27/03/2026

Dorotea Barnés González


Química y física que destacó por introducir la técnica Roman en Espectroscopia para los laboratorios químicos de España, doctora y catedrática de instituto

DOROTEA BARNÉS GONZÁLEZ

Dorotea Barnés González era natural de Pamplona, donde nació en 1904. Su madre fue Dorotea González de la Calle y su padre Francisco Barnés Salinas, catedrático de Historia y ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1933 con el gobierno de Manuel Azaña durante la II República. Dorotea tuvo tres hermanos y tres hermanas, las cuales pudieron cursar estudios superiores debido a las convicciones progresistas y posibilidades económicas de sus padres. Dorotea y Adela se licenciaron en Químicas, Petra en Farmacia y Ángela en Filología árabe, algo poco usual en aquella época.

Primeramente, Dorotea Barnés se graduó en el Instituto General y Técnico de Ávila, mientras su padre trabajaba como catedrático.

En 1918, ingresó en el Instituto-Escuela (Instituto Internacional) de Madrid, una institución educativa fundada aquel año, como un experimento pedagógico para extender a la enseñanza secundaria oficial los principios educativos fundamentales de la Institución Libre de Enseñanza y de la pedagogía europea más avanzada de su época.

En 1922, comenzó su carrera en Químicas en la Universidad Central de Madrid, mientras que asistía a clases prácticas en el Laboratorio Foster. Este laboratorio había sido fundado por la investigadora bioquímica estadounidenses Mary Louise Foster durante su dirección del Instituto-Escuela y de la Residencia de Señoritas en la que estaba adscrita Barnés. Durante su estancia, Foster mantuvo relaciones académicas con estudiantes vascas como María de Maeztu o Felisa Martín Bravo o la navarra Dorotea Barnés.

En este laboratorio, Barnés pudo conocer las técnicas básicas en el campo de la Química, siendo el complemento práctico a las clases teóricas de la Universidad Central. El trabajo que se realizaba en él era convalidado por los profesores de química de varias facultades hasta el doctorado.

A partir de 1928, comenzó a combinar sus estudios universitarios con la asistencia en el Instituto Nacional de Física y Química, así como a las clases que María de Maeztu impartía en el Laboratorio Foster.

INSTITUTO-ESCUELA


En 1929, Barnés fue becada para continuar sus estudios en Estados Unidos por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, una institución creada en 1907, en el marco de la Institución Libre de Enseñanza, para promover la investigación y la educación científica en España, así como becar a los estudiantes más destacados en programas de ampliación formativa con otras universidades extranjeras.

Barnés permaneció en el Smith College de Northampton, en el estado de Massachussets, dirigido por Gladys Amalia Anslow. Esta era una especialista en Espectroscopia, aquella disciplina que estudia la interacción entre la radiación electromagnética y la materia, con absorción o emisión de energía. Donde, Barnés se inició en las técnicas de análisis espectral para el análisis químico y conocería el espectrógrafo de rejilla Rowland para investigar los espectros de emisión del radio.

Durante su estancia de dos años, Barnés realizó una investigación sobre las características químicas y espectroscópicas del aminoácido cistina, demostrando que su cadena lateral es lineal. El fruto de sus análisis fue reflejado en la obra Algunas características químicas y el espectro de absorción de la cistina (A Study of some of the chemical characteristics and the absorption spectrum of Cystine), en colaboración con Gladys Amalia Anslow y Mary Louise Foster. Se estaba convirtiendo en una de las científicas más avanzadas dentro de la disciplina de las Espectroscopia aplicada al análisis químico, junto a las otras dos compañeras.

Este trabajo fue publicado en una edición de The Journal of Biological Chemistry, en 1930, la primera española en hacerlo además fue considerado como la primera contribución científica internacional realizad por una mujer española en el campo de la Bioquímica. Alcanzó tanto reconocimiento que le hizo ganar el Master Degree of Science de la Smith College.

Dándose cuenta del potencial que tenía Barnés y la labor que estaba consiguiendo, la catedrática Foster recomendó a la Universidad de Yale concederle una beca. Así, fue admitida para ingresar en el Sterling Chemistry Laboratory de New Haven, en el estado de Connecticut. En una de sus cartas expresó el honor que para ella suponía esta distinción "por ser Yale University una de las universidades mejor conceptuadas y en las que las mujeres, en este país tan feminista, tenemos muy difícil entrada".

Durante los meses de 1930, se ocupó de investigar sobre los ácidos nucleónicos de bacterias patógenas, es decir, aquellas macromoléculas biológicas formadas por largas cadenas de nucleótidos, compuestas por un azúcar, un grupo fosfato y una base nitrogenada. Este trabajo fue realizado bajo la supervisión del profesor Coghill. También tuvo tiempo para visitar las Universidades de Harvard y de Columbia.

En 1931, tras regresara a Madrid, se licenció en Ciencias Químicas con premio extraordinario y el grado de doctora, utilizando su obra Características químicas de la cistina como tesis. Fue admitida en la Sociedad Española de Física y Química.

Al final, había tardado trece años, desde 1918 hasta 1931, en finalizar la licenciatura, debido a que dedicó más tiempo a investigar de forma práctica en laboratorios y colaborar en proyectos científicos que a asistir a las clases teóricas oficiales. No fue la primera mujer navarra licenciada en estas Ciencias ni sería la primera mujer profesora de un instituto en Navarra, lo fue Concepción Zuasti.

INSTITUTO NACIONAL DE FÍSICA Y QUÍMICA

Con esta experiencia y méritos, en 1932, Barnés consiguió un puesto en el Instituto Nacional de Física y Química de Madrid. Este centro de investigación había sido fundado aquel año por iniciativa de la Junta para Ampliación de Estudios y financiación de la Fundación Rockefeller, por eso también se llamó Instituto Rockefeller. El modélico edificio construido estaba próximo a la Residencia de Estudiantes y dotado de los medios técnicos más avanzados de la época.

Barnés ingresó en su Sección de Espectroscopia, bajo la dirección de Miguel Antonio Catalán Sañudo, junto a sus compañeras Rosa Bernís Madrazo, Josefina González Aguado, Pilar de Madariaga Rojo, Pilar Martínez Sancho, Carmen Mayoral Girauta y María Paz García del Valle.

Catalán también era un destacado físico espectroscopista y uno de los principales protagonistas de la Edad de Plata de la Ciencia española en aquellos años. Por solicitud del propio Catalán, le permitió trabajar en el Laboratorio de Gaz, del austriaco de Karl Wilhelm Kohlrausch, sucesor de su tío Friedrich Wilhelm Kohlrausch, uno de los físicos experimentales más importantes. Durante tres meses de 1933, aprendió la novedosa tecnología Raman, innovada por el físico indio Chandrasekhara Venkata Raman, descubridor del efecto de radiación secundaria que le supuso obtener el Premio Nobel de Física en 1930. En la práctica, el método de Espectroscopia Raman utiliza un láser para analizar la composición y estructura de una muestra, proporcionando una "huella digital" molecular única.

Junto al profesor Kohlrausch, redactó el trabajo Especto de vibraciones de las parafinas, que sería publicado en los Anales de la Sociedad Española de Física y Química, en 1932.

Cuando regresó al Instituto madrileño, Barnés publicó el primer estudio en español sobre la técnica Raman de investigación sobre moléculas biológicas.

Aquel año de 1933, también obtuvo la cátedra de Física y Química del Instituto de Lope de Vega de Madrid, donde ejerció la docencia en enseñanza media. Su reconocimiento definitivo como la mayor especialista española en Espectroscopia le llegó en el IX Congreso Internacional de Química Pura y Aplicada celebrado en Madrid. Y continuó escribiendo más artículos para otras revistas científicas del momento.

Había casado con Vicente Delgado de la Iglesia. Poco después, en 1935, se quedó embarazada y le fue concedido un permiso hasta dar a luz y más cuarenta días de descanso. Comenzaba el declive de su sobresaliente carrera, pues su marido le estaba persuadiendo a abandonar.

En 1936, tras el inicio de la Guerra Civil, la carrera profesional de Barnés se vio definitivamente frustrada, debido a que su padre era ministro en el Gobierno de Hazaña y partidario del bando republicano. Por petición de sus familiares, tuvo que exiliarse a Carcasona, Francia, junto a su marido y su hija de poco más de un año. Su hermano Juan murió en combate, al año siguiente, y el resto de los hermanos y sus padres se refugiaron en México.

Cuando regresó a España, en 1940, tuvo que enfrentarse a un juicio de depuración de responsabilidades. Aunque quedó libre, el Régimen franquista dictó un decreto que inhabilitaba a Barnés de por vida para ejercer la docencia en instituciones educativas, así como la investigación científica en laboratorios.

A los 92 años de edad, llegó a declarar que "A mí me retiró de la ciencia mi marido", además del conflicto civil. Fue una frase declarada a Carmen Magallón Portolés, catedrática española de Física y Química especializada en la historia de las mujeres en la ciencia, para su libro Pioneras españolas en las ciencias.

PIONERAS ESPAÑOLES EN LAS CIENCIAS, POR CARMEN MAGALLÓN

En 2003, falleció, a los 98 años de edad en la localidad malagueña de Fuengirola. Años después llegaron los primeros reconocimientos.

En 2018, su nombre fue incluido en la Tabla Periódica de las Científicas, junto a científicas de todo el mundo, al haber sido declarado el 2019 Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos para conmemorar el 150º aniversario de la publicación de la primera versión de tabla de los elementos por Dmitri Ivánovich Mendeléyev en 1869.

En 2018, la asociación Herstóricas. Historia, Mujeres y Género y el colectivo Autoras de Cómic creó un proyecto didáctico cultural y educativo para mostrar la aportación de las mujeres en la historia que consistió en un juego de cartas, uno de aquellos naipes estaba dedicada a la científica navarra.

23/03/2026

Conmemoraciones a Blas de Lezo en Cádiz


El 22 de noviembre de 2009 se dedicó una placa conmemorativa a la memoria de Blas de Lezo en la casa de la calle Larga del El Puerto de Santa María, donde vivió durante algunos años junto a su familia. En dicho acto se estrenó la marcha militar Almirante Blas de Lezo, compuesta para la Real Armada por Joaquín Drake García, e interpretada por la Banda de Música del Tercio Sur (Infantería de Marina). Presidieron el acto el almirante de la flota, el alcalde de la ciudad y la presidente del Club de Mar Puerto Sherry.

En el texto de la lápida está escrito:
En 1736 vivió en este lugar junto a su familia el Teniente General de la Armada D. Blas de Lezo y Olavarrieta, insigne e invencible marino, héroe de la Batalla de Cartagena de Indias en la que la flota inglesa sufrió una humillante derrota en el año 1741. La ciudad del Puerto de Santa María en homenaje a su memoria. 21 de noviembre de 2009."




El 12 de marzo de 2014, la ciudad de Cádiz también inauguró una estatua a Blas de Lezo. La escultura sobre pedestal se colocó en el paseo de Canalejas, siendo el primer monumento dedicado a Blas de Lezo en España. Pronto lo haría la capital Madrid. Al acto acudieron la alcaldesa Teófila Martínez, el almirante de la flota Santiago Bolívar, y el embajador de Colombia en España Fernando Carrillo.

Este acto fue continuado con la apertura de la exposición Blas de Lezo. El valor de mediohombre, en la Casa de Iberoamérica, que llegó a la ciudad gracias a la colaboración del Museo Naval de Madrid, donde fue expuesta meses antes.





Además, existe una placa en su honor en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando, en Cádiz, donde reposan los restos de otros héroes de la Real Armada española, algunos de los cuales también fueron vascongados.


18/03/2026

Vasconavarros En México, por Jesús Ruiz de Gordejuela Urquijo


VASCONAVARROS EN MÉXICO, POR JESÚS GORDEJUELA URQUIJO


Vasconavarros en México Jesús Ruiz de Gordejuela Urquijo, Editorial LID, Córdoba (2013), 520 páginas

Con una vivaz recreación de pasajes cotidianos, debidamente documentada, el historiador Jesús Ruiz de Gordejuela abre el mundo de la emigración vasconavarra al México independiente: en que condiciones salían de la península Ibérica, cómo era el viaje transatlántico, a dónde llegaban y en qué se empleaban, con quiénes se casaban, cuál fue su papel en los grandes acontecimientos históricos de México… ¿Se olvidaban de su patria y de su origen étnico?

Vasconavarros en México rinde homenaje a la tenacidad de estos migrantes para alcanzar objetivos perdurables. Sus fábricas, casas comerciales, haciendas, instituciones educativas y organizaciones sociales contribuyeron en gran medida al desarrollo de centros urbanos e industrial que hasta la fecha conforman el tejido económico y cultural de México.

Para la elaboración de este Vasconavarros en México han colaborado el Gobierno Vasco, la Real Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País, la Universidad de Monterrey y el grupo empresarial Tecnológico de Monterrey.

12/03/2026

Casa concejil moderna de las villas de Guipúzcoa


Desde que la administración de las villas de Guipúzcoa evolucionara durante la Alta Edad Media del modelo de Concejo abierto hasta el Concejo cerrado, no se precisaba ya de grandes espacios al aire libre o de toda una iglesia. La reunión restringida de unos privilegiados, es decir hidalgos con pureza de sangre, bastaba una habitación, un zaguán o una buhardilla: cualquier estancia a cubierto donde deliberar y decidir sin la intromisión de los vecinos exentos.

Por orden aprobada en las Cortes de Toledo de 1480, era obligatorio acondicionar en el plazo de dos años "casa de ayuntamiento e cabildo en que se ayunten", a fin de que la vida municipal se desarrollara conforme a la dignidad que los Reyes Católicos deseaban para sus poblaciones. El texto dice así:
"Porque paresce cosa desaguisada e de mala governación que las ciudades e villas de nuestra corona real no tengan cada una su casa pública de ayuntamiento e cabildo en que se ayuntar, las justicias e regidores a entender en las cosas complideras a la república que han de governar. Mandamos a la justicia e regidores de las ciudades e villa e lugares de nuestra corona real que no tienen casa pública de cabildo e ayuntamiento para se ayuntar, que dentro de dos años primeros siguientes, contados desde el día en que estas nuestras leyes fueren pregonadas e publicadas, fagan cada una ciudad e villa su casa de ayuntamiento e cabildo en que se ayunten, sopena de que en la ciudad e villa donde no se fiziere dentro del dicho término, que dende en adelante los tales oficiales hayan perdido e pierdan los oficios de justicias o regimientos que tienen."

Ya para entonces, Elgoibar contaba con casa concejil propia, ubicada sobre la muralla en la plaza de Arriba, y muy pronto Villafranca dispuso de una pequeña vivienda para el mismo menester. Azkoitia hizo de una torre la sede de su consistorio, al igual que Tolosa en la torre de Andía. No obstante, este última al igual que Azpeitia y otras villas importantes, todavía a comienzos del siglo XVI, carecieron de un concejo fijo.

CASA CONSISTORIAL DE AZKOTIA

Algunos autores han señalado que precisamente a partir del siglo XVI, los pueblos y ciudades donde se reunían las Juntas Generales de la provincia fueron los primeros en acometer la construcción de casas concejiles dignas en amplitud y calidad. Las dieciocho localidades que acogían por turno a las Juntas Provinciales eran: Hondarribia, Hernani, Rentería, San Sebastián, Tolosa, Villafranca, Segura, Zarautz, Getaria, Zumaia, Deba, Mutriku, Azkoitia, Azpeitia, Zestoa, Elgoibar, Mondragón y Bergara.

Ocurre que en ocasiones fueron otras poblaciones no pertenecientes a este selecto grupo las que fueron pioneras en edificar su casa concejil. Así, el ayuntamiento renacentista de la regia Salinas, de estilo sobrio y poco funcional, fue un incipiente de la moderna organización municipal "cerrada" en la Guipúzcoa del siglo XVI. Otro notable primerizo que no formaba parte de las Juntas itinerantes en el Ayuntamiento de Lezo, como así refiere el mejor ensayo publicado sobre arquitectura consistorial guipuzcoana escrito por Blanca Sañudo-Lasagabaster llamado Estudio histórico y arquitectónico de las Casas Consistoriales guipuzcoanas de los siglos XVII y XVIII (1985).

Por el contrario, los más importantes palacios consistoriales de las villas junteras datan en su mayoría del siglo XVIII, con algunas excepciones del XVII, siendo el primero el espléndido Ayuntamiento de Zestoa. Pero seguro que existieron antes que esta otros, sin duda, pero de modesta entidad.

Durante los siglos XV y XVI, las poblaciones guipuzcoanas se dotaron de pequeñas e inadecuadas casas, a menudo prestadas por los vecinos, para las reuniones de sus justicias y regimientos en concejo cerrado. Mientras que la asamblea general, convocada "a campana tañida" cada vez que algún asunto así lo aconsejara, se celebraba en las iglesias o alrededores, en soportales o al aire libre si el tiempo acompañaba. Por tanto, las dieciocho poblaciones que servían de sede a las Juntas Generales disponían de locales más acondicionados y espaciosos, pero raramente notables.

CASA CONSISTORIAL DE ARRASATE MONDRAGÓN

Habría que esperar hasta el siglo XVII y, especialmente, XVIII para que las villas afrontasen la construcción de esos grandes ayuntamientos que por su personalidad arquitectónica forman parte sustancial del patrimonio actual. Estas casas consistoriales ilustran sobre el enorme crecimiento económico de aquel período, condición sin la que no hubieran podido estos municipios dotarse de tan magníficas arquitecturas. Su estilo era sobrio, algo altanero y sólido, cualidades del Barroco civil de su época que simbolizan la vitalidad de las comunidades del territorio.

Según al antiguo cronista Carmelo Echegaray:
"Quien contemple las Casas Concejiles de que se ufanan en Guipúzcoa pueblos de tan reducido vecindario como Anzuola, Legazpia y Asteasu, no podrá menos de ver en ellas un signo de la grande importancia que en esta tierra tuvo la vida municipal.

Según Chueca Goitia en Breve historia del urbanismo (1968), era tiempo de "plazas reclusas" presididas por un ayuntamiento soberano, patriarcal y vigilante. Las villas eran plazas amuralladas y cerradas en un tiempo donde la vida municipal decaía en beneficio del poder central cada vez más absoluto.

Pero, según la opinión de Sañudo-Lasagabaster, las plazas vascas a diferencia de las castellanas:
"no tenían la función de formar un espacio cerrado, aislado, ostentoso y representativo del ceremonial barroco, sino que eran lugares públicos que pretendían ser el escenario de sus ancestrales juegos y tradiciones, que poseían muchas veces un eminente carácter rural y familiar, contrario al aparato que estaba de moda en la época."

Por eso la plaza vasca es "abierta", renuente a los desafíos perspectivos, pero no menos racional y demostrativa, en suma, de una cultura municipal muy arraigada. A pesar de que Guipúzcoa era una de las zonas del Reino de España más afectos al gusto por el estilo Barroco que arquitectónicamente interpretó con exquisita personalidad, apenas lo desarrolló en sus trazas urbanísticas, donde sólo en ocasiones se aprecia esa radical ruptura entre las formas y sus moradores, entre la realidad y el sujeto que la identifica específica del barroco.

En cambio, si existe una geometría simbólica en el eje formado por el ayuntamiento, la iglesia y el frontón. Ya también plazas-calle más en funciones de desahogo urbano que de amplio escenario, como los casos de Bergara o Antzuola, e incluso ayuntamientos medianeros incorporados a la calle misma, como los casos de Handarribia o el primitivo Aretxabaleta.

CASA CONSISTORIAL BERGARA

El siglo XVII, comenzó con la edificación del Ayuntamiento de Zestoa (1601), y se alzaron los de Rentería (1605), Ataun (1658), Usurbil (1666), Tolosa (1672), Beizama (1674), Oiartzun (1676) y Bergara (1693).

Durante esta primera fase constructiva se evidencia aún con nitidez el vasallaje estilístico respecto a los palacios clasicistas y a los caseríos de la época.

La arquitectura rural vasca dejo su huella en las mansiones urbanas, en los palacios y a través de éstos en las casas capitulares, que adoptan del caseríos la planta rectangular aglomerada, exenta de patio central. También es característico el portalón, recreando el soportal con arcos de sillería (arkupe) y hasta frontoncillo interior. Por último, los enormes aleros tallados sobre cornisa que, tanto en palacios como en concejos, adornan el remate de la fachada.

Así, el palacio vasco constituye una versión "hidalga" del caserío rural, y asimismo, la casa consistorial forma una variante del palacio. Durante el siglo XVII, este fenómeno es notorio. La arquitectura municipal fue enriqueciéndose con las aportaciones del barroco y ofreciendo una lectura singular que reúne las influencias tradicionales con las necesidades de los edificios concejiles. Su culminación llegó, ya en el siglo XVIII, de la mano de una generación de magníficos arquitectos que innovaron y reinterpretaron con habilidad los cánones del pasado produciendo el estilo elegante, funcional y expresivo propio de los consistorios barrocos.

La casa consistorial de Bergara, obra de Lucas de Longa en el último cuarto del XVII, resume todas las virtudes de los palacios municipales renacentistas y supo anticipar los rasgos definieron el barroco capitular. Por primer vez se levantó un edifico sobre seis arcos en eje vertical con otros tantos vanos ricamente abalconados. Gruesas ménsulas sostienen las cornisas con amplia voladura, y una soberbia ornamentación de tres escudos y fustes con filacterias fueron añadidas como escudos de armas en su fachada.

Supone un hito entre dos periodos: el del Barroco (siglo XVII), que trajo construcciones ya importantes (Zestoa, Tolosa, Oiartzun) pero de excesiva severidad, algo rígidas y átonas; y de los ayuntamientos de la Ilustración (siglo XVIII), donde los Carrera, Ibero o Lizardi desarrollaron un estilo más enfático y vivaz.

La dotación interior de dependencias para todos los servicios municipales de una villa muy próspera consiguieron que el Ayuntamiento de Bergara se convirtiera en uno de los más señeros ejemplares de la arquitectura vasca.

08/03/2026

Alonso de Idiáquez de Butrón y Mújica


Maestre de Campo del Tercio de Idiáquez en Flandes, capitán general de Caballería y del Consejo secreto del Estado durante los últimos años del reinado de Felipe II

ALONSO DE IDIÁQUEZ DE BUTRÓN Y MÚJICA

Alonso de Idiáquez de Butrón y Mújica era natural de San Sebastián, Guipúzcoa, donde nació en 1565. Fue hijo único de Juan Alonso de Idiáquez y Olazábal, comendador mayor de Santiago, consejero de Estado y Guerra de los reyes Felipe II y III, y presidente del Consejo de Ordenes. Era nieto del tolosarra Alonso Idiáquez y Yurramendia, secretario del Consejo de Estado de Carlos V y del Consejo de Italia, fundador y patrón del Convento de San Telmo de San Sebastián.

A los 18 años, ingresó en la Orden de Santiago, siendo su padre presidente del Consejo de Ordenes, tras haber desempeñado las embajadas de Génova durante los años 1573 y 1576 y de Venecia durante 1576 y 1579. Alonso sirvió primeramente algún puesto cortesano en Turín, junto a la infanta Margarita.

Aunque la mayor parte de su carrera militar se desarrolló en los ejércitos de tierra no faltaron los episodios marítimos. Tomó parte en el combate de San Miguel (islas Azores) en 1582, mostrando "gran asistencia y valor" según testimonio de la época. Organizó además la defensa de San Sebastián ante un ataque por mar lanzado desde Bayona y los puertos de Lapurdi.

Desde entonces y hasta su muerte, se distinguió en las guerras de Flandes y liga de Francia contra los hugonotes, destacándose en acciones militares como las de Bergen-op-Zoom, San Quintín, Noyón, Charlemón, le Chapelle y otras.

En 1588, estuvo en Flandes proveído con una de las 14 compañías de caballería española de las que servían en aquellos estados. Carecía de experiencia militar, aunque quizá fuera uno de aquellos 7 capitanes que escoltaron hasta Turín al duque de Saboya, embrión del tercio del mismo nombre. En todo caso, como tantos otros nobles e hidalgos, había acudido a Flandes para tomar parte en la proyectada invasión de Inglaterra.

El 20 de octubre de aquel año, sirviendo como voluntario, tomó parte en el asedio al fuerte de la Cabeza, antemural y el mayor de los que protegían la plaza de Bergen-op-Zoom.

Muy poco después, el general Farnese ordenó a su compañía de lanzas marchar a la frontera de Francia, donde se hallaba el 31 de octubre, alojada entre Bapaume y Hesdin, junto a las siguientes: Juan de Córdoba y Pedro Moreo, de lanzas; L'Escolle y La Biche (arcabuceros del país) y las de Bandes d'Ordonnance del duque de Arschot, el conde de Egmond y el Príncipe de Chimay.

TERCIO DE IDIÁQUEZ

El 26 de julio de 1590, decidió Farnese formar un nuevo tercio de infantería española, de 16 compañías, en el que entraron las 8 no extinguidas del antiguo Tercio Viejo, algunas de las supervivientes de la Invencible y otras de guarniciones, cuyo mando dio a Alonso de Idiáquez y la sargentía mayor a Alonso de Itúrbeda. Fue el llamado Tercio de Idiáquez.

En la acción de Fontaine-francaise, en 1595, después de haberse batido gloriosamente, cayó del caballo herido en un río y quedó prisionero; y puesto en libertad por la suma de 20.000 escudos, volvió al servicio del rey.

Fue nombrado capitán general de caballería de Milán y del Consejo Secreto del Estado en 1593. Además ocupó otros cargos de gran importancia en la administración de la Monarquía hispánica como el de virrey de Navarra en 1610, maestre de campo general del Tercio de Lombardía en 1618, grandeza de España y señor de las casa nobiliarias de Butrón y Mújica en 1604. Además, fue conde de Aramayona y duque de Ciudad Real, secretario de las Juntas y Diputaciones de Guipúzcoa, al igual que su padre, y capitán general de Guipúzcoa en 1615.

Murió en Milán hallándose ejerciendo el cargo de maestre de Campo general. Su cuerpo fue enterrado en el convento San Telmo (museo en la actualidad), junto a su padre.

TERCIO DE IDIÁQUEZ

02/03/2026

Álbum de las Tropas Carlistas del Norte, por Fernando de Miranda


El Álbum de las Tropas Carlistas del Norte fue publicado en Madrid, en 1844, por la editorial Litografía Nueva.

Es un conjunto de 30 estampas sobre los cuerpos militares del Ejército tradicionalista de Carlos María de Isidro de Borbón, Carlos VII, durante la Primera Guerra Carlista, además de una portada.

Todos los grabados son de Fernando Miranda excepto la portada de Francisco Sainz, las láminas 3 y 4 de Vicente Urrabieta, y la lámina 6 de Leopoldo López de Gonzalo. Cada grabado contiene un título y una descripción en la parte inferior de la imagen. Las litografías tienen un área de 175 x 266 milímetros.

Existe una variante con las mismas láminas incrementado en 4 más de Vicente Urrabieta, las números 31, 32, 33 y 34.

ÁLBUM DE LAS TROPAS CARLISTAS DEL NORTE


Lámina 1: Don Carlos y su acompañamiento

Don Carlos usaba generalmente levita de paisano abrochado como un surtu con carteras a los lados, sombrero de copa alta, pantalón oscuro y borceguí con escalopines. El peti militar de que se servía con una frecuencia lo formaba una levita de solapa con vivos correspondientes y pantalón adecuado. Llevaba, además la plaza de Carlos III, faja del general, espada con puño dorado y sombrero de tres picos. El uniforme de gala que vestía los días más señalados era el grande de coronel de Guardias de Corpos, con la banda de Carlos III sobrepuesta, y sombrero de capitán general. Su montura favorita era un caballo andaluz de cuatro dedos sobre la marca. Fuerte y vigoroso al par que dócil y de bella estampa, enjaezado ordinariamente con una silla a la Royal y borrel pequeño en la grupa, tafundas de charol negro y mantilla cuadrada de paño carmesí con ancho de oro. En los días de gala llevaba la silla desenfundada y las tafundas y mantillas con bordado de capitán general. Le acompañaban el marqués de Villafranca, grande de España y gentil-hombre; José de Villavicencio, gentil-hombre de lo interior; Wenceslao Sierra, encargado de la Secretaría de Estado; Juan Echevarria, miembro de la Juan de Navarra; el general Uranga, el conde de Orgaz, grande de España y gentil-hombre; Juan Guillén ayuda de Cámara; y José Tamariz encargado de la Secretaría de Estado.

DON CARLOS Y SU ACOMPAÑAMIENTO


Lámina 2: Guardia de honor de Infantería

Se componía de una compañía de cien hombres de la clase noble de las cuatro provincias, en la forma siguiente: 40 navarros, 20 guipuzcoano, 20 alaveses y 20 vizcaínos, sus jefes eran un capitán y un alférez navarro, un teniente guipuzcoano y otro vizcaíno, un subteniente alavés. La salida de los individuos que componía este cuerpo era para teniente en las respectivas armas. El uniforme es levita azul, botón blanco, cananas, pantalón gris y botín, mochilas negras, boina azul con borla blanca. Para las lluvias era capote gris con cuello negro. El armamento es fusil-carabina, bayoneta larga. Su instituto era la custodia de la persona de don Carlos.

GUARDIAS DE HONOR DE INFANTERÍA


Lámina 3: Guardia de honor de Caballería

Compuesta por 25 jóvenes voluntarios de las familias nobles del país mandados por un teniente. Tenían el carácter de Guardias de Corps, y cuando salían para el ejército era con dicho empleo de teniente. Su uniforme consistía en peti o casaquilla azul con vivo, vuelta y cuello encarnado; pantalón del mismo color con tira también encarnada; boina iden con borla de plata, cinturón blanco, sable cartuchera con funda imitada color carmesí; botas y espuelas, maletón redondo con vivo encarnado y chabrac azul con vivo y franja también encarnado.

GUARDIAS DE HONOR DE CABALLERÍA


Lámina 4: Escolta del Estandarte

Fuerte de 40 jinetes mandados por un Exento de Guardias de Coprs, era compuesta por individuos que procedentes de dicho cuerpo se habían presentado en provincias y se hallaban excedentes por no tener colocaciones en los batallones correspondientes a su clase. Dedicados exclusivamente a la custodia de un estandarte en que estaba representada la imagen de Nuestra Señora de los Dolores y que había sido bordado por la augusta esposa de don Carlos vestían el uniforme siguiente: Casaquilla azul con cuello y vueltas encarnados, pantalón de igual color que el peti y boina encarnada con borla de plata.

ESCOLTA DEL ESTANDARTE


Lámina 5. Zumalacárregui y su Estado Mayor

El traje que ordinariamente vestía este general consistía: boina y zamarra: debajo de esta un chaleco abrochado, pantalón con trabilla y espuelas. El grande uniforme de teniente general con cruz de San Fernando y boina lo usaba en los días de gala. El Estado Mayor vestía levita azul a la inglesa y boina.

ZUMALACÁRREGUI Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 6: Guías de Navarra

Constaban de 800 hombres sacados voluntarios de los demás cuerpos hasta 1836. Uniforme: casquilla gris con ojaladura amarilla en el pecho, pantalón grano, boina encarnada, morral y alpargata. Desde el año 1836, usó el mismo uniforma que el resto del ejército. Armamento: fusil, bayoneta y canana. El cañón representado en esta lámina era uno muy viejo, desbocado y desfogonado; por esta razón era conocido por el abuelo. A pesar de su estado contribuyó a las glorias de Zumalacárregui pues era el único que poseía el ejército a la toma de las Casernas de los Arcos, Echarri, Aranaz, Villafranca de Guipúzcoa y Ochandiano.

ZUMALACÁRREGUI Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 7: Lanceros de Navarra

Este cuerpo constaba de cuatro escuadrones. Uniforme: pantalón grano con trabillas y espuelas; chaqueta verde con cuello y vivos carmesí; boina encarnada con borla blanca, capote de esclavina larga y cuello encarnado. Armamento: lanza con banderola amarilla y encarnada, sable con puño dorado, montura con caparazón de piel.

LANCEROS DE NAVARRA


Lámina 8: Infantería de Guipúzcoa

Constaba de 8 batallones de a 1.000 plazas cada uno. Su uniforme, como el del ejército en general: capote gris con golpe encarnado en el cuello, pantalón grano, boina azul, morral y zapato. El 5º batallón usaba boina blanca. Armamento: fusil, bayoneta y canana.

INFANTERÍA DE GUIPÚZCOA


Lámina 9: Aduaneros

Los individuos que formaban este cuerpo estaban encargados del cobro de derechos impuestos sobre varios artículos de consumo. Dependían inmediatamente de las Juntas y posteriormente de los jefes de Hacienda Civil. Durante los primeros años de la guerra en que existían caseros y pueblos fortificados en el interior del país, bloqueaban estas pequeñas partidas al mando de oficiales subalternos y desde entonces tomaron celebridades los aduaneros, denominación que les daban los bloqueados. Uniforme: pantalón de pana, chaqueta y chaleco de lo mismo, faja encarnada, vino azul con borla blanca y alpargatas. El capote gris en el hombre izquierdo. Armamento: Canana y carabina.

ADUANEROS


Lámina 10: Estado Mayor General, jefe el teniente general Vicente González Moreno

A la muerte del general Zumalacárregui, don Carlos tomó personalmente el mando del Ejército Vasco Navarro; creó el Estado Mayor General y nombró jefe al general Moreno. Uniforme: levita a la inglesa, faja encarnada y amarilla, pantalón azul, boina idéntica con borla de oro.

ESTADO MAYOR GENERAL, TENIENTE GENERAL GONZÁLEZ MORENO


Lámina 11: Infantería de Navarra

Constaba de 13 batallones de 800 hombres cada uno. Entra en este número el de Guías. Uniforme: como el del Ejército General, boina blanca y el quinto azul.

INFANTERÍA DE NAVARRA


Lámina 12: Escuadrón de jefes y oficiales

Siendo excesivo el número de jefes, oficiales e individuos del Cuerpo de Guardias de la Real Persona que se presentaban al Ejército Vasco, y no teniendo colocación en los escuadrones, el general Zumalacárregui dispuso que se formase uno de todos los excedentes al mando de un brigadier. No se uniformaron hasta 1836, pues cada cual usaba el del cuerpo que anteriormente había pertenecido.

ESCUADRÓN DE JEFES Y OFICIALES


Lámina 13: Batallón de guías de Álava

Constaba de 800 plazas. Uniforme como el del Ejército en general, boina encarnada.

BATALLÓN DE GUÍAS DE ÁLAVA


Lámina 14: Escuadrón de Vizcaya

Constaba de 90 caballos mandados por un comandante. Uniforme: el de la caballería del Ejército

ESCUADRÓN DE VIZCAYA


Lámina 15: Eguía y su Estado Mayor

A fines de 1835, fue nombrado el conde Casa Eguía por general en jefe dando nueva organización al ejército.

EGUÍA Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 16: Batallón de Granaderos del Ejército

Constaba de 800 plazas y los componían en su mayor parte soldados procedentes de la Guardia Real. Se creo en 1836. Uniforme: capote azul con golpe blanco en el cuello, pantalón grano, boina azul con borla blanca.

BATALLÓN DE GRANADEROS DEL EJÉRCITO


Lámina 17: Caballería de Castilla

Se componía de tres Regimientos de Lanceros.Uniforme: chaqueta verde, pantalón grano, boina encarnada con borla blanca, capote gris con cuello encarnado.

CABALLERÍA DE CASTILLA


Lámina 18: Artilleros de batir

Al principio se componían de una compañía. Desde de 1836, se organizó un batallón y de él se seguían la instrucción o alternativamente se sacaban dotaciones para batir o de campaña. Uniforme: casaca larga azul con solapa y cuello, vivos y cartera en las mangas encarnadas, botones de artillería española, boina encarnada con borla negra. Batallón: capote gris con cuello negro, bombas de latón en él y botones como la artillería española. La 1ª Compañía estuvo de expedición y en el cuartel general, recibió en Cantavieja casaquilla corta con golpes y barras encarnados, bombas de latón y botones como la artillería en general, boina azul con borla negra todo el batallón. Los oficiales del batallón tenían casquillas exactamente iguales a las que hoy usan los de artillería rodada.

ARTILLEROS DE BATIR


Lámina 19: Zapadores

Se componía este cuerpo de cuatro compañías cada una de las cuales existía en una de las cuatro provincias, a las inmediatas órdenes del comandante de ingenieros de la misma. Uniforme: capote celeste con cuello encarnado y castillo blanco bordado, boina encarnada sin borla. Armamento: fusil con bayoneta y canana negra.

ZAPADORES


Lámina 20: Villarreal y su Estado Mayor

Villarreal usaba generalmente levita azul a la inglesa con dos carreras de botones, su faja de general y boina encarnada con borla de oro. Su Estado Mayor iba uniformado exactamente como el de Eguía.

VILLARREAL Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 21: Infantería de Álava

El uniforme de este cuerpo era también igual al adoptado por la Infantería Castellana. Constaba de siete batallones y uno de guías, y la fuerza de cada uno era de 800 plazas.

INFANTERÍA DE ÁLAVA


Lámina 22: Escuadrón de Álava

Constaba de 120 caballones y jinetes, uniformados con casaquilla azul celeste y vivos encarnados, pantalón grano, boina encarnada y capote gris, su armamento se componía de lanza, sable y pistola, y una mitad usaban carabinas.

ESCUADRÓN DE ÁLAVA


Lámina 23: Infantería de Vizcaya

Se componía de 9 batallones de 900 plazas cada uno. Uniforme y armamento como la Infantería de Guipúzcoa.

INFANTERÍA DE VIZCAYA


Lámina 24: Infantería de Cantabria

Consistía en 3 batallones de 900 plazas cada uno. Uniforme el mismo que la Infantería de Castilla.

INFANTERÍA DE CANTABRIA


Lámina 25: Batallón de voluntarios distinguidos de Madrid

En 1836, eran tantas las personas que se presentaban en el campo carlista que era imposible darles colocación en el Ejército. Por esta causa y con el objeto de ocuparlos y satisfacer su patriotismo, se formó este cuerpo destinado a guarnecer la costa. Uniforme: levita azul a la inglesa, pantalón gris y boina encarnada. Armamento: fusil y canana.

BATALLÓN DE VOLUNTARIOS DISTINGUIDOS DE MADRID


Lámina 26: Infante de Sebastián y su Estado Mayor

Uniforme: generalmente levita inglesa, cruz de San Juan, faja de capitán general, boina encarnada de oro. Su acompañamiento se componía de un gran séquito de generales, todos con boina y a una distancia proporcional una escolta de lanceros.

INFANTERÍA DE SAN SEBASTIÁN Y SU ESTADO MAYOR


Lámina 27: Artillería de batalla y montaña, y tren de la misma

Consistía en un solo batallón. Uniforme: exactamente igual que la Artillería de Batir, expresados en la lámina 18.

ARTILLERÍA DE BATALLA Y MONTAÑA


Lámina 28: Usares de Arlaban

Consistía en 100 jinetes y caballos. Uniforme: Dorman blanco con trenzas azules y carmesíes mezclada con pantalón grano, cuello y vueltas de la casaca azul claro, maleta y demás correspondiente.

USARES DE ARLABAN


Lámina 29: Infantería de Castilla

Compuesta de 4 batallones de 800 plazas cada uno. Uniforme: exactamente igual al adoptado por la Infantería Alavesa expresado en la lámina 21.

INFANTERÍA DE CASTILLA


Lámina 30: Escuadrón de Guipúzcoa

Consistía en 100 jinetes y caballos. Uniforme: chaqueta encarnada con cuello y bocamangas de piel negra y pantalón gris con tira encarnada.

ESCUADRÓN DE GUIPÚZCOA


Lámina 31. Guardia Real de Infantería

1. Guardia Real de Infantería (conocidos también por Guardias Española, había cuatro regimientos de a 2 batallones
2. Regimiento de Granaderos Provinciales de la Guardia Real
3. Regimiento de Cazadores de la Guardia Real Provincial
4. Regimiento de Ingenieros de la Guardia Real

GUARDIA REAL DE INFANTERÍA


Lámina 32. Guardia Real de Caballería

1. Regimiento de Granaderos a caballo
2. Regimiento de Lanceros
3. Regimiento de Cazadores
4. Regimiento de Coraceros

GUARDIA REAL DE CABALLERÍA


Lámina 33. Tropas de la Reina

1. Regimiento de Infantería de línea
2. Regimiento de Infantería de ligera
3. Regimiento de Milicias Provinciales

TROPAS DE LA REINA


Lámina 34. Tropas de la Reina

1. Regimiento de Usares de la Princesa
2. Regimiento de Dragones
3. Escuadrones ligeros
4. Artillería montada de la Guardia Real
5. Artillería de línea de la Guardia Real

TROPAS DE LA REINA