20/05/2021

Luis María de Salazar y Salazar


Militar y político que ocupó altos cargos en la administración de la Corte de Carlos IV, Fernando VII y el Trienio Liberal, llegando a ser secretario del despacho de Hacienda y del despacho de Marina

LUIS MARÍA SALAZAR Y SALAZAR

Luis María de Salazar y Salazar nació en Vitoria en 1758. Pertenecía un linaje nobiliario muy apegada a la carrera militar, sirviendo a la Real Armada española durante tres siglos.

Siendo joven, recibió una excelente educación, primero en casa de su cuñado el marqués de Narros y después en el Seminario Patriótico de Vergara. Por tanto, fue socio de la Real Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País.

Una vez completados los estudios en la villa guipuzcoana, en 1775, ingresó en la Real Armada española para formarse como guardia marina en la academia de Cádiz.

En 1783, realizó su bautismo de fuego vez en la campaña de Argel de 1783. Aquella acción le valió el ascenso a alférez de fragata en 1786, y después a teniente de navío.

En 1792, estaba en Madrid, tomando parte de la redacción de las nuevas Ordenanzas Generales de la Real Armada española, junto al secretario real de Marina, el bilbaíno José de Mazarredo. Desde ahí fue escalando puesto en la carrera burocrática como oficial sexto del despacho de Marina, hasta llegar a ser oficial de esa secretaria real en 1801.

ORDENANZAS DE LA ARMADA ESPAÑOLA

En 1802, fue ascendido a capitán de navío y, en 1803, fue intendente general de Marina del Departamento Naval de Ferrol, e intendente general del Consejo del Almirantazgo.

En 1805, fue obsequiado como caballero pensionista de la Orden de Carlos III, y, en 1807, ascendido a consejero real del Consejo del Almirantazgo.

Cuando comenzó la Guerra de la Independencia española, en 1808, fue retenido en la Corte de José I Bonaparte contra su voluntad, pero consiguió escaparse para unirse al bando insurrecto patriótico en Sevilla.

En 1812, fue elegido secretario del Despacho de Hacienda y jefe político de Sevilla.

Tras la finalización de la contienda y la llegada al trono de Fernando VI, en 1814, fue nombrado secretario del Despacho de Hacienda y de Marina.

En 1816, fue desterrado junto con toda su familia a su ciudad natal, Vitoria, aunque en la práctica residió en Bilbao. A pesar de todo, pronto fue reintegrado como consejero del Consejo de Estado.

Durante el Trienio Liberal de 1820-1823, se le confió de nuevo el ministerio de Marina en 1820 y, posteriormente, en 1823. Con carácter interino ocupó la Secretaría de Despacho de la Guerra durante 14 días de junio de 1825.

En 1830, Fernando VII le concedió el título de conde de Salazar.

Durante la I Guerra Carlista, desde 1833, se retiró de la actividad pública residiendo en Madrid, donde organizó numerosas tertulias, acogiendo entre otros, a muchos alaveses amigos y parientes que residían en la Corte. Murió en Madrid en 1838.

ESCUDO DE ARMAS DE SALAZAR

Su hijo fue José Joaquín de Salazar, nacido en Laguardia, en 1775, al igual que Luis María, permaneció en la provincia para distinguirse tanto en la vida municipal como provincial.

Hermano de Luis María fue José María de Salazar y Salazar, también alavés que nació en Manzanos, en 1752. Al igual que su hermano, perteneció a la Real Sociedad Económica Vascongada como socio numerario. Fue en varias ocasiones miembro de la comisión alavesa de la agricultura y economía rústica, así como de la industria y el comercio. En 1782, fue diputado general de Álava. Falleció en 1787.

Hermana de ambos fue María Josefa de Salazar y Salazar, que estuvo casado con el marqués de Narros, fundador de la Sociedad Vascongada.

Los padres de Luis María fueron Ana Teresa de Salazar Albiz y Francisco Antonio de Salazar Bodin, que también fue miembro de la Real Sociedad Económica Vascongada. Fue marino que comandó como teniente el Regimiento de Infantería de Lisboa. Pero su vida transcurrió en Vitoria, donde destacó como alcalde y diputado general de la provincia en 1767 y 1776.

El padre de Francisco Antonio, por tanto abuelo paterno de Luis María fue Eusebio de Salazar Eguiluz, también natural de Vitoria donde nació en 1679. Fue capitán de una compañía de granaderos en el Regimiento de la Guardia de Infantería española, y en 1718 fue brigadier de infantería.

17/05/2021

La monja alférez, por Emilio Gómez Muriel




La monja alférez es una película mexicana realizada en 1944, protagonizada por María Félix y dirigida por Emilio Gómez Muriel. Está basada, aunque no estrictamente, en la extraordinaria vida de Catalina de Erauso "la monja alférez", quien fue uno de los personajes más controvertidos del Siglo de Oro español. Fue estrenada el 27 de julio de 1944.

13/05/2021

Guerra de los Tres Sanchos


Todo comenzó con Sancho III Garcés el Mayor, el gran monarca navarro que repartió sus posesiones reales entre sus cuatro hijos, el mayor reino hispánico hasta del primer tercio del siglo XI. Pero aquel reparto desigual generó una serie de conflictos entre los cuatro reyes hermanos.

La batalla de Atapuerca de 1054 enfrentó al primogénito García III Sánchez de Navarra y a Fernando I de León y Castilla. En la lucha murió García III el de Nájera, y allí mismo fue coronado su hijo Sancho IV Garcés, de catorce años de edad, todavía incrédulo por lo acontecido.

BATALLA DE ATAPUERCA

Esta lucha familiar fue prologada durante su reinado. La Guerra de los Tres Sanchos enfrentó a Sancho IV de Navarra, a Sancho Ramírez de Aragón y a Sancho I de Castilla, durante los años 1065 y 1067. Terminó con la pérdida de las plazas de La Bureba, Pancorbo y los Montes de Oca, tierras burgalesas que pertenecían al Reino de Navarra y que pasaron al poder de Sancho I de Castilla.

Sancho IV terminó su reinado de una forma tan violenta como la inició, el 4 de junio de 1074, mediante una conjura tramada por sus hermanos Ermesinda y Ramón para arrebatarle el trono. Funes es una villa navarra de la ribera del río Ebro, en cuyo término se encuentra el barranco de Peñalén. Este rey se encontraba en una cacería cuando su hermano Ramón le empujó por aquel barranco, muriendo despeñado. Motivo por el que pasó a la historio con el nombre de Sancho IV el de Peñalén. Este hecho fue escenificado por Félix Lope de Vega en la obra El Príncipe Despeñado.

Las Cortes de Navarra tenían capacidad de proclamar o rechazar a un príncipe que pretendiera su corona. Ante aquel hecho, rechazaron al heredero fratricida y eligieron a su primo Sancho Ramírez, rey de Aragón, quien unificó ambos reinos.

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MUERTE DE SANCHO IV EL DE PEÑALÉN

10/05/2021

Linaje Venesa de Fuenterrabía


El apellido de noble linaje Venesa viene figurando en Fuenterrabía desde tiempos muy antiguos. En la casa-torre de esta familia se alojó Enrique IV cuando vino a reunirse con Luis XI de Francia en 1463. También lo hizo Francisco I cuando regresó a Francia, el 16 de marzo de 1525, después de la prisión sufrida a consecuencia de la derrota de Pavía. Hijos de esta casa fueron:

Pedro Sánchez de Venesa fue preboste perpetuo de Fuenterrabía, nombrado por Juan I y Enrique III.

Domenjón de Venesa fue hijo del anterior, muy gran servidor de los reyes castellanos Juan II y Enrique IV.

Pero Sánchez de Venesa fue consejero real de Enrique IV y de los Reyes Católicos. Obtuvo 60.000 maravedies de gajes, que fue agraciado con cierta renta por el rey Eduardo IV de Inglaterra en 1471.

Juan Sánchez de Venesa fue preboste perpetuo nombrado por los Reyes Católicos, alcaide y capitán del castillo y fortaleza de Fuenterrabía desde 1465 a 1480.

Miguel Sánchez de Venesa fue capitán de la gente de guerra de Fuenterrabía contra los Comuneros el año 1521, y a quien el emperador Carlos V llamó desde Burgos el año 1528 para informarse del sitio en que podría llevar a cabo el duelo con Francisco I, señalándole la isla de los Faisanes, aunque luego no se realizó.

Pero Sánchezde Venesa, hijo del anterior, fue capitán general de armadas y flotas en el mar Océano. Murió en la ciudad de Angla, en la isla de la Tercera (Azores), en noviembre de 1563.

Miguel Sánchez de Venesa fue capitán ordinario de mar y guerra. Tomo parte de la Armada de Guipúzcoa, al mando de Oquendo en 1621 y tomó parte en la batalla naval cerca de la isla de San Miguel.

FUENTERRABÍA

06/05/2021

Museo de la Industria armera de Eibar


El Museo de la Industria Armera de Eibar está dedicado a la conservación y difusión de la memoria histórica y el patrimonio industrial de un pueblo de gran tradición armera.

El museo alberga, entre sus piezas, una extensa colección de armas procedente de diversos fondos, como el antiguo Museo de la Escuela Armería, y una gran variedad de productos fabricados en Eibar (bicicletas, motos, máquinas de coser...).

El visitante podrá disfrutar de un recorrido por el devenir de la historia industrial eibarresa, desde el siglo XIV hasta nuestros días.

MUSEO DE LA INDUSTRIA DE EIBAR

Desde la fundación de la villa de Elgóibar, allí por el año 1346, el carácter industrial de la misma fue muy relevante. El rey se reservó la explotación de los minerales de oro y plata y la producción de las ferrerías. Esta es la descripción que en 1800 realizó Tomás López:
"Es esta villa una en las que se fabrican las armas para Placencia y en ella se trabajan al año quando menos cinco mil Cañones de fusil y Pistola, siendo los Maestros que los trabajan los mas sobresalientes de toda la fabrica; en su manifactura no usan otras Maquinas q[u]e las regulares de Fraguas, barrenos de Agua, Limas, etc. Así también en esta villa ai seis ferrerias que labran al año sobre 5 mil quintales de fierro para diferentes usos, y así estas como las fraguas de los cañonistas en la maior parte se surten del carbon (...ilegible...) Juridicción así de Conzejales como de particulares."

01/05/2021

Protecciones forales vascas por los Reyes Católicos


Durante los primeros años del reinado de los Reyes Católicos, las provincias vascongadas seguían sufriendo los saqueos y crueldades de los nobles banderizos. Conocidos también como parientes mayores, estos señores feudales obligaban por la fuerza a los habitantes de la villa de Azcoitia a formar parte de sus luchas sangrientas. Los banderizos nombraban a los alcaldes y oficiales de dicha villa, con lo cual estos daban todo tipo de sentencias y órdenes para despojar a sus habitantes de sus propiedades. Igualmente, los banderizos saqueaban las iglesias y confiscaban los diezmos a los clérigos para seguir costeando su interminable Guerra de Banderizos.

Ante esta situación, los vecinos de la villa guipuzcoana de Azcoitia suplicaban a los Reyes Católicos la aprobación de ordenanzas para la pacificación de la comarca y la protección respecto a los terribles jauntxos rurales. Así, en 1482, desde Sevilla, aprobaron las ordenanzas municipales de Azcoitia, a petición de sus vecinos.

Una de estas medidas fue la orden de expulsar a los linajes de parientes mayores más díscolos y poderosos y llevarlos a combatir contra los moros en la Guerra de Granada durante tres años. Al llevarlo a efecto, la experiencia militar de estos levantiscos nobles fue aprovechada para terminar el proceso de Reconquista en 1492. Posteriormente, muchos de estos linajes nobiliarios vascongados participaron en las guerras de Italia y Flandes, y en la colonización de América y Filipinas.

REYES CATÓLICOS

Por tanto, los Reyes Católicos no sólo eliminaron las crueles guerras de banderizos que asolaron las villas y los campos vascos durante dos siglos, sino que aprovecharon su energía y valor en empresas comunes tan características de la Hispanidad, como fueron la Reconquista, la lucha por la unidad católica de Europa frente al Protestantismo, y la colonización y evangelización del Nuevo Mundo.

Poco después, en 1487, y en este mismo sentido, Fernando el Católico mandó al licenciado Chinchilla que redactase unas ordenanzas para Bilbao, las cuales se hicieron extensas a los distritos colindantes.

Igualmente, en 1490, los Reyes Católicos aprobaron unas ordenanzas municipales para la villa guipuzcoana de Mondragón, por las cuales se ordenaba de manera expresa el cese de las luchas entre los bandos de Guraya y Báñez. Se exigía que los habitantes de Mondragón dejaran de pertenecer a cualquier bandería para formar un cuerpo vecinal unido y pacífico. De esta manera, desaparecieron los bandos en Mondragón.

También, en 1490, los Reyes Católicos sancionaron unas ordenanzas para la villa guipuzcoana de Vergara, con el objetivo de acabar con las banderías de las casas de Ozaeta y Gaviria y para que formasen un cuerpo unido. Además, exigieron que estas ordenanzas se extendieran a los territorios delimitados por las parroquias de Oxirondo y Usarraga.

Al año siguiente, en 1491, los Reyes Católicos favorecieron con una licencia de gran importancia a la villa guipuzcoana de Segura. Sus vecinos podían organizar un mercado todos los martes durante 25 años y eximía del pago del impuesto de la alcabala por tráfico de mercancías a los comerciantes que acudiesen. La villa de Segura se benefició de estos privilegios por haber servido con fidelidad a los Reyes Católicos en las diferentes guerras de su política internacional.

Por último, en 1501, los Reyes Católicos otorgaron carta real a las Encartaciones de Vizcaya, extendiéndose esta misma ley al Reino de Galicia, Principado de Asturias y villas y tierras de Álava y Guipúzcoa, acabando definitivamente con las luchas entre banderizos.

FUERO VIEJO DE VIZCAYA

Mediante la Pragmática del 20 de marzo de 1576, el rey Fernando concedía ventajas a quienes construyan naos de más de 600 toneladas, medida que activó el desarrollo naval en los puertos y astilleros vascos, incitando a mercaderes, maestres y armadores. El motivo estuvo en el conflicto entre la unión monárquica de Castilla y Aragón y la alianza de Portugal y Francia por el trono castellano, que enfrentó a Isabel I y Juan la Beltraneja.

Terminada la Guerra de Sucesión castellana, continuaron las consideraciones con los vascos, no solo en el mantenimiento de los fueros, también en lo que se refiere a la Marina. En 1495, los Reyes Católicos ofrecieron 100 maravedis por tonelada de más de gratificación anual para los armadores que construyeran grandes navíos de más de 600 toneladas.

En 1479, permitieron que el Señorío de Vizcaya llegase a un acuerdo con el Reino de Inglaterra favoreciendo la relación comercial. Poco después, en 1481, Guipúzcoa hizo lo mismo, con autorización de los Reyes:
"Sepan quantos esta carta vieren cómo nos los procuradores e gobernadores de los escuderos fijosdalgo de la noble e leal Provincia de Guipúzcoa que estamos juntos en el lugar de Usarraga, otorgamos e conoscemos..."
Los puertos guipuzcoanos expedían licencia real por algunos de los consejeros reales vascos instalados en su Corte: Domenjón González de Andía, el bachiller Pedro de Vicuña, Juan Miguélez de Zúñiga y Ochoa de Vergara. Estos habían gestionado este "concierto y asiento de paz" con el rey inglés:
"... para que los tratantes de los dichos nuestros reinos e del dicho Reino de Inglaterra puedan andar y anden seguros, y que los daños que de la una parte a la otra se ficieren sean satisfechos y pagados."
Más tarde, la Junta de Guipúzcoa nombró al bachiller Olazábal, Juan de Azmines, Martín Pérez de Aróstegui y Juan de Iñiguez como procuradores provinciales para gestionar capítulos de paz, corregirlos y ampliarlos, para conseguir una "quieta, pacífica e amigable contratación" con Inglaterra. Testigos de la carta de otorgamiento fueron el bachiller Sánchez de Elduayen, alcalde real en Guipúzcoa, Pedro Pérez de Vicuña y Juan de Landerrain.

En 1502, la reina Isabel la Católica mandó al corregidor de Vizcaya promover la construcción de barcos de guerra de gran tamaño.

28/04/2021

El linaje de Aitor, por Jon Juaristi


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EL LINAJE DE AITOR, POR JON JUARISTI

El linaje de Aitor. La invención de la tradición vasca
Jon Juaristi, Editorial Taurus, Madrid (1998), 343 páginas

El linaje de Aitor trata la historia y la literatura vascas, así como el proceso de gestación de los elementos culturales que componen aquello que se llama "tradición".

Jon Juaristi repasa a todos aquellos artífices de esta supuesta tradición que se dedicaron a confeccionar, a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, ideales aldeanos y tradiciones ancestrales por motivos literarios, identitarios e incluso políticos. Todos estos escritores de literatura mitológica e historiografía legendaria eran defensores del mantenimiento del régimen foral en Vascongadas y Navarra, por lo que eran llamados "fueristas", también "euskalerriacos" y más tarde, a algunos, considerados como proto-nacionalistas.

De todos estos escritores, Navarro Villoslada, podría ser el más famoso literato del siglo XIX, siendo Miguel Unamuno y Pío Baroja los del XX. En cambio, Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, posee un perfil más político que literario.

Otros menos conocidos, pero muy influyentes en la literatura e historiografía mitológica vasca fueron Antonio Trueba, José María de Goizueta, Vicente de Arana, Arturo Campión, Delmas, Araquistaín, Sotero Manteli, Becerro de Bengoa, etc. La mayoría eran más cronistas, romanceros o legendistas mixtificadores que verdaderos novelistas, representantes de unas ideas ya caducas. El más divertido fue sin duda el suletino Augustin Chaho. Un editor, iluminista, filocarlista, prenacionalista y creador de la mítica figura bíblica de Aitor, patriarca de la etnia vasca que trajo el vascuence a Euskal Herria tras el diluvio universal y que hace diferenciar del tradicional Túbal. Los capítulos dedicados a Chaho y a Unamuno y Baroja son especialmente brillantes.

La historia funciona en El linaje de Aitor como paradigma de verdad: el pecado original del fuerismo es su incapacidad para forjar una historia nacional que otorgara legitimidad a sus presupuestos ideológicos. En este sentido, el ejercicio de la historia aplicado a la literatura fuerista sí consiste en la desmitificación.

Pero Juaristi no pretende desmitificar el nacionalismo vasco, sino efectuar un estudio de la construcción de identidades colectivas, separando literatura de historia. Repasa no sólo la obra de estos autores, sino las circunstancias literarias, políticas y sociales de sus vidas, la génesis de esa "materia de Vasconia" de la que se nutren sus obras, sus antecedentes mitológicos como el Tubalismo, el Vasco-cantabrismo, o el Vasco-iberismo, y sus consecuencias.


ÍNDICE

Prólogo

Introducción

I. Sujeto colectivo y visión del mundo: la sociedad tradicional vasca y los fueros

II. Grupo privilegiado e ideología: el movimiento fuerista

III. La literatura fuerista

IV. Chaho, el precursor

V. La generación isabelina

VI. La generación de la Restauración

VII Nacionalismo vasco y literatura fuerista: el legendismo en la obra de Sabino Arana Goiri

VIII. El fin de siglo

Apéndice: Cantares apócrifos vascos del siglo XIX

Bibliografía

Índice onomástico

Índice de personajes de ficción, legendarios, etc.

Índice de obras

Índice de publicaciones periódicas

Agradecimientos

25/04/2021

Pedro López de Ayala


Canciller real y cronista del Reino de Castilla, una de las personalidades más destacadas de la política y las letras del siglo XIV

PEDRO LÓPEZ DE AYALA

Pedro López de Ayala era natural de Vitoria, Álava, donde nació en 1359.

En 1359, siendo capitán de la flota castellana, participó en el saqueo de los puertos de Valencia y Cataluña. También se vio envuelto en la guerra civil entre Enrique de Trastámara y Pedro I el Cruel, siendo partidario del segundo hasta que huyó a Francia y poniéndose partidario del Trastámara. Uno de sus servicios fue su participación en la batalla de Nájera de 1367 contra el Príncipe Negro, Juan de Avís.

López de Ayala, que no era partidario de una guerra de Castilla contra los portugueses, se esforzó por disuadir de ello al rey, pero no rehuyó la lucha cuando se produjo, empuñando el estandarte de la Orden de la Banda, a raíz de la cual fue hecho prisionero durante seis meses.

BATALLAS DE NÁJERA Y ALJUBARROTA

En 1375, fue nombrado alcalde mayor de Vitoria y, al año siguiente, de Toledo. Su padre murió ese mismo año, momento en el que Pedro se convertía en señor de Ayala. Fue miembro del Consejo de Castilla y embajador en Aragón y en Francia.

Ya al servicio del siguiente rey, Juan I, luchó en la batalla de Aljubarrota (1385), en la que los portugueses infligieron una severa derrota a las tropas castellanas. Pedro fue hecho prisionero durante un año, estuvo encerrado en una jaula de hierro hasta que el propio rey de Castilla pagó su elevado rescate.

En las Cortes reunidas en Guadalajara en 1390 se opuso al proyecto del rey de desmembrar su reino entre él y su hijo don Enrique. Ese mismo año Pedro pasó a ser miembro del Consejo de Regencia de la minoría de edad de Enrique III.

En 1398, a sus 66 años de edad fue nombrado canciller mayor del Reino de Castilla. Ejerció tan alto cargo hasta su muerte en 1407, en Calahorra.

PEDRO LÓPEZ DE AYALA

Como literato su gran aportación a las letras castellanas fue el Rimado de Palacio, de contenido religioso, moralista y satírico. Son unos 8.200 versos escritos, entre 1385 y 1403, en su mayor parte en cuaderna vía y donde pasó revista a la sociedad de su tiempo describiendo con ironía a sus contemporáneos de la jerarquía civil y religiosa:
"Si estos son ministros, sonlo de Satanás
ca nunca buenas obras tú fazer les verás"

Atacó sus hipócritas valores políticos, sociales y morales, y mezclando cuadros realistas y disquisiciones moralizantes. Tampoco salen muy bien parados los judíos. Se quejó amargamente de cómo se acumulan los impuestos sobre los pobres pecheros y cómo ello provoca una gran crisis demográfica.

El Rimado de Palacio es en realidad una mezcla heterogénea de diversos materiales poéticos a los que su autor ha dado cierta unidad con estrofas de transición de unos temas a otros.

HISTORIA DE LOS REYES DE CASTILLA

Escribió las crónicas de los reinados castellanos de Pedro I, Enrique II y Juan I de Castilla, y una que quedó incompleta del reinado de Enrique III de Castilla, recogidas todas bajo el título de Historia de los reyes de Castilla. Entre otros muchos acontecimientos, relató los frecuentes enfrentamientos de la Marina castellana contra ingleses y otros enemigos por la hegemonía en el Atlántico. En esta obra se mostró como un historiador de bastante mayor rigor que sus contemporáneos ya que sólo le preocupan los hechos y las circunstancias que los rodean, ignorando las escenas pintorescas y las pompas caballerescas típicas de la época. Vivaz en los retratos, logró desterrar por siempre la sequedad de los viejos cronicones.

La instrucción del canciller Ayala era muy extensa para lo que se acostumbraba en la época. Aparte de la Biblia, conocía la obra de Tito Livio, Valerio Máximo, San Agustín, Boecio, San Gregorio, San Isidoro, Egidio Romano, Vegecio, Boccaccio y alguna de las versiones de la Estoria de España de Alfonso X el Sabio. Conocía además las colecciones jurídicas de su tiempo, como Juan Andrés, Giovanni Andrea, el Decreto de Graciano, etc.. Tradujo las obras de muchos de estos autores.

lópez ayala sepulcro palacio jequena
SEPULCRO DE PEDRO LÓPEZ DE AYALA