16/01/2026

Batalla de Orbaizeta en 1794


La batalla de Orbaizeta tuvo lugar en el pirineo navarro entre el 15 y el 17 de octubre de 1794 durante la Guerra de la Convención francesa de 1793- 1795, entre la Monarquía española del rey Carlos IV y la República francesa. Esta contienda estuvo englobada a su vez en la Guerra de la Primera Coalición, formada por Gran Bretaña, Austria, Prusia, Nápoles y Cerdeña-Piamonte, en 1792, y España y Portugal, en 1793. Enfrentaba a la Convención francesa de los ideales revolucionarios contra las Monarquías defensoras de los tradicionales sistemas absolutistas.

Desde 1793, la frontera francesa con Navarra y Guipúzcoa se convirtió en escenario de acciones militares entre las tropas convencionales y españolas. Tras un buen inicio para las tropas españolas del general Ventura Caro que habían ocupado gran parte del territorio del País Vasco francés, en 1794 el Ejército de los convencionales reaccionó. En junio de aquel año, en la Batalla del Valle de Baztán, las fuerzas españolas fueron derrotadas por las del general Bon Adrien de Moncey en el norte de Navarra. En agosto, las capturas francesas se fueron sucediendo en Guipúzcoa: San Marcia, Irún, Fuenterrabía, San Sebastián, Tolosa, y casi la totalidad de la provincia fue tomada entrado septiembre.

El siguiente objetivo iba a ser la ciudad de Pamplona. Moncey reorganizó su ejército para que cada regimiento de infantería estuviera formado por dos batallones de operaciones en campaña y un tercero sirviese de guarnición. Las compañías de granaderos de cada batallón se reunieron para formar una reserva, y se fue preparando una columna de asedio en Bayona bajo la dirección de Armand Samuel de Marescot con la finalidad de asaltar la capital navarra.

EL GENERAL MONCEY EN LA BATALLA DE ORBAIZETA

Además, el ya potente Ejército francés de los Pirineos Occidentales fue reforzado por 15.000 efectivos procedentes de la sofocada Rebelión de Vendée, aunque al final fueron 3.000 infantes y 500 jinetes que llegaron a mediados de septiembre. En total, el Ejército de los republicanos estaba formado por 52.000 combatientes repartidos en 64 batallones de infantería, 4 regimientos de caballería, además de 640 dragones y húsares, y estos a su vez en 5 divisiones al mando de los generales: Henri F. Delaborde, Jean Mauco, Thomas-Alexandre Dumas, Charles de Frégeville y Jean Antoine Marbot. Los generales de brigada que comandaron las operaciones de ataque fueron Pierre Bories de Castelpers, Jean Daniel Pinet, Pierre Rouché, Antoine Digonet, Louis Hyacinthe Le Feron.

El Ejército español del frente occidental contaban con 13.000 efectivos al mando del teniente general de Pedro Téllez-Girón, duque de Osuna. Tenía por generales de división a Juan Manuel Cagigal, Antonio Filingieri, Frías y Joaquín José Ibáñez-Cuevas y Valero.

A mediados de octubre, Moncey comenzaba su operación de invasión a Navarra en un amplio frente desde el valle de Baztán y el puerto de Ibañeta en dirección sur hacia Pamplona utilizando a 46.000 solados.

El día 15, por el este, la división de Delaborde atacó las posiciones de Filingieri en Mezquiriz, lugar ubicado a ocho kilómetros al suroeste de Roncesvalles, en dirección al valle del río Urrobi y del río Irati. Por el oeste, la ofensiva partió desde Leiza hacia Lecumberri. Y por el centro de estos ejes, la operación partió desde Doneztebe por el paso de Donamaria y desde Elizondo por el puerto de Velate y Lanz con destino a Sorauren.

Con este movimiento, Moncey pretendía rodear a las tropas españolas acantonadas en Eugui, Burguete y Roncesvalles, desplegando 11 batallones y 2 brigadas, además de 640 dragones y húsares. La línea española de la frontera navarra se trasladó a una nueva entre Aoiz y Pamplona, que, continuando por Irurzun y Lecumberri, cubría aquella plaza. A su vez, otra columna, mandada por el coronel Leferron, salió de Andoaín y, por Leiza y Gorriti, atacó el puesto de Lecumberri, el 16 de octubre. Los resistentes abandonaron la posición después de combatir y ante la llegada de otra columna procedente de Goizueta.

Al día siguiente, el Ejército republicano tomó Villanueva de Araquil, ubicada unos nueve kilómetros más al sur de Lecumberri. Ambas aldeas se encuentran en el extremo occidental del frente de ataque francés.

En el otro extremo, otra nueva columna a las órdenes del general Marbot, la cual se había divido en tres al pasar la frontera, se dirigió por su izquierda sobre Ochagavia y por su derecha sobre Orbaizeta. Capturó la Fábrica de Municiones de Orbaizeta, así como la Fábrica de Armas de Eugui y el almacén de mástiles de la Real Marina española situado junto al río Irati. Estas tres factorías militares resultaron un fuerte golpe para el Ejército español.

A la división de Delaborde se le reunía otra fuerte columna procedente de Santesteban que había cruzado la cordillera por Donamaría.

RESTOS DE LA FÁBRICA DE MUNICIONES DE ORBAIZETA

De los 4.000 combatientes españoles que estuvieron defendiendo aquellas posiciones, unos 200 cayeron muertos y 724 capturados, además de 50 cañones de artillería; mientras que las pérdidas francesas son desconocidas. Pero, la mayor parte de las tropas españolas consiguieron escapar del cerco que estaba ejecutando Delaborde, marchando hacia el sur gracias a una pronta anticipación de Filangieri. De hecho, este general de división francés fue acusado de no haber aislado al grueso del Ejército español allí posicionado.

La ofensiva consiguió ganar terreno hasta los límites de la fortaleza de Pamplona, pero se detuvo debido a que los representantes políticos de la Convención francesa no autorizaron un nuevo avanece.

A partir de noviembre, el virrey de Navarra, Martín Álvarez de Sotomayor, concentró todos sus efectivos en la defensa de Pamplona, donde rechazó continuados ataques por Izagaondo, Villava, Zabaldica y el monte de San Cristóbal. En ese momento, el virrey fue sustituido por Pablo de Sangro.

Hubo enfrentamientos en Iroz y Zabaldica, el 15 de noviembre, y en Ilzos y los Berrios, el 24, y aun otros dirigidos contra Olave y Sorauren en los días sucesivos. Pero, de todas formas, el Ejército de la Convención francesa carecía de medios suficientes para emprender el sitio de Pamplona, más allá de incendiar algunos pueblos limítrofes.

Todo el pueblo navarro se había sublevado ya. Un historiador francés, recordando que el rey Francisco I de Francia vio destruido su ejército en aquellos mismos sitios y por iguales causas en 1512, escribió que:
"Por todos lados se dejaba sentir la necesidad de abandonar tan ásperas posiciones. Los caminos se hacían de día en día más impracticables, hallábanse los transportes destruidos y los soldados, extenuados por la falta frecuente de alimento y por las aguas corrosivas de las montañas, desnudos y miserables, iban en montón a parar a los hospitales."

BATALLA DE MONTAÑA NEGRA EN LA GUERRA DE LA CONVENCIÓN

Aquel mes de noviembre, hubo una reacción española en Vergara por un destacamento de la Milicia Foral Guipuzcoana liderada por Gabriel de Mendizábal e Iraeta consiguió recuperar la villa. También, consiguió detener al avance de Moncey hacia Vitoria al mando de un contingente de 6.000 veteranos que obligaron a batirse en retirada a los 10.000 solados convencionales en los altos de Elgueta. A finales de 1978, la línea Vergara-Legazpia se estabilizó como frente vasco.

Moncey se estancaba en Guipúzcoa y Navarra, entre montañas, temiendo alguna trampa a campo abierto en la Llanada alavesa por parte del Ejército español que se estaba reforzando. Además, los voluntarios vascongados se hacían fuertes sobre el valle del Deva, marcando un frente desde el Cantábrico hasta Mondragón, centro en aquellos días de la sublevación vasca contra los invasores.

A inicios de diciembre, el Ejército de la Convención emprendió un movimiento de retirada. Las tropas del general Frégeville se establecieron en Tolosa, con un gran campo atrincherado junto a San Sebastián; las de Marbot en Lesaca; las de Delaborde en Elizondo y las de Mauco en San Juan de Pie de Puerto y los Alduides. El Ejército español lo hizo en una línea paralela desde las posiciones de Orbaiceta y Eugui, que volvieron a ocupar en su ala derecha, las cumbres del Pirineo en Velate, Gorriti y Lecumberri, a la vista del Bidasoa y el Urumea, donde campaban sus enemigos resguardados con las plazas de Fuenterrabía y San Sebastián, y la serie de montañas que dominan el Oria en la izquierda, cubiertas por las fuerzas vascongadas de las tres provincias.

Durante el invierno de 1794-1795, una epidemia de tercianas y fiebres pútridas que apareció en el frente navarro consiguió acabar con alrededor de 3.000 soldados franceses, además de civiles de pueblos próximo a la capital, lo que ocasionó la paralización de las operaciones de asalto. Los franceses tuvieron que soportar las acciones de las guerrillas que acosaban continuamente sus líneas de suministros, teniendo que aumentar las fuerzas dedicadas a la seguridad.

El 22 de julio de 1795, las autoridades diplomáticas de España y Francia firmaron el Tratado de Paz de Basilea, poniendo fin a esta contienda. Las tropas de Moncey tuvieron que abandonar Guipúzcoa y Navarra en un momento en el que lanzaban un nuevo ataque a Pamplona y Vitoria.

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