14/05/2025

Captura del navío Stanhope por Blas de Lezo en 1710


Durante los años de 1708 y 1709, el marino guipuzcoano Blas de Lezo estuvo destinado en el puerto de Rochefort, en la Bretaña francesa, como teniente de barco guardacostas. Continuaba en la Real Armada borbónica, sirviendo al rey Felipe V en su lucha contra las pretensiones del archiduque Carlos de Austria en el conflicto sucesorio español de primeros del siglo XVIII.

Practicaba el corso especialmente por el mar Mediterráneo y aceptaba cualquier combate en cuanto se le presentase la ocasión. A bordo de la fragata Valeur consiguió rendir hasta una decena de barcos de la Armada anglo-holandesa, el menor de 20 cañones. De esta fragata existe constancia de la captura de dos navíos ingleses, uno el 4 de enero de 1708 y el otro el 21 de septiembre de 1710, al mando del capitán de navío de Grenonville. En 1710, con veintiún años de edad y seis de servicio, Blas de Lezo ascendió a capitán de fragata.

ESTATUILLA DE BLAS DE LEZO

Una de las mayores hazañas de las que hay constancia en los archivos de la Marina española tuvo lugar en 1710. En sus actividades como corsario, al mando de una pequeña fragata con 250 hombres Blas de Lezo se enfrentó a un buque ingles de dos puentes y 70 cañones de artillería y 600 tripulantes, el Stanhope. Pertenecía a la Compañía inglesa de las Indias Orientales, y estaba al mando del capitán Jhon Combs. Consciente de su inferioridad en bocas de fuego, el guipuzcoano evitó ponerse en paralelo con él y de esta manera pudo esquivar la fuerza de su superior artillería, que le doblaba en número. Supo aprovechar la mejor maniobrabilidad de su fragata y la habilidad de su tripulación. Lo batió por la popa en enfilada varias veces, disparando a la cubierta. Las bajas del navío inglés en su marinería fueron considerables, perdiendo el palo trasero y quedando el mayor inutilizado.

Una vez desarbolado y sin posibilidades de efectuar maniobras de evasión, la tripulación lanzó los garfios para apresar el barco y abordarlo según la táctica de los corsarios.

El abordaje de los españoles era una temible maniobra ofensiva que los ingleses temían particularmente: los navíos españoles cañoneaban de cerca, tras lo cual lanzaban garfios y abordaban el navío contrario, buscando el cuerpo a cuerpo, hasta la rendición del enemigo. Pero el salto sobre la cubierta del enemigo se hacía por parejas, y mientras un marinero combatía directamente, el otro le protegía. De este modo, con tripulaciones muy inferiores en número, los navíos españoles lograban apresar otros con mucha mayor dotación y porte.

CAPTURA DEL NAVÍO INGLÉS STANHOPE POR BLAS DE LEZO

En los comienzo del abordaje al Stanhope, Lezo se aseguró de lanzar la primera ráfaga de artillería cuando ambos barcos estuviesen en paralelo y a una distancia suficiente de tiro.

Los dieciocho cañones de estribor lanzaron una demoledora descarga y la mitad de la cubierta del Stanhope voló por los aires. El capitán ordenó un cambio de rumbo, apoyados por el viento, hacia la popa del navío inglés que en esos instantes sufría una situación caótica. El segundo golpe de artillería limpió la cubierta haciendo trizas a media docena de artilleros británicos que quedaron descuartizados por la explosión. Entonces Lezo, avisaba a sus marineros para abordar el barco mediante ganchos. Los navíos estaban a distancia, las cuerdas llegaron al Stanhope y los ingleses trataron de cortarlas bajo una lluvia de plomo.

Una vez dentro, el combate era cuerpo a cuerpo, utilizando dagas y sables, avanzando sobre la cubierta contraria hacia el palo mayor, desollándose los unos a los otros, mientras que los tiradores de la fragata disparaban intentando diezmar al mayor número de ingleses posible para darles paso. En enfrentamientos de ese tipo, los puñales se clavaban en la sien, las dagas en los ojos y en el hígado, el acero entra por la mejilla rasgando la cara y cortando la lengua, la sangre corre como en un matadero de reses hasta que los británicos aceptaron lo inevitable. John Combs, el capitán al frente del Stanhope, ordenaba la rendición.

En este desigual combate con el navío inglés, la fragata de Blas de Lezo sólo sufrió ligeros daños en la arboladura y él recibió algunas heridas de carácter leve que pronto curó. El marino guipuzcoano se cubrió de gloria en tan fenomenal enfrentamiento, siendo ascendido a capitán de fragata.

REMOLQUE DEL NAVÍO INGLÉS STANHOPE POR BLAS DE LEZO

11/05/2025

Diálogos con Bruno Zabala, por Benjamín Muñoz Calvo


DIÁLOGOS CON BRUNO ZABALA

Diálogos con Bruno Zabala
Benjamín Muñoz Calvo, Editorial Letrame, Bilbao (2023), 762 páginas

Diálogos con Bruno Zabala es un ensayo peculiar por su carácter cuasiepistolar y desenfadado acerca de los perversos fundamentos doctrinales del conflicto secesionista planteado a España y a su Estado democrático desde el País Vasco y Cataluña, así como de las diversas circunstancias sociopolíticas, económicas, históricas y psicológicas del mismo.

Este libro está escrito en su mayor parte en torno a los sucesos cruciales de principio de siglo XXI representados por el Plan Ibarretxe, el ocaso de ETA y el proyecto anticonstitucional de nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña. Muñoz demuestra una predilección casi obsesiva hacia el País Vasco al estilo unamuniano, es decir, concibiendo a esa tierra como un ámbito liberal, abierto, cosmopolita y fiel a su tradicional vocación castellana y española, y repudiando vehementemente el nacionalismo tribal o etnolingüístico del PNV, así como sus monstruosos delincuentes encarnados en ETA y Batasuna.

Formalmente, el ensayo es el resultado del nuevo estilo de comunicación escrita y dialogada que ha alumbrado Internet en los últimos años en sus foros y redes sociales, auténticos laboratorios de un reciente tipo de literatura que aún está por desarrollar toda su extraordinaria potencialidad.

Algunos de los artículos que contiene este libro se pueden leer en este enlace: Instruyendo a mis trolles

05/05/2025

Bernardo Tomás de Goenaga


Capitán de infantería del Regimiento de León en la Guerra de África y héroe de la batalla de Tetuán en 1860, capitán de infantería de la Compañía de Voluntarios de Fuenterrabía en 1770 y gobernador de esta plaza en la III Guerra Carlista en 1775

BERNARDO TOMÁS DE GOENAGA

Bernardo Tomás de Goenaga y Arruebarrena era natural de Fuenterrabía, donde nació en 1816, siendo hijo de padres comerciantes asentados en dicha villa guipuzcoana. Descendía de la casa solar de Goenaga, sita en Astigarreta, que vino a Fuenterrabía desde Urrestilla a principios del siglo XVIII.

Después de recibir la educación básica en la escuela municipal, Goenaga decidió servir en el Ejército español a las órdenes del duque de Granada, con el rango de paje.

En 1833, tras el inicio de la I Guerra Carlista, defendió la causa del pretendiente Carlos y el Régimen absolutista frente al recién Sistema constitucional de Isabel II. Se enroló en algunos de los cuerpos carlistas que se habían formado en Irún con el rango de cadete. Fue partícipe de varios enfrentamientos bélicos contra el bando cristino con bastante mérito y valentía, recibiendo varias heridas durante el desarrollo de la contienda.

Fue uno de los "convencidos" en el Convenio de Vergara que puso fin a la guerra. Tras esto, se reconocieron sus méritos en batalla siendo ascendido a teniente de Infantería.

En 1845, estuvo destinado como capitán de Infantería del Regimiento de Zaragoza número 12, ubicado en Barcelona, a las órdenes del coronel Genaro de Quesada. En esta ciudad contrajo matrimonio con Fermina de Mendizábal, natural de Tolosa.

BATALLA DE TETUÁN, POR EDUARDO ROSALES

En 1859, comenzó la Guerra de África contra el Reino de Marruecos. Entonces, tenía 42 años cuando se presentó voluntario para enrolarse en el Real Tercio Vascongado de África, también llamado División Vascongada. Lo malo es que llegó tarde cuando el cuadro de mandos de Guipúzcoa estaba cubierto al completo. Solicitó sus servicios al Ministerio de la Guerra, que le destinó como capitán de Infantería del Regimiento de León número 38, a las órdenes del general Prim. Con este batallón pasó a formar parte del Ejército que luchó en aquella contienda con honor y bravura.

Su primera acción de armas fue la Batalla de Castilleros, en enero de 1860, con victoria del Ejército nacional, aunque con numerosos muertos y heridos.

Goenaga destacó especialmente en la Batalla de Tetuán, el 4 de febrero de 1860. Esta era una ciudad fortificada y atrincherada por las tropas marroquíes. Cuando empezó el asedio a la ciudad, unos 400 metros separaban el ataque español de las primeras trincheras defensivas, y la artillería del general Prim no conseguía aplastar a la artillería marroquí ni tampoco sus robustos parapetos y trincheras. Se hizo necesario que Prim lanzase un ataque frontal a las trincheras con el segundo cuerpo de ejército. Al mando del primer batallón del Regimiento de León, Goenaga avanzó por un terreno llano y descubierto. Nada más iniciarse el avance a caballo, recibió un balazo en el brazo izquierdo, minutos después la metralla atravesaba su muslo derecho. A pesar de la pérdida de sangre, continuó al frente de la ofensiva para mantener la disciplina de su batallón en momentos tan críticos hasta llegar a las trincheras. Una vez en ellas, continuó combatiendo con el sable en su mano útil, hasta que una bala de espingarda le atravesó la palma de la mano derecha. Tuvo que retirarse ayudado por un sargento, pero su batallón ya había abierto brecha en las líneas defensivas accediendo a la ciudad.

Se convirtió en el héroe de aquella campaña por haber sido el primero en asaltar las trincheras donde se cubría el enemigo, y tras haber recibido tres heridas. A pesar del dolor y la sangre que perdía, se negó a retirarse hasta que la posición quedase totalmente dominada por el Ejército español. Aunque el primer hombre en entrar en la fortaleza había sido el general Prim, este consideraba que fue posible gracias a la actuación previa de Goenaga y sus hombres.

Por esta acción, Goenaga fue distinguido por el general O'Donnell, quien le ascendió al grado de teniente coronel sobre el mismo campo de batalla, pasando al empleo de segundo comandante del Regimiento de Infantería de León número 38. Además, como obsequio a su valor, O’Donnell le entregó dos pistolas que pertenecieron al teniente general Francisco Espoz y Mina, y que su esposa Josefa de la Vega ofreció como recompensa para algún héroe distinguido en la batalla "para que sirviesen al jefe que mandase el primer batallón de nuestro ejército que penetrase dentro de los muros de la plaza de Tetuán". Por encima del valor económico estaba el valor moral de aquellas armas pues Francisco Espoz y Mina era un símbolo navarro y héroe guerrillero de la Guerra de la Independencia española contra la invasión de los franceses unas décadas antes.

EL GENERAL PRIM EN LA BATALLA DE TETUÁN, POR FRANCISCO SANS CABOT

Debido a la complejidad de sus heridas, Goenaga fue trasladado al hospital militar de Cádiz. A pesar de recuperarse, no estaba apto para servir en el Ejército, por lo que el Ministerio de la Guerra le concedió un retiro con el sueldo íntegro de teniente coronel. A partir de 1861, permaneció en su villa natal de Fuenterrabía junto a su mujer y dos hijas. Allí recibió las pistolas de Espoz y Mina que viajaron desde el ayuntamiento de La Coruña, que decidió donar al depósito del Museo Municipal de San Sebastián. En la capital de su provincia se había convertido en una personalidad pública, alcanzando algunos cargos administrativos en el ayuntamiento o la diputación.

En 1868, la reina Isabel II fue derrocada y se instauraba la I República española, que deba paso a la III Guerra Carlista entre 1872 y 1876. Entonces, grupos de guerrilleros vascos se iban organizando y armando en los montes de la Guipúzcoa interior. Goenaga pasaba a la acción, pero en este caso en el bando liberal, al contrario que en la primera de estas guerras civiles décadas antes.

Así, en 1870, organizó una Compañía de Voluntarios de Fuenterrabía, formada por unos 150 vecinos armados que apoyaban el Régimen liberal y constitucional. Era el embrión de lo que poco después sería la Compañía de Voluntarios de la Libertad, que surgió como respuesta de los civiles, especialmente por los burgueses, para la defensa de la ciudad frente a posibles ataques de los guerrilleros carlistas. Goenaga estaba al frente de este cuerpo militar con el que realizó varias incursiones al ámbito rural y otras operaciones de guerra.

En verano de 1872, recibió al rey Amadeo de Saboya como príncipe de la Monarquía española en la parroquia de Santa María de San Sebastián, junto a los Voluntarios Liberales de varios municipios guipuzcoanos.

En 1875, recibía una guarnición de 200 soldados de refuerzo. El general Genaro Quesada, jefe el Ejército del Norte, nombró a Goenaga como comandante de Fuenterrabía, cediendo el mando de los voluntarios a otro veterano de la Guerra de África, Sinforiano González.

Desde su cuartel en el castillo, propiedad entonces de Eugenio Goenaga Arruebarrena, los voluntarios liberales controlaron el interior de la ciudad fortificada, mientras Jaizkibel, Guadalupe, Higuer, Azkenportu, Capuchinos y la Marina estuvieron casi siempre bajo el control carlista.

Este puesto concedido por el general Quesada fue fruto del prestigio y méritos que había alcanzado en el Ejército liberal, no solo en este conflicto, también por sus anteriores actuaciones africanas. También recibió las atenciones de los generales Laserna y Calleja, y el general Loma le ofreció el mando del segundo Batallón de Miqueletes que se iba a organizar en Guipúzcoa al término de la guerra.

Sin embargo, no renovó sus servicios al Ejército debido a su debilitado estado físico, castigado por sus heridas. En 1877, Bernardo Tomás de Goenaga murió en su ciudad natal, a los 77 años de edad.

PISTOLAS Y RETRATO DE FRANCISCO ESPOZ Y MINA

01/05/2025

Esculturas a Juan Antonio de Urrutia en Querétano


El Panteón de los Queretanos Ilustres es el primer mausoleo civil ubicado en la ciudad de Santiago de Querétaro, en el estado homónimo de la República de México. Inaugurado en 1847, alberga esculturas de distinguidos personajes de la historia de la ciudad. Se encuentra en el convento de la Santísima Cruz de los Milagros, frente al mirador del gran acueducto de Querétaro, mejor conocido como los arcos de la ciudad.

Uno de los grande ilustres queretanos que contempla este panteón es el alavés Juan Antonio de Urrutia y Arana Pérez Esnauris y Chavarri, marqués de la Villa del Villar y del Águila y caballero de la Orden de Alcántara.

ESCULTURA DE JUAN ANTONIO DE URRUTIA

En el lado suroeste del recinto junto a la entrada del convento se encuentra la escultura Juan Antonio de Urrutia y Arana, gran promotor y benefactor de la construcción del acueducto de Querétaro, además de numerosas fuentes y puentes populares en el estado. Esta magnífica obra hidráulica que se mantiene sobre el Boulevard Bernardo Quintana se puede contemplar desde el mirador, a pocos metros del panteón.

El monumento fue inaugurado por el ayuntamiento en 1994. Consta de un pedestal de piedra con una placa honorífica en metal y sobre el conjunto se alza la escultura de Juan de Urrutia. La inscripción de la placa dice lo siguiente:
El Honorable Ayuntamiento honra la memoria y reconoce la obra del ilustre Ayales Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, Marque de la Villa del Villar del Aguila, quien lego gran parte de su caudal para beneficiar a esta noble ciudad con el agua potable, el monumental acueducto, las fuentes y los puentes que la ornamentan, y al declararlo como queretano ilustre coloca esta estatua que se encontraba al termino del acueductos para que luzca con mayor esplendor en este panteon, donde pueblo y gobierno están colocando a sus mujeres y hombres mas preclaros.
H. Ayuntamiento de Queretaro
1991-1994
Queretaro, Qro., Septiembre de 1994
ESCULTURA DE JUAN ANTONIO DE URRUTIA

La Plaza de la Independencia de Querétaro es la principal de la ciudad. Anteriormente, tuvo sucesivos nombres: Plaza de Armas, Plaza Mayor, Plaza de Arriba, Plaza del Marqués, Plaza de la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812, y Plaza de los perros.

Tiene forma rectangular. En su lado norte se encuentra el Palacio de Gobierno del Estado (Casa de la Corregidora), y en el resto aparecen casonas del siglo XVIII, como la del Marqués de Ecala o la de Timoteo Fernández de Jáuregui. Al centro se ubica la escultura de cantera de Juan Antonio de Urrutia y Arana, que fue inaugurado en 1843. Consta de una columna de cantera de unos diez metros de altura, sobre la que se apoya la estatua del marqués realizada en cobre fundido. En cada uno de los cuatro lados de la columna aparecen inscripciones referidas a este relevante personaje histórico.

ESCULTURA DE JUAN ANTONIO DE URRUTIA

Esta escultura está rodeada por la fuente del Marqués, dedicada al marqués de la Villa del Villar del Águila. En los ángulos de la base cuadrangular se instalaron cuatro perros de metal que arrojan agua desde el hocico. En la placa frontal aparece la siguiente inscripción:
EL PUEBLO QUERETANO
A SU INSIGNE BENEFACTOR
D. JUAN ANTONIO DE URRUTIA Y ARANA
MARQUÉS DE LA VILLA DEL VILLAR DEL ÁGUILA
ERIGE ESTE MONUMENTO
EN TESTIMONIO DE GRATITUD
1892
ESCULTURA DE JUAN ANTONIO DE URRUTIA

Además de estas dos esculturas, se encuentra una tercera estatua de iguales características en la alberca de El Capulín, lugar del manantial del que emanaba agua y se almacenaba y que luego se canalizaba hacia el acueducto de Querétaro. Es el monumento a El Marqués, que debe su sombre al municipio, cuya cabecera es La Cañada.

La Casa de la Marquesa es una mansión ubicada en el centro de la ciudad, en estilo arquitectónico de barroco virreinal. La también conocida como Casa Alday se encuentra en la esquina entre las calles de Madero y de Allende, contra esquina de la Fuente Neptuno.

Fue construida para Paula Guerrero y Dávila, marquesa de Villar del Águila y esposa de Juan Antonio de Urrutia y Arana, pero se terminó en 1756. Como todas las casas de los nobles, tenía el escudo nobiliario del marqués, pero fue eliminado tras la emancipación de México.

Por último, Juan Antonio de Urrutia da nombre a un colegio de enseñanza preescolar, otro de primaria y otro de secundaria en la ciudad.

CASA DE LA MARQUESA

27/04/2025

Expedición del Tornaviaje desde Filipinas a América por Andrés de Urdaneta en 1565


Tres meses después de la fundación de la villa de San Miguel en la isla filipina de Cebú por Miguel López de Legazpi, el cosmógrafo agustino Andrés de Urdaneta emprendía el viaje de retorno hasta América: el Tornaviaje. Zarpó desde el puerto de San Miguel al frente de la nave capitana San Pedro, de 500 toneladas, el 1 de junio de 1565, técnicamente el momento del año más adecuado para emprender el viaje. Llevaba como capitán de la expedición al nieto de Legazpi, Felipe de Salcedo.

ANDRÉS DE URDANETA

Urdaneta partió desde la isla Cebú, cruzando entre las de Samar y Luzón por el estrecho de San Bernardino, y abandonó el archipiélago filipino el océano Pacífico, poniendo rumbo hacia el norte en busca de los vientos contraalisios. La intención del guipuzcoano era la de escapar del régimen de los vientos alisios, que tantas dificultades habían interpuesto a las naves españolas en viajes anteriores. Suponía el vasco que estos vientos cesaban al remontar en latitud, aunque también le preocupaba el hecho de que acrecerían los fríos y se enrarecería el clima. Ordenó navegar hacia el nordeste y al mes se encontraban frente a la isla de Taiwán hasta los 24° aproximadamente.

El 3 de agosto, pasó de los 40º, al norte de Japón, desde donde derivó hacia el este, evitando así la acción de los vientos y aprovechando la corriente marina favorable de Kuroshivo, que empujaba suavemente hacia el este y que además era cálida, con lo que en parte neutralizaba el clima severo de latitud tan alta. Una vez sobre ella puso rumbo derecho en la dirección de las costas de América.

Durante la travesía, el escorbuto y la sed se cebaron con los tripulantes, muriendo 16 marineros de los 44 iniciales.

ITINERARIO SEGUIDO POR LAS EXPEDICIONES DE LEGAZPI Y DE URDANETA

El 26 de septiembre, Urdaneta alcanzó la costa de California, aproximadamente en el punto donde años antes había muerto Rodríguez Cabrillo. Y aunque habían partido del puerto de Navidad, este había sido abandonado por insalubre, de modo que el capitán Salcedo dispuso que se continuara bojeando en dirección sur. Así, recorrieron la costa oeste del Virreinato de la Nueva España hasta llegar a Acapulco, el 18 de octubre, tras 130 días de navegación y casi 1.900 leguas recorridas.

Urdaneta inauguraba una ruta por el norte del Pacífico que se utilizaría durante dos siglos y medio. Se trataba de la vuelta de Poniente, también llamado Tornaviaje del Pacífico o Ruta del Galeón de Manila, que escapaba de los temibles alisios del sur. Este descubrimiento permitió la posterior colonización de las posesiones asiáticas y la existencia de una vía de comunicación regular que propiciaría las relaciones comerciales entre Filipinas y Nueva España. Especialmente destacable en esta ruta mercantil el transporte de la plata, tan codiciada por los chinos y con los que, ya entonces, se iniciaron los primeros contactos. Con este comercio se hizo posible la evangelización de los tagalos y la presencia española.

La ruta de Urdaneta fue un logro cosmográfico universal. El océano Pacífico quedaba unido por España entre sus dos extremos, convirtiéndose en el llamado Mar Español.

ANDRÉS DE URDANETA EN RUTA DE ORIENTE

El viaje de Acapulco a Manila necesitaba un promedio de 3 meses para recorrer las 7.300 millas que separan ambos puertos. Desde Acapulco, los buques navegaban al suroeste hasta alcanzar el paralelo de los 12º norte, corriendo dicha latitud hacia el oeste para recalar en la isla de Guam, y desde allí dar rumbo al estrecho de San Bernardino, entre el extremo sur de la isla de Luzón y el norte de la isla de Samar.

El Tornaviaje precisaba entre 6 y 9 meses de navegación para recorrer 7.800 millas. Los buques ponían rumbo a las islas Marianas, aprovechando las corrientes favorables para recalar en el cabo Mendocino, al norte de la actual bahía de San Francisco. En este punto se completaba todo el aparejo y se giraba al sur a estribor para bajar la costa de California hasta fondear en Acapulco.

En el Virreinato de la Nueva España, un largo camino terrestre, llamado el Camino de los Virreyes, comunicaba la ciudad atlántica de Veracruz con la capital, Méjico, y ésta con el puerto de Acapulco a través del llamado Camino de Asia.

ÚLTIMA PÁGINA DEL DIARIO DE VIAJE DE URDANETA

Algunos han querido desmerecer la hazaña de Urdaneta porque había seguido el derrotero enseñado por oficiales de la expedición de Ruy Lope de Villalobos o de otros como Pablo de Carrión o Escalante. Es verdad que Alonso de Arellano, que abandonó la compañía de Urdaneta, llegó antes que él a Nueva España, pero fue más por cuestión de suerte ya que no quedó escrito alguno. En cambio, el itinerario de Urdaneta fue pensado, prefijado y verificado, y finalmente establecido de forma oficial.

Urdaneta volvió a España al año siguiente y arribó a Sanlúcar de Barrameda, desde donde se trasladó a Madrid y Valladolid para entregar a Felipe II los resultados de sus descubrimientos: mapas, cartas, relaciones de la expedición y libros de navegación. Además, expuso sus ideas sobre la legitimidad o ilegitimidad de las empresas españolas en unos territorios que posiblemente se encontrasen en el área asignada a Portugal por el Tratado de Zaragoza, dando lugar a una significativa publicación: Ocho pareceres dados por Andes de Urdaneta y otros cosmógrafos en 1566 y 1567, sobre si las islas Filipinas estaban comprendidas en el empeño que el emperador había hecho al rey de Portugal, y si las Mulucas y otras estaban en la demarcación de Castilla.

Cumplido este trámite y con la venía del Consejo de Indias, regresó a su convento de San Agustín en Nueva España, donde murió el 3 de junio de 1568.

MONUMENTO A ANDRÉS DE URDANETA EN PANGASINAN

23/04/2025

Francisco Vicente de Tornamira


Astrónomo y cosmógrafo, que redactó el libro Chronographía y repertorio de los tiempos, publicada en 1585 sobre astronomía, cosmografía, astrología y cronometría desde una tradicional perspectiva ptolomeica, aristotélica, geocéntrica y medieval, pero incluyendo elementos científicos de gran valor e interés.

FRANCISCO VICENTE DE TORNAMIRA

Francisco Vicente de Tornamira nació en Tudela, al sur de Navarra, en 1534, aunque algunos bibliógrafos sitúan su nacimiento en Tarazona. Sus padres fueron Juan de Tornamira y Luisa Vicente, prefiriendo el apellido de su madre en primer lugar para firmar sus obras. Su linaje procedía de la región francesa de Auvernia, pero tras asentarse en Tudela consiguieron formar un grupo de influencia y poder debido a sus actividades comerciales y su participación en la política local. Tenía el título de Señor de Mora.

Debió recibir una buena formación académica, y existe la posibilidad de que asistiera a la Universidad de Salamanca, aunque no obtuvo un grado académico. Así lo explicó cuando en la dedicatoria de una de sus obras al marqués de Falces, afirmó que "no tiene los grados de ciencias que en las escuelas se dan, ni profesa el hábito de ellas".

Contrajo matrimonio de Ana Bueno, y tuvo diez hijos, de los cuales solo sobrevivieron dos. Cuando murió, en verano de 1597, fue enterrado en la iglesia de San Jaime de Tudela, que en la actualidad no existe.

Su obra pródiga fue Chronographía y repertorio de los tiempos, publicada en 1585, en Pamplona, e impresa en el taller de Tomás Porralis de Saboya. Consta de 162 capítulos, 576 páginas, y 88 láminas. El propio Tornamira se encargó de la edición del texto y de los numerosos grabados y la complejidad de las tablas numéricas que acompañan al texto. El título al completo es Chronographia y repertorio de los tiempos, a lo moderno, el qual trata varias y diversas cosas, de Cosmographía, Sphera, Theórica de Planetas, Philosophía, Cómputo y Astronomía, donde se conforma la Astrología con la Medicina....

CHRONOGRAPHÍA DE TORNAMIRA

En toda la Chronographía se nota la influencia científica de su maestro y precursor Jerónimo Muñoz, especialmente de su Introducción a la Astronomía y la Geografía. El astrónomo valenciano redactaría este texto para sus clases en las Universidades de Valencia y de Salamanca, que nunca se publicó y editó en imprenta, pero que debió de circular en forma de manuscritos copiados manualmente. De hecho, hay partes enteras de la Chronografia que son traducciones al castellano del original latino de Muñoz.


Esta obra es geocéntrica, pues acepta como válido el sistema ptolomeico del universo y la física aristotélica según la tradición medieval. Por tanto, rechaza el modelo heliocéntrico de Nicolás Copérnico, que fue aceptándose por la comunidad científica durante el Renacimiento tras la publicación del tratado De Revolutionibus, en 1543. A su explicación sobre el medieval modelo geocéntrico, le acompañó otra sobre el movimiento de los planetas muy detallada, aunque no muy precisa para los conocimientos de aquella época.

En absoluto, una obra que mantiene la tradicional concepción geocéntrica del universo pueda resultar vanguardista o revolucionara en una época en la cual la comunidad científica iba adquiriendo una visión heliocéntrica, pero esto no significa que carezca de mérito e interés científico. En un periodo de transición entre ambos modelos astronómicos, presentó elementos de gran valor, además, durante los siglos XVI y XVII, se continuaron publicando obras basadas en sistemas geocéntricos.

CALLE DE TORNAMIRAS EN TUDELA

Sobre cosmografía, la obra muestra un tratado completo de la esfera, a partir de la creación de universo, aportando un buen número de datos sobre el movimiento de las estrellas en el cielo, las constelaciones y los eclipses, la cronología universal, algunos calendarios antiguos y modernos, la división de la filosofía, y pronósticos meteorológicos. Cuestiona la existencia de esferas celestes que arrastran a los planetas, afirmando que estos se mueven por sus propias fuerzas: "los orbes son fingidos o inventados para darnos a entender y enseñarlos los diversos movimientos de los cuerpos celestes". En este aspecto se advierte la influencia de su maestro Jerónimo Muñoz, aunque se aleja de éste al atribuir una naturaleza incorruptible a la materia celeste. Incluye un buen número de tablas de eclipses desde 1583 hasta 1610, y del supuesto movimiento de las estrellas fijas tomado como referencias las efemérides de Johannes Stadius y los datos de Copérnico.

En cuanto a astronomía, fijó las coordenadas geográficas de varias ciudades, incluidas las de su Tudela natal, a través de métodos astronómicos con las tradicionales reglas de los tratados de cosmografía. Además, describió de algunos instrumentos de medición como el astrolabio náutico.

Entre las razones que movieron a Tornamira a la realización de este libro estuvo su intento de relacionar la materia de la astronomía con la corrección del sistema cronométrico aceptado por la Iglesia en Europa. Tres años antes de la publicación de su Chronofraphía, en 1582, se había implantado un nuevo calendario por bula del papa Gregorio XIII. El novedoso sistema gregoriano del calendario sucedía y mejoraba al tradicional juliano. Para Tornamira, se hacía necesario una adaptación de los conocimientos astronómicos a la variación del cómputo del tiempo que traía consigo la corrección gregoriana. Lejos de limitarse a presentar simplemente un sistema ptolemaico tradicional, Tornamira calculó nuevas tablas para los calendarios y para las alturas de las estrellas. Y es que el manejo del calendario era vital para establecer los días festivos de la liturgia en base a los cuales se programaban las festividades religiosas.

CHRONOGRAPHÍA DE TORNAMIRA

Como la mayoría de los astrónomos de su época, Tornamira también abordó la astrología, haciendo referencia a una supuesta relación entre la medicina y esta materia. Presentó diversas tablas de aplicación astrológica, como la relativa al "dominio de los planetas", de clara influencia de su maestro Jerónimo Muñoz. Algunos párrafos de esta sección fueron censurados por un tribunal de la Santa Inquisición.

En 1591, Francisco Vicente de Tornamira publicó su segunda obra científica con el título Traducion del Kalendario Gregoriano de Latin en Español, con ciertas adictiones y comentos al fin de cada uno de sus Canones, para que mejor se pueda entender. Fue publicada en el taller de Pedro Porralis, en Pamplona, con un contenido de 130 páginas y exenta de grabados. Su temática hace referencia a explicaciones y normas sobre la medición del tiempo cronológico.

Se han encontrados otras dos obras inéditas en forma de manuscrito, no impreso, de Tornamira, en la biblioteca de Juan Antonio Fernández, que son:
Un tomo manuscrito original de Tornamira de la Genealogía del rey don Felipe II de España, tratado de cifras y otros opúsculos y la vida de este por Fernández
Un tomo de la historia general del mundo y descripción de sus Reinos provincias por Tornamira, manuscrito original

KALENDARIO GREGORIANO DE TORNAMIRA

La Biblioteca de Navarra conserva el manuscrito titulado Chronographia y repertorio de los tiempos, (...) Segunda parte, que contiene la descripción geográfica de regiones de Europa del norte, central y del este, de Italia, Grecia y Croacia, así como de algunas zonas del África subsahariana y del norte, como el Magreb y Egipto. Es un manuscrito de 332 páginas pertenece a Francisco Vicente de Tornamira, escrito en 1583, dos años antes de la publicación de la primera parte de su Chornographia. Debió de pertenecer a la biblioteca del archivero e historiador de Tudela Juan Antonio Fernández Pascual, quien añadió la portada, ya que en el inventario de su biblioteca se registró la siguiente obra Los cuatro tomos de Chronographia y repertorio de los tiempos por don Vicente de Tornamira, señor de Mora, volúmenes únicos manuscritos.

En la actualidad, la ciudad de Pamplona dedica su Planetario Tornamira a este científico navarro, siendo el mayor planetario óptico de España. También Tudela dedica la calle de los Tornamiras desde 1860, en el casco antiguo, en homenaje a Francisco Vicente de Tornamira y al escritor Juan Francisco de Tornamira de Soto, nacido en esta ciudad en 1583.

Se conserva un escudo heráldico tallado en piedra de los Tornamira gracias a que la losa sepulcral que esta familia puso en la capilla de San Gregorio, que hicieron construir en el interior de la iglesia de San Nicolás de Tudela, en el siglo XVI.

ESCUDO DE ARMAS DE TORNAMIRA

19/04/2025

¿Cuál es el origen de los toponimos de Álava-Araba, Guipúzcoa-Gipuzkoa y Vizcaya-Bizkaia?


Los nombres de las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, escrito en lengua española, o de los herrialdes Araba, Gipuzkoa y Bizkaia, en euskera, aparecieron durante la Baja Edad Media sin que significasen lo que significan en la actualidad, ya que los territorios originarios y primordiales no coincidían enteramente con los actuales. Fueron nombres que aparecieron junto a otros nombres, sin que se sepa cuándo ni quienes idearon esos nombres. Solo se recoge la existencia de esos topónimos a partir de una determinada fecha. Se ignora cómo se constituyeron las cuatro comunidades de Vizcaya, Orduña, Guipúzcoa y Álava, por tanto se desconoce cuándo tuvieron personalidad jurídica propia, y más aún sobre su personalidad política, y mucho más acerca de cómo se concretó o se impuso esa personalidad política, si con "pacto originario" o sin él.

Álava, Vizcaya y Guipúzcoa son las denominaciones en castellano recomendada por la Real Academia Española, usada en documentos oficiales de la Administración central, en documentos no oficiales y, en general, en el ámbito oral y escrito hispanohablante. Es también la denominación utilizada en la versión en castellano de la Constitución española y en la versión en castellano del Estatuto de Autonomía del País Vasco.

Araba, Bizkaia y Gipuzkoa son las denominaciones en euskera recomendada por la Real Academia de la Lengua Vasca, usada en documentos oficiales en este idioma, en documentos en castellano, y es la más empleada por los medios de comunicación en español del País Vasco. Es también la denominación utilizada en la versión en euskera de la Constitución española y en la versión en euskera del Estatuto de Autonomía para el País Vasco. Actualmente son las denominaciones oficiales de las tres provincias.

TÁBULA GEOGRÁFICA DE LAS PROVINCIAS
GUIPUSCOAE, ALAVAE ET BISCAYAE

Durante los siglos del Medievo, los tres espacios denominados como Vizcaya, Guipúzcoa y Álava habían comenzado sus propias andaduras políticas y sus respectivos procesos de ensanchamiento, con una historia distinta, cambiando periódicamente de autoridad.

El territorio de Orduña aparece mencionado hacia el año 900, al lado de Vizcaya, a la que en la actualidad pertenece, por lo tanto, se deduce que la actual Euskadi se trató de cuatro espacios más o menos pequeños, que posteriormente fueron ampliándose con otros territorios adyacentes.

El topónimo de Álava es conocido desde el siglo VII, pues se trata de un nombre derivado del éuscaro araiiar, que significaba "país entre montañas". Pero la primera referencia escrita como provincia, data de fines del siglo IX, en las Crónica de Alfonso III el Magno, rey de Asturias, refiriéndose a las Tierras Llanas, al norte y este de Vitoria, en el extremo oriental de sus dominios.

Durante los siglos VIII y IX, las tierras alavesas, junto a las del norte de Burgos, constituyeron la frontera oriental del Reino asturiano frente a los ataques musulmanes del valle del Ebro. A esta Álava nuclear se sumaría otra periférica, integrada por la tierra de Ayala, Treviño, la Rioja alavesa y la zona al este del río Bayas.

Álava había estado sometida por el príncipe astur Fruela en el siglo VIII, y perteneció al Condado de Castilla en los siglos X-XI. Tras una época fluctuante, por las disputas entre sus reyes cristianos, fue conquistada por el rey de Castilla, Alfonso VIII, entre 1199 y 1200.

Para asegurar el respeto de los fueros, se recurrió al juramento de un pacto originario, llamado Privilegio de Contrato de 1332. Este pacto no fue un compromiso con el rey de Castilla, de quienes ya eran vasallos, sino un concierto entre los propios alaveses divididos en dos facciones: el concejo de Vitoria, un realengo que dependía del rey; y la Cofradía de Arriaga, un señorío, donde el rey tenía delegada su autoridad.

Los de Vitoria y los de Arriaga se disputaban la posesión de cuarenta y cinco pueblos; el rey Alfonso XI medió en el acuerdo por el cual, todas las tierras de Álava se convirtieran en realengo. Álava no se incorporó a Castilla, que ya lo estaba, sino que el rey de Castilla dejaba de delegar su autoridad en la corporación de los Arriaga.

MAPA HISTÓRICO ÁLAVA-ARABA

El de topónimo de Guipúzcoa aparece en un documento de del siglo XI, desde tiempos del rey navarro Sancho III el Mayor y el señor de Ipuscua, García Acenáriz. Este territorio se encuentra en el entorno y vasallaje del Reino de Pamplona, tal y como hicieron del testamento que Acenáriz y Galga, su esposa, habían otorgado en el año 1025 a favor del monasterio de San Juan de la Peña.

Esta integración, resultante de la actividad política de Sancho III del Mayor, duró hasta 1076, año de la muerte de Sancho IV el de Peñalén. Durante ese período los reyes pamploneses tuvieron cuidado de reforzar la relación de las tierras guipuzcoanas con las navarras, pero fueron apareciendo indicios de que las vinculaciones políticas de Guipúzcoa irían a modificarse. Así, a través de ciertas donaciones de bienes parece existir un cambio de orientación en la relación política del área occidental guipuzcoana, no ya hacia Navarra, sino hacia el oeste, hacia Vizcaya, acabando en la autoridad de Alfonso VIII de Castilla en 1200.

MAPA HISTÓRICO GUIPÚZCOA-GIPUZKOA

El texto más antiguo conocido que menciona el nombre de Vizcaya se encuentra, como en el caso alavés, en la Crónica de Alfonso III, redactado en el año 883, situada en el extremo oriental de los dominios del Reino de Asturias. Más tarde, a fines del siglo X, aparece en el Códice de Roda el nombre de Munio, conde vizcaíno casado con una hija de Sancho I Garcés, rey de Pamplona, y a partir del XI comenzaron a ser más frecuentes los datos documentales sobre este territorio, observándose su vinculación a la Monarquía pamplonesa, primero, y castellana después.

El topónimo Vizcaya tiene una etimología discutida. La más consensuada es el significado de "cima" o "loma", aunque también se han propuesto otras etimologías, como bits-kaia cuyo significado es "puerto de espuma" o bizi-kaia "puerto vivo".

Vizcaya debió estar unida, en los siglos X-XI, al Condado de Castilla, a cuya corona quedó incorporado después de un breve paréntesis pamplonés, en 1076. Pero sus señores siguieron actuando con gran autoridad hasta 1379, en que Juan, señor de Vizcaya y príncipe de Castilla, se convirtió en rey de esta corona.

Antes de que acabara esta centuria, ya se había hecho habitual que, cuando un nuevo señor debía tomar posesión del Señorío, se formulara un juramento de homenaje por parte de los principales vizcaínos y de guarda de fueros por parte del señor.

MAPA HISTÓRICO VIZCAYA-BIZKAIA

14/04/2025

Procesión en Elgeta, por Pablo Uranga


Procesión en Elgeta es un óleo sobre lienzo pintado por el artista alavés Pablo Uranga hacia 1905. Se encuentra expuesto en el Museo de Bellas Artes de Vitoria.

La obra refleja una procesión en la guipuzcoana villa de Elgeta. Describe el momento en que la corporación municipal, siguiendo al abanderado y al párroco, se dispone a entrar en la iglesia. Está realizada en un ángulo un tanto forzado y muestra el gusto de Uranga por una pintura dinámica, de factura suelta e impresión de abocetamiento. También se aprecia el interés de Uranga por las tonalidades terrosas y los rojos que tan característicos fueron en su obra.

PROCESIÓN EN ELGETA, POR PABLO URANGA