viernes, 3 de febrero de 2017

La Nobleza teologal de Juan de Luzuriaga


El eclesiástico franciscano Juan de Luzuriaga y Eguino nació en Ozaeta, Barrundia (Álava), en 1635. En el 1680 pasó a América con el cargo de comisario general de las provincias de Nueva España.

Aprovechó desde tierras mejicanas la loa a la Virgen de Aránzazu para incursionar en la doctrina fuerista guipuzcoana. Su obra se titula Paranympho celeste. Historia de la mystica zarza, milagrosa imagen, y prodigioso santuario de Aránzazu de religiosos observantes de N. seráphico padre S. Francisco en la provincia de Gipuzkoa de la región de Cantabria, publicada en Méjico, en 1686. Es un tratado antropológico e histórico sobre la cotidianeidad y espiritualidad del pueblo vasco.



ESCUDO DE ARMAS DEL LINAJE LUZURIAGA


Hizo referencia al territorio cantábrico, a la nobleza de sus habitantes basada en su origen pristino, su devenir libre de conquistas y sumisión, su pureza de sangre y apego a los valores cristianos, por lo que explicó la distinción que la madre de Jesucristo hizo a ese pueblo, representado en un pastor.

Reitera este ilustre franciscano los mismos argumentos que sus predecesores, con alguna ligera novedad y con escasa insistencia en los fueros:
1. Fundación y poblamiento de Cantabria por el patriarca Túbal, primer rey, nieto de Noé
2. Persistencia del idioma vasco traído por Túbal
3. Recepción de la verdadera fe, dada por Túbal, antes del Cristianismo
4. Identificación de Cantabria con Guipúzcoa
5. Independencia inmemorial (superior incluso a la tan renombrada de Venecia) 
6. Unión libre, voluntaria y espontánea a Castilla, pero conservando los fueros
7. Hidalguía dada por Dios y no contaminada por gentes extrañas

Para Luzuriaga, los guipuzcoanos recogieron la verdadera fe aportada por su patriarca Túbal, antes incluso del nacimiento de Jesucristo y la fundación de Cristianismo. Esta fe nunca fue contaminada, de tal modo que los guipuzcoanos no sólo eran nobles por herencia tubaliana, sino también por el mantenimiento incólume de la fe. En este aspecto Luzuriaga introducía una novedad en el ideario fuerista, que era la perpetua nobleza teologal de los guipuzcoanos, además de la nobleza étnica por nacimiento.


PARANYMPHO CELESTE