Capitán corsario y armador naval entre 1645 y 1680, y alcalde ordinario de Fuenterrabía en 1664
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| MIGUEL DE ZUZUARREGUI YARZA |
Miguel de Zuzuarregui y Yarza era natural de Fuenterrabía, donde nació en 1618, siendo hijo de los hondarribiarras Francisco de Zuzuarregui y Gabriela de Yarza Olazabal.
Fue uno de los más importantes armadores y corsario de Fuenterrabía en el siglo XVII, que estuvo muy relacionado con otros armadores de Guipúzcoa para hacer negocios conjuntos.
En 1645, comenzó su actividad como capitán marítimo y armador de embarcaciones para la práctica del corso.
En 1648, efectuó una reclamación a la Corte de Felipe V para que se le integrase el valor de unas embarcaciones mercantes procedentes de Países Bajos que le fueron arrebatadas por considerarlo actos de piratería. Y es que, justo aquel año, se ponía fin a la Guerra de los Treinta Años entre España y Flandes, con la firma del Tratado de Westfalia.
En 1650, participó en el ataque a la ría de Burdeos, atravesando el estuario de la Gironda. Aquella ofensiva respondía a la Guerra franco-española de 1635-1659.
Poco más tarde, tuvo que afrontar una misión basada en llevar unos mensajes a Flandes, donde sufrió un temporal, la pérdida de una fragata y su captura final. De hecho, estuvo prisionero en Francia durante unos meses.
Tras pagar su rescate, volvió a navegar en corso en dos fragatas de 40 toneladas, de las que era copropietario Gabriel Ambulodi.
Hacia 1653, dejó de actuar en corso para pasar a formar parte de la Real Armada de Cantabria, con el rango de capitán de marina de la fragata San Joseph.
Posteriormente, solicitó un ascenso para ser nombrado capitán de mar y guerra de un navío en la Rea Armada del mar Océano, que fue subestimado. Se mantuvo sirviendo en la Real Armada española hasta la conclusión de la Guerra franco-española y la firma del Tratado de los Pirineos.
En 1659, se asoció con el armador y capitán corsario Thomás de Arssu, natural de Fuenterrabía, reuniendo entre ambos corsarios guipuzcoanos ocho fragatas. Entonces, solicitó al Real Consejo de Guerra una patente para navegar en corso a los virreinatos americanos del Imperio español. Como condición, Zuzuarregui expuso que cada año se le dejase enviar dos navíos de 400 toneladas con pertrechos para carenar o arreglar los cascos de las fragatas y el resto de la carga con mercaderías. Es decir, de forma sucesiva, cada año volverían desde América a España dos fragatas y partirían otras. Pero, el Real Consejo de Indias rechazó esta propuesta por considerar que se trataba de una intención comercial más que una operación militar.
En 1675, Zuzuarregui tenía navegando en corso dos fragatas de 45 toneladas. En verano de aquel año, el Consejo de Marina le propuso efectuar operaciones en corso en las costas de Cataluña, a lo que rechazó su propuesta. Entre las consideraciones estaban que las fragatas eran embarcaciones mercantes de una sola cubierta en avanzado proceso de deterioro, porque sólo podrían llevar provisiones para un mes, por tener una tripulación deficitaria en número de efectivos, y por carecer de liquidez monetaria para los gastos operativos como consecuencia de las pérdidas generadas en las guerras anteriores y los sueldos adeudados por la Corona, y por mantener litigios en vigor por unas capturas. El Consejo de Guerra reconoció que estas alegaciones estaban justificadas.
En los años siguientes continuó su actividad como armador corsario, de hecho, en 1678, consiguió una patente de corso para navegar en un bergantín.
Otra de sus actividades profesionales fue la administración municipal, pues en 1664 fue nombrado alcalde ordinario en Fuenterrabía.
En 1684, Miguel de Zuzuarregui Yarza fallecía en su villa natal.

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