miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Vardulia guipuzcoana de Bernardino de Iñurigarro

 


Franciscano nacido en Anzuola hacia 1620, fray Bernardino de Iñurigarro pretendió demostrar que la antigua Vardulia celta es Guipúzcoa. Dejó escrito una serie de memoriales sobre temática muy diversa, que compile en el Memorial presentado a las Juntas de Tolosa de 1669. Un extenso memorial, fechado en Tolosa el 4 de octubre de 1670, que elaboró tras consultar la documentación de la Provincia, guardada en el Archivo de Tolosa. Consta de siete tratados, divididos en capítulos, y presenta una larga fundamentación histórica de la doctrina política clásica de los guipuzcoanos.
 
Según su pensamiento, por esta Provincia habría comenzado Túbal la población de España y por ello merecería el título de "corazón de toda España". Incluyó el consabido mito lingüístico, por el cual Túbal trajo la lengua vasca "en su natural muy elegante, muy suave de mucha viveza y no bárbara".
 
En su Memorial, Iruñigarro añadió una rara novedad: en estas regiones cántabras y marítimas se "daba culto a la Cruz antes de que a sus naturales se les predicara la ley evangélica", que por supuesto fue traída por Santiago apóstol. Llegó a mencionar como argumento inequívoco de un Cristianismo anterior a Jesucristo en Vasconia el hecho de que los vascos enterraban a los muertos de cara al Oriente. Como buen franciscano, ensalzó las maravillas efectuadas por la Virgen de Aranzazu.
 
En los diversos tratados de su Memorial, Iñurigarro narró las luchas de los cántabros contra las legiones romanas, desarrolló la constante independencia guipuzcoana frente a godos y barbaros, y analizó las uniones de Guipúzcoa con Navarra y Castilla, teniendo siempre presente la independencia originaria y la voluntaria incorporación a ambas Coronas. Terminó demostrando la independencia contra Francia, analizando las batallas de 1638, durante la Guerra de los Treinta Años.
 
Describió la organización institucional de Guipúzcoa, insistiendo en la doctrina de la nobleza como derivación de la independencia originaria y en la posesión de los fueros actuales como resultado de los que tuvo la provincia antes de su incorporación a Castilla.
 
Defendió la hidalguía universal de los vascos, que reúne dos rasgos básicos: no es excluyente, porque admite la incorporación a Guipúzcoa de hidalgos de otras zonas si prueban su correspondiente limpieza de linaje; y no la mancha el ejercicio de los oficios mecánicos.
 
 
JURA DE FUEROS GUIPUZCOANOS
CERÁMICA DE LOS BANCOS DE  LA PLAZA DE ESPAÑA EN SEVILLA

viernes, 23 de diciembre de 2016

El Epítome vizcaíno de Antonio Navarro de Larreátegui

Antonio Navarro de Larreátegui nació en Beasain en 1554. Fue contador en Chile y secretario real durante el reinado de Felipe II, y preboste y alcalde de la merindad vizcaína de Busturia, archivero de los Reales Archivos de Simancas, diplomático en Turín y secretario de Felipe III.

En 1620, publicó en Turín su Epítome de los Señores de Vizcaya, siendo la primera historiografía vizcaína. El valor del texto se vió perjudicado por la falta de rigor crítico y la admisión de fábulas y mitos tradicionales en la historiografía clásica de los secretarios reales vascos que defendían el sistema foral de estas tierras desde el siglo XVI con Garibay.


ESCUDO HISTÓRICO DE VIZCAYA EN VIDRIERA


Afirmaba que el vascuence era una de las 72 lenguas bíblicas que surgieron de la torre de Babel, traída por Túbal, hijo de Jafet y nieto de Noé. Consideraba por tanto a Túbal, además de patriarca de los vascos y primer poblador de España, el primer señor de Vizcaya 2163 años antes del nacimiento de Cristo:
"Y bien se puede estender la consideración y decir que, desde Túbal, su fundador y padre, que como se ha notado, vino a Hespaña y pobló a Cantabria y Vizcaya año dos mil ciento sesenta y tres antes del nacimiento de nuestro señor Jesu Christo. Los vizcaínos tubieron sus legítimos señores, como fueron el mismo Túbal, Ybéro, Ydúbeda, Brigo, Tágo y Béto."

También consideró a Cantabria el hogar de los que nunca fueron conquistados por los romanos, siendo continuista de la tesis vascocantabrista:
"Hasta que Augusto Cesar en persona vino con solo animo de sugetar a Cantabria. Y aunque juntó tanto poder y tres exercitos Consulares, no pudo hazer triumph, ni tropheo desta Naçion. Porque vista la feriçidad y valentia, sitio, naturaleza de la tierra, larga asistencia, costosa y tan dudosa en el suçesso de lo que trataban, para verle fin tanto daño, le redugeron a numero señalado de soldados, para que lo combatiesen, o para quedar en paz, o vençidos. Hizose ansí, vinçieron los Vizcaynos, quedaron con su libertad, lengua, havito, leyes y costumbres, de que dura hasta hoy."

Larreátegui contraponía a la tesis de la goticidad como fundamento de la nobleza española, el de la hidalguía originaria de los vascos anterior a cualquier sistema de supremacía del hombre sobre el hombre.

Existe una segunda edición de esta obra efectuada en Madrid en 1702. Posteriormente fue plagiada, en 1780, por Pedro de Montoya en su Compendio Histórico de la sucesión de los Señores de Vizcaya que no vio la luz.

Navarro Larreategui amó a Vizcaya con delirio y ordenó en su testamento que sus restos mortales fuesen sepultados en la parroquia de Santa María de Lequeitio.


EPÍTOME DE LOS SEÑORES DE VIZCAYA

martes, 20 de diciembre de 2016

Sancho de Urdanibia

General de la Real Armada que estuvo 35 años al servicio de la Monarquía española durante los reinados de Felipe III y de Felipe IV, especialmente de la Flota de la Carrera de Indias.



Natural de Irún, donde nació en 1585, Sancho de Urdanibia procedía de una poderosa y enriquecida familia nobiliaria, siendo sus padres Sancho Topalda y Magdalena de Urdanibia. Tomó el apellido de la madre, porque era un influyente linaje en Irún desde la Edad Media, que formó parte de la llamada Casa Urdanibia. Siendo joven se instaló en la ciudad de Cádiz para desarrollar en ella su Carrera como marino.

En Cádiz, fijó su residencia en la calle San Francisco, cerca de la iglesia de San Agustín, donde los vascongados de la épocas tenían su capilla.

En 1608, Sancho ya aparece como maestre en la nave de aviso Nuestra Señora del Juncal. Y en 1614, fue ascendido a como capitán, y desde entonces tuvo una relevancia importante en las misiones marítimas de la Monarquía española, especialmente en las relacionadas con el comercio americano.

En 1622, el gobernador de Salinas de Araya, situada en el Virreinato de Nueva Granada (Venezuela), solicitó a la Corte española la construcción de una fortaleza militar en la ciudad con la intención defenderse los continuos asedios que las armadas holandesas estaban realizando. Poseían una explotación de sal, un bien muy preciado en la época. Se ordenó al capitán Sancho de Urdanibia zarpar desde el Puerto de Sevilla al mando de una embarcación dotada de maestre, piloto, contramaestre, grumete, condestable, 96 soldados de infantería, 6 artilleros y 23 pajes. Cuando llegaron a Salinas de Araya, derrotaron a las embarcaciones holandesas que intentaron sitiar la ciudad, y posteriormente, construyeron la fortaleza, hoy en día en estado de ruinas.

Después de regresar a Cádiz, partió de nuevo hacia el Virreinato de Nueva España al mando de una nave de aviso. Durante la singladura, fue sorprendido por una nave holandesa a la altura de la isla Tercera (islas Azores). Era habitual encontrar en estas aguas flotas enemigas o embarcaciones de corsarios con la intención de apoderarse de los barcos que hacían la Carrera de Indias y sus mercancías, ya que la isla Tercera era un punto de repostaje en la ruta atlántica. Perteneciendo esta isla a la Monarquía hispánica, pudo repostar en su puerto durante dos semanas y reparar los daños. Pero al reanudar la marcha fue atacado de nuevo  que inutilizó el barco. Con una nave nueva adquirida en la isla, pudo terminar su misión.


COMBATE DE CABAÑAS


En 1638, en plena Guerra de los Trenta Años, la Monarquía hispánica estaba muy mermada, teniendo como enemigos a potencias como Inglaterra, Holanda y Portugal. Ese año, Sancho de Urdanibia se hallaba en el Virreinato de Nueva Granada. Desde  Cartagena de Indias tomó parte del viaje de vuelta de la Flota de la Carrera de Indias con destino a Sevilla y Cádiz. La flota estaba compuesta de 7 galeones, uno de ellos capitaneado por Sancho de Urdanibia, el galeón Nuestra Señora del Carmen. Durante la travesía por el mar Caribe encontraron presencia embarcaciones enemigas de España, pero la peor parte la encontrarían en la bahía de Cabañas (isla de Cuba), cuando fueron atacados por una imponente armada holandesa. Esta flota, compuesta de 24 naves, había partido de Brasil al mando de Cornelius Jol, alias Pie de palo.

Sancho participó en el combate de Cabañas, primero en una defensa y posteriormente intentando el contraataque. Después de ocho horas de dura lucha, los contendientes establecieron una tregua para reparar los desperfectos de las naves. De vuelta al ataque, el barco de Sancho quedaba inutilizado y para que no caiga en poder enemigo, ordenó quemarlo y su tripulación trasladada a otros galeones.

En 1940, de nuevo en el Departamento marítimo de Cádiz se hizo cargo de la Flota de la Carrera de Indias. Al salir de la bahía gaditana, sufría el acoso de una potente armada francesa de 36 naves. Pero pudo esquivarlos y tras semanas de intense persecución, consiguió llegar al destino americano sin abrir fuego contra sus perseguidores. Este fue el último viaje de Sancho de Urdanibia a América.




De nuevo en Cádiz, la Monarquía ordenó a las naves dirigirse a Cataluña para frenar el ataque francés. Sancho de Urdanibia participó en la defensa de Barcelona de 1642. Al término de la misma fue ascendido a almirante general por el rey Felipe IV. Era la culminación a una exitosa y sufrida carrera de 35 años al servicio de la Real Armada española, salvaguardando las mercancías de la Flota de la Carrera de Indias y entablando combates contra embarcaciones corsarias y armadas enemigas de la Monarquía hispánica.

Tras regresar a Cádiz, moría dos años después, en 1644. Su cuerpo fue enterrado en el convento gaditano de San Francisco.

En su testamento, fechado  el 23 de septiembre de 1644, dejó en herencia una dote monetaria para la reconstrucción del hospital de Santa Margarita de Irún, destruido por las tropas francesas en 1638. Hoy en día, el renombrado hospital Sancho de Urdanibia, es el palacio Sancho de Urdanibia, sede del Euskaltegi Municipal y de la Sala de Exposiciones Menchu Gal. En la fachada principal se halla el escudo del linaje nobiliario de Urdanibia.

También legó varias aportaciones caritativas en Cádiz, para la fábrica y reforma de gran número de iglesias y conventos de la ciudad, siendo la más significativa la dote a la iglesia de San Agustín. En su fachada principal existe una obra esculpida en mármol con la inscripción: "Esta portada mando hacer el General Sancho de Urdanivia que Dios haya. Años 1647".


PALACIO DE SANCHO DE URDANIBIA EN IRÚN

viernes, 16 de diciembre de 2016

La verosimilitud del mito tubalista por Lope Martínez de Isasti


Nacido en Lezo en 1565, Lope Martínez de Isasti pertenecía a familia naviera; su padre Onofre, de los Isasti de Oyarzun, fue tesorero real en Flandes, luego comisario de Artillería en Amberes y, finalmente, se enroló en la llamada Armada de Magallanes de 1581 con una nao que él mismo armó. Su hermano Juan, había sido escolta personal del rey Felipe III cuando llegó a Pasajes en 1615. Otro de sus hermanos, llamado también como su padre, Onofre, fue mercader y transportista en Indias con barcos de su padre, luego tenedor de bastimentos y materiales en Lezo y, más tarde, teniente-lugar del Contador de la Armada de Pasajes en Brasil.

La familia de los Martínez de Isasti poseía una teneduría de materiales de la Real Fábrica de navíos del astillero de Lezo. Familia de Parientes mayores, cargohabiente y adinerada, Lope heredó de su madre el mayorazgo del solar natal, el Palacio Lezo-Aundia de los Villaviciosa y Lezo.

Su abuelo materno, Miguel de Villaviciosa, fue capitán de la Armada Real, que murió en 1573 durante un enfrentamiento naval contra rebeldes holandeses mientras transportaba en su propia nao bastimentos y municiones a los católicos holandeses justo en la entrada de la Reclusa en Flandes. El padre de su abuelo, el capitán Joanot de Villaviciosa el viejo, también murió en combate naval contra franceses, en la Batalla de San Miguel de 1582.


LOPE MARTÍNEZ DE ISASTI


Lope Martínez de Isasti fue sacerdote y estudiante en la Universidad de Salamanca. Escribió hacia 1620 su Compendio historial de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa. Dos años después, presentó su obra histórica a las Juntas Generales de Guipúzcoa, pero éstas no la aprobaron debido al favor que concedía a los Parientes mayores, siendo leída en lo sucesivo en forma manuscrita. Un informe negativo emitido por el juntero Diego de Eguzpide y Lope de Bolivar y una carta en el mismo sentido por Sebastián López de Maella, leída en la junta celebrada en Tolosa el 16 de diciembre de 1625, prohibió su publicación.

La obra fue redactada en Madrid durante los siete años que el autor residió en la Corte, y está parcelada en seis partes. Aunque asumía los principales aspectos del tradicional pensamiento fuerista, pero los ensalzó en el estilo barroco de la época.


COMPENDIO HISTORIAL DE GUIPÚZCOA


Ideas principales de su obra:

1. El reconocimiento de todos los mitos: todos aquellos que los historiadores de la época trataban en sus escritos, tales como el Tubalismo, el Cantabrismo, el Vascoiberismo, el Monoteismo primitivo, la cristianización apostólica de Santiago, el no sometimiento de la provincia a invasiones extranjeras demostrada por la continua vitalidad del vascuence y por la nobleza e hidalguía primitiva de los guipuzcoanos.

2. El tubalismo: además de afirmar el innegable poblamiento de Guipúzcoa a cargo de Túbal, alardeando de objetividad histórica, se atrevió a concretar la cronología exacta: Túbal pobló Guipúzcoa en el año 1799 de la Creación, 143 después del Diluvio, 12 tras la confusión de las lenguas y 2157 antes de la venida de Cristo.

3. El catolicismo de Túbal: mantuvo la creencia inmemorial de los guipuzcoanos en el Dios de la Biblia y su apego a la fe verdadera tal y como fue enseñada por Túbal a sus hijos y mantenida incólume hasta la predicación de Santiago por tierras vascas. Describió con orgullo la lucha de los guipuzcoanos contra el Islam, incluyendo la ayuda a don Pelayo en la batalla de Covadonga, y la reacción contra el Protestantismo de Lutero.

Igualmente pasó revista a la cristianización de la provincia, los modos de sepultar a los muertos, los ritos y ceremonias, los llantos, el luto, las oblaciones y los sufragios ofrecidos por las ánimas del Purgatorio.

4. La permanencia del vascuence: La continuidad de la lengua vasca desde Túbal hasta Felipe IV verifica esa independencia, porque la persistencia del eusquera "es argumento de no haber sido conquistada ni mezclada con otras naciones extranjeras", siendo, además, este idioma "el más antiguo español".

Realizó una exaltación del idioma vasco caracterizándolo de "elegante y bien fundado", hablado incluso por Carlos V como signo de nobleza literaria.

5. La pureza racial: Insistió en la incontaminación de los guipuzcoanos y el mantenimiento de su pureza racial desde Túbal, no mezclándose con romanos, moros, judíos y otras gentes extrañas. Esta pureza étnica sentó las bases de la hidalguía de todos los guipuzcoanos.


BOINAS EN LA PLAZA


6. La hidalguía universal: Defendió su oriundez y patria vasca, insistiendo en la hidalguía universal guipuzcoana, admitida por Carlos V en Valladolid el 13 de junio de 1527 por la cual solo podían formar parte de sus instituciones quienes probasen su hidalguía con suficiencia. Esta nobleza integral de todos los guipuzcoanos fue refrendada en su época por las cédulas de Felipe III de 3 de febrero de 1608 y de 4 de junio de 1610.

7. La condición nobiliaria y las costumbres: Describió con especial interés las casas nobiliarias, las torres de los Parientes Mayores, la historia de los bandos, las casas solariegas, las casas de apellido, las insignias, divisas, escudos de armas y la significación de los mismos escudos dentro de la heráldica de las casas solariegas de Guipúzcoa, las condiciones y costumbres de las personas, los mantenimientos y abastecimientos de sus pobladores lo mismo que los oficios de los guipuzcoanos.

8. La foralidad y el pactismo: Dedicó las máximas alabanzas al sistema foral como fundamento de la peculiaridad de la Provincia. Asumió el relato de Esteban de Garibay, afirmando que Guipúzcoa fue incorporada al Reino de Castilla en 1200 de forma voluntaria mediante el pacto entre iguales. Sin embargo, creyó en la continuada lealtad a la Corona y en la oportunidad que tuvo la Provincia de vincularse a los proyectos de la Monarquía hispánica, ya sea en los descubrimientos como más tarde en el servicio a la corte, ejerciendo cargos de oficiales principalmente como secretarios reales.

9. La historia guipuzcoana: Narró detenidamente la historia de la Provincia de Guipúzcoa principalmente en los acontecimientos de los últimos cincuenta años del siglo XVI y los primeros veinte del siglo XVII. Por ejemplo, la recepción que al rey Felipe III se le tributó en Guipúzcoa en 1625.



Fragmentos de su principal obra:
"Es de saber que como en el diluvio, que Dios envió sobre la tierra por los grandes pecados que habia en ella, perecieron todos los vivientes, salvo Noe y su muger la gran Tithea con tres hijos y tres nueras, y los animales, que escaparon en el Arca, quedó el mundo sin gente. Pasado el diluvio, salió Noe del arca en las montañas de Armenia de donde con sus tres hijos comenzó la propagacion del linage humano y nueva poblacion del mundo: llamábanse Sen, Can y Jafet: á los cuales (despues de tener ya grande número de hijos) repartió Noe la tierra de esta manera. A Sen señaló la Asia, á Can Africa, y a Jafet Europa (que es la parte Occidenlal y Septentrional). De estos tres hijos mayores de Noe salieron setenta y dos generaciones, que poblaron toda la tierra. El poblador de Europa Jafet tuvo siete hijos, de los cuales uno fué Tubal, que fué el quínto (a quien Josepho llama Jovel.) Este vino á poblar nuestra España, y fué el primer Rey de ella, que la gobernó ciento y cincuenta y cinco años."
"Es de notar que Vizcaya es provincia por sí llamada así en todas las lenguas con título de Señorio, por ser el Católico Rey de España Señor de ella por succesion legítima, y es diversa de la de Guipuzcoa, aunque confina con ella por la parte de Oriente. Siendo esto asi, los Guipuzcoanos propiamente, no se pueden llamar Vizcainos, si bien en Castilla y Galicia llaman asi á todos los que hablan la lengua bascongada, como en la Galia Bélgica sugeta á Austria, Flamencos, siendo pequeña parte de aquellos estados, como lo advirtió el Padre Mariana en su Historia."
"Tradicion es antigua y recibida entre los nuestros, que Tubal quinto hijo de Jafet, nieto del Patriarca Noe, venido a España con su gente despues del diluvio, llegó á Cantabria y Vardulia, tierra de Guipuzcoa: y hizo poblaciones ó congregaciones, conforme la disposicion que halló, como se dirá adelante. Esto fue en el año de la creacion del mundo 1799 y despues del diluvio general 143 años, y 12 despues de la confucion de las lenguas: y 2157 antes que nuestro Salvador Jesu Christo naciese segun los Autores, que se refieren en quienes hay poca diferencia."
"Comenzo Tubal á reinar en España ciento cuarenta y tres años despues del diluvio general, y 2173 años antes que Christo naciese, que es conforme el cómputo del maestro Florian de Ocampo en su Historia; en la cual dice, que Tubal enseñó á los Españoles virtudes y bondades, y cosas de gran utilidad, declarándoles los secretos de la naturaleza y movimientos del cielo, las concordancias de la música, los provechos de la geometria, y gran parte de la filosofia moral, y leyes por donde se gobernasen, las cuales escribió en metro porque quedasen mejor en la memoria: y la orden que habian de guardar en la cuenta de los tiempos, dividiendoles el año en doce meses, que contienen 365 dias y seis horas: y murió de gran edad, habiendo reinado en España 195 años."

lunes, 12 de diciembre de 2016

Los vascos y el Pacífico: Homenaje a Andrés de Urdaneta



Los vascos y el Pacífico. Homenaje a Andrés de Urdaneta
José María Unsain, Museo Naval de Donostia

Desde la expedición de Fernando de Magallanes para llegar a las islas de las Especias (Molucas), la presencia de vascos ilustres en la historia de las tierras bañadas por el océano Pacífico ha sido notable. Los vascos y el Pacífico. Homenaje a Andrés de Urdaneta, presenta una relación de navegantes, religiosos, militares, empresarios, etc. desde el siglo XVI hasta el XX, marcando un especial interés en la figura del ordiziarra Andrés de Urdaneta.

Escrito por José María Unsain y publicado por el Museo Naval de Donostia, el libro reúne 280 imágenes de archivos públicos y particulares. Supone una extensión de los talleres pedagógicos de que se realizaron y de la exposición que el museo inauguró con motivo del 500 aniversario del nacimiento del cosmógrafo guipuzcoano.

Está estructurado en 7 capítulos, cada uno de ellos redactado por un experto en el tema:

Francisco Mellén, vicepresidente de la Asociación Española de Estudios del Pacífico, narra en el primer capítulo las primeras navegaciones por el Pacífico en el siglo XVI, en las que destacaron navegantes vascos como Juan Sebastián Elcano, Miguel López de Legazpi, Andrés de Urdaneta, etc.

Susana Trachuelo, historiadora, en el capítulo En torno al navegante Andrés de Urdaneta: recorrido vital de un científico del siglo XVI, analiza la figura polifacética del ordiziarra (navegante, científico, astrónomo, religioso, soldado, diplomático, juez ordinario, escritor, minero...), así como la gran hazaña por la que ha pasado a la historia: ser el descubridor, tanto intelectual como material, de la ruta del Tornaviaje.

José Luis Casado Soto, del Museo Marítimo del Cantábrico, escribe un capítulo sobre los barcos cantábricos en la conquista del Pacífico.

Manel Ollé, historiador, se centra en la figura clave de Domingo de Salazar, de Labastida (Álava), que fue el primer obispo de Manila, defensor de los pobladores austronesios y chinos de Filipinas.

Carlos Rilova, de la UPV, analiza la figura de Manuel de Agote, que fue agente de la Real Compañía de Filipinas entre 1779 y 1797.

Carlos Madrid Álvarez-Piñer, historiador, está dedicado a viajeros, emprendedores y empresarios vascos en Filipinas.

José María Unsain, editor y coordinador de esta obra, finaliza la misma elaborando un exhaustivo y ordenado relato gráfico que narra, desde sus orígenes hasta nuestros días, esta importante presencia vasca en aquellas tierras del Imperio español.

viernes, 9 de diciembre de 2016

La Limpieza religiosa de Miguel de Zabaleta


Natural de Rentería, Miguel de Zabaleta recurrió a una ideología muy similar a la de Baltasar de Echave y en algunas facetas a la de Esteban de Garibay. Escribió su obra principal Relación verdadera de la jornada que su Majestad el Rey don Filipe Tercero de España, hizo a la Provincia de Guipúzcoa... en torno a 1615.

Lo primero destacable de su doctrina fue la apología de las grandezas de Guipúzcoa. Consideró a esta provincia como el valladar fronterizo de España, así lo escribió: "la Corona de España tiene perpetua seguridad siendo, como es, espanto y temor de sus enemigos". Asimismo, ponderó la ausencia de herejías, incluyendo un dato novedoso, la segura visita del apóstol Santiago a la Provincia guipuzcoana. Otro de los elogios que dedicó a su provincia fue la lealtad a la Corona, del valor de sus naturales y de sus riquezas férreas, "que valen más que el oro de Indias".
 
 
 
APÓSTOL SANTIAGO, EL EVANGELIZADOR DE GUIPÚZCOA

Asumió la tesis de la descendencia directa de Túbal y, por supuesto, que el eusquera fue una de las setenta y dos lenguas babilónicas.

No podía faltar en él la cuestión de la nobleza universal de los guipuzcoanos, que fundamentó en dos razones: la pureza en conservar la herencia de los primeros españoles, y el no haber sido jamás subyugados por gentes extrañas, romanos, godos o islamitas, a que los que despectivamente llamó "bárbaras naciones".

Insistió también en la limpieza religiosa como base de la pureza racial. Así, aplaudió la prohibición del establecimiento de los judíos en la Provincia que, según él, se justificaba al "aborrecimiento natural que tienen los guipuzcoanos a mezclas de sangre estrangera, que suele ser principio de la destrucción de los Reynos y más si es de naciones sospechosas en cosas de religion".  Esta sutil falta de discernimiento entre pureza racial y limpieza religiosa es quizá la aportación más novedosa de Miguel de Zabaleta en relación a Garibay y Echave.

Por ultimo, destacó un panegírico del sistema institucional propio, porque, según Zabaleta, Guipúzcoa brilla por "la policía en el govierno con tanta puntualidad y observancia, no la tiene la redondez de la tierra".

En síntesis, Miguel de Zabaleta no aportó ideas nuevas a la doctrina fuerista clásica, siendo un exponente de la mentalidad general sostenida por los intelectuales guipuzcoanos. Junto a Echave, son los únicos tratadistas que silenciaron la entrega voluntaria de la provincia a la Corona de Castilla.

 
RECONSTRUCCIÓN VIRTUAL DE BABILONIA,
CIUDAD ORIGINARIA DEL EUSQUERA

martes, 6 de diciembre de 2016

Vascos en el ascenso del Reino de Castilla


Fernán González, primer conde de Castilla, era euskaldun, prueba de ello es que era amigo íntimo del rey de Navarra García I Sánchez, casando con sus hermanas. Tuvo a sus órdenes a muchos vascones, que fueron incorporados a la repoblación de tierras conquistadas. El Condado de Castilla nacía de la matriz vasco-cántabra, unida a la raíz goda. Castilla se formó durante las continuas luchas contra los musulmanes de Córdoba y los muladíes de Muhammad ben Lope, nieto de Muza, el llamado "Tercer rey de España".

Desde la fundación del Condado de Castilla siempre ha existido una enorme relación entre los castellanos y los vascones de las tierras de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava. En las tres provincias vascas la anexión política a la emergente potencia castellana estuvo íntimamente unida al largo curso de demarcación territorial, reorganización económico-social y cristalización institucional, efectuados en un marco de conveniencia mutua para los reyes de Castilla y diferentes grupos sociales de los territorios vascongados. Estos tres territorios dependieron a partir del inicio del siglo IX, primero del Reino de Asturias y luego del de Navarra y de Castilla alternativamente, y siempre lucharon a su favor. No hubo sublevaciones ni reclamaciones de independencia durante este tiempo.


FERNÁN GONZÁLEZ

El Condado de Castilla se formó en el siglo IX como un grupo de tierras fronterizas que servían de muro de contención frente a las embestidas islámicas mediante un gran número de castillos y ciudades amuralladas. Los castillos y sus tierras aledañas fueron poblados por cántabros y vascones que se extendieron desde el año 800 por las deshabitadas tierras situadas entre las cabeceras de los ríos Ebro y Duero.

Los vascones provenientes de los territorios de Álava y Guipúzcoa fueron una parte importante de los guerreros castellanos que en este siglo consiguieron establecer un primer impulso político y militar al Condado de Castilla primero en la independencia con respecto al Reino de León y después en la expansión territorial por la meseta.

Fernán González contó con la aportación del señor de Vizcaya, Lope Iñiguez en la batalla de Hacinas, en 939. Su hijo Iñigo López murió durante una de sus campañas.

Un monje del Monasterio de San Pedro de Arlanza, a mediados del siglo XIII, escribió en versos alejandrinos el Poema de Fernán González, en el que dedicaba a la batalla de Hacinas 281 versos de los 740 de que consta el poema. En él incluye entre las huestes militares que acudieron a la batalla al señor de Vizcaya Lope Iñiguez y a alaveses de Treviño:

"Fue dado por cabdillo don Lope el Vizcaino,
bien rico de manzanas, pobre de pan e de vino.
Con él fueron contados fijos de don Laíno,
e otro de la montaña que dicien don Martino,
había ahi de burgoñeses, otrosí de treviñanos,
de Castilla la Vieja hobo ahi buenos castellanos,
que muchos buenos fechos ficieron ahi por sus manos."

GRAN CONDADO DE CASTILLA (923-1037)

viernes, 2 de diciembre de 2016

El origen babélico del Eusquera por Baltasar de Echave

 
Natural de Oikina, en Zumaya, donde nació en 1548, Baltasar de Echave fue oidor de la Real Audiencia de Méjico en 1606, pintor, escritor y hombre de leyes.

 
BALTASAR DE ECHAVE
 
En su obra Discursos de la antigüedad de la lengua cántabra Bascongada, publicada en México en 1607, identificó el eusquera con el idioma que habló Túbal desde la dispersión de la torre babélica, una identificación que ampliaba a los usos y costumbres, incluida la vestimenta. Para Echave, esta lengua era una especie de "Matrona venerable y anciana", quejándose de que siendo esta la primera que se habló en España, la hayan olvidado sus naturales y admitido otras extrañas.
 
Describió la llegada de los primeros pobladores a Iberia tras el Diluvio Universal con los hijos de Noé, así como la llegada de la primera población a un poblado que fue Colibre, en Cataluña. Etimológicamente hizo derivar Colibre de Ulibarri.
 
Además, asimiló vasco a lo auténticamente español, pues la toponimia peninsular es en gran parte vasca, especialmente la gallega. Echave demostró al dominico Hernando de Ojea la raíz vasca de los pueblos de Galicia, prueba de que el eusquera era la primitiva lengua hablada en toda España. También la lengua castellana es derivada del eusquera, citando vocablos derivados como prueba evidente: izquierdo, ama, aldea, teta, etc. Además, añadía que los vascos no han sufrido mezclas extranjeras, ni de romanos, ni de godos, ni de judíos, ni de moros y siguen siendo puros en la línea sucesoria de Túbal.
 
Continuó con los reyes siguientes a Túbal (así el rey Ydumbeda, Brigo y Beto), señalando aquellas poblaciones que fundaron. Describió los lugares españoles y franceses con toponimia cántabra y vascongada, y concretó los pueblos de Galicia que disponen de nombres cántabros.
 
 
CAMPESINOS VASCOS, POR JOSÉ ARRÚE
 
 
Echave relató las grandes revoluciones que padeció España con la llegada de los cartagineses y romanos, señalando que en estas circunstancias, Cantabria siempre conservó su libertad. Señaló las guerras romanas contra los cántabros, asturianos y gallegos. Localizó la guerra cántabra de Otaviano en tierras de Guipúzcoa reiterpretando los topónimos de Beyçama, Menduria, Erregil, Yçurun, etc.
 
Defendía que los vascos no habían sufrido mezclas extranjeras y que seguían siendo puros como etnia en la línea sucesoria de Túbal. En resumen, los vascos serían los únicos que podían titularse como auténticamente españoles.
 
Basaba la radical nobleza de los vascos, en tres aspectos:  
 
1. Ser gentes no dominadas por nadie y depositarias del legado fundacional de las Españas primitivas.
 
2. Considerarse la primera en las Españas y anterior a los mismos monarcas.
 
3. Hacer apología del gobierno patriarcal vasco, tan dispar del romanista, propio de los reyes vascones, herederos de Túbal.
 
 

DISCURSO DE LA ANTIGÜEDAD DE LA LENGUA CÁNTABRA BASCONGADA

lunes, 28 de noviembre de 2016

Vascones y el Reino Hispano-visigodo

En el año 408, pueblos bárbaros conocidos como alanos, suevos y vándalos pasaron a la
Hispania romana. Durante tres años camparon en libertad hasta que firmaron un tratado por el cual se establecían bajo el poder nominal de Roma en determinadas zonas y con ciertas condiciones que garantizaran la seguridad de los hispanos. Se trataba de algo provisional, Roma intentaba ganar tiempo mientras se reforzaba.
 
En 417 envió a sus aliados visigodos a Hispania con el objetivo de acabar con los invasores. En dos años eliminaron a los alanos y a los vándalos. Roma, impresionada por la fortaleza militar y por la posibilidad de que los visigodos se adueñaran de la península, decidió retirar la misión y establecerlos en la provincia gala de la Aquitania, en el suroeste de Francia.

En el 420, Roma ya intervino directamente en la región, aunque el general comisionado para la misión, el comes Hispaniarum (conde de las España) Asterio, no consiguió un éxito definitivo. Aun así, el emperador Honorio felicitaba a los soldados acantonados en Pamplona por sus recientes victorias, al igual que establecía las condiciones concretas del hospitium, servicio al que estaban obligados los pamploneses y por el que debían alojar y sostener a sus expensas a estos efectivos militares.
 
 
EXTENSIÓN TERRITORIAL DE TRIBUS BÁRBARAS EN HISPANIA
 

Las sucesivas intervenciones visigodas en Hispania les habían convertido en el auténtico poder fáctico. En los años 441 y 413, los visigodos de Merobaudes derrotaron a los bagaudas Arecellitani, en Araciel, despoblado de las cercanías de Corella (Navarra). Los bagaudas fueron un grupo de elementos de baja posición social que agrupaba a pequeños propietarios descontentos por la presión fiscal de la administración romana, así como a colonos y a esclavos que habían huido de sus señores. Otra rebelión mayor tuvo lugar en el 449, liderada por Basilio; sus efectivos se vieron incrementados por la devastación de Vasconia por el rey suevo Requiario, quien se dirigía hacia Aquitania para casarse con la hija del rey visigodo Teodorico I. Un ejército visigodo acabó con esta revuelta por la fuerza de las armas en el 454.

Cuando los visigodos derrotaron a los suevos a orillas del río Órbigo, entre León y Zamora, ya mantenían guarniciones en algunas de las principales ciudades como Sevilla, Mérida, Astorga y Pamplona como última etapa antes de los Pirineos.

Con la llega al trono del rey Eurico en el 466, los visigodos fueron ocupando el poder que les iba dejando un Imperio romano en descomposición interna y, ya en el 472, controlaban todo el territorio al norte del Ebro.

Cuando el emperador Alarico II fue derrotado por el rey franco Clodoveo en el 507, el pueblo visigodo se instaló definitivamente en la Hispania romana hasta la desaparición del Reino Hispano-visigodo en el año 711. Durante este periodo de tiempo, los enfrentamientos entre visigodos y vascones fueron constantes, mientras que estos últimos ya hacían su presencia a ambos lados de los Pirineos.

 
 
HISPANO-VISIGODOS

 
Varias son las referencias escritas a los términos Vasconia y vascones en ese plazo de tiempo. La primera de ellas se refiere a una región del norte de Hispania de límites inciertos y que se correspondía con parte de una antigua circunscripción tributaria del Alto Imperio romano. El Anónimo de Rávena, obra bizantina de mediados del siglo VII, se refería al territorio de los vascones rodeado de montañas por tres de sus lados y por el norte, por el océano: posiblemente se refería a un establecimiento de estas gentes al norte de Pamplona, quizás englobando áreas de Guipúzcoa, Vizcaya y Huesca.

En este hábitat, San Isidro de Sevilla caracterizó en sus obras a los vascones como pueblos montañeses errantes (montiuagi populi), situándoles en una amplia franja de terreno en las tierras altas del Pirineo. Las fuentes francas como San Gregorio de Tours, Fortunato y Fredegario siempre destacaron el carácter pirenaico de los vascones.

Se trataba de poblaciones con una economía pastoril y primitiva sometida a un inestable equilibrio. Cualquier crisis de subsistencia o un desfase poblacional que presionara sobre sus escasos recursos traería consigo graves problemas, que se resolverían depredando los territorios vecinos. Los habitantes del resto de Navarra y de Álava no pueden ser tratados como vascones, al no entrar en esta caracterización de poblaciones montañosas.


 
 

MAPA DE AQUITANIA, WASCONIA Y CANTABRIA
 
 
Una vez que el poder se ha establecido en el Reino Hispano-visigodo, el primer acontecimiento constatable que ocurrió en Navarra ocurrió en el año 541, cuando los reyes francos Childeberto I y Clotario I atravesaron los Pirineos con el objetivo de tomar Zaragoza, ciudad clave en todo el territorio, a la que sitiaron sin éxito. Su retirada, en muchos aspectos un preludio de Roncesvalles, fue un completo fracaso, aunque no consta la actitud de los vascones durante el desarrollo de los acontecimientos.

Esta intervención franca fue el inicio de una serie de continuos enfrentamientos en zona peninsular durante más de un siglo. En algún momento llegaron incluso a controlar la antigua Cantabria, desde la Rioja a Santander, lo que implicaba a las actuales provincias Vascongadas y Navarra como áreas inmediatas a la frontera. No se conoce el momento exacto en que se produjo esta expansión, pero si que fue durante el reinado de Sisebuto (612-621) el mérito de derrotar al duque Francio y restaurar la soberanía visigoda. La constante influencia y ocasional presencia franca está verificada por el hallazgo de varias necrópolis (Aldaieta y Alegría en Álava, Finaga y Malmasín en Vizcaya, Pamplona y Buzaga en Navarra).

En todo el valle del Ebro, Leovigildo se dedicó a eliminar los focos de poder local que estaban respaldados por los francos. Primero intervino en Cantabria en el año 574 y, siete años más tarde, sometió a los vascones fundando la plaza fuerte de Victoriacum (Vitoria), desde la que podía controlar futuras perturbaciones.

 
HISPANIA BAJO EL REINADO DE LEOVIGILDO (586)


Una nueva intervención visigoda se produjo en el año 621, durante el reinado de Suíntila cuando los vascones invadían la provincia Tarraconense, que comprendía todo el valle del Ebro y las montañas cercanas, hasta que fueron completamente derrotados y se rindieron de forma incondicional. Los vascones aceptaron el pago de tributos, entregaron rehenes y tuvieron que construir la ciudad de Ologicus (Olite) para garantizar su propio control.

La inestabilidad volvió en los años siguientes, pues una lápida de Villafranca de Córdoba está dedicada a Oppila, un noble godo que murió en el 642 en una emboscada de los vascones cuando transportaba suministros al ejército.

En los siguientes sucesos aparecieron los vascones como grupos turbulentos procedentes de las montañas, pero que carecen de iniciativa propia, actuando bajo el control de alguno de los pretendientes a la corona del reino visigodo. Una inestabilidad motivada por las ambiciones personales de los miembros de la alta nobleza que se disputaban el poder. Las sublevaciones eran habituales en las provincias Tarraconense y Narbonense (sureste de Francia), y los usurpadores querían contar en todo momento con quienes habían demostrado continuamente su belicosidad y buen hacer con las armas.
 
 
RELIEVE ECUESTRE DE LEOVIGILDO
 
 
En el año 653 un grave conflicto estalló en la provincia Tarraconense en los momentos finales del reinado de Chindasvinto. Froy, dux de la Tarraconense, trató de canalizar todo el descontento de una parte importante de la nobleza. Contaba para ello con el apoyo de toda su provincia, así como con el de los vascones. Tras unos primeros éxitos que le llevaron a sitiar Zaragoza, los aliados fueron finalmente derrotados por Recesvinto, que acababa de suceder a su padre.

El aviso fue importante, pero no sirvió de mucho y la situación se repitió en el año 672, ahora con la presencia de los francos, que trataron de medrar en estas aguas cuando tuvo que desplazarse a la zona de Cantabria para efectuar operaciones contra los vascones. En éstas estaba cuando Ilderico, conde de Nimes, sublevó la provincia de Narbona. El conde visigodo Paulo fue enviado para someterlo y, efectivamente, eso hizo pero utilizó la victoria en su propio provecho. Contando con el apoyo de los rebeldes recién derrotados, a los que sumó otros nobles de la Tarraconense, y el de francos y vascones, se declaró rey y se enfrentó a Wamba abiertamente. Éste tuvo que actuar con celeridad, y en apenas siete días logró castigar a los vascones y conseguir su sumisión, tras lo cual se desplazó a la Narbonense, donde puso fin al alzamiento.

Ambos hechos parecer estar coordinados, una primera revuelta de los vascones, que se niegan a entregar los tributos debidos, lleva al rey hasta la región. Inmediatamente, y mientras tiene las manos atadas, se produce un segundo conflicto más importante, pues ya implicaba a la nobleza goda y a elementos externos.

Un calco de estos acontecimientos se produjo en el año 710, tras la muerte de Witiza. Un sector de la nobleza visigoda eligió a Rodrigo, duque de la Bética, mientras otra facción optó por Agila II, posiblemente un hijo del difunto rey. Éste contaba con los mismos apoyos que Paulo: las siempre revueltas provincias de la Tarraconense y la Narbonense, los francos y los vascones.

Cuando se produjo el desembarco sarraceno en Tarifa, Rodrigo se encontraba reprimiendo una rebelión en Pamplona, ciudad perteneciente a la región Tarraconense, y por tanto al bando witizano, seguramente tras haber sometido Zaragoza. Siempre se trató de una guerra civil entre dos parte de un mismo reino Hispano-visigodo.

El bando witizano pactó con los musulmanes del norte de África una intervención bélica en la guerra civil para derrotar a las tropas de Rodrigo. A cambio, estos recibirían como recompensa el botín de guerra que consiguiesen. Y así es como tras haber cruzado el estrecho de Gibraltar y conquistar Toledo, vencían a Rodrigo en la batalla de Guadalete. Su entrada fue imparable y dos años más tarde sitiaban Zaragoza.

 
HISPANO-VISIGODOS

viernes, 25 de noviembre de 2016

La Etimología intepretativa y la defensa de la Hidalguía Universal de Andrés de Poza


Erudito, lingüista y jurisconsulto, hijo de judío converso y de vizcaína, Andrés de Poza Yarza nació en Lendoño de Abajo, Orduña, en 1530. Estudió en la Universidad de Lovaina y, en 1570, se graduó en Derecho por la Universidad de Salamanca. Sirvió en el ejército de la Monarquía hispánica en Flandes durante 1574-79, a las órdenes de Luis de Requesens.

Esta figura ha sido estudiada por J. Juaristi en su libro El hábito no hace al vasco, publicado en 1992, introduciéndole en el contexto cultural de la época y conectándole en la corporación de burócratas castellanos y vascos al servicio de los Austrias mayores.


CALLE DEDICADA AL LICENCIADO POZA EN BILBAO


Le apasionaban, además, las Ciencias Matemáticas, Astronomía y Náutica, lo que le permitió trabajar de profesor náutico en Bilbao y desempeñar una cátedra en la Escuela Náutica de San Sebastián. En cosmografía llegó a ser un erudito. Condenaba el uso de cartas planas, explicando el error a que daban origen. Enseñó la manera de calcular la longitud por medio de la distancia a la luna o a las estrellas zodiacales.

Como el resto de colegas que estudió en Salamanca y luchó en Flandes, era una autentico polígrafo, conocedor de varios idiomas: flamenco, latín, italiano, inglés, francés, vascuence y castellano; y en parte el hebreo y el griego. Su curiosidad intelectual fue infinita, llegando a ser un escritor afamado.

Al regresar se estableció en Bilbao, y ejerció como jurista, abogado del señorío de Vizcaya y consejero municipal tras haber escrito su obra fundamental y más conocida De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Españas (1587), un tratado de 17 capítulos sobre el vascuence o antigua lengua de España. En ella escribió sobre el asentamiento de Bilbao y de sus gentes, y contiene uno de los primeros catálogos de las lenguas románicas en el ámbito de la lingüística europea, anterior incluso al establecido por el célebre humanista francés Escalígero. Fue el primer libro impreso en Vizcaya, por Matías Mares, el primer impresor del Señorío. También escribió un Tratado de Hidrografía, editada en Bilbao.


HYDROGRAFIA


Por encargo de las Juntas de Vizcaya escribió De nobilitate in proprietate. Ad Pragmaticas de Toro et Tordesillas, en 1589, en el que defendía la universalidad de la nobleza vizcaína contra las amenazas del fiscal de la Real Chancillería de Valladolid, Juan García de Saavedra.

Poza aportó al conocimiento la tradición cabalística, revirtiendo sobre la cultura vascongada una experiencia onomástico-interpretativa que la ha marcado durante siglos, el Etimologismo. Gracias al amplio conocimiento en idiomas, su trabajo consistió en explorar el lenguaje, tomando los nombres de las cosas para, desde los signos, indicaciones y marcas de los mismos, determinar la naturaleza de las cosas, es decir, la interpretación. Su método fue también generacionista, la búsqueda de lo originario desde "las semejanzas", pero dentro de la exclusiva experiencia del lenguaje. Y llegó a relacionar el vascuence con el hebreo, tanto en calidad como en competencia filosófica y "sustancial".

En su obra De la antigua lengua, hizo su peculiar reinterpretación etimológica, y apropió para los vascos el nombre de Asturias y el de Cantabria, remarcando su carácter montañoso e inaccesible a las invasiones de romanos, griegos y cartagineses. Para Poza, el carácter indómito de los vascos quedó patente en la oriundez de su lengua, que resistió a las muchas oleadas de gentes extranjeras, pero esta antigüedad del vascuence era defendida desde las tesis tubalianasla "lengua materna... que desde el patriarca Túbal" estaba allá, pero que "sólo lo vascongado se ha conservado".


LAUBURU SOBRE PIEDRA


Para Poza, como el hebreo, el vascuence también era de origen babilónico, uno de los 72 idiomas originados de la división de las lenguas durante la construcción de la torre de Babel. La lengua vascuence surgió entre los habitantes de la llanura de Senaar, con Túbal a la cabeza.

Consideraba que los nombres de Túbal y de sus hijos eran de origen hebreo, sumándose a la tesis de Garibay que convierte a Túbal en el primer rey de España, lo sitúa en la hipótesis pirenaica mediterránea. Admitía que los nombres de algunos reyes de la España primitiva eran caldeos, así como los de algunas de las ciudades que aquellos fundaron. Túbal y sus descendientes conservaron algo de onomástica y de la toponimia caldea.

Como todas las lenguas babélicas, el eusquera participaba de algunas de las cualidades de la lengua primera, la infundida por Dios en Adán: lengua adánica. Por ejemplo, en la alta filosofía o sabiduría infusa, que permite que todos los vocablos revelen la naturaleza o esencia de las cosas que designan. Poza se basaba en el Crátilo de Platón, el diálogo en que Sócrates discutía con Hermógenes acerca de si las palabras significan por naturaleza o por convención. Para Poza, la cuestión no tenía duda: la lengua adánica y las lenguas matrices significaban por naturaleza. Las demás, derivadas de ella, lo hacían por convención. Según Poza, el vascuence no había perdido el nexo natural entre la palabra y la cosa.

Mediante el etimologismo de los nombres eusquéricos de Dios, del sol o de la luna, dedujo que la lengua vasca "no es menos sustancial y filosófica que las más elegantes de Europa".

La aportación más importante de Poza a la mitología vizcaína fue la idea de que el eusquera contiene ya en su vocabulario ancestral la revelación cristiana del misterio de la trinidad. Basándose en los procedimientos de la Cábala, analizó la palabra vasca que designa a dios, Jaun o Iaun, en tres elementos distintos: I (tu), a (aquel) y on (bueno), concluyendo en que, desde Túbal, los vascos sabían ya que Dios eran el sumo bien, un solo dios y tres personas distintas.


ENTRANDO EN LA IGLESIA, POR JOSÉ ARRUE


Poza abordó la cuestión de la hidalguía universal de los vascos, aclarando si surgió durante la potestad regia o fue precedida a la Monarquía hispánica. Para ello, empleó su habitual método, el estudio etimológico de las palabras, tomando los términos de "infanzonazgo" e "infanzón", que existían ya desde los godos. Al no ser estos términos de origen vascongado, concluyó que en estas tierras jamás entraron los godos, y por ello la naturaleza nobiliaria de los vascos era anterior al establecimiento de régimen estamental de nobles y vasallos establecido por los godos, e incluso al de los romanos. Infirió que:
"La nobleza de Vizcaya no tiene origen ni principio alguno, y de ellas se puede decir... que realmente ha conservado su libertad, su lengua y su hábito desde el patriarca Túbal a esta parte."
Sin explicar la intervención de los reyes castellanos en la concesión de hidalguía de las villas y la posterior extensión de estas a toda la población, Poza prefirió insinuar que fue el propio rey quien se sometía a sus gentes, contando la mitológica batalla de Arrigorriaga en el 870, cuando los vascos en Padura eligieron como señor a Zuria, y no a Alfonso de León.

Las Juntas vizcaínas reunidas en Guernica confiaron en el licenciado Andrés de Poza para la defensa de la hidalguía universal de los vizcaínos, tras haber leído recientemente su alegato filológico. Poza describió en su De hispaniourum nobilitate et exemtione la supuesta condición de limpieza de sangre, y su aplicabilidad de la Pragmática de los Reyes Católicos dada en Córdoba en 1492.


FUERO NUEVO DE VIZCAYA



Fue elegido para responder de manera contundente a las amenazas de supresión hechas por el fiscal de la Chancillería de Valladolid, Juan García de Saavedra, en 1588. Pero la polémica ya había servido en tiempos de Carlos V, al consultar éste a todas las Chancillerías acerca de si los vizcaínos debían ser considerados todos nobles.

El fiscal planteaba una cuestión básica: ¿cómo van a ser en un mismo territorio todos a la vez hidalgos?, si hidalgos los hay porque existen pecheros junto a ellos, pero debajo de ellos, evidentemente.

Para responder a esa cuestión, Poza escribió, por encargo de las Juntas, De nobilitate in proprietate. Ad Pragmaticas de Toro et Tordesillas. Su idea básica establecía que en virtud de las leyes de Toro y Tordesillas, promulgadas en 1398 y 1403 por el rey castellano Enrique III, no concedería a los vizcaínos la posterior pragmática que los Reyes Católicos promulgaron en Córdoba. Y luego, refiriendo sobre el contenido del Fuero Nuevo de Vizcaya, redactado para reformar el anterior en fechas todavía recientes, en 1527, mostraba la calidad misma de la hidalguía vizcaína que justificaría el que sus habitantes fuesen de por sí propietarios de nobleza.

Su texto dialoga con el fiscal pero en un diálogo sin salida, precisamente porque sólo busca razonabilidad a unos supuestos "históricos" que considera intocables.

Para Poza la nobleza de los vizcaínos es conferida por ser ellos mismos originarios y autóctonos, de solar conocido en frases como:
"Las pragmáticas de 1398 y 1403, dadas ambas por el rey Enrique III, en Toro y Tordesillas repectivamente. En ellas se afirma que al entablar el proceso de probanza, todos fechen, salvo los notorios hidalgos de solar conocido. Luego la hidalguía corresponde en propiedad al solar conocido, indicativo de por sí de la nobleza del litigante."

Mientras que para el fiscal, el término de hombre noble con posesión de "casa de solar" corresponde al señor con vasallos solariegos que puebla sus propias tierras:
"Son casas fortificadas, con escudero de armas y voz y apellido de solar de casa.... las leyes de Erique III, al hablar de solar conocido se referían a esa realidad y, si así es en Vizcaya, hay también ahí señores con vasallos. Luego no puede ser general la hidalguía."

Poza, por lo tanto, distinguía dos tipos de hidalguía en Vizcaya, la nobleza real o urbana y la nobleza de tierra llana o infanzonía. La nobleza señorial que estaba formada por los Parientes mayores, de solares reconocidos de voz, apellido, linaje, armas, hazañas y antigüedad inmemorial e historial, es decir, la nobleza espléndida. Por otro lado, la infanzonía era la clase baja, que ya en el siglo XVI había adquirido su caserío o solar conocido, aunque su dedicación socioeconómica fuese la agricultura, pesca o ganadería.


REPRESENTACIÓN DEL ÁRBOL DE GUERNICA


Pero lo que ocultaba Poza es que aquellas gentes vizcaínas que ahora eran de solar conocido y casa propia, durante el Medievo tuvieron que pechar a la nobleza cuando aún no existía o estaba en proceso de formación la red de villas aforadas que liberaban a estos vasallos de los señores feudales.

Su argumento fue una metáfora del árbol como casa, consistente en tomar el Fuero Nuevo de 1527 (corrección del Viejo de 1452, aprobados ambos por el monarca) y examinar determinados títulos de transmisión patrimonial de la propiedad. Utilizó la semántica de ese régimen de trasmisión, que es la del árbol enraizado en el solar conocido de cuyas raíces surgió la sabia nueva generación tras generación. Y así, infirió la secular vinculación de las gentes al suelo, "los de aquí", los autóctonos que brotan por sí mismos del suelo, y no son plantados como gentes extranjeras venidas de otras partes. Para Poza, la imagen del árbol posibilita la esencia rural de Vizcaya, pues toda ella es un casa infanzona por sus hundidas raíces en el suelo. Posteriormente a este hecho, apareció la ley para reglamentar esta circunstancia.

Un gran número de proverbios castellanos y vascos provienen de la metáfora árbol que caracterizan a sí mismos los linajes solariegos como nobles, estables, duraderos y poderosos, como por ejemplo el linaje de los Aritza (árbol, roble), que iniciaría la dinastía pamplonica. Así pues, el euskaldun Aritzak, zozpala bererikoa siginificaría en castellano "De tal palo, tal astilla". O aquel otro de Badakik, bai, zein aritzi dagokion ezkurra (ya sabes, ya, en qué árbol hay fruto), que derivaría en castellano en "quien a buen árbol se arrima, buena sombra la cobija". Cientos, como Zuhainak badu bere zuhatza, "cada árbol tiene su savia propia"; Zuhaitz onak bere itzala, "buen árbol, sombre especial"; Zuhaitz orok adar eihar, "en todo árbol, ramas secas"; o Aritz eroriari orok egur, "todos hacen leña del árbol caido".

Esta calidad hidalga no fue asentada únicamente en esta dendro-logía y esta imagen forestal que significaron una ley foral, pues también se apoyó en el recurso de Túbal en cuanto a fuente y origen de esa lógica arbórea:
"Todo esto, antes que hubiese puntos de derecho, debió de ser ley y costumbre en Vizcaya y no menos antigua que su lengua y hábito y libertad del siglo del patriarca Túbal..."