09/11/2017

Lope de Aguirre, el Loco




Lope de Aguirre (1510 - 1561), apodado El Loco por los españoles, también El Peregrino como se denominaba a sí mismo, y El Tirano por sus enemigos, fue un explorador y conquistador español de Sudamérica.

Durante 10 meses llegó a asesinar a 72 personas de su expedición que él consideraba que no eran útiles o no estaban implicados en la empresa.

05/11/2017

Juan de Salcedo Garcés de Legazpi


Conquistador de las islas Filipinas en 1570 y cofundador de la ciudad de Manila junto a Miguel López de Legazpi y Martín de Goiti, conocido como el último de los conquistadores

MARTÍN DE SALCEDO GARCÉS DE LEGAZPI

Juan de Salcedo y Garcés de Legazpi nació en México en 1549, siendo nieto del guipuzcoano Miguel López de Legazpi y hermano menor de Felipe de Salcedo.

El 1 de mayo de 1566, con 18 años de edad, partió desde la costa del Pacífico comandando junto a su hermano Felipe una flotilla de tres buques enviadas por el virrey novohispano Enríquez de Almansa con destino a las islas Filipinas. Se trataba de tres galeones cargados de víveres, soldados, colonos y misioneros al mando de Juan de Isla, con el objetivo de proporcionar de asistencia y refuerzo a la expedición de Miguel López de Legazpi para la colonización de las Indias Orientales.

En agosto del mismo año llegaba a Cebú, trayendo la gran noticia de la llegada de Urdaneta a México y que, por tanto, la expedición de tornaviaje había sido completada con éxito, según el trazado que él mismo había planeado.

En 1569, el adelantando Legazpi solicitó al capitán Juan de Salcedo y al maestre de campo Martín de Goiti la organización de una expedición para la colonización de la isla de Luzón. Era una isla más estratégica para la organización de rutas comerciales entre China y América y también más segura que Cebú y Panay, donde existían posibles amenazas portuguesas y sarracenas. El objetivo era llegar a la bahía de Manila y evaluar su puerto como posible base comercial y militar, así como el grado de hostilidad de los nativos del Sultanato de Luzón.

Marchaba como segundó al mando tras Goiti en una misión que le implicó en varios enfrentamientos contra los gobernantes nativos y la destrucción del sultanato musulmán entre los años 1570 y 1571.

CANOA FILIPINA

El 8 de mayo de 1570, llegó a la bahía de Manila, en la parte de Cavite. Allí acampó junto al resto de la expedición durante unas semanas con la intención de formar una alianza con los jefes musulmanes, así como la de mostrar sus deseos de colaboración con los residentes y comerciantes de Borneo, China o Japón. Pero todo terminó en una serie de batallas contra los caciques locales Tariq Suleiman (islámico), Rajah Matanda (hindú) y Lakan Dula (taoísta) de los reinos en Luzón.

Tras tomar sin dificultades la fortaleza de Manila, continuó su expedición de castigo a través del río Pasig, donde sufrió duros combates. El control definitivo de la isla lo consiguió en la bahía de Bangkusay, frente al puerto de Tondo, infligiendo una dura derrota a los rajás y su ejército de nativos tagalos. El 6 de junio de 1570, Salcedo controlaba la ciudad de Manila y para su defensa hizo construir la fortaleza de Santiago.

Pero esta toma de la ciudad de Manila consiguió un levantamiento de tribus nativas en las islas adyacentes, generando una guerra de guerrillas durante los próximos diez meses. Salcedo organizó una serie de incursiones terrestres formada por una pequeña infantería de arcabuceros mientras Goiti los apoyaba por mar con su armada. Desembarcaban en la costa y se adentraban en el interior para quemar los sembradíos y reorganizando a los nativos en poblados españoles a los que sometía a la soberanía española.

Los enfrentamientos terminaron con el acuerdo de paz entre el gobernador Legazpi y el rajá Matanba, así como de colaboración con las autoridades nativas de Luzón.

ESCULTURA ECUESTRE DE JUAN DE SALCEDO

Entre los años 1571 y 1572, Juan de Salcedo demostró sus dotes militares en la toma de Cainta y Taytay. Llevaba a su servicio 80 soldados y alguna artillería. Unos doscientos pueblos del interior fueron ocupados casi todos después de fructuosas negociaciones.

Tres meses antes de la muerte de su abuelo Miguel López de Legazpi, comenzó la conquista de Bocos y Cagayán, las regiones más septentrionales de Luzón. En la parte de Pangasinán, sorprendió a un junco chino cargado de esclavos nativos a los que concedió la libertad. Estos actos, norma permanente de Legazpi, dieron buenos frutos. El joven Salcedo supo sortear emboscadas de toda índole y luchar con valentía.

Para consolidar la ocupación de aquella extensa región estableció una base de apoyo, al norte, en Vigan, demarcación de Bocos. Previamente había convencido a los indígenas de la necesidad de su protección. Construyó un sólido fuerte donde dejó una guarnición bien armada con 27 soldados al mando del alférez Hurtado. Exploró las costas del norte de Luzón con sólo 17 soldados. El 21 de agosto de 1572, regresaba a Manila después de haber naufragado y haberlo salvado los nativos. Fue cuando conoció la muerte de su abuelo.

A comienzo de 1574, Manila sufrió el ataque de 3.000 piratas chinos y guerreros liderados por corsario Lim ah Hong, que sitió el Fuerte de Santiago. En la defensa moría su maestre de campo Martín de Goiti, el alférez Pedro de Gamboa y gran parte de los colonos españoles. Salcedo, tras explorar la zona de Ilocos Sur, se trasladó a Manila donde descubrió que había caído en manos del invasor. Las fuerzas de Salcedo, junto a refuerzos traídos de Vigan y Cebú atacaron y redujeron a los piratas de Manila. Pero Lim ah Hong y sus supervivientes se retiraron a Pangasinan donde se fortificó en una isleta.

En 1575, el ejército de Salcedo marchó al norte a Pangasinan en la búsqueda de los piratas y los sitió durante tres meses. Vengó la pérdida de Goiti y resto de españoles dando muerte a Lim ah Hong y sus guerreros en el río de Pangasinan, quemándolos vivos, con sus barcos.

Durante los años posteriores exploró las regiones del norte de Filipinas, especialmente la isla de Luzón, fundando varias ciudades. Murió de fiebre en su casa de Vigan, en Ilocos Sur, el 11 de marzo de 1576.

DEFENSA DE MANILA POR JUAN DE SALCEDO

02/11/2017

Exposición La Victoria de Pernambuco de Antonio de Oquendo



El Museo Naval de Madrid presenta la exposición temporal La Victoria de Pernambuco, cuyo protagonista principal fue el almirante guipuzcoano Antonio de Oquendo y Zandategui. Expuesta en la sala nº 8 desde el 26 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018, la muestra está comisariada por Clara Zamora, doctora en Historia del Arte y profesora de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y cuenta con el patrocinio de Navantia y de Lockheed Martin. Al acto inaugural acudió el secretario de Estado de Defensa Agustín Conde y el almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada Teodoro López Calderón.

COMBATE DE PERNAMBUCO, VISTA UNO, POR JUAN DE LA CORTE (1631)
COLECCIÓN PARTICULAR

La muestra reúne la serie de pinturas que se realizó para conmemorar la victoria de la Armada española frente a los holandeses en Pernambuco (Brasil) en 1631. Por primera vez se pueden ver integralmente los cuadros titulados Batalla naval de Pernambuco o de los Abrojos, pintados hacia 1632 por Juan de la Corte, y encargados por el almirante donostiarra Antonio de Oquendo para regalárselos al rey Felipe IV y que decoraron una parte del Alcázar de Madrid hasta su incendio en la Nochebuena de 1734. Junto a esta serie de pinturas se exhibe otro cuadro de la misma época que el almirante Oquendo encargó para sí mismo. Esta obra, que se encuentra actualmente en una colección particular, representa el momento cumbre de la batalla, protagonizado igualmente por el fuego.

La exposición cuenta con el estandarte español (pendón) que llevó el almirante vasco y que constituye una pieza de gran valor histórico. Asimismo, se ha realizado un audiovisual con motivo de esta exposición para reflejar de forma didáctica y elocuente este momento histórico.


COMBATE DE PERNAMBUCO, VISTA DOS, POR JUAN DE LA CORTE (1632)
COLECCIÓN PARTICULAR

Estas pinturas poseen dos valores intrínsecos en ellas:

1. el ser una de las primeras batallas navales narradas en serie a través de las cuatro escenas que, además, son un valioso testimonio para conocer la arquitectura naval de la época.

2. la perspicacia del almirante Oquendo para que, a través de la pintura, se reconociera históricamente su victoria, convirtiéndose así estas obras en un instrumento político y diplomático.

La trazabilidad de los cuadros es sinuosa, de manera que volver a reunir estas piezas es un notable acontecimiento cultural, puesto que ocupan un lugar destacado dentro de la pintura española de ese momento, gracias a la mano experta de un pintor como Juan de la Corte que cultivó cuadros de historia, arquitecturas y batallas navales.

La muestra constituye una oportunidad única para contemplar juntos estas pinturas, que están diseminados en colecciones públicas y corporativas (Museo Naval y BBVA), así como en distintas colecciones particulares españolas.


COMBATE DE PERNAMBUCO, VISTA TRES, POR JUAN DE LA CORTE (1632), COLECCIÓN BBVA

Durante el siglo XVII, los holandeses a través de sus Compañías de Indias Orientales y Occidentales se fueron estableciendo en el Caribe, América del Norte, el océano Índico, la India y el Pacífico, con el objetivo de convertirse en la primera potencia comercial del mundo para superar al Imperio español. Las Provincias Unidas de Holanda querían no solo monopolizar el comercio oriental y el tráfico de esclavos entre América y África, sino también ocupar las regiones productoras de azúcar. Y en ese empeño, los holandeses buscaban controlar puertos estratégicos como Pernambuco en la costa brasileña, algo que logró en 1630.

En 1631, una flota compuesta por 21 naves, 16 españolas y 5 portuguesas, lideradas por el almirante Antonio de Oquendo y Zandátegui, partió desde Lisboa con destino a las costas brasileñas, siguiendo el mandato del rey Felipe IV. Tardaron algo más de dos meses en cruzar el Atlántico y desembarcaron en Bahía de Todos los Santos. Unos días más tarde, entre el 12 y el 13 de septiembre, se enfrentaron la armada española contra la holandesa, que comandaba el almirante Adrian Hans-Pater.

Fue una batalla cruenta, en la que se destruyeron dos galeones hundidos y uno preso, y perdieron la vida más de 600 personas con 200 heridos. Los principales combates fueron protagonizados entre las capitanas y almirantas de ambas flotas, lo que ocasionó también la muerte del almirante holandés. El 21 de noviembre de 1631 el almirante Oquendo regresaba a Lisboa tras la liberación de Pernambuco.


COMBATE DE PERNAMBUCO, VISTA CUATRO, POR JUAN DE LA CORTE (1632)
MUSEO NAVAL

Esta serie de pinturas marinas, las cuatro de Juan de la Corte y las que encargó el almirante Oquendo a un pintor anónimo para él, describen dos episodios de la batalla. Por un lado, la preparación de las líneas de combate, y por otro, el encuentro entre las naves capitanas y almirantas, en la vanguardia de la batalla.

En algunas de las escenas recogidas por Juan de la Corte y el pintor anónimo que recrean la batalla podemos ver casi medio centenar de barcos enfrentados, entre los diferentes tipos de buques de las Armadas holandesa e hispano-lusa. Es un tipo de composición de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, caracterizada por su linealidad, serenidad y escaso movimiento. 

Sin embargo, estos óleos reflejan con fidelidad un acontecimiento histórico de primera magnitud, por lo que destaca el valor documental de lo plasmado por ambos pintores, que quizá por ello merezcan estar entre los cuadros de batallas más importantes de la Edad Moderna.

En la representación de esta tipología de arquitectura naval de la primera parte del siglo XVII se observan galeones de diversos tipos, artillería, fanales y pavesadas, entre otros elementos. Esta serie constituye un ejemplo muy definido de la estrecha conexión que existía entre arte y política en el siglo XVII.

Como en épocas anteriores, las obras de arte fueron utilizadas con intencionalidad, mucho más allá de los valores artísticos. Muchos de los encargos, los intercambios y compras de pinturas y esculturas demuestran la historia común entre la Monarquía española y los antiguos Países Bajos en el siglo XVII. En la escuela española no existen demasiadas representaciones de estas pinturas marinas de batallas, salvo en el Museo del Prado, que atesora una representación aceptable de este género pictórico.


COMBATE DE PERNAMBUCO, ANÓNIMO (1632), COLECCIÓN PARTICULAR

28/10/2017

Escultura a Pedro Navarro en Garde, por Fructuoso Orduna



La escultura al noble, marino, militar e ingeniero Pedro Navarro fue realizada por el escultor roncalés Fructuoso Orduna en 1929. Está situado en el parque de Garde, villa natal de este militar, y apoyada sobre un pedestal de piedra en el que hay colocado un pergamino de piedra sobre la cabeza de un león, con el texto:
"Garde a Pedro Navarro"
Pedro Navarro fue célebre por su actuación durante las Guerras de Italia y en el Norte de África en las primeras décadas del siglo XVI. Paradójicamente, acabaría sus días al servicio de Francia, tras ser apresado y negarse Fernando el Católico a pagar su rescate, y más tarde Carlos I a integrarle a su servicio.

26/10/2017

Domingo de Ossoro y Landaverde


Almirante general de Cantabria, maestre de campo y gobernador de San Sebastián, destacado en la defensa de Fuenterrabía de 1638


DOMINGO DE OSSORO Y LANDAVERDE

Domingo de Ossoro y Landaverde era natural de Deva. Comenzó a servir a Felipe III en la Real Armada española, en 1638, siendo gobernador de la Plaza de Urrugne.

Fue nombrado sargento mayor de Fuenterrabía cuando el Ejército francés del príncipe de Condé invadió la ciudad el mismo año de 1638. Se distinguió en su defensa de Fuenterrabía
 por su heroico valor y su destreza en el manejo de las armas, especialmente en sus combates con el hijo del presidente de Burdeos, con el coronel que sustituyó a este en el mando de la columna asaltante y con Guebres a quienes mató causando con esto la desbandada huida de las fuerzas que iban bajo sus órdenes.

En premio de sus servicios, Felipe IV le concedió el mando de una compañía de caballos corazas.

Más tarde fue nombrado maestre de campo y gobernador de San Sebastián, cargo que encajaba mejor en sus aficiones por su relación con el mar y que desempeñó durante muchos años.

En 1654 fue nombrado almirante general de Cantabria.

mapa fuenterrabía hondarribia sitio 1638
MAPA DE FUENTERRABÍA, AÑO 1638

23/10/2017

Vasconia españolísima, por Zacarías de Vizcarra


VASCONIA ESPAÑOLÍSIMA, POR ZACARÍAS DE VIZCARRA

Vasconia españolísima
Zacarías de Vizcarra Arana, Editorial Durandarte (2012), 192 páginas

Todos los escolares vascos deberían leer este libro escrito por el vizcaíno Zacarías de Vizcarra en 1936, y reeditado por Durandarte. Pero también deberían leerlo los estudiantes castellanos y del resto de España. Los unos y los otros aprenderían que Vasconia (el país de los vascos) no sólo es parte admirablemente activa de España y de su historia, sino que es su auténtica cuna. Comprenderían los unos lo importante que para ellos es España y los otros el amor debido a Euskalherría.

Esta obra sigue siendo una obra inexcusable pata todo aquel que quiera comprender realmente cosas tan actuales como el sentido de la unidad de España o la carencia de fundamento histórico del separatismo.

Vizcarra no defiende el nacionalismo español o la españolidad de Euskalherría por ningún prejuicio ideológico, sino porque es lo que clama la historia y la cultura de los vascos. Así lo dice explícito el subtítulo que lleva esta obra: Datos para comprobar que Vasconia es reliquia preciosa de lo más español de España.

Vasconia españolísima contiene sobre todo muchos datos sorprendentes: como el origen hispánico de la Vasconia francesa, la tenaz y violenta exigencia que hicieron siempre los vascos de estar unidos con Castilla, o el carácter vasco de las dinastías castellana y aragonesa que forjaron la unidad política de España.


ÍNDICE:

Prólogo

Introducción

I: Que los vascos son representantes genuinos de los indígenas de España.

II: Que no existe propiamente una raza vasca, sino un pueblo vasco, integrado por varias razas prehistóricas y accidentalmente modificadas por infiltraciones posteriores.

III: Que la lengua vasca data de la Edad de Piedra.

IV: Que es empeño absurdo querer derivar el vascuence del latín.

V: Que precisamente por la desemejanza entre el latín y el vascuence, se conserva en éste la fonética latina más pura.

VI: Que la única lengua indígena de España que se habla en el mundo es la vasca.

VII: Que fue muy grande el área de difusión de la lengua vasca en la España primitiva.

VIII: Que los vascos son herederos directos del pueblo cántabro.

IX: Cómo Vasconia simpatizó con el Imperio Romano y hostilizó por tres siglos a sus destructores.

X: Cómo cantaba en Vasconia un gran poeta del siglo IV la misión de Roma y la esencia de la Hispanidad.

XI: Cómo, a fines del siglo VI, los vascos de España entraron en Francia y fundaron la primera de todas las colonias españoles, que es la Vasconia francesa.

XII: Cómo nació Castilla en territorio vasco y con el nombre vasco de Vardulia.

XIII: Cómo Castilla fue poblada por numerosas colonias vascas.

XIV: Cómo el primero que escribió en lengua castellana fue un vasco.

XV: Cómo independizó y engrandeció a Castilla la dinastía vasca, fundada por el primer rey de Castilla, Fernando I el Magno.

XVI: Cómo nació Aragón en Vasconia, y fue también vasco Ramiró I, fundador de la dinastía aragonesa.

XVII: Cómo ha cooperado Vasconia con las demás regiones de España, en las empresas más gloriosas de la Historia Patria.

XVIII: Cómo han reconocido propios y extraños el profundo españolismo de Vasconia.

XIX: Cómo ha sido introducido por los extranjeros y fomentado por las sectas el espíritu separatista.

XX: Cuál es el verdadero concepto moral de la Patria y la verdadera Patria de los vascos.

XXI: Cómo el bilingüismo vasco es útil, bajo el aspecto científico, patriótico y económico, tanto para Vasconia como para toda Europa.

Epílogo

16/10/2017

Vascos y navarros en la Guerra de Civil de Castilla


La Guerra Civil de Castilla fue la que enfrentó al rey legítimo Pedro I el Cruel (o el Justiciero) contra las pretensiones de su hermano bastardo, Enrique II el Fraticida (o el de las Mercedes). Este último conspiró con sus otros hermanos contra su hermano rey desde aproximadamente la fecha de 1352.

pedro cruel justiciero enrique trastamara rey castilla
PEDRO I EL CRUEL Y ENRIQUE II EL FRATICIDA

En aquellos años, el rey de Navarra era Carlos II el Malo, nacido en la villa de Évreux, en el noreste de Francia. Carlos II apoyó fundamentalmente a Pedro I el Cruel. Por eso, los puertos guipuzcoanos de Fuenterrabía y Oyarzun, por mandato de Pedro I, en el año 1365, fueron puestos a disposición del rey navarro Carlos II con el fin de apoyarle en la guerra civil. Además, la propia Navarra debía servir de territorio de paso para las tropas inglesas que, desde la Gascuña, fueron enviadas a Castilla. Por tanto, Navarra y los puertos vascos jugaban en apoyo de la Castilla de Pedro I el Cruel un papel de vital importancia.

De esta forma, al año siguiente, en 1366, se firmó en Libourne, suroeste de Francia, un importante tratado entre Pedro I de Castilla, Carlos II de Navarra, y el príncipe de Gales, Eduardo de Woodstock, hijo del rey inglés Eduardo III. En dicho tratado de Libourne, Navarra e Inglaterra se comprometían a asegurar el trono de Castilla a Pedro I, y a cambio Navarra recibía los territorios de Guipúzcoa, Álava y parte de La Rioja, mientras los ingleses recibían entero nada menos que el Señoríos de Vizcaya. Pero, sabedores los vascos de dicho tratado, montaron en cólera y decidieron apoyar desde entonces al candidato rival, Enrique de Trastámara.

Tras vencer el rey Pedro I de Castilla a los aliados del Trastámara en 1367, consecuentemente a lo pactado, Carlos II el Malo invadió al año siguiente las tierras de Álava, Guipúzcoa y parte de La Rioja. De hecho, para realizar tan invasión el rey recaudó por toda Navarra los abundantes dineros que para ello se necesitaban y recibió el apoyo completo de la población navarra. Además, en la entrada de Guipúzcoa hubo un número considerable de señores guipuzcoanos que reconocieron como "señor natural" a Carlos II. 

Sin embargo, después de realizar la ocupación, el rey navarro tuvo que dedicar considerables esfuerzos para mantener estas tierras vascas bajo su dominio, ya sea pagando a los merinos, que gobernaban en nombre del rey estas tierras, como sosteniendo tropas que mantuvieran el orden y la sujeción. Y, además de estas ayudas, consta que fue vital en esta invasión el apoyo decisivo que los oñacinos le dieron al rey navarro.

batalla nájera guerra civil castilla cien años trastámara
BATALLA DE NÁJERA

En las terribles Guerra de Banderizos que asolaban las tierras vascas, más o menos se llegaron a delimitar con claridad dos bandos enfrentados. Por una parte, los partidarios de la familia de Oñaz, oriunda de Guipúzcoa, llamados oñacinos, y los partidarios de la familia de Gamboa, oriunda de Álava, y que formaba a los gamboínos.

El cronista principal de estas guerras de clanes fue Lope García de Salazar, el cual en
Las Bienandanzas y Fortunas narró con detalles todas estas interminables luchas entre oñacinos y gamboínos por espacio de cientos de años. Salazar cuenta que en la localidad guipuzcoana de Usúrbil se enfrentaron un día a muerte ambos bandos, con la desgracia de que el señor principal de los Oñaz cayó muerto de su caballo por el impacto de un flechazo en la cabeza. Y, a partir de entonces, las guerras entre ambos clanes continuaron prácticamente sin solución de continuidad. Otra explicación que dio Salazar sobre el origen de estas luchas es la más simple, primitiva y humana: la envidia, la soberbia y la ambición de poder para decidir y marcar "cuál valía más". Salazar calificaba a estos banderizos como "hombres muy soberbios", que muchas veces peleaban simplemente por pelear, y que carecían del más elemental amor o consideración ya sea a los habitantes como las tierras, puesto que les daba igual encharcarlas de sangre y caos durante años sin fin.

INTERVENCIÓN EXTERNA EN LA GUERRA CIVIL DE CASTILLA

Corografía de la etnia vasca por Manuel de Larramendi


Manuel de Garagorri Larramendi nació en Andoain, en 1690, y murió en Azpeitia, en 1766. Miembro de la Compañía de Jesús, hizo carrera universitaria en Salamanca y Valladolid, para trabajar más tarde como profesor de filosofía, lengua, retórica y teología. Consiguió un reconocido prestigio en su tiempo, fue precursor de los estudios lingüístico-dialectológicos vascos. Está considerado como el mayor exponente de la tradición apologista vasca de su época.

COROGRAFÍA DE LA ETNIA VASCA, POR MANUEL LARRAMENDI

Su obra El Imposible vencido. Arte de la lengua bascongada, publicada en 1729, constituye la primera gramática del eusquera escrita en tres dialectos: guipuzcoano, vizcaíno y navarro o labortano.

En Sobre los Fueros de Guipúzcoa y Corografía de la muy noble y muy leal provincia de Guipúzcoa, publicadas en 1756, denunció el hecho de que los predicadores no utilicen el eusquera en sus actividades, poniendo así en peligro la supervivencia de esa lengua. En esta obra Larramendi tuvo seis dialectos en consideración: zuberoano, labortano, vizcaíno, navarro, alavés y guipuzcoano.

Su obra lingüística más conocida es el Diccionario trilingue del castellano, bascuence y latín. También escribió De la antigüedad y universalidad del bascuence en España, escrita en Salamanca en 1728.

Larramendi recibió toda la tradición fuerista anterior de escritores apologistas como Garibay, Isasti, Moret, Zaldibia, Echave, Iñurrigarro, Salazar y Castro, Henao, Fontecha y Salazar, que transcribió en el Compendio Guipuzcoano y la Nueva Recopilación de 1696. Por supuesto, como catedrático en la Universidad de Salamanca, también se vio influido por miembros de la Escuela escolástica de Salamanca como Juan de Mariana y Francisco Suárez, ambos de estudio obligatorio entre los jesuitas.

Fue un ferviente defensor de las tesis vascocantabristas, teoría que demostró escribiendo un monográfico con el título Discurso Histórico sobre la antigua famosa Cantabria. Question decidida si las provincias de Bizcaya, Guipuzcoa y Alaba estuvieron comprehendidas en la Antigua Cantabria, publicado en 1736. La teoría por la cual Guipúzcoa pertenecía a la antigua Cantabria fue recogida por casi todos los historiadores autóctonos y foráneos como Mariana, Morales, Garibay, etc.
"Los hombres de todas las naciones del mundo cultivado convienen en hacer ostentación y gala de descender y ser sucesores de antepasados heroicos y gloriosos."
Y matizaba más adelante sobre los antepasados cántabros:
"El lustre, el honor y la gloria de ser legítimos descendientes de aquella heroica gente es de tan gran magnitud que, sin escrúpulo, puede afirmarse no haber otro mayor en el mundo."
Tan grande era esta gloria que hasta fue capaz de levantar envidias entre vizcaínos y guipuzcoanos. En la dedicatoria a sus paisanos guipuzcoanos que encabeza el Arte de la lengua bascongada, Larramendi escribió sobre:
"... los cántabros antiguos, que fueron terror de la Señora del Orbe, Roma, escarmiento de sus Cónsules y Emperadores, y son los padres y abuelos de los Guipuzcoanos."
Continuó con la tesis del Tubalismo, situando el origen histórico de Guipúzcoa en la llegada de Túbal a la provincia desde Armenia, siendo el vascuence una de las 72 lenguas surgidas tras la confusión babilónica. Por tanto, aseguraba que el vascuence fue la primera lengua que entró en España, en el año 142 después del Diluvio Universal, o sea, en el 2163 a. C., de la mano de Túbal:
"No se puede afirmar, sino voluntariamente y de puro capricho, que hubiese distintos pobladores de España; porque nuestra España no tuvo otro poblador que Túbal."
Son los mismo argumentos relatados por Garibay, Zaldibia, Echave, Isasti, Iñurigarro, Aramburu y otros.

ARTE DE LA LENGUA BASCONGADA, POR MANUEL DE LARRAMENDI

Y siendo la lengua vascongada la "lengua común y universal de todos los españoles", son los vascongados "los españoles legítimos, impermixtos, descendientes de los primeros pobladores de España y de sus sucesores", como prueba el hecho de que son los únicos que la han conservado. El mismo Larramendi insistía en que el verdadero nombre del vascuence debería ser el de la lengua cántabra:
"(El bascuence) no se llamó con nombre universal de lengua vascónica, ni se hallará autor ninguno que así la llamase, sino lengua de los Cántabros."

Explicó el motivo de la superioridad del vascuence sobre las demás lenguas:
"Otras lenguas formadas por el ingenio y gusto de los hombres, y por esso susceptibles de ages, yerros e inconsequencias, efectos de achacoso origen. El Bascuence fue Lengua formada por sólo el ingenio de Dios."

Éste era el motivo por el cual Larramendi sostenía que los ángeles hablaban vascuence:
"Señores, si los theólogos y otros supiérades el bascuence, concluiríades al instante que el bascuenze es la locución angélica, y que para hablar a los ángeles en su lengua es necesario hablarles en bascuenze."
Para Larramendi, el patriarca Túbal fue quien transmitió a sus hijos la fe en el Dios verdadero, que se mantendría incólume hasta la predicación del apóstol Santiago en Euskal Herría, en donde, por tanto, se habría rendido culto a la Cruz antes de que se predicase el Evangelio.

Tras la fundación tubaliana, los vascos se mantuvieron sin haber sido conquistados por nadie, ni romanos, ni godos, ni árabes. El hecho de la independencia originaria explicaba otros dos elementos relacionados: la base incontestable de la autoctonía del derecho propio y la existencia de un título original, la nobleza universal de los vascos.

Las leyes escritas de Guipúzcoa serían un reflejo de sus "albedríos y fazañas" desde Túbal hasta Enrique II de Castilla, "leyes habidas en la ley de la naturaleza antes de que Nino, rey de Babilonia, adulterase la edad áurea" al producirse la confusión babilónica. Este Derecho autóctono escrito estaría fundado en el Derecho natural, y sería muy anterior a la difusión del Derecho romano. El Fuero guipuzcoano, por tanto, sería el primer Derecho natural instaurado por Túbal. Larramendi basó en el origen autóctono del fuero buena parte de sus proposiciones, sobre todo cuando hizo distinción entre fueros esenciales y accidentales, diferencia importante en el ámbito institucional.

Manteniendo su independencia originaria y su Derecho autóctono desde tiempos inmemoriales, la unión de Guipúzcoa al Reino de Castilla se formalizó mediante un pacto voluntario. Esta tradicional doctrina fue suscrita enteramente por Larramendi, añadiendo que como consecuencia la provincia quedó en estado de "sui juris", es decir, "dueña de sus leyes, libertades y fueros como cuando no era país unido a Castilla, pues que se agregó, salvo todo ese derecho suyo".

PATRIARCA TÚBAL CAZANDO LEÓN EN BABILONIA

Para Larramendi, como otros ya habían asegurado, la nobleza universal de los guipuzcoanos estaba basada en la doctrina del Tubalismo y la independencia originaria. La hidalguía se generalizó para todos los guipuzcoanos en el siglo XVI y se conseguiría que con la sola probanza de guipuzcoanía se reconociese su hidalguía en el resto del reino. Seguía fielmente el pensamiento tradicional guipuzcoano, pero incremento el acervo doctrinal con innovaciones que incluyo en su Corografía:

1. La nobleza general de sangre de los guipuzcoanos fue heredada por su descendencia directa de Túbal e independencia sin mezclas ni interferencias, siendo la permanencia de la lengua las prueba más evidente de esta afirmación.

2. La simple "guipuzcoanía" es un título específico de nobleza del mayor rango y valor que cualquier otro título de nobleza, como la adquirida, la moral, la física o la intelectual.

3. La nobleza intrínseca a todos los guipuzcoanos les hace iguales entre ellos, bastando con probar la naturaleza, acreditando el carácter originario hasta el cuarto o quinto abuelo.

4. La diferencia entre ricos y pobres es una condición marcada por los golpes de fortuna, pero no existe la distinción entre nobles y plebeyos. La posesión o no de bienes determina el carácter censitario y oligárquico del régimen foral, aunque la exigencia de millares la justifica en la necesidad de dar "seguridad a la república para sanearse de los daños que puede causar un mal cargohabiente".

5. La hidalguía universal conlleva dos consecuencias:

a. Como son nobles todos los guipuzcoanos pueden desempeñar oficios mecánicos, sin que su práctica sea un obstáculo para cargos, hábitos y encomiendas. Aunque exista incompatibilidad entre nobleza adquirida y oficios mecánicos, no entre éstos y la nobleza de guipuzcoanía por ser título de rango superior.

b. El avencindamiento permanente en Guipúzcoa requiere la previa probanza de hidalguía con objeto de no alterar el principio de hidalguía universal de los habitantes. Este procedimiento era largo y lo iniciaban los caballeros diligencieros nombrados por la Provincia.

MANUEL LARRAMENDI

En su Corografía de la etnia guipuzcoana, Larramendi dibujó un paisaje pre-romántico, en conjunción de naturaleza celestial y terrestre, donde el trabajo tan natural como la cumbre de una montaña. Es el mismo cuadro de Garibay y Zaldivia, sólo que aumentado por ideas antropológicas del siglo XVIII.

Pero Larramendi elaboró su propio pensamiento político, que es digno de atención especial. Su método de análisis de la realidad consiste en la generalización de hechos individuales, ocultando lo particular y concreto de cada vasco y de cada villa y paisaje, para hacer una descripción genérica a todos ellos, con la intención de diferenciar vascongados de españoles. En su Corografía todo es genérico, no aparecen personas reales, ni descripciones de Juntas, bailes o procesiones, sino un vascongado tipo, un mismo "pueblo" monolítico, en un mismo escenario paisajístico.

La Corografía de Larramendi se convirtió en un registro documental de la aparición del "hecho diferencial" vasco ante el ímpetu centralista de la política de los Borbones, que intentó unificar jurídica, política y fiscalmente el conjunto de los territorios de España.

Se quejó de la confusión que los españoles tenían sobre los guipuzcoanos y alaveses (incluso navarros) llamándoles genéricamente vizcaínos: "que no nos confundan, sino que nos distingan con los nombres de cada provincia"; pero en cambio no distinguía a las diferentes sociedades del Nuevo Mundo llamándolas genéricamente indios americanos, ni distinguía las diferencias lingüísticas, forales y paisajísticas de las diferentes regiones y gentes de España englobándolas en un tipo genérico. Sostuvo que la nobleza de los guipuzcoanos se basaba en la ausencia de mezcla con cualquier otro pueblo. No era una idea novedosa, pero fue el primero en expresarla de manera clara y tajante.

COROGRAFÍA DE LA MUY NOBLE Y LEAL PROVINCIA DE GUIPÚZCO, POR MANUEL LARRAMENDI

La obra y pensamiento de Larramendi fue recuperado por el Partido Nacionalista Vasco en el último cuarto del siglo XX, como un supuesto precursor de las ideas nacionalistas. Toda una paradoja, ya que el jesuita guipuzcoano estaba totalmente en contra de la idea moderna y liberal del País Vasco.

En sus Conferencias sobre los fueros provinciales vascongados, Larramendi sugería que si la Monarquía española no respetase los tradicionales privilegios, sería muy legítimo que estos declarasen su independencia de España, como lo habían hecho en el pasado las provincias unidas de Zelanda (Holanda), y llegó incluso a forjar un nombre para esa hipotética entidad independiente: las Provincias Unidas del Pirineo. Así lo dejó escrito en su Corografía de la etnia vascongada:
"¿Qué razón hay para que esta nación privilegiada no sea nación aparte, nación por sí, nación exenta e independiente de las demás? ¿Por qué tres provincias de España (y no hablo ya del reino de Navarra) han de estar dependientes de Castilla (Guipúzcoa, Álava y Vizcaya) y otras tres dependientes de Francia (Labort, Zuberoa y Baja Navarra)? ¿Por qué el bascuence, lengua tan viva y de más vida que ninguna, no ha de ver a todos sus vascongados juntos y unidos en una nación libre y exenta de otra lengua y nación?"
Larramendia se había convertido en el pionero de una cierta conciencia de comunidad étnico-política panvasquista y no sólo de comunidad foral guipuzcoana. Dedujo un concepto de comunidad política basado en la existencia del hecho lingüístico que abarca a todos los vascos. Para Larramendi, si existe una correspondencia entre lengua y nación, el vascuence debía tener la suya, por ello diseñó un Reino pirenaico independiente, que agruparía a todos los territorios de "Cantabria".

Además, en el caso de Guipúzcoa iniciase una rebelión armada defensiva por haber sido dañados gravemente sus fueros, todos los territorios vascos de Francia y España debían unirse y ayudar a la provincia.

Era consciente de que la identidad comunitaria de los vascos es un fenómeno que se manifestaría más bien de cara al exterior, basada en formas reales de cooperación étnica, que se producirían en instituciones de fuera del País como universidades o colegios mayores y que también frecuentemente asimilaban a Vizcaya, por eso abogaba por la equivalencia entre Cantabria y Vasconia. Afirmaba entonces que muchos autores que han estudiado en universidades han visto:
"... que todos los vascongados, vizcaínos, alaveses y navarros y guipuzcoanos hacían un cuerpo para distinguirse de castellanos, andaluces y extremeños,... y que a todo este cuerpo llaman Vizcaya, por no repetir tantos otros nombres; lo mismo sucede en los colegios mayores, en que hay becas de vascongados, que se llaman becas de Vizcaya, y se remediaría diciendo becas de Cantabria."

La visión panvasquista de Larramendi, que comprendería Navarra e Iparralde, no impedía que conceda a los tres territorios occidentales (Vizcaya, Guipúzcoa y Álava) una particular especificidad:
"Son todas tres hermanas, hijas de una misma madre, que se llamó y se llama su primitiva inmemorial, antiquísima libertad. Hermanas muy parecidas en las glorias que voy apuntando de Guipúzcoa. Hermanas, pero distintas en sus límites, fueros, gobierno y lengua."
De hecho, aclaró una mayor afinidad y entendimiento entre la Provincia de Guipúzcoa y el Señorío de Vizcaya.

Sin embargo, Larramendi se incomodaba cuando en otras lugares de la Monarquía, debida a su complicada estructuración territorial y a la falta genérica de un nombre para el País Vasco, se confundía a los vascos, especialmente los guipuzcoanos con los vizcaínos:
"Es inaguantable la bobería del común de los castellanos y demás españoles cuando en lo hablado y en lo escrito entienden a todos los vascongados con el nombre de vizcainos, dando a las tres provincias el nombre propio y peculiar del Señorío de Vizcaya; y de aragoneses y valencianos que llaman navarros a los vascongados."
"No estamos mal en Guipúzcoa con el nombre de Vizcaya y vizcaínos, ni en Vizcaya están mal con el nombre de Guipúzcoa y guipuzcoanos. Todo se nos hace respetable en los nombres y en su significado. Con lo que estamos mal, y lo debieran estar todos, por la verdad de la historia, es que se diga de Guipúzcoa lo que es propio de Vizcaya, y se diga de Vizcaya lo que es propio de Guipúzcoa."

ROMERÍA VASCA, POR JOSÉ ARRUE

Sobre historiografía tradicional que defiende la voluntaria incorporación de Guipúzcoa en el Reino de Castilla es conveniente realizar las siguientes puntualizaciones:

1. La Doctrina del Pactismo tenía dos vertientes:

a. El Pactismo histórico, basado en un acuerdo, contrato o concurso real de voluntades entre el rey y los estamentos de la comunidad para limitar el alcance del poder real, especialmente en el ámbito del Derecho. Este pactismo tuvo una gran tradición en los reinos de la Corona de Aragón, principalmente Aragón y Cataluña (estudios de Ferro, Iglesias y Lalinde) y también en Inglaterra y Alemania.

b. Las Teorías pactistas de las distintas Escuelas doctrinales, como la escuela francesa de Jean de Paris, Masselin Philippe de Pot, Claude Seyssel, y la Escuela jesuítica del siglo XVI.

2. Los planteamientos pactistas tuvieron gran desarrollo en Navarra y los territorios vascos en la Edad Media y Moderna en contraste con el fracaso del Pactismo castellano desde comienzos del siglo XVI, a pesar de la intensidad de las formulaciones pactistas de la Escuela jesuítica y de los teólogos castellanos del siglo de oro, que sólo sirvieron como consejos morales o de advertencia moralista frente al creciente peso del Absolutismo<

3. La inexistencia de una práctica pactista en Castilla en los siglos XVI y XVII, la desaparición de la Corona de Aragón a comienzos del siglo XVIII, de tradición pactista, y el creciente peso del absolutismo y centralismo borbónicos a lo largo del siglo XVIII contrastan con el empeño pertinaz de los territorios vascos por mantener prácticas pactistas en las relaciones con la Corona en el siglo del Despotismo ilustrado, convirtiéndose en una verdadera isla de pactismo en todo el continente. Resultan, por tanto, llamativas y sugerentes las formulaciones contractualistas de Larramendi, que presentan analogías con las de Rousseau, a pesar de partir de premisas diferentes.

OBRAS LITERARIAS SOBRE MANUEL DE LARRAMENI

Abandonando estas precisiones, el original concepto pactista de Larramendi, aunque basado en la escuela jurídica española del siglo XVI, hay que ponerlo en relación con dos elementos: el poder del rey y el derecho y competencias de la comunidad.

A lo largo de la Edad Moderna se impuso la supremacía como rasgo característico del poder del rey. Esta supremacía se concretó en la soberanía real, que conllevó la lex regia, es decir, el príncipe está al margen de la ley (princeps a legibus solutus).

Larramendi no está de acuerdo con esta concepción, pues el poder del rey tiene limitaciones, aferrándose con ello a la teoría tradicional de la escuela jurídica española. Los teólogos castellanos aceptaban el principio de que el poder del rey es supremo, pero el rey forma parte de la comunidad de la que mediatamente ha recibido el poder y queda, por tanto, vinculado a las leyes de la misma. Por otra parte la ley es la concreción de un orden superior que culmina en Dios, también está limitado el rey por la sujección a un orden transcendente. El rey se convierte en tirano, si conculca las leyes sancionadas por la comunidad y en consecuencia ésta puede rebelarse.

Asumió plenamente esta concepción, pero completándola con las siguientes aportaciones que dejó escritas en Sobre los Fueros de Guipúzcoa:

- La potestad y autoridad de los reyes viene sólo mediatamente de Dios e inmediatamente "de los pueblos y de la sociedad de los que se han constituido en vasallos suyos" (SFG, 228-229).

- La aplicación de esta formulación a Guipúzcoa es clara: "Toda potestad del rey respecto de Guipúzcoa le viene inmediatamente de la misma Guipúzcoa y mediatamente de Dios" (SFG, 250).

- Los reyes son tales por oficio y no por naturaleza y el oficio se desempeña en tanto se gobierno con justicia (cita para ello la autoridad del Concilio e Maguncia del año 888: el rey está llamado a regir rectamente, rex a recto regendo vocatur) (SFG, 195).

- En tanto el rey gobierne con justicia debe ser obedecido y cumplidas las leyes; pero si el monarca quebranta el Derecho, especialmente la ley procedente de la Comunidad, no deber ser obedecido. Con ello se proclama la supremacía del derecho sobre la soberanía del rey, porque el primero trasciende a todo poder humano y su fuente en última instancia se halla en Dios. Por tanto, rechaza la obediencia al rey injusto y el aforismo: "Van las leyes, do quieren los reyes", (Quo volunt reges, vadunt leges).

- El poder del rey está limitado en Guipúzcoa, porque los guipuzcoanos son vasallos agregados a otro reino, que en el momento de la voluntaria y pactada incorporación le confirieron al rey poder restringido, reservándose el goce de unos Fueros, que no pueden ser conculcados. (SFG, 229-230 y 266-267). Por tanto, desde largo tiempo la postestad del rey en Guipúzcoa no es absoluta, sino restringida.

- Guipúzcoa pertenece a Castilla por agregación voluntaria y pactada, pero con reserva de sus Fueros. Por tanto, los reyes no tienen facultad para modificarlos (SFG, 186) y sólo para guardarlos y defenderlos (SFG, 250). Es más, el rey sólo puede ser legítimo rey de Guipúzcoa, si guarda el Fuero (SFG, 286).

- Bondad del rey, que ama los Fueros (concepción típica del Antiguo Régimen), mientras los ministros transgreden la foralidad. Estos imponen restricciones a la libertad de comercio en el tema del tabaco y otras vituallas "hurtando, y robando autoridad a cada paso al rey" (SFG, 41 y 96).

COROGRAFÍA DE LA MUY NOBLE Y LEAL PROVINCIA DE GUIPÚZCOA