viernes, 24 de julio de 2015

Spanverjavigin: la matanza de los españoles

La llamada Matanza de los españoles (en islandés, Spánverjavígin) fue un asesinato colectivo ocurrido en Islandia en el siglo XVII. Unos balleneros vascos llegaron en una expedición de caza hasta Islandia en 1615 y allí fueron asesinados tras conflictos con la población local de la región de Vestfirðir.

 

En la primera mitad del siglo XVI, los pescadores vascos desarrollaron la primera industria ballenera a gran escala del mundo en Terranova. El centro de esta industria eran diez puertos de la costa meridional de la península del Labrador. Durante la etapa de apogeo, en las décadas de 1550 a 1570, la flota estaba formada por una treintena de barcos, tripulados por más de dos mil hombres, que capturaban unas cuatrocientas ballenas cada año. A principios del siglo XVII, la captura de ballenas por parte de marineros vascos se extendió hasta Islandia.

El año 1615, fue difícil en Islandia a causa de que las costas permanecieron congeladas hasta el final del verano y se produjeron considerables pérdidas de ganado. A mediados del verano tres buques balleneros vascos llegaron a Reykjarfjörður, en Vestfirðir. Los islandeses y los vascos tenían un acuerdo mutuo por el que ambos se beneficiarían de la empresa. Cuando los barcos estuvieron listos para zarpar a finales de septiembre, se levantó un terrible vendaval y los barcos fueron empujados hasta las rocas, donde quedaron destrozados.

La mayor parte de la tripulación, unos ochenta, sobrevivió. Los capitanes Pedro de Aguirre y Esteban de Tellaria pasaron el invierno en Vatneyri (Patreksfjörður) y al año siguiente se marcharon a casa. La tripulación de Martín de Villafranca se dividió en dos grupos: uno se dirigió a Ísafjarðardjúp y el otro a Bolungarvík y después a Þingeyri. El 17 de octubre Martín de Villafranca y los otros diecisiete miembros de su grupo fueron asesinados en Æðey y Sandeyri, en Ísafjarðardjúp.

Estas decisiones fueron instigadas por el magistrado Ari Magnússon de Ögur en octubre de 1615 y enero de 1616. Los vascos fueron considerados criminales por sus fechorías después de que sus barcos naufragaran y, según el libro de legislación islandesa de 1281, se decidió que la única opción correcta era ejecutar a tantos como fuera posible. En total, 32 vascos resultaron asesinados.



Jón Guðmundsson el Docto escribió un relato crítico con los hechos, condenando la decisión del magistrado local de ordenar los asesinatos en su obra Sönn frásaga af spanskra manna skipbrotum og slagi (Un relato verdadero de los naufragios y luchas de los españoles). Jón afirma que fueron asesinados injustamente: deseando no tomar parte en los ataques, huyó a Snæfellsnes en el sur.

domingo, 19 de julio de 2015

Luchas en las Encartaciones de García de Salazar


El escritor y banderizo Lope García de Salazar fue protagonista en las luchas de banderizos. Aliado al bando de los Oñacinos, sufrió enfrentamientos con los Velasco, del bando Gaboino, en la lucha por el control de varias zonas de la merindad de las Encartaciones del Señorío de Vizcaya.

Los Salazar controlaban un mayorazgo que abarcaba gran parte de la Merindad menor de Las Encartaciones, exceptuando los valles de Galdames y Salcedo, con pretensiones hacia las villas de Castro Urdiales y Baracaldo.

Lope García de Salazar reunió en 1445 a 1600 hombres de Baracaldo, Somorrostro, Galdames, Sopuerta, Güeñes, Carranza, Gordejuela, Lezama y Portugalete para imponer su poder ante los Amoroses, Marroquines y Castillo, de Castro Urdiales, ya que, no aceptaban su poderío en dicha villa.

Al año siguiente Lope García de Salazar acudió en ayuda de Pedro Fernández de Murga contra los Velasco de Mena, Plaza de Valmaseda, Marroquines de Castro y Samano, Guriezo e Ibarguxen, Salcedo, Arteaga de Sodupe y la Cuadra, estando Marroquines y Velascos protegidos por la gente del Conde de Haro. En el enfrentamiento consiguió cien prisioneros y armas de 200 hombres.

En 1448, volvían a enfrentarse los partidarios de Salazar y los de Velasco con todo el salvajismo habitual. En esta ocasión, acudieron a favor de los Velasco sus aliados gamboínos Pedro de Avendaño, Vélez de Guevara, Martin Ruiz de Arteaga y Martin Ruiz de Gamboa, y a favor de Salazar los de Butrón. Ante la magnitud de las concentraciones, el rey envió a Antón Gómez de Ulloa, alcalde de la Corte, que con buenos criterios diplomáticos estableció una tregua de 90 días.

Durante esa época, los Ayala fueron otros de los enemigos potenciales de los Salazar que, en plena expansión por las tierras alavesas y guipuzcoanas, se enfrentaron con los Salazar por el control de Baracaldo y el valle de Sámano. Hubo otras familias de la zona, como lo eran los Avellaneda.

PARTES DEL SEÑORÍO DE VIZCAYA:
ENCARTACIONES, TIERRA LLANA Y DURANGUESADO

En Vizcaya fueron jefes, del Bando Oñacino, el Señor de la Casa de Mújica, y del Gamboíno el de la Casa de Urquizu de Abendaño.

Entre los banderizos más influyentes, más inquietos o que más figuraron en esta descomunal reyerta, que duró como dos siglos, figuraron:
Pedro de Abendaño, Juan Alonso de Mújica, Rodrigo Adán de Yarza, Ochoa de Salazar, Juan de Ibarguen, Martín Ochoa de Lavieno, Martín Ruiz de Arteaga, Sancho Ortiz de Marroquin;
Diego Sánchez de Basurto, que con otros tres fue empozado en Bilbao en 1468;
Fernando de Zaldibar, muerto por los de Durango en 1468;
Juan de Abendaño, a quien mató D. Tello en Bilbao en 1356, después de una pista o corrida de jabalíes dada en la plaza, y en la que Abendaño supo montar y refrenar un caballo que don Tello no podía gobernar;
Fortún Sanchez de Zamudio, célebre banderizo que tomó parte en grandes peleas y escaramuzas;
Ochoa de Butron y su hijo, muertos en 1452 en Altamira por Sanchez de Zamudio;
Gómez González de Butron, muerto en una pelea en Mondragón en 1448;
Gonzáles Gómez de Butron, que pereció en 1435 en la refriega de la Villa de San Vicente;
Tristán de Leguizamón, muerto en Bilbao en 1446 de un saetazo en el pecho, por Martín de Vasozabal, que por esta causa fue muerto y despedazado en 1447;
Martín Ochoa de Martiartu, que murió en 1444 en Santa Marina de Ganguren, en una pelea de los Abendaño con Gómez González de Butron;
Martín Sanches de Arbolancha; Martín Sánchez de Anuncibay, a quien mataron en Mondragón en 1442;
Pedro Ortiz de Arancibia, muerto en una pelea en 1443;
Lope García de Salazar, el viejo, que después de mediar en multitud de combates, murió a los cien años de edad en el cerco de Algeciras;
Juan López de San Pelayo, terrible banderizo de las Encartaciones, miserable y traidoramente empozado en Villasana;
Iñigo Ortiz de Salcedo, muerto en las Juntas de Abellaneda, hallándose presente el corregidor Gonzalo Moro, que reunió la Junta para que le ayudasen a sufragar los gastos de su doctorado en Zaragoza;
etc.


CALLE DE LOPE GARCÍA DE SALAZAR EN BILBAO

sábado, 18 de julio de 2015

Linaje de Isasi de Eibar

El linaje nobiliario de los Isasi tiene su origen en Eibar donde levantaron su casa-torre, morada que fué en mucho tiempo de dos hijos de Felipe IV, y que ha recibido las visitas de reyes y reinas de España: Isabel II en 1865, Doña María Cristina en 1887 y 1908, y Don Alfonso XIII en 1905.

Este linaje ha aportado varios hijos ilustres, honra de nuestra nación:

Diego Antonio lsasi fue maestre de campo en 1634 y coronel de los Tercios de Guipúzcoa que fueron a la frontera y penetraron después en Urruña y San Juan de Luz. Siguió también al frente de las fuerzas guipuzcoanas, durante la invasión francesa de 1638. Fue caballero de la orden de Calatrava, comendador de las casas de Placencia, gentil-hombre de la cámara del rey y del infante, y del consejo de guerra.

Domingo Tomás lsasi fue capitán de los Reales Tercios de Infantería en Flandes en 1667, más tarde ejerció el cargo de maestre de campo de la Real Caballería en Flandes. Fue nombrado coronel de los Tercios guipuzcoanos en 1681, cuando Francia amenazaba con invadir España por los Pirinéos. Murió en 1703.

Francisco lsasi fue miembro de la Compañía de Jesús. Su patriotismo y sus grandes conocimientos en las artes matemáticas, hicieron que el año 1638, cuando el francés cercó la plaza de Fuenterrabía, penetrara este patriota en la ciudad, dispuesto a arrostrar todos los peligros que son consiguientes a un sitio de guerra, y a poner al servicio de España las aptitudes extraordinarias que poseía para el arte de edificar y construir. De acuerdo con el gobernador de la plaza dirigió varias obras de defensa, y permaneció firme en su puesto sin que las balas enemigas le arredraran. Los de Fuenterrabía, para conmemorar la victoria obtenida entonces contra el francés, acordaron celebrar anualmente el día 8 de Septiembre una función religiosa en honor y alabanza de la Virgen de Guadalupe, y el padre Isasi fue el primer predicador que tomó parte en esta función. Dirigió también otras obras militares y en 1646 trazó los planos de las capillas y torre de la parroquia de su pueblo.


Pedro lsasi y Barrena fue marino que sirvió con su galeón durante muchos años en la Carrera de las Indias y cayó dos veces prisionero en manos de Franck Drake.




El linaje de los Isasi fue emparentado con otras casas nobiliarias como los poderosos Idiáquez o los Iñarra, proporcionando más hijos ilustres de Eibar.


Antonio Isasi Idiáquez comenzó su carrera militar en 1603 en las galeras de Nápoles y llegó a capitán en 1616. En1 1621, en la escuadra que Guipúzcoa construyó para el servicio real. Isasi hizo las veces de general, y en la armada que el mismo año salió para el Brasil a las órdenes de Toledo, figuró la Escuadra de Guipúzcoa, compuesta de cinco navíos, con su almirante Isasi. El año 1625 envió Guipúzcoa ocho galeones a Lisboa con Isasi y en 1639 se le nombra gobernador general de las galeras, y en 1647 figura como general de la flota del Nueva España. Era de la Orden de Alcántara y de los Consejos Supremos de Guerra y Marina. Debió morir en 1662.

Juan lsasi ldiáquez. Nació el 29 de Junio de 1581. A pesar de su alta jerarquía, no se desdeñó en desempeñar el cargo de teniente alcalde en 1603 y el de alcalde en 1604 y 1614. En Junio de 1630, se le hizo entrega del infante Francisco Fernando, hijo de Felipe IV, que falleció en 1634. El mismo año se le encomendó la educación y cuidado del príncipe Baltasar Carlos.

Siguiendo la costumbre que todos los hijos preclaros de Guipúzcoa guardaban con ella cuando ocupaban altos puestos, Juan Isasi solía enviar noticias a la representación provincial del estado y adelantos del príncipe. Abrazó, después de viudo, la carreta eclesiástica y fue arcediano de Guadalajara, dignidad y canónigo de Toledo en 1636, y se dice que murió electo cardenal de Roma, aunque no consta.


José Idiáquez lsasi fue gobernador de la provincia de Conchucos en el Perú y gobernador de las Indias, gentil-hombre real y caballero de la Orden de Calatrava.

Alonso Idiáquez fue superintendente general de fábricas y galeones en la primera mitad del siglo XVII.


Francisco Fernando de lñarra Atodo e Isasi, nacido en 1633, siendo padrino el infante Francisco Fernando, llegó a ser gentil-hombre de Felipe IV, coronel de la provincia de Guipúzcoa, diputado de la misma en 1660, de la Orden de Santiago.

Martín Iñarra Isasi fue secretario de Felipe IV y de la cámara del infante cardenal, de la orden de Santiago.

Pedro López de lñarra Isasi fue arcediano de Guadalajara, canónigo en 1551, tesorero, chantre y abad de Santa Leocadia en la iglesia de Toledo. Regalo suyo es la magnífica colección de doce libros de canto con hojas de pergamino, reproducción de otra de la iglesia de Toledo, que aún se conserva en la parroquia de Eibar.

PALACIO DE MARKESKUA, CASA TORRE DE ISASI EN EIBAR

viernes, 17 de julio de 2015

Homenaje de Duncan Dhu a la pesca ballenera

Entre salitre y sudor, un homenaje del duo donostiarra Duncan Dhu a la pesca ballenera




LA BALLENA BLANCA

LA TXALUPA VASCA

EL BALLENERO SAN JUAN


jueves, 16 de julio de 2015

Exposición en el Museo Naval de Madrid: Blas de Lezo, el heroe olvidado

El Museo Naval de Madrid ha sido el escenario de la inauguración de la exposición-homenaje "Blas de Lezo, el valor de Mediohombre", que el Ministerio de Defensa ha organizado en recuerdo de uno de los héroes más olvidados de la historia de España, un marino que no conoció la derrota en batalla bélica alguna en los más de 37 años de servicio activo en la Armada, y al que esta rama de las Fuerzas Armadas ha reconocido permanentemente teniendo siempre en activo un buque con su nombre.





El máximo responsable del departamento, Pedro Morenés, aseguró que "es importante que entendamos el significado de Blas de Lezo. Un ejemplo de vida en el que una persona se superpone a todas las adversidades y hace un gran servicio a España. Un patriota que lo da todo por España. Nos debe servir a todos de referente en un momento en el que faltan referentes. Un ejemplo de defensa de los intereses de España allí donde estén, lo mismo que se debe hacer hoy en día".








Estructurada en siete módulos, la exposición se adentra en la figura del teniente general de la Armado enmarcando su trayectoria en el contexto de la primera mitad del siglo XVIII: la llegada de la monarquía borbónica, la guerra de Sucesión y las consecuencias del Tratado de Utrech -del que se cumplen ahora 300 años-, la defensa de los territorios ultramarinos y el fortalecimiento de la construcción naval española.

REPRODUCCIÓN DEL UNIFORME DE TENIENTE GENERAL BLAS DE LEZO

ESCUDO DE ARMAS TALLADO EN MADERA, MUSEO SAN TELMO DE SAN SEBASTIÁN

RETRATO DE BLAS DE LEZO
MUSEO NAVAL DE MADRID


La muestra reúne 80 piezas procedentes del Patrimonio de la Armada, de 10 museos, archivos e instituciones españolas, además de un museo colombiano y dos colecciones particulares. Se exponen en España por primera vez dos retratos de gran valor iconográfico: el de Sebastián de Eslava, perteneciente al Museo de Arte Colonial de Bogotá (Colombia), y el del propio Blas de Lezo, de la colección particular de la Condesa de Revilla-Gigedo.


RETRATO DEL REY FELIPE V, POR JEAN RANC (1723),
OLEO SOBRE LIENZO, MUSEO NACIONAL DEL PRADO

RETRATO DEL MINISTRO JOSÉ PATIÑO Y ROSALES, POR RAFAEL TEGEO (1828),
COPIA DEL ORIGINAL DE JEAN RANC, ÓLEO SOBRE LIENZO

RETRATO AL VIRREY SEBASTIÁN DE ESLABA, POR JOAQUÍN GUTIÉRREZ
OLEO SOBRE TELA, COLECCIÓN MUSEO COLONIAL DE COLOMBIA

RETRATO DEL AMIRANTE SIR EDWARD VERNON, POR CHARLES PHILIPS


La exposición se completa con gráficas, mapas explicativos y un audiovisual, proyectado en diversos puntos del recorrido, que muestra por primera vez la arquitectura militar de Cartagena de Indias con la orografía y la flora existente en su bahía en el siglo XVIII, elementos clave para comprender el desenlace del combate. Más de dos años de trabajo han permitido también reconstruir virtualmente sus alrededores y las fortalezas, fuertes, baterías costeras y castillos que convirtieron a la ciudad en un modelo de ingeniería militar.


DEFENSA DE CARTAGENA DE INDIAS POR D. BLAS DE LEZO,
POR LUÍS SÁNCHEZ DE GORDILLO (1741), ÓLEO SOBRE LIENZO

EXVOTO DEDICADO A LA VIRGEN POR LA VISTORIA DE CARTAGENA DE INDIAS,
ANÓNIMO (1749), ÓLEO SOBRE LIENZO

RECONQUISTA DE ORÁN.
DESEMBARCO DE LAS TROPAS EN UN LUGAR LLAMADO LAS AGUADAS,
POR MANUEL CALDERÓN (1994), COPIA DEL ORIGINAL DE DOMÉNICO MARIA SANI, ÓLEO SOBRE LIENZO

COMBATE DE UNA FRAGATA ESPAÑOLA CONTRA EL NAVÍO INGLÉS STANHOPE,
POR ÁNGEL MARÍA CORTINELLI SÁNCHEZ, ÓLEO SOBRE LIENZO


Para la muestra, se han utilizado también fuentes documentales originales, algunas inéditas, consultadas en cuatro de los principales archivos españoles -Archivo General de las Indias, Archivo Histórico Nacional, Archivo General de Simancas y Archivo del Museo Naval-, así como en el Archivo General de Colombia. Entre los documentos, destacan dos nunca exhibidos hasta ahora: un manuscrito de la Biblioteca del Museo Naval fechado en 1733, de gran importancia para conocer la construcción naval en la época de Blas de Lezo, y el diario autógrafo del teniente general en el que relata la defensa de Cartagena de Indias.



1- GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA





2- REAL ARMADA ILUSTRADA


PLANO Y PROYECTO DEL ARSENAL DE CARTAGENA DE INDIAS (1719)

PROSPECCIONES DE LAS MEDIDAS MAS ESSEMPCIALES... PARA LA FABRICA DE NAVÍOS Y FRAGATAS DE GUERRA (1720), POR ANTONIO GAZTAÑETA


3- ETAPAS DE SERVICIO MILITAR DE BLAS DE LEZO (1712-1741)





4- POLÍTICA INTERNACIONAL DE FELIPE V






5- BATALLA DE CARTAGENA DE INDIAS





PLANOS DE CARTAGENA DE INDIAS (1739)
ESTAMPAS CALCOGRÁFICAS ILUMINADAS Y MANUSCRITAS A PLUMA






6- MEMORÍAS DE BLAS DE LEZO





lunes, 13 de julio de 2015

Casa de los Alcega


Del clan familiar de los Alcega formaron parte muchos miembros de gran renombre. Su originario solar estaba ubicado en Hernani, según las crónicas del historiador Lope Martínez de Isasti. Su miembro más ilustre fue Martín Alcega, hijo de Martín Pérez de Alcega, uno de los caballeros principales de Guipúzcoa a mediados del siglo XII.

Hubo otro Martín Alcega de Hernani, que tomó parte muy activa en las luchas de banderizos oñacinos y gamboínos, por la cual Enrique IV ordenó la demolición del antiguo palacio, anterior a la fundación incluso de la villa.

Fray Antonio de Alcega, fue contador mayor de la Real Hacienda en Yucatán a finales del siglo XVI. Era natural de Azpeitia. A la muerte de su esposa, se ordenó sacerdote de la orden de los franciscanos, repartiendo toda su hacienda entre los pobres. El rey Felipe III le nombró obispo de Venezuela el 21 de septiembre 1604, cargo que ocupó hasta su muerte en 1609. También fue obispo, pero ahora de Córdoba, Diego de Alcega, natural de Urrestilla, murió en 1562.



ESCUDO DE ARMAS DE ALCEGA

Pero la casa principal del linaje de los Alcega estuvo en Fuenterrabía. Una dinastía de generales y almirantes de flotas navales y mercantes. El más característico fue Juan de Alcega, general en la flota de la Carrera de las Indias. Su padre llegó a ocupar el rango de general en la Armada de Isabel la Católica. Estuvo casado con Catalina Alquiza, y muerto hacia el año 1573. De este matrimonio fueron hijos:

Juan, general de Marina y caballero de la Orden de Santiago, que destacó en la segunda mitad del siglo XVI en el campo de las matemáticas y por escribir el Libro de Geometría, Práctica y Traça.

Pedro, almirante en la carrera de las Indias y fallecido en 1600 en Sevilla a la edad de 35 años.


Diego fue almirante de la flota de las Indias, fallecido en la misma ciudad hacia 1584, cuando contaba 25 años de edad.


Cristóbal también murió en Sevilla por el año 1584, siendo canónigo de la catedral de aquella ciudad.

Domenja fue madre de quien sería arzobispo de Sevilla, Cristóbal de Rojas.

El nombre de Juan solía ser tradicional entre los primogénitos de esta saga de marineros, pasando de padres a hijos. De nuevo, otro Juan fue almirante por el gobernador Francisco Tello en las islas Filipinas y murió en la batalla de Manila el 4 de Octubre de 1603.

De esta familia son también fray Antonio de Alcega, que en 1604 era obispo en las Indias, y otros varios marinos y militares, y damas que casaron con personas de mucho relieve.


FUENTERRABÍA, POR MENCHU GAL

Pedro de Alcega Cruzat, natural de San Sebastián, estuvo durante cincuenta años, desde 1600 hasta 1650, sirviendo en armadas desplegadas del mar Caribe y el estrecho de Gibraltar, luchando contra los corsarios holandeses y berberiscos.

En 1632, fue enviado a Flandes, pasando un breve periodo sitiando plazas en un Tercio de Infantería. Volvió al mar y ascendió de soldado a cabo, alférez y sargento mayor y finalmente se le dio el mando de un galeón como Capitán de Mar y Guerra, primero de uno de la plata y luego en la flota atlántica.

Pero lo que hacía que su caso fuera inusual es que había llegado a ser un experto en navegación, hasta el punto de ofrecer al rey sus servicios como instructor para "para enseñar el arte de la navegación y pilotaje a quienes quieran aprenderlo". Así, aseguró a Felipe IV que en tres meses le proporcionaría más de cincuenta pilotos bien formados, evitando que la crónica escasez de pilotos obligase a poner los barcos de la Monarquía en manos de pilotos extranjeros contratados de dudosa lealtad. La Junta de Armadas apoyó la oferta y Felipe aceptó emplearlo, aunque no está claro si recibió alguna vez el título que solicitaba de Cosmógrafo y Piloto Mayor de Cantabria.

Decía que al ser vasco tenía la ventaja de poder comunicarse con los marineros vizcaínos y guipuzcoanos en su propia lengua, enseñándoles lecciones basadas demostraciones prácticas con los instrumentos de navegación que él mismo había diseñado. Existe una biografía de este marino donostiarra publicada por el historiador David Goodman.