23/01/2019

Exposición Blas de Lezo y la Guerra del Asiento


La Exposición Blas de Lezo y la Guerra del Asiento fue organizada en el Palacio Infante don Luis de la madrileña localidad de Boadilla del Monte, con la colaboración de la Fundación Blas de Lezo, durante los días 21 de marzo y 21 de abril del año 2018.

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CARTEL DE LA EXPOSICIÓN

PALACIO DEL INFANTE DON LUIS


EXPOSICIÓN BLAS DE LEZO Y LA GUERRA DEL ASIENTO


EXPOSICIÓN BLAS DE LEZO Y LA GUERRA DEL ASIENTO


EXPOSICIÓN BLAS DE LEZO Y LA GUERRA DEL ASIENTO


EXPOSICIÓN BLAS DE LEZO Y LA GUERRA DEL ASIENTO


EXTENSIÓN DEL IMPERIO ESPAÑOL

El Imperio español alcanzó los 20 millones de kilómetros cuadrados a finales del siglo VIII, aunque su máxima expansión se produjo entre los años 1580 y 1640, durante los reinados de Felipe II, Felipe III y Felipe IV, periodo en el que tuvo lugar la Unión Ibérica o unificación bajo la Corona española de los imperios español y portugués, sobrepasando los 30 millones de kilómetros cuadrados, lo que suponía más de un 20% de la superficie terrestre.

Durante el siglo XVI y el siglo XVII, funcionó una estructura territorial propia, virreinal y no colonial. Este sistema, muy diferente al de otros imperios europeos, estaba basado en la consideración de los territorios de ultramar como extensiones de la metrópoli, y por tanto iguales en derechos a los de la península.

El español fue el primer imperio de alcance mundial o global al abarcar grandes extensiones de territorio que no se comunicaban por tierra en todos los continentes, a diferencia de otros grandes imperios anteriores como el romano o el mongol.

La península ibérica, según diferentes fuentes de la época, en 1942 ascendía a unos 6 millones de habitantes. Según el vecindario de Campoflorido, entre 1712 y 1717, se estimaba que la población era de unas 7.500.000 personas.

Años más tarde, según el censo del catastro del marqués de la Ensenada, la población estimada era de 9.400.000 habitantes en 1752.

Tomando como patrón los datos de Campoflorido se puede deducir que la población masculina entre los 15 y los 40 años a principios del siglo XVIII rondaba las 2.000.000 personas. ¿Cómo pudo España controlar el 20% de la superficie terrestre con tan poca población?

MAPA EXTENSIÓN GEOGRÁFICA DEL IMPERIO ESPAÑOL

ESCUDO DE ARMAS DE LA REAL ARMADA ESPAÑOLA


BATALLA DE VÉLEZ-MÁLAGA

El 24 de agosto de 1704, se produjo uno de los enfrentamientos navales más numerosos de Europa, y en un momento de cambios tecnológicos a tener en cuenta. No sólo la táctica de enfrentarse en línea era reciente, con la necesidad de navíos que puedan aguantar dicho bombardeo, sino que se generó una sofisticación de la guerra en múltiples campos.

Simbólica son las ordenanzas del mismo año en el que se imponía el uso de fusiles y bayonetas, y se abandonaban los mosquetes y picas que dominaron los campos de batalla durante siglos.

El porte de algunas de las naves era impresionante, especialmente una de las capitanas francesas, el Soleil Royal, artillada con más de 130 piezas.

Las dos escuadras, franco-española y anglo-holandesa, estuvieron prácticamente a lo largo de todo el día desatando fuego e ira. Finalmente, habían pasado prácticamente todas las horas de luz de un largo día de verano andaluz y ni un solo buque se hundió o fue capturado, pero ambas armadas apenas estaban en condiciones de navegar y los heridos de ambos bandos eran bastante numerosos.

Tanto los franceses como los británicos estuvieron dos días decidiendo qué hacer, finalmente la decisión fue la de no seguir participando en la batalla. Prácticamente no podían. Les faltaba buena parte de los marinos y los hombres de armas. También las ganas. Ambas flotas decidieron volver a puerto con lo que les quedaba.

Los franceses volvieron a Toulon cantando victoria. La realidad sin embargo fue otra. Y es que la flota francesa, al resistir a Toulon, convirtieron lo que había sido un punto muerto táctico en una victoria estratégica anglo-holandesa, especialmente por una sola cuestión.

Gibraltar no fue reconquistado.

LE FOUDROUYANT

COMBATE DEL NAVÍO PRINCESA

APRESAMIENTO DEL STAMHOPE

FRAGATA DEL SIGLO XVIII


JOSÉ PATIÑO

José Patiño y Rosales sabía que si impulsaba la recién formada Marina Española, necesitaba crear un centro para la instrucción de los futuros oficiales. Hasta entonces, procedían del Colegio de pilotos de San Telmo en Sevilla o de los cadetes de galeras de Cartagena, incluso de escuelas navales extranjeras como las de Francia.

RETRATO DE JOSÉ PATIÑO


ANTONIO GAZTAÑETA

En 1718, el oficial y arquitecto naval Antonio Gaztañeta luchó y perdió la flota que había construido en el Cabo Pessaro. En 1719, había sólo 26 navíos de línea en un estado bastante lamentable, insuficiente para defender el imperio geográfico más grande del mundo.

En 1720, Gaztañeta preparó proyectos para un navío de línea de 60 cañones. El énfasis estaba en la velocidad, la maniobrabilidad y artillería juntos. Consiguió alargar y rebajar el diseño tradicional, en particular en la primera cubierta de cañones. Ellos no fueron construidos para batallas tradicionales raudas, sino más bien para aquellas necesidades de España: la protección de convoyes, envío de información y la patrulla o exploración. Ellos fueron ligeramente armados, comparándolos a los navíos franceses o británicos. De todos modos, las rutas españolas de comercio estuvieron siempre abiertas y normalmente bien protegidas, lo que constituyó un éxito en los planes de España, que no buscaba el dominio del mar, sino su conserva de sus colonias ultramarinas. Los navíos construidos por el sistema Gaztañeta causó gran admiración a los ingleses, que incluso en publicaciones actuales lo consideran uno de los más interesantes proyectos navales de la Europa moderna. Este sistema fue el último sistema genuino, exclusivamente español y en algunos aspectos de los construcción naval, como alargamiento dela eslora, fue un auténtico precursor de su tiempo.

RETRATO DE ANTONIO GAZTAÑETA


JORGE JUAN

Jorge Juan fue jefe de desarrollo naval de 1736-54. Principalmente se recuerda por importar el talento de Gran Bretaña, después de una visita allí en 1749. Elegir Inglaterra fue debido a la seriedad en los métodos de construcción, unido a los éxitos de sus navíos en las batallas.

El navío español de la época era más grande que uno equivalente británico y resulta paradójico comprobar que mientras Jorge Juan estudiaba al detalle a los ingleses, estos, a la vista del Princesa, desarrollaron un tipo de navío mejorado bajo la inspiración de los gálibos del Princesa del sistema Gaztañeta.

JORGE JUAN, JOSÉ DE MAZARREDO, ANTONIO GAZTAÑETA Y JOSE PATIÑO


JOSÉ DE MAZARREDO

El mayor éxito como mayor general lo obtuvo José de Mazarredo al año siguiente en la escuadra de Luis de Córdova, reforzada con 6 navíos franceses: por una atrevida maniobra, que todos consideraban temeraria, se aprestó el día 9 de agosto a la altura de las islas Azores, un importante convoy británico de 53 velas, con mercancías y víveres para su ejército en la lucha contra los independentistas norteamericanos. Esto cargamento de 80.000 mosquetes y cañones, y más de un millón de libras esterlinas en oro y plata, permitiría a los ingleses triplicar el número de su ejército, pasando de una relación de tropas de 1 a 1 entre independentistas e ingleses a una proporción de 3 a 1 a favor de Inglaterra, lo que sería un hecho decisivo en la guerra.

Dio un gran impulso a la enseñanza con ocasión de ejercer las funciones de capitán de las tres Compañías de Guardiamarinas, las de Ferrol, Cádiz y Cartagena. En 1789, fue ascendido a teniente general y estuvo algún tiempo en Madrid, dedicado a la redacción de las Ordenanzas, auxiliado por su inseparable ayudante el capitán de navío Escaño.

JOSÉ DE MAZARREDO


ESTADO DEL COMERCIO CON AMÉRICA

Aparte de la posesión de Gibraltar y Menorca, Gran Bretaña había obtenido el denominado "asiento de negros" (licencia de vender esclavos negros en la América hispana) durante treinta años y la concesión del "navío de permiso" (que permitía el comercio directo de Gran Bretaña con la América española por el volumen de mercancías que pudiese transportar un barco de quinientas toneladas de capacidad, cantidad ampliada a mil toneladas en 1716), rompiendo así el monopolio para el comercio de la América española, restringido con anterioridad por la Corona a comerciantes provenientes de la España metropolitana.

Ambos acuerdo comerciales estaban en manos de la Compañía de los Mares del Sur. El comercio directo de Gran Bretaña con la América española sería una fuente constante de roces entre ambas monarquías.

Aparte de ello, existían otros motivos de conflicto: problemas fronterizos en América del Norte entre Florida (española) y Georgia (británica), reclamación constante de retrocesión de Gibraltar y Menorca por parte de España, el deseo británico de dominar los mares, algo difícil de conseguir ante la recuperación de la marina española y la rivalidad consiguiente entre Gran Bretaña y España, lo que ya había ocasionado previamente una corta guerra entre ambos países en 1719 en la que llegó a darse un fallido intento español de invadir Inglaterra.

En el terreno comercial era donde los roces produjeron un incesante crecimiento de la tensión. España mantenía el monopolio comercial con sus colonias en América, con la única salvedad de las concesiones hechas a Gran Bretaña, relativas al navío de permiso y el comercio de esclavos.

BLAS DE LEZO

Bajo las condiciones del Tratado de Sevilla (1729), los británicos habían acordado no comerciar con las colonias de la América española (aparte del navío de permiso), para lo cual acordaron permitir, a fin de verificar el cumplimiento del tratado, que navíos españoles interceptaran a los navíos británicos en aguas españolas para comprobar su carga, lo que se conoció como "derecho de visita".

Las dificultades de abastecimiento de la América española propiciaron el surgimiento de un intenso comercio de contrabando en manos de holandeses y fundamentalmente británicos.

Ante tales hechos, la vigilancia española se incrementó, al tiempo que se fortificaron los puertos y se mejoraba el sistema de convoyes que servía de protección a la valiosa flota del tesoro que llegaba de América.

De acuerdo con el "derecho de visita", los navíos españoles podrían interceptar cualquier barco británico y confiscar sus mercancías, ya que, a excepción del "navío de permiso", todas las mercancías con destino a la América española eran, por definición, contrabando.

De esta forma, no sólo navíos reales, sino otros navíos españoles en manos privadas, podían abandonar los navíos británicos y confiscar sus mercancías. Esas actividades de particulares eran calificadas de piratería por el Gobierno de Londres.

Aparte del contrabando, según habiendo barcos británicos dedicados a la piraterías. Buena parte del continuo hostigamiento de la Flota de Indias recaía sobre la tradicional acción de corsarios ingleses en el mar Caribe, que se remontaba a los tiempos de John Hawkins y Francis Drake.

En cualquier caso, es de notar que para entonces los abordajes españoles con éxito seguían siendo más frecuentes que los británicos.

FELIPE V Y LUIS ALEJANDRO DE BORBÓN

Entre 1727 y 1732, transcurrió un periodo especialmente tenso en las relaciones bilaterales, al que siguió un periodo de distensión entre 1732 y 1737, gracias a los esfuerzos en tal sentido del primer ministro británico sir Robert Walpole y del Ministerio de Marina español de José Patiño, a lo que se unió la colaboración entre ambos países en la Guerra de Sucesión de Polonia.

No obstante, los problemas siguieron sin resolverse, con el consiguiente incremento de la irritación en la opinión pública británica.

La oposición a Walpole aprovechó este hecho para acosar a Walpole, comenzando una campaña a favor de la guerra. En esta situación se produjo la comparecencia de Robert Jenkins ante la Cámara de los Comunes en 1738.

La oposición parlamentaria y posteriormente la opinión pública sancionaron los incidentes como una ofensa al honor nacional.

La denominación empleada por la historiografía inglesa (War of Jenkin´s Ear) se debe al apresamiento frente a las costas de Florida por el guardacostas español La Isabela del navío contrabandista inglés Rebecca, capitaneado por el pirata Robert Jenkins, en 1731.

Según el testimonio de Jenkins, que compareció ante la Cámara de los Comunes en 1738, como parte de una campaña belicista por parte de la oposición parlamentaria en contra del primer ministro Walpole, el capitán español Juan León Fandiño, que apresó la nave, ató a Jenkins al mástil de su propio barco y de un certero tajo con su espada le cortó una oreja al tiempo que le decía (según el testimonio inglés): "Ve y di a tu rey que lo mismo le haré su a lo mismo se atreve."Luego lo dejó marchar, después de desarmar y saquear su barco.

En su comparecencia, Jenkins denunció el caso con la oreja en un frasco y al considerar la frase de Fandiño como un insulto al monarca británico, la oposición forzó al Gobierno a pedir una indemnización de 95.000 libras, a lo que España se negó. Walpole se vio obligado a declarar la guerra a España el 23 de octubre de 1739.

GEORGE II Y ROBERT WALPOLE

La conclusión de la Guerra de Sucesión española, con el Tratado de Utrecht, no había supuesto únicamente el desmembramiento del patrimonio de la Monarquía hispánica en Europa. Inglaterra, ya Gran Bretaña, aparte de haber evitado la creación de una potencia hegemónica en el continente europeo, había conseguido algunas concesiones comerciales en el Imperio español en América.

Incapaz de hacer frente a la presión general, Walpole cedió aprobando el envío de tropas a América y de una escuadra a Gibraltar al mando del almirante Haddock, lo que causó una reacción inmediata por parte española.

Walpole trató entonces de llegar a un entendimiento con España por el que ambas naciones se comprometían a evitar la guerra y a pagarse compensaciones mutuas, además de acordarse un nuevo tratado futuro que ayudase a resolver otras diferencias acerca de los límites territoriales en América y los derechos comerciales de ambos países.

Sin embargo, el Convenio fue rechazado por después en el Parlamento británico, contando también con la decidida oposición de la Compañía de los Mares del Sur.

Estando así las cosas, el rey Felipe V exigió el pago de las compensaciones acordadas por parte británica antes de hacerlo España.

En ambos lados las posiciones se endurecieron, incrementándose los preparativos para la guerra.

Finalmente, Walpole cedió a las presiones parlamentarias y populares, aprobando el inicio de la guerra. Al mismo tiempo, el embajador británico en España solicitó la anulación del "derecho de visita". Lejos de plegarse a la presión británica, Felipe V suprimió el "derecho de asiento" y el "navío de permiso", y retuvo todos los barcos británicos que se encontraban en puertos españoles, tanto en la metrópoli como en las colonias americanas.

Ante tales hechos, el Gobierno británico retiró a su embajador de Madrid y declaró formalmente la guerra a España el 19 de octubre de 1739.

GEORGE ROOT Y CLOUDESLEY SHOVEL


GUERRA DEL ASIENTO

La Guerra del Asiento fue un conflicto bélico desarrollado entre 1739 y 1748, en el que se enfrentaron las flotas y tropas del Reino de Gran Bretaña y del Reino de España, principalmente en el mar Caribe.

Por el volumen de los medios utilizados por ambas partes, por la enormidad del escenario geográfico en el que se desarrolló y por la magnitud de los planes estratégicos de España e Inglaterra, este conflicto puede considerarse como una verdadera guerra moderna.

La acción más significativa de la guerra fue el Sitio de Cartagena de Indias de 1741, en el que fue derrotada una flota británica de 135 naves y casi 27.000 hombres a manos de una guarnición española compuesta por unos 3.500 hombres y 6 navíos de línea.

Durante la contienda, dada la enorme superioridad numérica y de medios que utilizó Gran Bretaña contra España resultó decisiva la extraordinaria eficacia de los servicios de inteligencia españoles, que consiguieron infiltrar agentes en la Corte londinense y en el cuartel general del almirante Vernon.

El plan general británico, así como el proyecto táctico de la toma de Cartagena de Indias, fueron conocidas de antemano por la Corte española y por los mandos virreinales con tiempo suficiente para reaccionar y adelantarse a los británicos.

Es conocida también como Guerra de la Oreja de Jenkins.

BLAS DE LEZO


EDWARD VERNON


SEBASTIÁN ESLAVA


THOMAS WENTWORTH


CHALONER OGLE


LAWENCE WASHINGTON


VICTOR MARIE D'ESTREES


FUERZAS ESPAÑOLAS EN ULTRAMAR

En el inicio de la Guerra del Asiento, la Real Armada española disponía de apenas 34 navíos de línea frente a los nada menos que 103 navíos de la Royal Navy británica. Así que debía confiar más en la calidad que en la cantidad de sus naves y mandos.

Sobre las armas, el fusil de ordenanza de las tropas españolas en esta época era el Modelo 1724, de la Ordenanza de Marcos de Aracil, con llave de chispa "española" o "de patilla", de ánima lisa, 18 mm de calibre, baqueta de madera (la de metal aparece a mediados del siglo XVIII), unos 4,5 kgs de peso y 1,50 ms de longitud que con la bayoneta calada alcazaba el 1,90 ms.

Un soldado entrenado podía hacer tres o cuatro disparos por minuto de media, aunque un miliciano sin el mismo nivel de entrenamiento apenas podía hacer uno o dos disparos en ese tiempo, lo cual marcaba una gran diferencia entre ambos tipos de cambatientes.

Tenía un alcance máximo de unos 200 ms, pero el fuego colectivo dejaba de ser eficaz a partir de los cien metros, y tenía precisión para el tiro individual hasta los 500 ms de alcance.

El fusil británico Brown Bees de la época era muy similar en todas sus características, con la escasa diferencia de su llave de chispa era de tipo francesa.

La artillería de la época lanzaba bolas macizas de hierro hasta los 3 kms de alcance máximo, pero dejaba de tener precisión a partir de los 1.500 ms y para tiro sobre blancos concretos la distancia máxima eran 700 ms, y a menos de 300 ms se utilizaban botes de balines que acribillaban todo a su paso.

En fuego naval se utilizaban palanquetas para destrozar mástiles y velas hasta los 400 ms y las "balas rojas" calentadas en hornillos para provocar incendios junto a otros tipos de proyectiles, pero ésas eran las distancias a las que se hacían los combates.

 1. ARTILLERO DEL BATALLÓN FIJO CARTAGENA DE INDIAS
2. FUSILERO DE INFANTERÍA DE MARINA
3. MARINERO DE LA ESCUADRA DE BLAS DE LEZO
4. OFICIAL DEL REGIMIENTO DE ARAGÓN
5. TAMBOR DE GRANADEROS DEL REGIMIENTO ESPAÑA


FUERZAS ESPAÑOLAS EN CARTAGENA DE INDIAS EN 1741

Los tipos de fuerzas que se encontraban dispuestas en esta campaña eran las compañías de milicias locales de blancos, pardos y morenos, normalmente sin uniformes salvo en regiones especialmente expuestas donde estaban más militarizadas y actuaban como guarnición.

Como fuerzas regulares estaban los regimientos "fijos" como guarnición de soldados profesionales del Virreinato, que vestían uniforme azul con cuello, bocamangas y vueltas rojas; y las tropas de línea del Real Ejército de la Corona española que vestían de blanco con cuello, bocamangas y vueltas del color de cada regimiento enviados desde España ante cualquier amenaza a cualquier parte del mundo. La artillería vestía de azul marino.

Aparte de ellos, las tropas de la Infantería de Marina adscritas a los barcos para operaciones en tierra, vestían su uniforme azul con cuello, bocamangas y vueltas rojas pero en clima tropical solían vestir una casaca de lienzo amarillenta.

Todos llevaban polainas de lona blanca y se cubrían con sombrero de tres picos con la escarapela roja símbolo de la Corona española, salvo los granaderos de cada regimiento, que como tropa de élite llevaban altos gorros de pelo.

Junto a ellos podían aparecer fuerzas indígenas, como sucedió en este caso, vistiendo su ropa tradicional y empuñando lanzas, arcos y flechas.

La Real Armada española debía proteger el tráfico comercial por rutas que recorrían buen parte del mundo. Sus oficiales se prepararon en la Real Academia de Guardiamarinas de Cádiz desde 1717.

La organización de la Real Armada de la Corona española se regía en este momento por la Real Orden de 6 de junio de 1717, que aprobó las Ordenanzas de la Armada (Ordenanzas de Patiño), sustituyendo a las anteriores de 1633 y apareciendo la Real Armada de la Ilustración.

Las Ordenanzas de la Armada del Infante Almirante de 1737 crearon el Almirantazgo español y la Junta del Almirantazgo.


FUSILERO DE INFANTERÍA DE MARINA Y OFICIAL DEL REGIMIENTO

MAQUETA NAVÍO SAN FELIPE


NAVÍO GALICIA

El barco Galicia fue el primer navío de la Real Marina del siglo XVIII. Estaba dotado con 70 cañones, fue construido en el arsenal de La Granja por el constructor Lorenzo de Arzueta, botado el 28 de julio de 1729 y entregado a la Armada el 26 de abril de 1730. El navío León fue el segundo.

En octubre de 1731, el Galicia formó parte de la escuadra de Esteban Mari, marqués de Mari, que escoltó al ejército a Liorna. A su regreso a Barcelona, zarpó rumbo al puerto de Alicante para unirse a la escuadra que se estaba alistando para la recuperación de Orán. Durante la travesía tuvo un encuentro con varios corsarios berberiscos frente a Peñíscola. El 18 de junio zarpó rumbo a Orán con la escuadra de Francisco Javier Cornejo.

En 1733, se incorporó a la escuadra del mando de Miguel de Sada y Antillón, conde de Clavijo, con la que dio escolta a varios convoyes para llevar tropas a Italia durante la campaña de Nápoles y Sicilia. A primeros de 1734, entró en el arsenal de La Carraca para ser reparado, estando de nuevo alistado en febrero. Acabada la campaña italiana, en abril de 1737, se encontraba en El Ferrol.

El 16 de octubre de 1739, zarpó de El Ferrol al mando del capitán de fragata Juan Jordán, acompañado por el navío San Carlos. Después de una estancia en Puerto Rico, llegaron a Cartagena de Indias en abril de 1740, donde ambos navíos se incorporaron a la escuadra que mandaba Blas de Lezo, quedando el Galicia como buque insignia del marino guipuzcoano. A su llegada a Cartagena había desembarcado al nuevo virrey, el navarro Sebastián de Eslaba, teniente general del Ejército.

En marzo de 1741, la escuadra británica de Edward Vernon atacaba la plaza cartagenera. Blas de Lezo ordenó hundir a su navío para evitar el paso de los buques británicos hacia la bahía interior que daba al puerto y la ciudad. Pero estos consiguieron capturarlo con el objetivo de utilizarlo para el bombardeo. El 28 de abril, pocos días antes de la retirada, los británicos los hundían al considerarlo inútil para el servicio.

MAQUETA DEL NAVÍO GALICIA


CASTILLO DE GRANDE DE SANTA CRUZ

PLANO DEL CASTILLO DE GRANDE DE SANTA CRUZ


MAQUETA DEL CASTILLO DE GRANDE DE SANTA CRUZ


CASTILLO DE SAN LUIS DE BOCACHICA


El castillo de San Luis fue llamado asé en honor al gobernador, Luis Fernández de Córdoba, el cual ordenó al ingeniero Juan de Somodevilla que levantara los planos. Era de planta rectangular con cuatro baluartes y fosos húmedos atravesados por un puente. Los arcos, columnas y pilastras, del bajo renacimiento, de bella línea, con doble claustro.

Las naves estaban ocupadas por la Casa del Castellano, alojamiento de tropa, almacenes, capilla, aljibes, etc.

Para su contribución se llamó al ingeniero Juan Bautista Antonelli. Este trabajó en las obras del castillo de San Luis desde 1646 hasta 1649, fecha en la que falleció. Se conserva un plano del castillo fechado en 1661, casi ya finalizado, realizado por el maestro mayor Pablo Mejía

En 1697, el castillo de San Luis quedó destruido tras el ataque del pirata francés Pointís. En 1728, el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor inició su reconstrucción, y reforzó la cortina este, donde estaba la puerta principal. En 1741, fecha del tercer ataque el almirante Vernon, las obras no habían terminado aún. En esa época su castellano era el coronel de ingenieros Carlos Suillars de Desnaux.

Para reforzar los fuegos del castillo de San Luis en dirección al mar, el ingeniero Herrera completó las defensas del mismo con la construcción de 3 baterías en la isla de Terra Bomba: Santiago, San Felipe y Chamba.

Tanto el castillo de San Luis como las baterías citadas fueron destruidas por el ataque de Vernon en 1741. No obstante, protagonizaron una resistencia que duró 17 días (del 20 de marzo al 5 de abril), al mando del coronel de ingenieros Carlos Suillars de Desnaux, que minó la moral de victoria de los sitiadores.

MAQUETA DEL CASTILLO SAN LUIS DE BOCACHICA

MAQUETA DEL CASTILLO SAN LUIS DE BOCACHICA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN LUIS DE BOCACHICA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN LUIS DE BOCACHICA


CASTILLO DE SAN FELIPE DE BARAJAS

La construcción de San Felipe de Barajas se ordenó por Real Cédula del 20 de septiembre de 1647, y hasta el 12 de octubre de 1657 no se terminó la primera parte del castillo, diseñada por el ingeniero holandés Ricardo Carr.

El entonces gobernador de la ciudad de Cartagena, Francisco de Murga, fue el responsable de adquirir los fondos necesarios para la edificación del castillo. Debido a la lento tramite, el proyecto no se realizó durante la gobernación de Pedro Zapata de Mendoza, que denominó el castillo en honor al rey Felipe IV y de sus mayores, los condes de Barajas.

La primera construcción se trataba de un bonete triangular en la cima del cerro con 4 garitas, aljibe, almacén y alojamiento para 25 soldados y 4 artilleros, con 8 cañones.

El castillejo no estuvo exento del ataque enemigo, por lo que en 1697 cayó rendido durante la toma comandada por el alto oficial de la Marina francesa, Jean Bernard Desjeans.

Los estragos causados por dicho ataque fueron reparados por Juan de Herrera y Sotomayor, quien reforzó la fortaleza sin apartarse de su diseño inicial.

El refuerzo se puso a prueba durante el ataque perpetrado en 1471 por los ingleses, al mando del general naval Edward Vernon. San Felipe cumplió su cometido y logró repeler el intento de toma enemiga.

En 1762, el ingeniero militar Antonio de Arévalo diseñó e inició la ampliación del Castillo San Felipe de Barajas, el cual fue reforzado con baterías colaterales que daban el aspecto actual a esta construcción colonial sin parangón en América.

MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


BATERÍAS DEL CASTILLO DE SAN FELIPE DE BARAJAS

Batería de San Lorenzo
Situada en el sector sur del castillo, protegía con 5 cañones el acceso por el playón de San Lázaro y la ciénaga del Cocal, fue realizada inicialmente en fajina hacia 1739 por el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor. Antonio de Arévalo la reconstruyó de manera definitiva entre 1762 y 1769, añadiéndole 3 aljibes con capacidad para 72.000 raciones de agua cada uno.

Batería de Santa Bárbara
Construida hacia 1762 en el sector noreste, podía batir el Cerro de la Popa con sus 7 cañones.

Batería de La Redención
Situada entre las baterías de la Cruz y Santa Bárbara, defendía el acceso desde el Cabrero con 11 cañones. Fue construida entre 1762 y 1769.

Batería del Hornabeque
Hermanada con la batería de la Cruz, reformaba con 6 cañones el sector norte del castillo de San Felipe. Inicialmente construida en fajina hacia 1739 por Juan de Herrera y Sotomayor, fue una de las últimas baterías terminadas por Antonio de Arévalo entre 1762 y 1769.

Batería de San Carlos y Los Apóstoles
Situada en el sector norte, se comunica con el castillo por debajo del Hornabeque y está dominada por los fuegos del castillo y de la batería de la Redención. Su construcción se realizó entre 1762 y 1769, y tuvo la mayor potencia de fuego con 13 cañones.

Batería de La Cruz
Construida entre 1762 y 1769 en el sector noroeste. Es la batería colateral de Hornabeque y enlaza la defensa de San Carlos y Santa Bárbara con 8 cañones.

MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


MAQUETA DEL CASTILLO SAN FELIPE Y DE LA BATALLA


BATALLA DE CARTAGENA DE INDIAS DE 1741

El día 13 de marzo de 1741, neogranadinos residentes en Cartagena de Indias divisaron en el horizonte 135 velas, de las cuales 36 eran navíos de línea y el resto de transporte.

En marzo y mayo de anterior, Vernon había bombardeado esta ciudad. Ahora, al mando de Blas de Lezo, se habían reforzado los baluartes y baterías, así como la mejorado la eficacia de su artillería.

Cuando el virrey de la Nueva Granada, Sebastián de Eslava, tuvo conocimientos de la venida de Vernon para conquistar Cartagena, decidió tomar personalmente el mando de la defensa. Blas de Lezo, jefe del apostadero, quedó como su inmediato subordinado.

Eslava montó, en principio, un fuerte de mar en el cual, a las órdenes de Blas de Lezo, se integraban todos los fuertes y castillos de la costa inmediata a Bocachica, paso escogido finalmente por el enemigo para forzar la entrada en la bahía.

El paso de Bocagrande, por aquella época, se encontraba impracticable por falta de calado y la vecindad de la ciénaga de Tesca y el caño de Juan de Angola a la Boquilla desaconsejaron al almirante Vernon desembarcar por esa parte como en principio se había proyectado.

El coronel del Cuerpo de Ingenieros, Carlos Desnaux, fue nombrado segundo de Lezo, con su puesto de mando en el castillo de San Luis de Bocachica y el capitán de Batallones de Marina, Lorenzo de Alderete y Barrientos, tomó el mando de los fuertes de San Felipe y Santiago, con dependencia directa del anterior.

MAPA DE CARTAGENA DE INDIAS

Blas de Lezo fondeó en Bocachica a 4 de sus navíos, los otros 2 quedaron fondeados ante Bocagrande. Utilizó diversas embarcaciones mercantes, que se encontraban en la había, para diversos cometidos logísticos y de enlace entre sus diferentes fuerzas, e incluso llegó a armar una ellas con 30 cañones.

El plan del enemigo preveía desembarcar en la orilla sur de la Boquella para, tras vadear el caño de Juan de Angola, tomar la Quinta y atacar desde allí el castillo de San Felipe de Barajas. Mientras tanto, otro destacamento se hacía cargo de la desembocadura del Sinus para cortar totalmente los abastecimientos a la ciudad y así poderla rendirla por hambre.

El 7 de febrero de 1471, Vernon zarpó de Jamaica en dirección a Guadalupe para comprobar que la escuadra francesa estaba en Port Louis y seguramente con la intención de destruirla para no dejar enemigos a barlovento. Pero, tras ciertos errores en las informaciones que recibía, llegó a la certidumbre de que Antin había zarpado para Europa el mismo día que lo había hecho él desde Jamaica. Tras reunir Consejo de Guerra de oficiales, resolvió zarpar vía libre a Cartagena.

El día 9 de marzo, Vernon destacó al capitán de navío Knowles, con los navíos Wermouth y Experiment y la corbeta Spencer, a reconocer la costa cartagenera para preparar la reclada y elegir fondeaderos para escuadra y convoy.

Los informes del Knowles, que indicarías los terrenos pantanosos que rodean la ciénaga de Tesca y la falta de fondeaderos abrigados en las costas inmediatas a la bahía, hicieron cambiar el plan inicial. La prioridad ser convirtió en forzar el paso de Bocachica y la ocupación de la bahía. Esta división Knowles fondeó el día 13 del mismo mes al abrigo de Punta Canoa.

Mientras, Blas de Lezo comenzó a redactar su diario, en el cual anotó lo que dispuso y ordenó para preparar la defensa y los informes y órdenes que recibió, las fricciones y disentimientos que tuvo con el virrey y el detalle de las operaciones. Tras recibir las órdenes del virrey, se dirigió al día siguiente a Bocachica embarcado en su insignia y halló los baluartes y castillos:
"… faltos de todo, e inmediatamente di providencia de enviar a todos víveres y gente, pólvora, balas, cartuchos…"


El día 16, el enemigo efectuó una diversión sobre la Boquilla con múltiples movimientos de lanchas y botes. Las fuerzas españolas se dieron enseguida cuenta del amago y Lezo se empeñó en mejorar el estado de defensa de su fuerte.

El día 20, Lezo percibió que el enemigo intentaría forzar Bocachica y, efectivamente, a las 11:00 horas de ese día, 2 navíos ingleses comenzaron a batir los fuertes de San Felipe y Santiago, iniciándose las operaciones. Terminaron el 5 de mayo con la retirada de las fuerzas españolas supervivientes a la ciudad de Cartagena y el hundimiento de los cuatro buques que apuraron hasta el límite de lo imposible la defensa de aquella bocana.

La precipitación con que se dio la orden de retirada del fuerte de San Luis de Bocachica estropeó, en parte, la disposición que había tomado Lezo para cegar el canal con el sacrificio de sus buques.

Entre las muchas críticas que Lezo vierte en su diario, sobre esta fase de la lucha la más importante fue la que mostró su clara visión sobre la debilidad de las operaciones anfibias en el momento del desembarco.
"… es el momento en el que el defensor debe de echar el resto para no dejar pisar la orilla a los asaltantes. Usar las reservas con agilidad, multiplicarse para no ignorar el desembarco de cualquier destacamento, impedir el desembarco de la artillería de sitio… talar para impedir al enemigo el abrigo del bosque, arpillerar para proteger a los sirvientes de la artillería propia, y sobre todo atacar a los primeros destacamentos desembarcados con energía y decisión …"

Fue lo que él recomendó y en lo que, al aparecer, no fue escuchado, sin embargo su numantina obstinación en la defensa contribuyó al posterior triunfo en San Lázaro.

Los 17 días de resistencia en Bocachica, más las dificultades que los buques tuvieron para entrar en puerto, hicieron que el grueso de las tropas inglesas no pudiesen desembarcar en el Tejar de Gracia hasta el 16 de abril.

Tras poco más de un mes, además de las bajas en combate, la fuerza inglesa estaba padeciendo las terribles enfermedades del clima tropical. No solo por hecho de no estar acostumbrados, además por encerrados dentro de los barcos sin comida fresca y agua potable.

El 9 de abril era decisivo en el devenir del sitio de Cartagena. Las decisiones que tomó ese día el virrey Eslava motivaron una profunda amargura en Lezo, el cual expuso que:
"… (para él) era muy sensible se abandonasen el castillo (Grande, por recomendación de Desnaux) y navíos sin la defensa correspondiente y sin que los enemigos nos preciasen a lo que me respondió que siendo el remedio único (como todos lo decían) de que echados a pique los dos navíos se cerraba el canal para que no pudiesen entrar los enemigos… a batir esta ciudad…"

MAPA DE CARTAGENA DE INDIAS

Vernon, tras abandonar lo que pudo las defensa de los fuertes que defendían la ciudad por el suroeste, ordenó el desembarco en la isla de Manga para finalizar con la toma de Cartagena.

A las 2:00 horas del 16 de abril, desembarcaron 1.400 hombres a los que se incorporaron en tierra 200 americanos y un destacamento de negros. Ocuparon La Quinta y el convento de La Popa, preparando a continuación el asalto al castillo de San Felipe de Barajas.

Dado el tiempo transcurrido desde el comienzo de las operaciones, la impaciencia del almirante inglés y sus graves desavenencias con el jefe de la fuerza de anfibia, el general Wentworth, no esperaron a tener la artillería de sitio dispuesta para abrir brecha. Los ingleses se lanzaron cuesta arriba, en las primeras horas de la mañana del 21 de abril. Intentaban el asalto del San Felipe por la quebrada del Cabrero, que estaba defendida por 2 piquetes de Marina y 3 del Regimiento de Aragón. Los sitiadores fueron frenados.

Sebastián Eslava utilizó sus escasas reservas, y a las 7:00 el enemigo huía precipitadamente dejando en el campo 170 muertos y 459 heridos. Según el relato inglés, fueron tratados con la mayor humanidad por los españoles.

El 30 de abril, a petición del mando inglés, se realizó un canje de prisioneros. Por uno de esos mando españoles se enteraron de que los ingleses habían proyectado un segundo ataque a San Felipe de Barajas. Pero la tropa se negó a realizarlo:
"… por lo que hubo necesidades de retirarla de tierra después de diezmarla, pasando por las armas 50 hombres por desobediencia ante el enemigo."

 

Vernon presentía una fuerte avalancha de críticas ya que, días antes despachado una fragata hacia Londres anunciando una victoria consumada solo por el hecho de haber entrado en la bahía y tomado el puerto. En su patria, ya habían empezado a circular unas monedas con el lema "humillación española". Entonces, hizo armar en batería flotante al maltratado navío Galicia y montó un bombardeo que fue rechazado tan enérgicamene que el buque insignia de Lezo fue a pique.

En vista de la imposibilidad de tomar la ciudad, los ingleses tocaron retirada. El escorbuto en la mar, la falta de aguada, los mosquitos en tierra y las enfermedades tropicales (fiebre amarilla, malaria, disenterías tropicales, etc.) desgataron a los británicos más de lo que podían imaginar.

Los destacamentos que enviaron al interior para procurar alimentación fresca no tuvieron éxito, las discusiones por los repartos de agua y comida entre marinería y tropa minaron la moral de los combates.

RETIRADA BRITÁNICA DE CARTAGENA DE INDIAS

LA ÚLTIMA BATALLA, POR AUGUSTO FERRER DALMAU


ESCULTURAS A BLAS DE LEZO Y SEBASTIÁN ESLAVA

ESCULTURAS DE BLAS DE LEZO Y SEBASTIÁN ESLAVA


ESCULTURA DE CUERPO ENTERO, DON BLAS DE LEZO, POR FERNANDO MONTERO DE ESPINOSA

BUSTO EN ESCAYOLA DON BLAS DE LEZO, POR FERNANDO MONTERO DE ESPINOSA

BUSTO EN ESCAYOLA DON SEBASTIÁN ESLAVA, POR FERNANDO MONTERO DE ESPINOSA

ESTATUILLA BLAS DE LEZO, POR JAVIER IBÁÑEZ

DON BLAS DE LEZO, POR JOSÉ GABRIEL GARCÍA CALVO

Don Blas de Lezo es una escultura de cuerpo entero en bronce, diseñada por Augusto Ferrer Dalmau, y realizada por José Gabriel García Calvo y Federico Lozoya Monleón. Pertenece a Miguel Ángel Gimeno Álvarez, presidente de la Fundación Blas de Lezo.


RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE ASEDIO

1. LADRILLO DEL CASTILLO DE SAN FELIPE DE BARAJAS
2. BALA DE CAÑÓN DEL CALIBRE 12 DISPARADA POR CAÑÓN INGLÉS
3. RESTOS DE CERÁMICA DEL SIGLO XVIII ENCONTRADOS EN EL CASTILLO


ESPADA REGLAMENTARIA DE LA ARMADA EN EL SIGLO XVIII

Espada de tipo afrancesada, de corte con guarnición de platillo, propio de los oficiales de la Armada española de Felipe V.

Guarnición de latón dorado formado por un puño ovoide, cruz de gavilanes, formada por un aro guardamanos y un galluelo rematado en forma circular. De los mismos parten pequeños bigotes hasta una guarda en forma de platillo. Remata el conjunto un pomo ovoide con perilla. La hoja es del tipo verduguillo.

Longitud total 955 mms, longitud hoja 84 mms, ancho máximo hoja 10 mms, ancho guarnición 80 mms.



DIBUJOS DE CONSTRUCCIÓN NAVAL



BOCETOS DE BLAS DE LEZO

BOCETOS DE BLAS DE LEZO


DOCUMENTOS DE LA FAMILIA LEZO Y PACHECO






20/01/2019

Alarde de San Marcial de Irún


El 30 de junio de 1522, las milicias municipales de Irún, en colaboración con el Ejército castellano, resistieron a la embestida de las tropas navarro-francesas que intentaban conquistar Navarra. Este reino había sido anexionado por las tropas de Fernando el Católico para la Monarquía española en 1512.

Fue el último intento de Enrique II de Navarra el Sangüesino para recuperar el trono navarro. Para ello, se alió al rey francés Francisco I y juntos formaron un Ejército de unos 12.000 efectivos entre galos y navarro-berneses, que estaban al mando del señor de Esparros.

Los guipuzcoanos llevaban más de 300 años unificados a la Corona de Castilla y formaban parte sustancial de su dispositivo defensivo, por eso lucharon a favor de la Monarquía hispánica. La milicia irunesa se organizó para combatir al Ejército navarro- francés acudiendo a la llamada del capitán general de Guipúzcoa.

ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN

Desde entonces, cada 30 de junio, día de San Marcial, los vecinos de Irún conmemoran la victoria de la causa castellano-vasca sobre la incursión franco-navarra que tenía como objeto la invasión de Navarra en 1522.

Para conmemorar tal hazaña y dar gracias al santo Marcial, los cabildos secular y eclesiástico hicieron voto de acudir cada 30 de junio en procesión al monte San Marcial, donde años más tarde se levantó una ermita en honor del santo.

Se eligió este día para realizar el alarde de armas, es decir, el desfile y revisión de efectivos militares municipales que la ciudad debía organizar una vez al año a cambio de la exención de servicio militar otorgada en los Fueros. Estas milicias forales estaban formadas por varones en edades comprendidas entre los 18 y los 60 años. Debían estar preparadas en la defensa militar del territorio ante una amenaza enemiga, en este caso una posible invasión del Ejército francés.

ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN

A este alarde se le añadió simbolismo al celebrar también una romería con procesión a la ermita de San Marcial, levantada en el monte homónimo, ante llamado Aldabe, en agradecimiento a su "intervención" en la batalla.

Así se repitió a lo largo de los siglos, celebrándose el alarde de armas el día de San Pedro, el 29 de junio, y la procesión de San Marcial, al día siguiente. En 1881, queriendo dar más realce a la fiesta y aunar los dos acontecimientos, se unificó procesión y alarde en un mismo día.

El desfile militar está formado por diferentes compañías perfectamente uniformadas, al mando de un general. La compañía de infantería es la más numerosa, reuniendo la mayor parte de efectivos del desfile. Estos van uniformados con boina, fajín, corbata y pañuelo rojos, camisa y pantalón blancos, chaqueta negra y alpargatas blancas con cintas negras; la mayoría de los soldados de estas compañías desfilan con escopeta al hombro, mientras que otros lo hacen tocando el pífano o el tambor. El eje central es la cantinera que desfila con cada compañía.

ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN

Otros cuerpos especiales, con una indumentaria más variada y colorista, según a qué cuerpo pertenezcan, son la tamborrada, artillería, caballería, hacheros y banda de música, aunque dentro de cada grupo también están perfectamente ataviados.

La banda de música ejecuta distintas composiciones musicales: la Alborada, la Diana de Villarrobledo, la Fajina, la Diana de la Tamborrada, la Descarga, la Arrancada, el Theiro, el Joló, la Subida de la Iglesia, el Rataplán y el Himno de San Marcial.

El alarde se inicia a las seis en punto de la mañana, con el toque de la Diana de Villarrobledo en la plaza San Juan Harria. El momento cumbre es la Arrancada, que es inicio del desfile en la plaza de Urdanibia. Y se termina con el rompan filas a la tarde.

ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN

En 1980, con el PNV ya en el poder, se dictaron unas nuevas ordenanzas para diseñar el alarde según las exigencias del momento. Su artículo 1 define breve y claramente el motivo del alarde:
"Art. 1: El Alarde de San Marcial es la rememoración de la Muestra de Armas y Revista de Gentes de las Milicias Forales."
En su extenso articulado no se hace la menos mención a los hechos históricos que lo causaron y que se supone que son rememorados. Quinientos años de historia de Guipúzcoa han desaparecido.

Hasta hace pocos años San Marcial sólo era uno; pero en los últimos años, cuando los días de festejo se han ido ampliando, ya no se habla de San Marcial sino de los Sanmarciales, que comprenden los días precedentes y posteriores al 30 de junio. Ese día el olor a pólvora inunda todo Irún.

ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN

18/01/2019

Juan Bautista de Orendain Azpilcueta


Ministro de Hacienda y Despacho Universal de Estado durante los reinados de Luís I y Felipe V

Escudos armas Orendain Azpilcueta
ESCUDO DE ARMAS DE ORENDAIN Y AZPILCUETA

Juan Bautista de Orendain Azpilcueta era natural de Segura, Guipúzcoa, donde nació en 1683. Era hijo de León de Orendain, regidor de Oñate y diputado general por Guipúzcoa, y Ana María Azpilcueta Muniain.

Orendain es el prototipo del hidalgo rural vascongado procedente de familia de la élite local que, partiendo de pequeñas aldeas o villas y valiéndose de sus aptitudes de secretario, llegaron a ocupar importantes cargos dentro de la administración de la Monarquía borbónica, conformando así una nueva nobleza de servicio. 

En 1707, era alcalde en su villa natal. Para entonces, ya era diputado general de su provincia. Pero pronto marchó a la villa toledana de Yepes, en la que fue alcalde, debido a su matrimonio con Hipólita Teresa Casado.

Decidió establecerse en Madrid para relacionarse con el grupo de asentistas y negociantes vascos que desempeñaban una importante carrera empresarial. Comenzó su carrera burocrática en la Corte del rey Felipe V poniéndose al servicio de José Grimaldo, su protector, gracias al cual fue ocupando diferentes cargos en las secretarías reales. Como su fiel servidor y secretario personal, se dedicaba a preparar toda la documentación que el ministro debía llevar para su despacho con el rey.

El primer puesto relevante fue como oficial la Junta de Hacienda del Consejo de Indias, en 1714. Al año siguiente, pasó a la Tesorería Mayor de Guerra, y desde ahí a la Secretaría del Despacho de Estado. Ese mismo año de 1715, ingresó en la Congregación de San Ignacio de Loyola de Madrid por Guipúzcoa. En el ejercicio de este cargo se le encomendaron algunos asuntos relacionados con la venta de empleos que estaba teniendo lugar por entonces bajo la dirección de Grimaldo, así como la contabilidad de todo el dinero que se ingresaba procedente de esta función.

En 1719, era oficial de la Secretaría del Perú del Consejo de Indias. Cuando Grimaldo fue nombrado secretario del Despacho de Estado, Orendain recibió el cargo de oficial primero de dicha secretaría real.

familia Felipe V pintura Jean Rac
LA FAMILIA DE FELIPE V, Y LOS ESCUDOS DE ORENDAIN Y AZPILCUETA

Tras la abdicación de Felipe V y el cese de todo su gobierno encabezado por Grimaldo, subió al trono Luis I. Orendain fue nombrado secretario del Despacho de Estado y del de Hacienda del nuevo gabinete que se formó durante su breve reinado, hasta la muerte de este monarca, el 31 de agosto de 1725.

Cuando Felipe V regresó al trono y junto a él, su hombre de confianza José Grimaldo, Orendain continuó como secretario real del mismo despacho, y fue ascendido a secretario del Despacho de Hacienda y superintendente general de la Real Hacienda. Se había ganado la confianza de Isabel de Farnesio, participando en los grandes asuntos de estado.

Ayudó en un principio a Ripperdá de cuyas locuras se asustó más tarde, siendo el encargado de prenderlo.

En atención a sus méritos como secretario del Despacho de Hacienda y a los servicios que prestó en la negociación de la Paz de Viena y el Tratado de Hannover, en 1725 se le recompensó con el título nobiliario de "Marqués de la Paz".

Su preferencia por los intereses del Imperio austríaco en la Paz de Viena y su actuación concreta frente a Inglaterra en los años 1728-1729 fueron tal vez la razón por la que el historiador inglés Coxe haya observado en Orendain como el típico burócrata funcionario de secretaría real sin habilidades para la diplomacia y la política.

Su extensa trayectoria de servicio a la Corona fue recompensada además, en 1727, con el nombramiento como miembro del Consejo de Estado, con el título de notario del reino en 1728. Además, recibió otras mercedes, como el título de caballero de la Orden del Espíritu Santo y su Chanciller. En 1729, recibió una pensión anual de 12.000 reales. Tuvo el honor de acompañar a Felipe V durante la estancia de la Corte en Sevilla. En 1730, obtuvo las encomiendas de la Orden de Santiago y de la Orden de Segura de la Sierra.

Orendain fue uno de los agasajados por las hirientes pullas del Duende de Palacio, junto con otras precisiones en La hora navarra de Julio Caro Baroja. Está comprobado, que a pesar que Orendain se mantuviera en la administración de la Corte, Grimaldo tuvo celos de su antiguo protegido y conspiró contra él.

Como no dejó descendencia con su mujer Hipólita Casado Busto, recibió herencia su sobrino Francisco de Aguirre Zabala Orendain. Murió en Madrid, el 21 de octubre de 1734.

hora navarra orendain caro baroja
LA HORA NAVARRA,
POR JULIO CARO BAROJA

15/01/2019

Pactismo navarro de José Alonso Ruiz de Conejares


José Alonso Ruiz de Conejares nació en Corella, en 1781. Fue abogado, jurista y magistrado que llegó, incluso, a ocupar el cargo de ministro de Gracia y Justicia en 1841, año en que fue aprobada la Ley Paccionada.

En 1848, publicó su obra Recopilación y Comentario de los Fueros y Leyes, continuadora de la obra de otro fuerista navarro llamado José Yanguas y Miranda. Alonso presentó a Navarra como un reino que había sido durante siglos independiente y separado, peculiaridades que no se habrían perdido con la unión verificada a la Corona de Castilla, a la cual calificó "de igual a igual". Este autor se sumó al grupo de escritores, juristas e intelectuales navarros del siglo XIX de carácter fuerista, que siempre destacaron este aspecto de la historia de Navarra con especial orgullo.

JOSÉ ALONSO RUIZ DE CONEJARES

Alonso se convirtió en el primer impulsor de esta idea de Pactismo hispano-navarro a mediados del siglo XIX, que en el último tercio de la centuria tanta influencia ejercería en el pensamiento del fundador del Nacionalismo vasco, Sabino Arana. Es más, esta idea de incorporación del Reino de Navarra en la Monarquía hispánica basada en una relación entre iguales se mantuvo viva durante el siglo XXI por parte de muchos nacionalistas vascos, desde separatistas fervientes hasta fueristas moderados. De ahí que no se reconozca a España como entidad política superior sino paritaria, y sobre esta base Arana estableció uno de los principales argumentos de su ideario.

Alonso, al igual que su predecesor ideológico José Yanguas y Miranda, así como su contemporáneo Pablo Ilarregui, no pretendían que Navarra rompiese con España, sino todo lo contrario. Estos tres fueristas afirmaban que las leyes de 1839 y 1841 son la mejor adecuación al modelo constitucional decimonónico. De hecho, estos tres autores militaron en la doctrina del Fuerismo constitucionalista y profesaron especial admiración por Baldomero Espartero.

escultura navarra escudo diputación foral
EDUARDO ALONSO CONEJARES

12/01/2019

Reinado de Sancho V Ramírez: unión monárquica Pamplona y Aragón


Hijo del rey Ramiro I de Aragón y de Ermesinda de Foix, y nieto de Sancho III el Mayor de Pamplona, fue el primer rey de Aragón y de Pamplona. Además tuvo otros cuatro hermanos, Sancha, García, Teresa y Urraca. Sancho V Ramírez nació en 1048, y fue adquiriendo su educación en cualquiera de las sedes regias: Bailo, Atorito y Jaca. Uno de los preceptores del rey fue el conde Sancho Galíndez.

El rey de Navarra, Sancho IV Garcés el de Peñalén, primo de Sancho Ramírez, fue asesinado en 1076, arrojado en una partida de caza desde una elevada roca. Los navarros, no queriendo ser gobernados por su hermano Ramón, a quien se consideró el fratricida, eligieron por su rey a Sancho Ramírez, quien incorporó el Reino de Pamplona al de Aragón.

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SANCHO V RAMÍREZ DE ARAGÓN Y PAMPLONA

Los matrimonios que Sancho Ramírez tuvo durante su vida fueron establecidos en el marco de las alanzas entre linajes y casas reinantes de la época con dinastías de territorios colindantes, algo característico de las monarquías en la España cristiana medieval. Obtuvo matrimonio con Isabel de Urgel, de la que nacería el futuro rey Pedro I, en base a una doble alianza establecida entre su padre Ramiro y el conde de Urgel Ermengol III. Éste, una vez viudo se casó con Sancha, hermana del futuro rey, y éste contrajo matrimonio con una hija del conde de Urgel y de su primera mujer Clemencia, Isabel de Urgel. Los matrimonios se celebraron en torno al año 1062.

El matrimonio del futuro rey Sancho duró siete años, hasta 1069, mientras que el de Ermengol con Sancha duró tres, hasta la muerte del conde en la defensa de Barbastro en 1065. Esta política sirvió para frenar las ambiciones expansionistas del conde de Barcelona Ramón Berenguer I, quien siempre acosaba las tierras aragoneses bañadas por el río Cinca.

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ACENDENCIA Y DESCENDENCIA DE SANCHO V RAMÍREZ

Aunque Sancho Ramírez no tomó parte directamente, en 1064, organizó la expedición al asalto de Barbastro a los musulmanes. Esta plaza fue recuperada gracias a que consiguió que el papa Alejandro II oficializara este proyecto militar en una cruzada, la primera conocida, y promulgara una indulgencia un año antes, en 1063, para los cristianos combatientes. A la empresa acudieron caballeros de diversas nacionalidades europeas (Francia, Normandía, Aquitania y Borgoña) con máquinas de guerra. Sus estrategias y técnicas militares se pusieron al servicio del asedio de aquella ciudad fortificada en el Somontano. Comandaron los ejércitos el duque de Aquitania, Guillermo, y el normando Montreuil. Si el Reino de Aragón y Pamplona a penas tuvo relevancia en la toma de la ciudad fue debido al agotamiento militar sufrido por la campaña de Graus del año anterior, en 1063, donde murió el rey Ramiro.

La plaza fue gobernada durante diez meses por Ermengol III, hasta que Al-Muqtadir, rey de la taifa de Zaragoza, reaccionó solicitando la yihad de todo al-Ándalus, y volvió a recuperar la capital del distrito noreste de la taifa de Zaragoza y llave de la rica vega del Cinca, además de sede de un importante mercado. El conde de Urgel murió en el campo de batalla el 17 de abril de 1065.

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UNIÓN DE REINOS ARAGÓN Y PAMPLONA

Sancho Ramírez supo entonces que una relación de vasallaje con el Papado presentaba grandes ventajas por su capacidad de convocatoria unánime de príncipes y señores cristianos europeos y españoles para la Reconquista. Esta relación debía consistir en el pago de un censo y una tutela lejana de carácter espiritual más que territorial.

Antes de 1067, conquistó Alquézar, cuyo término incluía las villas de Buera, Colungo y Adahuesca.

Al año siguiente, en 1068 viajó a Roma para consolidar el joven Reino de Aragón, renovando su vasallaje al papa Alejandro II. Pretendía hacerse soldado de San Pedro mediante vínculo feudo-vasallático con el papa. Este vínculo estuvo documentado incluso en la cuantía del tributo de 500 mancusos (monedas de oro) al año, que el Reino de Aragón debía pagar al Estado pontificio. El censo al Papado, sin embargo, no empezó a pagarlo hasta 1087. Posiblemente fue para este tributo que se emitió una acuñación de mancusos, ya que se han conservado ejemplares en Siria y en Turquía, pero no en Aragón, donde no debió de ser moneda circulante.

Trazaba así las dos directrices de su reinado: el pontificado y la cristiandad europea, las dos fuerzas más beneficiosas para su reino en la lucha frente al islam. Trataba de que Aragón ganarse la influencia del papa en detrimento de Navarra o Castilla. Porque aunque estos tres reinos cristianos hispánicos luchaban conjuntamente contra el islam, había que decidir después cual se quedaba con la plaza y cual cobraba las parias al reino de taifa sometido. Consumaba así una estrategia de gran talento.

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MANCUSOS

A partir de 1071, y como resultado de estas relaciones con el Papado y de la visita del cardenal Hugo Cándino entre 1065 y 1067, se introduciría paulatinamente el rito romano en diversos monasterios aragoneses bajo su jurisdicción en sustitución del rito toledano o mozárabe, que se mantuvo en el resto de reinos hispánicos. Aquel legado francés fracasó cuando los obispos navarros, castellanos y leoneses presentaron una serie de códices escogidos entre los monasterios de Albelda e Irache cuya tradición mantenía la ortodoxia de época visigótica. Sin embargo, Sancho Ramírez dispuso qué monasterios y rentas episcopales pasaban al control del Papa, al modo de la Reforma cluniacense.

La sustitución del tradicional rito hispano-visigótico en la Iglesia aragonesa por el rito romano implicó no sólo cambios de libros y calendarios litúrgicos, sino sobre todo cambios en las autoridades eclesiásticas. Para ello se contó con la llegada de algunos eminentes clérigos franceses que progresivamente fueron ocupando los cargos jerárquicos más relevantes de la Iglesia aragonesa.

En 1071, Sancho Ramírez se casaba en segundas nupcias con Felicia de Roucy, la cual fue dotada con las tierras de Ribagorza y la posesión de villas en Biel, Bailo, Astrorito y Sos. Entroncaba así con una de las estirpes mejores relacionadas del norte de Europa.

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JURAMENTO DE PEDRO I Y ALFONSO I Y ESCUDO REAL

Transcurriendo el tiempo, Navarra y Castilla fueron abandonando el rito toledano y adoptando el rito romano. Al principio, Pamplona se resistió, pero cuando murió el obispo Blasco y Sancho Ramírez puso a su hermano el infante García a regir la diócesis pamplonesa, en 1078, Navarra entró en la órbita de Aragón. Castilla tardaría más de una década debido a la conexión con Toledo, la capital visigótica del Cristianismo antes del Islam.

En 1083, llegó a la mitra de Pamplona el francés Pedro de Roda, el primer obispo de esta ciudad que no llegó a ser abad del monasterio de San Salvador de Leyre, pero que consolidó las reformas que venía postulando el Papa, incluida la regla agustina. La actuación regia y el predominio del clero galo terminaron por asentar el triunfo de las directrices del Papado. Sin embargo, Leyre, a diferencia de San Juan de Peña, no se desvinculó de la jurisdicción episcopal y permaneció bajo la autoridad del obispo de Pamplona.

Una de las acciones más decisivas de su reinado es la concesión del Fuero de Jaca, en 1077, por el que otorgaba el rango de ciudad a la que había sido una villa enclavada en el Camino de Santiago, y la convertía en capital del reino de Aragón y en sede episcopal, mandando construir la Catedral de Jaca para este cometido. Su finalidad fue atraer burgueses a esta nueva ciudad para el desarrollo de la economía mercantil e industrial, es decir, crear las condiciones para que acudieran los primeros burgueses, que fueron, en su mayor parte, francos (como gascones y bearneses) llegados del otro lado de los Pirineos.

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IGLESIA DE SAN SALVADOR DE LEYRE Y SANCHO RAMÍREZ

El año 1082 fue una fecha clave en la expansión territorial de los reinos cristianos en su Reconquista:

1. muerte de Al-Muqtádir, rey taifa de Zaragoza, último caudillo musulmán que consiguió reunir bajo su poder todo el área oriental peninsular.

2. la llegada al poder de la taifa zaragozana de Al-Mutamin y su aliado el Cid Campeador.

3. la presión que ejercieron el Cid y el nuevo rey zaragozano sobre su hermano Al-Mundir en las taifas de Denia, Tortosa y Lérida.

Este nuevo escenario geoestratégico favoreció la conquista de algunas plazas por parte del rey de aragoneses y pamploneses.

Unos años antes, en 1078, ya había mandado talar los campos de Zaragoza y construir la fortaleza de El Castellar a orillas del Ebro, solo 20 kilómetros aguas arriba de la capital de la Taifa de Zaragoza, cuyos tenentes se documentan desde 1091. Posteriormente hizo tributario al rey musulmán Zaragozano.

En 1083, se apoderó de Graus y de Ayerbe (Huesca), que mandó repoblar. Estas dos poblaciones abrieron el camino a la conquista de las tierras bajas del Cinca y de la Hoya de Huesca respectivamente, en 1084. El 5 de abril de este mismo año, cayó bajo su control Arguedas, a quince kilómetros de la ciudad de Tudela, según la Crónica de San Juan de Peña, y después, con calculada estrategia el rey volvió muy cerca de Graus para conquistar Secastilla. También fue tomada Naval, al norte de Barbastro, aunque se perdió posteriormente.

La amenaza era tal que más de una decena de localidades situadas al sur y suroeste de Huesca (comarcas de la Sotonera y la Violada) le pagaban parias, entre ellas Almudévar, Barbués, Sangarrén, Tabernas o Vicién. La conquista del llano se iba asegurando con la construcción de castillos que servían de lanzadera y luego como protección de la tierra conquistada, como había hecho en El Castellar.

Sancho Ramírez fortificó el castillo de Loarre, y construyó las fortalezas de Obanos, Garisa, Montearagón, Artasona (al sur de Ayerbe) o Castiliscar entre otros.

sancho ramírez pnavarra obanos muralla medieval
OBANOS Y SANCHO RAMÍREZ

Pero también Sancho Ramírez sufrió alguna severa derrota, como la de la batalla de Morella (Castellón), en la que el Cid capturó muchos prisioneros, entre ellos más de quince nobles, navarros algunos de ellos.

No obstante, la conquista de Toledo en 1085, por Alfonso VI, avivó el deseo de Reconquista del resto de reyes cristianos hispánicos. La gravedad de la situación para los islámicos desencadenó la llegada de los almorávides en verano del 1086 y la posterior derrota de las fuerzas cristianas en la batalla de Zalaca (Sagrajas, Badajoz).

En 1086, Sancho Ramírez tomaba y fortificaba Montearagón (Huesca) y aceptaba una importante y definitiva resolución sobre sus diferencias con Alfonso VI por el reparto del Reino de Pamplona. Así, en 1087, se fundaba el Condado de Navarra, no tanto como circunscripción territorial muy definida sino más bien como un homenaje del rey Sancho Ramírez al rey Alfonso VI. Un modo simbólico de la pervivencia del viejo reino pamplonés. A cambio, el rey leonés había renunciado a sus pretensiones sobre Pamplona. El condado quedaba a cargo del conde Sancho Sánchez, un nieto de García el de Nájera.

En 1087, sumaba el rey de Aragón y Pamplona una nueva conquista en el curso del Cinca: Estada, en la confluencia de este río con el Ésera. Siguiendo este curso fluvial tomó Estadilla y llegó hasta Zaidín, a doce kilómetros de Fraga, en 1092, gracias a la acción conquistadora de su primogénito, el infante Pedro.

En 1089, Sancho Ramírez tomaba Monzón con todas sus tierras de la vega del Cinca tras casi tres meses de asedio y que proporcionaron un botín extraordinario. Se calculan unas treinta poblaciones de diferente tamaño para los nobles que acudieron a las huestes del rey. Entre ellos destacó con protagonismo Pedro I, hijo de Sancho, que pasaría a gobernar esta plaza como ya desde 1085 regía Sobrarbe y Ribagorza.

Seguían la costumbre navarro-aragonesa de otorgar una parte del reino de reciente conquista a título real para que los infantes comenzaran a desarrollar tareas de gobierno y a rodearse de una clientela de seniores fieles que facilitaran la sucesión al trono.

monzón castillo sancho ramírez aragón
CASTILLO DE MONZÓN Y SANCHO RAMÍREZ

Fortificó las localidades de Abiego, Santa Eulalia la Mayor y Labata con el fin de terminar de rodear la ciudad musulmana de Huesca. También apoyó a Alfonso VI de León en la batalla de Sagrajas y en la defensa de Toledo y firmó un acuerdo defensivo con Rodrigo Díaz de Vivar.

Por la relación que Sancho Ramírez tenía con Navarra y los territorios vascos, se dispuso a fundar el Fuero de Estella, en 1090. Su objetivo era trasladar a Lizarra la experiencia de Jaca. Los nuevos pobladores se establecieron en la margen derecha del río Ega y junto a un castillo llamado Estella. Todos eran francos, que se fueron agrupando en la parroquia dedicada a San Pedro.

En 1091, Sancho Ramírez mandó edificar la fortaleza de El Castellar, a unos veinte kilómetros de Zaragoza, en la confluencia del Ebro con el Jalón, un lugar estratégico para vigilar la periferia de la taifa enemiga. Pero la ciudad de Zaragoza era objetivo de conquista tanto de Sancho como de Alfonso VI. Para entonces, el Cid Campeador era otra vez firme aliado de Al-Mustain, hijo de Al-Mutamin, al frente de la taifa zaragozana. Ante la demostrada capacidad militar del Cid, el pragmatismo del rey Sancho le aconsejó enviar embajadores diplomáticos para formalizar una resolución. Y así, una entrevista cordial entre Rodrigo Díaz de Vivar y Sancho Ramírez selló un tratado de paz, que con el tiempo resultó fructífero para ambos. En efecto, tres años más tarde, cuando el Cid conquistaba Valencia, el rey de Aragón lograba recuperar para la Cristianada la ciudad de Huesca. Por tanto, el reparto de áreas de reconquista había sido beneficioso.

En mayo de 1094, se inició el asedio a Huesca. La ciudad estaba bien fortificada con murallas de sillares, tachonada de abundantes torres cuadrangulares. Se practicaron, como de costumbre, las razias o aceifas para destruir de aprovisionamiento y el castigo de los sitiados, con un bloqueo cada vez más asfixiante. En la lucha por arrasar las almunias, fincas rurales muy próximas a la fortaleza, el rey Sancho Ramírez recibió una herida mortal de flecha, disparada desde la muralla. Murió el 4 de junio, como un cruzado frente a las murallas, como lo había sido desde los veinte años en la cruzada de Barbastro, murió siendo un soldado de San Pedro que viajó a Roma para ser vasallo del Papa, murió como un veterano cruzado que había conquistado Monzón cinco años antes, pero con toda su ilusión puesta en la recuperación de Zaragoza.

Su cuerpo fue llevado al monasterio de Montearagón, y trasladado después al de San Juan de la Peña.

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CASTILLO DE LOARRE Y SANCHO RAMÍREZ

08/01/2019

Monumento a Juan Sebastián Elcano en Sevilla, por Antonio Cano Corre


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MONUMENTO A JUAN SEBASTIÁN ELCANO EN SEVILLA

Este conjunto escultórico conmemora la primera vuelta al mundo efectuada en 1522 por el almirante Juan Sebastián Elcano junto a sus 18 marineros supervivientes de la Expedición de Magallanes a las islas Molucas (Filipinas).

Fue esculpida en piedra caliza y bronce por Antonio Cano Corre en 1973. Está ubicada en la Glorieta de Marinos Voluntarios de Sevilla, cruce entre el Puente de los Remedios y el Paseo de las Delicias, junto al río Guadalquivir y muy cerca de la antigua Casa de Contratación de Indias.

Este monumento consta de cuatro elementos: una estatua, un muro posterior, un obelisco y una fuente.

La estatua del marino está esculpida en bronce y representa al almirante Juan Sebastián Elcano, responsable de la nao Victoria con la que llegó a Sevilla tras realizar la hazaña entre los años 1519 y 1522.

El muro posterior de piedra tallada aparece un mapamundi orientado, es decir con el oriente hacia arriba, y no como los modernos norteados. En la esquina superior derecha consta el lema "Sevilla, Juan Sebastián Elcano".

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MONUMENTO A JUAN SEBASTIÁN ELCANO

La columna tiene 12 metros de altura. Está dividida en cuatro bajorrelieves que representan a los protagonistas del viaje, diez figuras por nivel: marinos, soldados, sacerdotes e indios.

En el primer nivel aparece la partida de la expedición de Sevilla, con figuras que representan diversas clases sociales que salieron a despedir la expedición.

El segundo nivel representa el contacto con los pueblos donde desembarcan, hay marineros oteando el horizonte, portando velas y víveres.

En el tercer nivel aparece la lucha con estos pueblos y la muerte de Magallanes, con su cuerpo abatido, lanzas, espadas, etc.

El nivel superior refleja el regreso a Sevilla y la visita a la Virgen de la Antigua, en la Catedral de Sevilla, para dar las gracias por haber sobrevivido.

En su capitel hay colocada una rosa de los vientos de bronce, que embellece la totalidad del conjunto.

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OBELISCO A JUAN SEBASTIÁN ELCANO

01/01/2019

Jóvenes Burukides Bizkainos, por Ahoztar Zelaieta


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JÓVENES BURUKIDES BIZKAINOS,
POR AHOZTAR ZELAIETA

Jóvenes Burukides Bizkainos. Clientelismo y "fontanería" en el PNV
Ahoztar Zelaieta, Editorial Txalaparta, 184 páginas

La corrupción no tiene fronteras, ni siquiera las de un pequeño "país" llamado Euskadi, Euskalherria o Vasconia, o como se quiera decir. Sin embargo, la percepción de la ciudadanía es otra. Aquí estamos mejor hasta en eso. Mejor que el resto de España en población activa, en industria, somos "laboriosos", "responsables", "serios" y cuantos epítetos se quieran añadir a nuestros ejercicios ocupacionales. De esta manera, llegamos al compendio de todas las virtudes: en Euskadi no hay corrupción. Eso es planta de otro tallo, flor hedionda que no nos carcteriza. Pero, mira por dónde, también Euskadi es el precio de tal vicio y abuso.

Este libro comienza diciendo que la Comisión Mixta Congreso-Senado debatía en marzo de 2013 un proyecto del Tribunal de Cuentas adaptado a las formaciones políticas. Intención que pretendía la fiscalización del cónyuge, ascendientes, descendientes y hermanos o personas con análoga relación de afectividad con los dirigentes de partidos políticos. El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, consideraba inútil el debate sobre la regulación legal de las donaciones anónimas a los partidos, sentenciando que "si se van a suprimir las donaciones de las empresas, automaticamente habrá que aumentar en el presupuesto público las subvenciones a los partidos". En la lista de los partidos con más donaciones anónimas, el PNV tiene en su pecho la medalla de bronce. Así comienza en el rosario político los misterios gozosos que han glorificado la ganancia, el beneficio y el lucro. De esta manera comienza la visita a ese lugar reservado, íntimo, el sancta santorum, el tabernáculo donde se oculta tras un velo el Arca.

Todo libro de denuncia e investigación es una fuerte inversión en ética. Este libro lo es porque aparecen los escádalos de las tragaperras, Bakio Dor, caso De Miguel, caso Bravo o la trama vasca del caso Malaya. Corrupción resultante de las decisiones de las personas en interacción con su medio ambiente. Personas consideradas como una casta de profesionales de la política que no han conocido en su vida otra cosa que una poltrona. Unos delinquen y otros no. Y aquí entra la denominación de JoBuBi (Jóvenes Burukides Bizkainos), que es el término acuñado por varios medios de comunicación para referirse a la nueva generación de dirigentes del PNV que tienen empresas adjudicatarias con ayuntamientos e instituciones del Gobierno Vasco. Estamos hablando de presuntos tratos de favor a empresas ligadas al Partido Nacionalista.

Son hijos de burukides históricos, jóvenes burukides de Bizkaia y algunos miembros del BBB. Un heterogéneo grupo que ha tomado las riendas de un partido convulso en lo político y acosado en lo judicial por los escándalos de BakioDor, caso de Miguel, caso Bravo o la trama vasca del caso Malaya.

Hay una teoría criminológica que apunta a que el delito conocido representa una parte muy pequeña del delito existente. Todo el trabajo de Ahoztar Zelaieta pudiera ser la punta del iceberg de un entramado clientelar de familias del PNV. Investiga un compendio de delitos contra la administración pública y contra Hacienda, procesos judiciales por corrupción y financiación irregular relacionados con el PNV y con empresas privadas ligadas a destacados militantes, familiares y simpatizantes del partido. El clientelismo como modus vivendi de un grupo de jelkides con similar modus operandi. Para ello rastrea los despropósitos que se estilan en las orillas del poder.