domingo, 15 de enero de 2017

El Compendio Guipuzcoano de 1687


El denominado Compendio Guipuzcoano, fechado en 1687, y escrito de forma anónima, fue continuista de la doctrina tradicional de los fueristas y apologistas de los siglos XVI y XVII. Fue utilizado décadas más tarde por el padre Manuel de Larramendi para desarrollar toda su obra ideología sobre la provincia de Guipúzcoa. 

Se conserva un manuscrito en el tomo 41 de la colección Vargas Ponce, depositado en la Academia de la Historia.

El Compendio aborda los siguientes aspectos:
1. Fundación de la provincia a cargo de Túbal
2. Identificación de la Vardulia cántabra con la actual provincia de Guipúzcoa
3. Monoteismo del Dios verdadero antes de la llegada del Cristianismo
4. Conservación del vascuence desde Túbal como signo de su continuidad política
5. Defensa de sus libertades e independencia respecto a romanos, godos y moros
6. Unión voluntaria con Castilla a semejanza de una Confederación


MAPA HISTÓRICO DE GUIPÚZCOA


Pero el Compendio se centraba especialmente en dos temas: los Fueros y la Nobleza universal.

Los Fueros aparecen caracterizados de la siguiente manera: Son derivación inmediata y escrita del primer derecho natural instaurado por Túbal. Por tanto, son leyes anteriores a los reyes, que éstos confirmaban pero no dictaban, y por tanto, no procedían de voluntad extraña. 

Este sistema foral y legal, anterior a la Corona de Castilla, es la raiz de la libertad de Guipúzcoa y por él se rige políticamente. La superioridad de los fueros, procedentes del derecho natural, sobre otro cualquier derecho positivo da lugar a un un sistema de gobierno perfecto.

La Hidalguía Universal fue conseguida por los guipuzcoanos al amparo de las leyes forales tan perfectas. Este Compendio distinguía cinco clases de nobleza:
1. Originaria: propia de todos los humanos como descendientes de Adán.
2. Nacimiento: que es la primacía en la precedencia y culmina en los mayorazgos.
3. Teologal: por practicar las virtudes.
4. Natural: que es la perfección del cuerpo o del alma por disposición del primero a las bellezas y de la segunda a las bondades.
5. Política: que se adquiere por concesión de algún príncipe.

Los guipuzcoanos poseen la nobleza de nacimiento por ser sucesores de Túbal, primer colonizador, fundador y poblador de Cantabria. Por eso, al ser de nacimiento, no se pierde por ejercer oficios mecánicos.

En suma, los Fueros y la nobleza de nacimiento estaban basadas en el derecho natural y éste está más allá de las voluntades de los hombres.

AIZKOLARIS

miércoles, 4 de enero de 2017

El heroísmo de los guipuzcoanos por Miguel de Abendaño


Jesuita nacido en Idiazabal en 1617, Miguel de Abendaño y Eztenaga enseñó filosofía en Valladolid y Soria y teología en Pamplona y Santiago de Compostela.

Escribió tres obras: un tratado de moral La perfección del estado religioso; un tratado de filosofía del derecho en la línea de Francisco Suárez El tratado segundo de pecados, con que se viola la ley; y De divina scientia et praedestinatione, escrito en latín.


ESCUDO HISTÓRICO DE GUIPÚZCOA EN LA FACHADA DE LA DIPUTACIÓN


En el prólogo de De divina scientia et praedestinatione realizó un verdadero canto épico a Guipúzcoa, resumiendo de forma altamente elogiosa la doctrina fuerista guipuzcoana, con sus consabidos temas: el orgullo del solar patrio (nacer en Gipuzkoa: "Ingenti beneficio Coeli", porque "testatur eximia fides, quam prorsus incorruptam, prorsus invictam erga Dominos suos, ac Reges perpetuo servavit, quaeque optimo jure obtinuit, ut nobilisima, ac fidelissima Guipuzcoana Provincia specioso vocabulo pronuncietur"), la nobleza indiscutible de los guipuzcoanos, su heroísmo frente a los invasores ("maritima peritia" "Militari vigore"), la independencia originaria, la antigüedad del euskera remontada hasta Túbal ("primo Hispaniae fundatore"), la unión voluntaria con Castilla ("ab ipsorum spontanea electione"), la pureza continuada de la fe, la esencia incontaminada por naciones extrañas y la lealtad inquebrantable a la Corona hispánica.

Además de ser buen jesuita y mejor guipuzcoano, añadió un timbre de gloria a la Provincia: el hecho de haber nacido en ella San Ignacio de Loyola, vencedor del malvado Lutero.


SAN IGNACIO DE LOYOLA

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Vardulia guipuzcoana de Bernardino de Iñurigarro

 


Franciscano nacido en Anzuola hacia 1620, fray Bernardino de Iñurigarro pretendió demostrar que la antigua Vardulia celta es Guipúzcoa. Dejó escrito una serie de memoriales sobre temática muy diversa, que compile en el Memorial presentado a las Juntas de Tolosa de 1669. Un extenso memorial, fechado en Tolosa el 4 de octubre de 1670, que elaboró tras consultar la documentación de la Provincia, guardada en el Archivo de Tolosa. Consta de siete tratados, divididos en capítulos, y presenta una larga fundamentación histórica de la doctrina política clásica de los guipuzcoanos.
 
Según su pensamiento, por esta Provincia habría comenzado Túbal la población de España y por ello merecería el título de "corazón de toda España". Incluyó el consabido mito lingüístico, por el cual Túbal trajo la lengua vasca "en su natural muy elegante, muy suave de mucha viveza y no bárbara".
 
En su Memorial, Iruñigarro añadió una rara novedad: en estas regiones cántabras y marítimas se "daba culto a la Cruz antes de que a sus naturales se les predicara la ley evangélica", que por supuesto fue traída por Santiago apóstol. Llegó a mencionar como argumento inequívoco de un Cristianismo anterior a Jesucristo en Vasconia el hecho de que los vascos enterraban a los muertos de cara al Oriente. Como buen franciscano, ensalzó las maravillas efectuadas por la Virgen de Aranzazu.
 
En los diversos tratados de su Memorial, Iñurigarro narró las luchas de los cántabros contra las legiones romanas, desarrolló la constante independencia guipuzcoana frente a godos y barbaros, y analizó las uniones de Guipúzcoa con Navarra y Castilla, teniendo siempre presente la independencia originaria y la voluntaria incorporación a ambas Coronas. Terminó demostrando la independencia contra Francia, analizando las batallas de 1638, durante la Guerra de los Treinta Años.
 
Describió la organización institucional de Guipúzcoa, insistiendo en la doctrina de la nobleza como derivación de la independencia originaria y en la posesión de los fueros actuales como resultado de los que tuvo la provincia antes de su incorporación a Castilla.
 
Defendió la hidalguía universal de los vascos, que reúne dos rasgos básicos: no es excluyente, porque admite la incorporación a Guipúzcoa de hidalgos de otras zonas si prueban su correspondiente limpieza de linaje; y no la mancha el ejercicio de los oficios mecánicos.
 
 
JURA DE FUEROS GUIPUZCOANOS
CERÁMICA DE LOS BANCOS DE  LA PLAZA DE ESPAÑA EN SEVILLA

viernes, 23 de diciembre de 2016

El Epítome vizcaíno de Antonio Navarro de Larreátegui

Antonio Navarro de Larreátegui nació en Beasain en 1554. Fue contador en Chile y secretario real durante el reinado de Felipe II, y preboste y alcalde de la merindad vizcaína de Busturia, archivero de los Reales Archivos de Simancas, diplomático en Turín y secretario de Felipe III.

En 1620, publicó en Turín su Epítome de los Señores de Vizcaya, siendo la primera historiografía vizcaína. El valor del texto se vió perjudicado por la falta de rigor crítico y la admisión de fábulas y mitos tradicionales en la historiografía clásica de los secretarios reales vascos que defendían el sistema foral de estas tierras desde el siglo XVI con Garibay.


ESCUDO HISTÓRICO DE VIZCAYA EN VIDRIERA


Afirmaba que el vascuence era una de las 72 lenguas bíblicas que surgieron de la torre de Babel, traída por Túbal, hijo de Jafet y nieto de Noé. Consideraba por tanto a Túbal, además de patriarca de los vascos y primer poblador de España, el primer señor de Vizcaya 2163 años antes del nacimiento de Cristo:
"Y bien se puede estender la consideración y decir que, desde Túbal, su fundador y padre, que como se ha notado, vino a Hespaña y pobló a Cantabria y Vizcaya año dos mil ciento sesenta y tres antes del nacimiento de nuestro señor Jesu Christo. Los vizcaínos tubieron sus legítimos señores, como fueron el mismo Túbal, Ybéro, Ydúbeda, Brigo, Tágo y Béto."

También consideró a Cantabria el hogar de los que nunca fueron conquistados por los romanos, siendo continuista de la tesis vascocantabrista:
"Hasta que Augusto Cesar en persona vino con solo animo de sugetar a Cantabria. Y aunque juntó tanto poder y tres exercitos Consulares, no pudo hazer triumph, ni tropheo desta Naçion. Porque vista la feriçidad y valentia, sitio, naturaleza de la tierra, larga asistencia, costosa y tan dudosa en el suçesso de lo que trataban, para verle fin tanto daño, le redugeron a numero señalado de soldados, para que lo combatiesen, o para quedar en paz, o vençidos. Hizose ansí, vinçieron los Vizcaynos, quedaron con su libertad, lengua, havito, leyes y costumbres, de que dura hasta hoy."

Larreátegui contraponía a la tesis de la goticidad como fundamento de la nobleza española, el de la hidalguía originaria de los vascos anterior a cualquier sistema de supremacía del hombre sobre el hombre.

Existe una segunda edición de esta obra efectuada en Madrid en 1702. Posteriormente fue plagiada, en 1780, por Pedro de Montoya en su Compendio Histórico de la sucesión de los Señores de Vizcaya que no vio la luz.

Navarro Larreategui amó a Vizcaya con delirio y ordenó en su testamento que sus restos mortales fuesen sepultados en la parroquia de Santa María de Lequeitio.


EPÍTOME DE LOS SEÑORES DE VIZCAYA

martes, 20 de diciembre de 2016

Sancho de Urdanibia

General de la Real Armada que estuvo 35 años al servicio de la Monarquía española durante los reinados de Felipe III y de Felipe IV, especialmente de la Flota de la Carrera de Indias.



Natural de Irún, donde nació en 1585, Sancho de Urdanibia procedía de una poderosa y enriquecida familia nobiliaria, siendo sus padres Sancho Topalda y Magdalena de Urdanibia. Tomó el apellido de la madre, porque era un influyente linaje en Irún desde la Edad Media, que formó parte de la llamada Casa Urdanibia. Siendo joven se instaló en la ciudad de Cádiz para desarrollar en ella su Carrera como marino.

En Cádiz, fijó su residencia en la calle San Francisco, cerca de la iglesia de San Agustín, donde los vascongados de la épocas tenían su capilla.

En 1608, Sancho ya aparece como maestre en la nave de aviso Nuestra Señora del Juncal. Y en 1614, fue ascendido a como capitán, y desde entonces tuvo una relevancia importante en las misiones marítimas de la Monarquía española, especialmente en las relacionadas con el comercio americano.

En 1622, el gobernador de Salinas de Araya, situada en el Virreinato de Nueva Granada (Venezuela), solicitó a la Corte española la construcción de una fortaleza militar en la ciudad con la intención defenderse los continuos asedios que las armadas holandesas estaban realizando. Poseían una explotación de sal, un bien muy preciado en la época. Se ordenó al capitán Sancho de Urdanibia zarpar desde el Puerto de Sevilla al mando de una embarcación dotada de maestre, piloto, contramaestre, grumete, condestable, 96 soldados de infantería, 6 artilleros y 23 pajes. Cuando llegaron a Salinas de Araya, derrotaron a las embarcaciones holandesas que intentaron sitiar la ciudad, y posteriormente, construyeron la fortaleza, hoy en día en estado de ruinas.

Después de regresar a Cádiz, partió de nuevo hacia el Virreinato de Nueva España al mando de una nave de aviso. Durante la singladura, fue sorprendido por una nave holandesa a la altura de la isla Tercera (islas Azores). Era habitual encontrar en estas aguas flotas enemigas o embarcaciones de corsarios con la intención de apoderarse de los barcos que hacían la Carrera de Indias y sus mercancías, ya que la isla Tercera era un punto de repostaje en la ruta atlántica. Perteneciendo esta isla a la Monarquía hispánica, pudo repostar en su puerto durante dos semanas y reparar los daños. Pero al reanudar la marcha fue atacado de nuevo  que inutilizó el barco. Con una nave nueva adquirida en la isla, pudo terminar su misión.


COMBATE DE CABAÑAS


En 1638, en plena Guerra de los Trenta Años, la Monarquía hispánica estaba muy mermada, teniendo como enemigos a pontencias como Inglaterra, Holanda y Portugal. Ese año, Sancho de Urdanibia se hallaba en el Virreinato de Nueva Granada. Desde  Cartagena de Indias tomó parte del viaje de vuelta de la Flota de la Carrera de Indias con destino a Sevilla y Cádiz. La flota estaba compuesta de 7 galeones, uno de ellos capitaneado por Sancho de Urdanibia, el galeón 
Nuestra Señora del Carmen. Durante la travesía por el mar Caribe encontraron presencia embarcaciones enemigas de España, pero la peor parte la encontrarían en la bahía de Cabañas (isla de Cuba), cuando fueron atacados por una imponente armada holandesa. Esta flota, compuesta de 24 naves, había partido de Brasil al mando de Cornelius Jol, alias Pie de palo.

Sancho participó en el combate de Cabañas, primero en una defensa y posteriormente intentando el contraataque. Después de ocho horas de dura lucha, los contendientes establecieron una tregua para reparar los desperfectos de las naves. De vuelta al ataque, el barco de Sancho quedaba inutilizado y para que no caiga en poder enemigo, ordenó quemarlo y su tripulación trasladada a otros galeones.

En 1940, de nuevo en el Departamento marítimo de Cádiz se hizo cargo de la Flota de la Carrera de Indias. Al salir de la bahía gaditana, sufría el acoso de una potente armada francesa de 36 naves. Pero pudo esquivarlos y tras semanas de intense persecución, consiguió llegar al destino americano sin abrir fuego contra sus perseguidores. Este fue el último viaje de Sancho de Urdanibia a América.




De nuevo en Cádiz, la Monarquía ordenó a las naves dirigirse a Cataluña para frenar el ataque francés. Sancho de Urdanibia participó en la defensa de Barcelona de 1642. Al término de la misma fue ascendido a almirante general por el rey Felipe IV. Era la culminación a una exitosa y sufrida carrera de 35 años al servicio de la Real Armada española, salvaguardando las mercancías de la Flota de la Carrera de Indias y entablando combates contra embarcaciones corsarias y armadas enemigas de la Monarquía hispánica.

Tras regresar a Cádiz, moría dos años después, en 1644. Su cuerpo fue enterrado en el convento gaditano de San Francisco.

En su testamento, fechado  el 23 de septiembre de 1644, dejó en herencia una dote monetaria para la reconstrucción del hospital de Santa Margarita de Irún, destruido por las tropas francesas en 1638. Hoy en día, el renombrado hospital Sancho de Urdanibia, es el palacio Sancho de Urdanibia, sede del Euskaltegi Municipal y de la Sala de Exposiciones Menchu Gal. En la fachada principal se halla el escudo del linaje nobiliario de Urdanibia.

También legó varias aportaciones caritativas en Cádiz, para la fábrica y reforma de gran número de iglesias y conventos de la ciudad, siendo la más significativa la dote a la iglesia de San Agustín. En su fachada principal existe una obra esculpida en mármol con la inscripción: "Esta portada mando hacer el General Sancho de Urdanivia que Dios haya. Años 1647".


PALACIO DE SANCHO DE URDANIBIA EN IRÚN

viernes, 16 de diciembre de 2016

La verosimilitud del mito tubalista por Lope Martínez de Isasti


Nacido en Lezo en 1565, Lope Martínez de Isasti pertenecía a familia naviera; su padre Onofre, de los Isasti de Oyarzun, fue tesorero real en Flandes, luego comisario de Artillería en Amberes y, finalmente, se enroló en la llamada Armada de Magallanes de 1581 con una nao que él mismo armó. Su hermano Juan, había sido escolta personal del rey Felipe III cuando llegó a Pasajes en 1615. Otro de sus hermanos, llamado también como su padre, Onofre, fue mercader y transportista en Indias con barcos de su padre, luego tenedor de bastimentos y materiales en Lezo y, más tarde, teniente-lugar del Contador de la Armada de Pasajes en Brasil.

La familia de los Martínez de Isasti poseía una teneduría de materiales de la Real Fábrica de navíos del astillero de Lezo. Familia de Parientes mayores, cargohabiente y adinerada, Lope heredó de su madre el mayorazgo del solar natal, el Palacio Lezo-Aundia de los Villaviciosa y Lezo.

Su abuelo materno, Miguel de Villaviciosa, fue capitán de la Armada Real, que murió en 1573 durante un enfrentamiento naval contra rebeldes holandeses mientras transportaba en su propia nao bastimentos y municiones a los católicos holandeses justo en la entrada de la Reclusa en Flandes. El padre de su abuelo, el capitán Joanot de Villaviciosa el viejo, también murió en combate naval contra franceses, en la Batalla de San Miguel de 1582.


LOPE MARTÍNEZ DE ISASTI


Lope Martínez de Isasti fue sacerdote y estudiante en la Universidad de Salamanca. Escribió hacia 1620 su Compendio historial de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa. Dos años después, presentó su obra histórica a las Juntas Generales de Guipúzcoa, pero éstas no la aprobaron debido al favor que concedía a los Parientes mayores, siendo leída en lo sucesivo en forma manuscrita. Un informe negativo emitido por el juntero Diego de Eguzpide y Lope de Bolivar y una carta en el mismo sentido por Sebastián López de Maella, leída en la junta celebrada en Tolosa el 16 de diciembre de 1625, prohibió su publicación.

La obra fue redactada en Madrid durante los siete años que el autor residió en la Corte, y está parcelada en seis partes. Aunque asumía los principales aspectos del tradicional pensamiento fuerista, pero los ensalzó en el estilo barroco de la época.


COMPENDIO HISTORIAL DE GUIPÚZCOA


Ideas principales de su obra:

1. El reconocimiento de todos los mitos: todos aquellos que los historiadores de la época trataban en sus escritos, tales como el Tubalismo, el Cantabrismo, el Vascoiberismo, el Monoteismo primitivo, la cristianización apostólica de Santiago, el no sometimiento de la provincia a invasiones extranjeras demostrada por la continua vitalidad del vascuence y por la nobleza e hidalguía primitiva de los guipuzcoanos.

2. El tubalismo: además de afirmar el innegable poblamiento de Guipúzcoa a cargo de Túbal, alardeando de objetividad histórica, se atrevió a concretar la cronología exacta: Túbal pobló Guipúzcoa en el año 1799 de la Creación, 143 después del Diluvio, 12 tras la confusión de las lenguas y 2157 antes de la venida de Cristo.

3. El catolicismo de Túbal: mantuvo la creencia inmemorial de los guipuzcoanos en el Dios de la Biblia y su apego a la fe verdadera tal y como fue enseñada por Túbal a sus hijos y mantenida incólume hasta la predicación de Santiago por tierras vascas. Describió con orgullo la lucha de los guipuzcoanos contra el Islam, incluyendo la ayuda a don Pelayo en la batalla de Covadonga, y la reacción contra el Protestantismo de Lutero.

Igualmente pasó revista a la cristianización de la provincia, los modos de sepultar a los muertos, los ritos y ceremonias, los llantos, el luto, las oblaciones y los sufragios ofrecidos por las ánimas del Purgatorio.

4. La permanencia del vascuence: La continuidad de la lengua vasca desde Túbal hasta Felipe IV verifica esa independencia, porque la persistencia del eusquera "es argumento de no haber sido conquistada ni mezclada con otras naciones extranjeras", siendo, además, este idioma "el más antiguo español".

Realizó una exaltación del idioma vasco caracterizándolo de "elegante y bien fundado", hablado incluso por Carlos V como signo de nobleza literaria.

5. La pureza racial: Insistió en la incontaminación de los guipuzcoanos y el mantenimiento de su pureza racial desde Túbal, no mezclándose con romanos, moros, judíos y otras gentes extrañas. Esta pureza étnica sentó las bases de la hidalguía de todos los guipuzcoanos.


BOINAS EN LA PLAZA


6. La hidalguía universal: Defendió su oriundez y patria vasca, insistiendo en la hidalguía universal guipuzcoana, admitida por Carlos V en Valladolid el 13 de junio de 1527 por la cual solo podían formar parte de sus instituciones quienes probasen su hidalguía con suficiencia. Esta nobleza integral de todos los guipuzcoanos fue refrendada en su época por las cédulas de Felipe III de 3 de febrero de 1608 y de 4 de junio de 1610.

7. La condición nobiliaria y las costumbres: Describió con especial interés las casas nobiliarias, las torres de los Parientes Mayores, la historia de los bandos, las casas solariegas, las casas de apellido, las insignias, divisas, escudos de armas y la significación de los mismos escudos dentro de la heráldica de las casas solariegas de Guipúzcoa, las condiciones y costumbres de las personas, los mantenimientos y abastecimientos de sus pobladores lo mismo que los oficios de los guipuzcoanos.

8. La foralidad y el pactismo: Dedicó las máximas alabanzas al sistema foral como fundamento de la peculiaridad de la Provincia. Asumió el relato de Esteban de Garibay, afirmando que Guipúzcoa fue incorporada al Reino de Castilla en 1200 de forma voluntaria mediante el pacto entre iguales. Sin embargo, creyó en la continuada lealtad a la Corona y en la oportunidad que tuvo la Provincia de vincularse a los proyectos de la Monarquía hispánica, ya sea en los descubrimientos como más tarde en el servicio a la corte, ejerciendo cargos de oficiales principalmente como secretarios reales.

9. La historia guipuzcoana: Narró detenidamente la historia de la Provincia de Guipúzcoa principalmente en los acontecimientos de los últimos cincuenta años del siglo XVI y los primeros veinte del siglo XVII. Por ejemplo, la recepción que al rey Felipe III se le tributó en Guipúzcoa en 1625.



Fragmentos de su principal obra:
"Es de saber que como en el diluvio, que Dios envió sobre la tierra por los grandes pecados que habia en ella, perecieron todos los vivientes, salvo Noe y su muger la gran Tithea con tres hijos y tres nueras, y los animales, que escaparon en el Arca, quedó el mundo sin gente. Pasado el diluvio, salió Noe del arca en las montañas de Armenia de donde con sus tres hijos comenzó la propagacion del linage humano y nueva poblacion del mundo: llamábanse Sen, Can y Jafet: á los cuales (despues de tener ya grande número de hijos) repartió Noe la tierra de esta manera. A Sen señaló la Asia, á Can Africa, y a Jafet Europa (que es la parte Occidenlal y Septentrional). De estos tres hijos mayores de Noe salieron setenta y dos generaciones, que poblaron toda la tierra. El poblador de Europa Jafet tuvo siete hijos, de los cuales uno fué Tubal, que fué el quínto (a quien Josepho llama Jovel.) Este vino á poblar nuestra España, y fué el primer Rey de ella, que la gobernó ciento y cincuenta y cinco años."
"Es de notar que Vizcaya es provincia por sí llamada así en todas las lenguas con título de Señorio, por ser el Católico Rey de España Señor de ella por succesion legítima, y es diversa de la de Guipuzcoa, aunque confina con ella por la parte de Oriente. Siendo esto asi, los Guipuzcoanos propiamente, no se pueden llamar Vizcainos, si bien en Castilla y Galicia llaman asi á todos los que hablan la lengua bascongada, como en la Galia Bélgica sugeta á Austria, Flamencos, siendo pequeña parte de aquellos estados, como lo advirtió el Padre Mariana en su Historia."
"Tradicion es antigua y recibida entre los nuestros, que Tubal quinto hijo de Jafet, nieto del Patriarca Noe, venido a España con su gente despues del diluvio, llegó á Cantabria y Vardulia, tierra de Guipuzcoa: y hizo poblaciones ó congregaciones, conforme la disposicion que halló, como se dirá adelante. Esto fue en el año de la creacion del mundo 1799 y despues del diluvio general 143 años, y 12 despues de la confucion de las lenguas: y 2157 antes que nuestro Salvador Jesu Christo naciese segun los Autores, que se refieren en quienes hay poca diferencia."
"Comenzo Tubal á reinar en España ciento cuarenta y tres años despues del diluvio general, y 2173 años antes que Christo naciese, que es conforme el cómputo del maestro Florian de Ocampo en su Historia; en la cual dice, que Tubal enseñó á los Españoles virtudes y bondades, y cosas de gran utilidad, declarándoles los secretos de la naturaleza y movimientos del cielo, las concordancias de la música, los provechos de la geometria, y gran parte de la filosofia moral, y leyes por donde se gobernasen, las cuales escribió en metro porque quedasen mejor en la memoria: y la orden que habian de guardar en la cuenta de los tiempos, dividiendoles el año en doce meses, que contienen 365 dias y seis horas: y murió de gran edad, habiendo reinado en España 195 años."

lunes, 12 de diciembre de 2016

Los vascos y el Pacífico: Homenaje a Andrés de Urdaneta



Los vascos y el Pacífico. Homenaje a Andrés de Urdaneta
José María Unsain, Museo Naval de Donostia

Desde la expedición de Fernando de Magallanes para llegar a las islas de las Especias (Molucas), la presencia de vascos ilustres en la historia de las tierras bañadas por el océano Pacífico ha sido notable. Los vascos y el Pacífico. Homenaje a Andrés de Urdaneta, presenta una relación de navegantes, religiosos, militares, empresarios, etc. desde el siglo XVI hasta el XX, marcando un especial interés en la figura del ordiziarra Andrés de Urdaneta.

Escrito por José María Unsain y publicado por el Museo Naval de Donostia, el libro reúne 280 imagines de archivos públicos y particulares. Supone una extensión de los talleres pedagógicosde que se realizaron y de la exposición que el museo inauguró con motive del 500 aniversario del nacimiento del cosmógrafo guipúzcoano.

Está estructurado en 7 capítulos, cada uno de ellos redactado por un experto en el tema:

Francisco Mellén, vicepresidente de la Asociación Española de Estudios del Pacífico, narra en el primer capítulo las primeras navegaciones por el Pacífico en el siglo XVI, en las que destacaron navegantes vascos como Juan Sebastián Elcano, Miguel López de Legazpi, Andrés de Urdaneta, etc.

Susana Trachuelo, historiadora, en el capítulo En torno al navegante Andrés de Urdaneta: recorrido vital de un científico del siglo XVI, analiza la figura polifacética del ordiziarra (navegante, científico, astrónomo, religioso, soldado, diplomático, juez ordinario, escritor, minero...), así como la gran hazaña por la que ha pasado a la historia: ser el descubridor, tanto intelectual como material, de la ruta del Tornaviaje.

José Luis Casado Soto, del Museo Marítimo del Cantábrico, escribre un capítulo sobre los barcos cantábricos en la conquista del Pacífico.

Manel Ollé, historiador, se centra en la figura clave de Domingo de Salazar, de Labastida (Alava), que fue el primer obispo de Manila, defensor de los pobladores austronesios y chinos de Filipinas.

Carlos Rilova, de la UPV, analiza la figura de Manuel de Agote, que fue agente de la Real Compañía de Filipinas entre 1779 y 1797.

Carlos Madrid Álvarez-Piñer, historiador, está dedicado a viajeros, emprendedores y empresarios vascos en Filipinas.

José María Unsain, editor y coordinador de esta obra, finaliza la misma elaborando un exhaustivo y ordenado relato gráfico que narra, desde sus orígenes hasta nuestros días, esta importante presencia vasca en aquellas tierras del Imperio español.