TRATADOS FRONTERIZOS DE LA MODERNIDAD

TRATADOS FRONTERIZOS DE LA MODERNIDAD

En 1659, sobre la isla de los Faisanes en el río Bidasoa se firma el Tratado de los Pirineos, que delimitó la frontera entre España y Francia de manera definitiva. Uno de los más viejos y estable límites políticos establecidos en Europa.
Pero este acuerdo fronterizo crea conflictos como la deportación de 4.000 vecinos de Azkain, Biriatu y Sara a las Landas por complicidad con los guipuzcoanos y navarros y por no saber francés. En 1765, Fracia y España firman el Tratado de Elizondo (Baztan), para delimitar la frontera entre Baja Navarra y Navarra, pues no existía.

Cien años más tarde, en el Tratado de Bayona de 1856, se delimitaría con piedras todo el cordal pirenaico. Fue un borde simbólico entre dos naciones que transformó definitivamente la cartografía, concretando un frontera de dos soberanías territoriales con jurisdicción exclusiva del Estado a cada lado de ella.
Hasta este tratado, el río Bidasoa no fue frontera entre el estado francés y el español. Ambas orillas del río en su desembocadura al mar Cantábrico eran jurisdicción de Hondarrabia, e incluso la población de Hendaia, hoy francesa, no era sino un barrio de dos casas (Iturriaga y Etxeberri) de la localidad guipuzcoana. Este fue el momento en que se consolidó la conciencia nacional de españoles y franceses, concretada dentro de la estructura política de un Estado centralizado, circunscrita en una soberanía territorial y organizado por su alma, la lengua. Es el llamado cuerpo de nación.
Pero en el siglo XVII, la conciencia territorial no estuvo definida. Por ello, se organizaron unos comisionados franceses y españoles para trazar la frontera pirenaica. Estos comisionados fueron elegidos según su respectiva pertenencia jurisdiccional: pueblos, aldeas, valles, veguerías y abadengos; y prepararon el terreno para que el cardenal Mazarino y Luis de Haro plantaran la marca de división territorial de dos viejos reinos estructurados según viejas jurisdicciones.
La reunión tuvo lugar en una isla sita en medio del Bidasoa, la isla de Los Faisanes, comunicada por puentes a ambos lados, estableciéndose en la isla una simetría espacial de soberanías territoriales para respetar la ecuanimidad de la decisión, naciendo así, la noción de que una linea de montañas dividía Francia de España. Lo que había surgido en 1659, fue la posibilidad de extender las formas de administración militar, jurídica y económica hasta ese límite fronterizo, sometiendo esas tierras próximas de la marca a la jurisdicción central del monarca.
En la parte navarra no hubo problemas especiales de demarcación jurisdiccional, porque los que pudiera haber entre Navarra y el Bearn, se habían resuelto con su anexión por Francia, en 1620, a cambio de ceder el rey francés su personal soberanía sobre ese reino y este otro ducado.
Hubo muchos problemas en la parte catalana, donde el condado del Rosellón fue para Francia y, la Cerdanya para España. Al año siguiente, en Ceret, se reunieron de nuevo para ajustar mejor la marca a una realidad pirenaica. 
Al comienzo de la Revolución francesa, se reúne la Asamblea Nacional de 1789 para confeccionar un nuevo orden administrativo y territorial basado en departamentos franceses como medida fundamental para eliminar las rémoras históricas y los poderes de los grupos privilegiados del Antiguo Régimen. Las comarcas de Larpudi y Zuberoa quedaron integradas en el Departamento de los Bajos Pirineos.





TRATADO DE LOS PIRINEOS DE 1659

El Tratado de los Pirineos (o Paz de los Pirineos) fue firmado por las coronas de las monarquías española y francesa el 7 de noviembre de 1659, en la Isla de los Faisanes (sobre el río Bidasoa, en la frontera franco-española), para poner fin a un conflicto iniciado en 1635, durante la Guerra de los Treinta Años.



ENCUENTRO ENTRE FELIPE III DE ESPAÑA Y LUIS XIV DE FRANCIA

Francia entró en la Guerra de los Treinta Años después de las victorias españolas contra los rebeldes holandeses en 1620, y contra los suecos en Nördlingen, en 1634. En 1640 Francia comenzó a interferir en la política española, apoyando a los sublevados catalanes durante la sublevación de Cataluña, al tiempo que España apoyaba la Revuelta de la Fronda en 1648. En las negociaciones de la Paz de Westfalia, en 1648, que pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años, Francia se anexionó los territorios de Alsacia y Lorena, cerrando el llamado Camino Español que unía las posesiones españolas en Italia y en Flandes a través de Suiza y el Franco Condado. Todo esto llevó a una guerra abierta entre Francia y España.



POSESIONES TERRITORIALES PERDIDAS POR LA MONARQUÍA HISPÁNICA
TRAS LOS TRATADOS DE WESTFALIA (1648) Y PIRINEOS (1659)

Después de 10 años de guerra, Francia —aliada con Inglaterra— venció a las tropas españolas en la batalla de las Dunas, en 1658. La paz se firmó un año después en la isla de los Faisanes, siendo los signatarios Luis de Haro, representante de Felipe IV de España, y el cardenal Mazarino, representante de Luis XIV de Francia.

En la frontera del norte, Francia recibió el condado de Artois y una serie de plazas fuertes en Flandes, Henao y Luxemburgo, entre las que se encontraban Metz, Toul y Verdún. Los franceses devolvieron a España el Charolais —en el Franco Condado— y las conquistas de Italia. En la frontera catalana del sur, se concertó la cesión a Francia del Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña, todos ellos situados en la vertiente septentrional de los Pirineos y que las tropas francesas habían ocupado en apoyo de los sublevados catalanes. La frontera con España se fijará desde entonces siguiendo los Pirineos, salvo en lo que se refiere al diminuto enclave de Llivia.

El tratado también preveía la boda entre Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España, cuya dote se fijó en medio millón de escudos de oro, a cambio de renunciar a sus derechos sucesorios al trono de España. Esta compensación no se pagó nunca, sirviendo de excusa a Luis XIV para anular el tratado e iniciar nuevas hostilidades, siendo uno de los factores que llevará a la Guerra de Sucesión Española en 1702.

La Paz de los Pirineos se completó un año después por el Tratado de Llivia (1660) que acordó el paso a soberanía francesa de 33 pueblos y lugares del valle de Carol y el Capcir, quedando el enclave de Llivia bajo dominio español. De esta forma se fijó de un modo más preciso la división de la Cerdaña entre España y Francia.


ISLA DE LOS FAISANES EN EL RÍO BIDASOA, SIGLO XVII