miércoles, 12 de agosto de 2015

Cuando Navarra recuperó el pulso, por Jaime Ignacio del Burgo



Cuando Navarra recuperó el pulso. 1512-1515-1516
Jaime Ignacio del Burgo, Ediciones Académicas, 2011


Jaime Ignacio del Burgo present su libro contra la manipulación nacionalista de la historia: Cuando Navarra recuperó el pulso. 1512-1515-1516. Según el historiador Navarro: “En este libro se desmontan las grandes falacias con que la propaganda abertzale ha bombardeado a la sociedad navarra a lo largo de 2012″.

El libro desmiente los tres principales presupuestos del nacionalismo vasco de cara a 1512: que Navarra fue la encarnación de Euskal Herria, que en 1200 Castilla mutiló la unidad nacional vasca y que en 1512 se acabó el reino de Navarra. Y el texto se caracteriza por su brevedad, fácil lectura, concisión de los asuntos tratados y carácter divulgativo.

El autor trata de rebatir los principales argumentos que con ocasión del aniversario de 1512 ha manejado el nacionalismo vasco, siendo un punto de vista alternativo. Las afirmaciones que se intentan desmontar son básicamente las de que Navarra es la encarnación medieval del estado vasco de Euskal Herria, que ese estado fuera violentamente mutilado en el año 1.200 separando las Provincias vascas de Navarra o que el Reino de Navarra siquiera desapareciera como tal en el año 1512.

Del Burgo aporta numerosas evidencias respecto a la formación del Reino de Pamplona y luego de Navarra, las fechas en las que las Provincias vascas y otros territorios estuvieron unidos a Navarra, la forma en que estos territorios se unieron y se separaron, su lengua, las circunstancias de guerra civil y de tronos que preceden y explican la situación del reino en 1512 o la forma en la que éste se incorporó a la corona de Castilla y después a España.

Aclara hechos como el sobredimensionamiento de la toma del Castillo de Maya (o el absurdo de su inscripción conmemorativa), la batalla de Noáin o la historia de los cañones del escudo guipuzcoano. También la razón por la que que son desmochados los castillos navarros, lo cual se hizo tanto a los castillos navarros como a los castellanos, o tanto a los beaumonteses como a los agramonteses, en un cambio del equilibrio de poder entre la corona y la nobleza feudal en toda España que nada tiene que ver con la opresión de los navarros.