jueves, 5 de marzo de 2015

Errebonbilloak, el Alarde de Elorrio y la victoria de Lepanto


El primer domingo de octubre tiene lugar en la villa vizcaína de Elorrio, la fiesta conocida como Errebonbilloak. Es un alarde militar cuyo origen parece estar en las antiguas milicias con que cada municipio participaba en la defensa o en la guerra. Según la tradición popular, este caso está relacionado con el regreso a la villa de las milicias municipales que participaron en el Combate de Lepanto de 1571.

El desfile militar está formado por una compañía de fusileros integrada por vecinos y vecinas de cualquier edad sin ningún tipo de exclusión, los errebonbillos. Comienza a las seis de la mañana dando el primer recorrido, y realizan algunas descargas de fusilería en lugares determinados. El único lugar de disparo que ha cambiado con el tiempo ha sido la casa del alcalde. Por la tarde, vuelven a dar otro recorrido por la villa. Por la noche se realiza una procesión con la imagen de la virgen del Rosario, terminando con un baile, un aurresku en la plaza Mayor.



La primera noticia que existe en la actualidad sobre la realización de alardes en la villa de Elorrio data de 1575, aunque como en muchas villas del Señorío de Vizcaya, se realizaban con mucha anterioridad. Desde 1630, el alarde de Elorrio se hace conjuntamente al de la anteiglesia de San Agustín de Etxeberria, que antes de la fusión de ayuntamientos, hacía su propio alarde.

Pero antes de esta fusión de alarde, al menos desde el siglo XVI y parte del XVII, se organizaba en Elorrio dos tipos de muestras de armas según el estamento social de sus moradores: una de hijosdalgo, pertenecientes a un linaje noble o casa solariega, en una fecha determinada, y otra en la que concurrían todos los vecinos cuando eran necesaria la defensa del Señorío.

A finales del siglo XVI o principios del XVII, al igual que en Durango, se fundó la Cofradía del Rosario en Elorrio. La fiesta del Rosario ha tenido en Elorrio una gran relevancia ya que, durante la procesión del primer domingo de octubre, participan los errebombillos haciendo salvas de honor al paso de la imagen de la virgen. Acto que muy probablemente se realizaba desde hace muchos años, aunque no haya quedado reflejado en los libros conservados.





Sobre el origen de la participación de los armados en la procesión existe una versión popular atribuida a varios hijos del linaje nobiliario de Amandarro, participantes en el combate de Lepanto. De vuelta a Elorrio, vieron que se estaba celebrando la procesión con la Virgen del Rosario y al pasar ésta, armaron los arcabuces que traían y comenzaron a lanzar tiros al aire en honor de la virgen. Otra versión, parecida a la anterior pero más lógica, dice que estos soldados elorrianos, al llegar al puerto de Campazar y contemplar su villa natal, comenzaron a disparar sus armas al aire en señal de alegría y anuncio de su vuelta. Estas salvas se hicieron costumbre anual y se incorporaron a la procesión del Rosario que la villa comenzó a celebrar. Esta ha sido la tradición transmitida de forma oral entre las gentes, aunque no existan documentos que verifiquen con precisión su origen formal.

Elorrio, de gran tradición industrial, se especializó en la fabricación de armas blancas. De un informe del mes de marzo de 1575 se conoce que se podían fabricar, cada mes, de 2.000 a 3.000 picas, 1.500 lanzas y gran cantidad de otras armas. Espadas, corazas, armaduras, arcabuces, mosquetes, bombardas, cañones, lanzas y picas, eran empleadas por los Tercios de Infantería y por las Armadas navales de la Monarquía hispánica de Carlos I y Felipe II y fabricados en esta villa. De ahí que también celebrasen la noticia no solo de la llegada de sus soldados elorrianos sino además de la victoria de Lepanto, la victoria de sus armas.