Los Olazábal inician su actividad como maestros en el arte de la construcción naval en 1600; y, entre 1606 y 1678, se convirtieron en una de las familias con mayor reputación en esta actividad, desarrollada en el centro naval de Rentería. Demostraron una especial predilección por las instalaciones del Real Astillero de Basanoaga que, hasta el primer tercio del siglo XVIII, fue uno de los grandes centros productores de navíos en el ámbito guipuzcoano. Su fama rebasó las fronteras vascas, y en él trabajaron algunos de los maestros constructores más insignes de la épоса.
Esta familia se especializó en la fabricación de naves de mediano y gran tonelaje, sobre todo galeones de hasta 600 toneladas, para las flotas de las Reales Armadas españolas. Se ganaron un alto prestigio no solo por el gran tamaño de los barcos que construían, sino por la calidad y las buenas condiciones marineras que estos resultaron tener. Un porcentaje elevado de estas unidades registraron arqueos superiores a las 300 toneladas y tuvieron como destinos preferentes el comercio con las Indias, y los servicios a la Corona hispánica.
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OLAZÁBAL DE RENTERÍA |
La saga Olazábal contó con tres miembros relevantes en este sector industrial: Juan de Olazábal, Pedro San Joan de Olazábal, Cristóbal de Olazábal y Joan de Olazábal, este último hermano de Cristóbal.
Juan de Olazábal construyó su primera nao de 600 toneladas en 1621. Dos años después, ejecutó en la labra del galeón San Juan de 600.
Pedro San Joan de Olazábal era capitán de marinería y constructor naval con cuarenta años de experiencia y un importante número de naves que realizó entre los años 1600 y 1640. La mayoría de estos bajeles tuvo como por destino las flotas mercantes y armadas guerreras de la Monarquía de Felipe III y Felipe IV. Las primeras unidades fueron de medio porte, dos naos y un bajel entre 1600 y 1607. En 1614, ejecutó la labra del primer galeón, el San Antonio, de 600 toneladas. En 1616, fue recomendado a la Corte por la Provincia de Guipúzcoa en atención a la labor prestada en la villa. Entonces, su actividades fue continuado de otro galeón de 600 en 1621; otros dos galeones en 1634; y los dos últimos galeones de 400 toneladas en 1640.
Además de constructor, fue asentista real, contratando la fabricación a otros para su posterior entrega a la Corona bajo asiento firmado. Un ejemplo fue el contrato firmado en la década de 1630 basado en el galeón de 44 codos de quilla limpia, 17 de manga, 8 2/3 de puntal y 44 1/2 de eslora, por encargo del capitán Olazábal al constructor Joan Pérez de Yrazábal a quien pagó 1080 ducados y una casa en los astilleros de Basanoaga.
Cristóbal de Olazábal se dedicó a construir embarcaciones por encargo de diversos clientes particulares de la Provincia de Guipúzcoa, siempre en compañía de su hermano Joan. Entre 1646 y 1681, elaboró barcos mercantes para el comercio de la Carrera de Indias y para prestar diferentes servicios a la Corona, la mayoría de mediano o gran porte, superior a las 300 toneladas.
Sus principales embarcaciones fueron una fragata en 1646; el galeón San Ignacio, San Xristóbal y San Felipe de 394 toneladas; y un último navío en 1678, todas en el Astillero de Basanoaga.
Mientras ejercía como maestro constructor en Rentería, ostentó el cargo de veedor general del Comercio y del Contrabando de la Provincia de Guipúzcoa. Bajo este cargo, construyó el galeón Angel y Benditas Animas en las atarazanas de Rentería para la Flota mercante de la Carrera de Indias, con capitales privados, en 1680. Este barco efectuó su primer viaje hacia Andalucía en 1681 y, posteriormente, pasó a formar parte de la flota del Virreinato de la Nueva España. En 1682, una vez fallecido Olazábal, sus herederos lo vendieron en Sevilla al capitán Pedro de Aspilicueta por 18.960 reales.
Pero, los Olazábal no fueron los únicos ilustres en la fabricación de embarcaciones de Rentería en la Edad Moderna. A esta villa del Oyarzun pertenecieron otros reputados constructores, como el capitán Sebastián de Zubieta, Domingo de Goizueta, León de Cuzco, Fabian de Zuaznabar y Domingo de Isasti, entre otros.
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