07/06/2022

Sancho Ramírez en la toma de Huesca


Sancho Ramírez fue rey de Aragón entre los años 1063 y 1094, y rey de Pamplona entre 1076 y 1094.

En 1089, Sancho Ramírez reconquistó Monzón con todas sus tierras de la vega del Cinca tras casi tres meses de asedio y que proporcionaron un botín extraordinario. Se calculan unas treinta poblaciones de diferente tamaño para los nobles que acudieron a las huestes del rey. Entre ellos destacó con protagonismo Pedro I, hijo de Sancho, que pasaría a gobernar esta plaza como ya desde 1085 regía Sobrarbe y Ribagorza.

Seguían la costumbre navarro-aragonesa de otorgar una parte del reino de reciente conquista a título real para que los infantes comenzaran a desarrollar tareas de gobierno y a rodearse de una clientela de seniores fieles que facilitaran la sucesión al trono.

Desde entonces, emprendió una seria de ataques de conquista a varias poblaciones en poder de la Taifa de Zaragoza. En mayo de 1094, se inició el asedio a Huesca.

Sancho Ramírez hizo jurar a sus hijos Pedro I y Alfonso I a su rey, como príncipes herederos del Reino de Aragón-Pamplona.

SANCHO RAMÍREZ TOMANDO JURAMENTO A SUS HIJOS EN HUESCA

La ciudad de Huesca estaba bien fortificada con murallas de sillares, tachonada de abundantes torres cuadrangulares. Se practicaron, como de costumbre, las aceifas para destruir de aprovisionamiento y el castigo de los sitiados, con un bloqueo cada vez más asfixiante. En la lucha por arrasar las almunias, fincas rurales muy próximas a la fortaleza, el rey Sancho Ramírez recibió una herida mortal de flecha, disparada desde la muralla. Murió el 4 de junio de 1094, como un cruzado frente a las murallas, como lo había sido desde los veinte años en la cruzada de Barbastro, murió siendo un soldado de San Pedro que viajó a Roma para ser vasallo del Papa, murió como un veterano cruzado que había conquistado Monzón cinco años antes, pero con toda su ilusión puesta en la recuperación de Zaragoza.

Su cuerpo fue llevado al monasterio de Montearagón, y trasladado después al de San Juan de la Peña. Dos años más tarde, su hijo Pedro I de Aragón-Pamplona recuperó para la Cristiandad hispánica la ciudad de Huesca en la batalla de Alcoraz, frente al Ejército zaragozano de Al-Mustain.

MUERTE DE SANCHO RAMÍREZ

03/06/2022

Vascos en la colonización del Río de la Plata (1536-1583)


Las expediciones con un alto grado de protagonismo vasco en América del sur tomaron dos direcciones geográficas diferentes: por un lado, desde el mar Caribe y Tierra Firme bordeó la costa oeste del Pacífico en dirección sur, conquistado a los incas, hasta la fundación de Santiago de Chile; por otra, desde el Río de la Plata, las expediciones se adentraron hacia amplias zonas que hoy pertenecen a Argentina, Uruguay y Paraguay. Algunos de sus protagonistas principales fueron un grupo de expedicionarios vascongados y sus huestes: Francisco de Aguirre, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala, Juan Ortiz de Zárate, Juan de Garay y Bruno Mauricio Zabala.

La exploración, conquista y colonización de la Argentina actual fue realizada por dos corrientes: la procedente de la península por Pedro de Mendoza, y la de Perú-Chile por Francisco de Aguirre y otros. Fracasada la primera fundación de Buenos Aires por Mendoza, Asunción pasó a ser el foco principal de expansión hacia el Chaco y hacia los territorios del Río de la Plata propiamente dicho.

VASCOS EN LA COLONIZACIÓN DEL RÍO DE LA PLATA

La expedición de Pedro de Mendoza al estuario del Plata, en 1536, estaba formada por 14 naves y 3.000 hombres. Entre ellos viajaba un grupo de vascos encabezados por Francisco de Aguirre, Domingo Martínez de Irala, y Juan de Ayolas, que se adentraron en el interior de Suramérica, remontando el río Paraná con la intención de descubrir la Sierra de la Plata.

Los tres aventureros vascos participaron en la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Desde Buena Esperanza, comenzaba la expedición que lideró Juan de Ayolas y que capitaneaba Domingo Martínez de Irala, remontando en barco el curso entero del río Paraná en busca de la fabulosa Sierra de la Plata. En 1537, llegaron hasta el lugar en el que Ayolas decidió fundar a orillas del río Paraguay la ciudad de La Candelaria, cuyo gobierno encomendó a Irala.

Juan Salazar acudió al rescate de esta expedición ante la falta de noticias de Ayolas e Irala, fundando la ciudad de Asunción. En este asentamiento se crearon en 1539 las dos primeras capellanías a cargo de Juan Gabriel de Lazcano y Francisco de Andrade.

Desde La Candelaria, la expedición tomó nuevas direcciones: Ayolas prosiguió el camino hacia el oeste en su afán descubridor, adentrándose en las regiones de El Chaco y de Charcas, en busca de los fabulosos tesoros que, según todas las noticias, encontrarían en aquellos parajes. Otros dos vascos Juan Ortiz de Zárate y Juan de Garay continuaron su expedición por el rio Paraná.

PROVINCIA DEL RÍO DE LA PLATA

Ayolas, cargado de riquezas y de noticias, regresó a La Candelaria; allí se encontró sin el apoyo esperado de Irala. Toda la expedición de Ayolas fue exterminada por los indios payaguaes. Irala no acató las órdenes de Ayolas, alejándose de La Candelaria, realizó incursiones por el río hasta que, en 1538, se dirigió a Asunción. Cuando regresaba a La Candelaria, al año siguiente, se enteraba de la muerte de su amigo. Esta noticia le hizo emprender una operación de búsqueda a Ayolas y de castigo contra los indios payaguaes internándose por El Chaco. En Asunción, construyó el puerto y pacificó toda la región, sometiendo a las tribus en base a una política colonizadora.

En 1543, Irala partió de Puerto de los Reyes, ciudad que antes había fundado él mismo, rumbo al Perú. En la expedición, que alcanzó las cincuenta leguas río arriba, Irala venció a los indios guaicurnes que encontró en su camino, y cometió una serie de crueldades y abusos con los nativos. Ya nadie el pararía los pies, apoyado por sus más fieles colaboradores, Nuflo de Chaves, Juan Gabriel de Lezcano, Felipe de Cáceres y Francisco de Mendoza, se proclamó teniente gobernador de Asunción.

Durante este periodo Irala creó un sistema monetario para regular el comercio, habilitándose como monedas el anzuelo, el cuchillo, la cuña de hierro, el rosario de abalorios, etc. El sistema dio resultado, se regularizó el comercio y toda tipo de transacciones, también se promulgó la Ordenanza de Irala que regulaba principalmente la vida de los pobladores y sus relaciones con los indios.

FUNDACIÓN DE ASUNCIÓN

En 1547, Irala prosiguió en su empeño de llegar a la fabulosa Sierra de La Plata. La expedición contaba con 280 blancos y 2.000 indios, que partieron desde el puerto de San Fernando en dirección al interior de El Chaco, donde se aplicó una marcha forzada y se abrió paso a sangre y fuego contra los indios. A través de la fantasía indígena había llegado hasta ellos la noticia de las riquezas el Imperio incaico.

Sin encontrar el tan ansiado “Dorado”, Irala se dedicó a desarrollar su política conquistadora, mucho más pausada y suavizada que la anterior, fundando poblamientos y construyendo infraestructuras necesarias en la región. Fue nombrado general del Río de la Plata (actuales Paraguay y Argentina).

Fracasó de nuevo en la expedición. Tras atravesar el Gran Chaco, llegó a Charcas (actual Bolivia) recibiendo la desagradable sorpresa de que Pizarro y La Gasca se le habían adelantado desde el Perú. Pero fundó un gran número de ciudades en Xarages, al norte de El Chaco, y en la región de Guairá, al este, donde ya había fundado, en 1554, la ciudad de Ontiveros. Dos años antes, en 1552, Salazar le trajo el título de Gobernador, haciéndose justicia a sus dotes de organizador y a su habilidad para sobrevivir a todas las intrigas.

Domingo Martínez de Irala puso en marcha un programa colonizador consistente en fundar ciudades nuevas a las que iba repoblando con elementos españoles y mestizos, fruto de las continuas mezclas raciales que eran permitidas y fomentadas por el propio Irala entre los colonizadores y los indígenas. Pero también consolidó la estabilidad de Asunción por el sistema de enlaces matrimoniales, casando a sus hijas con los capitanes Guzmán, Ortiz de Vergara y Pedro de Segura.

Miguel de Urrutia y Nuflo Chaves trajeron ganado ovino y cabrío al regresar del Perú; gracias a ello, Irala puso explotar la ganadería en aquellos inmensos territorios, fertilizados por grandes ríos. También fundó escuelas e iglesias, logró traer un obispo a Asunción y proyectaron la construcción de una catedral. Sus leyes fueron pacíficas y humanas y los indios guaraníes le respetaron. Su original gobierno, patriarcal, personalísimo y tenaz, dio origen a la nación paraguaya.

ORGANIZACIÓN DE LA ECONOMÍA EN ASUNCIÓN

Juan Ortiz de Zárate, era natural de Orduña nacido en 1521. Pasó a América siendo un adolescente y tomó parte en las campañas de Pizarro. Después de la guerra entre Pizarro y Almagro, se instaló en Charcas o Chuquisaca, en la actual Bolivia. Fue el continuador de la obra colonizadora de Domingo Martínez de Irala. Juan Ortiz, había reunido una fortuna mediante explotaciones ganaderas y mineras en Charcas (Bolivia) desde 1546. Su fortuna la invirtió en exploraciones en el Rio de la Plata, por eso, fue nombrado adelantado del Río de la Plata, y sustituyó a Francisco Ortiz de Vergara, como gobernador de Asunción en 1567.

El título de "adelantado" se remonta a la Reconquista; es el que va delante, el que abre campo, el que conquista y repuebla las tierras, con funciones de gobernador y jefe militar.

Juró cargos ante la Corte de Felipe II, y al regresar, trajo cientos de colonos, hombres y mujeres, con la intención de repoblar las tierras de su gobernación. También introdujo miles de cabezas de ganado vacuno, equino y ovino.

En 1572, el rey le designó gobernador y capitán general del Río de la Plata, para organizar una expedición que desembarcase al año siguiente en el gran estuario formado por la desembocadura conjunta del Paraná-Paraguay. Pero la expedición fracasó ante el ataque de los indios.

Ortiz de Zárate llamó a la región Nueva Vizcaya, anteriormente llamada Río de la Plata, en honor a su tierra natal e intentó que todos los pobladores de la comarca se llamasen vizcaínos. En 1575, fundó la ciudad de Zaratina de San Salvador (Zárate), próxima al estuario del Rio de la Plata. Esta región quedó englobada dentro de la Provincia Gigante del Paraguay, con capital en Asunción. En esta ciudad murió Ortiz de Zárate a comienzos de 1576.

Recogieron el testigo de Juan Ortiz de Zárate, su hijo Diego de Ortiz y Mendieta, que le sucedió en el cargo, su hermano Pedro Ortíz de Zárate, que fue destinado a la Audiencia de Lima, en la expedición de Blasco Núñez, y su sobrino Juan de Garay, el más laureado.

PROVINCIA GIGANTE DEL PARAGUAY

Juan de Garay, natural de Orduña, había ido al Perú muy joven, con su tío Pedro de Zárate y otros familiares, en la expedición del primer virrey Blasco Núñez de Prado a Tucumán (Chile). Pero centró sus actividades en el Alto Perú (Bolivia), donde participó en la fundación de Santa Cruz de la Sierra, en 1561, por Chávez, de la que fue elegido regidor de su cabildo. En Perú también participó en varias campañas de conquista.

Pedro Fernández de Vergara, el fundador de Ontiveros (Paraguay), el obispo de la Torre y Chaves, habían organizado el éxodo de 1564, de Asunción a Santa Cruz de la Sierra. En 1568, Garay dirigió la vuelta a Asunción de la mayoría de los emigrantes, para facilitar las comunicaciones entre Asunción y la metrópoli. Se estableció en esta ciudad y fue nombrado alguacil mayor de las Provincias del Plata.

Juan Ortiz de Zárate, gobernador del Río de la Plata, había ido a España a solicitar la confirmación de su cargo, nombrando teniente de gobernador a Martín Suárez de Toledo. Este encomendó a Juan de Garay emprender desde Asunción una expedición por el río Paraná con el objetivo de fundar una ciudad a orillas del Paraná y, el 15 de noviembre de 1573, fundaba Santa Fe junto a Pedro Ortiz de Zárate, en la confluencia de los ríos Paraná y Salado.

En 1574, participó en la fundación de la ciudad de San Salvador, junto al río Uruguay, siendo nombrado teniente de gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata.

Continuó su labor conquistadora emprendiendo expediciones colonizadoras, organizó la ciudad de Santa Fe, fundó otras como Villa Rica del Espíritu Santo y Santiago de Jeréz, e incluso trasladó la ciudad de Buenos Aires algo más al norte en 1580. Desde allí partió en busca de la mítica ciudad de los Césares, llegando hasta las inmediaciones de la actual Mar del Plata.

Juana de Zárate, hija de Juan Ortiz de Zárate y de la princesa inca Leonor Yupanqui fue la heredera de todos los cargos de su padre, incluso del título del adelantazgo. Esta se casó en Chuquisaca con el oidor Juan Torres de Vera y Aragón, y éste designó a Garay teniente de gobernador en 1578.

Juan de Garay se encargó de abrir tierras en nombre del nuevo adelantado, Juan Torres, quien recibió esta titularidad por parte de su esposa menor de edad, encargándole la repoblación de Buenos Aires. El veterano explorador vascongado organizó una expedición con 200 familias de indios guaraníes, 76 familias de colonos y 39 solados. Embarcados en una carabela y dos bergantines los transportaron río abajo.

SEGUNDA FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES POR JUAN DE GARAY

Al llegar al estuario del Río de la Plata, Garay fundaba por segunda vez Buenos Aires en 1580. La primera fundación fue realizada por el primer adelantado, Pedro de Mendoza, medio siglo antes, pero fue destruido por los indios y abandonado. Esta nueva fundación, un poco al sur de la primera, estaba mejor acondicionada para su defensa, de hecho llegó a resistir el ataque de los indígenas mandados por su jefe Tububá.

La refundación surgía ante la necesidad de tener un puerto para establecer comunicación con Chile y el Perú sin necesidad de ir a Panamá. Juan de Garay proclamaba solemnemente el nacimiento de la nueva ciudad y nombró su primer ayuntamiento o cabildo, de la forma siguiente:
"Hoy sábado día de San Bernabé, onces días del mes de junio del año del nacimiento de Nuestro Redentor Jesucristo de mil y quinientos y ochenta años, estando en este Puerto de Santa María de Buenos Aires, que es en las provincias del Río de la Plata intitulada nuevamente la Nueva Vizcaya, hago y fundo en dicho asiento y puerto una ciudad. La iglesia de la cual pongo su advocación de la Santísima Trinidad, y la dicha ciudad mando que se intitule la Ciudad de la Trinidad."

Desde allí partió, en 1581, en busca de la mítica ciudad de los Césares, llegando hasta las inmediaciones de la actual Mar del Plata. En marzo de 1583, en el trayecto de Buenos Aires a Santa Fe, en la confluencia de los ríos Coronada y Carcarañá, cayó en una emboscada de los indios querandíes de la zona y pereció junto a doce de sus hombres.

Uruguay fue tardíamente colonizado. En 1724, el guipuzcoano Bruno Mauricio de Zabala fundó su capital Montevideo.

ESTATUA ECUESTRE DE BRUNO MAURICIO DE ZABALA EN MONTEVIDEO

30/05/2022

Francisco Benito Eraso


General carlista sucesor de Zumalacárregui al mando del Ejército del Norte durante la I Guerra Carlista

FRANCISCO BENITO ERASO Y AZPILICUETA

Francisco Benito Eraso y Azpilicueta nació en Garinoain, Navarra, en 1793. Proveniente de una familia noble, llegó a ser alcalde mayor del valle de Orba.

Combatió en la Guerra de la Independencia Española como guerrillero.

Durante el trienio constitucional de 1820-23, se convirtió en agente de los realistas. Hasta el 11 de diciembre de 1821, lideró un alzamiento militar contra el gobierno liberal en el valle navarro de Orba. Junto a los guerrilleros de Burgos y Álava formaban un contingente de 18.000 hombres, llamado Ejército de la Fe, que operaban de forma coordinada.

Más adelante, fue miembro de la Junta Realista Gubernativa, encargándose de aportar armas, municiones, vestuario y caballos de Francia. También viajó a Madrid para obtener financiación de los realistas de la capital.

Tras la obtención de 500 fusiles organizó el cuerpo de cazadores de Navarra en 1822. Por méritos propios, comandante de Voluntarios Realistas.

En 1830, el guerrillero liberal Joaquín de Pablos "Chapalangarra", cruzó la frontera hacia Francia, por orden de Francisco Espoz y Mina, con el propósito de restablecer la Constitución de 1812. Eraso salió a su encuentro en Valcarlos, dándole muerte.

Por esta acción, la Diputación de Navarra le nombró coronel de un cuerpo de 1.000 voluntarios, destinados a la vigilancia de la frontera para evitar incursiones de los liberales emigrados. Este Cuerpo de Aduaneros fue disuelto por la reina María Cristina en 1832.

El 12 de octubre de 1833, Eraso se unió a la causa carlista en defensa del aspirante al trono de España y del restablecimiento del sistema absolutista. Organizó una guarnición de 20 carabineros en Roncesvalles, reforzada más tarde con unos 100 voluntarios que se le unieron y, el 14 del mismo mes, marchó a Ochagavía.

Debido a su delicado estado de salud y a la persecución por las fuerzas del virrey de Navarra, el brigadier Eraso se vio obligado a huir a Francia. Allí cayó prisionero por los gendarmes franceses, iba a ser internado en Angulema, pero al pasar por Burdeos consiguió escapar y volver a España.

FRANCISCO ERASO Y TOMÁS DE ZUMALACÁRREGUI

Tomás de Zumalacárregui se puso inmediatamente a sus órdenes, pero Eraso dispuso que se reconociera a aquél como comandante general y que a él se le considerara su segundo. Así es como fue nombrado comandante general carlista de Navarra.

En 1835, Eraso derrotó al brigadier isabelino Cristóbal Linares en Lumbier y mandó la primera brigada que Carlos de Borbón revistó a su entrada en España. Por esta acción, el general Zumalacárregui le designó jefe de la Comandancia general de Vizcaya.

En la Venta del Rivero venció al marqués de Campo Verde y, a continuación, se apoderó de la ciudad y guarnición de Orduña y rechazó a una columna liberal que salió de Bilbao. Bajo las órdenes de Zumalacárregui, tomó parte en el sitio de Villafranca de Ordizia. En la acción de Villaro causó una dura derrota al general del Ejército liberal encabezado por Baldomero Espartero y, a principio de junio de 1835, obtuvo la victoria de Descarga. Por méritos propios se había ganado el rango de mariscal de campo.

Después de conseguir sucesivas acciones victoriosas en Durango y Eibar llegó a dominar por completo el Señorío de Vizcaya. El 10 de junio de 1835, el Ejército carlista inició el sitio de Bilbao. Al caer herido Zumalacárregui, Eraso tomó el mando de todas las fuerzas sitiadoras que formaban el Ejército del Norte. Levantado el asedio, fue relevado en el cargo por Vicente González Moreno, y se le encomendó la Comandancia general de Navarra.

Se batió nuevamente en Puente la Reina, y en la batalla de Mendigorría del 16 de julio, cayó herido. Debido a su estado de salud agravado por su tuberculosis, se retiró a su pueblo de Garinoain, donde murió en septiembre de 1835, al parecer como consecuencia de una caída de caballo.

BATALLA DE MENDIGORRÍA

25/05/2022

Memes de Blas de Lezo


Serie de memes y chistes sobre el teniente general de la Real Armada española en el siglo XVIII Blas de Lezo y Olavarrieta.

































































23/05/2022

La voluntad del Gudari, por Gaizka Fernández Soldevilla


LA VOLUNTAD DEL GUDARI, POR GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA

La voluntad del Gudari. Génesis y metástasis de la violencia de ETA
Gaizka Fernández Soldevilla, Editorial Tecnos, Madrid (2016)

Prólogo de Florencio Domínguez

¿Cuáles eran las raíces del odio en el País Vasco? ¿Cómo y por qué había aparecido ETA? ¿Entroncaba con el nacionalismo radical anterior a la Guerra Civil? ¿Había nacido por generación espontánea? ¿Qué papel había ejercido la narrativa histórica iniciada por Sabino Arana? ¿Y el recuerdo de la contienda? ¿A que respondía la opción de ETA por la violencia? ¿Cómo explicar la metástasis del terrorismo en el País Vasco? ¿Y que no ocurriera lo mismo en otras zonas de España?

El fenómeno del terrorismo en Euskadi todavía plantea demasiadas preguntas sin resolver. Gaizka Fernández Soldevilla ha buscado las respuestas en bibliotecas y archivos; en obras académicas, libros de memorias, panfletos, revistas, periódicos, literatura gris, documentos y el testimonio de quienes lo vivieron.

El producto final del proceso de investigación ha sido condensado en La voluntad del gudari. Una obra que analiza los orígenes históricos del terrorismo en el País Vasco ofreciendo una explicación multicausal. Así, Gaizka Fernández Soldevilla tiene en cuenta tanto factores externos (la dictadura franquista, el retroceso del euskera, la llegada de inmigrantes, la pasividad del PNV, el modelo de los movimientos anticoloniales, etc.) como internos (los antecedentes lejanos de Aberri y Jagi-Jagi, el influjo de los grupúsculos ultranacionalistas del exilio, el choque intergeneracional, el imaginario bélico de ETA, su evolución ideológica, el estado emocional de sus líderes, la dinámica organizativa de la banda, etc.).

Ahora bien, como demuestra La voluntad del gudari, los etarras no respondían como autómatas a una coyuntura concreta ni estaban cumpliendo con su ineludible destino. Su apuesta por la violencia tampoco representaba el último episodio de un secular «conflicto» étnico entre vascos y españoles, un mito que sirvió de cimiento intelectual a la organización y que todavía hoy es utilizado para justificar sus crímenes.

El 7 de junio de 1968, Txabi Etxebarrieta decidió asesinar al guardia civil José Antonio Pardines, la primera de las 845 víctimas mortales de la banda. Descartando otras alternativas, los autoproclamados nuevos "gudaris" de ETA habían optado por el uso de las armas para conseguir sus objetivos políticos. Suya es, pues, la responsabilidad histórica.

17/05/2022

Batalla de Noáin en 1521


La ñ Batalla de Noáin del 30 de junio de 1521 fue la única gran batalla campal que tuvo lugar durante la conquista de Navarra entre el ejército navarro-francés y el castellano-aragonés.

Tras la conquista de Navarra por Fernando el Católico en 1512, el rey Francisco I de Francia había intentado sin éxito controlar el territorio navarro, tratando de conquistar diversas plazas fuertes fronterizas para desde allí hostigar a las tropas españolas. Para uno de los dos bandos navarros, los beaumonteses, la incorporación de Navarra llegó como una liberación mediante el pacto con su aliada Castilla. Para el otro bando, los agramonteses, supuso el desalojo del poder que habían ostentado desde que el ilegítimo Juan el Usurpador había eliminado al Príncipe de Viana.

En 1521, las Comunidades de Castilla se alzaron contra el emperador Carlos V de Habsburgo. Esta sublevación tan desfavorable para la Monarquía española fue aprovechada por Enrique II de Albret el Sangüesino y por su cuñado Francisco I para organizar otro alzamiento generalizado en toda Navarra, incluyendo a las ciudades del bando beamontés. La población de varias ciudades, como Pamplona, Estella, Tafalla y Tudela, respaldaron el levantamiento logrando expulsar a los castellanos de toda Navarra.

Este levantamiento estuvo reforzado con la llegada de las tropas bearnesas de Enrique II que consiguió retomar la Navarra peninsular. A él se unió un ejército francés que entró por el norte al mando de Andrés de Foix, señor de Esparros y conde de Foix, formando un montante de 12.000 hombres de infantería, 800 lanceros y 29 piezas de artillería.

Aquella poderosa expedición francesa, respaldada por el bando nobiliario agramontés, reconquistó Navarra sin apenas resistencia, como había sucedido nueve años antes con el duque de Alba.

BATALLA DE NOÁIN

El problema, tanto en 1512 como en 1521, no era tanto conquistar sino defender lo conquistado. Sin embargo, la dominación que impuso el general francés fue la que se empleaba con una provincia conquistada, ordenando la colocación del escudo de Francia en los lugares públicos, ostentando el título de virrey sin jurar antes las Cortes y menospreciado por completo las leyes y costumbres de Navarra. Además, Andrés de Foix prohibió la entrada de Enrique II de Navarra, legítimo heredero al trono por ser hijo primogénito de Catalina I y Juan III.

En la defensa de Pamplona fue herido Íñigo de Loyola (San Ignacio de Loyola), uno de los líderes de los guipuzcoanos, quien sería más tarde fundador de la Compañía religiosa de Jesús, y que en esos momentos que luchaba con las tropas castellanas y, caprichos del destino, contra su futuro compañero re orden religiosa Francisco de Javier. Finalmente, capituló el 19 de mayo.

Hubo algún enfrentamiento en Puente la Reina, y desde allí el ejército franco navarro-gascón pretendió tomar la ciudad de Logroño, ya fuera del reino, para desde allí hostigar a las tropas castellanas. Fue un error estratégico porque, para entonces, la rebelión de los comuneros había sido aplastada por las tropas reales.

El contraataque castellano, con el apoyo de los beaumonteses, reunió a un reestructurado ejército de 30.000 soldados que se dirigía hacia Navarra dividido en tres cuerpos. El ejército navarro-francés, bastante menor en número de efectivos combatientes, se retiró de Logroño el 11 de junio, ante la amenaza de las tropas castellanas, para terminar refugiándose en la Sierra del Perdón. Por otra parte, un nutrido grupo de unos 5.000 guipuzcoanos, alaveses y vizcaínos se colocaron en la cuenca de Pamplona, cerrando así la retirada al Ejército francés.

Este contingente de vascongados se había organizado tras la orden dictada el 21 de mayo de 1521, que se exigió la formación en Guipúzcoa de un ejército de 3.000 hombres destinados a Navarra. El 19 de junio, se realizó el alarde de la tropa guipuzcoana en Laguardia (Álava), en el que figuraban 22 capitanes, mayormente pertenecientes al bando nobiliario de los oñacinos, uno por cada localidad importante de la provincia. En ella destacaban nombres como Juan Vélez de Guevara, señor de Oñate, o Juan López de Ugarte que, junto al señor de Loyola, representaban a la villa de Azpeitia. Todos, junto con los de Álava, quedaron a las órdenes de Juan Manrique de Lara como coronel, y de Juan Pérez de Anciondo, natural de Tolosa, como maestre de campo de los Tercios guipuzcoanos. Las tropas vizcaínas sumaron 2.000 hombres capitaneados por Martín Ruiz de Abendaño.

Vélez de Guevara se apoderó de Estella y Puente La Reina, derrotó al vizconde de Zolina, y se dirigió hacia Pamplona en compañía del líder de los navarros beaumonteses Francés de Beaumont, señor de Arazuri, para unirse a la infantería del duque de Nájera.

BATALLA DE NOÁIN

Finalmente, el enfrentamiento entre ambos ejércitos tuvo lugar el 30 de junio de 1521, en Salinas de Pamplona, en una amplia llanura junto a Noáin y Pamplona. Fue la batalla de Noáin.

Las tropas castellanas estaban formadas por más de 30.000 hombres al mando de Iñigo Fernández de Velasco, conde de Haro y condestable de Castilla, y de Antonio Manrique de Lara, duque de Nájera y virrey de Navarra, que fueron reclutadas de la siguiente forma: unos 7.000 hombres del Condestable de Castilla; unos 5.000 de los territorios de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, en este último caso tras la reducción de los vecinos sublevados por parte de Ignacio de Loyola; unos 4.000 aportados por el conde de Lerín; entre 1.000-1.200 soldados de cada una de varias ciudades, como Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Salamanca y Toro; 800 por Medina del Campo y 500 de Ávila, y en menor medida de otras ciudades. Además de las tropas aportadas por los miembros de la nobleza, sus deudos y allegados. En muchos casos, el reclutamiento fue realizado entre los vencidos de la Guerra de las Comunidades.

Las tropas franco-navarras eran muy inferiores en número, entre 8.000 y 10.000 hombres. Seguían dirigidas por el francés André de Foix. Este general cometió varios errores, como el de no esperar a los refuerzos que podían llegar, unos 6.000 hombres de Pamplona y alrededores, y otros 2.000 de Tafalla. Tomó la iniciativa atacando entrada la tarde, sorprendiendo a los castellanos e infligiéndoles inicialmente un severo castigo. Al comienzo dominaron los navarro-gascones, barriendo con su artillería los prados en que se encontraban los castellanos, pero el almirante Iñigo Fernández de Velasco con su caballería dominó el combate, atravesando con celeridad la sierra de Erreniega y cayendo sobre el flanco y la retaguardia franco-navarra. Por último, la infantería castellana lo decidió en el resto del campo de batalla.

La batalla fue muy larga y sangrienta. Los franco-navarros hubieron de rendirse, tras sufrir más de 5.000 bajas y ser hecho prisionero el propio André de Foix, quien fue herido en la frente por un mazazo, que le dejó ciego, y rindió su espada a Francés de Beaumont, líder navarro del bando de los beaumonteses aliados de los castellanos. Más tarde fue liberado tras pagar un rescate.

Entre los que lograron huir se hallan Martín de Javier (hermano de Francisco Javier), Arnault de Agramont, el obispo Cousserans, Fadrique de Navarra y el doctor Remiro de Goñi.

La cruenta batalla de Noáin decidió la inmediata recuperación de la capital y de todo el Reino de Navarra, pues los castellanos, con vascos oñacinos, se apoderaron rápidamente de todas las plazas, sin apenas encontrar resistencia.

BATALLA DE NOÁIN

Cuatro meses después, otra expedición francesa del que forman parte 3.000 navarro-franceses y bearneses tomaba por sorpresa las fortalezas navarras de Chateau-Pignon y Maya (o Amayur). El 18 octubre de 1521 tuvo lugar la conquista de Fuenterrabía, que no se recuperaría hasta 1524 por Carlos V.

Pero no fue hasta el 28 de junio de 1522 cuando un ejército 4.500 navarro-franceses y alemanes intentaron cruzar el río Bidasoa en dos gabarras para sitiar al castillo de Behovia o Gazteluzar, frente a la isla de los Faisanes y el paso de Behovia. Fue la batalla de San Marcial, que se produjo el 30 de junio de 1522.

Tras estas derrotas, los restos del ejército franco-navarro se dispersaron, pero desde el mes de octubre de 1521, fecha en la que se inició la incursión francesa, varios grupos de combatientes resistieron en algunas plazas fuertes, como por ejemplo, los castillos de Maya y de Javier.

En el castillo de Maya (o Amayur), situado en el valle de Baztán, resistieron el asedio castellano desde septiembre hasta junio de 1522, un grupo de 200 combatientes leales al heredero de la Corona, Enrique II de Albret. Al mando de la resistencia se encontraba Jaime Velaz de Medrano y junto a él, Miguel y Juan de Jasso Azpilicueta, hermanos del que después sería San Francisco Javier, el otro de los fundadores de la Compañía Jesuita. La fortaleza de Fuenterrabía resistió desde octubre hasta marzo de 1524.

En diciembre de 1523, Carlos V decretó un perdón para los sublevados, excluyendo a unos 70 miembros de la nobleza navarra entre los que se encontraban 8 familiares de Francisco de Javier.

En febrero de 1524, el condestable de Castilla y sus fuerzas militares reforzaron el cerco de Fuenterrabía, hasta que los franceses y navarros capitularon en 25 de marzo. Entre los navarros estaban los principales defensores de Maya, el clan de los Jatsu.

Con la recuperación de la Baja Navarra por Enrique II en 1523 y el fracaso de Fuenterrabía, la Monarquía navarra abandonaba los intentos armados de recuperar su reino. Desde ese momento hay dos Navarras: la española y la francesa.

En un cerro sobre la llanura de Salinas de Pamplona se encuentra el monumento de Amayur en recuerdo de esta batalla, realizado por Joxe Ulibarrena en 1996. En este lugar, los partidarios de recobrar la soberanía de Navarra se reúnen todos los años en el último domingo de junio.

BATALLA DE NOÁIN

14/05/2022

Prudencio Murguiondo


Marino y militar de destacada carrera y actuación en el Virreinato del Río de la Plata y durante los procesos independentistas de Uruguay y Argentina

PRUDENCIO MURGUIONDO

Juan Prudencio Murguiondo Gorostiza nació en Escoriaza, Guipúzcoa, en 1770. Desde joven se educó como oficial de marina, fue piloto de altura de la marina mercante y agrimensor. Llegó al Virreinato del Río de la Plata en 1804 y perteneció al apostadero naval de Montevideo.

En 1806, se unió a las fuerzas del virrey Santiago de Liniers, que lucharon durante la Reconquista de Buenos Aires contra la primera invasión inglesa. Fue segundo comandante de las Compañías que dirigía Hipólito Mordeille, estas desembarcaron en Las Conchas y acudieron a la fortaleza en la rendición incondicional de William Carr Beresford, el 20 de septiembre de 1806.

El 8 de setiembre de ese mismo año, fue uno de los organizadores del Cuerpo de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad, también conocido como Tercio de Vizcaínos, cuerpo muy destacado en la segunda defensa de contra la invasión inglesa. Estaba integrado por cinco compañías de vizcaínos y navarros, dos de asturianos, una de castellanos y una agregada de cazadores correntinos, que hacían un total de 530 efectivos en el Puente de Gálvez. Fue elegido comandante por sus oficiales para que dedicara su tiempo completo a la instrucción militar de este cuerpo.

TERCIO DE VIZCAÍNOS

El cuerpo bajo su mando tuvo una actuación muy destacada en la defensa contra la segunda invasión inglesa de Buenos Aires, en 1807, participando en el combate en los Corrales de Miserere el 2 de julio y en la defensa entre el 3 y el 7 del mismo mes de julio fue ascendido a coronel por méritos de guerra.

Junto a los Tercios de Gallegos y Catalanes o Miñones, el cuerpo se unió a llamada Asonada de Alzaga, dirigida por el también vascongado Martín de Álzaga, el 1 de enero de 1809, y se vio enfrentado a los Patricios de Saavedra y otros, en la represión de la misma.

No obstante, Prudencio Murguiondo ya había sido destinado por Liniers a comandar el Cuerpo de Voluntarios del Río de la Plata en los primeros días de septiembre de 1807, y marchó a la asunción de su nuevo mando en la guarnición de Montevideo, pudiendo así evitar cualquier repercusión por su participación en el antedicho episodio.

Al iniciarse la Guerra de la Independencia en España en 1808, integró la Junta de Montevideo, cofundando la villa de La Florida el 24 de abril de 1809, y diseñando la distribución del nuevo asentamiento.

Durante la revolución de Mayo en Buenos Aires, se unió a la revuelta en Montevideo, aunque la ciudad permaneció en manos realistas, especialmente después de que la flota bajo el mando del capitán José María Salazar, se trasladara de Buenos Aires a Montevideo.

REVUELTA DE MONTEVIDEO

Murguiondo volvió a la carga al reunir varios regimientos militares, ocupó el centro de militar de Montevideo, pero el resto de la ciudad continua leal al gobernador Joaquín de Soria y finalmente fue apresado y enviado a Cádiz, donde pasó casi dos años prisionero.

Tras regresar a Buenos Aires, en 1813 fue ascendido a teniente coronel, y al año siguiente se incorporó al sitio de Montevideo, poco antes de que la ciudad cayera en manos de los patriotas; y volvió a ser ascendido a coronel. Permaneció hasta principios del año siguiente en Montevideo, hasta que la ciudad fue entregada a los federales de José Artigas.

De vuelta en Buenos Aires, fue comandante del Regimiento de Granaderos de Infantería. A fines de 1817, estaba de regreso en Montevideo al ser desterrado; la ciudad, entonces, estaba en manos portuguesas. Se dedicó a negocios comerciales y fue funcionario del Cabildo de la ciudad.

En 1822, fue uno de los llamados Caballeros Orientales, grupo integrado por conspiradores que confiaban en lograr la reincorporación de la Banda Oriental a la Argentina por medios pacíficos. Tras fracasar esta operación, forma parte de la asamblea que incorpora la provincia de Montevideo al Imperio de Brasil. Más tarde fue legislador de la nueva provincia, llamada Provincia Cisplatina, y al año siguiente era coronel del regimiento de Cívicos de Montevideo.

Cuando estalló la Guerra del Brasil parece haber estado muy enfermo, por lo que no tomó posición en ese enfrentamiento.

Falleció en Montevideo en 1826

10/05/2022

Rentas y adquisiciones de Sancho VII de Navarra


Durante la Alta Edad Media, los recursos de la población del Reino de Navarra estaban basados principalmente la agricultura de la rica vega tudelana y las rentas de situación producidas por el Camino de Santiago.

Los recursos del rey Sancho VII el Fuerte estaban constituidos por los derechos sobre las transacciones de los navarros y los derechos directos, por posesión de tierras, solares y casas. Entre los primeros estaba los de saca (de las exportaciones) y de peaje (de las importaciones), con los impuestos subsidiarios de pontaje, más otras gabelas sobre molinos, juego, etc. En realidad, la forma más estable de ingresar recursos eran los impuestos directos, pues los otros estaban sujetos a las alternativas del comercio, la guerra las malas cosechas, etc.

El deber de pagar impuestos por tierras, casas, cabezas de ganado, etc., era una forma racional de transformar las viejas obligaciones de servidumbre, como la de trabajar la tierra en beneficio del señor, para objetivarlas en unidades contables y monetizadas. Sancho VI el Sabio había iniciado un proceso de unificación de pechas (tributos), que benefició a su sucesor y que fue perfeccionado por él. Especialmente eficaz era este sistema para asegurarse la contribución de los habitantes rurales, ya que a una villa o pueblo se le hacía una evaluación global (pecha tasada). Sancho VII concedió durante su reinado treinta de estos arreglos, a los que se llamaba fueros. En definitiva, perfeccionó el sistema del rendimiento iniciado por su padre y le sacó más del doble de rendimiento por año: se ha calculado que la media de ingresos de Sancho VI el Sabio era de 24.753 sueldos anuales, pero con Sancho VII llegó a 56.442 sueldos.VII

1. SANCIUS DEI GRACIA REX NAVARRE
2. VII CENTENARIO DE LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA

Sancho VII se ocupó tanto o más del patrimonio personal que de la tesorería real. Fue un gran inversor de bienes raíces y hasta un especulador consumado. Tenía particular querencia por las tierras, casas y molinos de Tudela. Hay dieciséis documentos relativos a comprar en Tudela y su alfoz (territorio jurisdiccional). Algunas de las propiedades no eran exactamente bienes inmuebles, sino poblaciones, como Buñuel, Cadreita, Cintruénigo y Urzante, y se hizo así con las servidumbres de sus pobladores. Otro lugar preferente de compras fue Fontellas, en la Ribera navarra, con seis propiedades. Hizo otras compras en Murillo, Cabanillas, Pullera, Arguedas, Cárcar, Resa, etc. Invirtió también en la cuenca de Pamplona, como Esquiroz, Espilce, Cordovilla, Oteiza, Berbinzana, Mues, Oro y sus salinas, etc.

Algunas de estas adquisiciones revestían la forma legal de prohijamiento, por el que Sancho se "hacía hijo" de un propietario para heredar algún bien particular bajo la promesa de proteger a él y su familia. Por lo menos hay un caso, el de los cinco hijos de Pedro Martínez de Subiza, en que no hubo proteccionismo sino despojo.

Sancho VII tuvo un notable éxito con su programa de fortificaciones. De cara a Aragón, consiguió el castillo y villa de Buñuel, por préstamo y empeño. Por el mismo procedimiento consiguió la villa y castillo de Javier y la villa y castillo de la aragonesa Sábada, que se unía a las otras posesiones que tenía dentro de Aragón, como Escó, Petilla y Peña, y más tarde Grisén. En las Bardenas Reales construyó los castillos de Sancho Abarca, La Hoz, La Estaca y Peñaflor, contribuyendo así a la consolidación de esta zona desértica. También en el corazón de Aragón, en la comarca del Moncayo, se hizo con propiedades empleando su conocido método de conceder hipotecas que acababan siendo gravosas para sus titulares.

AJUSTES TERRITORIALES Y ACTIVIDAD EXTERNA DEL REINADO DE SANCHO VII (1194-1234)