28/08/2023

Reinado de los Capetos: dinastía real francesa


El 4 de abril de 1305, moría la reina Juana I, la última representante de la dinastía Champaña en el trono navarro, tras su abuelo Teobaldo I, su tío Teobaldo II, y su padre Enrique I. Era reina consorte de Francia por casar con Felipe IV. Ambos dejaron en herencia la corona navarra para sus descendientes, que reinaron sucediéndose: Luis I de Navarra y X de Francia (1305-1316); Felipe II de Navarra y V de Francia (1316-1322); y Carlos I de Navarra y IV de Francia (1322-1328).

Entraba en el trono la dinastía Capeta, formada por tres hermanos que murieron sin dejar sucesores varones, ya que Juan I el Póstumo, hijo de Luis I, murió en 1316 a penas de ser intitulado. De los tres, solo Luis llegó a pisar suelo navarro una vez, Felipe II y Carlos I jamás lo hicieron. Además, el último, Carlos I, ni se molestó en jurar los fueros. Reinaron de forma ausente, delegando su gobierno en sus funcionarios franceses.

Para entonces, el territorio empezaba a ser muy parecido al actual, a excepción de la merindad de Ultrapuertos, y algún enclave en las merindades de Estella o de las Montañas.

LUIS I Y FELIPE II DE NAVARRA

Dos años después del fallecimiento de Juana I, en septiembre de 1307, el joven Luis hacía el juramento como su heredero al trono en Pamplona y tras petición de los principales estamentos del reino. Felipe IV se mantuvo como rey regente hasta el 29 de noviembre de 1314, momento en el que su hijo Luis X le Huntin de Francia fue proclamado rey de Navarra como Luis I el Obstinado. Tras pasar pocos meses en Navarra, marchó a Francia en diciembre de ese año y jamás regresaría a Pamplona.

Durante la regencia, Felipe IV de Francia emprendió una dura represión contra el estamento aristocrático navarro, imponiendo multas y condenas de prisión a numerosos nobles, tomando la Junta de Infanzones. Fortuño Almoravid y Martín Ximénez de Aibar fueron ejecutados y la Orden del Temple establecida en Navarra fue disuelta. Su objetivo era eliminar a todos aquellos nobles que defendiesen la soberanía del viejo reino, contrarios a que Navarra fuese una provincia más de Francia.

CARLOS I Y JUANA II DE NAVARRA

En 1328, moría sin sucesión de Carlos I de Navarra y IV de Francia. El trono de Navarra fue a recaer en Juana, hija de Luis I, quien reinó hasta 1349. Esta mujer había casa con Felipe de Évreux, primo del rey francés Felipe VI. Sin embargo para recibir el título real navarro debía renunciar al Reino de Francia. Así, con la figura de Juana II, el trono navarro entroncaría en la dinastía Évreux, siendo ella la última representante de la dinastía Capeta. Además, comenzaba un alejamiento del Navarra con respecto al poderoso país del norte y una aproximación a la política peninsular hispánica.

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