real navarro. Se trata de una cadena, la que protegía el bastión del miramamolín, que fue confiscado por caballeros de su ejército como trofeo de guerra e incorporado más tarde al escudo de Navarra.


27/05/2016

Francés de Álava y Beamonte


Embajador real en París en 1562, capitán general de Artillería y consejero del Real Consejo de Guerra en 1572

FRANCÉS DE ÁLAVA Y BEAMONTE

Francés de Álava y Beamonte era natural de Vitoria, donde nació en 1518. Era hijo de Fernando de Álava y Magdalena de Beaumont y Navarra. Durante su infancia residió en Álava y Navarra por razones familiares.

Cursó estudios en Valladolid mantenido por su tío segundo Diego de Álava y Esquivel, oidor de los Consejos de Castilla y de Órdenes.

En 1543, fue aceptando como miembro de la Orden de Calatrava, año en que fue incluido en la Casa y Corte del Rey Católico. A los treinta años de edad, heredó el mayorazgo de Diego de Álava. Fue capitán y continuo del emperador Carlos V, formando parte de los Tercios de Infantería desplegados en Italia, Alemania y Flandes.

En 1562, el rey Felipe II le nombró embajador real en Francia de carácter extraordinario para el cumplimiento de misiones concretas encaminadas principalmente a la restauración católica en toda Europa y al espionaje para dotar de valiosa información a la Monarquía de los Habsburgo.

En 1565, contribuyó a transportar el cuerpo de San Eugenio, primer arzobispo de Toledo, desde el monasterio de Saint-Denys.

En 1567, fue finalmente nombrado embajador ordinario en París, cargo que desempeñó hasta 1571, cuando fue sustituido por Diego de Zúñiga. Existe un informe redactado a petición de Felipe II para poner en antecedentes a su sucesor en la embajada francesa con el título Los Advertimientos y relación de las cosas de Francia dada por D. Francés de Álava, embajador de Felipe II en París (1564-1571).

En 1572, volvió a Madrid para asesorar al rey sobre Francia y Flandes. Desde el 17 de mayo, fue capitán general de la Artillería de los Reinos y Coronas de Castilla y Aragón, y también fue oficial del Consejo Real de Guerra.

Su última actividad en la Corte fue el viaje a las Cortes de Monzón, en 1585, muriendo al año siguiente. Nunca se casó, pero tuvo en París un hijo llamado Diego.

Su vida, antecedentes familiares y copiosa correspondencia inédita con Felipe II (1564-1570) ha sido estudiada por Pedro y Justina Rodríguez en Correspondencia inédita de Felipe II con su embajador en París (1564-1570), publicada en san Sebastián en 1990 por la Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones.

ESCUDO DE ARMAS DE ÁLAVA Y DE BEAMONTE