08/08/2018

Linaje Arriarán de Ichaso


La saga de los Arriarán aparecen como señores de su solar nobiliario en la villa guipuzcoana de Ichaso. Entre otros patriotas marinos y militares aparecen:

ESCUDO DE ARMAS DE ARRIARÁN

Lope López de Oria sirvió al rey de Castilla Enrique II y consiguió el privilegio para la fundación de Ichaso en 1367.

Lope García de Arriarán sirvió al rey de Castilla Juan I, siendo el primero de este apellido en ser señor de Arriarán en 1379.

García Pérez Arriarán y Lope López Arriarán fueron ambos capitanes de los Reyes Católicos en el final de la Reconquista frente al Reino de Granada y en las Guerras de Italia frente a Francia, donde se encomendó al segundo el mando de una armada en 1512. 

Martín López de Arriarán concurrió con sus armas, criados y allegados a la conquista del Reino de Navarra en 1512 y a la batalla de Noain.

Juan García Arriarán fue capitán en la toma de Orán.

Cristóbal López de Arriarán, hijo de Juan García Arriarán, fue almirante que murió en la toma de Trípoli en 1510.

ESCUDO DE ARMAS DE ARRIARÁN

29/07/2018

Reinado de García II Sánchez: Almanzor contra Pamplona


Hacía la última década del siglo X, cuando más arreciaban los ataques musulmanes, se estaban escribiendo, en Nájera probablemente, las Genealogías de Roda. Era otro intento de consolidar la mayoría de edad de un reino que había surgido apenas un siglo antes y en condiciones precarias.

En el año 994, tras la muerte de Sancho II Garcés, accedió al trono pamplonés García II Sánchez el Temblón. Para el califa cordobés Almanzor, las treguas y pactos entre reyes tenían un carácter personal, por eso cuando moría algún magnate cristiano debía emprender una campaña militar sobre su reino para mostrar su fuerza y evitar alguna intención hostil. Por eso, en el mes de julio de 994, se presentó con su ejército ante Pamplona, la rindió tras cinco días de asedio, y sólo entonces firmo un pacto con García II.

GARCÍA II SÁNCHEZ DE PAMPLONA

En el 997, un grupo de caballeros navarros organizaron una expedición por tierras de Zaragoza, matando al hermano del gobernador de Calatayud. Esto sólo sirvió para que Almazor enfureciese y diese orden de ejecutar a los cincuenta rehenes pamploneses que permanecían presos en su palacio. Esta desafortunada noticia se supo en Pamplona y García II se movió con rapidez para establecer un nuevo pacto mediante la entrega de nuevos rehenes.

Mientras tanto, los navarros continuaron colaborando con los castellanos para frenar el empuje hostil de Córdoba. Almanzor fue informado de esta alianza, quien volvió a someter y arrasar la ciudad pamplonesa en el 999. Las represalias debieron ser muy duras. Se dio el caso en el que un grupo de monjes navarros marchó hasta la abadía de Cluny, al norte de Francia, porque pensaban que habían sido abandonados por su señor.

Pero las gentes más belicosas no se rindieron nunca, y decidieron reunirse para terminar con las continuas humillaciones de Almanzor. Así, el conde Sancho García de Castilla, Alfonso V de León y Sancho II de Pamplona mantuvieron su alianza político-militar. En el año 1000, esta coalición estuvo muy cerca de derrotar a Almanzor en la batalla de Peña Cervera (Burgos), aunque finalmente no pudieron impedir que éste se dirigiera hacia Navarra y tomase la fortaleza de Estella.

Dos años después, en el 1002, se reeditó la alianza de estas tres entidades políticas cristianas hispánicas a las que se enfrentaron nuevamente contra las tropas de Almanzor en la batalla de Calatañazor. Como represalia a su derrota, lanzó una campaña de saqueo que alcanzó el monasterio de San Millán y la villa de Pedroso, en el valle medio del Ebro, por entonces pertenecientes a Pamplona.

La muerte de Almanzor, el 11 de julio del mismo año, evitó nuevos sufrimientos a los pamploneses. Su hijo Abd al-Malik al Muzaffar le sucedió en el califato. Este encontró la muerte en el 1008, envenenado por su hermanastro Abd al-Rahman Sanchuelo, hijo de Urraca Sánchez, hija a su vez del rey pamplonés Sancho II Abarca y Urraca Fernández de Castilla, que se había convertido al islam al casarse con Almanzor llamándose Abda la vascona.

De todas formas, durante el califato de Abd al-Rahman Sanchuelo y el ascenso de Sancho III el Mayor a Pamplona en año 1004, la supremacía andalucí se debilitó hasta el punto en que el conde de Castilla, Sancho García, le propinó alguna derrota.

PRINCIPALES CAMPAÑAS DE ALMANZOR ENTRE 981 y 1002

23/07/2018

Juan de Ciriza


Secretario del Real Consejo de Estado y secretario del Real Consejo de Guerra de los reinados Felipe III y Felipe IV

JUAN DE CIRIZA

Juan de Ciriza y Balanza era natural de Pamplona, donde nació en 1569. Su padre fue Carlos Ciriza, procurados de la Corte Mayor y del Consejo Real de Navarra, y su madre María Juana Caparroso. Su segundo apellido Balanza se debe a su abuelo materno el bachiller Pedro de Balanza, oidor del Consejo Real de Navarra.

En 1589, inició su carrera profesional en la Administración de la Monarquía de los Austrias españoles sirviendo como aprendiz en el Real Consejo de Indias. A finales del siglo XVI, sirvió como secretario personal en la villa y estado del Carpio bajo el marqués Diego López de Haro o del marqués de Denia. Estos servicios y la ayuda de su tío Juan Vicente Marcilla de Caparroso, miembro del Real Consejo de Aragón le valieron para acceder a la Corte madrileña.

Allí conoció al duque de Lerma, Francisco Gómez de Sandoval, primer valido de Felipe III y capitán general de la Caballería, quién le promocionó en una carrera brillante empezando por ser su secretario personal.

En 1605, ya era secretario personal de Felipe III, y, en 1610, secretario de la Capitanía General de la Caballería española en el Real Consejo de Guerra.

En 1612, alcanzó la Real Secretaría del Estado, siendo secretario de Estado de la Negociación del Norte (Flandes, Alemania y Francia), sustituyendo a Antonio de Aróstegui. Además, su hermano Tristán de Ciriza, fue nombrado secretario real, muriendo al año siguiente. Este cargo le supuso una etapa de mayor influencia política de su carrera en la Corte por la alta cantidad de decisiones que tomaba en la gestión del Imperio español. Cada día, Ciriza recibía en su despacho al decenas de personas, gestionando importantes sumas de dinero, algunas remitidas por los virreyes de Sicilia y de Nápoles, el conde de Lemos o el duque de Osuna, entre otros.

En 1613, obtuvo el hábito de caballero de la Orden de Santiago, siendo investido por el propio duque de Lerma, y actuando como padrino el de Uceda. Y en 1617 se le concedió la titularidad de las encomiendas de Ribera y Aceuchal, con su jurisdicción y rentas.

En 1621, Felipe IV accedía al trono de la Corona, sustituyendo como valido al duque de Lerma por el conde-duque de Olivares, Gaspar de Guzmán. Esta nueva situación hizo que perdiera parte de su influencia cortesana, librándose de ser enjuiciado como algunos de los colaboradores del duque de Lerma. Al menos, pudo mantenerse en la Real Secretaría de Estado del Norte hasta 1624. Aquel mismo año, fue nombrado consejero de la Real Secretaría de Estado de Italia, en sustitución del fallecido Antonio de Aróstegui, mientras que Ciriza era sustituido por Andrés de Prada al frente de la Secretaría del Norte. Poco estuvo en estos altos cargos, pues en 1626, Olivares le apartó de la administración cortesana, tras

Aunque ya estaba algo mayor de edad y escasa salud, Ciriza fue recompensado con los cargos de secretarios del Real Consejo de Guerra y miembro de la Junta de Guerra de Indias, adquiriendo el título nobiliario de I marqués de Montejaso, en Nápoles.

MONASTERIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE PAMPLONA

Entre los años, 1627 y 1638, Ciriza pasó su vida en Pamplona, donde pudo llevar una actuación de intermediación entre la Corte de Madrid y el Reino de Navarra. En 1629, recibió el encargo de Felipe IV de ponerse en contacto con todos los caballeros de Órdenes Militares habidos en Navarra, para que contribuyeran con servicios de armas con donaciones económicas en las necesidades militares del Ejército español desplegado en Flandes, durante los años más beligerantes de la Guerra de los Treinta Años (1618-1638).

También se dedicó a supervisar la construcción del Monasterio de la Inmaculada Concepción de las Agustinas Recoletas de Pamplona entre los años de 1624 y 1631. En este templo dispuso su propia residencia y habilitó una sala donde enterrar su sepultura y la de su mujer. Había contraído matrimonio con Catalina Alvarado Velasco sin dejar descendencia. Pero tuvo un hijo reconocido, Juan de Ciriza Cevallos, por su relación con Lorenza de Cevallos, quien tuvo una brillante carrera eclesiástica como arcediano de la Cámara de la Catedral de Pamplona. Su título y mayorazgo de Montejaso fueron heredadas por su sobrino, Juan de Oco Ciriza.

Juan de Ciriza fue retratado por Antonio Rizi, en 1617. Este lienzo presenta un excelente estado de conservación y mantiene el marco negro de época. La firma "Antonius Rizzi fa. anno 1617" aparece en un papel que lleva en la mano Juan. El secretario real aparece como un joven de pelo negro, con bigote y perilla, ataviado según la moda del momento con coleto, capa corta, gregüescos y calzas, todo negro. La gorguera amplia en torno al cuello pone un contrapunto blanco en la oscura composición. Lleva asimismo sombrero negro en la mano, botonadura; collar y cinturón de oro; la espada al cinto. El fondo es gris y el suelo está tapizado de rojo. Detrás a la derecha sobre una mesita cubierta de terciopelo hay un reloj con la leyenda "vigilat, quia... neque horam", alusión a la brevedad de esta vida en la línea del tan barroco recuerdo de las postrimerías.

juan ciriza antonio rizi retrato
JUAN DE CIRIZA, POR ANTONIO RIZI

16/07/2018

Blas de Lezo ante sus soldados


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DEFENSA DE CARTAGENA DE INDIAS POR BLAS DE LEZO

El teniente general de la Armada española del siglo XVIII Blas de Lezo demostró siempre su apoyo incondicional hacia sus hombres, defendiéndolos cuando la ocasión lo requería, ganándose la admiración y respeto de sus subordinados. Así se lo manifestó al marqués de Villarias una vez finalizado el sitio de Cartagena:
"... el Cuerpo de Marina llevó casi todo el peso en el combate y quien sostuvo los intentos enemigos en la entrada del puerto de la ciudad y fuera de ella."

Esta opinión fue contraria en el virrey Eslava que, al comienzo de la batalla y a pesar de que había descendido el número de soldados debido a las enfermedades, no quiso armar a los marineros "por ser gente sin obediencia", temiendo que, en vez de cumplir órdenes, saquearan las casas.

Aunque algunos creyeron que el Cuerpo de Marina, que dirigía Blas de Lezo, no estaba capacitado para la defensa militar de aquella ciudad por tierra, el marino guipuzcoano sostuvo su valor y preparación con fuertes convicciones:
"... creyendo sin duda estas caballeros terrestres que los de nuestra profesión solo saben manejar los navíos, pero la experiencia (aunque no lo confiesen) les habrá desengañado de que en este cuerpo hay hombres para todo."

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COMBATE DE LA ARMADA ESPAÑOLA Y BLAS DE LEZO

Extraído del libro El día que España derroto a Inglaterra, escrito por el historiador colombiano Pablo Victoria, en la editorial Altera en 2005. Con estas valerosas y heroicas palabras Blas de Lezo se dirigía a sus soldados para motivarles ante las proximidades del ataque de Edward Vernon al fuerte de Bocachica en Cartagena de Indias en marzo de 1741.
"Soldados de España peninsular y soldados de España americana. Habéis visto la ferocidad y poder del enemigo; en esta hora amarga del Imperio nos aprestamos para dar la batalla definitiva por Cartagena de Indias y asegurar que el enemigo no pase.
Las llaves de Imperio han sido confiadas a nosotros por el Rey, habremos de devolverlas sin que las puertas de esta noble ciudad hayan sido violadas por el malvado hereje. El destino del Imperio esta en vuestras manos. Yo, por mi parte, me dispongo a entregarlo todo por la Patria cuyo destino esta en juego; entregare mi vida, si es necesario, para asegurarme que los enemigos de España no habrán de hollar su suelo, de que la Santa Religión a nosotros confiada por el destino no habrá de sufrir menoscabo mientras me quede un aliento de vida. Yo espero y exijo, y estoy seguro que obtendré, el mismo comportamiento de vuestra parte. No podemos ser inferiores a nuestros antepasados, quienes también dieron la vida por la Religión, por España y por el Rey, ni someternos al escarnio de las generaciones futuras que verían en nosotros los traidores de todo cuanto es noble y sagrado. 
¡Morid, entonces para vivir con honra! ¡Vivid, entonces, para morir honrados! ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva Cristo Jesús!"

12/07/2018

Renovación de la Identidad vasca en el siglo XIX


Tras la instauración del Régimen liberal por la reina Isabel II en 1834, la argumentación del Fuerismo vasco pretendía demostrar que el anterior régimen foral dentro del Estado liberal en nada se oponía a la unidad constitucional y que era un eficaz sistema de administración. Pero para dotarlo de mayor poder de convicción, los fueristas no tardaron en añadir otros argumentos. Por ejemplo, los diputados generales de las tres provincias, en una conferencia foral de noviembre de 1841, afirmaban:
"Los fueros son el modo de existir del país, son su vida social, sus hábitos, sus costumbres, su educación, sus afecciones predilectas, su impulso y movimiento preponderante, son la animación y el alma de estas montañas..."

Pedro de Egaña en una intervención en el Senado en junio de 1864 afirmó:
"Los fueros están encarnados en la sangre, en los hábitos, en las costumbres y hasta en la organización moral de todos aquellos naturales; organización sin la cual no pueden vivir."

En definitiva, el discurso de la defensa foral se convirtió en un discurso identitario, ya que presentaron los Fueros como un elemento intrínseco del pueblo vasco y expresión de su singularidad, de manera que si suprimían los Fueros se destruiría el pueblo, porque formaban parte esencial de su propia naturaleza.

ALÉGORICA A LOS FUEROS DE VIZCAYA

Conjuntamente a la elaboración del argumento que convertía al Fuero en el "modo de ser" de los vascos, se actualizaron las clásicas tesis y tradicionales códigos que definieron la vasquidad desde comienzos del siglo XVI. Esos elementos definidores fueron:

1. la Foralidad: patrimonio inalienable transmitido a través de generaciones, depósito sagrado, garantía de bienestar y referente moral fuertemente interiorizado por el conjunto de la sociedad.

2. el Catolicismo: fe católica antiquísima y profunda, explicada a través del mito del primitivo Cristianismo vasco, que ocupaba todos los aspectos de la vida pública y que ejercía funciones de protección sobre los Fueros.

3. la Historia mitológica: historiografía legendaria formulada en torno a las tesis de la Modernidad pero actualizadas al momento. Estas fueron:
a. el vasco-iberismo: los vascones fueron los genuinos y últimos descendientes de los antiguos iberos.
b. el vasco-cantabrismo: los vascones fueron los cántabros que resistieron a la dominación romana.
c. la secular independencia: el mito sobre la conservación intacta de las tradiciones originales y la pureza étnica.
d. la integración pactada con Castilla: la unión de las Provincias a la Monarquía fue una entrega voluntaria y condicional, un contrato bilateral, obligatorio a ambas partes.

4. la Cultura propia: la lengua eusquera es el último vestigio de la primitiva lengua de los iberos.

5. el Triple Patriotismo: el español, el vasco y las provinciales.

El discurso identitario de los fueristas del siglo XIX fue un discurso sobre la singularidad del pueblo vasco, una singular españolidad diferenciada del resto de la Monarquía, por diversos aspectos:

1. por su régimen foral, adaptado a las peculiares circunstancias naturales del país, garantizaba a la población un bienestar desconocido en otros territorios.

2. por su historia propia, independiente y soberana antes de la incorporación pactada a la Corona de Castilla y diferenciada del resto de la Monarquía.

3. por su fiel lealtad y esforzado servicio a la Corona, que hacía de los vascos los mejores súbditos entre todos los españoles, y por el pacto de agregación que obligaba a ésta a gobernar respetando los Fueros.

4. por su tejido social, idílico pueblo de montañeses, moderados en sus costumbres, trabajadores, amantes de sus instituciones y obedientes a sus autoridades, un pueblo de orden.

5. por su singular lengua, el vascuence.

A LA SALIDA DE MISA EN UNA ALDEA VASCA, POR JOSÉ ARRUE

Un pueblo tan singular que hasta fue considerado elegido por Dios. Así, el diputado a Cortes por Álava, Ramón Ortiz de Zárate, llegó a decir en 1858:
"El país vascongado es el único en el mundo que permanece siempre incólume entre el cúmulo de ruinas que cubren el universo. Bendito sea el Señor, una y mil veces bendito, por haber elegido pueblo tan reducido y pobre para ejemplo tan grandioso."

Pueblo, según el discurso fuerista, formado por los habitantes de los tres territorios vascongados, que constituían una unidad inmemorial. De nuevo Ortiz de Zárate escribió:
"Esta unión (vascongada) y esta concordia perdurables no tiene origen conocido, se pierde en los más remotos días de la historia y durará hasta la consumación de los siglos... La unión vascongada es hija de Dios."

Para ello, tuvieron que reescribir el pasado plural y escasamente vertebrado de tres territorios que habían funcionado políticamente durante siglos de forma independiente entre sí y construir un devenir histórico común y singular. Esta tarea fue emprendida por historiadores vascos que trabajaban como archiveros, juristas, periodistas, clérigos, etc; apoyados por historiadores españoles, franceses y de otras nacionalidades.

Las autoridades forales de los años 30 y 40 del siglo XIX comenzaron a utilizar un discurso político, haciendo énfasis en la idea de unidad mediante el uso recurrente de expresiones como país vascongado, país vasco, pueblo vasco, e incluso nacionalidad vasca.

A la vez, actuaron como agentes transmisores que socializaron aquel código identitario:

1. a través de publicidad en su discurso ofrecido en la vida política estatal y provincial, por medio de noticias de prensa o de la publicación de folletos que se repartían en Madrid y en las Vascongadas.

2. a través de políticas de protección de patrimonio histórico-artístico, culturales, y editoriales.

3. a través de políticas conmemorativas, por ejemplo el aniversario del Convenio de Vergara, en 1840, escenificado en cada celebración de la idea del Irurac bat (las tres unidas).

ARRANO BELTZA Y LAUBURU

A dar forma y contenido a este código de identidad vasca también contribuyeron otras fuerzas políticas como fueron los carlistas y los clérigos. El Movimiento carlista reforzó el componente religioso de la doctrina, entre sus defensores estaban muchos eclesiásticos. El más destacado carlista fue Vicente Manterola, canónigo magistral de la catedral de Vitoria entre 1866 y 1873, y diputado carlista a Cortes por Guipúzcoa en 1869.

La Iglesia difundió con sus sermones la idea de la profunda catolicidad de los vascos, pero también el valor del Fuero, o incluso de la lengua eusquera, y proporcionó santos y devociones religiosas de contenido vasquista. Aunque tan solo se tratasen de estrategias al servicio de la prédica católica, llevaban componentes intrínsecos para la definición identitaria. El santo más importantes fue San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y santo de singular devoción en Vizcaya y Guipúzcoa, elegido en 1868 compatrono de la diócesis de Vitoria junto a san Prudencio. Fue considerado como el euskaldunem aita, es decir, "el padre de los euskaldunes", como afirmaba un poema dedica a su persona en El Semanario Católico Vasco-Navarro publicado el 31 de julio de 1868 y además, según el carlistas Arístides de Artiñano, era "el único santo que habla vascuence".

También los medios culturales (literatos, editoriales y artísticos) ayudaron a la definición de la identidad vascongada decimonónica, que divulgaron un discurso similar al de las élites políticas, aunque con matices diferentes, como la mayor importancia a la lengua eusquera, y lo hicieron con el objetivo expreso de desvelar las señas de identidad cultural de los vascos.

SANTUARIO DE LOYOLA

Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, por P. Fernández Barbadillo




Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos
Pedro Fernández Barbadillo, Editorial Áltera, 140 páginas

Es un compendio, comentado y explicado con infinita ironía, que contiene múltiples definiciones sobre términos relacionados y utilizados por el nacionalismo vasco, empleando en muchas de estas citas por diferentes políticos nacionalistas. Así es como ellos escriben para deformar el español, esa "lengua de Franco", según dijo Arzallus.

Reproducción de algunas de las palabras de este Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos:

"¿Algo habrá hecho!"Amable y compasiva frase con que se comentan en bares, lugares de trabajo, colegios, batzokis y sacristías los asesinatos etarras.

Basta ya: "Plataforma que hace antivasquismo con disfraz pacifista" (Robert Pastor, en La liebre de trapo, Deia, 15-1-2002) y "el reverso de la moneda del radicalismo que hay en este país" (Javier Arzallus, Deia, 11-11-2003). Sus miembros "quieren transformar su victimismo, real o supuesto, en honores, prebendas, dinero, y promoción profesional y académica a costa de terceros" (Francisco Letamendía, Los dos registros de ETA y Basta Ya, Deia, 17-11-2003) y "siembran cizaña en la conciencia de los vascos para destruir a Euskal Herria" (Pablo Beldarrain Solatxi, Sembrar cizaña en las conciencias, «Deia», 19-V-2003).

Bombardeo de Guernica: "Antecedente primigenio del ataque a las Torres Gemelas2 (Iñaki Anasagasti, Por las dos partes, Deia, 28-IX-2001). El número de muertos lo elevan los nacionalistas y los historiadores de izquierdas a casi 1.600, cuando osciló entre 100 y 120.

Culo: Parte del cuerpo humano en la que también se detecta la diferencia existente entre vascos y españoles. Los vascos están dispuestos a mostrar el suyo para demostrarlo, aunque no los españoles, lo que confirma la veracidad de la tesis de aquéllos. Cita: "Cuando Javier Arzallus, jesuita de entusiasta vocación, estudiaba teología en Oña, entabló una discusión con sus condiscípulos sobre el rabel de los vascos. "Nosotros, además de una sangre específica, el Rh negativo aseguraba el que luego sería ayatolá del independentismo decimonónico, tenemos un culo con unas características especiales que nos distingue del resto de los pobladores de la península Ibérica". La risa que provocó esta afirmación encontró respuesta rápida en Arzallus. "Vamos a utilizar dijo el padre Javier el argumento ad experimentum crucis, el argumento ad probandum". Y con decisión izó su sotana, arrió sus pantalones y mostró el antifonario a sus compañeros. "Esto, esto es un culo vasco", aseguró Arzallus. Y dirigiéndose a Gregorio Ruiz, jesuita palentino, añadió: "Y ahora vamos a ver un culo castellano para que comprobéis las diferencias". Gregorio Ruiz le atajó: "No hace falta, Javier. En efecto, somos distintos porque nosotros, los castellanos, no nos bajamos los pantalones". (Luis María Anson, La teoría del culo, según Arzallus, LA RAZÓN, junio de 2000).

Egibar, Joseba: Uno de los vascos más valientes que han existido, ya que ETA no le da tanto miedo como a la mayoría de sus compatriotas. La frase que le ha permitido entrar en la Historia es "Temo más a España que a ETA".

Gasolina: Elemento indispensable para elaborar el combinado de más éxito de los fines de semana y las fiestas de los pueblos: el cóctel molotov.

Gallego: Ser estúpido cuyo atraso mental sólo le permite desempeñar trabajos serviles e ínfimos, como sereno, recadero, portero, mozo de cuerda, etcétera. Los epítetos más tradicionales que se aplican a este infrahombre son los de "oso gallego", "pedazo de alcornoque", "bestia de carga", "más bruto que un arado" (en De fuera vendrá…, comedia en tres actos redactada por Sabino Arana). Asemejarse a un gallego es lo peor que le puede ocurrir a un vasco. Cita: "Los malos bizkainos… han degenerado hasta el punto de parecer gallegos." (Sabino Arana, en el artículo Ellos y nosotros, en Bizkaitarra, n° 25, de 24-IV-1895).

Guggenheim: Señor de EEUU protagonista de la versión vasca de Bienvenido Míster Marshall. En esta ocasión, en vez de "haigas", el americano trae museos.

Hitler, Adolfo: Político alemán, máximo dirigente del III Reich. Muy admirado por parte del PNV en el periodo comprendido entre la entrada de las tropas alemanas en París y la derrota de Stalingrado. Para esos nacionalistas, el Führer se adornaba de "talento político", "sagacidad" y "alto espíritu de comprensión" del «problema vasco (que) está íntimamente ligado al problema racial alemán" (citas obtenidas de un informe del Euzkadi Buru Batzar recogido en El Péndulo patriótico II, págs 111 y 112).

Hoguera: Medio para eliminar el conocimiento pernicioso para el Pueblo Vasco. Cita: "Se han publicado muchos libros sobre el tema vasco; con todos ellos podríamos hacer al menos yo encendería la mecha una hermosa hoguera digna de la Inquisición", (Carmen Torres Ripa, Los españoles que dejaron de serlo, Deia, 27-11-2003).

Ibarretxe, Juan José: "Símbolo de la realidad nacional vasca" (Koldo San Sebastián, Tras la verdad oculta, Deia, 8-11-2003). "Nuestro Gandhi con boina" (Iñaki San Sebastián, La otra mejilla, Deia, 14-1-2003). Su bondad le equipara a Luiz Inacio Lula da Silva. Cita: "Creo que todavía hay dirigentes como el presidente Lula en Brasil o el lehendakari Ibarretxe en el País Vasco que tienen como objetivo de su acción política las personas con cara y ojos" (José Luis Bilbao, Diputado General de Vizcaya, Es posible otro mundo, Deia, 21-III-2003).

Maketania: Lugar de origen de los maketos. Se identifica con el resto de España, aunque la frontera ha cambiado. En tiempos de Sabino Arana Maketania incluía Cataluña, a la que el Fundador consideraba una región española más, como Galicia o Castilla. En el imaginario abertzale, Maketania se representa como un páramo o un desierto, un lugar sin agua ni árboles y cuyos habitantes, sucios, hambrientos y salvajes, deben emigrar a Euzkadi para obtener alimento y educación.

"No nos entienden": «En los años de la Transición los nacionalistas vascos consiguieron hacer popular una frase que se utilizaba como un comodín en medio de un debate político que entonces era un caótico rifirrafe transferencial adobado con los asesinatos de ETA: Es que en Madrid no nos entienden a los vascos ». [...] De algún modo triunfó aquella frase. Se impuso incluso en las tertulias radiofónicas de fuera del País Vasco. En toda España llegó a cuajar una suerte de miedo a ser acusado de no entender a los vascos y a no entenderlos realmente. Y, sin duda, donde más éxito tuvo esta frasecita recurrente fue en Madrid. No podía ser de otro modo» (Iñaki Ezkerra, «No nos entienden, versión catalana», LA RAZÓN, 2-11-2004).

"No son vascos": Máximo insulto en el imaginario nacionalista. Está destinado a grupos como los votantes del PP, los inmigrantes del resto de España y los terroristas cuando matan a un afiliado al PNV o se exceden en la matanza. Para recibir este insulto es indiferente que la persona tenga o no apellidos vascos, ya que se le excluye de la comunidad por su conducta. Cita: "No son vascos, de ninguna manera, quienes cometen estas atrocidades, son simplemente alimañas, son simplemente asesinos. A ningún vasco de buen corazón, con dignidad, jamás se le ocurriría matar ni extorsionar a nadie" (declaración de Juan José Ibarretxe el 11 de marzo, Deia, 12-III-2004).

Obisparra: Prelado no necesariamente vasco ni navarro que se siente más a gusto con las familias de los etarras que con las de las víctimas. Se aprovecha de su cargo para impulsar una paz sin vencedores ni vencidos. Sabe escribir pastorales sin citar ni a Dios, ni a Cristo, ni a la Virgen.

Parabellum: Píldora imprescindible para que se desarrolle en el cuerpo social el proceso de construcción nacional vasca.

Pegatina: Instrumento de propaganda política. Suele llevarse en el pecho, las mejillas y la frente. Su difusión entre los nacionalistas se debe a la comodidad. En una pegatina cabe todo el ideario político abertzale.


Rancio: Condición de antiguo o viejo. Aplíquese siempre al PP, a José María Aznar, al nacionalismo español, a los historiadores disidentes, a la boda del Príncipe de Asturias, a la unidad de España, a los desfiles, al Real Madrid, a Operación Triunfo, al arzobispo castrense…

Reyes Magos: Visitantes extranjeros que hacen obras de caridad con los hijos de los vascos asimilados. En realidad, son un guardia civil, un militar y un espía del CESID.

Separatista: Calificativo que los medios de comunicación españoles reservan, exclusivamente, a los rebeldes chechenos, kosovares y cachemires. Úsese en su lugar, y sólo para el ámbito español, soberanista.

Tortilla: Prueba imprescindible para el ascenso social y profesional. Cuanto mejores sean las tortillas que entrega la madre (la ama) al batzoki local, más prosperará la carrera profesional del hijo en el partido y la Administración. Dígase siempre «tortilla de patatas», nunca «tortilla española»; la equivocación supone perder puntos.

Untal: Nombre de pila muy frecuente entre los varones españoles. Ejemplos: Untal Blázquez y Untal Montoro. En femenino se escribe Unatal.

02/07/2018

Martín Hurtado de Arbieto


Conquistador del Perú, gobernador y capitán general de la Provincia de Vilcabambas

Martín Hurtado Arbieto
MARTÍN HURTADO DE ARBIETO

Martín Hurtado de Arbieto
nació a principios del siglo XVI en Orduña, Vizcaya.


Fue uno de los primeros descubridores y conquistadores de las provincias del Virreinato del Perú y de otras de aquel territorio. Estuvo en la órbita de influencia del gobernador del Potosí, Martín Ortiz de Zárate, de origen guipuzcoano.

Durante la rebelión Tupac Amaru, el último cacique inca, en 1572, estuvo al mando de las fuerzas que conquistaron Vilcabamba y pacificaron la zona. Aunque la captura fue realizada por el guipuzcoano Martín García de Loyola, nieto del hermano de san Ignacio de Loyola.

Martín Hurtado de Arbieto ocupó el cargo de gobernador, capitán general y justicia mayor de la Provincia de Vilcabamba en el Virreinato del Perú, a las órdenes del virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo, entre los años 1569 y 1581. Además fue regidor de Cuzco durante varios años.

Promovió varias expediciones hacia los territorios del norte para intentar ampliar su gobernación en los territorios amazónicos. Pero encontró una fuerte resistencia en la tribu de los pilcozones, que causaron varias matanzas entre los expedicionarios; aunque mantuvieron buenas relaciones con los manaríes. A partir de 1585, los expedicionarios, entre ellos Hurtado de Arbieto, renunciaron a ocupar nuevos territorios en aquella parte de la Amazonía y se concentraron en la explotación de los territorios ya conquistados.

Cuando los colonizadores  ocuparon la zona procuraron recuperar la agricultura en la zona y se extendió la producción de coca que era transportada a Cusco y en buena parte enviada luego a Potosí. Se extendió rápidamente el cultivo de la caña de azúcar, que es una planta de origen asiático, llevada a América por Colón.

Murió en Lima, en el Virreinato del Perú, en 1591. Le sucedió su hijo Juan Hurtado de Arbieto, que murió en 1595, cuando la actividad económica en el territorio empezaba a manifestar un fuerte decaimiento.

Existe un retrato al óleo sobre este personaje, Don Martín Hurtado de Arbieto presentado por San Martín, cuyo autor es Maerten de Vos, atribuido a la Escuela Flamenca, del año 1576. Se encuentra en la iglesia parroquial de Santa María de Orduña.

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DON MARTÍN HURTADO DE ARBIETO PRESENTADO POR SAN MARTÍN