05/06/2026

Monumento a Juan Sebastián de Elcano en Getaria


PARTE ANTERIOR

El Monumento a Juan Sebastián de Elcano es un conjunto arquitectónico y escultórico tallado en piedra por Agustín Aguirre y José de Azpiro, en estilo Art Déco.

Fue inaugurado en 1924 y está situado sobre un anterior baluarte de la muralla de Getaria derruida a principios de siglo XX, que sirve de base. Su localización está en el extremo oriental de la villa en dirección a Zarautz, entre la carretera nacional 364 que atraviesa el pueblo, la playa de Malkorbe y la plaza del Militar.

Juan Sebastián de Elcano ha pasado a la historia universal por ser el navegante que consiguió dar la primera vuelta al mundo en la Expedición de Fernando de Magallanes a las islas Molucas, en busca de las especias. Había demostrado de forma empírica que la Tierra es esférica entre los años 1519 y 1522.

PARTE POSTERIOR

Este proyecto quedó segundo en el concurso que organizó la Real Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País, en 1919. Resultó ganador el monumental proyecto del arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre. La puesta en práctica de este exigía un presupuesto imposible, por lo que se optó por realizar el que existe en la actualidad.

En la parte baja, pegada a la calle, un bajorrelieve de Victorio Macho representa a Juan Sebastián de Elcano.

BAJORRELIEVE DE JUAN SEBASTIÁN ELCANO

Desde este bajorrelieve aparece una doble escalera a ambos lados que permiten llegar a la puerta de acceso a su interior. Sobre esta puerta enrejada aparece el lema "PRIMUS CIRCUMDEDISTI ME" (EL PRIMERO EN RODEARME). Es la frase que aparece en el escudo de armas que el emperador Carlos V concedió a Elcano como merced por completar la expedición y rodear el mundo. Dicho escudo, además, aparece tallado en un relieve sobre la puerta.

PUERTA DELANTERA

A través de un pasillo se llega a una galería interior al otro lado de este edificio rectangular. Esta sala contiene dos amplios ventanales en la vertiente norte y otros dos más a ambos lados. En el centro, otra puerta y escalera permiten bajar a la playa.

GALERÍA INTERIOR

Otra escalera de subida permite acceder a la superficie del edifico para contemplar las bellas vistas a la parte este de la villa, la estatua de Juan Sebastián de Elcano en la plaza del Militar, la torre Aldamar, el puerto y el mar Cantábrico.

MIRADOR SUPERIOR

El monumento está coronado por una escultura V
ictoria alada, de Victorio Macho, en recuerdo de los mascarones que decoraban la proa de los navíos.

ESCULTURA VICTORIA ALADA

Una desgastada inscripción debajo de esta escultura recuerda los nombres del resto de los miembros de la tripulación que, junto a Elcano, lograron culminar la expedición. Además del almirante de Guetaria, otros tres marinos vascos forman parte de esta relación: Juan de Acurio, Juan de Arratia y Juan de Zubileta.

HOMENAJE A LOS SUPERVIVIENTES EN LA NAO VICTORIA

En el lateral oeste, se encuentra en uno de sus muros el Escudo Municipal con una corona en su parte superior y con el lema: "N. L. E I. VILLA DE GUETARIA" (Noble, Leal, e Invicta villa de Guetaria). Debajo aparece el apellido del protagonista: "ELKANO".

RELIEVE DEL ESCUDO ARMAS DE GUETARIA

En la villa natal de Elcano, existen otras dos esculturas a su personaje histórico más ilustre. Una es la realizada por Antonio Palao, de 1861, situada en la plaza de Elcano, frente a la playa. La otra es de Ricardo Bellver, de 1888, colocada frente al ayuntamiento.


27/05/2026

Revisión de la Mitología vasco-tubalista por historiadores contemporáneos


El mito de Túbal está basado en la supuesta descendencia del pueblo vasco por parte de un patriarca bíblico, nieto de Noé, que fue el primer habitante en las tierras vascas y, por tanto, antepasado de todos los habitantes de la península Ibérica. Esta idea fue iniciada en el siglo XVI por los llamados apologistas: Esteban de Garibay, Juan Martínez de Zaldibia y Andrés de Poza.

La creencia sobre el origen del pueblo vasco en el patriarca Túbal y sus compañías asentadas desde tiempos inmemoriales en los territorios de la Euskal Herria lingüística y cultural fue desarrollada durante los siglos siguientes por eruditos e intelectuales como Baltasar de Echave, Lope Martínez de Isasti, Miguel de Zabaleta, Manuel de Larramendi, Pedro de Fontecha y Salazar, etc.

De forma resumida, esta doctrina estaba basado en cuatro pilares:

1. La independencia originaria de un pueblo jamás sometido por otra etnia o estado extranjero, que ha derivado en teorías como el Cantabrismo de los vascos (Vascocantabrismo) por su resistencia al Imperio romano.

2. La elección divina del pueblo, directamente por Dios, y su lengua, el eusquera, que fue traída desde el Paraíso celestial por su patriarca sin haber sufrido mezclas o derivaciones como en otros idiomas.

3. La hidalguía universal basada en la nobleza colectiva de todos los vascos por condición de nacimiento, al no haber sido mezclada su estirpe con otras razas extranjeras y mantener su limpieza de sangre.

4. La foralidad territorial como un conjunto de leyes que gobierna la vida política, económica y social de los vascos desde su origen.

LAUBURU Y TÚBAL

A mediados del siglo XIX, el mito de Túbal como primer poblador de España fue transformado en un nuevo patriarca ario llamado Aitor, por el vascofrancés Joseph-Augustin Chaho. Este nuevo concepto de patriarca vasco de raza diferente al resto de los españoles fue abordado por Francisco Navarro Villoslada en su obra Amaya o los vascos del siglo VIII.

La Mitología tubalista de la Edad Moderna y el Nacionalismo vasco de la Edad Contemporánea son los artífices de la creencia en un origen primigenio y ancestral del régimen foral vasco. Idearon un armazón de mitos y manipulaciones de la historia con el objetivo de aportar legitimidad a sus fueros y arrebatar competencias a la administración central Estado español.

Algunas de estas falsedades históricas son el patriarca Túbal, la batalla de Arrigorriaga, la independencia de la Cofradía de Arriaga para Álava, los fueros de Sobrarbe y Ribagorza para Zaragoza y Tudela, o el primer rey del estado vasco Sancho III el Mayor.

En el caso navarro, entre los siglos XIII y XIV, el fuero de Tudela sirvió de base para la elaboración del Fuero General de Navarra. Con la territorialización del Derecho, la mitificación de sus fuentes avanzó hasta el punto de ocultar el origen de la voluntad soberana de ese Derecho, es decir, de la voluntad de los reyes navarros.

En las primeras décadas del siglo XX, varios autores vascos y navarros siguieron defendiendo estas tesis con las que asentar las bases del Nacionalismo vasco más independentista y excluyente, entre los que destacaron Sabino Arana, Bernardino de Estella o Evangelista de Ibero.

ARRANO BELTZA Y TÚBAL

Pero, en las últimas décadas del siglo XX y comienzos del XIX, ha surgido un movimiento de historiadores e investigadores que trataron de desmontar todo ese compendio de manipulación tubalista y nacionalista de la historia, desde el rigor académico y científico.

Un pionero en este sentido fue el antropólogo Julio Caro Baroja, cuyas obras más destacadas son El laberinto vasco y Falsificaciones de la historia. En este tiempo, Antonio Tovar Llorente publicó su Mitología e ideología sobre la lengua vasca.

También María Rosa Lida abordó este tema en el artículo Túbal, primer poblador de España, publicado en el número 3 de la revista Ábaco, en 1970.

Tras el legado de Tovar Llorente y de Caro Baroja, llegaron los historiadores más contemporáneos: Jon Juaristi, Mikel Azurmendi e Iñaki Bazán.

El profesor donostiarra Mikel Azurmendi, en su ensayo Y se limpie aquella tierra, analiza cómo la limpieza étnica se constituyó ya en el imaginario vasco entre los siglos XVI y XVIII como un mecanismo para asegurar el concepto de comunidad privilegiada frente al resto de los pobladores de España. Reconstruye la fabricación de los orígenes de la nacionalidad vasca a través de lo que contaron los tratadistas de la Modernidad, como Larramendi, Garibay y Poza. Estos apologistas inventaron todo un concepto acerca de lo que significa ser vasco, su origen tubalista y su superioridad étnica respecto al resto de los españoles.

Aunque no son todas las publicadas, este es un conjunto de estudios abordados por historiadores contemporáneos que examinan el origen y desarrollo de la mitología vasco-tubalista:

Mitología e ideología sobre la lengua vasca
Antonio Tovar Llorente, Editorial Alianza, Madrid (1980)

El laberinto vasco
Julio Caro Baroja, Editorial Sarpe, Madrid (1986)

Falsificaciones de la historia en relación con la de España
Julio Caro Baroja, Barcelona (1992)

Vestigios de Babel. Para una arqueología de los nacionalismos españoles
Jon Juaristi, Editorial Espasa, Madrid (1992)

El bucle melancólico. Historias de Nacionalistas Vascos
Jon Juaristi, Editorial Espasa, Madrid (1997)

El linaje de Aitor. La invención de la tradición vasca
Jon Juaristi, Editorial Taurus, Madrid (1998)

La herida patriótica
Mikel Azurmendi, Editorial Taurus, Madrid (1998)

Y se limpie aquella tierra. Limpieza étnica y de sangre en el País Vasco (siglos XVI-XVIII)
Mikel Azurmendi, Editorial Taurus, Madrid (2000)

El bosque originario
Jon Juaristi, Editorial Taurus, Madrid (2000)

De Túbal a Aitor. Historia de Vasconia
Iñaki Bazán, Editorial La Esfera de los Libros, Madrid (2002)

Los Hijos de Túbal. Mitología hispánica, Dioses y Héroes de la España Antigua
Antonio Ruiz Vega, La Esfera de los libros, (2002)

El peso de la identidad. Mitos y ritos de la historia vasca
José Antonio Pérez y Fernando Molina, Editorial Marcial Pons, Madrid (2015)

Demasiados apellidos vascos. El mito vasco ario desde sus orígenes hasta la actualidad
Aitor Hernández Franco, Editorial Create Space Independent Publishing Platform, (2016)


23/05/2026

Domingo de Echeverri y Celayandía


Secretario real de Felipe III y de Felipe IV, y superintendente de Fábricas y Plantíos para los navíos y galeones de la Provincia de Guipúzcoa entre 1610 y 1618

DOMINGO DE ECHEVERRI Y CELAYANDÍA

Domingo de Echeverri y Celayandía nació en 1587, en San Sebastián, y vivió en un palacio ubicado en la calle de la Trinidad, frente a la plaza de San Telmo, hasta su muerte en 1630. Descendía de la Casa solar de Echeverri en Ezquioga, en la provincia de Guipúzcoa.

Era hijo del clérigo Martín de Echeverri Marcotegui, de la iglesia de Santa María, quien lo reconoció como hijo natural el 8 de agosto de 1588, diciendo que su madre era "una doncella principal cuyo nombre no declaró por su honor". Ella era María de Celayandía y Garoa, natural de Usurbil, lugar cercano a San Sebastián.

Se labró una carrera profesional en la administración de la Corte de los Habsburgo españoles gracias a su preparación, tesón, disposición de servicio, lealtad y competencia, pero también porque se relacionó con otras familias guipuzcoanas próximas a la Corte, algunas emparentadas con él lejanamente, como los Idiáquez, Oquendo o Larráspuru. Y mantuvo una poderosa influencia tanto en la Corte como en su villa natal, convirtiéndose en un importante valedor de la Guipúzcoa y de San Sebastián ante los reyes.

Mantuvo una relación muy personal con el consejero real Juan de Idiáquez y Olazábal, quien le hizo su apoderado, en 1604, pasando a ser su hombre de confianza. Después lo elevó a oficial, y finalmente fue su administrador de bienes y caudales, y su testaferro.

JUAN DE IDIÁQUEZ Y LA CORTE MADRILEÑA

En 1615, fue secretario real del duque de Lerma, valido de Felipe III, y mediador en los asuntos de Guipúzcoa. A la muerte de este rey, se ganó la confianza del valido del nuevo rey Felipe IV, el conde-duque de Olivares, para seguir siendo secretario real en la Corte.

Entre 160 y 1618, fue superintendente general de Fábricas y Plantíos para los navíos y galeones de la Provincia de Guipúzcoa, y supervisor de su armamento naval. Y en los últimos años de su carrera, en 1626, Felipe IV le hizo también administrador general del derecho de lanas de los puertos de Guipúzcoa, Vizcaya y Cuatro Villas de Santander, y alcalde de Ezquioga.

Como persona de toda confianza real, también se le encomendó organizar el paso por Guipúzcoa, en el otoño de 1615, de la infanta Ana María Mauricia de Austria, hija de Felipe III, en ruta a Burdeos para casarse con el futuro Luis XIII de Francia, hijo de Enrique IV y María de Médici.

Sin embargo, no pudo acceder a ningún título nobiliario por ser hijo natural de clérigo.

Domingo contrajo matrimonio con Mariana de Rober Salinas y Arbolancha. El apellido no es de origen francés, sino flamenco, siendo el originario como Robére o Roober. Debió de ser ella quien españolizó su apellido, cambiándolo a Rober tal y como se pronuncia. Mariana nació en Bilbao, era hija Giles de Roover, natural de Bruselas, y de la vizcaína Magdalena Salinas. Ambas familias, relacionadas con negocios marítimos especialmente con los astilleros. Tuvieron ocho hijos, de los cuales tres fueron marinos que alcanzaron cargos de generalato:

Juan de Echeverri y Rober

Jacinto Antonio de Echeverri y Rober

Juan Domingo de Echeverri y Rober

JUAN DE ECHEVERRI Y JACINTO DE ECHEVERRI


18/05/2026

Batalla de Atapuerca


El origen de la Batalla de Atapuerca se encuentra en la supresión por el rey García III Sánchez, rey de Pamplona-Nájera, una de las diócesis del Reino de Castilla, concretamente la de Valpuesta. Desde el punto de vista geoestratégico, el rey Fernando I de León y conde de Castilla contempló esta decisión eclesiástica como un ataque político. Ambos reyes descendían de Sancho III Garcés el Mayor.

BATALLA DE ATAPUERCA

Durante el reinado de García III el de Nájera existían cuatro diócesis en las tierras de Castilla y Álava: Oca-Burgos, Amaya-Muñó, Álava, y entre Castilla y Álava la diócesis de Valpuesta. En la carta fundacional del monasterio de Santa María la Real de Nájera que fundó García III en 1052, pasaban a la jurisdicción del obispo de Nájera: la Bureba, Oca y otras villas hasta Santa María del Puerto en Santoña, lo que equivalía a diezmar las diócesis castellanas a favor de la najerense, que además, gracias a Santoña, podía bloquear la salida de los comerciantes burgaleses hacia el mar y aquel acceso a las salinas de la costa. Valpuesta, sita junto a la Bureba, era frontera entre castellanos y alaveses, y comprendía Laredo y las actuales tierras vizcaínas de las Encartaciones hasta Orduña con su arciprestazgo.

Es decir, por vía eclesiástica el rey García III pasaba todas las iglesias de los territorios de Castella Vetula que habían sido incorporadas a su reino a la diócesis de Nájera-Calahorra, que se llegó a llamar diócesis de Castilla la Vieja, bajo preeminencia de Santa María la Real.

VILLA DE VALPUESTA

García III trataba los territorios castellanos como una prolongación del Reino de Pamplona-Nájera, sin tener en cuenta la soberanía leonesa cuyo representante era su propio hermano Fernando I.

Las fuentes en común acuerdan que hubo serios agravios personales entre los monarcas fraternos. Así lo relata la Crónica Silense:
"La buena administración del reino del rey Fernando, con la educación de sus hijos y su legislación y ejército, lo hizo próspero y poderoso. Entonces fue cuando surgió la envidia de su hermano García, nacida por codiciar esa opulencia. Fernando, que era en todo tranquilo y sosegado, con un natural benigno y piedad sólida, parecía dispuesto en su interior a tolerar los disimulas de la envidia de su hermano. Por eso, cuando aquél enferma en Nájera, corre a visitarlo con su fraterno corazón conmovido, y cuando estaba a su lado, se entera de una conjura para aprisionarle usando de concertadas insidias, lo que impidió el temor a llevarlas a cabo. Fernando puede volver rápidamente a su patria. En caso contrario, pasó después que, enfermo Fernando, el rey García fue a verle con humildad, ya buscando perdón por su gran crimen o bien por urdir otro mal hecho. Yo estimo que fue más para fraguar otro atentado que para atender al hermano enfermo por lo que fue a verle García, con el fin de adueñarse él solo del reino, y que realmente deseaba [a Fernando] una dolencia que le alejase para siempre de este mundo, que así discurren en ocasiones las ansiosas mentes de los reyes. Cuando se percató de todo esto el rey Fernando, movido por la ira, dispuso que arrestasen [a García] en Cea. Logró éste evadirse con algunos de sus hombres de guerra y desde entonces y con gran furia buscó ya abiertamente la guerra, ansioso de sangre de su hermano, y comenzó a devastar todas las fronteras que están a su alcance."

A pesar de la visión de estas crónicas dela época, sus cortesanos más allegados alegaban que ambos tuvieran también intereses de fondo en cuanto a posesiones y jurisdicciones limítrofes en el alto Ebro. Es una política religiosa muy fuerte quitarle una diócesis a Castilla en pleno siglo X, cuando los obispos eran autoridades religiosas y políticas de primer orden en cualquier reino. Por otro lado, aquella continua concentración de patrimonio y rentas en torno a monasterios como san Millán y de diócesis como la de Nájera, tan vinculados al Reino de Pamplona, fue una causa de carácter económico.

Ante este nuevo escenario geoestratégico, reaccionaron los nobles de villas castellanas como Espinosa de los Monteros, Medina de Pomar, Briviesca o Villarcayo, entre otras, que interpretaron la supresión de la diócesis de Valpuesta como un "jaque al rey" castellano-leonés. Los dos reinos decidieron resolver sus diferencias en una batalla en campo abierto.

MONUMENTO A GARCÍA II DE NÁJERA

La batalla de Atapuerca tuvo lugar en la llanura frente a la Sierra de Atapuerca entre las villas de Agés y Atapuerca, al nordeste de Burgos el día 1 de septiembre de 1054. Durante el enfrentamiento García III resultó herido de muerte por un noble castellano, falleciendo en los brazos de San Íñigo con menos de 40 años. Diluido el fragor de la batalla, los nobles navarros proclamaron rey a su hijo Sancho IV Garcés, que apenas contaba con 14 años de edad, después de haber rendido homenaje al vencedor Fernando I.

Los navarros guardaron campo durante la noche y vigilia para llevar el cuerpo inerte de García III en procesión fúnebre al panteón recientemente edificado por él mismo en Nájera: el Monasterio de Santa María la Real.

Fernando I acudió personalmente junto a la capilla ardiente de su hermano y a la proclamación y jura de su sobrino como nuevo rey de Pamplona, al que prometió guardar bajo su protección como rey imperante en Hispania. Se concertó la recuperación de territorios castellano-alaveses y la frontera de ambos reinos en línea con el Ebro desde el Camino de Santiago en Logroño como término de paz.

Fernando I se anexionó la comarca para su reino que era en ese momento territorio pamplonés. Un año más tarde, Diego Flaínez, padre del Cid Rodrigo Díaz de Vivar, reconquistaba los castillos, entonces pamploneses, de La Piedra y de Úrbel del Castillo que cerraban el paso a través del valle del alto Urbel.

Este hecho de armas es conmemorado en Atapuerca desde 1996 el último domingo del mes de agosto mediante unas jornadas medievales y la representación popular de la batalla.

REPRESENTACIÓN DE LA BATALLA DE ATAPUERCA

15/05/2026

Los ilustrados vascos, por Jesús Astigarraga


LOS ILUSTRADOS VASCOS


Los ilustrados vascos. ideas, instituciones y reformas económicas en España
Jesús Astigarraga, Editorial Crítica, 2003, 272 páginas

La Real Sociedad Bascongada de Amigos del País constituye un objeto de estudio de características tan especiales que hacen muy delicada su interpretación. La peculiar relación que se da entre su programa ilustrado y su contextura institucional no es, en ningún caso, simple. Y, justamente, a identificar ambas fuerzas y sus tensiones relativas se dedica este libro.

Astigarraga fue profesor titular en la Universidad de Zaragoza y especialista en historia del pensamiento económico. Ofrece un trabajo de síntesis, un estudio serio y documentado de los ilustrados vascos, más allá de la mera reconstrucción erudita para situar la ilustración vasca en las corrientes del pensamiento de la Europa del siglo XVIII.

El autor recoge toda una importante labor previa de investigación y reflexión: desde su tesis doctoral, defendida en 1991 (sobre las relaciones entre pensamiento económico y reformismo ilustrado en el seno de la Bascongada) hasta sus trabajos sobre Arriquíbar (cuya Recreación política editó con José Manuel Barrenechea en 1987), o la dirección de la colección Clásicos del Pensamiento Económico Vasco. Todo ello inserto en una línea de trabajo sobre historia del pensamiento económico (Lluch, Llombart, Barrenechea, Usoz…) muy atenta a las especificidades territoriales, lo que, referido al siglo XVIII peninsular, es un buen método contra generalizaciones fáciles. El magisterio de Lluch se carga en este caso, además, de resonancias morales: la voluntad firme de hacer labor científica es su mejor homenaje al maestro asesinado que "se atrevió a saber".

El libro se ajusta a un plan muy ambicioso, intentando conjugar los tres elementos que integran el entramado histórico de la Ilustración vascongada: las ideas, las instituciones y las reformas; es decir, el programa, su soporte social y su plasmación en acciones concretas.

11/05/2026

Fundación de Jujuy por Francisco de Argañaraz y Murguía en 1593


A finales del siglo XVI, la región que bordeaba la ribera del río de La Plata en sur América había sido consolidada por los colonizadores españoles. Eran un amplísimo territorio en el cono sur que formaba parte del Virreinato del Perú.

Por aquel tiempo, en la provincia de Tucumán se habían fundado siete ciudades: Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Londres, Córdoba, Esteco, Salta y La Rioja. Sin embargo, en los valles Calchaquíes y la Quebrada de Humahuaca era imposible mantener un enclave estable debido a la hostilidad de los pueblos indígenas, quedado despoblados estos territorios.

PROVINCIA DE TUCUMÁN POR FRANCISCO DE ARGAÑARAZ Y MURGUÍA

En 1561, se había fundado el enclave de la Villa de Nieva, ubicado en el barrio Ciudad de Nieva al norte de la actual San Salvador de Jujuy. Aquel primer asentamiento fue destruido el año siguiente por una rebelión encabezada por Juan Calchaquí, jefe de un pueblo conocido como "Tolombom".

En 1575, el alavés Pedro Ortiz de Zárate realizó un segundo intento en tierras jujeñas mediante la fundación de San Francisco en la Nueva Provincia de Álava, en la confluencia de los ríos Grande y Xibi Xibi, donde se ubica hoy el barrio de Punta Diamante. La aldea alcanzó escasamente un año de vida, ya que no pudo soportar los ataques de los indios omaguacas.

Era de vital importancia establecer un asentamiento definitivo en aquel valle de la Quebrada de Humahuaca, que sirviese de vía de comunicación entre el valle de La Plata y el interior del Virreinato del Perú. Y esta expedición colonizadora iba a tener lugar entre 1586 y 1588, siendo Francisco de Argañaraz y Murguía uno de sus protagonistas. Este colonizador vasco había nacido en 1563, en la villa guipuzcoana de Amezqueta y pertenecía a un linaje nobiliario con tradición militar. Había llegado a la Capitanía General de la Plata en 1585, acompañando al nuevo gobernador de la provincia del Tucumán, Juan Ramírez de Velasco, y tenía con el cargo de maestre de campo. Al año siguiente, se estableció en Santiago del Estero, para tomar el cargo de regidor del cabildo de la ciudad, donde adquirió encomiendas. Durante su mandato, Argañaraz participó en numerosos choques contra los indígenas del amplio valle de La Plata.

FRANCISCO DE ARGAÑARAZ Y MURGUÍA

En un primer momento, el gobernador Ramírez de Velasco había designado al capitán Pedrero de Trejo para la organización de una expedición que fundara una ciudad en el valle de Jujuy, pero pasó un tiempo sin conseguir los medios ni convencer a pobladores de Estero para involucrarse para tan difícil proyecto. Entonces, Argañaraz solicitó a Trejo que le cediera sus derechos.

Argañaraz tenía como objetivo la búsqueda de la más adecuada ubicación para que la ciudad por fundar contase con agua, pastos y montes; y el compromiso de sostener a la población durante un periodo de seis años. El adelantado guipuzcoano reunió a un centenar de españoles en Salta, acompañados de numerosos indígenas, y se dirigió hacia el valle de Jujuy, donde debió derrotar repetidas veces a los indios jujuyes, ocloyas y omaguacas.

El 19 de abril 1593, Argañaraz fundó la ciudad de San Salvador de Velasco, nombre que conmemora a su gobernador Ramírez de Velasco. Asumió el cargo de teniente de gobernador, justicia mayor y capitán a guerra de la nueva ciudad, que desempeñó con prudencia y sabiduría, estando en funciones hasta el 7 de junio de 1596. En los meses siguientes se reunieron con él su esposa Bernardina y los numerosos hijos del matrimonio.

En 1594, Argañaraz organizó expediciones de hostigamiento y pacificación a los nativos de Quebrada de Humahuaca y de Puna. Desde 1589, Viltipoco era el líder de los indios omaguacas de Purmamarca. Este había liderado una insurrección de varias tribus indígenas confederándolos para lanzar un ataque. Se trataba de una amplia coalición de comunidades rebeldes que según las crónicas españolas formadas por 10.000 combatientes Quebrada y de Puna.

Mediante una incursión sorpresiva nocturna en Purmamarca, Argañaraz capturó al líder quebradeño y sus capitanes, probablemente traicionado La rebelión fue sofocada y la región de Tucumán pacificada, evitando llevar al fracaso la nueva fundación.

FRANCISCO DE ARGAÑARAZ Y MURGUÍA

Tras esta victoria militar, la ciudad se pobló rápidamente, impulsada por el comercio entre el Tucumán y Potosí. Además, fue dotada de una jurisdicción que coincide con los límites aproximados de la actual provincia de Jujuy, más el este y noreste de la actual provincia de Salta.

Argañaraz planeó realizar otra campaña militar hacia las regiones ubicadas al este, en el valle de San Francisco, para doblegar a los indios chiriguanos. Pero, no pudo ponerla en marcha tras la aparición de dos pleitos sobre la titularidad jurisdiccional del territorio. Durante un año, estuvo rivalizando con el capitán Juan Ochoa de Zárate, hijo y heredero del responsable de la segunda fundación, la de San Francisco de Álava. En noviembre de 1595, Argañaraz fue confirmado como teniente de gobernador, capitán y justicia mayor de Tucumán. A Ochoa de Zárate se le asignó la encomienda otorgada a su favor de los ocloyas y omaguacas. Por su parte, los pueblos de Casabindo, Cochinoca y Palpalá quedaron bajo jurisdicción de Jujuy.

Poco duraría su gobernación, pues Argañaraz dejó aquel cargo en 1596, cuando la Audiencia de Charcas falló en favor de Ochoa de Zárate, pero pasaría a la historia por ser el responsable de la tercera y definitiva fundación de la capital de Jujuy, en el Virreinato del Perú.

FUNDACIÓN DE NUEVA RIOJA POR JUAN RAMÍREZ DE VELASCO

07/05/2026

Marcos José de Garro Senei de Artola


Gobernador de Tucumán entre 1674 y 1678, gobernador del Río de la Plata entre 1678 y 1682, y gobernador y capitán general de Chile y presidente de la Real Audiencia de Santiago entre 1682 y 1692

JOSÉ DE GARRO SENEI DE ARTOLA

Marcos José de Garro Senei de Artola nació en la villa de Mondragón, en 1623. Provenía de un linaje muy bien considerado en la Guipúzcoa del siglo XVII, afincados en Salinas-Gatzaga y en Mondragón-Arrasate. La casa-palacio de Garro estaba ubicada en Gatzaga, frente a la iglesia; era una construcción del siglo XVI, que ostentaba un escudo de armas de estirpe hidalga.

Siendo joven se enroló en el Ejército español, que ya era un cuerpo militar con dirección única y centralizada mediante la Unión de Armas del Conde-duque de Olivares. En el marco de la Guerra de los Treinta Años de 1618-1648, tomó parte en la sublevación de Portugal y en la Guerra de los Segadores de Cataluña. Sus actos de valentía consiguieron el nombramiento como sargento mayor del Regimiento de la Guardia Real (Tercio de Chamberga), con la soldada de 80 escudos al mes, y el hábito de la Orden de Santiago.

Más tarde, solicitó un destino en las provincias de ultramar del Imperio español, siendo nombrado gobernador de Tucumán. Este cargo dependiente del Virreinato del Perú fue ocupado entre los años 1674 y 1678. Organizó tres expediciones de castigo al Chaco, fundando el fuerte El Pongo para proteger la ciudad de Jujuy.

En 1677, José de Garro comenzó la construcción de la cuarta iglesia de Santiago del Estero. Un año después, puso en libertad a los indígenas de los valles calchaquíes. Desde aquí fue promovido a gobernador de la Capitanía General del Río de la Plata, en Buenos Aires.

Bajo este cargo tuvo que hacerse cargo de la expulsión de los portugueses de la Colonia de Sacramento, en el lado este del río, actual Paraguay. El gobernador de Río de Jameiro, Manuel de Lobo, se estableció en un área despoblada, cercana a Buenos Aires, pero en titularidad de la Corona española. El virrey del Perú solicitó a José de Garro la orden "de arrojar inmediatamente a los portugueses del establecimiento del que acababan de posesionarse".

La expedición estaba formada por un grupo de españoles y unos 3.000 indios guaraníes. En agosto de 1689, sorprendieron a la guarnición lusa, tomándola prisionera, incluido al gobernador Lobo. No obstante, Sacramento fue entregada a Portugal en cumplimiento del Tratado de Utrecht en 1713.

ESCUDO DEL LINAJE GARRO

En 1682, fue nombrado gobernador y capitán general de la Capitanía General de Chile. Ante la desaprobación del rey Carlos II de Habsburgo, no pudo emprender expediciones punitivas contra los mapuches, pero si a rechazar las incursiones tan frecuentes de corsarios en la costa americana del Pacífico sur.

Encargó a Jerónimo de Quiroga el despoblamiento de la isla Mocha, con el objetivo de desabastecer de recursos las expediciones de piratas ingleses como Edward Davis, Bartolomé Sharp, William Knifgt, o Jean Strong.

Para logar una mejor defensa, ordenó la construcción del Castillo San José de Valparaiso, la primera estructura fortificada del puerto comercial.

Con objeto de mejorar la situación de los naturales del territorio, celebró un congreso con las tribus indígenas principales, quedando los indios muy agradecidos del interés y progresos.

Su gestión al mando de la gobernación fue valorada de forma tan positiva por la Corte del último de los reyes Habsburgo, que se le encomendó la Comandancia de Gibraltar en 1692. Tras llegar a la península en 1693, este cargo lo desempeñó hasta 1701, poco antes de que esta plaza fuese conquistada por la Armada británica durante la Guerra de Sucesión española en 1704.

Debido a que las provincias vascas apoyaron al bando del pretendiente al trono de España, Felipe V de Borbón, frente a las aspiraciones del archiduque de Austria, José de Garro fue nombrado gobernador y capitán general de la Capitanía General de Guipúzcoa. A penas pudo representar este cargo ya que murió en San Sebastián el mismo año de su nombramiento, en 1702. Fue enterrado en la iglesia de San Vicente de la capital guipuzcoana.

Una calle del barrio de San Andrés dedica su villa natal de Mondragón a este ilustre hijo suyo.

PALACIO GARRO DE SALINAS DE LENIZ

03/05/2026

Paso de Felipe III en San Sebastián, por Pablo van Meulen


Paso de Felipe III en San Sebastián es un óleo sobre lienzo de 177 x 243 centímetros realizada por el pintor flamenco Pablo van Meulen en 1615, en estilo barroco flamenco y temática paisajística. En la actualidad, se encuentra en la Galería de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional en Madrid.

Aunque fue un encargo del rey Felipe III a Frans van Meulen, se le atribuye a su hermano Pablo por la similitud estilística con la pintura Intercambio de princesa en el Bidasoa, y por pertenecer a su cuerpo de arqueros. Además, el monarca encargó otra pintura al italiano Angelo Nardi.

PASO DE FELIPE III EN SAN SEBASTIÁN, POR PABLO VAN MEULEN

La escena representa la llegada del rey de España y su cortejo a la ciudad de San Sebastián. Con variedad de detalles refleja el caluroso recibimiento de los guipuzcoanos a rededor de la playa de La Concha, mientras unos navíos atracados en la había o unos cañones en las fortificaciones del monte Urgull lanzan salvas de honor. En la parte central inferior, Felipe III y su hija Ana Mauricia de Austria aparecen en un carroza negra, acompañados de una comitiva, mientras son observados por damas vascas con sus tocados cuneiformes, signo distintivo de las mujeres casadas en aquella época.

Van Meule realizó la escena en el Alto de San Bartolomé, desde donde se divisa la playa de La Concha, la villa con sus torres, el monte Urgull, la desembocadura del río Urumea y, al fondo, el puerto de Pasajes. En el ángulo inferior izquierdo, aparece la leyenda con los protagonistas y lugares representados, que cuelga de la rama de un árbol, aunque solo quedan los números rojos que los identifican.

PASO DE FELIPE III EN SAN SEBASTIÁN, POR PABLO VAN MEULEN

El contexto histórico de este acontecimiento tiene origen en el acuerdo de paz que las Cortes de España y Francia formalizaron en 1612. Con el objetivo de asegurar una alianza y evitar la guerra, aceptaron un doble matrimonio real basado en un intercambio de princesas. Así, el príncipe Felipe IV de Austria obtendría nupcias con la princesa francesa Isabel de Borbón, y la infanta española Ana Mauricia de Austria se casaría con el rey francés Luis XIII de Borbón. En noviembre de 1615, se estableció realizar el intercambio de princesas en río Bidasoa, frontera natural entre ambos reinos, a la altura de la isla de los Faisanes.

Este acuerdo diplomático y matrimonial propicio el traslado en barco de Felipe III y su hija hasta San Sebastián, y desde allí hasta Fuenterrabía. Tras el truque real, el rey se trasladaría junto a su joven nuera hasta Burgos, donde les esperaba el príncipe Felipe IV. A su vez, Ana de Austria sería acompañada por el rey Luis XIII desde Hendaya hasta Burdeos, donde se casaron. Este último acto fue plasmado por Pablo van Meulen en la pintura Intercambio de princesas en el Bidasoa, siendo la continuación del Paso de Felipe III en San Sebastián.

MUJERES EN SAN SEBASTIÁN, POR PABLO VAN MEULEN