16/09/2026

Breve historia de Euskadi, por De la Granja, De pablo y Rubio Pobes



Breve historia de Euskadi. De los fueros a la autonomía
José Luis de la Granja, Santiago de Pablo y Coro Rubio Pobes, Editorial Debate (2000), Ensayo, 320 páginas

En la historia de Euskadi abundan viejos tópicos errados y falsos mitos, y escasean en cambio obras de divulgación de calidad capaces de ofrecer una síntesis objetiva de los últimos siglos. Eso es lo que consigue Breve historia de Euskadi, una valiosa aportación, oportuna y necesaria, sustentada en las mejores investigaciones de los últimos treinta y cinco años.

A partir de la situación de las provincias vascas en el siglo XVIII, observamos la transformación del régimen foral y su inserción en el Estado español liberal, las guerras carlistas del XIX y el proceso de modernización y nacimiento del pluralismo político y cultural durante la Restauración. Ya en el siglo XX se suceden la II República, el efímero Estatuto del 36, la Guerra Civil, la dictadura, el exilio, la conflictiva Transición y el Estatuto de Guernica, hito fundacional de Euskadi como realidad institucional. Con la historia política como hilo conductor, este libro descubre, analiza e interpreta las líneas fundamentales de la compleja evolución del País Vasco en la época contemporánea, integrando los aspectos económicos, sociales, culturales y religiosos en una coherente visión global.

Un admirable esfuerzo de síntesis y objetividad que ayudará a comprender mejor pasado, presente y futuro de Euskadi frente a tanto uso interesado de la historia.

ÍNDICE:

Prólogo

1. Introducción: el país de los Fueros

Las Provincias exentas
Crisis económica y conflictividad social
La Ilustración vasca
A las puertas del nuevo siglo: la Guerra de la Convención y la Zamacolada


2. El ciclo bélico: Fueros y Constitución (1808-1876)

La Guerra de la Independencia: del Estatuto de Bayona a la Constitución de Cádiz
Los Fueros, entre el absolutismo reformista y el liberalismo
La primera guerra carlista y la cuestión foral
La inserción del régimen foral en el Estado liberal
Recomposición social y cambio económico. En los orígenes de la industrialización
La construcción de la identidad vasca en el siglo XIX
El fin del ciclo foral: el Sexenio democrático, la segunda guerra carlista y la ley de 21 de julio de 1876


3. El ciclo del pluralismo vasco (1876-1937)

Los Conciertos económicos
La revolución industrial y sus consecuencias
La conflictividad laboral, el movimiento obrero y las izquierdas
El pluralismo político en la Restauración
La cuestión religiosa
La incidencia de la Primera Guerra Mundial y la crisis de la Monarquía
De la Dictadura a la Dictablanda
Entre la religión y la autonomía: la Segunda República
El nacimiento de Euskadi en la Guerra Civil
El pluralismo cultural


4. De la Dictadura a la democracia y la autonomía (1937-1979)

El primer franquismo: autarquía, represión y nacionalismo
El exilio en Europa y América
Desarrollo económico, cambios sociales y movimiento obrero
Ocaso del franquismo y nuevo protagonismo en la oposición
La conflictiva Transición a la democracia
La nueva autonomía: el Estatuto de Guernica

Epílogo: La Euskadi actual (1980-2010)

Cronología (1808-2010)

Bibliografía

Siglas

Índice alfabético


Biografía de los autores:

José Luis de la Granja Sainz es catedrático de Historia Contemporánea en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación desde 1990. Es profesor universitario desde 1978 y de la UPV/EHU desde 1981. Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras por la Universidad de Deusto. Amplió estudios en la Universidad de Pau (Francia). Doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor Tutor de la UNED en el Centro Asociado Bizkaia desde 1991. Ha sido profesor visitante en las Universidades de Nevada Reno (EEUU), de Provence (Francia) y de Alicante.

Uno de los más reputados historiadores del País Vasco. Sus líneas de investigación se han centrado en la historia del nacionalismo vasco, la Segunda República y la Guerra Civil. Es autor de numerosas obras como:
Nacionalismo y II República en el País Vasco (1986 y 2008)
- El Estatuto vasco de 1936 (1988)
- República y Guerra Civil en Euskadi (1990)
- El nacionalismo vasco: un siglo de Historia (1995 y 2002)
- El siglo de Euskadi (2003)
- El oasis vasco. El nacimiento de Euskadi en la República y la Guerra Civil (2007)
- El nacionalismo vasco. Claves de su Historia (2007)

Además ha sido coeditor de Tuñón de Lara y la historiografía española (1999) e Historia del País Vasco y Navarra en el siglo XX (2002 y 2009), coautor de La España de los nacionalismo y las autonomías (2001 y 2003) y codirector de la Guía de fuentes documentales y biográficas sobre la Guerra Civil en el País Vasco (2010).


Santiago de Pablo Contreras es doctor en Geografía e Historia por la Universidad del País Vasco. Dedicado a la docencia desde 1986, es catedrático de Historia Contemporánea en la Facultad de Letras de la UPV-EHU, en el campus de Vitoria-Gasteiz. Ha sido vicedecano de la Facultad de Filología y Geografía e Historia entre 2000 y 2003 e investigador invitado en el Center for Basque Studies de la Universidad de Nevada, Reno, durante el curso 2009-2010.

Es además miembro de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, y desde 1998, coordinador de las Jornadas La Historia a través del cine, organizadas por el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda, de la Universidad del País Vasco. Participa activamente en prensa, como codirector de la revista de investigación y cultura vasca Sancho el Sabio, y colaborador habitual en las páginas de opinión de El Correo (Bilbao) y El Diario Vasco (San Sebastián).

Ha sido ganador de varios certámenes de investigación, entre los que destacan el Premio de Ensayo Becerro de Bengoa, otorgado por la Diputación Foral de Álava en 1995, y el Premio Film-Historia (Universidad de Barcelona), al mejor libro de historia y cine del año 2006.

Sus investigaciones se han centrado en la historia del País Vasco y del nacionalismo en el siglo XX y en las relaciones entre el cine y la historia. Sobre estos temas ha publicado, entre otros libros:
- Tierra sin paz. Guerra Civil, cine y propaganda en el País Vasco (2006)
- En tierra de nadie. Los nacionalistas vascos en Álava (2008)
- Nacionalista Vasco (1999, 2001 y 2005)


Coro Rubio Pobes es profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco. Sus investigaciones se han centrado en el siglo XIX vasco, en cuestiones de historia política y de cultura política, singularmente en la conformación de identidades colectivas. Entre sus principales publicaciones están:
- Revolución y tradición. El País Vasco ante la Revolución liberal y la construcción del Estado español, 1808-1868 (1996)
- Fueros y Constitución: la lucha por el control del poder. País Vasco, 1808-1868 (1997)
- La identidad vasca en el siglo XIX. Discurso y agentes sociales (2003)

Además es coautora de Los liberales. Fuerismo y liberalismo en el País Vasco (1808-1876) (2002)

12/09/2026

Juan López de Lazarraga y Araoz


Secretario del Consejo Real, contador real de Castilla, secretario personal del rey Fernando el Católico y albacea testamentario de la reina Isabel la Católica

JUAN LÓPEZ DE LAZARRAGA Y ARAOZ

Juan López de Lazarraga y Araoz nació en Oñate, en 1440. Su padre fue Pedro López de Lazarraga, señor de la casa y mayorazgo de Lazarraga, y su madre Marina de Araoz, siendo ambos de la misma villa oñatiarra. Recibió de su padre el patronazgo y derechos del Monasterio de Santa María de Gemein, las casas de "cal y canto" con sus huertas y su torre en la rúa Nueva de Oñate, las casas y caserío de Bidaurreta con sus ruedas y molinos, los seles de Garibay, Uribarri, Ercilla y todos los bienes raíces que tenía en el Condado de Oñate. Fue nombrado alcalde de las causas civiles en las villas de Marquina y Rentería.

Su casa solariega es la Torre-Palacio de Lazarraga, contigua al consistorio municipal, al otro lado de la calle Atzeko. Es un edificio inicialmente gótico reformado y ampliado posteriormente con la construcción del palacio. En la parte superior de la fachada principal se encuentra el escudo de armas del linaje Larrazaga. La torre cuenta con unos esgrafiados muy castellanos en la fachada y garitones de rollo en sus cuatro esquinas.

Casó en primeras nupcias con María de Murguía, hija de Andrés de Murguía, alcalde de Oñate, que le dio su único hijo legítimo, Pedro López de Lazarraga, y murió a los pocos años.

En 1493, casó por segunda vez con Juana de Gamboa, que aportó al patrimonio familiar el mayorazgo de la casa de Irarrazabal, en Deva. Juana murió en 1508, sin dejar hijos comunes con Lazarraga, legando a éste todos los bienes de los Gamboa de Oñate no vinculados en el mayorazgo de la casa de Irarrazabal, que pasaron a su prima María de Irarrazabal y Andía. Esta también murió sin descendencia, y su patrimonio de la Casa de Irarrazabal pasó a un primo suyo, Antón González de Andia, siguiendo la línea del mayorazgo.

Por último, tuvo una hija sin matrimonio con la oñatiarra María de Leturia, llamada María López de Lazarraga, que fue legitimada por la reina Juana en 1512, pero murió sin descendencia, en 1527.

A inicios del siglo XVI, por tomar parte de las contiendas bélicas del reinado de los Reyes Católicos, obtuvo un casa solar en Granada, en 1502, y otros bienes en Valladolid y Salamanca. Estuvo al servicio del Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, enrolado en el Ejército como alférez en la conquista de Nápoles y como capitán en la invasión de Navarra de 1512.

UNIVERSIDAD RENACENTISTA DE OÑATE

Pero su vida estuvo al lado de los Reyes Católicos, ganándose la confianza de ambos y siendo recompensado por sus servicios con gratitud. Fue una época en la que los grandes nobles actuaban como auténticos soberanos de sus territorios. En el caso de los territorios vascos, los linajes de Oñaz y de Gamboa desencadenaban los últimos ataques a villas y ciudades, devastando también el medio rural en sus Guerras de Bandos. Por petición de las Hermandades Provincias vascas, los reyes Isabel y Fernando se propusieron acabar con estos abusos de poder y finalizar los enfrentamientos banderizos.

La reina Isabel supo valorar las actitudes de Lazarraga, reteniéndolo a su lado como hombre de confianza y como persona adecuada para restablecer el lamentable estado de la hacienda castellana tras la Guerra Sucesoria y la Guerra de Granada. Es por esto que consiguió uno de los dos cargos como contador mayor de Castilla, después de haber sido antes contador de Gutiérrez de Cárdenas, comendador de León.

En 1502, fue designado secretario del Consejo Real y secretario personal de Fernando, cuya confianza se incrementó cuando fue designado albacea testamentario de Isabel, en 1504. Tras la muerte de esta, mantuvo sus servicios como secretario real para Fernando de Aragón y Juana de Castilla hasta 1518.

En 1511, recibió la tenencia de la fortaleza de Alegría en Álava, tras apoderarse del castillo. Entre los títulos y mercedes, consiguió ser caballero de la Orden de Santiago.

Su servicio en la Corte significó para la saga de los Lazarraga un beneficio económico y prestigio social, estableciendo una red de intereses familiares para ocupar cargos de responsabilidad en la administración de la Monarquía de los Habsburgo durante generaciones.

En cuanto a su aportación a su villa natal, Juan López de Lazarraga fue, junto a Rodrigo Mercado de Zuazola fundador de la Universidad Sancti Spiritus de Oñate en 1548, el gran mecenas del Renacimiento.

MONASTERIO DE BIDAURRETA

Además, pasó a la historia por fundar el Monasterio de la Santísima Trinidad de Bidaurreta, bajo la advocación de Santa Clara. Partió de la voluntad de Larrazaga y de su mujer, para construirse una sepultura digna de su alcurnia en su villa natal. Obtuvo la aprobación del papa Julio II en diciembre de 1509, y contó con alguna ayuda monetaria. Pero necesitó la autorización de los reyes Fernando y su hija Juana, en 1510, tras la oposición del conde Oñate Pedro Vélez de Guevara y del Cabildo de la iglesia monasterial de San Miguel de Oñate.

En marzo de 1510, comenzó la construcción de edificio, y al año siguiente obtuvo licencia para albergar a las primeras clarisas franciscanas procedentes de Vitoria, aportando Lazarraga una dote para su mantenimiento por valor de 50.000 maravedís. En 1514, se redactaron sus estatutos conventuales.

Sus estilos son gótico, renacentista y mudéjar. Son interesantes los dos retablos de la iglesia, el principal en barroco y el otro plateresco. Es el primer retablo tallado en estilo renacentista de Guipúzcoa. Las armas de Juan López de Lazarraga y Juana de Gamboa (casas de Lazarraga y de Irarrazabal) han quedado esculpidas en varios lugares del dicho edificio.

En 1516, dejó testamento escrito en Madrid, y dos años más tarde fallecía. Fue enterrado en la capilla principal del monasterio de Bidaurreta, al lado de su segunda mujer Juana de Gamboa. Su enorme patrimonio fue legado a su sobrina María López de Lazarraga, hija de su hermana Marina y del licenciado Salinas.

PALACIO Y TORRE DE LAZARRAGA

07/09/2026

Asedio de Fuenterrabía de 1476


El primer asedio importante que sufrió la villa de Fuenterrabía aconteció en 1476, asediada por el Ejército francés de Luis XI, durante la Guerra de Sucesión de Castilla. En esta contienda luchaban los partidarios de Isabel I la Católica de Trastámara, entre los que se encontraban Fernando el Católico y la Corona de Aragón, el Señorío de Vizcaya y las provincias de Álava y Guipúzcoa, contra los aliados de Juana la Beltraneja y el rey portugués Alfonso V, entre los que estaban los Reinos de Francia y de Portugal.

Este contexto contó al detalle el humanista Hernando de Pulgar, cronista de los Reyes Católicos:
"El rey de Francia se acercó a la frontera con 40.000 hombres, para hacer la guerra a la provincia de Gipuzkoa, y poner cerco a la villa de Fuenterrabía. Entendía el rey que tomada esta villa, por ser la primera y la más fuerte de toda la provincia, muy fácilmente tomaría las otras."

A continuación describió las defensas naturales de la villa:
"Aunque la villa está puesta en alto y los muros de ella son altos, en las crecientes la mar la rodea por una parte y sube hasta la mitad del muro. La parte que queda en tierra está llena de torres y la disposición del lugar la hace más fuerte, porque es terreno fragoso y montañoso, donde apenas pueden andar caballos ni otras bestias."

FUENTERRABÍA EN EL SIGLO XV

El Ejército francés atravesó la frontera penetrando en Guipúzcoa, haciendo grandes destrozos y quemando las villas cercanas a Fuenterrabía. El cronista relató cómo se preparó esta villa para el asedio y cómo transcurrió el primer intento de aslto:
"Visto el poderío francés, los de la provincia enviaron a pedir ayuda a la reina, que estaba en Burgos. La reina envió a Don Juan de Gamboa, para que entrase en Fuenterrabia y tomase la capitanía della, y mandó a la gente de las villas y de todos los valles que fuesen a resistir a los franceses que habían entrado a hacer la guerra en sus reinos.
Entró don Juan de Gamboa en Fuenterrabía con 1000 hombres de la tierra, e hizo grandes trincheras, baluartes, fosos y otras defensas.
Los franceses se asentaron a distancia de unos 3000 pasos, y como no podían llegar a la villa para combatirla, porque lo impedían los muchos tiros de pólvora que tiraban desde dentro, acordaron hacer una trinchera abierta hasta ella.
Los de la villa decidieron entonces defenderla desde abajo, desde los baluartes y desde los refugios que tenían hechos. Para esto derribaron lo alto de las torres y de las almenas, para que si la artillería enemiga tirase al muro y lo derribase, las piedras dél que cayesen no dañaran a los que estaban debajo defendiendo la villa."

Este es un detalle interesante según el cual, las defensas de época medieval, basadas en la gran altura de los muros, empezaban a resultar inadecuadas para la potencia de la artillería moderna. En unos años cambiaron completamente las técnicas de fortificación, y las murallas se hicieron más bajas y resistentes.

El gobernador Juan de Gamboa había realizado un gran trabajo preparando las murallas defensivas. El capitán de infantería Juan de Lazcano y Gauna, líder banderizo del bando oñacino, acudió en defensa de la villa con un grupo de nobles y campesinos armados.

Los franceses, viendo el poco daño que hacían, se desmoralizaron pronto y a los nueve días se retiraron a Bayona, donde fueron recibidos con gran indignación. El cronista relató de este modo la segunda acometida francesa:
"Sabido el rey de Francia cómo su gente no había conseguido fruto del cerco que habían hecho, volvió a enviar más capitanes y más gente, ordenando repetir el sitio con extremada diligencia y que en ningún caso lo alzasen hasta que hubiera efecto.
Entretanto los de Fuenterrabía habían fortalecido la villa con nuevas defensas y baluartes, en tal manera que ya no tenían recelo de los franceses. Y si se veían en un aprieto, estaban apercibidas todas las gentes de la comarca por mandato de la reina para ir a socorrerlos.
Tiraban de ambos bandos grandes tiros de pólvora, y llegaron a pelear en las trincheras tan juntos unos de otros que se tiraban piedras de mano. Y así duraron los franceses en aquel sitio por espacio de dos meses, en los cuales muchos días había grandes escaramuzas y peleas, donde morían muchos de una parte y de otra. Pero los franceses no podían llegar al muro por las grandes defensas que la villa tenía por fuera, y por la gran gente de dentro que la defendía."

FUENTERRABÍA-HONDARRIBIA

01/09/2026

Etapa Ruesta - Sangüesa


La abadía benedictina de Santa María de la Gran Selva, cerca de Burdeos, fundada por el monje Gerardo, tuvo numerosas posesiones en tierras del actual tramo zaragozano del Camino de Santiago. En el año 1087, en rey Sancho Ramírez de Aragón y su hijo Pedro hicieron donación de la iglesia de Sancti Iacobi de Santiago de Ruesta a la abadía francesa, que estableció aquí un priorato desde el que administraba sus posesiones aragonesas. Se conserva documentación de los siglos XI y XII sobre su existencia, cuando la abadía madre ya había pasado al Císter.

Para llegar a lo que hoy es una humilde ermita de Santiago en un recóndito paraje, hay que andar desde Ruesta. El templo consta de una sola nave y cabecera rectangular. La construcción es de mampostería reforzada con sillares. En la parte baja de los muros aparece un aparejo con piedras dispuestas en forma de espiga que corresponde con la iglesia altomedieval a la que se refiere el documento de donación del siglo XI. El muro occidental es de sillería y en él se abre la portada de tres arquivoltas, decorada con austeros motivos vegetales, muy del gusto cistercense. Esta parte de la iglesia es del siglo XII, cuando era ya priorato.

La bajada de la sierra de Peña Musera a Undués de Lerda afronta su último tramo por un viejo camino empedrado señalizado como calzada romana. Las vías romanas se señalizaban con columnas de piedra inscritas que reciben el nombre de miliarios. Un miliario de época del emperador Constantino, del siglo III, hallado en Undués de Lerda atestigua el paso de una vía romana por la zona. En todo caso la calzada de piedra y el pueblo en el alto componen una bella estampa. Ya existía una villa llamada Ondosse en el siglo X y pertenecía al dominio del monasterio de Leyre. Undués, como otros pueblos de la zona, vivió durante la Edad Media los conflictos fronterizos entre los reinos de Aragón y Navarra, especialmente violentos en el siglo XIV. Hacia 1366 la villa fue destruida, aunque se volvió a poblar.

La iglesia de San Martín de Tours, del siglo XVI, es gótica, de cabecera poligonal y construida en piedra rojiza. Nave y presbiterio se cubren con bóvedas de crucería. En su interior conserva una pila bautismal del siglo XIII. Hay unas cuantas casas de piedras con fachadas góticas, renacentistas y barrocas. Entre ellas destaca la Casa de la Capellanía, del siglo XV, convertida en albergue. En la restauración medieval de Undués, se dotó al lugar de un nevero, del siglo XIV-XV, construcción circular destinada a la conservación de nieve helada que se almacenaba durante el invierno. El hielo se usaba principalmente con fines terapéuticos, y también para conservar alimentos y enfriar bebidas. A poco más de un kilómetro, en el barranco de la Sal, se encuentran las viejas pilas de las salinas que se alimentaban de agua salada subterránea.

SOS DEL REY CATÓLICO

Sos del Rey Católico es una villa asentada en un promontorio de la sierra de Peña, lugar de nacimiento del rey Fernando el Católico. Está situada fuera del camino, a pocos kilómetros al sur de Undués. Atesora un importante conjunto de monumentos unidos por un laberinto delicioso de calles estrechas y casonas de piedra. Aunque está fuera de la actual ruta jacobea, el lugar ya existía en el siglo X y al dividir Sancho III el Mayor su reino entre sus hijos, pasó a formar parte del recién creado Reino de Aragón, en 1035. A finales del siglo XI recibió refugio en Sos el obispo de Santiago de Compostela, Diego Peláez, desterrado por el rey Alfonso VI. Le acompañaba Esteban, maestro de la catedral de Compostela y que luego dirigiría la construcción de la catedral de Pamplona.

Durante los siglos XII y XIII se reforzaron las defensas de la villa: Ramiro II manda construir un castillo, del que pervive la solitaria torre del Homenaje, y Alfonso III las murallas, en las que abren siete portales. A pesar de ello, en 1362 fue tomada por los navarros. Un año después se firmó aquí la paz entre Navarra y Aragón. Tras la unificación de los reinos hispánicos, Sos no vivió episodios bélicos hasta la guerra de Sucesión. Su apoyo a Felipe V le valió el título de "Muy noble, leal y vencedora villa".

La iglesia de San Esteban es un magnífico templo románico de los siglos XI y XII. Para salvar la diferencia de altura en la empinada ladera, se hizo un cuerpo inferior compuesto por una cripta y un sólido pasadizo llamado túnel del Perdón, que da paso a la plaza hacia la que se abre la portada. Dos capiteles de la cripta se atribuyen al maestro Mateo. En el siglo XIV se realizaron las pinturas murales que decoran las capillas. Sobre el cuerpo inferior se desarrolló la iglesia de planta basilical con tres naves y tres ábsides, ampliada con cinco capillas y la sacristía en el siglo XVI.

En el palacio de Sada, junto a la iglesia de San Martín del siglo XIII, nació en rey Católico. Las arquerías medievales de la Lonja, antiguo ayuntamiento, contrastan con la magnífica arquitectura civil renacentista de la pasa de la Villa. También es renacentista el palacio Español de Niño, cercano al portal de Zaragoza. A poco más de dos kilómetros de la villa en dirección a Ruesta se encuentra el monasterio de la Virgen de Valentuñana, del siglo XVII.

MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE LEYRE

La sierra de Leyre es una pequeña cadena montañosa del pre-Pirineo navarro que flanquea al norte el tramo final del Canal de Berdún. En su vertiente sur, poblada de encinas, robles y carrascas, se encuentra el monasterio de San Salvador de Leyre, la cuna del reino de Navarra.

Hasta su exclaustración de 1835 fue cistercense, siendo desde entonces de los benedictinos negros. La ampliación del espacio y la tímida barroquización mantuvieron intacta su grandeza medieval. Su emplazamiento y la sugestión del bosque inmediato son también una muestra de la esmerada elección como sede por parte de sus monjes fundadores.

En siglo IX ya tenía una vida pujante. En los orígenes de Leyre se aprecia una presencia carolingia cispirenaica que enlazó pronto con la predilección del Reino de Pamplona, pasando por el paréntesis destructor de las incursiones de Almanzor a fines del siglo X.

El pronto resurgimiento del siglo XI fue esplendoroso. Durante el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035) se comenzó la construcción de la nueva iglesia románica, consagrada en 27 de octubre de 1057 ante su nieto Sancho IV el de Peñalén.

Cuando la dinastía Champaña se hizo con el reino, en 1234, Leyre llevaba un siglo de crisis, entonces, se distanció de la monarquía, y la nobleza, se enfrentó a los obispos de Pamplona, cambió de regla a manos de los cistercienses en 1307, y sufrió los avatares sombríos de la guerra civil entre agramonteses y beamonteses.

Tras la unión dinástica de Navarra a Castilla y Aragón, Leyre entró en la Congregación Cistercense Aragonesa, que pasó a llamarse Aragonesa-Navarra. Desde el siglo IX, se enterraron ordinariamente en Leyre los reyes navarros y sus familiares. Desde la unión de Navarra y Aragón el año 1076, fecha en la que ya había reyes navarros en otras sepulturas, el panteón real pasó a ser el monasterio de San Juan de la Peña, en Aragón.

PÓRTICO DE LA IGLESIA DEL MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE LEYRE

Desde el monasterio en dirección hacia Sangüesa se encuentra el embalse y la villa de Yesa. El proceso de construcción de la presa del embalse de Yesa (Navarra) comenzó con las expropiaciones de 1929 y su inauguración en 1959, supuso que se inundaran parcialmente los términos de Sigües, Ruesta, Escó y Tiermas, en la parte más baja de la Canal de Berdún.

Esto hizo que se viera alterados los dos trazados históricos del Camino de Santiago que recorrían las vertientes nortes y sur del valle del río Aragón. Ambos coincidían en Tiermas, donde había un puente que permitía a los que hacían el camino por Puesta, al sur, cruzar y pasar por Yesa, a los pies de Leyre. En la actualidad, el camino del sur enlaza con Sangüesa por Undués de Lerda, cumpliendo dos etapas muy solitarias.

En la población de Yesa confluye el Camino de Santiago que recorre la vertiente norte del Canal de Berdún y que viene de Tiebas. El puente de los Roncaleses, en ruinas desde las Guerras Carlistas, sirvió para el paso de los peregrinos que iban a Sangüesa. La antigua iglesia de San Esteban, del siglo XVI, guarda en su interior un interesante conjunto de pinturas murales restauradas.

A los pies de la sierra de Leyre, sobre un promontorio rocoso se alza el castillo de Javier, emplazamiento fundamental en la frontera medieval navarro-aragonesa. Fue un punto estratégico para el control del final de la vía de comunicación natural que es el valle del río Aragón. Ya existía en el siglo X. En 1512, tras la anexión de Navarra a la corona de España, la fortaleza fue destruida por mandato del Cardenal Cisneros.

Aquí nació, en 1506, san Francisco Javier, evangelizador de la India y Japón y cofundador de la Compañía de Jesús junto a San Ignacio de Loyola. En el siglo XIX se levantó la basílica y las sucesivas restauraciones han ido devolviéndole al castillo su antiguo aspecto y se ha habilitado un museo.

CASTILLO DE JAVIER

Sangüesa es una ciudad que tiene su origen en el siglo XII, coincidiendo con el máximo apogeo del Camino de Santiago, aunque siempre ha estado muy ligada a él. No aparece mencionada en el Codex Calixtinus por coincidir su fundación con la redacción de la guía medieval de peregrinos.

En realidad, la ciudad actual es el burgo nuevo de Sangüesa la Vieja (Rocaforte) que surge junto al puente que salvaba el río Aragón. La fundación se debe a Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, y se remonta a 1122. Los primeros pobladores fueron francos y trajeron con ellos la devoción a la Virgen de Rocamador. El rey se hizo construir un palacio junto al puente, que junto al puente, que junto con su capilla fueron donados a la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Los sanjuanistas fundaron un hospital de peregrinos.

Al otro lado del río hubo hasta el siglo XIX un hospital de San Nicolás, dependiente de la Colegiata Roncesvalles. Su iglesia tenía tres ábsides, poligonal el del centro, por lo que podría tratarse de una obra del maestro Esteban, que aportó este tipo de soluciones en las capillas de Santiago de Compostela y Pamplona y dejó su huella en la vecina villa de Sos del Rey Católico.

SANGÜESA

En Sangüesa coincidían los dos trazados históricos que recorrían el Canal de Berdún. Al norte del casco histórico de la ciudad, los peregrinos que venían de Yesa se encontraban el convento de San Francisco, fundado en 1266. Su iglesia se cubrió con una bóveda gótica en el siglo XVI. El claustro, con sus esbeltas arquerías trilobuladas, es del siglo XIV. Hay un museo con pinturas de los siglos XVI a XVIII. Los que venían por el sur entraban por la calle de San Sebastián, patrón de la ciudad, y pasaban junto a la iglesia de Santiago, del siglo XII y XIII, comenzada a construir en estilo románico y terminada en gótico. Conserva todavía su impotente aspecto de iglesia fortaleza. La portada occidental, sólida y austeramente decorada, alberga en el tímpano una imagen de Santiago ante la cual rezan dos peregrinos.

Ambas rutas coinciden en la calle Mayor, donde se concentran la mayor parte del variado conjunto de palacios cuya cronología va desde la Edad Media al siglo XVIII. Entre ellas se puede destacar el palacio de los París Íñeguez Abarca, siglo XVI, con peculiar alero y la arquería del piso superior, el palacio medieval de los Sebastianes, siglo XV, lugar de nacimiento del último infante de Navarra. Y el palacio de Añués, siglo XV, con un ventanal gótico decorado con fina tracería. Por detrás de este se encuentra el palacio de Ongay-Vallesantoro, rehabilitado como Casa Cultural, y la iglesia de san Salvador, un templo gótico de finales del siglo XIII con una bella portada dedicada al tema del Juicio Final. Pasando bajo las arcadas renacentistas del Ayuntamiento, del siglo XVI, donde se encontraban una de las alas del primitivo palacio del Batallador, está cercano el castillo-palacio del Príncipe de Viana, edificio gótico de sólida sillería que fue residencia de los reyes de Navarra.

IGLESIA DE SANTA MARIA LA REAL DE SANGÜESA

Al final de la calle Mayor, junto al puente, se levante la importante iglesia de Santa María la Real, uno de los edificios románicos más importantes del Camino de Santiago a su paso por Navarra. Comenzó a edificarse tras la donación del palacio a la orden del San Juan. Como la de Santiago, tenía también una función defensiva, como queda patente cuando la contemplamos desde el puente. Es un templo de planta basilical con cabecera de tres ábsides y sus correspondientes naves. Sobre el primer cuerpo de la nave central se alza el cimborrio octogonal. Sorprende de la potencia de los cuatro grandes pilares cruciformes que articulan la comunicación de las naves y sirven de soporte para las bóvedas. Los dos cuerpos de la torre se alzan sobre el cimborrio y son también octogonales. Las almenas del remate acentúan su aspecto militar. En el siglo XIV se añadió la capilla real de San Miguel y en el XVI la capilla de la Piedad, cubierta con bóvedas de terceletes.

Se conserva un buen número de retablos e imágenes a pesar de los daños que ocasionaron las riadas de 1582, 1739 y 1787 y los embates de las Guerras Carlistas. El retablo mayor fue consagrado en 1548 y es obra de Juan Pérez Vizcaíno sobre las trazas de Gabriel Yoli. La adaptación al espacio del ábside lo hace especialmente esbelto. Se doró de nuevo en el siglo XVIII, época a la que corresponde la imagen de la Asunción que preside la calle principal. Pocos años después de la realización del retablo llegó a Sangüesa Juan de Flandes, uno de los más importantes maestros escultores y entalladores que trabajaron en la ciudad entre los siglos XVI y XVIII, convirtiéndola en un foco de difusión artística hacia tierras navarras y aragonesas. La imagen de la Virgen de Rocamador, o Virgen del Puy de Francia, como se la llamó hasta 1676, es una imagen gótica del siglo XIII, revestida de plata, como es frecuente en Navarra.

A los pies de una de las naves laterales se guarda la custodia procesional, valiosa obra procedente de los talleres locales de platería que funcionan entre los siglos XIV y XVI. En sus contrafuertes se repite dieciocho veces la marca SANG.

PÓRTICO DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA LA REAL DE SANGÜESA

28/08/2026

Teorías sobre el origen de los Fueros medievales vascos


El Fuerismo del siglo XIX y posteriormente el Nacionalismo vasco sostuvieron la teoría de que los fueros derivaban de las libertades ancestrales y de los usos jurídicos espontáneos de los vascones de tiempos inmemoriales, y que los señores y los reyes no hicieron otra cosa que confirmarlos porque así se le exigía como requisito para aceptar su autoridad. En rigor, esta visión idealizada y mítica de los fueros surgió en el seno de la pequeña nobleza derrotada por la alianza de la Corona castellana y las villas a finales del siglo XV.
Los fueros medievales son privilegios concedidos por los reyes y por los señores a villas, estamentos y comarcas, por motivos de diversos y con diferentes propósitos. Hubo fueros para hidalgos y fueros para villanos, fueros para estimular determinadas actividades económicas o para impedirlas. Las fundaciones de villas iban generalmente acompañadas del otorgamiento de un fuero a sus moradores, porque la economía de las villas representaba una fuente de ingresos fiscales para la Corona y los señores, mientras la pequeña nobleza que dominaba los campos estaba exenta de impuestos. Por otra parte, las villas de realengo suponían un firme apoyo para los reyes frente a la nobleza y sus facciones.


CONSEJO DE SABIOS BAJO EL ROBLE

La teoría tradicional del fuero reconoce el papel fundamental del soberano como otorgante del privilegio, pero aduce al mismo tiempo que el fuero concedido por los reyes canoniza unos usos jurídicos no escritos cuyo origen radica en costumbres antiquísimas. La polémica foral vasca del siglo XIX opuso tres concepciones distintas:
1. Teoría de la concesión real o señorial del privilegio, defendida por los liberales.
2. Teoría del compromiso entre el derecho consuetudinario y la autoridad del soberano, defendida por los tradicionalistas.
3. Teoría del reconocimiento por parte de los reyes de una proto-constitución histórica anterior a la institución monárquica, defendida por los fueristas y nacionalistas.

El primer fuero que se otorgó en Navarra fue el Fuero de Jaca, en 1076, por el rey Sancho I Ramírez de Aragón (Sancho V de Navarra) y sirvió de modelo a los que siguieron dando a las villas los reyes navarros hasta el siglo XIII.
Además de los fueros de villas, en la Vasconia medieval existían fueros estamentales (de hidalgos), corporativos (de ferrones y mareantes), de castas (fueros particulares para judíos o mudéjares), eclesiásticos, etc. Lo característico del entramado jurídico medieval fue una enorme dispersión. No hay nada parecido a una legalidad uniforme. El llamado Fuero viejo de Vizcaya, que regía en la tierra llana, era un fuero de hidalgos, de codificación tardía (siglo XV) y, por supuesto, no se aplicaba a los labradores, que carecían de privilegios. Hasta las codificaciones forales del siglo XIV no existieron fueros provinciales, los llamados Fueros Nuevos, que tenían carácter y función muy distintos de los privilegios medievales.

VIDRIERA ALEGÓRICA DE LOS FUEROS DE VIZCAYA

Las instituciones representativas de los territorios aparecen históricamente en conexión directa con la conflictividad derivada de la dispersión foral. La visión romántica del fuerismo del siglo XIX contemplaba una Vasconia anterior a la Edad Media organizada en aldeas o "repúblicas" independientes cada una de las cuales se regía por su propia junta o biltzar. Toda esta visión mitológica carece de fundamento.

Las juntas no son anteriores al siglo XIV, y surgieron al mismo tiempo que otras estructuras afines en Europa occidental, donde las guerras y las epidemias diezmaron la población y debilitaron la posición de la nobleza respecto a los estamentos subalternos, que pudieron hacerse oír por los monarcas y, en muchos casos, imponer sus condiciones a los señores feudales.
En Vascongadas, como en toda Europa, se registró un descenso súbito de las rentas de la tierra, lo que impulsó a la nobleza rural a extorsionar a las villas. Para defenderse de los abusos nobiliarios, las villas buscaron el apoyo de la Corona de Castilla y se organizaron en hermandades. Las juntas fueron una consecuencia directa de estas alianzas contra los señores de la tierra llana.
En pleno declive del poder nobiliario surgiría el mito de unas juntas primigenias exclusivamente representativas de los linajes hidalgos, pero lo más parecido a esto fue la Cofradía de Arriaga, una liga nobiliaria que ejerció una poder de tipo señorial sobre Álava y Orduña y que se disolvió en 1332, entregando voluntariamente sus dominios a la Corona castellana a cambio de un fuero estamental.

24/08/2026

Juan Pérez de Portu


Capitán de infantería en los sitios de Maestrik y de Mook en 1574, y almirante en la Real Armada de la Carrera de Indias entre 1603 y 1615

JUAN PÉREZ DE PORTU

Juan Pérez de Portu era natural de Irún, donde nació en la primera mitad del siglo XVI.

Siendo joven, a los diecisiete años de edad, se enroló en los Reales Tercios de Infantería partió a combatir a Flandes. Se desarrollaba la Guerra de los Ochenta Años, durante el reinado de Felipe II.

Entre otras batallas, se distinguió en el sitio de Maestrik y en la batalla de Mook, ganada por los españoles en 1574, con el rango de capitán de infantería.

Declarada la guerra con Francia, pasó a servir con su tercio a las órdenes del general Alejandro Farnesio. A inicios de la década de 1580, participó en la batalla cerca de Lisboa, que en incorporó al Reino de Portugal en la Monarquía española de Felipe II.

Desde 1603 a 1615, fue almirante de marina en la Real Armada de la Carrera de Indias. En 1616, estableció las bases para la construcción de cuatro naves guardacostas en el astillero de La Habana.

Cuando era general de marina en Sicilia murió en 1618. Fue enterrado en Manfredonia, junto al mar Adriático, en la costa oriental de Italia.

El Ayuntamiento de Irún le dedicó una calle en Beraun, y el pintor F. Guevara le realizó un retrato.

20/08/2026

Galeón Pedro de Çubiaurre en la misión del estrecho de Magallanes en 1581


En 1580, Felipe II accedía al trono luso por derechos sucesorios, siendo hijo de Isabel de Portugal. Pero la exposición de tales derechos fue acompañada de algunas actuaciones bélicas ante los enemigos de la unión monárquica de toda la península Ibérica.

El general Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, organizó una potente flota para la conquista de Portugal formada por 87 galeras reales a las que se sumaron otras 30 naos privadas. Una de estas últimas era el buque mayor del capitán vizcaíno Pedro de Zubiaur, un galeón de 860 toneles en los que iban embarcados 59 tripulantes de marina y varias decenas de soldados. 

PEDRO DE ZUBIAUR E IBARGUREN

Poco después, esta embarcación volvió a ser movilizada para el proyecto del gobernador Pedro Sarmiento de Gamboa que tenía el objetivo de poblar y fortificar el estrecho de Magallanes e impedir la repetición de ataques como el del pirata Francis Drake en su vuelta al mundo con la Golden Hind.

El galeón Pedro de Çubiaurre estaba al mando del maestre Ortuño de Bilbao. Es muy significativo que su nombre hiciese referencia a su propietario, no como el resto de los buques, tradicionalmente dedicados a santos y vírgenes. Era la segunda con más porte, con 47 marineros, 2 pajes, 7 carpinteros y 3 obreros.

La flota, al mando del general Diego Flores de Valdés, partió de Cádiz en septiembre de 1581. Pero un fuerte temporal surgido en aguas atlánticas hizo que la flota regresase a puerto. Una de las naves dañadas fue el galeón Zubiaur, que falto de las oportunas reparaciones y la consideración de vieja hicieron que fuese desechada, con grave pérdida para el naviero vizcaíno.

Zubiaur resumió así su aportación en ambas misiones:
"Serví a Vuestra Majestad con un galeón de ochocientos y sesenta toneles en la guerra cuando se ganó Portugal, y luego en la Jornada del Estrecho de Magallanes."

Algún día llegaría a quejarse que el hundimiento de este galeón fue fruto de la dejadez a la que sometieron sus portadores. No fue la única pérdida, pues en aquellos años, una nave de su propiedad que hacía la Carrera de las Indias tuvo que hacer escala en la isla Tercera, del archipiélago de las Azores, por culpa de una avería. Por lo visto, la familia de marinos mercaderes Zubiaur habían invertido bastante capital en esta empresa. Su nave regresaba de Santo Domingo con rico cargamento de mercancías, pero, una vez en puerto, fue confiscada por el gobernador de la isla.

Zubiaur describió aquel desafortunado suceso de esta manera:
"Tomáronme en la isla de la Tercera un navío, viniendo de Santo Domingo, estando en paz. De mi parte tenía el navío artillería y mercancías, demás de veinte y cinco mil ducados. Vuestra Majestad les perdonó y a mí se me debe mi hacienda."

GALEÓN ZUBIAUR

16/08/2026

Torre del Condestable en Fontecha


La Torre del Condestable se encuentra al noroeste de la villa de Fontecha, muy cerca del núcleo poblacional, perteneciente al municipio de Lantarón, a la cuadrilla de Añana y a la provincia de Álava.

Desde la Edad Antigua, Fontecha está localizada en un estratégico lugar por su cercanía a la calzada romana que va desde Aquitania a Astorga. También está muy próxima a la mansión de Deóbriga y a villas romanizadas como Cabriana, Comunión o Leciñana del Camino, y otros lugares con arqueología y toponimia latina. Además, estaba en un punto importante en la ruta comercial de la sal que partía desde Salinas de Añana y llegaba a Puentelarrá por Arreo.

En la Edad Media, tuvo un valor relevante como eslabón de la línea defensiva de Álava en el río Ebro. Y aparece documentada en la carta puebla que el rey Alfonso Vi concedió a Miranda de Ebro en 1095, y en la posterior extensión foral por Alfonso VII en 1137.

Dispone de buenos edificios en piedra de sillería de sus famosas canteras, entre los que destacan la Torre de Orgaz y la Torre del Condestable.

TORRE DEL CONDESATABLE

La Torre del Condestable fue construida en el siglo XIV o XV, durante la Baja Edad Media, en estilo gótico. Su primer propietario fue el linaje nobiliario de los Solorzano, y a través de matrimonio pasó al de los Velasco, condestables de Castilla, y cuyo cargo real dio nombre a la torre.

Por la escasez de vanos en sus muros y la abundancia de elementos defensivos como garitones, cadalsos y saeteras, debió tener un carácter militar.

Está construida con piedra de sillería arenisca de buena calidad. Posee una planta cuadrada de 12 metros por cada lado, desde cuya área se levantan 20 metros de altura en un piso bajo, otros dos pisos de gran altura y el nivel de almenas.

La parte superior está coronada por almenas y contiene garitones amatacanados en las cuatro esquinas, que apoyan descansan en tres modillones sesgados que van reduciendo su tamaño desde la parte superior. Se sabe que tuvo una cubierta a cuatro aguas a través de un grabado en la Revista pintoresca de las provincias Bascongadas.

Del interior está hueco debido a que la mayoría de sus elementos eran de madera y no se han conservado, excepto los modillones donde se apoyaban vigas y cabrios. Tampoco queda nada pequeña muralla que rodeaba la torre.

TORRES DEL CONDESATABLE Y DE ORGAZ EN REVISTA PINTORESCA BASCONGADA

Las cuatro fachadas son muy parecidas, tiene ventanas centrales geminadas protegidas por saeteras, excepto la variación del lado de la puerta de entrada.

La fachada principal es la del lado sur, porque se encuentra la puerta de entrada en el primer piso y un matacán defensivo en la parte central del almenado.

Para acceder, la torre disponía de una doble escalera, sobre la que existía un matacán y un garitón para su defensa. Esta escalara empezaba en ambos lados este y oeste y tras doblar en cada vértice llegaba a la puerta en el lado sur, tal como se aprecia en los sillares desgastados de la fachada antes de ser desmochada.

La puerta está formada por fuertes dovelas y termina en un arco apuntado, rematada en su parte superior por un pequeño escudo de armas del linaje Solórzano formado por flores de lis y tres hoces. A la derecha de la puerta se encuentra una saetera para disparar fechas y lanzas en su defensa.

La fachada este presenta otro acceso desde la planta baja que está realizado de forma defectuosa porque sus dinteles eran de madera, incluso una de las saetas de la planta baja también está rota. En esta misma fachada hay una ventana con bolas como elementos decorativos, muy típicos de la época de los Reyes Católicos.

En la actualidad, esta torre se encuentra en un buen estado de conservación y es un bien protegido por la Ley sobre la protección de los castillos españoles de 1949 y por la Ley sobre el Patrimonio Histórico de 1985.