viernes, 7 de abril de 2017

La historiografía mitológica de la Sociedad Bascongada

Como escribió el antropólogo Caro Baroja, hasta la invención nacional de Sabino Arana, los vascos siempre creyeron "pertenecer al grupo de los más españoles de los españoles". Eso data documentalmente desde Zaldivia y Garibay, pasando por Moret y Larramendi hasta los Astarloa, Erro, Azcue, Vilinch, Iztueta y el resto de los pensadores más euskaldunes del siglo XIX.

Su fundamento era el mito tubaliano, estructura mitológica a la que se sumaron los caballeros de la Real Sociedad Económica Bascongada, utilizando un talante poco crítico y nada ilustrado que, aunque aparentemente quisieron renovar la historiografía, en cuanto vieron tambalearse las bases de su prístina noble y pureza de sangre, cerraron filas en torno al mito Túbal.


ESCUDO Y LEMA DE LA BASCONGADA: IRURAK BAT


Los Amigos de la Bascongada no pasaron de planificar una historia "nacional" que jamás logró trascender la cronología de la conquista de España por los musulmanes, y eso que estaban a finales del siglo XVIII. Produjeron decenas de trabajos históricos y cientos de pliegos escritos que quedaban estancados en los paradisíacos e indómitos inicios de los vascones: esplendorosos inicios del patriarca Túbal y sus hijos del vascuence poblando por primera vez los territorios españoles.

Algunos de esos títulos se pueden encontrar en el fondo Prestamero del Archivo de Vitoria:

Antigüedad, oriegen, nobleza y virtud de fortaleza de los naturales oriundos de las novilisimas Provincias Cantabricas Guipuzcoa, Vizcaya y Alava

Idea general de la Nacion Bascongada y señaladamente de la Provincia de Guipuzcoa, cuyo autor es el conde Peñaflorida

Provincias Bascongadas, Plan del Discurso prebio a la historia nacional dellas

Gupuzcoa, Su antiguo gobierno y originaria nobleza

Indice de una obra sobre historia nacional de Guipuzcoa

Historia Nacional de las tres Provincias Vascongadas, Relación histórica de los sucesos ocurridos en esta nacion de Cantabria hasta la entrada de los Moros en España

Advertencias y apuntaciones sobre la idea general de la Nación Bascongada

Historia general del País Bascongado comprendida en tres Provincias, el Señorío de Bizcaia, Guipúzcoa y Alava


LA ESCRITURA DE LOS PRIMEROS FUEROS VASCOS EN MESOPOTAMIA


Escrita probablemente por el caballero alavés José Joaquín de Landazuri, también existe una Segunda parte de la Historia nacional de las tres Provincias Vascongadas. Relación histórica de los sucesos ocurridos en esta nacion de Cantabria hasta entrada de los moros en España. Este manuscrito es el único que plantea dudas metodológicas sobre la veracidad histórica de Túbal:
"... quien fuese el primer poblador de estos paises vascongados y el tiempo en que tubieron principio sus poblaciones nadie lo sabe en tan densas tinieblas nos dexaron sepultadas estas primeras noticias los antiguos, que no sea a bulto y sin seguro. Apoyo podemos decir los modernos. No ignoro en que es el sentir de muchos grandes autores el que Túbal... pobló en estos payses vascongados pero tampoco se me oculta el que las pruebas que nos dan para tan hermoso suceso son ineficaces para persuadir tan arduo empeño..."

Este miembro de la Sociedad Bascongada Amigos del País propuso dos argumentos para cuestionar el poblamiento de Túbal en las Vascongadas:

1. La supuesta abundancia de comida en los valles del Pirineo que hiciesen apetecible ese territorio al patriarca Túbal. Si bien en el siglo XVIII ya había abundancia de árboles frutales, se sabe que muchos son alóctonos y seguramente inexistentes en aquellos tiempos lejanos. Exigía a cualquier defensor del tubalismo, amplios conocimientos de botánica y geografía que en la Ilustración aún no se tenían. 

2. La certeza probada acerca de la riqueza de frutos silvestres en los valles pirenaicos tampoco asegura que Túbal se hubiese quedado en las mismas con sus gentes, puesto que aunque algo sea posible no significa que sea real. A este argumento se suma la probabilidad de que Túbal y sus compañías hubiesen preferido otros territorios peninsulares más ricos y atractivos. 

Landazuri fue el primer vasco de alta alcurnia nobiliaria y miembros de la Sociedad Bascongada en rechazar la verosimilitud de las creencias tubalistas. 


ESCULTURA A XABIER DE MUNIBE EN AZKOITIA


Ante esta crítica ideológica e identitaria de Landazuri, el director de la Sociedad Bascongada, Xabier Munibe, defendió la tesis mitológica mediante la redacción de Idea general de la Nación Bascongada, un trabajo cuya cronología acaba hacia el año 870 y encabezó con el título Origen y primera Población del País Bascongado... En ella, el caballero Peñaflorida afirmaba que Túbal fue el primer poblador y fundó Ulibarri "primera voz bascongada y primera población de España". Sus razones fueron las siguientes:
"Dos poderosos motivos obligaban a Túbal a buscar las montañas para su primera población. El primero el horror... a habitar las llanuras con la triste idea que aun conservaban del primer Diluvio... y la mayor seguridad que creian en las alturas. El segundo la abundancia de viberes silvestres que daban las montañas en estas regiones (castaña, nuez, abellana y la vellota de encina, robles y arces...)."

El caballerito de Azcoitia reforzaba la tesis de la abundancia en árboles y frutos demostrando que en las montañas pirenaicas se edificaron "herrerias y fraguas como ay y ha havido", y que:
"... la primera lengua unibersal de España fue la vascongada, la lengua de Túbal y sus gentes ... que se conserba en estas tres Provincias y sus inmediaciones de Navarra y Francia, más o menos pura segun es o a sido maior el trato con otras naciones."

Más tarde, y ante la negativa de sus socios miembros de investigar en esta nueva dirección, Landazuri optó por darse de baja de esta institución y buscar por su cuenta la verdad los hechos del pasado y así aportar luces y razón en las tinieblas del mito identitario vascongado. Porque ante todo se trataba de una identidad, una creencia que legitimaba la supuesta nobleza primigenia en la que se basaban los intereses políticos de las élites dirigentes vascongadas, reunidas en las Juntas de la Real Sociedad de Amigos del País Bascongado.

Otro disidente fue el historiador agustino Flórez, quien publicó en 1768 su investigación La Cantabria. Disertación sobre el sitio y extensión que tuvo en tiempo de los romanos la región de los cántabros, con noticias de las Regiones confinantes y de varias poblaciones antiguas. La tesis de Flórez sostenía que las Vascongadas jamás fueron Cantabria y que nunca existieron las supuestas hazañas libertarias de los hijos de Túbal contra la invasión romana: nunca hubo indómitos vascones.

Los miembros de la Sociedad Barcongada no aceptaron que fuesen otras regiones españolas las que resistieron a Roma, pues en tal caso se les derrumbaría el argumento sobre el carácter impuro y mezclado de la población española en contraposición de la vascongada, así como también el supuesto abandono hispano de su inicial lengua madre eusquérica por haber sido dominada por invasores foráneos. 

Xabier Munibe y Pedro Jacinto de Álava reaccionaron contra Flórez y contra Landazuri, redactando una estrategia común, urdida mediante correspondencia y pidiendo permiso a la Corte madrileña para que respaldarse su tesis frente a sus enemigos. Los caballeritos de Azcoitia no se cuestionaron seriamente sobre el fundamento de la hipótesis de Flórez, sino que la combatieron de forma unánime a fin de supeditar el interés historiográfico a su interés identitario. 


ESCULTURA DE MESOPOTAMIA


Según el historiador contemporáneo Olibarri Gortazar, los caballeritos quisieron escribir la historia acorde con los métodos modernos e ilustrados, pero cuando pusieron en marcha ese proyecto se dieron cuenta que los principales representantes españoles de la historiografía ilustrada criticarían tradiciones conservadas por los vascongados durante siglos, que ellos mismo seguían y consideraban piezas decisivas en su defensa histórico-jurídica de los Fueros frente al poder central del reino. Ante esta perspectiva, renunciaron al proyecto ilustrado de publicar historia vascongada porque debían rectificar aspectos contrarios a los intereses de las tres Provincias, o bien encontrar la crítica de los ilustrados españoles y hasta la censura del poder real. 

Los ilustrados vascongados basaron su defensa apologética del mito Túbal en citas y referencias de los Garibay, Moret, Henao, Larramendi, etc., tratando los mismo temas en torno a los orígenes, la autoctonía y el valor en las luchas contra Roma. La diferencia con respecto a los historiadores de tiempos pasados estribaba en que ahora el fin utilitario de la historia era absolutamente defensivo: blindar la ideología de identidad foral.

Siguieron afirmando que "Fuero es una costumbre inmemorial cuia practica concreta elevó a ley... desde la primera Población" o que:
"La nobleza natural, secundaria y moral es la que pretenece al hombre por haberla heredado de sus primeros padres... La que corresponde a Guipúzcoa es la natural, secundaria conocida con el nombre común de hidalguía de sangre porque la tiene por linaje y por tocarle como herencia, de sus primeros pobladores."

Terminaron este párrafo con la prohibición de acceso a personas de estirpes extrañas:
"... que no pueda vivir en su territorio ningun christiano nuebo ni persona que sea de semejante linaje, ni de casta de negros, negras, mulatos, mulatas assi esclavos como libres ni otra ninguna gente de mala raza."

Pero Xabier Munibe y los caballeritos de Azcoitia no elaboraron una concepción protonacional vasca, como hizo Larramendi, y optaron por la tradicional idea protonacional española donde los vascongados fuesen excelentes españoles por su lealtad al monarca.

Y es que la suerte estaba echada al iniciarse el siglo XIX: las cabezas dirigentes imaginaban un país recién inventado, con guerras civiles (carlistas), ensoñaciones tardío-románticas y una cartografía ideológica de la limpieza étnica.


TORRE DE BABEL, ORIGEN DE LAS LENGUAS BÍBLICAS