lunes, 29 de julio de 2019

Fortificaciones modernas de la Capitanía general de Guipúzcoa


El relieve llano que experimenta la frontera franco-española en la desembocadura del río Bidasoa junto al mar Cantábrico y alejada de la cordillera de montes Pirineos siempre supuso un riesgo de ser aprovechado por el Ejército francés con la intención de invadir España. Este riego aumentó en las primeras décadas de la Edad Moderna, en el marco de las Guerras de Italia, la invasión del Reino de Navarra o la Guerra civil castellana entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja aliada de Francia y Portugal.

La fortificación de un edificio o núcleo urbano consistía entonces en establecer estructuras arquitectónicas de carácter defensivo al objeto de resistir cualquier ataque de un ejército invasor. A lo largo de los siglos las fortificaciones fueron tomando diversos emplazamientos y formas en función de la tecnología, de los recursos disponibles y de las necesidades geopolíticas.

Durante la Edad Media, el territorio dela Capitanía General de Guipúzcoa experimentó la construcción de varios tipos de fortificaciones que van desde decenas de casas-torre nobiliarias, recintos amurallados de poblaciones, hasta castillos. Estos últimos fueron los de Fuenterrabía, San Sebastián, Mendikute (Albiztur), Beloaga (Oyartzun), Ausa-Gaztelu (Zaldibia), Jentilbaratza (Ataun), Aitzorrotz (Eskoriatza), Goikobalu (Mondragón) y Elosua (Bergara). 

PLANO DE LA FORTIFICACIÓN DE FUENTERRABÍA DE 1705

La arquitectura militar medieval se caracterizó en términos generales por incorporar muros de piedra (por tanto incombustibles) de 2 o 2,5 metros de grueso (suficientes para detener flechas y proyectiles de catapulta) y gran altura (para dificultar su escalada). De trecho en trecho poseían torres más altas que la muralla y avanzadas con relación a ella. Un estrecho adarve limitado hacia el exterior por un parapeto almenado permitía a los defensores instalarse en la parte superior de la muralla para cooperar en la defensa. Las puertas de acceso estaban protegidas por una barbacana (recinto fortificado que envolvía exteriormente la entrada), puente levadizo sobre un foso y matacanes (obras ligeramente voladizas con suelo aspillerado).

Los recintos murados medievales de las villas no sólo poseían una función militar, sino que delimitaban también ámbitos jurídicos diferenciados. En el mismo sentido, las casas-torre contribuyeron también a la articulación del medio rural en el que muchas de ellas se insertaban y al realce del prestigio social y económico de sus propietarios. 

La progresiva difusión de las armas de fuego provocó que entre los siglos XIV y XV las fortificaciones medievales perdieran efectividad. La respuesta inicial que el arte de la fortificación utilizó ante la aparición de la artillería fue el aumento del grosor de los muros.

De esta época de transición entre la fortificación medieval y la moderna existieron en la Capitanía General de Guipúzcoa algunos ejemplos de características muy diferentes: Gazteluzar en Irún, el castillo de Santa Isabel y la Torre en Pasajes, los castillos de Carlos V y de San Telmo en Fuenterrabía y el castillo de Santa Cruz de la Mota en San Sebastián.


PLANO DE LAS FORTIFICACIONES DE SAN SEBASTIÁN DE 1721

miércoles, 24 de julio de 2019

Reinado de García V Ramírez: la restauración del Reino de Pamplona


El reinado de García V Ramírez comenzó en 1134, tras la muerte sin descendencia de Alfonso I el Batallador rey de Aragón-Pamplona, y terminó en 1150. Conocido como "el Restaurador", tomó el título de "rey de los pamploneses".

Fue elegido rey de Pamplona por los magnates y obispos navarros al no acatar las disposiciones testamentarias de Alfonso I. Estos dirigentes buscaron una solución a la separación de los reinos de Aragón y Pamplona, que habían sido gobernados conjuntamente desde la muerte de Sancho VI el de Peñalén hasta la muerte del Batallador. Entonces, propusieron a García Ramírez como rey por ser ancestro de Garcia III Sánchez el de Nájera. Este había tenido un hijo extramatrimonial, el infante Sancho Garcés, casado con Constanza. Este infante fue el padre de Ramiro Sánchez y, además, por unión con Andregota, padre de Sancho Sánchez, quien se puso al frente del Condado de Navarra en 1087. A su vez, Ramiro Sánchez fue señor de Monzón y de Logroño, y se casó con Cristina, una de las hijas de Rodrigo Díaz de Vivar.

Un hijo de Ramiro Sánchez y de Cristina fue García V Ramírez, el restaurador del trono de Pamplona. Por tanto esta línea dinástica del rey García III acabó restaurando el trono pamplonés y desvinculándolo de Aragón, después de tres generaciones. La restauración del Reino de Pamplona llegó gracias a un bisnieto de Sancho III Garcés el Mayor, por línea paterna, y a un nieto del Cid Campeador, por línea materna.

ESTATUA DE SANCHO V RAMÍREZ EN PAMPLONA

Pero la restauración de García Ramírez en 1134 se basaba en el apoyo de las minorías rectoras y en el juramento de fidelidad de sus súbditos, además del interés de las dinastías de los Perche y los Roucy. Además, la elección de un noble como heredero al trono por parte de magnates demostraba el carácter electivo que tuvo la monarquía hispánica en otras épocas. También contó con el apoyo del obispo de Pamplona, Sancho de Larrosa, del conde Ladrón, hijo del señor de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, Xemen Aznar de Torres y Guillermo Aznar de Oteiza.

Por otra parte, los relatos caballerescos de la recién surgida literatura cortesana de la época había ensalzado la figura del Cid Campeador, y en este ambiente de trovadores, cantares de gesta y figuras legendarias, el nieto de Díaz de Vivar ganaba enorme prestigio sobre los nobles y magnates de Pamplona, de Aragón y de Castilla.

A su candidatura se opuso la de Ramiro, futuro Ramiro II de Aragón,, hermano del difunto rey, que basándose en el mismo derecho de familia reclamó la parte correspondiente a la herencia paterna, es decir, las tierras de Aragón, Pamplona y Huesca.

En 1124, García Ramírez ya era señor de Monmegastre, en Lérida, y, en 1125, tenente del castillo de Monzón, esta villa además fue repoblada por Alfonso I. Existía una buena relación entre el rey aragonés y García, ya que en 1131, este se casó con Margarita de L´Aigle, sobrina de Rotrou de Perche, quien a su vez era primo carnal del Batallador por parte de madre. García era, entonces, sobrino político del monarca. En 1133, recibió también las tenencias de Calatayud y de Tudela.

En 1134, tras la muerte de Alfonso I el Batallador, García Ramírez era el candidato más fuerte a ocupar el trono pamplonés y apenas contaba con oposición política en el reino. A su favor tenía su patrimonio de villas y tenencias, su linaje real descendiente de Sancho III Garcés el Mayor y su mítica aureola militar del Cid. Además, si Alfonso VII de Castilla era hijo del conde Raimundo de Borgoña, este estaba bien respaldado por las dinastías de los Roucy, los Perche, etc., por lo que este marco de relaciones parentales podría fomentar futuros acuerdos entre ambos reinos hispánicos.

Por el tratado de Vadoluengo, firmado en enero de 1135, los nobles de Pamplona y Aragón llegaron a un compromiso según el cual, como "padre" e "hijo", ambos gobernarían sobre Pamplona: Ramiro II como rey, con poder sobre todo el pueblo; García como príncipe, al mando de los caballeros, a los que dirigiría en la guerra.

A primeros de mayo de 1135, en la villa de Nájera el rey castellano decidió respaldar a García como rey de Pamplona, a cambio el pamplonés prestó vasallaje a Alfonso VII, rompiendo el tratado de Vadoluengo. Después, el 26 de mayo, García Ramírez asistió a la coronación de Alfonso en León, como emperador totius Hispaniae, donde renovó su vasallaje. El vasallaje de García Ramírez hacia Alfonso VII, a pesar de sus altibajos, fue una de las piedras angulares de la política exterior del Restaurador. Esta sumisión a Castilla acentuó la división entre Aragón y Navarra.

Entre julio y agosto del mismo año, aliados Alfonso VII y García Ramírez se lanzaron sobre el Reino de Zaragoza compuesto por las ciudades de Zaragoza, Tarazona, Daroca y Calatayud. Ramiro II no podía alegar ningún derecho sucesorio, ya que fueron incorporadas durante el reinado de Alfonso I.

García Ramírez gobernó Zaragoza en nombre de Alfonso VII durante un año como recompensa a su vasallaje y alianza militar. Alfonso VII recuperaba para su reino una franja territorial que el Batallador le había arrebatado años atrás cuando reinaba doña Urraca y el Restaurador se quedaba con Logroño.

Pero, en verano de 1136, el emperador Alfonso VII daba un giro a su política exterior y restablecía relaciones con Ramiro II de Aragón devolviéndole Zaragoza, debido al nacimiento de Petronila, la hija de Ramiro con Inés de Poitou.

García de Pamplona, sin embargo, no aceptó esta decisión y tuvo que defender el reino durante tres años, demostrando la fuerza de su reinado en la frontera del Reino de Aragón. La Guerra contra Aragón fue activa y la iniciativa en todos los frentes correspondió a los navarros. En 1137, García Ramírez envió una expedición militar hacia Jaca, saqueando la vieja capital. Al año siguiente, gracias a la intervención de varios tenentes, se apoderó de las plazas de Filera, Sos y Gallipienzo.  Las luchas tuvieron mayor intensidad en Tudela y Jaca, pero además García Ramírez abrió un frente político, al tratar de privar de su jurisdicción y de sus rentas a todo monasterio o iglesia de Navarra cuya sede estuviese en Aragón. Todos estos establecimientos eclesiásticos fueron incorporados a la Iglesia de Pamplona.

RESTAURACIÓN DEL REINO DE PAMPLONA CON GARCÍA RAMÍREZ (1134-1150)

La Guerra contra Castilla fue mucho más pasiva. Se desencadenó por causa de los territorios de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, que en 1137 pasaron en poder de Alfonso VII, cuando el conde Ladrón le juró vasallaje. Las operaciones fueron de poca envergadura y la frontera entre ambos reinos no pareció moverse. En 1137 los monarcas navarro y castellano firmaron la paz.

La situación comenzó a cambiar en 1138, cuando Ramón Berenguer IV de Barcelona asumió el gobierno de Aragón. En 1140, éste firmó en Carrión de los Condes un pacto con Alfonso VII, cuyo objetivo era repartirse el reino de Pamplona. El conde de Barcelona inició los ataques sobre Lónguida y Pamplona en el mes de julio y venció a García Ramírez en Ejea de los Caballeros.

Pero la alianza entre Castila y Aragón no era firme y ya en 1140 García Ramírez y Alfonso VII entraron en conversaciones. Se llegó a un acuerdo por el que el heredero de la corona castellana, Sancho III, casaría con doña Blanca, hija del monarca pamplonés. De esta manera, García conseguía mantener la especial protección del emperador para el Reino pamplonés. Los enlaces matrimoniales iban a ratificar, desde esa Castilla y León imperiales, la restauración sin marcha a tras del Reino de Pamplona.

Un año después, en 1141, García enviudó. Entonces, empezó a pensar en la infanta doña Urraca, hija del rey emperador y de la asturiana Guntroda. De las negociaciones entre Alfonso VII y García dieron como resultado el matrimonio entre ambos en León el 19 de junio de 1144.

A la boda, descrita en la Crónica del emperador Alfonso VII, acudieron lo más relevante de la nobleza castellana, navarra y asturleonesa. Hubo una exhibición ecuestre y un festejo taurino en honor de los novios. Se celebraron juegos, piñatas y cucañas.

Del matrimonio entre García y Urraca resultó el respaldo de gran importancia por parte de Alfonso VII a la restauración del Reino de Pamplona. Con la seguridad de la inacción castellana, García hostigó las fronteras aragonesas y en 1142 atacó Jaca, Tarazona e incluso Zaragoza. El conde de Barcelona respondió con el sitio de Sangüesa y durante 1143 las operaciones se repitieron sin resultados decisivos.

La paz de San Esteban de Gormaz firmada en noviembre de 1146 entre el pamplonés y el barcelonés, y a instancias de Alfonso VII, fue necesaria para la colaboración conjunta de todos los reinos cristianos hispánicos contra Al-Ándalus.

Así, los tres reyes aliados emprendieron la campaña militar contra Almería de 1147. La plaza no sólo era el principal puerto comercial de Al-Ándalus, sino que además era un lugar de refugio de los piratas, lo que explicaba que Génova y Pisa se uniesen a la iniciativa. Los italianos y los catalanes mantuvieron un asedio marítimo de la ciudad, mientras que las tropas castellanas y navarras atacaron por tierra, conquistando por el camino Baeza. En la reconquista de esta plaza tuvo un principal protagonismo el caballero pamplonés Pérez de Azagra. Almería cayó el 17 de octubre de 1147 y su conquista supuso un cambio en la orientación de la política de García Ramírez y Ramón Berenguer IV, ambos vasallos del emperador.

GARCÍA V RAMÍREZ

Entre 1147 y 1149, el Restaurador se ocupó de los asuntos internos del reino y otorgó el Fuero de Estella a Olite y Monreal.

El 1 de julio de 1149 el rey de Navarra y el conde de Barcelona firmaron una paz perpetua entre sus señoríos, a la vez que pactaban el matrimonio de doña Blanca, hija del rey pamplonés, con el propio conde. Además, acordaron repartir por la mitad las futuras conquistas sobre los musulmanes, fuesen los territorios conquistados por uno de ellos o por ambos, sin tener en cuenta al monarca castellano. El matrimonio pactado pronto quedó en el olvido, pues al aragonés no le interesaba enemistare con Alfonso VII y finalmente se consolidó el matrimonio entre el conde de Barcelona y doña Petronila, hija de Ramiro II el Monje.

A pesar del citado pacto, que probablemente fue secreto, García Ramírez volvió a secundar a Alfonso VII en su expedición militar a Córdoba de 1150. Esta vez fracasarían en las mismas puertas de la capital andalusí.

García regresaría muy fatigado, muriendo al poco tiempo en Lorca, muy cerca de Estella, el 21 de noviembre de 1150. Fue enterrado en la catedral de pamplona y sucedido por su hijo Sancho VI el Sabio.

viernes, 19 de julio de 2019

Juan de Urdanegui y López de Inoso


Alcalde de Lima en 1679 y caballero de Santiago

JUAN DE URDANEGUI Y LÓPEZ DE INOSO

Juan de Urdanegui y López de Inoso nació en Orduña, Vizcaya en 1619. Era nieto de Diego Urdanegui, y Maria Menoyo, pertenecientes a la casa-solar de Gordejuela, en Vizcaya, e hijo de Juan de Urdanegui y Francisca  López de Inoso, nacida en Retes de Tudela, Álava.

Este linaje nobiliario poseía en la villa Gordejuela de las Encartaciones su palacio de Udanegui, también llamado Palacio de Gordexola, con tipología renacentista, de preeminencia sobre el lugar, con su doble torre que abraza lo que sería un caserío palaciego convencional.

En 1638, Juan de Urdanegui embarcó en Portugalete con destino en Lima, en el Virreinato del Perú, para desempeñar diversos altos cargos administrativos y militares, encargándose de la gobernación del presidio del Callao.

Tuvo la suerte de encontrarse con Pedro Oreitia, un vitoriano, amigo personal del secretario del virrey Diego Ortiz de Santaella, que le favoreció y asistió frecuentemente a su palacio, empezando una carrera política y económica. En el terreno político ejerció como alcalde de Lima en 1679.

En agosto de 1667, ingresó como caballero de la Orden de Santiago, investido en el convento de San Agustín. Al año siguiente, contrajo matrimonio con Constanza de Luján y Recalde.

ESCUDO DE ARMAS URDANEGUI

Al morir su esposa, ingresó definitivamente en la Compañía de Jesús, siendo alguacil mayor de la Inquisición de esta ciudad.

Por petición de su compañía, financió la construcción de la Iglesia de la Sagrada Familia en Orduña, su villa natal. Este colegio es de estilo barroco, corresponde al de las demás iglesias levantadas por los jesuitas del siglo XVII. A esta aportación hay que añadir alhajas de plata para un altar de su iglesia, con un valor de 40.000 pesos, y otros 110.000 pesos más en donaciones.

Por Real Cédula, el 11 de noviembre de 1682, consiguió de manera póstuma fundar el marquesado de Villafuerte, que compró por 22.000 ducados, semanas después de su fallecimiento.

Juan de Urdanegui y Constanza de Luján y Recalde tuvieron cuatro hijos, dos de ellos varones.

Juan Urdanegui Luján y Recalde fue oficial de la Real Hacienda de México.

José Félix de Urdanegui Luján y Recalde, primogénito de la saga, fue caballero de Santiago, alguacil mayor del Tribunal de la Inquisición en Lima en 1697.

PALACIO URDANEGUI

domingo, 14 de julio de 2019

Diálogo entre Blas de Lezo y su mujer Josefa, por Pablo Victoria


CALLE BLAS DE LEZO EN MÁLAGA

Así narra el libro de Pablo Victoria El día que España derrotó a Inglaterra, un supuesto diálogo entre Blas de Lezo y su mujer Josefa de Pacheco, en varias situaciones del sitio de Cartagena de Indias de 1741. Lejos de ser una fiel reproducción de la historiografía realista y verdadera, este diálogo no deja de ser una aportación literaria de su autor al género de novela histórica:

Lezo: Josefa, debes salir de Cartagena cuanto antes, mientras queda tiempo. Esta plaza se va a perder.
Josefa: ¡Qué dices! ¿Que te deje aquí? ¿De qué me estás hablando? Yo me voy a quedar en Cartagena el tiempo que tú estés aquí defendiéndola. Ni sueñes que me voy a ir. Mientras tú estés aquí, yo me quedaré contigo. Sé que no permitirás que está ciudad caiga en manos de los británicos. Aquí me quedo, Blas.

El momento crítico se produce cuando cae la primera línea. Lezo llega a su casa deshecho, agotado, y allí encuentra su mujer, que, obstinada no se ha marchado. Pablo Victoria lo dice así:

Josefa: Qué aspecto tienes, Blas. ¿Qué es lo que ha ocurrido?
Lezo: Ruégale a Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo para que Dios se apiade de nosotros. Se rompió la primera línea. Cartagena está perdida, Josefa, y estamos solos. Debes partir.
Josefa: No partiré. Y descansa ahora, que es tarde y debes de estar agotado. A Dios gracias, estás sano y salvo. Ah, pero... estás sangrando...
Lezo: ... del corazón. Sí, es muy tarde, Josefa.
Josefa: No lo es mientras tú estés con nosotros. Lo sé. Lo sé.

Eslava, después de su testarudez y equivocación en las defensas, constata que se ha equivocado y da a Lezo el mando sobre la defensa.

El final del episodio es, pese a la rotunda victoria sobre los ingleses, desdichado, como tantas veces en nuestra historia. Los celos de Eslava a Blas de Lezo movieron al virrey a enviar informes a la corte atribuyéndose la victoria y calumniando al almirante: la peste que diezmó a los ingleses se lo llevaría también a él. Era el 7 de septiembre de 1741 cuando nuestro almirante guipuzcoano rindió su vida. Pablo Victoria lo describe así:

Josefa: ¡Llamen al médico!
Lezo: ¿Y qué dirá de mi el Rey?
Josefa: Tranquilo. Todo se aclarará.
Lezo: ¿Y qué había que aclararse? Josefa, llámame al barbero, que quiero morir limpio y afeitado. Ah, y entiérrame con mis patas, porque seguramente las voy a necesitar al otro lado. Y dile a mis hijos cuánto los amo y que el más triste remordimiento que llevo es no haber pasado más tiempo con ellos; pero explícales que tenía que cumpli con otros deberes... Josefa... He vivido con honor. Deseo morir con valentía. Sólo me acobardo ante la idea de dejarte sola y sin recursos... Ni siquiera hay dinero para mi entierro... En el cofre que guardo en el desván hay unos pesos; apenas son suficientes para un ataúd... Dile al obispo que permita que me entierren en la capilla de la Vera Cruz de los Militares; allí, junto al convento de San Francisco. Luego vete al Reino de España con los hijos...
Josefa: ¿Y por qué quieres que te entierren allí, Blas?
Lezo: Porque allí estoy cerca de la pólvora y del arsenal de mis navíos, que es lo que he vivido y el único recuerdo que dejo para la historia. Ah, pero defendiendo a España y defendiendo a Cristo...
Josefa: Blas...
Lezo (delirante): ¡Fuego! ¡Fuego!


domingo, 7 de julio de 2019

Toponímia vasca en la geografía española


TOPÓNIMOS CON NOMBRES PROPIOS DE SUS FUNDADORES VASCOS

Acedo (despoblado, hoy coto redondo)

Anaya

Ahusín

Blasco > Blasconmuño

Casuar (despoblado)

Etreros

García > Garcillán > Sangarcía

Gutierre > Gurierrezmuñoz

Iñigo > Valdiñigo, Los Iñigos (los dos despoblados), Lovingos

Jeminarre y Xemen > Jimeno > Torrejimeno, Castrojimeno > Jemenuño

Muño > Mudrián, Muñico (despoblado), Muñomer (despoblado), Muñopedro, Muñorroso (despoblado), Muñoveros, Moñivas (despoblado, hoy finca agrícola)

Muñoz > Martín Muñoz de Ayllón, Martín Muñoz de las Posadas, Martín Muñoz de la Dehesa

Ochando

Sancho > Sanchofruela, Sanchopedro, Sanchonuño

Vela > Veladíez, Villovela, Estebanvela, Velagómez (despoblado, coto redondo)


NUEVO BAZTÁN (MADRID)

ESTATUA DE JUAN DE GOYENECHE EN NUEVO BAZTÁN (MADRID)


TOPÓNIMOS DE NOMBRES COMUNES

Añe, Losáñez, Valsaín, Barahona, Chañe, Chatún, Etreros, Fuentemizarra, Gaillos, San Pedro de, Languilla, Melque, Narros, Tanarro, Gomeznarro, Pecharromán, Saldaña, Serracín, Catroserracín, Gomezserracín, Urueñas.

Del fonema vasco Nava, tenemos Nava del Condado, Nava de la Asunción, Navalmanzano, Navalperal del Campo (despoblado), Navalilla, Navas de Oro, Navafría, Navares de Ayuso, Navares de Enmedio, Navares de las Cuevas, Navas de San Antonio y Navas de Riofrío.

Se estima que los supuestamente topónimos de procedencia vasca en Castilla y León alcanza el 30%, porcentaje muy interesante para consideraciones procedentes.

Por el lado navarro-aragonés, Alfonso I de Aragón, repobló en 1119 el territorio soriano con aragoneses y navarros, permitiendo a los musulmanes permanecer en zonas rurales, debido a la falta de gente en sus reinos.

Así, los apellidos vascos se van repartiendo por ambas Castillas (Vieja y Nueva), La Rioja, parte de Aragón, La Mancha, el Reino de Murcia, Extremadura, Andalucía Oriental y las Canarias. También los apellidos navarros se propagaron en gran medida a estas últimas zonas; 
a través de Aragón, al Reino de Valencia; y a través de Castilla, a Extremadura, La Mancha y Andalucía.



IGLESIA DE SANTA ÁGUEDA EN VILLABASCONES DE BEZANA (BURGOS)


TOPÓNIMOS DE ORIGEN VASCO

En la provincia de Palencia: Báscones del Ebro, Báscones de Valdivia, Báscones de Ojeda y Cascón de la Nava;

En Burgos: Villabáscones de Bezana, Villabáscones, Bascuñuelo, Basconcillos del Tozo, Basconcillos, Báscones de Zamanzas, Bascuñan y Vizcaínos;

En Asturias: Báscones

En Cuenca: Bascuñana de San Pedro y Gascueña

En Álava, Bascuñuelas

En Lugo: Bascós

En Orense: Bascojs y Bascos

En Soria: Bascones

En Cáceres: El Gasco

En Guadalajara: Gascueña de Bornova

En Madrid: Gascones

En Toledo: Vascos

En Sevilla: Loma del Gascón

En Portugal: Vascóes y Vasconcellos


BASCONES DE OJEDA (PALENCIA)

ESCUDO MUNICIPAL DE BASCONES DE OJEDA (PALENCIA)


TOPÓNIMOS DE ORIGEN NAVARRO

En Salamanca: Narros de Matalayegu, Naharros de Valdunciel, Naharros Nuevo y Narrillos

en Ávila: Narros del Castillo, Narros del Puerto, Narros de Saldueña, Los Narros, Narrillos del Álamo, Narrillos del Rebollar y Narrillos de San Leonardo

En Cuenca: Naharro y Garcinarro

En Valladolid: Gomeznarro

En Soria: Narros y Valdenarro

En Guadalajara: Naharros

En Segovia: Narros de Cuéllar y Gomeznarro

En Valencia: Navarrés

En Zaragoza: Herrera de los Navarros y Villar de los Navarros

En Huesca: Navarri

En Álava: Navaridas, Navarrete, Nafarrate y Napardi

En Vizcaya: Nafarrena

En La Rioja: Navarrete

En Teruel: Navarrete del Río

En Almería: Los Navarretes y Los Navarros

En Murcia: Los Navarros y Los Navarros Bajos

En Madrid: Navarrosillos y Nuevo Baztán

En Portugal: Navarros y Nafarros


BASCONES DE EBRO (PALENCIA)




OTROS TOPÓNIMOS INTERESANTES

En Ávila: Narros del Castillo, Narros del Puerto, Narros de Saldueña, Los Narros, Narrillos del Álamo, Narrillos del Rebollar y Narrillos de San Leonardo

En Galicia: Bayona

En Lérida: Arán e Ilierdi

En Huesca: Pico de Escarra

En Alicante: Ondara

En Huelva: Aroche y Aracena

En Granada: Herriberri, Belerda, Escúzar y La Zubia

En Canarias: Eguiagaray, Garajonay, Arona y Tindaya


NARROS (SORIA)

jueves, 4 de julio de 2019

José de la Quintana Chavarria


Secretario de Estado y del Despacho de Marina e Indias y consejero de la Cámara de Indias

JOSÉ DE LA QUINTANA ECHEVARRIA

José de la Quintana Chavarria nació en 1680, en Bilbao. Pertenecía a un linaje nobiliario de Begoña, con solar reconocido en el palacio de Marquina, siendo sus Simón de la Quintana y María de Chavarría.

Siendo joven, tomó parte en las actividades mercantiles de las Indias junto a algunos miembros de su familia, concretamente en la carrera comercial entre Buenos Aires y Potosí. Cuando contaba con veinte años de edad, ya había viajado varias veces en los navíos de registro al Río de la Plata para internar mercancías hasta el Alto Perú. Delegó sus negocios a su hermano Nicolás, establecido en Buenos Aires y relacionado con importantes familias de la elite local, como los Riglós y los Larrazábal.

Fue el momento para regresar a la España peninsular, se estaba iniciando el Siglo XVIII y una nueva dinastía, los Borbones, ocupaba el trono real. Uno de sus ministros, José Patiño, quiso contar con los servicios de Quintana para desempeñar cargos en la recién Administración borbónica. Tenía a su favor su experiencia en actividades comerciales en América y la lealtad y apoyo que los vascos estaban demostrando a Felipe V durante la Guerra de Sucesión española.

Su primer cargo fue el de miembro de las Juntas del Tribunal de la Casa de Contratación, siendo Patiño su presidente. Más tarde, fue nombrado miembro de la Secretaría del Estado y del Despacho de Hacienda, estando al mando de dicha secretaría el mismo José Patiño.

Con este inmejorable posicionamiento en temas de hacienda real, en 1727, las Juntas del Señorío nombraron a Quintana Chavarri como diputado del territorio en la Cortes madrileña. Su finalidad era defensa en asuntos relacionados con la hacienda vizcaína.

A petición de Patiño, en septiembre de 1728, el diputado en Corte del Consulado y Comercio de Cargadores a Indias Marcos Antonio de Verástegui solicitó a Quintana la representación de los intereses de España en la Compañía del Asiento en Londres. Solicitud que fue rechazada ante su desconocimiento del idioma inglés.

REAL CONSEJO DE HACIENDA (MUSEO DEL PRADO)

Nunca perdió la confianza de Patiño, y, en 1730, volvió a reunirle en la Administración de la Corte.

En julio de 1731, era comisario en los encuentros diplomáticos entre España e Inglaterra que formalizaron el Tratado de Sevilla. Al mes siguiente, fue nombrado miembro honorífico de la Contaduría Mayor de Cuentas.

Desde entonces, sus dictámenes cobraron gran reconocimiento e influencia entre los expertos. Así, por ejemplo, en septiembre de 1733, Quintana fue el autor de la Instrucción dada a Salcedo para la expedición a Buenos Aires, para el trato de asuntos sobre Colonia de Sacramento.

Aunque ocupaba altos cargos en la Administración de Felipe V, mantuvo estables relaciones comerciales con el puerto de Buenos Aires, incluso defendiendo los intereses de esa ciudad para el tráfico directo de mercancías sin la dependencia del Consulado de Lima.

En marzo de 1730, Quintaba Chaverria fue nombrado miembro de capa y espada de la Junta de Comercio y Moneda y, en enero de año siguiente, miembro del Consejo de Indias.

Estaba en la cima de su carrera burocrática, en marzo de 1739, fue designado secretario real de Estado y de Marina e Indias, sucediendo en este alto cargo al marqués de Torrenueva. Su política estuvo englobada en la Guerra del Asiento (Guerra de Jenkins), entre España e Inglaterra, y el complicado estado en el que se encontraba la Real Hacienda.

Fue apartado del cargo en octubre de 1741, como consecuencia de unificar en su mismo ministerio las secretarías de Despacho y Hacienda con la de Marina e Indias, cargo que desempeñó José Campillo.

A pesar de haber casado con María Josefa de Lezama y Larragoiti, murió en 1570 sin dejar descendencia.