De Vitoria a Lapuebla de Arganzón


Levantada sobre la pequeña aldea de Gasteiz, Vitoria-Gasteiz recibió el Fuero de Sancho el Sabio en el año 1181. Durante dos siglos perteneció al reino de Navarra, hasta que fue conquistada en los primeros días de enero del año 1200 por Alfonso VIII, que ensanchó la ciudad con las calles Correría, Zapatería y Herrería. Más tarde Alfonso X la extendió aún más con las calles Cuchillería, Pintorería y Judería o Nueva. El rey Juan II le concedió el rango de ciudad.

Las rutas seguidas por los peregrinos que entraban en Vitoria-Gasteiz era sobre todo tres: la de Arkaia por la Venta de la Estrella, que penetraba en la ciudad por la calle Barreras (hoy Independencia); la de Elorriaga, atravesando la campa de Salburua y la de Arana; y por la actual avenida se Santiago en dirección a la Plaza de la Virgen Blanca.

Los templos que evocan la ruta jacobea en Vitoria-Gasteiz son muchos: la Capilla del Cristo de San Idelfonso, la Capilla de Santiago de la Colegiata, hoy Parroquia de Santa María, la iglesia de San Pedro Apóstol, la Iglesia de San Miguel o la Ermita de San Martín de Avendaño. También existían albergues y hospitales para los peregrinos, algunos de los cuales cuentan con leyendas.

El Hospital de Santa María del Cabello fue fundado por Fernán Pérez de Ayala. El edificio ardió en 1507, aunque se conserva su portada de estilo plateresco adosada al antiguo seminario de la catedral.

CATEDRAL DE VITORIA

Vitoria-Gasteiz gozó de un importante renacimiento en el siglo XVI; son los tiempos de gloria de la ciudad artesanal y mercantil. Aquí se asentaron mercaderes, banqueros y armadores. Algunos de los edificios más notables se levantaron entre los siglos XVI-XVIII. En 1807 las tropas de Napoleón invadieron la ciudad, permaneciendo hasta 1813 cuando fueron expulsadas por el ejército anglo-español al mando de Wellington y el general Álava, héroe de la ciudad, esculpida su figura ecuestre en la Plaza de la Virgen Blanca.

Durante las Guerras Carlistas, la ciudad fue conquistada por las tropas del pretendiente don Carlos, pero la victoria fue efímera: los liberales volvieron mes y medio después. La mayor parte de los edificios más importantes se encuentran en el Casco Antiguo: la Catedral de Santa María, con sus hermosas tres portadas. El Portalón (s. XV) edificio en madera y ladrillo por donde entraban los caballos y carruajes y que hoy es un restaurante. El Museo de Arqueología, el Palacio de Escoriaza-Esquivel, con su bella portada plateresca. La torre de Ochanda, la Casa del Cordón, con su gran cordón franciscano y su escudo de los Reyes Católicos.

Y el palacio de Bendaña y los Arquillos y la plaza Nueva construida por el arquitecto vitoriano Antonio de Olaguibel. El paseo de la Seda, el parque de La Florida, trazado en el año 1820 y verdadero pulmón de la ciudad.

Vitoria ofrece una variedad de museos: el Arqueológico de Álava, el de Bellas Artes que contiene también el "Fournier" de naipes, el de Heráldica Alavesa, el de Armería o el de Ciencias Naturales. Las propias calles y plazas de la ciudad conforman un auténtico museo vivo, pleno de edificios y obras de arte de todas las épocas y estilos.

PLAZA DE LA VIRGEN BLANCA

A varios kilómetros de Vitoria y paralelo al camino, en las localidades de Trespuentes y Villodas se presentan las excavaciones arqueológicas realizadas sobre el yacimiento de Iruña, denominadas "Oppidum " romano, formaron una auténtica fortaleza del Imperio Romano.

Los caminos que habían llegado desde Salvatierra o Galarreta a Vitoria a través de la Llanada continúan por Ariñez, Lapuebla de Arganzón y Armiñón. Tras dejar atrás Vitoria por la salida del Prado, los peregrinos llegaban a Armentia, encrucijada del Camino Romano y el de San Adrián, el llamado Camino Real de Vitoria a Lapuebla.

Armentia, a la que hoy se llega desde Vitoria por el paseo de Cervantes y la avenida de San Prudencio, fue una aldea romana que a partir del siglo XI se convirtió en sede del Obispado de Calahorra. En el siglo XII se edificó el templo de san Andrés, hoy de san Prudencio, reformado en el XVIII, uno de los más hermosos edificios del romano jacobeo en Euskadi. En el atrio son dignos de admiración dos tímpanos: el del Cordero y el de los Apóstoles, donde se presentan numerosas esculturas y relieves ordenados en temáticas habituales en las iglesias de peregrinación. En el interior se halla la imagen de san Prudencio, patrono de Álava y nativo de Armentia según la tradición.

Tras Armentia, Gomecha conserva el recuerdo de la ruta Jacobea en el topónimo "Santiago", referido al lugar donde se encontraba una ermita ya desaparecida, a la vera del camino que conduce a Zuazo. Las cercanas cumbres de Zaldiaran tuvieron un valor estratégico en numerosas batallas.

Desde Gomecha un viejo camino conduce a Subijana de Alava sin pasar por Ariñez ni por Zumelzu, con las alturas de Esquivel a la izquierda del camino y con el Zaldiaran recortado al fondo, antes de llegar a Subijana. Desde aquí un camino conducía a Lapuebla, descendiendo por los caminos del monte san Miguel, la Tejera, o por el de los Castillos y los Corrales, sin cruzar la hoz de Arganzón. Gomecha, Subijana y Lapuebla forman así un ruta directa desde el centro de la Llanada hasta el bajo Zadorra, importante en la Edad Media antes de que pudiera accederse a Lapuebla por las Conchas de Arganzón.


También desde Gomecha el camino llegaba a Ariñez, escenario de una singular batalla entre las tropas de Pedro I de Castilla y su hermano Enrique de Trastámara en la que se enfrentaron ambos con sus respectivos aliados, ingleses y franceses. La caballería de Enrique decidió la batalla a su favor, y fue tal la dimensión de la victoria que perduró en el lugar durante algún tiempo el topónimo de "Inglesmendi", que en euskera significa monte de los ingleses, tal y como aparece en los documentos a partir del siglo XVI. La advocación de su iglesia a san Julián y a santa Basilisa, santos de gran veneración desde la Alta Edad Media de noticia de la antigüedad de la localidad.

Desde Gomecha y Ariñez podía llegarse a Lapuebla de Arganzón por caminos distintos. El camino de Las Conchas llegaba desde Ariñez a la venta de Zaballa y entraba en la hoz de Arganzón para llegar a Lapuebla por el curso del Zadorra. Uno de los caminos subía a Subijana y llegaba a Lapuebla por la falda del castillo de Arganzón.

Tras atravesar Las Conchas de Arganzón, el paisaje cambia: los peregrinos hablan en su crónicas del verdor del boj y del aroma del tomillo. A la derecha del camino se encontraba un convento franciscano desde donde se veían las murallas de Lapuebla de Arganzón, a la que se entraba por la puerta norte de la fortaleza.

Lapuebla de Arganzón, que logró su "fuero de villazgo" en 1991, tuvo una gran importancia estratégica y fue una encrucijada de caminos. La villa amurallada se eleva por el costado Oeste sobre el cauce del Zadorra, que servía de foso para eses flanco. Lapuebla de Araganzón tiene forma de nave con la popa hacia en norte. Se organiza a ambos lados del vial trazado por la calles de la Concepción y Santiago, que unían las puertas norte y sur de la villa. Dos ejes menores cortan la línea: las Travesías de la Iglesia y del Río y la Travesía del Molino.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es una de las más bellas muestras del gótico alavés, que cuenta con obras de arte entre las que destacan su retablo plateresco en el altar mayor, su elegante portada, el coro y el sepulcro de los Gordejuelas. Resulta curioso comprobar como los contrafuertes del templo arrancan de las paredes de las casas contiguas en la llamada travesía de la Iglesia. A la salida de la iglesia, en el punto donde se cruzan la calle de la Concepción y la travesía de la Iglesia se encuentra un notable edificio y cerca de la entrada de la plaza aún quedan restos de otra vivienda del siglo XVI.

Entre los edificios civiles destaca el palacio de Gordejuela, en el número 4 de la calle de Santiago. La fachada está decorada con un gran alfiz, así como las efigies de los fundadores y un escudo de armas. Los bustos de los antiguos señores, tal vez Rodrigo de Gordejuela y María de Zamudio, poseen una intensa expresión en los rostros.

Fuera ya de la villa, se encuentran el puente y el hospital. El hospital ha conservado su vigencia hasta el año 1950, a cargo de, alcalde y el cura del pueblo, y en cuanto al puente fue un lugar de paso imprescindible para comunicar Lapuebla de Arganzón con las tierras de la Ribera.

A partir de esta villa, los hitos del camino serán Burgueta, Estavillo y Armiñón, citados en las crónicas de los peregrinos. Hasta hace poco tiempo existió la Venta de Burgueta, desde la cual el Camino Real llegaba directamente a Armiñón o hacia Estavillo. En este último pueblo, se sitúa la iglesia parroquial de san Martín y sus calles incluyen viviendas de piedra con notables elementos decorativos.

A la salida del pueblo los viajeros se dividían en dos direcciones: hacia Burgos por Miranda de Ebro y hacia La Rioja por Haro.

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