MONTES PIRINEOS COMO FRONTERA NATURAL


Por la cordillera de los montes Pirineos han pasado varias etnias y ejércitos invasores, se han trazado rutas y caminos, se han fundado condados y reinos, se han desarrollado movimientos artísticos y se han establecidos fronteras entre dos grades naciones, a veces enemiga y otras aliadas.

La consideración de la cordillera pirenaica como línea de frontera es relativamente contemporánea. Desde un punto de vista político podría decirse que tal concepto se aplica a partir del siglo XVIII, con la aparición de los estados liberales y los primeros balbuceos teóricos y legislativos de nación. Pero en cuanto a la determinación geográfica de los límites actuales se terminó de concretar en el siglo XIX.

En diciembre de 1856 se firmó el Tratado entre Guipúzcoa y Navarra con el territorio galo; el 14 de abril de 1862 quedó rubricado el acuerdo para delimitar las lindes desde Navarra a Andorra; en junio de 1868, la frontera pirenaica llegó al mar Mediterráneo.

Con todo, el Pirineo se erigió como auténtica frontera y muro de aislamiento hacia el final de la Guerra Civil de 1936-39 y durante la dictadura franquista, que pretendió blindar los casi quinientos kilómetros de extensión entre el golfo de Vizcaya y Cap de Creus. No obstante, la comunicación y las relaciones entre las dos vertientes de esta frontera natural han sido una constante en la historia, a pesar de gobernantes y largos inviernos.



ETIMOLOGÍA DE PIRINEOS
La palabra Pirineos procede de la mitológica hija de Atlas, Pirene. Según los griegos, los Pirineos recibieron su nombre de Pirene, una joven de la región a la que Hércules se llevó consigo en uno de sus viajes y cuando esta murió acumuló piedras para sellar su tumba.

Una versión dice que es un topónimo ancestral, de origen íbero o vasco. Según este idioma, la cordillera se denominó Ilene os, que significa "montes de la Luna", ya que Ilene es la Luna.

Otra de las teorías más aceptadas propone que el nombre procede de un incendio (fuego en griego es pyros) del que dieron cuenta Estrabón y Dioro Siculo causado por unos pastores al roturar sus tierras de cultivos. Se dijo que incluso las vetas de oro y plata se fundieron a nivel del subsuelo.

El Pequeño Diccionario de Mitología Vasca y Pirenaica de Olivier de Marliave (Ed. Alejandría), señala lo siguiente:
Pirene: La hija de Bébrix, rey legendario de la Cerdaña, estaría en el origen de la cordillera de los Pirineos. Pirene fue seducida por Hércules, que atravesaba la Cerdaña para ir a efectuar su décimo trabajo. El semidiós abandonó a la muchacha, quien, a pesar de todo, quiso seguir a su enamorado. Pero fue atacada y devorada por unos animales salvajes. Hércules, alertado por los gritos de Pirene, volvió sobre sus pasos, pero no encontró más que un cuerpo sin vida. Como homenaje a esta prueba de amor, Hércules la devolvió a su casa y construyó un inmenso mausoleo amontonando hasta el infinito rocas que formaron una serie de montañas, a las que denominó Pirineos. La gente de Ariege sitúa la tumba de Pirene en la cueva de Lombrives (Ussat), en la que unas concreciones de estalagmitas forman una especie de sepultura colosal.

Según otra leyenda, Pirene dio a luz una serpiente antes de morir, y su cuerpo fue colocado sobre una hoguera. El fuego de la incineración se propagó a la montaña, hasta el punto que las poblaciones del Ampurdán en las que residían comerciantes griegos denominaron Pirineos (del griego pyr, pyros, ‘fuego’) a aquellos macizos cubiertos de llamas.



"YA NO HAY PIRINEOS"
Aunque muchos se la atribuyan al Luis XIV, fue el marqués de Castelldosrius, Manuel d’Oms Santapau, embajador español en París, el que, el 16 de noviembre de 1700, pronunció la célebre frase: "¡Qué alegría, sire! ¡Ya no hay Pirineos!".

Ese día, en un Versalles atestado de cortesanos y diplomáticos, Luis XIV anunció que aceptaba el testamento del recién fallecido rey de España, Carlos II de Habsburgo. En consecuencia, su nieto, Felipe de Anjou, se aprestaba a viajar a Madrid para hacerse cargo de la Corona española.

El Rey Sol había meditado su decisión: sustituir en España a la casa de Austria por la de Borbón, y acrecentar así el peso de Francia en la escena europea, no iba a ser aceptado de buen grado por las demás potencias. Era inevitable una guerra continental. Y sin embargo, dio el paso. En Versalles, Luis XIV le dijo en voz alta a su nieto:
"Sed un buen español, ese es vuestro primer deber, pero recordad que habéis nacido en Francia y mantened la unión entre las dos naciones."
Fue entonces cuando el felicísimo embajador Castelldosrius abolió los Pirineos.



MANUEL D´OMS SANTAPAU, MARQUÉS DE CASTELLDOSRIUS



ORIGEN DEL PIRINEISMO
 
A finales del siglo XVIII, el macizo de las Treserols se mostraba tan desconocido como la cara oculta de la luna. Un territorio de leyendas, acrecentadas con la visión de los heleros que defendían sus cimas, entonces en los últimos coletazos de la Pequeña Edad Glaciar.
 
Desde 1787 el alsaciano Louis Ramond de Carbonniéres se empeñó en descubrir el acceso hasta lo que creía era la Cúspide del Pirineo. Así, ayudado por pastores y contrabandistas de la región de Gédre y Bielsa, dedicó varias campañas a explorar el llamado Macizo Calcáreo. En verano de 1795 le llegaría el turno a la ruta por el circo de Estaubé, para lo cual organizó dos expediciones consecutivas por un corredor de Tucarroya defendido por una "escalera de hierro".
 
El descubrimiento de Marboré desde lo alto de esta brecha fronteriza es considerado como el momento cero del pirineismo. Hoy, los textos de Ramond describiendo la cara norte del Monte Perdido constituyen un clásico. Un itinerario para comprender el pasado de este deporte.



AQUELARRES, BRUJAS Y PIRAS DE FUEGO

La Santa Inquisición persiguió brujas en Navarra entre los siglos XV y XVII. Bajo acusaciones tan inverosímiles como la participación en aquelarres, la práctica de la medicina natural, el desconocimiento de otro idioma que no fuera el euskara o el excesivo gusto por los bailes festivos, miles de personas fueron sometidas al tormento y al fuego purificador.
 
En el Pirineo occidental hay varios enclaves relacionados con ello, siendo la redada de Zugarramurdi el hecho más conocido con una decena de ajusticiadas.
 
Pero la actuación de la Inquisición española se queda a la altura del barro en comparación con los desmanes genocidas del jesuita aquitano Pierre de Lancre: cerca de 600 labortanos quemadas en sólo unos meses y un cupo de más de 3000 brujos y brujas "descubiertos" en pocos años.

La ruta de las brujas pirenaicas recorre plazas de aquelarres: Zugarramurdi, Azkain, Ziburu, o Larrun y Senpere, cuyo castillo pasó de lugar brujeril a base de operaciones del mencionado funcionario francés encargado de los juicios.


CUEVAS DE ZUGARRAMURDI



BATALLA DE GRAUS
La batalla de Graus enfrentó a las tropas de la taifa de Zaragoza de Al-Muqtadir, contra el Reino de Aragón, ante el intento de conquista de la ciudad de Graus por parte de los aragoneses.

Ramiro I de Aragón intentó repetidas veces apoderarse de Barbastro y Graus, lugares estratégicos que formaban una cuña entre sus territorios. En la primavera de 1063 comenzó a sitiar Graus lo que motivó el enfrentamiento entre las tropas de Ramiro I de Aragón y Al-Muqtadir de la Taifa de Zaragoza, que contó con el refuerzo del infante Sancho II de Castilla, que quizá contaba en su mesnada con un joven Rodrigo Díaz de Vivar. La presencia castellana se explica porque cobraba parias del musulmán.

Los aragoneses fueron derrotados y perdieron en esta batalla a su rey Ramiro I, al parecer asesinado por un soldado árabe, llamado Sadaro, que hablaba romance y que, acercándose al real de Ramiro I disfrazado de cristiano, le clavó una lanza en el rostro. Murió ante las puertas de Graus el 8 de mayo de 1063.


RAMIRO I DE ARAGÓN



BATALLA DE RONCESVALLES DE 778

En el año 778, el emperador carolingio Carlomagno reúne un numeroso ejército y cruza el Pirineo dividido en dos contingentes: uno liderado por Carlomagno, junto a sus grandes barones como el conde de Palacio Anselmo, el senescal Ekkehart, y sobre todo el conde Roldán, que pasa por Navarra; y el otro grupo, dirigido por su hijo Carlomán y el condestable Geilón, por Huesca.

Carlos se dirige hacia Pamplona. Esta ciudad, la principal de los vascones de Navarra, estaba en manos mahometanas. La ciudad es tomada por las armas y los gobernadores musulmanes rinden vasallaje y fidelidad a rey Carlos, aunque muestran hostilidad.

Mientras que el ejército de Carlomagno sigue su avance por el curso del río Ebro hasta las puertas de Zaragoza, el ejército de Carlomán avanza por el este hasta Barcelona, donde la población cristiana se muestra más accesible a los francos. El valí Sulayman de Barcelona acompaña a Carlomán hacia Zaragoza donde finalmente se reúnen ambos ejércitos francos para sitiar la ciudad.

Zaragoza poseía unas murallas infranqueables que la protegen, su gobernador musulmán es Al Hussayn ben Yahia . los zaragozanos resisten el sitio durante varios meses y los sueños de conquista de los caballeros francos se debilitan.

El emperador Carlos el Grande reconoce que esta campaña ha sido un fracaso, pues no han conseguido ninguna victoria militar y ningún territorio nuevo ha sido cristianizado, por lo que da la orden de retirada. Se producen saqueos en cada villa y ciudad por la que pasan en el camino de vuelta.

En Pamplona deciden derribar las murallas y asaltar la ciudad. El saqueo es absoluto. En ella existe una población formada en su mayoría por vascones paganos, aunque hay unas minorías de cristianos e islámicos.

Carlomagno y sus huestes subestimaban la capacidad de reacción que pudieran tener los vascones de Pamplona y de las tierras aledañas. Cuando cruzan los Pirineos en dirección a Francia por el estrecho paso de Roncesvalles, Carlomagno está en la vanguardia, mientras que Roldán y los principales nobles están situados en la retaguardia. Sus soldados caminan lentamente en los ascensos, el porte del botín y de la armadura resultan pesadas y el calor debilita más aún.

Entonces, una coalición de vascones de la montaña y de tropas musulmanas encabezadas por los hijos del valí Sulayman emprende un ataque sorpresa a la retaguardia del ejército franco a la altura del actual Roncesvalles, aunque otras fuentes la sitúan en Valcarlos.







MONUMENTO A LA BATALLA DE RONCESVALLES


Roncesvalles es un punto fronterizo entre España y Francia, una cima en la cordillera pirenaica. En aquel paso, el 15 de agosto del 778 sucede la batalla de Roncesvalles.

Los vascones son conocedores de aquellos bosques y caminos, aunque en clara inferioridad numérica aprovechan el factor sorpresa y el terreno para posicionarse con ventaja ante un ataque cerrado entre rocas y árboles y mejor resguardados entre cimas y laderas. Las tropas carolingias desfilan fatigadas por el desfiladero y estiradas en estrechas filas, debido a la extrema dureza de las fuertes pendientes rocosas coronadas por bosques.

Los asediantes coaligados lanzan una lluvia de dardos, flechas y piedras contra la retaguardia. La emboscada resultó efectiva: los francos no están acostumbrados a luchar en las montañas, se encuentran dispersos en una larga hilera, sus cascos y corazas son resistentes pero pesadas, es más resolutivo la puntería de unos arqueros resguardados entre rocas.

Tras la lluvia de flechas, los atacantes se aproximan, descienden, corren detrás de las rocas, saltan, se precipitan sobre los caballeros, caen sobre las basternas, golpean a sus conductores y se producen combates cuerpo a cuerpo; hay caballos heridos cuyos relinchos desencadenan el tumulto, gritos de reagrupamiento, caballeros sin montura que acaban siendo degollados por los montañeses.

En este asalto muere Roland, duque de la marca de Bretaña (las fuentes castellanas le han llamado Roldán o Rolando), junto a los 12 Pares de Francia, entre ellos Anselmo, conde de la casa real, y el senescal Eggihard. Este noble se encargaba de custodiar la retaguardia. Según la épica, hace sonar el cuerno para llamar al rey en señal se auxilio, pero el grueso de sus tropas continúan el camino hacia la llanura pasando San Juan de Pie de Puerto, punto de inicio de una Ruta Jacobea hacia Santiago de Compostela que se estaba formando por los peregrinos europeos, especialmente franceses.

Los vascones vengan los saqueos que realizaron en sus tierras, los musulmanes liberan a Sulayman. Carlomagno nunca más vuelve a pisar tierra hispánica.



BATALLA DE RONCESVALLES