sábado, 9 de enero de 2016

Poesía de la batalla de Beotibar

Hasta el siglo XIX hubo cuadros representando la batalla de Beotibar en la iglesia de Santa María en Tolosa. Varios cantares en euskara y algunos poemas castellanos tienen este suceso por tema.

En el Poema de Alfonso XI, de Rodrigo Yáñez, se describe la batalla con todo lujo de fantasías y exageraciones. Una de sus estrofas habla de la entrada de los navarros:
"En aquesto acordaron
Navarros e su companna,
con muy gran poder entraron
por tierras de la montanna".

Y el desenlace con la victoria:
"Aquesta los dexemo
que lepuscanos vençieron,
e los fechos declaremos
que después contesçieron".

El poeta Yáñez vivió en la primera mitad del siglo XIV y algunos le identifican con Rodrigo Yáyez de Logroño.

En el siglo XVI, el cronista Esteban de Garibay daba noticia de la batalla en su Compendio historial de las Crónicas, escrito en 1571, y la ilustra con dos baladas épicas, que, en teoría, habrían sido compuestas en fechas inmediatamente posteriores a los hechos narrados. El primero comienza en castellano:

De Amasa sale Gil López
de Oñaz y de Larrea
al encuentro de franceses
para lidiar en pelea.

El otro consiste en el inicio de una balada eusquérica:

"Mila urte ygarota
ura vere videan.
guipuzkoarroc sartu dira
Gaztelu-co echean,
nafarroquin batu dira
Beotibarre pelean..."

(Pasados mil años
el agua sigue su curso,
los guipuzcoanos han entrado
en la casa del castillo;
se han unido con los navarros
en la batalla de Beotibar...)

Para Michelena este canto habría sido compuesto en fecha mucho más reciente que la batalla. Una de las razones sería el vocablo gipuzkoar, inaceptable por razones de principio y en cambio muy usual en tiempos de Zaldibia, Garibay e Isasti.

A propósito de este segundo fragmento de Garibay, el erudito Gonzalo Argote de Molina en su Discurso sobre la poesía castellana, escrito en 1575, observó que se trataba de un romance de características similares a los castellanos. Su traducción literal sería:

Pasados mil años,
las aguas en su camino.
Los guipuzcoanos han entrado
en la casa del castillo.
Se han juntado con los navarros
en Beotibar en la pelea.

Los dos primeros versos constituyen la versión vasca de un refrán castellano muy conocido: "Al cabo de mil años, vuelven las aguas por su cubil". Pero lo interesante es la interpretación que ofreció Garibay de los versos tercero y cuarto. El cronista sostiene que estos significan que los guipuzcoanos han vuelto a ser castellano. Los navarros representaban al enemigo ancestral frente al que los antepasados de Garibay habían defendido su condición castellana. De fraternidad vascona no había ni el menor rastro.

LITOGRAFÍA DE LA BORDON DANTZA EN EL ALARDE DE BEOTIBAR


Claudio de Otaegui, guipuzcoano de Cegama del siglo XIX, fue organista y maestro de escuela en Fuenterrabía, además fue poeta. Escribió una sentida composición acerca de esta gesta medieval de sus paisanos llamada Beotibarco celhayac, cuyos primeros versos son:

¡Beoticarco celhayac, atzo ilun ta gaur alaiac!
¡Beotibarco arcaitzetan, etsaiac oñetan!
(Campos de Beotibar, ayer oscuros y hoy alegres!
¡En las peñas de Beotibar, los enemigos a nuestros pies!)

En todo el resto del poema se menciona dos veces más a los enemigos:

 ¿Nora zoaz, Oñaz jauna, etsaiarengana?
Elur maluta asco dira, ugariago etsaiac.
(¿Dónde vas, señor Oñaz, hacia el enemigo?
Los copos de nieve son muchos, más abundantes los enemigos.)


En pleno auge del Fuerismo del siglo XIX, Claudio de Otaegui decidió cambiar el nombre dado a los enemigos de los guipuzcoanos, ya que los navarros eran hermanos vascos, opuestos, como ellos, al centralismo del Estado liberal. Y recurrió al término genérico etsaiac, "los enemigos", que lo mismo podía referirse a los navarros que a cualquier otra población: un enemigo indeterminado.

El nacionalismo vasco ha tratado de manipular este hecho de armas entre guipuzcoanos y navarros. Un ejemplo muy significativo es el de Benito Lertxundi, uno de los impulsores del movimiento de la canción protesta en eusquera de los años 60 del siglo XX. El cantante guipuzcoano introdujo una modificación importante, allí donde Otaegui puso etsaiac, Lertxundi puso frantses jendea "la gente francesa", para que ahora el público sepa contra quiénes lucharon los guipuzcoanos en Beotibar: contra los franceses. La versión de Lertxundi es una verdad a medias porque el público nacionalista infiere que los franceses de los que habla la canción son el Estado francés que oprime a los vascos del norte del Pirineo, es decir, a los navarro-franceses. Es una interpretación incorrecta ya que, en la época de Garibay, franceses era una forma habitual de designar a los navarros en Guipúzcoa y en toda Castilla desde la entronización de la dinastía de Champaña en el Reino de Navarra, en 1234.