26/09/2018

Blas de Lezo en la Armada del Mar del Sur (1715-1730)


Terminada la Guerra de Sucesión española, Blas de Lezo recibió el mando del buque insignia Lanfranco, también llamado León Franco y Nuestra Señora del Carmen, en 1715. Un año después, en diciembre de 1716, partió desde Cádiz hacia Cuba en dicho navío, escoltando a la flota de galeones del general Fernando Chacón Medina y Salazar, destinada a recoger la plata y a auxiliar a los galeones de Ubilla y Echevers perdidos en el canal de Bahama el año anterior. En Veracruz, pudo desembarcar el nuevo virrey de Nueva España, Baltasar de Zúñiga y Guzmán, y descargar el azogue y otros materiales.

Allí tomó parte de la Armada de la Mar del Sur, en aquellos momentos formada por una flota hispano-gala compuesta de cuatro navíos de guerra españoles (Lanfranco, Conquistador, Triunfante y Príncipe de Asturias) más una fragata (Peregrina), y dos navíos de línea franceses. Estaban dirigidos por Bartolomé de Urdizu y Arbelaez como jefe de escuadra y por Jean Nicol Martinet, de origen francés al servicio de la Monarquía española.

El objetivo era limpiar las costas de barcos piratas y erradicar el contrabando en el Virreinato del Perú para proteger la economía española. Para ello tenían que recorrer la costa sur atlántica de América y atravesar el cabo de Hornos, hecho que solo consiguieron el Príncipe de Asturias y el Triunfante, debido a un tremendo temporal. La Pelegrina y el Lanfranco de Blas de Lezo no lo consiguieron y repostaron en Buenos Aires todo el invierno. En enero de 1718, siendo verano austral, consiguió cruzar la Pelegrina, llegando al puerto de Callao dos meses después.


RETRATO DE BLAS DE LEZO

En ese tiempo los navíos de Marinet lograron capturar seis fragatas de corsarios franceses, que incorporaron a la Armada de la Mar del Sur, entrando los ocho barcos en Callao en septiembre de 1717. Algo parecido hizo el Lanfranco cuando, tras regresar a Rio de la Plata después de su segundo intento, a la altura de Montevideo encontró un navío y una fragata franceses a los que capturó (Danicant y San Francisco). Urbizu ordenó abandonar el Lanfranco para ser desguazado en Buenos Aires y con las dos nuevas embarcaciones pudo llegar al Callao en 1720.

Cuando Urbizu y Lezo llegaron al puerto de Callao, Marinet estaba de regreso a España por orden del virrey Santo Bueno. Como estaba previamente acordado con Felipe V, el marino francés entregó sus dos navíos en el puerto de Pasajes, integrándose a la nueva Armada Real como Rubí y Conquistador.

Desde 1720, Blas de Lezo ejerció como segundo jefe de la Armada de la Mar del Sur. El primer enfrentamiento que tuvo fue contra dos barcos ingleses: Success y Speed Well, ambos de 70 cañones de artillería, al mando del corsario John Clipperton. Los piratas fueron reducidos y ejecutados en aguas asiáticas tras una larga huida.

GRABADO DE LIMA, CAPITAL DEL VIRREINATO DEL PERÚ, SIGLO XVIII

Como consecuencia de los éxitos que estaba consiguiendo en las costas peruanas, Blas de Lezo fue ascendido a general de la Armada del Mar del Sur, en febrero de 1723, en sustitución de Urbizu. Su labor fue todavía mayor al tomar el mando de la armada consiguiendo limpiar las costas del Pacífico desde Panamá hasta Chile de piratas e ir nutriendo a la Armada de navíos.

El primer cometido que tuvo como jefe de la Escuadra del Sur fue hacerla más operativa, para ello necesitaba tres o cuatro navíos de guerra pero pocos fueron los medios con los que contó. Mando desguazar la fragata Peregrina por el lamentable estado en el que se encontraba, pero hizo construir dos nuevos barcos por parte de los comerciantes peruanos en pago por lo que adeudaban a la corona.

Con una escuadrilla de tres navíos, Blas de Lezo se dispuso a recorrer las costas del sur del Pacífico. Pronto se encontró con cinco navíos holandeses mejor artillados. Ante la imposibilidad de abordarlos, ordenó concentrar el fuego contra la mayor embarcación enemiga, el Vlissingen. Tal fue el castigo que lo desarbolan, capturan y ponen en huida al resto.

Durante este periodo realizó numerosas salidas en las que mantuvo combates, limpiando las aguas de Chile y Perú, de corsarios enemigos. Mediante capturas a corsarios enemigos, Lezo estaba consiguiendo formar una armada más que suficiente para proteger las costas peruanas. Los navíos de guerra capturados ya sumaban seis, que transportaban una carga con valor de 3.000.000 de pesos, siendo agregados tres de ellos a la Armada Real.

El nuevo virrey Catelfuerte, en sustitución de Santo Buono, hizo desguazar estas presas y exigía nombrar a los comandantes de los navíos, para colocar a amigos y familiares, así como controlar su tripulación y hacienda. Esta situación provocó el enfrentamiento con Lezo, quien alegaba que era el general por designio de José Patiño, ministro de Marina, y del rey, y que solo a ellos debía obediencia en lo referente a la Armada de la Mar del Sur. Fue este el primer enfrentamiento directo que tuvo con un virrey, el cual decidió dejar de mantener la Armada con sus fondos. Esto irritó tanto a Blas de Lezo que solicitó el traslado a la España peninsular.

Patiño y Felipe V, conocedores del enfrentamiento con el virrey, accedieron a su petición. La renuncia del cargo fue aceptada en febrero de 1728, pero no llegó a Cádiz hasta agosto de 1730, ya que no conseguía el dinero para el pasaje de toda su familia.

Sabedor de la necesidad de gente de su valía en la Armada, el ministro Patiño, nombraba jefe de la Escuadra del Mediterráneo a Blas de Lezo, a sus ya 39 años.

ESTATUA A BLAS DE LEZO EN MADRID

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